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Un Beso Gitano en Navidad: Conectados por un Beso - 6, #6

Un Beso Gitano en Navidad: Conectados por un Beso - 6, #6


Un Beso Gitano en Navidad: Conectados por un Beso - 6, #6

valoraciones:
3.5/5 (3 valoraciones)
Longitud:
114 páginas
1 hora
Publicado:
May 16, 2019
ISBN:
9781547588800
Formato:
Libro

Descripción

Lulia Vasile es la hija de una princesa Romaní y del segundo hijo de un Conde.  Creció representando personajes en un teatro nómada que se presentaba en las ferias de los condados, y también incursionó en la predicción del futuro.  No pide perdón por ser quien es, y vive su vida como quiere.

Finley Prescott, el Duque de Clare, no sale de su casa a menos que sea necesario.  Tiene responsabilidades y personas que dependen de él.  Todo lo que quiere es desaparecer del mundo.  No se siente a gusto en grandes reuniones y carece de roce social.

Fin y Lulia tienen una historia.  Una que ninguno de los dos ha olvidado.  Cuando se encuentran de nuevo se sienten atraídos entre sí.  Después de un encuentro, comparten un beso.  A lo largo del camino descubren que algunas veces lo único que una persona necesita no es lo que esperaban.
 

Publicado:
May 16, 2019
ISBN:
9781547588800
Formato:
Libro

Sobre el autor

USA TODAY Bestselling author, DAWN BROWER writes both historical and contemporary romance.There are always stories inside her head; she just never thought she could make them come to life. That creativity has finally found an outlet.Growing up she was the only girl out of six children. She is a single mother of two teenage boys; there is never a dull moment in her life. Reading books is her favorite hobby and she loves all genres.For more information about upcoming releases or to contact Dawn Brower go to her website: authordawnbrower.com


Vista previa del libro

Un Beso Gitano en Navidad - Dawn Brower

Un Beso Gitano en Navidad

Un Beso Gitano en Navidad

Dawn Brower

Traducido por Ana Medina

Índice

RECONOCIMIENTOS

Prólogo

CAPÍTULO UNO

CAPÍTULO DOS

CAPÍTULO TRES

CAPÍTULO CUATRO

CAPÍTULO CINCO

CAPÍTULO SEIS

CAPÍTULO SIETE

CAPÍTULO OCHO

CAPÍTULO NUEVE

Epílogo

Extracto:

Prólogo

SOBRE EL AUTOR

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Tus comentarios y recomendaciones son fundamentales

Babelcube

Un Beso Gitano en Navidad

Escrito por Dawn Brower

Copyright © 2019 Dawn Brower

Todos los derechos reservados

Distribuido por Babelcube, Inc.

www.babelcube.com

Traducido por Ana Medina

Diseño de portada © 2019 Victoria Miller

Babelcube Books y Babelcube son marcas registradas de Babelcube Inc.

Este es un trabajo de ficción. Nombres, personajes, lugares, e incidentes son producto de la imaginación de la autora o son usados de forma ficticia y no deben ser considerados como verdaderos. Cualquier parecido con establecimientos, organizaciones, o personas reales, vivas o muertas, es totalmente fortuito.

Un Beso Gitano en Navidad Copyright © 2018 Dawn Brower

Arte de las Ediciones y Cubierta por Victoria Miller

Todos los derechos reservados. Ninguna parte de este libro puede ser usada o reproducida electrónicamente o impresa sin permiso escrito, excepto en caso de citas breves incluidas en reseñas.

Para todos quienes creen en la magia de las festividades y en encontrar su amor verdadero. Algunas veces toma años, y algunas veces es la persona que menos te esperas. No pierdas la esperanza si no has encontrado a alguien todavía. Tal vez no ha regresado a tu vida, o tal vez todavía no se ha cruzado en tu camino.

RECONOCIMIENTOS

Un agradecimiento especial a mi editora Victoria Miller. Siempre me sorprendo con su talento, y como editora–nunca he tenido una mejor. Gracias a todos por el duro trabajo que realizan y la ayuda que me dan para hacer más fuertes mis historias. En realidad lo aprecio más de lo que puedo decir. Elizabeth Evans, gracias por ser mi roca y leer siempre mis más crudos de mis borradores. Te aprecio más de lo que puedo expresar.

Prólogo

Tenby, Gales 1803

El viento frío soplaba a través del pequeño pueblo costero con frígida eficiencia. La amargura se asentó en Finley Prescott, el nuevo Duque de Clare, y no podía sacudirla. El funeral de su padre todavía se cernía sobre su alma. El duelo había sido inamovible, y Fin no estaba del todo seguro de querer soltarse de lo que lo sostenía. Si se las arreglaba para deshacerse de ese sentimiento, eso significaría que la muerte de su padre no había dejado huella. No estaba listo para la responsabilidad de un ducado. Su padre no debería haber muerto todavía.

¿En qué clase de mundo vivía cuando un hombre no vivía más de cuarenta años? ¿Acaso eso significaba que él no tendría una larga vida? Sus padres ya habían fallecido, y Fin estaba completamente solo en el mundo. No tenía a nadie en quien apoyarse y con quien compartir su dolor. Era la época de Navidad, y debería ser un tiempo de alegría. Nunca más lo sería para él. Esta época del año siempre señalaría un cambio en su vida para el que no estaba preparado. Había cumplido veinte el día anterior, ¿y cuál había sido su regalo? La muerte de su padre, cortesía del bestial caballo que Fin le había obsequiado como un regalo adelantado. En toda honestidad no había pensado que su padre montaría el pura sangre. Fin había pretendido que lo utilizara como semental, pero su padre había insistido en probarlo. El caballo había lanzado a su padre, y su cuello se rompió instantáneamente.

Fin había cometido parricidio–al menos eso era lo que la culpa le gritaba a intervalos regulares…

Oh, sabía que en realidad no lo había hecho, pero había sido el instrumento por igual. Si no le hubiera dado a su padre ese condenado caballo, todavía estaría vivo. Ese tipo de vergüenza nunca desaparecería. Tal vez moriría a una edad temprana. Entre más viviera, más sufriría por el crimen que había cometido. Merecía sufrir.

Fin caminó por la costa, mirando al mar. Tal vez debería irse de Gales por un tiempo. Era su hogar, ¿pero de verdad merecía estar allí? Todos se le quedarían mirando, bien sea juzgándolo, o compadeciéndolo. De cualquier forma, no quería mirar los rostros de aquellos a su alrededor con sus emociones mezcladas confundiéndolo más cada día. No prestaba atención hacia dónde lo llevaban sus pies. Subió una colina y entró en un pequeño pueblo. Había una pequeña tienda que atendía un gitano–o en realidad el esposo de una gitana, cuando el clima se tornaba demasiado frío para que la pequeña familia deambulara por las tierras.

Nunca había entrado, y de hecho le pareció extraño que tuvieran una tienda. No era normal que los gitanos se establecieran en algún lugar, pero la esposa del tendero se estableció en Tenby durante los meses más fríos por su esposo y sus hijos. Se regían por su propio horario y básicamente permanecían abiertos durante todo el invierno. El resto del tiempo lo pasaban fuera. Se preguntaba cómo obtenían ganancias de una tienda que solo abrían por tan corto tiempo.

Se dirigió allí, su curiosidad era demasiado grande para ignorarla. Fin llegó a la puerta y probó el picaporte, sorprendido de que girara. Entró en la tienda. Parecía no haber nadie dentro de la tienda. Las repisas estaban casi vacías. Velas de distintos tamaños llenaban una de ellas, había largas, gruesas, ovaladas. Tomó una y probó su peso. Parecían bastante sólidas…

¿Puedo ayudarlo, mi Lord?

Fin abrió la boca para corregirla–él era un duque–mientras se daba la vuelta. Su mirada se encontró con la muchacha más etérea que hubiera visto y decidió no reclamarle–su título no importaba. Tenía ojos violeta y el cabello del color de la noche desprovista de estrellas. Apostaba a que su cabello oscuro estaría encantador adornado con diamantes, y haría que un cielo estrellado se avergonzara por su belleza. Lo llevaba recogido en una trenza que caía hasta la mitad de su espalda. La muchacha no debía tener más de quince o dieciséis años, y no debería admirarla. Tal vez cuando creciera… Sacudió ese pensamiento.

─No sé si alguien puede ayudarme, ─dijo finalmente.

─Lleva usted una gran tristeza. ─Su voz tenía una cualidad casi etérea, pero tal vez era solo cómo él la percibía. Nunca antes había conocido a alguien como ella. ─Por favor, venga a sentarse y le diré su fortuna.

Fin no creía en tales cosas, pero ayudaría a retrasar su retorno a casa. No le atraía la idea de estar rodeado de dolientes y sus miradas compasivas. Ya había complicado bastante las cosas, y no había como arreglarlas. Bien podría complacer a la muchacha y dejar que le leyera la suerte. Fin caminó hacia una silla frente a una mesa. Ella tomó asiento del otro lado. ─Deme su mano.

─¿Importa cuál mano?

Ella sacudió la cabeza. ─No, con la que se sienta más cómodo.

Levantó su mano izquierda y la apoyó en la mesa. Ella la volteó y pasó los dedos por su palma. La gitana estuvo quieta por varios minutos y luego levantó la mirada hacia él. Había un poco de sorpresa en su mirada, pero lo que fuera que obtuviera esa mirada en particular, lo mantuvo oculto.

─Dígame, mi Lord, ¿usted cree en el amor?

─No estoy muy seguro de hacerlo. Nada en mi vida ha hecho que esa emoción en particular fuera bien recibida. ─Había experimentado demasiadas pérdidas. ─¿Y tú?

Ella sonrió. ─El amor no es para todas las personas, yo todavía soy joven. Al menos he atestiguado la posibilidad.

Por más que lo intentara, nunca sería capaz de explicar por qué se había sentido atraído hacia ella desde el momento que se conocieron. Había algo inidentificable sobre ella–casi especial. ─¿Tienes nombre?

─Todos tenemos nombres, mi Lord, incluso usted.

Fin quería reír por sus palabras. Estaba actuando un poco tonto y merecía esa respuesta de su parte. Este pequeño momento con ella le

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Reseñas

Lo que piensa la gente sobre Un Beso Gitano en Navidad

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