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Ángel Rebelde: Deseos de Navidad, #6

Ángel Rebelde: Deseos de Navidad, #6

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Ángel Rebelde: Deseos de Navidad, #6

valoraciones:
5/5 (2 valoraciones)
Longitud:
154 páginas
2 horas
Publicado:
7 abr 2019
ISBN:
9781547579389
Formato:
Libro

Descripción

Miss Angeline Marsden tiene una naturaleza desafiante y no pide perdón.  Sus padres preferirían que ella no participara en el grupo sufragista local, pero ella cree que las voces de todas las mujeres deben ser escuchadas.  Luego de encontrarse en un problema del que no puede salir, no tiene otra opción que apoyarse en el hombre que siempre ha amado y que la trata como una hermana.

Muy para malestar de Lucián St. John, el Marqués de Severn, siempre ha estado atraído por Angeline.  Ella es una tentación irresistible; sin embargo, también es la hermana de sus mejores amigos y fuera de su alcance.  Cuando ella se encuentra en un desastre de su propia creación, él llega a su rescate y le ofrece casarse con ella.

Lucián y Angeline nunca se atrevieron a soñar que tendrían un futuro juntos.  El matrimonio era lo último que ninguno de ellos esperaba y es lo único que ambos quieren.  ¿Encontrarán la manera de abrir sus corazones y obtener su deseo de Navidad?

Publicado:
7 abr 2019
ISBN:
9781547579389
Formato:
Libro

Sobre el autor

USA TODAY Bestselling author, DAWN BROWER writes both historical and contemporary romance.There are always stories inside her head; she just never thought she could make them come to life. That creativity has finally found an outlet.Growing up she was the only girl out of six children. She is a single mother of two teenage boys; there is never a dull moment in her life. Reading books is her favorite hobby and she loves all genres.For more information about upcoming releases or to contact Dawn Brower go to her website: authordawnbrower.com


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Vista previa del libro

Ángel Rebelde - Dawn Brower

Ángel Rebelde

Una Novela sobre los Descendientes de Marsden

Deseos de Navidad 6

––––––––

Dawn Brower

Este es un trabajo de ficción.  Nombres, personajes, lugares, e incidentes son producto de la imaginación de la autora o son usados de forma ficticia y no deben ser considerados reales.  Cualquier parecido con lugares, organizaciones, o personas reales, vivas o muertas, es enteramente fortuito.

Ángel Rebelde Copyright © 2018 Dawn Brower 

Todos los derechos reservados.  Ninguna parte de este libro puede ser usada o reproducida electrónicamente ni de forma impresa sin permiso escrito, excepto en el caso de citas breves incluidas en reseñas.

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DEDICATORIA

Para todos los lectores que aman mi serie sobre los Marsden.  Espero que disfruten la siguiente generación y adoren estos personajes tanto como yo.

RECONOCIMIENTOS

Especial agradecimiento a mi editora Victoria Miller.  Siempre me sorprendo por su talento, y como editora–nunca tuve una mejor.  Gracias por todo el esfuerzo que haces y por la ayuda que me brindas para hacer más fuertes mis historias.  De verdad lo aprecio más de lo que puedo decir.  Elizabeth Evans, gracias por ser mi roca y siempre leer mis más crudos borradores.  Lo aprecio más de lo que puedo expresar.

También deseo manifestar mi agradecimiento a los autores que trabajan conmigo en el proyecto Deseos de Navidad.  Ha sido maravilloso ver cómo todas las historias dan fruto y espero que ustedes se divirtieran escribiendo sus libros tanto como yo.  Rebekah Lewis, Rebecca Lovell, Amanda Mariel, Hildie McQueen, y Sandra Sookoo – espero que tengamos la oportunidad de trabajar juntas en muchos otros proyectos.

CAPÍTULO UNO

Septiembre 1906

La ola de calor que recorría el país se había tornado insoportable.  Para Miss Angeline Marsden, esto elevaba sus niveles de ansiedad.  Tenía planes que no le gustarían a sus padres, de hecho, ellos le reclamarían por ellos.  Una chica tenía que apegarse a sus creencias, y Angeline tenía muchas.  Algunas batallas tenían que ser luchadas con fuerza, y otras requerían un poco más de astucia para resultar victoriosas.  El disgusto de sus padres hacia su causa requería de esto último.

Para tener alguna posibilidad de participar en el venidero desfile, necesitaría ayuda de alguien cercano.  Más específicamente, su mejor amiga, Lady Emilia St. John, y Angeline rezaba para que ella le ayudara.  De lo contrario, no sabía cómo se las arreglaría para engañar a sus padres.  Esto significaba mucho para ella, y haría prácticamente cualquier cosa para asegurarse de salirse con la suya.

Angeline se apresuró por la calle hacia la casa Huntly.  Emilia la esperaba para el té de la tarde.  Con suerte la madre de Emilia, la Duquesa de Huntly, no estaría en la residencia.  Sería muy difícil ganarse la ayuda de Emilia si tenían que discutirlo en susurros por detrás de sus abanicos de seda.  Cuando llegó a la puerta, golpeó dos veces con la aldaba.  Un hombre de cabello oscuro con canas a los lados, abrió y la saludó, ─Buen día, Miss Angeline.

─Hola, Simmons. ─Ella asintió hacia el anciano mayordomo. ─¿Se encuentra Emilia en la sala de estar?

─Ciertamente, así es, ─le confirmó. ─Su gracia también se encuentra allí.

Diablos.  Tenía la esperanza de que la madre de Emilia estuviera fuera haciendo alguna visita.  Normalmente, le encantaría reunirse con ambas.  Consideraba a la duquesa como parte de la familia.  Sus padres eran cercanos con los de Emilia, y ellas habían crecido juntas.  No había muchas reuniones familiares que no incluyeran a los Marsden y los St. John.  Desafortunadamente, sin embargo, su Tía honoraria Rubina no se alegraría mucho con los planes de Angeline como tampoco lo harían sus padres.  De alguna manera, encontraría la forma de lograr su objetivo. ─Gracias, Simmons. ─Asintió hacia él. ─Puedo ir sola.

No esperó que el mayordomo le respondiera.  La Mansión Huntly era su segundo hogar.  Angeline la conocía tan bien como conocía la propiedad de la familia Marsden.  Siguió por el pasillo y dobló hacia la derecha para entrar a la sala de estar.  Había sido redecorado con azul y dorado.  La duquesa había querido hacer un cambio, y el nuevo esquema de colores le daba a la estancia un ambiente más elegante.  Había allí un carrito para el té, y varios pasteles se encontraban en una mesa cercana.

─Buenas tardes, ─las saludó.

La duquesa llevaba un vestido verde oscuro decorado en el frente con botones de oro.  Sus guantes de piel combinaban a la perfección.  Debió decidir que un sombrero sería demasiado y dejó su cabello sin adornos. ─Angeline, ─dijo con alegría. ─Qué agradable que nos acompañes.

Le sonrió a la duquesa. ─Ha transcurrido mucho tiempo desde la última vez que nos vimos. ─Se inclinó y la besó en la mejilla. ─¿Cómo ha estado?

La duquesa agitó una mano. ─No quieres escuchar sobre nuestro viaje al campo.  Noah tenía que atender unos asuntos sobre la propiedad, y debo admitir que fue agradable retirarnos al Castillo Huntly.  Hace mucha brisa y es más fresco que aquí.  ¿Puedes creer este calor?

Emilia volteó los ojos mientras su madre no la miraba.  La duquesa le hubiera llamado la atención por un comportamiento tan contrario a una dama.  Angeline contuvo la risa para no causar problemas a su amiga.  Emilia era una versión más joven de la duquesa, hasta en los ojos gris plateado.  Incluso se había aplicado el mismo tono de verde que su madre–algunas veces podía ser desconcertante lo parecidas que eran. ─Ven a sentarte. ─Emilia dio una palmada al cojín a su lado. ─Dime qué estás planeando actualmente.

Angeline sacó su lengua. ─No estoy haciendo tal cosa. ─Su amiga la conocía demasiado bien.  Tenía que haber alguna forma de distraer a la duquesa para estar a solas con Emilia por un momento.  Si no lograba obtener su ayuda, su plan sería frustrado. ─Solo deseaba visitar a mi mejor amiga.

─Qué encantador de tu parte, ─dijo la duquesa con afecto. ─¿Cómo están tu padre y tu madre?

Decididos a arruinarme la vida... Está bien, la duquesa no querría escuchar eso–aunque fuera cierto. ─Ambos están maravillosamente.  Padre está discutiendo la posibilidad de regresar a la propiedad en el campo.  Londres realmente se ha tornado insoportable este último mes.  El calor es abrumador. ─Para demostrar su punto, abrió su abanico de seda y comenzó a abanicarlo frente a su rostro.

─Ha sido un año difícil para tu familia. ─Su voz contenía un tono de tristeza. ─Con tu abuelo...

Angeline casi termina la oración por ella, pero en lugar de eso, tragó el nudo en su garganta.  Su abuelo había fallecido repentinamente el año anterior.  Algo que había impactado con fuerza a su padre–nadie esperaba que el viejo muriera.  De alguna manera, parecía infalible.  Con la súbita muerte de su abuelo, el padre de Angeline se había convertido en el siguiente Vizconde de Torrington.  Un título por el que con gusto hubiera esperado por siempre si lograba que su padre viviera por más tiempo.

No era ningún secreto que el anterior vizconde había vivido la vida de un pirata antes de casarse con la abuela de Angeline.  Eso le había otorgado un aura de peligro que hacía que temblara de temor cualquier pretendiente que se interesara por Angeline.  Tampoco ayudaba que su padre pudiera hacer que un hombre se congelara con una mirada.  Entre los dos hombres, ella no había logrado asegurar un esposo durante varias temporadas.  Era algo bueno que en realidad ella no quisiera un esposo.

Bueno, eso tampoco era cierto.

Había un hombre con el que quería casarse, y desafortunadamente, él nunca le había prestado ninguna atención.  Pero ese era un problema que consideraría mucho después–tal vez nunca.  No permitiría que esas viejas heridas dictaran cada decisión que tomara.  Había asuntos más importantes en los que debía concentrarse.  Ganarse el corazón de un hombre despistado era la menor de sus preocupaciones. ─El abuelo será extrañado, ─le aseguró a la duquesa. ─Nunca será olvidado.  Thor era un terco y arrogante bastardo, pero lo amábamos–probablemente en parte precisamente por eso.

─Así era, ─dijo una voz masculina mientras entraba en la sala.

El corazón de Angeline latió fuerte dentro de su pecho.  Cerró los ojos y respiró hondo, intentando calmar los acelerados latidos del traicionero órgano.  Todo lo que él tenía que hacer era decir una sola palabra y ella lo deseaba.  Siempre había sido así, y no importaba lo que hiciera, no cambiaba.  Lucián St. John, el Marqués de Severn y heredero del ducado Huntly, y eso sin mencionar, que también era el hermano mayor de su mejor amiga y el hombre que amaba más allá de la razón.

Su cabello oscuro y pómulos cincelados le daban un rostro pecadoramente hermoso, pero sus ojos plateados hablaban de un ser diabólico que solo podía imaginar.  Siempre había sido un perfecto caballero con ella, pero conocía su lado pícaro.  No personalmente...No, nunca había tenido la suerte de probar ningún tipo de pasión.  Abundaban los rumores sobre sus picardías, y siempre había estado verde de la envidia.  Quería que él la mirara y la deseara de la misma forma en que ella lo deseaba a él.

─Hola, Madre, ─dijo y se inclinó para besar a la duquesa en la mejilla. ─Espero no estar interrumpiendo.

─En lo absoluto querido, ─respondió la duquesa. ─¿Vienes a acompañarnos al té?

─Desearía poder hacerlo, ─le respondió con suavidad. ─Estoy aquí para ver a Padre, pero quise venir a saludarte antes de encerrarnos en su oficina.

─¿Asuntos sobre la propiedad? ─Su madre arqueó una ceja inquisidora. ─No te preocupes.  Estoy segura que me lo contará luego. ¿Estás seguro de que no puedes quedarte con nosotras por un poco más de tiempo?

Por mucho que a Angeline le encantaba estudiar al hombre que tenía su corazón sin saberlo, ella tenía otras cosas en mente.  Si Lucián se quedaba, eso haría que su meta fuera aún más difícil de lograr.  Además, la mataba lentamente estar cerca de él.  Nada hacía brotar más su depresión que cuando él la ignoraba.  Bien podría ser invisible cuando Lucián estaba cerca.  Él no se molestaba en saludarla a menos que sus buenos modales le exigieran que reconociera su presencia.  Incluso ahora, no volteó su cabeza para darle el más pequeño de los saludos a ella ni a Emilia.  Mantenía su atención concentrada en su madre.

─Debo declinar. ─Su voz incluso parecía ocultar una leve decepción.  Angeline dudaba que Lucián tuviera una onza de pena dentro de él.  Seguro, amaba a su madre, pero había sido declarado el más pícaro de entre los pícaros.  Probablemente prefería pasar su tiempo en la compañía de otro tipo de mujer.  Lucián era definitivamente un engatusador. ─Tal vez podamos tener una cena familiar en algún momento durante la semana. ─Angeline tragó el disgusto en su boca.  ¿Por qué se había enamorado de él?  Nunca la amaría a ella...

La duquesa sonrió, irradiaba felicidad. ─Qué encantadora idea. ─Se volteó hacia Emilia. ─Puedes ayudarme a planificarla, querida. ─Luego miró a Lucián de nuevo. ─Enviaré una nota a tu casa cuando decidamos la fecha.  Ve a encontrarte con tu

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Reseñas

Lo que piensa la gente sobre Ángel Rebelde

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Reseñas de lectores

  • (5/5)
    Que te digo ,me encanto.Los libros de epoca son mis favoritos