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El más feliz cautiverio y los sueños de Josef

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Resumen

El más feliz cautiverio y los sueños de Josef. Antonio Mira de Amescua


Fragmento de la obra

Jornada primera

(Campiña con praderas, peñascos y rebaños de toda especie de ganados pastoriles: Una cisterna en medio. Después de ruido de esquilas, chasquidos de bandas y voces, salen dos pastores, Rubén, Simeón, Judá, Isacar y Leví.)

Simeón: Ahipad los perros: ¡to, to!

Judá: ¡Qué se escapa! ¡Qué se escapa!

Leví: Por el arroyo a la cuesta…

Todos: ¡Qué va al monte! ¡Ataja, ataja!

Rubén: Ya será en vano seguirle.

Judá: Ya en la maleza se ampara.

Leví: Ya al monte huye velozmente.

Simeón: Con él la mastina parda
emparejó hecha una perra,
pero la dejó burlada.

Judá: Temeridad fue el ganado
traerle a aquestas montañas
de Dotayín, que en Sichem
de estos sustos libre estaba.

Leví: Cierto es pues allá no hay fieras.

Rubén: ¡Tampoco pasto! Y si le hallan
aquí, como veis, es cierto
se le mejora de estancia.

Leví: No hay duda que aquí al fin come.

Rubén: Por lo demás en su guarda
vigilaremos su riesgo.

Simeón: Pero digo, camaradas,
los demás hermanos, ¿cómo
no están aquí?

Rubén: No hacen falta
con nosotros, pues a todo
bastamos sin ellos.

Leví: No haya
quien de la historia eche menos
tan precisa circunstancia.

Simeón Nadie ignora, que a esto y cuanto
hicimos, todos se hallaban;
mas la cómica licencia
éstas y otras circunstancias
omite o añade, y siempre
que a la historia no haga falta,
para el adorno es preciso
que algún episodio haya.
Mas volviendo a nuestro asunto,
¡juro a Dios que el correr cansa!
Reniego tal vida. Aquí,
aquí quisiera se hallara
nuestro hermano el soñador.

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