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La emancipación de la mujer o historia de una paria
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La emancipación de la mujer o historia de una paria
Libro electrónico112 páginas1 hora

La emancipación de la mujer o historia de una paria

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La emancipación de la mujer es un ensayo de una vigencia asombrosa y valioso por anticipar el moderno pensamiento feminista y animar a las mujeres a dejar de ser esclavas, a decidir por sí mismas, a ser libres. En esta obra la autora lleva a cabo una reflexión muy profunda sobre la opresión del ser humano, enmarcado en el contexto de la religión, la organización política del Estado, el sistema capitalista y la propiedad. El discurso de Flora Tristán continúa siendo apasionado e inspirador, y contiene una fuerza y una verdad que dan sentido a los conceptos de sororidad, resistencia e indignación contra el sistema capitalista y patriarcal.
IdiomaEspañol
Fecha de lanzamiento4 mar 2019
ISBN9788412000689
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    La emancipación de la mujer o historia de una paria - Flora Tristán

    La emancipación de la mujer

    o el testamento de una paria

    FLORA TRISTÁN

    Traducción y notas de

    Julie Delabarre

    La emancipación de la mujer

    o el testamento de una paria

    Primera edición, 2019, del original, publicado en 1845,

    L’émancipation de la femme ou le testament de la paria

    De la traducción:

    © Julie Delabarre

    Diseño de portada:

    © Sandra Delgado

    © Editorial Ménades, 2019

    www.menadeseditorial.com

    ISBN: 978-84-120006-8-9

    FLORA TRISTÁN,

    GÉNERO Y CLASE

    La vida de la francesa Flora Tristán (1803-1844), escritora, filósofa socialista y una de las grandes pioneras del feminismo del siglo xix, resulta tan trepidante que incluso nos sería posible enmarcar muchas de sus experiencias y reflexiones en plena época actual. No solo la vigencia de sus pensamientos es aplicable a día de hoy, también descubrimos en su biografía una resolución y una fuerza de voluntad determinantes a la hora de superar los numerosos obstáculos que hubo de enfrentar.

    Si bien Flora tenía ascendencia peruana y aristócrata por rama paterna, las dificultades se presentaron en su hogar desde bien temprano: la muerte de su padre, cuando contaba únicamente cinco años de edad, las dejó a su madre y a ella en una situación de pobreza y miseria que las obligó a trasladarse a un barrio marginal de París y a trabajar desde muy joven en distintos oficios, como el de colorista en un taller de litografía. Con apenas diecisiete años sobrevendría otra desgracia y se sucederían las tragedias: forzada por motivos económicos a casarse con André Chazal, el dueño del taller, su esposo no tardaría en mostrar su carácter agresivo frente a ella y sus tres hijos, uno de los cuales moriría muy pequeño. Debido a la violencia de su marido y los malos tratos sufridos, Flora huye con veintidós años de su hogar llevándose a sus hijos (la más pequeña, Aline, sería la futura madre del pintor Paul Gauguin). Chazal, acosador incansable, les persiguó durante meses y llegó incluso a intentar asesinar a Flora disparándola en plena calle. Acusado de intentar violar a su propia hija, finalmente es condenado a veinte años de trabajos forzados y Flora, separada ya legalmente de su exmarido, emprende una vida errante con los niños hasta que acaba instalándose en Perú, dispuesta a comenzar una nueva vida independiente pese a que su doble condición de hija natural y esposa separada la redujo a la marginal condición de «paria», como le gustaba denominarse. Allí, en el continente americano, Flora escribió un diario de viajes relatando sus experiencias en Perú, que se publicó en 1838 bajo el título de Peregrinaciones de una paria.

    De regreso a Francia, Flora comenzó una incansable lucha por los derechos de las mujeres y la clase trabajadora. En su campaña a favor de la emancipación femenina y la dignidad del proletariado planteaba la necesidad de unir a los trabajadores de ambos sexos a nivel internacional, dentro de la línea de pensamiento del socialismo utópico. Sus vivencias y reflexiones confluyen finalmente en la publicación, en 1843, de su programa socialista L’Union Ouvrière (La unión obrera), en donde clama por la necesidad de los trabajadores de organizarse y aboga por su «unidad universal». Su denuncia a la situación de los obreros y sus míseras condiciones de vida es una constante en la obra, así como la arenga a organizarse y actuar en interés de su propia causa: «Obreros, vuestra condición en la sociedad actual es miserable, dolorosa: con buena salud, no tenéis derecho al trabajo; enfermos, lisiados, heridos, viejos, tampoco tenéis derecho a la hospitalización; pobres, faltos de todo, no tenéis derecho a la limosna, porque la mendicidad está prohibida por la ley». Se convierte así en la primera mujer en hablar del socialismo y de la lucha de clases, y a ella se le atribuye la autoría de la consigna: «¡Proletarios del mundo, uníos!». El mismo Karl Marx, de cuya biblioteca personal formaban parte los libros de Flora, reconoció su carácter de «precursora de altos ideales nobles», y Engels escribió en el texto La Sagrada Familia una encendida defensa de la feminista comunista Flora Tristán.

    La emancipación de los trabajadores, no obstante, debía ir unida a la emancipación de la mujer, que es la mayor paria de la sociedad: «La mujer (la mitad de la humanidad) ha sido expulsada de la Iglesia, de la ley, de la sociedad». En su siguiente obra, La emancipación de la mujer (1845), señala cómo los prejuicios han arraigado entre los obreros hasta normalizarse la idea de la inferioridad de la mujer, y plantea con desolación cómo puede ser llamada incluso esclava, «porque la mujer es, por así decirlo, propiedad del marido». Por eso se debe luchar por la educación moral, material e intelectual de la clase obrera y de las mujeres trabajadoras: proclamar los derechos de la mujer y garantizar a hombres y mujeres la igualdad, la instrucción y las mejoras sociales. La filósofa enlaza así la lucha de género con la de clase, al considerar inseparables la emancipación de la mujer y la liberación de la clase trabajadora: los obreros no pueden librarse de la alienación y la explotación sin tener en cuenta las demandas de la mujer y la conquista de sus derechos.

    La emancipación de la mujer no es solo un texto valioso por estas razones, ni por tratarse de un ensayo anticipatorio del moderno pensamiento feminista. No es únicamente un tratado sobre la mujer, el pensamiento socialista y la lucha de clases. Además de todo ello, la autora lleva a cabo una reflexión muy extensa sobre la opresión del ser humano en general, enmarcado en el contexto de la religión, la organización política del Estado, el sistema capitalista y la propiedad. Es pura utopía del siglo xix y es por ello que resulta tan interesante.

    El texto, sin embargo, está inconcluso ya que Flora murió antes de poder terminarlo. Después de realizar un incansable trabajo de agitación y concienciación de la clase obrera, después de ser a menudo perseguida por la policía y por la justicia e incluso rechazada por los trabajadores debido a sus ideas feministas, murió enferma de tifus con solo cuarenta y un años, mientras se hallaba en plena gira por el interior de Francia promoviendo sus teorías revolucionarias.

    Sirva de homenaje esta traducción realizada por Julie Delabarre, la primera en nuestro idioma, que incluye también las palabras a modo de advertencia y conclusión final que le dedicó a su memoria y a su obra el escritor Alphonse Constant.

    La emancipación de la mujer

    o el testamento de una paria

    Flora Tristán

    ADVERTENCIA

    Nos burlamos, quizá con algo de razón, de los mesías y de los falsos dioses de nuestra época; por tanto, al publicar este Testamento de una paria no pretendemos presentar a Flora como una profetisa o una iluminada.

    Sin embargo, esta mujer creyó en sus ideas hasta su muerte; se consagró primero a la clase obrera en su conjunto, pero luego quiso trabajar por la renovación de la humanidad mediante la emancipación moral de la mujer, y es por ello que, en silencio, se consagró a un libro repleto

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