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Lirio Tigre de Bangkok: Lirio Tigre de Bangkok, #1

Lirio Tigre de Bangkok: Lirio Tigre de Bangkok, #1

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Lirio Tigre de Bangkok: Lirio Tigre de Bangkok, #1

valoraciones:
5/5 (1 clasificación)
Longitud:
209 páginas
3 horas
Publicado:
12 abr 2020
ISBN:
9781547573318
Formato:
Libro

Descripción

Lirio Tigre de Bangkok

Cuando florecen las semillas de la venganza

Lily nació en una tranquila aldea al noreste de Tailandia, cerca del Río Mekong y en la frontera con Laos, en una familia china, propietarios de una tienda. Ella tuvo una infancia muy feliz, hasta que, a la edad de once años un viejo amigo de la familia, que ayudaba a sus padres en la tienda, comenzó a abusar de ella.

A ella le tomó dos años encontrar una solución y ésta surgió de un evento fortuito en el patio de su escuela. Ella vio una película porno que algunos muchachos estaban mirando en su iPad, y que tenía que ver con sexo oral.

La siguiente vez que él la tocó, ella le ofreció hacer lo que había visto en la película. El hombre no despreció la oportunidad. Lily le arrancó el pene y se lo dio a comer a sus gallinas en el patio.

No obstante, esto solo convirtió una forma de tormento en otra, porque la gente ahora la rechazaba, impactada por lo que ella había sido capaz de hacer. Ella se convirtió en una marginada y contaba los días en que ella pudiera tener la oportunidad de irse a estudiar en Bangkok, usando el dinero que le dieron como compensación del abuso que había sufrido.

Ella no conocía a nadie en Bangkok y no estaba acostumbrada a las grandes ciudades, así que comenzó a rondar a una variedad de hombres, a quienes iba por compañía y por el dinero, ya que le quedó claro que lo que ella tenía era una fortuna en su aldea, pero no era suficiente para cubrir sus años de universidad.

Ella tenía cuatro novios regulares, pero no le gustaba ninguno de ellos y sospechaba que algunos era pervertidos también, porque a ellos les gustaba vestirla como a una colegiala, un papel que podía asumir con facilidad porque ella era en cierto modo pequeña y delgada. Fácilmente podía pasar por una chica de trece sin maquillaje, incluso cuando tenía dieciocho años.

A la mayoría de sus novios les gustaba que ella luciera como de trece años.

Un día, algo cambió en Lily y ella empezó a buscar a un pervertido. Ella se va con él y lo asesina. Esto se convierte en un evento semanal hasta que ella decide deshacerse de sus novios, uno por uno, también.

Todos, menos uno.

En el medio de todos estos asesinatos, ella conoce a un muchacho agradable en el Universidad, a quien parece que realmente le gusta ella. Se sorprende, porque descubre que a ella también le gusta, el primero en su vida y ella perdona al último de sus novios, a quien abandona.

Bangkok esta aterrorizada, los asesinatos son discutidos en la TV y en los círculos del gobierno.

Sin embargo, Lily no se deja atrapar, sino que lanza su personaje en un canal junto con un ramo de lirios tigre, de los cuales ella dejaba uno en cada escena del crimen.

Publicado:
12 abr 2020
ISBN:
9781547573318
Formato:
Libro

Sobre el autor


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Lirio Tigre de Bangkok - Owen Jones

LIRIO TIGRE

DE

BANGKOK

––––––––

por

OWEN JONES

1 SÁBADO EN LA NOCHE

Lily descansaba en el baño, el agua estaba tan caliente como ella podía soportar, remojándose por diez minutos y luego restregando su piel por diez minutos más, antes de repetir el ciclo, de nuevo,  una y otra vez. Estaba intentando remover el olor a ‘cerdo’ de sí misma. A eso pensaba que olía de todas maneras y no podía imaginar un olor más vil en todo el mundo. Estaba comenzando a obsesionarse con eso o, muchos dirían que probablemente ya estaba obsesionada, pero ella no podía hacer mucho más que eso. Y si hubiese existido un tiempo para superar su obsesión, hacía mucho que había pasado.

De modo que, ella estaba estancada con eso sin importar lo mucho que se remojara o que tan duro se restregara.

Al principio, ella cambiaba su nombre frecuentemente, con la esperanza de que un nuevo nombre la limpiara de alguna manera, pero eso tampoco había funcionado. Había sido muy supersticiosa, como la mayoría de las personas del campo, pero ya no tanto, en vista de que nada parecía ayudarla con su odorífero predicamento.

Ella pensaba en su familia, y se preguntaba de nuevo si era bueno o malo que ellos no estuvieran aquí para ayudarla. Porque Lily no era de Bangkok y a duras penas conocía a alguien allí, aunque era justo decir que nadie conocía nada acerca de ella tampoco, incluso si ellos pensaban que sí. Excepto que era estudiante, a pesar de que muy pocos sabían que era estudiante de medicina. Y sí todos conocieran la verdad, aún entonces ella no tendría amigos, no podría contarle a nadie, debido a que estaba muy avergonzada, por un lado, y en una misión secreta, por el otro.

Lily había llegado a Bangkok desde una pequeña aldea en Isaan cerca del Río Mekong, el año anterior, cuando ella tenía dieciocho, con la finalidad de estudiar en el colegio médico. Su padre estaba muerto ahora, pero sus padres no habían sido pobres, como tal. Ellos, ambos venían de China y habían hecho sus vidas con una pequeña tienda en la aldea. Sus familias habían estado en Tailandia por más de cien años y la familia completa se sentía Thai. La única concesión que ellos le daban a su verdadera etnicidad era lanzar algunas pocas palabras chinas en la conversación y  cocinar algunos platos de su antiguo hogar de vez en cuando, una y otra vez.

Aunque las personas decían que ellos eran de descendencia china, eso no importaba porque ninguno jamás había estado en su contra en el pueblo, que era el único hogar que cualquiera de ellos había tenido por siempre, desde que sus abuelos llegaron. En esos días, Lily con frecuencia bromeaba en inglés diciendo que ella era una Thai-girl Lily y ella había usado el apodo en Bangkok también, una noche. Ahora nunca podría usarlo de nuevo o ella arruinaría el juego.

Los lirios tigre eran las flores favoritas de su madre – siempre estaban alrededor de la casa y en el jardín cuando estaban en temporada.

Lily era de estatura pequeña – siempre lo había sido – y tenía la carita más tierna que nadie haya visto jamás. Ella tenía todo en proporción también, como cualquier adolescente, pero era pequeña. Al principio, la gente decía que ella era ‘pequeña para su edad’ y luego se daban cuenta que siempre lo sería. Incluso habiendo alcanzado los diecinueve años, ella solo media cinco pies (un metro cincuenta y dos centímetros) de alto y pesaba poco menos que cien libras (cuarenta y cinco kilos).

Eso nunca había sido un problema tampoco y a ella no le importaba ser más pequeña, más ligera y más delgada que sus contemporáneas. De hecho, trabajaba a su favor, entre otras cosas, porque ella podía encontrar ropa más barata.

El único problema que Lily había tenido jamás fue con un hombre que solía ayudar en la tienda cuando sus padres salían a comprar mercadería. Sus padres confiaban en él como amigo y ellos le pidieron que lo llamara ‘tío’ como título honorario. Él estaba allí a veces cuando ella llegaba de la escuela.

Comenzó cuando ella tenía once.

Él solía alabarla, sentarla en su regazo y comprarle dulces. A ella no le importaba mucho, pero cuando él comenzó a sacarse sus cosas y pedirle que las masajeara porque ‘estaban adoloridas’, ella supo que algo andaba mal.

Ella trató de evitarlo e incluso decir no, pero él la amenazó con decirle a sus padres, y luego a la aldea entera, que ella era una provocadora y que lo había tentado con su belleza natural y en unas formas seductoras que ‘ningún hombre sano podría haber sido capaz de resistir’. No obstante, ella no era una niña estúpida y ella sabía muy bien que todos los otros hombres en la aldea eran capaces de resistir sus encantos, como lo habían hecho hasta ahora.

Sin importa nada, ella no quería que sus padres lo supieran y ella solo se dejó llevar. Entonces un día, uno de los muchachos de la escuela les estaba mostrando a sus amigos una película porno que había descargado de Internet a su Ipad. Lily no sabía que pasaba, pero era curiosa y se escabulló en el grupo para ver.

Las escenas que ella presenció allí eran de una mujer besando las partes privadas de un hombre y luego metiéndolo en su boca. Ella estaba bastante sorprendida de que alguien quisiera hacer eso, pero el hombre de la película obviamente lo estaba disfrutando y también los muchachos a su alrededor. Lily se alejó del grupo rápidamente y fue a sus actividades escolares de rutina.

Unos pocos días después, cuando su ‘tío’ le pidió un masaje, Lily se arrodilló en el piso frente a él y copió lo que ella había visto que la mujer en la película había hecho. Su tío no podía creer su suerte. Él se dejó llevar y atrajo a Lily hacia él hasta que ella estaba atragantándose luego la golpeó en la cabeza. No fuerte, pero lo suficientemente fuerte como para que, si Lily tenía dudas de llevar a cabo su plan, estas desaparecieran pronto.

Sus gemidos extáticos eran cada vez más y más fuertes hasta que Lily lo mordió tan duro que eso se le quedó en la boca. Su ‘tío’ escapó por la puerta gritando, la sangre chorreando por todos lados, pero Lily no había planeado que hacer después. Ella se lanzó por la ventana abierta, escupió la cosa en el jardín y solo se sentó allí, mirándola, con la sangre tiñendo su cara y sus vestidos.

Muy pronto sus gallinas encontraron la cosa ensangrentada y se la llevaron entre picoteos. Cuando la policía llegó, el vestido rosa de Lily estaba cubierto de rojo sangre como una camiseta mal estampada y ella aún tenía sangre coagulada en su barbilla y alrededor de su boca. Ella estaba llorando en silencio, aunque las lágrimas eran lo suficientemente reales.

El hombre había sido puesto en custodia en un hospital cercano y se le levantaron cargos, y a Lily y sus padres se les dio dos opciones para castigarlo. La policía bien podría encerrarlo por nueve años, o podía forzarlo a vender sus tierras, darle a Lily la ganancia de tres campos y dejar la villa para siempre. Lily y sus padres escogieron el dinero, así que ella pudo tener una educación decente y esa era la razón por la cual ella estaba en Bangkok.

Después de eso, nadie había insultado a Lily abiertamente, pero su vida cambió. Su padre murió también, algunos decían que de vergüenza y ella no pudo esperar para escapar. Bangkok le había parecido tan emocionante y a ella le gustaba la idea de ser una estudiante anónima en la ciudad capital donde nadie conocía su pasado.

Ella tenía un cuarto de millón de Baht en el banco, que debía ser suficiente para que terminara su carrera de tres años, pero para entonces ya no quedaría nada. No solo eso, sino que tendría que vivir frugalmente sus años de colegiatura para ser capaz de terminar sus cursos, a menos que ella le pidiera ayuda a su madre, pero no quería hacerlo porque ella pensaba que Lily tenía mucho dinero. Ella simplemente no entendía y parecía que Lily tampoco quería, de todas maneras.

Cuando llevaba en Bangkok unas cuantas semanas, ella se dio cuenta que la lucha no había terminado. Estaba en un curso de tres años, de modo que ella tenía aproximadamente 80,000 por año para vivir más un pequeño porcentaje de interés y quizás un poco de un trabajo de medio tiempo en sus días libres. Ella podría manejar unos 120,000 en el año, pero el curso costaba 60,000 más los libros y uniformes, por lo que ella estaba viviendo en Bangkok con 1,000 Baht a la semana, lo cual estaba lejos de ser una perspectiva emocionante.

Solo tenía una cosa en que pensar y era encontrar un novio con dinero, lo cual no sería difícil. Al final del tercer mes, ella tenía cuatro novios regulares y ellos le estaban haciendo contribuciones al fondo de su colegiatura. Esto le daba otros 8,000 netos a la semana y a veces más, con lo cual llevaba un estilo de vida cómodo. 

Tenía un pequeño y adorable apartamento, que no dejaba que nadie viera con el pretexto de que sus dos compañeras de cuarto le habían hecho prometer que el piso sería una zona libre de chicos permanentemente. A pesar de que ella vivía sola, ninguno de sus compañeros masculinos le habían cuestionado sus motivos y ella nunca había llevado a un hombre allí tampoco. Incluso  había llegado tan lejos como para sobornar al conserje para que le dijera a cualquiera de los visitantes masculinos de ella que, a ellos no se les permitía entrar como condición del contrato de arrendamiento.

Lily les dijo a sus amigos que los residentes o eran mujeres solteras o parejas casadas, y le creían porque había residencias de este estilo en Bangkok y Lily lucía tan inocente.

Ella llevaba doce meses con el engaño y solo había perdido un novio, al cual había reemplazado fácilmente. Lily dejaba los fines de semana libres, diciendo que tenía que ir cada viernes por la noche a ayudar a su madre enferma con la administración de la tienda,  pero no había regresado desde el primer día en que se había ido.

Lily se dio una vuelta más con el cepillo para uñas, estrujándose y lavándose por todos lados, antes de rendirse en la desesperanzada batalla de sacarse el olor de los cerdos. Ella salió del baño, se secó delicadamente con una toalla, cubrió su cuerpo en polvo de talco de agradable aroma y luego se metió en una gran toalla de baño demasiado lujosa y suave, al más honorable estilo Thai. Esa era la mejor manera que ella había descubierto para enmascarar el olor que pensaba que rodeaba su cuerpo.

Ella fue al salón, puso algo de música en la TV y llamó a Aeng, el más posesivo de sus novios.

—Hola, querido, ¿cómo estás? —, preguntó ella. —Qué bonito escuchar tu voz otra vez. Te extraño cuando estoy con mi mamá. Odio la aldea ahora. Desearía no tener que volver aquí. Preferiría estar acurrucada contigo.

—¿Allí es dónde estás ahora, Lily? ¿En casa? Oigo música alrededor. Yo te he pedido que te mudes conmigo. ¿Aún lo estás considerando, querida?

—Sí y si, cerramos la tienda hace una hora. Mamá tomó su baño primero, luego yo y justo ahora me senté a ver algo en la TV con ella, pero no nos quedaremos hasta tarde. La tienda debe estar abierta a las siete todos los días para atrapar a la gente que va a trabajar. Sabes todo eso, amor, te lo he explicado antes. Mira, es decir escucha, voy a la TV y cambiar los canales, ¿ves? No podría hacer esto si yo estuviera en un bar de karaoke, ¿o sí? tonto Billy.

—Desearía que confiaras un poco más en mí. De todas maneras, mejor te dejo, no quiero molestar a Mamá, ella quiere un poco de paz y tranquilidad también. Te veré el lunes en la noche cuando regrese. Te llamaré mañana, querido, dulces sueños.

Eso era suficiente para mantenerlo feliz, y ella podía telefonear a los otros al día siguiente.

A Lily le gustaban las películas de fantasmas y horror y ella tenía una pequeña colección de DVDs piratas. Seleccionó una, bajó la intensidad de las luces, subió el volumen de su gran pantalla plana y abrazó una almohada en su pecho, lista para esconderse detrás de ésta cuando las cosas se pusieran tenebrosas. Mientras ella descansaba en el sofá, Lily planeaba su domingo durante los ‘pedacitos aburridos’.

Los domingos eran siempre un día de descanso  inviolable, a pesar de que ella tenía que hacer algo de sus estudios. No obstante, era el único día a la semana que ella se dedicaba por completo a sí misma, de modo que, a veces le gustaba ir de compras.

Lily siempre tenía un montón de compras que hacer, porque ella necesitaba vestidos y cosas para mantener todas sus pretensiones.

2 DOMINGO

Lily era, por mucho, una criatura de hábitos. A ella le parecía mejor seguir rutinas en lo que a su vida colegial, a sus novios y a sus fines de semanas, se refería. Se levantaba los sábados y domingos a las nueve en punto y luego estudiaba hasta las tres o cuatro, después de algunas compras y comer. Ese día no fue diferente. Lily se despertó, sacó algo de arroz de la vaporera y puso eso en agua y un poco de curry guardado, con esa intención, la noche anterior y lo colocó a fuego bajo para reducirlo a la consistencia de puré mientras ella estaba en la ducha y luego plastificarse en talco en polvo, otra vez. El arroz y Lily estuvieron listos al mismo tiempo, entonces ella agarró sus libros de escuela y los llevó a la mesa del comedor, y comenzó a trabajar.

A Lily le gustaba estudiar anatomía, que era una parte importante de su especialidad. Otros preferían medicina o algunos sectores específicos de la medicina, tales como cuidados paliativos, pediatría, ginecología u odontología, pero los órganos internos y sus funciones le fascinaban de modo particular y ella estaba obteniendo notas altas en sus clases. Sus profesores predecían que lo haría muy bien y eso le daba una gran satisfacción. A Lily siempre le había gustado ser buena en las cosas y complacer a las personas en el proceso.

Con frecuencia ella se preguntaba si por eso era que su ‘tío’ la había escogido para su tratamiento especial. ¿Había descubierto un punto vulnerable en ella y simplemente tomó ventaja de su personalidad? Ella nunca lo sabría ahora, dado que él se había auto-desterrado a una de las islas tailandesas, así lo decían los rumores, pero nadie sabía a cuál y él nunca se había vuelto a ver desde entonces.

Cuando ya no podía más, ella garabateó, como lo hacía frecuentemente. No fotos, sino nombres. A ella le gustaba inventar nombres para ella. Le gustaban las variaciones de su nombre real en el nombre ficticio, pero se le estaba haciendo más difícil cada día. ‘Tiger Lily’, ‘Thai Girl Lily’ y ‘Bangkok Lil’ eran sus favoritos, pero ella consideraba ‘Kid Gloves’, ‘Pattaya Princess’, ‘Teacher´s Pet’ y ‘Wet Behind The Ears’ también, a ella le gustaban los nombres sugerentes que la mayoría de las personas no pudieran entender. Era como usar ropa interior personalizada, sexy, pero la mayoría de las personas nunca entendería el chiste, porque era privado. Lily tenía una gran colección de ropa interior personalizada que ella había ordenado en línea también. Una decía ‘Bésame rápido’, otra decía ‘El hobby de Papá’ y otra ‘¡Abandone toda esperanza cualquiera que entre aquí!’, bordado al frente.

Éstas la hacían sentir sexy, pero rara vez las usaba para sus novios. Ella nunca vestía nada para un novio que él no le haya comprado. Ella obtenía mucha ropa de esa manera y nunca cometió el error de hacer que alguno se preguntara de dónde había sacado el dinero para comprar algo. Toda su ropa estaba etiquetada con el nombre de quien se lo había comprado, incluso si su memoria era tan buena como para nunca olvidarlo.

No era necesario arriesgarse con el sustento de uno, razonaba ella en forma práctica y Lily era siempre muy práctica.

Se rindió con lo

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