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Filosofía e Interpretación de los Números

Filosofía e Interpretación de los Números

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Filosofía e Interpretación de los Números

Longitud:
95 página
1 hora
Editorial:
Publicado:
Feb 15, 2019
ISBN:
9783962469009
Formato:
Libro

Descripción

El estudio y análisis de los números y su comportamiento es, desde mi punto de vista, una filosofía muy particular y específica sobre cómo funciona el macro y microcosmos, ya que los estudios de estos últimos revelan comportamientos análogos a los números.

En lo personal estoy utilizando la numerología como análisis filosófico para comprender el comportamiento humano, ya que me revela conocimiento sobre la mente y su origen, que por cierto es el espíritu, en sus interrelaciones con el cuerpo humano y el medio ambiente donde éste se desenvuelve a través de la mente y su origen.
Editorial:
Publicado:
Feb 15, 2019
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9783962469009
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Libro

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Filosofía e Interpretación de los Números - Danilo Antonio Dal Farra

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Introducción

El estudio y análisis de los números y su comportamiento es, desde mi punto de vista, una filosofía muy particular y específica sobre cómo funciona el macro y microcosmos, ya que los estudios de estos últimos revelan comportamientos análogos a los números.

En lo personal estoy utilizando la numerología como análisis filosófico para comprender el comportamiento humano, ya que me revela conocimiento sobre la mente y su origen, que por cierto es el espíritu, en sus interrelaciones con el cuerpo humano y el medio ambiente donde éste se desenvuelve a través de la mente y su origen.

El primer principio filosófico analizado desde la antigüedad es que sólo existen tres números básicos fundamentales, y los demás son repetición de los mismos interactuando entre sí. Estos números son 1, 2 y 3. ¿Por qué son tres? Porque la existencia del 1 por sí sólo no tiene sentido pues no haría falta definirlo o decir que hay 1, es decir el primero, y por lo tanto dejaría de existir. Pero como el 1 no puede morir porque existe, no vive, entonces se desdobla para manifestarse y darle sentido a su existencia, creando y dándole vida al 2, siendo éste como una repetición del 1 pero que nunca será el 1 ni el primero, sino el segundo o dos.

La unión e interacción del 1 y 2, o de la existencia con la mente, en su intención de ser vida, crea el 3, que es el ser o la vida. El ser contiene la existencia y la vida, que tendrá un fin en su doble sentido: objetivo y muerte. Cuando un objetivo es logrado, éste muere.

Todo proceso vital consta de tres etapas: comienzo, continuidad y fin o término.

Principio = 1= cuerpo espiritual

Continuidad = 2= cuerpo mental

Fin o término = 3= cuerpo físico o material

Cuerpo espiritual

El cuerpo espiritual es el generador o creador, es lo primero y lo único que existe, generándose de éste los demás cuerpos. Esto hace que el 1 esté presente en todos los números: cada vez que agregas uno obtienes el número que sigue, y éstos son ilimitados gracias al 1, que es la existencia, y la existencia no muere, evoluciona. Estas características hacen que el 1 se distinga de los demás. Por ello el espíritu no muere y siempre evoluciona. El cuerpo espiritual siempre avanza, lo que quiere decir que en él no está la oposición porque se opondría a sí mismo, perdiendo la existencia; por lo tanto, al no oponerse siempre será positivo y esto implica que el error no tiene cabida en él. Conclusión: el espíritu nunca se equivoca, por esta razón simplemente existe, no vive, no muere. La evolución es espiritual y por tanto expansiva, manifestándose en los demás cuerpos. Estos atributos requieren existir en una dimensión que no permita la separación; compartiendo con todas las dimensiones.

Cuerpo mental

La mente, al ser una manifestación del espíritu sin poder ser éste mismo, se encuentra buscándose a sí misma en su origen y en ella misma, confundiéndose y cayendo en oposición entre el sentimiento y la razón; y actuando con el pensamiento, que es su propia creación.

Esto hace que la mente, según sea la interrelación del momento con las circunstancias, se oponga o colabore, funcionando siempre por reacción y ésta se dará siempre después de una acción, siempre en segundo plano, muy representativo del número 2. La mente, como el número 2, reconoce su origen - espíritu o el número 1 - tanto en su afirmación o colaboración como en su negación u oposición, ya que de no hacerlo no tendría que negarlo o bien oponerse. Esta tendencia de la mente de oponerse es con el fin de no sentirse inferior al plano espiritual, pero lo único que consigue es caer en las dudas, lo que produce confusión, y en consecuencia los errores, dependiendo del libre albedrío. El libre albedrío es patrimonio de la mente, y no es otra cosa que la libertad de decidir según el mandato del plano espiritual o bien oponerse a éste.

La mente, para poder proyectarse, requiere de un medio que le permita establecer referencias de sus conclusiones, y esto sólo se lo puede ofrecer el tiempo, que también es dual (antes y después). El tiempo es, en cierta forma, la conexión entre los dos mundos, el espiritual y el mental, y es también donde se archivan las vivencias con sus límites. Ahora bien, cuando hablamos de límites, éstos son delimitados por una necesidad y la existencia de ésta implica una capacidad por mínima y simple que parezca de pensamiento; de ahí que el tiempo delimitado y la mente compartan el mismo plano y con las mismas características, así como la bipolaridad, manejan o delimitan los opuestos la dualidad y la limitación con excepción de el tiempo en sí mismo y el componente mental del pensamiento, que siempre podrán expandirse mientras la luz espiritual se encuentre en ellos.

La interacción de la luz, el tiempo y el pensamiento generan una necesidad de ubicación y propósito que no es más que la manifestación de creatividad. Esta manifestación precisa de medios físicos y materiales donde lograrse y estos se encuentran en el tercer cuerpo, que es el físico o material.

Cuerpo físico o material

Este es el resultado de la interacción del cuerpo espiritual y el cuerpo mental.

La creatividad y mandato del cuerpo espiritual, al interactuar en armonía con la imaginación y las limitaciones temporales, generan el espacio necesario para que pueda manifestarse la creación de las imágenes existentes. De esta forma obtenemos lo que conocemos como el mundo material. Este mundo está compuesto por elementos circunstanciales relacionados con los elementos básicos principales fuego,

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