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El Señor Del Trueno

El Señor Del Trueno

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El Señor Del Trueno

valoraciones:
4/5 (2 valoraciones)
Longitud:
396 páginas
5 horas
Editorial:
Publicado:
11 ene 2020
ISBN:
9781547565382
Formato:
Libro

Descripción

1258 D.C. - Mientras Henry III pasa la mayor parte de su tiempo en Francia y enfocado en sus favoritos Franceses, poderosos barones Ingleses incluyendo a Simon de Montfort empiezan a formar una alianza en su contra. Subiendo al poder en este tiempo oscuro e incierto es la Casa de de Shera; dirigida por Gallus de Shera, Conde de Coventry y señor Marshal de Worcestershire, Gallus esta flanqueado por sus hermanos Maximus y  Tiberius, formando un circulo inquebrantable de fuerza que no puede ser roto. Todos conocen y temen a los poderosos hermanos de Shera.

Cuando Gallus de Shera es presionado a entrar a un contrato marital con la hija mayor de Hugh Bigod, otro poderoso caudillo, él se niega ante la sugerencia pero se resigna al hecho de que tiene muy pocas opciones, como la poderosa familia Bigod  harían fuertes relaciones familiares. Pero antes de que el contrato pueda tomar lugar, un momento fortuito a tiempo que lo ve a él salvando a una hija Galesa con sangre real. La Señora Jeniver Tacey ferch Gaerwen es hija de reyes y Gallus se enamora al instante con la joven de cabello negro. Cuando el padre de Jeniver herido mortalmente, le ruega a Gallus que se case con su hija. Sin poder rehusar el pedido de un hombre en su lecho de muerte, Gallus acepta. Aunque él sabe que debe enfrentar a Hugh Bigod en algún momento en el hecho de que el ya no es un soltero elegible, él no tiene remordimientos – todo lo que él se puede enfocar ese n su nueva esposa, y una ponderosa historia de amor a nacido.

Reúnete con Gallus y Jeniver mientras ellos se embarcan en una nueva vida juntos, donde los barones Ingleses verán su matrimonio destrozado aun cuando se rebelan contra Henry III. Es un viaje épico de políticas, traición, odio, y últimamente una pasión eterna entre Gallus y Jeniver en este excitante primer libro de una trilogía de tres.

Editorial:
Publicado:
11 ene 2020
ISBN:
9781547565382
Formato:
Libro

Sobre el autor


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El Señor Del Trueno - Kathryn Le Veque

Nota del Autor:

Esta novela comienza la historia de los hermanos de Shera, un trio de hermanos que se alzó hacia el poder durante la rebelión entre Simon de Montfort y Henry III. Este cuento en particular nos da la historia de Gallus y Jeniver, los padres de Bhrodi de Shera (SERPIENTE).

El castillo de Coventry ya estaba en ruinas cuando esta historia tiene lugar, así que he enviado los eventos a un Castillo de Isenhall ficticio, como a unas dos millas al este de la ciudad de Coventry.

Hay una buena cantidad de humor en esta novela en lo que respecta a algunos cuentos de la infancia de Gallus y sus hermanos involucrando a un tío que le gustaba pasar gas. Mucho. La palabra Pedo es usada por que, de hecho, es una palabra enraizada en Ingles antiguo. Antes de que declares que he hecho que mis personajes usen una palabra moderna, te sugiero que leas Canterbury Tales de Chaucer. La palabra está allí bastante. ¡Ahora tú lo sabes!

Ahora, lee y espero que disfrutes esta historia llena de acción de  Gallus y Jeniver.

Abrazos,

Kathryn

Contenidos

PRIMERA PARTE: NOTICIAS DE INVIERNO

CAPÍTULO UNO

CAPÍTULO DOS

CAPÍTULO TRES

CAPÍTULO CUATRO

CAPÍTULO CINCO

CAPÍTULO SEIS

CAPÍTULO SIETE

PARTE DOS: NOTICIAS SINIESTRAS

CAPÍTULO OCHO

CAPÍTULO NUEVE

CAPÍTULO DIEZ

CAPÍTULO ONCE

PARTE TRES: NOTICIAS ALEGRES

CAPÍTULO DOCE

CAPÍTULO TRECE

CAPÍTULO CATORCE

PARTE CUATRO: NOTICIAS DE CAMBIO

CAPÍTULO QUINCE

CAPÍTULO DIECISEIS

CAPÍTULO DIESISIETE

CAPÍTULO DIESIOCHO

CAPÍTULO DIESINUEVE

CAPÍTULO VEINTE

PARTE UNO: NOTICIAS DE INVIERNO

Enero

"Entonces llego el día cuando el viento de cambio se convirtió en una Tempestad,

Cuando el llamada a las armas se convirtió en un llamado a la Muerte.

De esta tormenta emergieron hombres que cabalgaban el rayo;

Los Señores del Trueno domaron el aullido de los vientos salvajes."

~ Crónicas del Siglo 13

CAPÍTULO UNO

Año de nuestro Señor 1258 D.C.

Reinado de Henry III

Bigod Era un matón de hombre.

Gallus de Shera, Conde de Coventry y Señor Sheriff de Worcester, era bien consiente del hombre con tácticas de un cocodrilo. Él se veía como uno, también, al menos por lo que Gallus había recordado de la bestia. Él los había visto en The Levant, Extrañas y tristes tierras llenas de extrañas y tristes criaturas, por lo que fue una educada observación que se fue en contra de uno de los principales barones en la vorágine política entre el Rey de Inglaterra y Simon de Montfort. Bigod era, en su opinión, un bárbaro, poderoso, y peligroso tonto.

Gallus no les tenía miedo a los cocodrilos en particular pero tenía un saludable respeto, y a veces algo de aversión, hacia Bigod, sobre todo porque el hombre había estado intentando, por seis meses, forzarlo por un compromiso con su hija mayor. Si el padre se veía como un cocodrilo, entonces la hija no sería mucho mejor.

La Señora Matilda Bigod era una redonda, mimada mujer con la mente de un mosquito y una dote masiva, el tamaño de la cual era solo reservada para la realeza. Pero todo ese dinero no podía atraer a Gallus porque, al final, el aun tenia que mirar a la mujer. Aun mas, ella esperaría que el la tocara y él no estaba seguro de poder. Piel de cocodrilo le dio un arrebato.

Por seis meses, él había estado evitando las oberturas de Bigod. Pero hace dos semanas, la obertura se convirtió en una sinfonía en toda regla. Sabiendo que Gallus y sus hermanos, Maximus y Tiberius, estarían en Londres a fin de mes para una serie de reuniones con otros poderosos barones, Hugh había hecho el movimiento calculado de mandar palabra a Gallus de que todo le clan Bigod estaba planeando estar en Londres, también. Gallus conocía a las bestias femeninas, la Señora Bigod y sus parientes, estarían sobre él, coaccionándolo para que acepte el compromiso. Él estaba en un aprieto porque Hugh era uno de los barones más poderosos que se oponían a  Henry III, y Gallus genuinamente no quería ofender al hombre y a su familia. Pero él no quería arriesgarse a ofenderlos más de lo que él quería casarse la criatura hembra Bigod. Por lo tanto, el enfrento este viaje con gran resignación y resistencia.

Era muy temprano en la mañana que el planeaba partir, bajo cero ese día de Enero, con una capa de hielo en el suelo y el cielo con color a estaño. Dentro del as débiles entrañas del Castillo de Isenhall, Gallus se había levantado mucho antes del amanecer para empacar sus alforjas. Maximus y Tiberius, los últimos dos hermanos que completaban los tres hermanos de de Shera, ya estaban en pie. Gallus podía oírlos moverse alrededor en el cuarto junto a suyo.

Maximus siempre tosía cuando el  clima era frio y él podía pasar mañanas sacando lo que fuera que se asentó en su pecho durante la noche, mientras que Tiberius cantaría. El hombre tenía una floreciente, voz de barítono y, mientras se vestía, el cantaría. Usualmente le molestaba como un demonio a Maximus y era sabido que peleas habían comenzado de esa manera. Gallus se mantenía atento solo para ese evento, pero esta mañana, todo parecía afortunadamente lo suficientemente tranquilo. Tal vez ellos estaban sombríos y enfocados en el viaje a Londres y lo que les esperaba ahí, justo como Gallus lo hacía. Mientras el terminaba de tirar sus botas, la puerta de su cuarto se abrió y dos pequeñas niñas corrieron dentro del cuarto.

Ellas eran hermosas niñas, cabello rubio y ojos verdes, y ellas chillaron encantadas mientras iban a saltar en la gran, desordenada cama que era la pieza central del cuarto. Gallus sonrió mientras veía a las niñas saltar alrededor, tirando los cobertores sobre sus cabezas y luego riéndose fuertemente mientras se hacían cosquillas y molestaban la una a la otra. El encanto de la diversión era demasiado para resistirse. Gallus dejo a un lado la pesada, alforja de cuero que había estado empacando y se movió hacia la cama. Soplando sobre las niñas, el gruño como un viejo oso, mordiendo pequeñas manos cuando podía atraparlas. Las niñas gritaban con deleite.

¿Qué están haciendo ustedes dos despiertas tan temprano? el demando suavemente, tirando los cobertores hacia atrás para revelar las dos caras más dulces que él hubiera conocido. Violet y Lily de Shera sonrieron felices a su padre y Gallus beso a Violet en la nariz. Buenos días a ustedes dos, señoritas. ¿Se han levantado temprano para poder comer algo de  porridge con su Papa antes de que se valla?

Violet se sentó hacia arriba, casi golpeándolo en la nariz. Gallus tuvo que sentarse hacia atrás rápidamente para evitar ser golpeado por ambas niñas mientras ellas saltaban afuera de debajo de los cobertores.

Nosotras iremos contigo, Violet, que recién había cumplido cinco años, anuncio. Leelee y yo vamos a ir contigo todo el camino hasta Londres.

Violet no podía decir Lily apropiadamente – por lo tanto, salía como Leelee. Gallus había empezado a llamar a su hija menor así, también, como lo hacía todo el mundo. Él sonrió a sus determinadas hijas.

Eso sería muy amable de ustedes, por supuesto, pero si van conmigo, ¿Quién se quedaría con Honey? el pregunto. Si vas conmigo, ella estaría muy sola.

Honey era la madre de Gallus, la Señora Charlotte, condesa viuda de Coventry. El padre de Gallus, Antoninus de Shera, le había dado a ella el sobrenombre de Honey cuando ellos se conocieron por primera vez porque, como el declaro, ella era tan dulce y tan justa como la miel. Por lo tanto, todos en la familia llamaban a la mujer Honey, incluyendo sus hijos y nietos. La Señora Honey estaba en sus cincuenta y cuatro años y había experimentado problemas de salud últimamente. Un cáncer, el doctor les había dicho, pero Gallus y sus hermanos se rehusaban a aceptarlo. Ellos no podían del todo imaginar la muerte de Honey, en especial después de la muerte de la esposa de Gallus hace un año. El mero pensamiento de otra muerte femenina los asustaba hasta los pedazos.

En especial a Gallus. Él amaba a su  esposa y su muerte accidental era algo de lo cual aún no se recuperaba. El probablemente nunca lo haría. Mientras miraba a sus dos hijas, niñas a la imagen de Catheryn, el luchaba con la familiar melancolía que esas pequeñas caras provocaban. Sus pensamientos inevitablemente viajaban hacia Catheryn, visiones de la mujer fluida y cálida en su mente.

¿Puedes verlas, Catie? ¿Puedes ver lo grandes y hermosas que se han vuelto? Violet tiene tus labios. Cuando yo la escucho hablar te escucho a ti. Dios... Catie, ¿Por qué tenías que dejarme tan luego? Algunas veces siento como si este dolor en mi corazón fuera a destruirme. Ya, me ha destruido.

Honey vendrá con nosotras, Violet le dijo, distrayéndolo. Ella puede viajar en su vagón. Ella lo va a querer.

Gallus arranco sus pensamientos de las imágenes brumosas del encantador rostro de Catheryn y se paró de la cama. ¿Es así? el pregunto, regresando a sus alforjas. ¿Por qué  querría ella ir? Ella está mucho más confortable aquí con sus gatos.

Violet abrió su boca para decir que los gatos podían ir, también, cuando la puerta de su cuarto se abrió y Maximus y Tiberius entraron.

Vestidos en armadura y malla, los hermanos eran ambos una imponente y aterradora visión. Dada su altura – Maximus con cinco pulgadas sobre seis y Tiberius con siete pulgadas sobre seis – eran toda un espectáculo para la mirada de un enemigo temeroso. Pero la imponente bestia que era Tiberius dio un vistazo a las niñas en la cama y, como el más propenso a hacer travesuras, rugió y salto sobre el colchón, haciendo que las niñas gritaran con deleite.

El cuarto era un alboroto en cuanto Tiberius tiraba su gran cuerpo a lo largo de la cama y dejaba que las niñas saltaran sobre él. El pretendía llorar en derrota, que solo alimento su deseo de sangre. Violet se sentó en su cabeza mientras Lily se tiraba sobre su espalda para aplastarlo, y a través de todo, Tiberius pretendía llorar  como una mujer.

Gallus y Maximus se sentaron por un momento, mirando la derrota de su hermano menor, y movían sus cabezas, sobre todo en resignación a las payasadas de Tiberius. Él era el animado del grupo.

Quizás nosotros deberíamos llevar a Violet y Leelee a Londres con nosotros, Maximus gruño. Un gran, hombre oso con enormes hombros, él podía ser el más descontento de los tres. Nosotras podríamos soltarlas dentro del clan de Bigod y perseguirlos todo el camino de regreso hasta clan Norfolk.

Todos los tres hermanos sabían de la situación con Hugh y su propuesta beligerante, pero Gallus simplemente movió su cabeza. Si las mujeres de Bigod las ven, solo les mostraría que soy capaz de producir hermosos e inteligentes niños, él dijo, suspirando pesadamente. Yo no quiero alimentar su imaginación. Ellos ya tienen demasiadas ideas respecto a mí.

En la cama, Tiberius giro sobre su espalda, agarrando a Violet cuando ella trato de saltar sobre su rostro. Tú eres una deliciosa y deseable bestia, el molesto a su hermano, sabiendo que el hombre no lo golpearía mientras las niñas estuvieran orbitando alrededor suyo. Piensa en ello, Gal, todo ese bulto, carne de señora Bigod a tu alcance.

Gallus se contrajo de dolor. Tú me estás haciendo enfermar.

Tiberius sonrió, esa sonrisa alegre y traviesa que podía ser tan contagiosa. Yo escuche que las mujeres gordas son bastante desinhibidas en la cama, él dijo. Ellas harán todo lo que tú les pidas porque están tan deseosas por sexo.

Maximus respondió bruscamente. y tú debes saber esto por un hecho, él dijo. Solo Dios sabe que tu llevas a la cama a cualquiera que le puedas poner las manos encima.

Tiberius bufo. A mí me gustan mis mujeres con algo de carne en su cuerpo, pero no todo un lado de carne, él dijo. Deja a las mujeres gordas para Gallus. Él puede tener todo un harem de ellas y cuando quiera que llame por una, en lugar de caminar a su cuarto, ella puede rodas como un barril a través de su puerta.

Gallus miro a sus hijas mientras Tiberius y Maximus bufaban. Lily no tenía idea de a lo que se refería su tío, pero Violet se estaba volviendo más astuta acerca del mundo en general. Él puso un dedo sobre sus labios, silenciosamente callando a su hermano mientras apuntaba a las niñas.

No está abierto a discusión, dijo silenciosamente. Tu amablemente reprimirás la diarrea que sale por tu boca.

Tiberius no había terminado con su hermano, en lo más mínimo. El dejo a Violet abajo sobre la cama y se paró, haciendo su camino hacia sus hermanos. Atractivo, joven y deslumbrantemente brillante, Tiberius era muy perseguido por las mujeres de la corte y él había tomado bastante ventaja de esa admiración. El rumor decía que había al menos un bastardo de Shera en Londres, aunque ninguno de sus hermanos habían visto evidencia de ello. Aun así, dada la reputación de Tiberius, ellos no estarían sorprendidos si los rumores resultaban ser reales.

Admítelo, Tiberius dijo, su vos baja y seductiva. El pensamiento de toda esa gorda carne golpeándose en contra de tu cuerpo te excita más allá de la tolerancia.

Gallus suspiro pesadamente y miro a Maximus. Yo no gusto mucho de nuestro hermano menor, él dijo. Si alguien me diera un palo, yo feliz lo sacaría afuera y golpearía hasta la muerte.

Tiberius rio, poniendo un gran brazo alrededor del cuello de Gallus besando a su hermano sonoramente en la mejilla. Yo te perseguiría a la tumba y más allá, él dijo mientras Gallus ponía una mano en su cara y la alejaba. Tiberius se veía herido. ¿Porque harías eso cuando todo lo que quería hacer era animarte?

Gallus movió su cabeza, molesto por el comportamiento de Tiberius. La mejor cosa que tú puedes hacer por mí es dejarme en paz, él dijo, regresando a sus bolsos. ¿Están los hombres preparados para partir?

Él estaba cambiando el tema y Tiberius no presiono. Gallus había sido conocido por  tirar un golpe cuando estaba particularmente irritado y, de ellos tres, él tenía el golpe más devastante. Nadie provocaba a Gallus de Shera y vivía para contar el cuento. Por lo tanto, Tiberius retrocedió y dio algunas palmadas a su hermano en el hombro.

Ellos deberían estar preparados, él dijo, girándose  hacia la puerta del cuarto y ya ponderando lo que el día podía tener para ellos. Los caballeros habían ordenado que estuvieran listos para partir antes del amanecer con un conjunto de cincuenta hombres para que los escoltara hasta Londres .

Maximus frunció el ceño. ¿Solo cincuenta?

Tiberius asintió. Nosotros ya tenemos a trecientos hombre esperándonos en Westbourne en Londres, él le recordó a su hermano del medio mientras hablaba la casa del pueblo de de Shera en Londres. Nosotros dejamos un volumen de nuestro ejército atrás a esperarnos porque era más económico que tratar de dar casa y alimentarlos en el camino a casa. ¿Recuerdas? Por lo tanto, yo no vi la necesidad de llevar más hombres de regreso con nosotros a Londres. Aun si solo llevamos a cincuenta con nosotros, nosotros aun dejaremos atrás más de trecientos.

Maximus levanto una ceja de desaprobación. A él no le gustaba viajar con una escolta tan liviana pero se refreno de discutir. Ellos tenían a cuatro grandes caballeros para llevar con ellos, caballeros de las mejores familias de Inglaterra. De Wolfe, de Moray, y du Bois. Si, la Casa de de Shera tenía un maldito arsenal con esos caballeros. Pero Maximus estaba ansioso por llegar a Londres y el desastre que los esperaba ahí. Él se giró hacia Gallus.

¿Alguna orden adicional? él le pregunto.

Gallus movió su cabeza. No, él dijo. Prepárate para partir dentro de una hora. Yo planeo romper la noche con mis hijas antes de partir. Si gustas de unírtenos, yo no te detendré.

Maximus simplemente gruño, girándose hacia la puerta del cuarto mientras Tiberius fue arrastrado por las niñas nuevamente. Las niñas se habían bajado de la cama y corrido hacia la puerta, hambrientas por el porridge que ellas sabían que estaría esperando por ellas en el salón de abajo. Su tío Tiberius las recogió, a ambas, y se dirigía fuera por la puerta con el resto de la familia cuando un sirviente de la casa apareció de repente, bloqueando su paso.

El viejo hombre, el mayordomo de Isenhall que había servido a su padre, era sólido y fuerte para su avanzada edad. En el oscuro descanso justo afuera de la puerta, su expresión mientras enfrentaba a los hermanos era sombría.

Mis señores, él dijo. Nosotros hemos recibido palabra de una batalla cerca del cruce del rio. Su asistencia a sido solicitada.

De  cariñosos tíos y cariñosos padres un momento a serios guerreros el próximo, había algo en la expresión de los tres que sugería un foco mortal e intenso de curiosidad. Gallus hablo primero.

¿Quién lo ha solicitado? el demando

El mayordomo apunto a las escaleras, indicando a alguien en el salón en el piso de abajo. Yo no estoy seguro, mi señor, el respondió. "Un hombre vino, rogando por asistencia. Yo pienso... yo creo... de que él es Gales."

¿Esta el armado? Gallus pregunto.

El mayordomo movió su cabeza. No, mi señor, el respondió. Él es un sirviente, al parecer. Él no tiene un arma que yo pueda ver.

Gallus miro al hombre por un momento, digiriendo su declaración, antes de empujar entre sus hermanos y dirigirse hacia los oscuros peldaños al final del corredor. A diferencia de muchas fortalezas, Isenhall no tenía unas escalas en espiral construida dentro de los muros. Tenía una gran escala que se doblaba sobre si misma varias veces, dirigiéndose del primer nivel al segundo. Los amplios, escalones de piedra eran fácil de maniobrar, si estuvieran algo gastados en el medio, y Gallus los tomo rápidamente hacia el primer piso abajo.

El gran salón de Isenhall estaba de hecho e la fortaleza, un amplio cuarto que tenía una forma cuadrada perfecta y tenía dos enormes chimeneas, una a cada extremo. Olía pesadamente a humo y animales, y ahí habían jaurías de perros patrullando la habitación, esperando por sus primeros restos del día. Gallus salió de las escalas y se dirigió hacia cavernosa, bien equipada habitación.

Un hombre en pesadas lanas estaba flotando cerca de una de las chimeneas, tratando calentar su carne de las frías temperaturas de afuera. Él estaba bien alimentado, joven, y cuando vio a Gallus, el de inmediato se alejó del fuego y se dirigió hacia el hombre. Su expresión tenía un borde nervioso.

Mi señor, él dijo, Su acento Gales obvio y pesado. Mi señor me ha enviado a rogar por asistencia. Nuestra gente está en el cruce cerca del rio y bajo ataque. Yo le ruego a usted que nos ayude.

Gallus miro al hombre, sospechosamente porque esa era su naturaleza. Su confianza era muy difícil de ganar en cualquier caso.

¿Quién es tu señor? el pregunto, hostilmente. ¿Por qué has venido aquí?

El hombre empezó a retorcer sus heladas manos. Mis Señor es Gaerwen ap Gaerwen, él dijo, sonando forzado. Nosotros regresábamos a casa pero fuimos atacados en el cruce del rio. Por favor, mi señor, el tiempo es esencial. Mi señor está bajo ataque y él tiene a su hija, La Señora Jeniver, ¡a su lado! ¡Por favor ayúdenos!

Gallus frunció el ceño. ¿Gaerwen ap Gaerwen? el repitió, sospecha tornándose en sorpresa. Yo he escuchado ese nombre antes. Él es un Príncipe Gales.

El sirviente asintió urgentemente. Si, mi señor, él dijo. ¿Vendrá?

La mirada de Gallus se detuvo en el hombre, debatiendo justamente en cómo reacciona. Si era de hecho ap Gaerwen y él se rehusaba a ayudar, podría ser una mala jugada. Un Príncipe Gales que le debiera su vida era algo a su favor. Obligaciones como esas eran difíciles de conseguir, especialmente con un Gales. Pero si era una trampa de algún tipo....

El sirviente movió su cabeza, temeroso y frustrado. Yo solo puedo decir muchos, él dijo. Yo no sé con certeza."

¿Hace cuánto que esto paso?

El sirviente estaba irritado con las preguntas, aterrado por su señor. ¡Minutos! él dijo, moviendo sus manos. Minutos, no más de diez o quince a lo mucho. Mi señor me dirigió directamente hacia usted y yo no he vacilado. Por favor, mi señor, yo le imploro, ¡sálvenos!

Gallus todavía estaba reflexionando sobre su respuesta, pero el hecho de que la alegada víctima del caso era un ap Gaerwen lo hacían inclinarse hacia el borde del cumplimiento. Por el momento, los Galeses estaban virtualmente gobernándose a sí mismo porque Henry tenía asuntos más importantes en Francia que lo mantenían ocupado. Incursiones y conquistas en Gales estaban virtualmente paralizadas, lo que hacía parecer extraño que el príncipe Gales estuviera viajando a través de sus tierras. Los Galeses generalmente se mantienen a sí mismos. Aun, si lo que decía este sirviente era verdad, entonces Gallus decidió que el estaría dispuesto a actuar. Él no estaba más allá de querer a un príncipe Gales estuviera en deuda con él. Uno nunca sabia cuando uno tendría que pedir un favor.

Con un suspiro de resignación, sabiendo que él estaba por gastar el esfuerzo para salvar al príncipe Gales de los rufianes que tendían a vagar por esa tierra, él se giró y gesticulo a sus hermanos.

Monten a los hombres, él dijo. Los cincuenta que se preparaban para asistirnos a Londres deberían bastar. Nosotros deberíamos dirigirnos al cruce del rio y ver qué podemos hacer.

Maximus y Tiberius siempre estaban listos para una pelea, a diferencia de Gallus, que tendía a ser más cuidadoso acerca de las cosas y menos apto para actuar  antes de pensar. Maximus y Tiberius lucharían en cualquier lugar, a cualquier hora. Ellos no necesitaban provocación. A las palabras de Gallus en voz baja, los dos más jóvenes hermanos de Shera se dirigían a la  entrada de la fortaleza, marchando con propósito.

Gallus podía oír a sus hermanos mientras dejaban la fortaleza, gritándoles a los hombres que estaban formando las filas en el patio fortificado antes del amanecer. Su mirada verde oscura se detuvo en el Gales.

Nosotros haremos lo que podamos, él dijo. Pero dime porque estaban en mis tierras. ¿A dónde iban?

El sirviente estaba bastamente aliviado a la asistencia del gran señor de la guerra Ingles, pero él estaba cansado de las preguntas.

A casa, el respondió. De regreso a Anglesey, mi señor.

¿De dónde venían?

Mi señor llevo a su hija a Londres y luego a Paris en celebración de su día de nacimiento, el respondió. Ella ha visto dieciocho años ahora y el Señor  ap Gaerwen pensó en mostrarle algo del mundo. Este ataque... es el primer problema que hemos visto.

Gallus miro al hombre. ¿Entonces esto no era algún tipo de marcha de guerra?

El sirviente pareció choqueado y consternado por la pregunta. No, mi señor, el insistió. Era un viaje pacifico, yo le aseguro.

Dime la verdad o yo no levantare un dedo para ayudarte.

Es la verdad, ¡Lo juro!

La mirada de Gallus, intensa e intimidante, se detenía sobre el hombre para ver si tal mirada lo hacía quebrarse y revelar la verdad de su presencia, pero el sirviente no vacilo. El sostuvo la mirada de Gallus parejamente. Después de un momento, Gallus desvió su mirada y se dirigió a la entrada de la fortaleza. El gesticulo para que el sirviente lo siguiera.

¿Tu cabalgaste? Gallus pregunto. ¿O viniste a pie?

El sirviente corrió tras él, sus zapatos de suela de cuero haciendo ruidos de fricción contra el piso de madera. Yo cabalgue, mi señor.

Los pensamientos de Gallus ya estaban en la tarea por venir. Entonces monta tu caballo y llévanos hacia tu señor, él dijo, guiando al hombre a través de la puerta pero deteniéndose cuando vio a uno de los muchos sirvientes de Isenhall. Él le silbo al hombre. Tu ahí, dile a mi madre que hemos ido al cruce del rio. Nosotros deberíamos regresar dentro de poco.

El sirviente de Isenhall asintió rápidamente y se fue, volando escalas arriba a los pisos de más arriba de la fortaleza con forma de caja. Gallus, mientras tanto, se movió a través de la entrada, debajo por ola pesada escala de madera de Isenhall que podía ser retraída o quemada en tiempos de crisis, sellando virtualmente la fortaleza de cualquier enemigo que invada. Debajo de él, en el patio fortificado que tenía forma de rectángulo contenido en un muro circular que protegía a Isenhall, había cincuenta soldados montados y seis caballeros, incluyendo sus hermanos.

A la hora antes del amanecer, todo estaba coloreado violeta y gris. Las sombras eran largas, luchando en contra de las nubes y el ascendiente sol. Estaba muy helado y el aliento brumoso colgaba pesado en el aire mientras Gallus se movía hacia su caballo, un rouncey de huesos pesados que había sido criado en Bélgica. El caballo era de un rojo vivo con melena color crema, una mejor bestia nunca había vivido. Él tenía más energía que los cargueros así como más velocidad. Gallus adoraba al animal, palmoteándolo en su grueso cuello antes de montarlo pesadamente. Mientras el ajustaba su estribo, miro a los caballeros alrededor suyo.

¿Mis hermanos les dijeron de la misión antes de partir a Londres? el pregunto

A su izquierda había dos enormes hombres. Sir Scott de Wolfe y Sir Troy de Wolfe eran gemelos, hijos de un gran caballero de la frontera del norte, William de Wolfe. Scott era grande, rubio y musculoso, mientras que Troy salía su padre con cabello oscuro y ojos color avellana. A pesar de su diferencia física, ambos compartían la misma sabiduría de Wolfe, astutos, y poderosos, aun en sus jóvenes edades. Troy fue el primero en responder.

Si, mi señor, el respondió, su vos barítono profunda. Problemas en el cruce del rio.

Gallus asintió mientras reunía sus riendas. Entonces miro a los caballeros alrededor suyo. Stefan y Garran, él se dirigió a dos de los hombres. Cabalguen adelante y determinen la situación. El grupo de nosotros se moverá más lentamente que ustedes dos, así que váyanse ustedes dos ahora. Cuando tu llegues, tú vas a localizar a Gaerwen ap Gaerwen y a la Señora Jeniver. Ponerlos bajo protección inmediatamente.

Sir Stefan du Bois, un hijo de un renombrado caballero Maddoc du Bois pero también descendiente de la poderosa casa de de Lohr por el lado de su madre, asintió rápidamente. Él era muy joven, habiendo visto veintitrés años, pero él era una vieja, sabia alma. Era un rasgo du Bois. Él también estaba construido como un toro y su fuerza era asombrosa. Su contraparte, Señor Garran de Moray, era hijo del ilustre, caballero de torneos Señor Bose de Moray, una vez capitán de la guardia del Rey Henry hace mucho. Garran tenía el enorme tamaño de su padre y ojos negro carbón pero el temperamento de su madre, lo que lo hacía bastante volátil a veces. Él era el primero en la batalla y el ultimo en irse, lo que lo hacia el favorito particular de Gallus.

Si, mi señor, Garran dijo, reuniendo sus riendas y sosteniendo su caballo parejamente cuando se torció con excitación. Nosotros lo veremos.

Garran espoleo su caballo hacia Adelante pero Stefan permaneció, solo por un momento ¿Ap Gaerwen? Stefan repitió. Ellos son los reyes hereditarios de Anglesey.

Ahora, todo regresaba a Gallus y el asintió con reconocimiento. El padre de Stefan era Gales así que hacia razón que el muchacho supiera la historia de su herencia.

Yo sabía que había algo de importancia pero no podía localizar el nombre de la familia, Gallus le dijo a Stefan. Gracias por recordármelo. Sigue tu camino, ahora. Nosotros iremos detrás de ti dentro de poco.

Stefan asintió y espoleo su gran, carguero bay hacia delante, tronando a través de la casa de guardia de dos pisos de Isenhall y afuera hacia el camino y más allá. El cielo, aunque aún en tonos de peltre, estaba empezando a iluminarse y delicados rayos de sol empezaron a fluir entre los pliegues en las nubes. Gallus podía ver a Garran en la distancia, dirigiéndose hacia el camino, y Stefan no mucho detrás de él. Con los dos caballeros bastante lejos, el gesticulo al resto del contingente.

Vamos a partir, el rugió.

Tomando el casco que uno de sus escuderos le extendió y colocándolo sobre su cabeza, el espoleo su caballo en la dirección de la garita de Isenhall, pasando a través del estrecho pasaje, y afuera hacia el rocoso camino más allá.

Poco el sabia de que los próximos breves momentos en el tiempo cambiarían el curso de su vida por siempre.

CAPÍTULO DOS

Ellos la tenían atrapada.

¡Los bastardos! Ella no se daría por vencida sin dar pelea y ella ciertamente no tenía intención de rendirse fácilmente a la basura Saesneg. Ellos habían salido de los árboles, envueltos por el amanecer, mezclándose con las sombras hasta que fue muy tarde para escapar de ellos. El grupo de los ap Gaerwen había tratado, por supuesto, pero

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