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Por Amor a un Vampiro: Serie de Romance / Ficción

Por Amor a un Vampiro: Serie de Romance / Ficción

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Por Amor a un Vampiro: Serie de Romance / Ficción

Longitud:
356 páginas
6 horas
Publicado:
19 ene 2020
ISBN:
9781547563234
Formato:
Libro

Descripción

Cuando una joven bruja se enamora de un vampiro, se arriesga a viajar a una época en que los vampiros y las brujas son abundantes y poderosos para tratar de cambiar su destino.

Una aventura arriesgada, es una hazaña que incluso las brujas más expertas encuentran desafiantes. ¿Tiene ella lo que se necesita para tener éxito?

Lleno de acción, aventura, peligro, un doppelganger, magia, vampiros y más ... For Love of a Vampire te mantendrá entretenido mientras sus personajes capturan tu corazón.

Publicado:
19 ene 2020
ISBN:
9781547563234
Formato:
Libro

Sobre el autor


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Por Amor a un Vampiro - Eileen Sheehan

CONTENIDO

CAPÍTULO UNO

CAPÍTULO DOS

CAPÍTULO TRES

CAPÍTULO CUATRO

CAPÍTULO CINCO

CAPÍTULO SEIS

CAPÍTULO SIETE

CAPÍTULO OCHO

CAPÍTULO NUEVE

CAPÍTULO DIEZ

CAPÍTULO ONCE

CAPÍTULO DOCE

CAPÍTULO TRECE

CAPÍTULO CATORCE

CAPÍTULO QUINCE

CAPÍTULO DIECISEIS

CAPÍTULO DIECISIETE

CAPÍTULO DIECIOCHO

CAPÍTULO DIECINIUEVE

CAPÍTULO VEINTE

CAPÍTULO VEINTIUNO

CAPÍTULO VEINTIDOS

CAPÍTULO  VEINTITRÉS

CAPÍTULO VEINTICUATRO

CAPÍTULO VEINTICINCO

CAPÍTULO VEINTISEIS

CAPÍTULO VEINTISIETE

CAPÍTULO VEINTIOCHO

CAPÍTULO VEINTINUEVE

CAPÍTULO TREINTA

CAPÍTULO TREINTA Y UNO

CAPÍTULO TREINTA Y DOS

CAPÍTULO TREINTA Y TRES

CAPÍTULO TREINTA Y CUATRO

CAPÍTULO TREINTA Y CINCO

CAPÍTULO TREINTA Y SEIS

CAPÍTULO TREINTA Y SIETE

CAPÍTULO TREINTA Y OCHO

ACERCA DEL AUTOR

OTROS LIBROS MARAVILLOSOS  DE EILEEN SHEEHAN

UN ENCUENTRO CON LA PRINCESA Y EL REY VAMPIRO

Por Amor a un Vampiro

por

Eileen Sheehan

Derechos 2015 Eileen Sheehan

Impreso en los Estados Unidos de América

Derechos Electrónicos y Digitales  en el Mundo

Derechos de Impresión en el Mundo

Derechos en todos los Idiomas a nivel mundial

EDICIÓN ELECTRÓNICA

EARTH WISE BOOKS

www.earthwisebooks.com

Todos los derechos quedan reservados. Ninguna parte de este libro puede ser reproducida, escaneada o distribuida bajo niguna circunstancia, bien sea en formato digital o en forma física por medio de foto copias, grabaciones o por algún tipo de almacenamiento y sistema de reproducción de la información sin la debida autorización del autor. Se exceptúa  el uso de citas para casos de revisión.

Este libro es un trabajo de ficción. Los nombres, personajes, lugares e incidentes son productos de la imaginación del autor o son usados ficticiamente. Cualquier semejanza con eventos, persona real, viva o no, es pura coincidencia.

Nota del editor

Este libro electrónico es autorizado sólo para uso personal y su valor es justo a menos que el material forme parte de un programa especial acordado por parte del autor o editor.  Dicho eBook no puede revenderse ni regalarse a otras personas. Si usted desea compartirlo con alguien, por favor, adquiera un ejemplar para cada lector. Si usted está leyendo el eBook  y no lo compró o no fue adquirido para su uso (exclusivo), devuélvalo al vendedor de  preferencia y obtenga su propio ejemplar.

Gracias por respetar el arduo trabajo de este autor.

Este libro es dedicado a aquellos románticos insaciables quienes disfrutan ligando la fantasía con la realidad.

CAPÍTULO UNO

¡Jane Wells! ¿Dónde estás?

Me tapé los oidos con mis manos porque los chillidos de la vieja bruja eran tan fuertes que quería arrancarlos de mi cabeza.  La voz chillona de Mildred Elliot me alteraba los nervios como si estuvieran arañando una pizarra, en vano, se lo había dicho en más de una ocasión pero tuvo poca importancia para la vieja anciana, a parte que desde su punto de vista, yo era un poco ¨rara en la cabeza".  Mildred no tenía idea de qué era una pizarra porque no se había inventado aún,  eso fue en años posteriores,  cercano al siglo diecinueve cuando un maestro en Escocia llamado James Pilans imaginó y diseñó una para el uso escolar.  Esa  vieja bruja que yo tan fervientemente eludía vine a encontrarla en  Inglaterra en el año de mil setecientos cuarenta y cinco.

No pertenecía a ese lugar ni a esa época, era simplemente un pasajero encubierto del siglo veintiuno y  viajé en el tiempo con un propósito, el de cambiar el futuro de quien amaba.

Nunca fui buena en hacer planes, era algo más que ajustarme los pantalones y verme como una chica. Por otro lado, la paciencia nunca ha sido una de mis virtudes, tradicionalmente este hábito de emprender camino siempre funcionó para mí, de alguna manera logré mis objetivos, pero esta vez  no estaba tan segura. ¿Había empuñado el arma sin la preparación adecuada?

Llegué al pueblo de Colchester en Inglaterra, casi siete semanas antes. Lo primero que hice fue robar una chaqueta, una falda y el vestido más ajustado que había. No soy una ladrona por naturaleza, es solo que desde que viajé en el tiempo,  no consideré lo que debía utilizar y necesitaba hacer algo; un par de Jeans, una camiseta y una sudadera no eran la ropa más adecuada para tratar de infiltrarse, vi lo que parecía ser ropa secando en un arbusto detrás de una granja y estaba muy cerca de la cueva donde me había teletransportado al siglo dieciocho, agarré todo lo que pude.  Por fortuna, el propietario y yo teníamos la misma talla y con el tiempo fui logrando adquirir todo lo que necesitaba

"¨Jane¨ La vieja bruja gritó muy fuerte, estoy segura de que iba a quedar ronca ¨¿Dónde estás jovencita? ¡Esto no se lavará solo!¨

Contuve mi aliento hasta que ella dejó de gritar.

"Fie… la chica será mi muerte.¨ Ella murmuraba,

me sentía culpable al referirme a Midred Gould como una vieja bruja pero si se miraba fijamente tenía en la mirada unos ojos negros penetrantes y una nariz en forma de gancho llena de verrugas. Si ella hubiea estado en pleno siglo XX podría haber interpretado el papel de la Bruja Malvada del Oeste en la película del Mago de Oz, la sala de maquillaje no habría tenido que hacer nada sino pintarla de verde. Ella me mostró un poco de amabilidad, por lo tanto, merecía algo de compasión y consideración de mi parte, después de todo, no había cirujanos plásticos que pudieran hacer mucho y ayudarla a salir.

Mildred  y su voluptuoso marido Carl eran los dueños de una concurrida posada ubicada en las afueras de la ciudad en la carretera principal, no eran malos como las personas de otros tiempos, vivían cómodamente y se mantenían distantes de la pobreza pero no lo suficiente como para aspirar a ser de clase alta, dicho de otro modo, lograban satisfacer sus necesidades cuando un señor o una dama veían oportuno ofrecerles el patrocinio de su pequeño establecimiento. Los dueños de la posada estaban enmarcados en un nivel social de clase media.’

Mildred era lo suficientemente buena como para llevarme con ella y darme ropa y buena comida, me daba porciones muy decentes de avena con la cual comenzaba mi día. En la tarde, me dieron una pequeña porción de concha de pan duro con sopa de rabo de buey y un trozo de carne acompañado con cerveza, a cambio de todo eso yo tenía que trabajar, trabajar y trabajar un poco más.  Al final del mes solamente me quedaba con dos Chelines cuando todo estaba dicho y hecho, continuamente me recordaba a mi misma  que en los tiempos en que la generosidad y la amabilidad no eran precisamente las mejores; y eso sin contar con los servicios gubernamentales a los cuales acudir, definitivamente era afortunada al encontrar casi inmediatamente esa posada a mi llegada. ¡Hablando de casualidad! Sin estar preparada para el trabajo, pude haber sido obligada a refugiarme en una casa para pobres.

Entonces ¿Por qué me escondía de la buena vieja Mildred?

Había vuelto a robar.

Yo había acabado de ocultar entre mis otros objetos robados; una banda blanca que estaba en el suelo, un par de dormilonas bellamente bordadas y necesitaba tiempo para calmarme.

Había aprovechado bien el tiempo desde que me teletransporté, me adapté a sus costumbres y a sus culturas.  Pasé cada instante de vigilia estudiando el idioma, el estilo de los vestidos, las políticas  y modo de vida. Trabajando en esa posada ubicada en un camino muy concurrido me dio la oportunidad de presenciar los diferentes tipos de vida, veía a viajeros de diferentes clases sociales hospedarse en ese lugar de descanso.

Estaba agradecida de haber aprendido las lecciones de lingüistica que me ayudaron a mejorar mis habilidades actorales . Pude aprender el dialecto tanto de los tarbeneros como los de la clase social más alta que iban ocasionalmente  pero  no sabía cómo iba a llevar a cabo mi misión, necesitaba  estar preparada para poder pasar como una persona de cualquier clase social, resultaría ser de gran beneficio para poder tener éxito.  Ya sintiendo más confianza en mis habilidades lingüisticas, era hora de pasar a la siguiente etapa de mi misión, tenía que hacer lo que fuera necesario para cambiar el curso de la historia de Duncan,  era mi única oportunidad,  si no tenía éxito, él  estaría condenado a esa vida que tanto despreciaba...una vida que lo entristecía hasta lo más profundo...  una vida de vampiro.

****

Conocí a Duncan Colliers en el bar del vecindario que estaba ubicado justo debajo de mi apartamento en Queens. Rapidamente me conecté con mis amigos, Doug, Chuck y Linda en la Taberna Patty, todos los jueves por la noche nuestro ritual consistía en unos tragos y una partida de billar, eran las diez y media, me encontrba apoyada en la pared y moviendo el taco entre mis manos esperando el turno en la mesa. Estaba en la actuación y mis amigos tenían que ir a trabajar al día siguiente, estábamos a punto de llamarlo una noche cuando sentí que Duncan entraba,  su presencia era tan fuerte y dominante y  no había forma de que no pudiera sentirlo; no sé si todos lo sentían, probablemente no, pero desde que soy un poco psíquica y muy sensible no permitía que su llegada me abrumara.

De igual manera, sabía que existía algo único y diferente en él y a su vez él reconoció una diferencia en mi, dijo que yo me destacaba del resto en la habitación y  era como un farolito de luz en la penumbra de su existencia. ¿Quién sabría que un comentario tan cursi podría hacerme sentir placer como lo hizo?  Lo miraba por el rabito del ojo mientras mis amigos y yo terminábamos la partida y nos despedíamos,  fingí irme con mis amigos,  después que nos separamos, esperé en el vestíbulo de mi apartamento asegurándome de que no me verían mientras regresaba al bar.  Descaradamente me senté en el taburete junto a él, conocía al barman Julie, así de facil era mi excusa para justificar mi presencia. Él nunca revelaba su secreto pero estaba segura que podía ver a través de mi farsa.

No pasó mucho tiempo antes de que él entablara una conversación conmigo, hablamos hasta que Julie hizo su último llamado, me pidió que lo volviera a ver la noche siguiente, estuve de acuerdo.  La noche siguiente me pidió que lo conociera después de ese encuentro y de nuevo acepté, luego la noche siguiente acordamos reunirnos la otra noche y así sucesivamente. 

Nunca mencionó que era un vampiro. 

Nunca vi ni una señal de que fuera vampiro.

Nunca habría considerado, ni siquiera una vez, de que él fuera un vampiro.

Primero que nada, no creía que los vampiros pudieran existir. Segundo, de todo lo que había leido en los libros y visto en películas, los vampiros eran muy grotescos, usaban las uñas largas, tenían los labios rojos y unos ojos amarillos muy penetrantes.  Las manos de Duncan estaban muy bien cuidadas, sus labios tenían un color normal, sus ojos eran de un precioso mar azul muy espumoso y sus cabellos eran de un color rubio como el sol.  Era quince centímetros más alto que yo y se movía con gracia, con belleza y confianza en sí mismo, irradiaba riqueza y educación. Todo en él lo delataba como el ¨chico rico con ascendencia europea¨, así era.

Estuvimos juntos solo por un par de meses antes que supiera de su naturaleza.  No tenía la intención de revelarse. Tiempo después confesó que temía mostrame su verdadera personalidad porque le preocupaba que lo dejara; era  un temor natural. se sentiría así si la situación fuese a la inversa, de hecho lo era en cierto modo.  Él puede que estuviera ocultando su verdadera identidad pero yo hacía lo mismo .  No es que yo fuera vampiro porque no lo era, era una psíquica y una sensible que incursionaba en la magia; magia real, no la de un ilusionista.  ¿Podría ser calificada de bruja? No me hubiera llamado a mi misma de ese modo, no hacía rituales ni pertenecía a ninguna cofradía de brujas, simplemente tenía habilidades para percibir y sentir cosas.  Yo ocasionalmente veía y hablaba con espíritus; aunque la habilidad no era algo sobre lo que tuviera mucho control, también tenía una gran curiosidad e interés por la alquimia.

Una noche, después de visitar mi librería favorita secreta, me persiguió un grupo de personajes muy extraños, eran cinco o seis de ellos  de los cuales podía decir que todos eran muchachos, pero podía estar equivocada, llevaban sus cabellos de punta y pintados de color azul, verde y naranja, supuse que era algún tipo de símbolo de pandilleros ya que todos llevaban el mismo tatuaje.  Usaban chaquetas de cuero con encajes dorados y muchos piercings en el cuerpo, hasta en las zonas no visibles.  Estaban en un contraste total con mis jeans bien diseñados, mi pijama de lana azul marina con boina que estaba justo sobre mi cabello rubio largo y trenzado y mucho menos con mis pendientes o mi reloj Movado.  Para combinar, llevaba unas bombas verdes y marrones con un bolso verde cruzado de Liz Claiborne.  En realidad, tuvieron el atrevimiento de burlarse de mí por ser rara y haber comprado cosas en una tienda espeluznante; compré algunas cosas en esa tienda  ¿Se imagina eso?, hice todo lo posible por ignorarlos mientras me apresuraba pero desafortunadamente querían pelear.  Nunca me había considerado una peleadora e hice lo mejor que pude. 

Corrí. 

Justo hasta un callejón sin salida.

Antes de saber lo que estaba pasando, ya estaba en el suelo con esos vándalos que saqueaban cuanto había en mi bolso Liz Claiborne, revisaron los bolsillos de mi pijama y se lanzaban el contenido de mi bolsa de compras unos a otros.  En mi lucha por liberarme y salvar lo que podía, obtuve una que otra cortada y unos cuantos moretones.  Desafortunadamente y debido a la mala coagulación en la sangre, yo sangraba más de lo esperado  con heridas de esa naturaleza.  Hay que decir que aunque mis heridas no eran malas. Mi sangre tipo ¨ ´A´ positivo¨ estaba esparcida por todas partes

Lo que sucedió después solo puedo definirlo como descabellado, si no lo hubiera sabido, hubiera pensado que estaba soñando. 

Hubo un fuerte silbido, lo escuché claramente dentro de las carcajadas de los que me atacaban mientras se deleitaban atormentándome; creo que no lo escucharon o no les importó ya que ellos seguían robando cada unas de mis pertenencias y también mi dignidad.  Un fuerte grito de angustia detuvo toda esa escena mientras todos buscaban el origen.  A medida que ellos se alejaban, fui testigo de un hecho que estaba en mi memoria y que creo permanecerá allí por siempre, dos vampiros estaban sobre mi, sus bocas estaban llenas de la sangre de mis torturadores que ahora yacían en el suelo y muy cerca.

Es sorprendente lo que pasa por la mente cuando te encuentras de cara con la muerte.  Cronológicamente me habían comentado que mi vida iba a pasar frente a mis ojos pero eso no sucedió.  Tal vez de alguna manera alocada no llegué a pensar que me pasaría lo que le sucedió a mis atacantes o quizás porque me habían informado mal; no podría decirlo, no había recorrido esa parte de la memoria. En lugar de revisar mis casi diecinueve años de vida, estudié las caras de cada uno de los asesinos, miré profundamente en sus ojos y noté que el caleidoscopio brillaba con la luz de sus pupilas, era como una mini-linterna que tienen los llaveros, yo sentí que su furia impregnaba mi entorno, uno de los vampiros era hombre y el otro una mujer pero ambos irradiaban la misma rabia. Si no los hubiera visto y hubiera tenido conocimiento de su energía, me habría costado descifrar el género.   

Sus caras estaban distorsionadas, pienso que no era solo su enojo lo que lo causaba, sus huesos eran… ¿Cómo describirlos?, apagados. Se veían como animales, eran como las caras que esperabas ver en la pantalla grande. ¡Así era exactamente! 

Logré ver más allá de la estructura osea de la mujer, pensé que era una mujer hermosa cuando era humana, debió haber sentido mi energía atravesando su velo de vampiro porque había dejado de avanzar y me observó como si hubiera estado desconcertada.

El hombre por el contrario, siguió acercándose, podía oler su mal aliento mientras se acercaba, su halitosis era horrible, yo buscaba algo de oxígeno, me encogí ante las uñas largas y puntiagudas de sus manos tocando mi hombro, parecían garras, incluso cuando me ayudaba a levantarme, no pude evitar confirmar  que las uñas coincidían con esas historias de vampiros.  Era difícil comparar sus labios ya que estaban llenos de sangre y se veían ensombrecidos por colmillos en ese momento pero sus ojos destellaban una especie de brillo rojo, no era como una luz laser sino como una luz de neón. 

Tan alocado como pareciera, yo aún temía por mi vida. 

Mis pies estaban a pocos centímetros del piso cuando oí y sentí el silbido de alguien más que llegaba en ese momento, fue una energía que pude reconocer pero no podía identificarlo por mi estado crítico.  Yo giré la cabeza lo más que pude para tratar de identificarlo.  A través de todo este episodio, me había quedado relativamente sin sensibilidad.  ¡Ahora finalmente me sorprendió!  Allí, a unos cuantos metros estaba Duncan... mi Duncan... o era una versión de él., su cara no estaba tan distorsionada como la de mis captores pero ciertamente no era la cara más hermosa. Hice el amor con él en los últimos meses.  Sus largos dientes reflejaban una  reluciente blancura, sus mejillas eran rosadas y huecas, sus ojos azul marino espumoso que casi se confundían con el negro. 

Estaba más sorprendida que nerviosa mientras veía arrancar las cabezas de mis atacantes con una facilidad y velocidad increíble. Me trajo a la mente a mi hermano cometiendo una masacre con mis muñecas cuando éramos niños.

Caí al suelo junto con mi atacante decapitado y rápidamente me libré de él.  Me quedé sin aliento e inmóvil mientras veía a Duncan observar a su alrededor muy molesto antes de que me tomara en sus brazos.  Él corrió a medias, volaba a través de los techos de los apartamentos mientras me cargaba, parecía no pesarle, era como si fuera una pluma. Rápidamente encontró la entrada del techo y continuó hasta dejarme en el sofá de mi habitación. Sin pronunciar una palabra y sin dejarme tiempo para reflexionar sobre la realidad de lo que sucedía, desapareció.

Por alguna razón del destino, decidí jugar a Scarlet O´hara y lidiar con lo sucedido, inmediatamente me fui a la cama pero aunque usted no lo crea, dormí como todo un bebé esa noche. Nunca me hubiera imaginado pasar por una experiencia tan horrible. No fue sino hasta la mañana siguiente cuando busqué  las noticias y ví un informe sobre los cadáveres de los pandilleros que habían intentado asaltarme, la realidad me golpeó y me derrumbé por lo que había pasado.

CAPÍTULO DOS

Recobre mis sentidos en la noche y lo primero que hice fue llamar a Duncan a su celular, nadie respondió, entonces decidí llamarlo a su casa pero igual no respondía. Así sucedió por días.

Pensando que yo estaba aterrada y molesta por saber de su verdadera identidad, él se había ocultado de mi. No fue sino hasta dos semanas después que reapareció..

Todo este tiempo que estuve separada de mi amor la pasé buscando e investigando sobre los vampiros.  De inmediato se cruzó en mi mente una teoría que me perseguía una y otra vez; Dios crea y ama a todas las criaturas y a cada cosa.  Él decide quién es malo y quién no lo es. Eso es muy cierto, de seguro que los vampiros  y los pandilleros que me atacaron eran malos, pero, ¿no eran  pandilleros? Hay malos y buenos en todas las especies, yo sabía en lo más profundo de mi corazón que Duncan era bueno; si llegara a saber la verdad de que él era malo,  sería demasiado tarde porque ya me había enamorado  de él.

Sentí la presencia de Duncan esperando reunir el valor necesario para tocar a mi puerta, el creía que me asustaría y me rehusaría abrirle. En lugar de eso, le  sorprendi con una salvaje bienvenida, abrí la puerta y volé directo a sus brazos para besarlo salvajemente. En cambio, él se vio sorprendido por mi gran alegría de haberle aceptado tal y como era. Este fue un reencuentro muy gratificante.

Pasamos los días posteriores haciendo el amor y compartiendo nuestros secretos más profundos.  Aprendí que Duncan se convirtió en vampiro justo unos días antes de su boda que tuvo lugar en el año de mil setecientos cuarenta y cinco.  Él nunca había visto criaturas tan sobrenaturales como los vampiros, no pensó formar parte de esas historias, o incluso tomar precauciones al transitar los caminos en mitad de la noche.  Habían rumores que la señorita Vivian Everhaust practicaba la brujería; ella era la solterona más cotizada de la temporada y estaba tan locamente enamorada de Lord Duncan que no lo ocultaba.  Cuando ella se dio cuenta de que Lord Duncan planeaba contraer matrimonio con otra mujer y le aseguró que su corazón negro sería devorado por alguien con el corazón aún más negro, y que él viviría en la oscuridad eternamente atado al remordimiento.  Duncan consideró sus palabras como la amenaza de una mujer frustrada y le dio muy poca importancia.

Él nunca lo vio venir.

Después del cambio, fingió estar muerto y se mudó.  Confesó que aunque pasaba tiempo viajando y recorriendo el mundo, la tristeza de dejar lo que había tenido consigo a lo largo de los siglos, había desgarrado su corazón poco a poco.  La Señorita Vivian se había vengado.

Él y su futura novia eran novios desde la infancia. Las actas matrimoniales se habían leído desde temprana edad y debían cumplirse cuando llegara a los dieciocho años y Duncan tuviera veinticinco.  Me contó que la tristeza lo había embargado cuando me conoció.  No pudo decirme el porqué pero cuando me conoció,  había encontrado una esperanza en su futuro.  ¿Qué tipo de esperanza?  No lo dijo, solo una esperanza.

Le creí.

Compartí mis secretos, le conté cómo había mantenido mis habilidades en total silencio por temor a ser rechazado por el prójimo; aunque los tiempos cambien, me sentiría incómodo por saber mi verdadera naturaleza.  Mira lo que ha sucedido en esa calle con los pandilleros por el sólo hecho de haber entrado en una tienda ocultista. Sin duda, fue una evidencia tan real que sustentaba mi indecisión.

Duncan estuvo de acuerdo.

Intrigado por mis habilidades, Duncan me sacaba tanta información como podía; conocía a muchos con mis ¨talentos¨ a lo largo de los años, estaba seguro de que podría encontrar a alguien que me ayudara a perfeccionarlos. Fue un cambio tan grande el tener todo el apoyo para desarrollar mis habilidades y mejorarlas, realmente no había pensado en usar mis habilidades, no era importante para mí, pero era primordial aprender sobre las artes de la alquimia. Estaba dispuesta a darle una oportunidad.

Me presentó a una bruja anciana llamada Isabel; cuando digo anciana, es que era anciana.  Isabel era tan vieja como Duncan, sin embargo, no parecía tener más de cuarenta años ¿Cómo lo lograba? Creo que era parte de mi lección.

Apenas podía esperar.

Una vez que había atravesado por la fase de los celos al intentar descubrir si Isabel y Duncan tuvieron algo, pude relajarme y disfrutar de la  compañía de ambos, de sus tutelas y su posible amistad.  Ella me confesó que yo era la primera persona que Duncan había ayudado.  Esto la complacía. Aparentemente ella no notaba mi inseguridad y no pude detectar ni un ápice de celos desde el momento en que nos conocimos. 

Su falta de celos me incomodaba bastante como para pasar más tiempo de lo normal frente a un espejo viendo mi apariencia.  Isabel tenía la piel como una porcelana, su cara era ovalada como Vivian Leigh, sus ojos eran oscuros y sus cabellos negros y espesos que se extendían por su espalda como una cascada, era muy sensual.  No podríamos ser más diferentes, siempre que mi monstruo celoso alzaba su horripilante cabeza, reinaba la inseguridad. Me repetía a mi misma que sin su magia no sería bruja, me convertiría en  un esqueleto y estaría muerta hace mucho tiempo.

A medida que la sabiduría se hacía más evidente en mi mentor, de esa manera crecía nuestra amistad.  Pronto sería evidente que teníamos algo más que Duncan en común.  Isabel estaba impresionada con la educación que poseía, pudo haber sido muy limitada pero exhaustiva. Ella usó esta educación como una plataforma para crear; no pasaría mucho tiempo antes de que lanzara hechizos y transformara objetos. 

Se llevó una parte considerable de tiempo a Isabel para anunciar que sentía que ya estaba lista para aprender a tele-transportarme, comenzamos por lo más simple al principio, movería un lápiz y un libro de un lado para otro en la habitación, después movería artículos más grandes con distancias más largas.

Durante un tiempo me  mudé con Duncan y anuncié que trabajaría como camarera para mantenerme y a la vez, trataría de seguir mi carrera en la actuación.  Eso me permitió concentrarme en los estudios con Isabel, fue su idea, Duncan siempre estuvo de acuerdo en todo, él se deleitaba viendo como yo florecía; era una frase muy cursi, lo sé, pero me gustó.

Descubrir su siglo de nacimiento y edad era maravilloso para mí, esto  permitía que nos relajáramos.  Duncan estaba condicionado con un estilo de habla y a menudo volvía a caer en un patrón muy anticuado.  Por primera vez en ocho años, él pudo ser el mismo sin temor al juicio o al caos. Con una curiosidad natural y el deseo de perfeccionar mi dialecto para mi futura carrera en la actuación, yo me esforzaba por imitarlo y consultarle cada palabra con su significado., éramos la pareja perfecta.  Él lo sentía así y yo también. Para mi sorpresa y deleite, Isabel lo decía.

Ahora que estaba aprendiendo de Isabel, el miedo a Duncan ya no ensombrecía nuestra relación.  Lo que lo hizo entristecer fue, el ser una criatura

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