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Toque ardiente
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Libro electrónico116 páginas2 horas

Toque ardiente

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Información de este libro electrónico

Un viaje con amigos se convierte en un ensueño de proporciones épicas cuando un hechizo mágico obliga a Kayla Evans a tomar un desvío inesperado hacia Ningún lugar, Nuevo México. La pequeña ciudad abunda en locos, hadas bebés traviesas, animales parlantes, y es donde habita un personaje peculiar, un hombre sexy que no dejará a kayla sola ni un instante. De hecho, la seguirá a todas partes, robándole besos, volviéndola un poco loca. Pero Kayla tiene una vida en Colorado, y vivir en medio de un desierto no es su idea de un plan de vida, aunque venga con un increíble beneficio: un sexy elemental de fuego decidido a derretir hasta sus calcetines.

Para el resto del mundo, la mitología antigua es solo eso, cuentos de hadas; sin embargo, para Xander y sus hermanos mágicos, es demasiado real. Descendiente de una larga progenie de hombres poderosos, pero malditos, está destinado a esperar a que los dioses llamen a una compañera para él usando un poderoso hechizo mágico. Cuando la magia convoca a la descarada y obstinada Kayla, Xander se enfrentará a la prueba definitiva. Puede que Kayla no sea capaz de resistir su seducción, pero Xander ansía más que el placer físico, está decidido a reclamar su corazón.
IdiomaEspañol
EditorialTydbyts Media
Fecha de lanzamiento13 dic 2018
ISBN9788829574490
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    Toque ardiente - Claire Conrad

    Toque ardiente

    Una historia mágica de Nuevo México

    Claire Conrad

    Índice

    Acerca de Toque Ardiente

    Capítulo uno

    Capítulo dos

    Capítulo tres

    Capítulo cuatro

    Capítulo cinco

    Capítulo seis

    Capítulo siete

    Capítulo ocho

    Capítulo nueve

    Capítulo diez

    Capítulo once

    Capítulo doce

    Libros de Claire Conrad

    Autor biografía

    Books by Claire Conrad (English)

    Acerca de Toque Ardiente

    Un viaje con amigos se convierte en un ensueño de proporciones épicas cuando un hechizo mágico obliga a Kayla Evans a tomar un desvío inesperado hacia Ningún lugar, Nuevo México. La pequeña ciudad abunda en locos, hadas bebés traviesas, animales parlantes, y es donde habita un personaje peculiar, un hombre sexy que no dejará a kayla sola ni un instante. De hecho, la seguirá a todas partes, robándole besos, volviéndola un poco loca. Pero Kayla tiene una vida en Colorado, y vivir en medio de un desierto no es su idea de un plan de vida, aunque venga con un increíble beneficio: un sexy elemental de fuego decidido a derretir hasta sus calcetines.


    Para el resto del mundo, la mitología antigua es solo eso, cuentos de hadas; sin embargo, para Xander y sus hermanos mágicos, es demasiado real. Descendiente de una larga progenie de hombres poderosos, pero malditos, está destinado a esperar a que los dioses llamen a una compañera para él usando un poderoso hechizo mágico. Cuando la magia convoca a la descarada y obstinada Kayla, Xander se enfrentará a la prueba definitiva. Puede que Kayla no sea capaz de resistir su seducción, pero Xander ansía más que el placer físico, está decidido a reclamar su corazón.

    Copyright 2018 Tydbyts Media

    Toque ardiente


    Diseño de Portada Copyright 2017 ebook indie covers


    Todos los derechos reservados.


    Este libro es una obra de ficción. Los nombres, personas, lugares y eventos son el producto de la imaginación del autor. Cualquier parecido con personas vivas, fallecidas o eventos históricos es pura coincidencia.

    Capítulo uno

    Xander Davis frotó el centro de su dolorido pecho con la palma de su mano y se preguntó cuándo su madre decidiría compadecerse de él. Había cumplido las condiciones de la maldición. Su casa estaba lista para compartirla con una compañera. Él estaba listo...

    Levantándose del suelo del desierto rojo que lo rodeaba, su casa parecía más una hacienda española centenaria que una nueva estructura construida con sangre, sudor y magia. La salvia, el cactus y la roca lo rodeaban por todos lados. Aquí y allá, solo un pedazo de hierba alta luchaba por sobrevivir. Su casa encajaba en el paisaje estéril como si siempre hubiera estado ahí. A pocos minutos, había un pequeño pueblo lleno de humanos y criaturas mágicas que, simplemente, querían vivir sus vidas en paz. Se sintió atraído por ese lugar, por su poder. A su llegada había comprado esta tierra y trabajado día y noche para construir la casa para ella. Su compañera. Pero había un pequeño problema. No tenía ni idea quién sería.

    Xander y su nueva compañera encajarían perfectamente en la comunidad. Ya había aceptado un trabajo como bombero local. Había empezado a conocer a la gente del pueblo; donde había desde vampiros, enanos, brujas hasta hombres lobo y hadas. Xander estaba seguro de que había más criaturas mágicas que aún no había conocido. Y quería conocerlos a todos, si vivía lo suficiente. Ahora que la maldición de apareamiento había sido activada, se le estaba acabando el tiempo.

    Un grito alto y agudo vino desde lo alto de una de las mesetas del desierto y elevó su mirada al cielo azul mientras un pequeño dragón volaba hacia él. El dragón voló directamente hacia él y aterrizó sobre los pequeños guijarros que bordeaban su nuevo camino de entrada. Solo había visto a su madre anteriormente en dos ocasiones; una, el día en que su magia de fuego casi había quemado su casa; y la segunda, en el funeral de su padre hacía tres años. Ese fue el día en que ella le contó todo sobre su miserable pasado y sobre la maldición que había echado sobre sus hijos a causa de ello. Ese fue el día en que realmente llegó a despreciarla.

    Xander. Ya es hora. La voz del dragón no era muy diferente a la voz de su madre en forma humana. El poder y la magia flotaban con sus palabras, como el calor seguía a la luz del sol. La forma de dragón que tomaba su madre al viajar era, más o menos, del tamaño de un caballo grande con alas, pero ella era mucho más hermosa. Sus escamas brillaban con los colores del mar. Escamas verdes y azules en todas las sombras imaginables brillaban a la luz del sol. Sus ojos, ya sea en forma humana o de dragón, eran del color del agua congelada en un glaciar, y sus garras y dientes eran de un azul profundo de medianoche, casi tan negros como él imaginaba que serían las profundidades del mar. Sin embargo, nunca había visto las profundidades del mar, no como algunos de sus hermanastros, ya que desde niño llevaba la marca de fuego de su madre. El agua estaba bien, en pequeñas dosis, pero no tenía interés en ir a nadar. Nunca.

    —Madre.

    El dragón se sentó en sus ancas y se enrolló la cola alrededor de sus pies, subiendo y bajando del suelo la punta dura como un diamante de su cola, tal cual un gato irritado moviendo su cola.

    —¿Esta es tu casa?

    Él suspiró, resignado a jugar su juego. Si no lo hacía, se quedaría con este hueco y dolorido corazón hasta su muerte.

    —Sí, madre. ¿Te gustaría ver el interior?

    —No, hijo. He venido a darte una piedra para tu corazón. —El dragón levantó una ceja gigante como si él fuera el mayor idiota de la faz de la Tierra. Amplió su postura y cruzó los brazos sobre su pecho para no parecer intimidado o demasiado ansioso por el regalo de ella.

    —Gracias, madre. —No valía la pena refutar a una mítica ninfa del mar, ni ante una diosa aunque fuera su propia madre.

    Su madre asintió con la cabeza como una reina y levantó su pie delantero hacia su gran mandíbula. Con una profunda respiración, exhaló fuego, fuego caliente de dragón, sobre su propia garra empuñada durante varios segundos. El calor lo atrajo hacia adelante. Tan poderoso. Tan puro. Había heredado de ella la magia del fuego que vivía dentro de él. Igualmente, ella les había otorgado otros elementos mágicos a sus otros hermanos medio humanos. Ella podía tomar cuatro formas y comandar los cuatro elementos: tierra, aire, fuego y agua. Dependiendo de su estado de ánimo cuando seducía a sus amantes mortales, sus hijos, siempre hijos, heredaban uno de sus dones.

    También heredaron su maldición. No podía enamorarse sin una piedra en el corazón. Una vez que su pareja fuese convocada por la magia de una piedra en el corazón, él tendría un ciclo de la luna para ganar el amor de la mujer para siempre o morir solo. Aún más intimidante, la mujer tenía que elegir quedarse con él por su propia voluntad. Había temido este día durante años, pero ahora todo en lo que podía pensar era en encontrarla. Seducirla. Y ganar su corazón.

    Xander observó con asombro cómo una piedra roja oscura tomaba forma en medio del fuego del dragón. Había oído historias de que una vez, hacía muchos años, un hijo con magia de la tierra había intentado atrapar a su no muy entusiasta compañera en una cueva. La propia tierra había retumbado y temblado hasta que se formó una fisura, lo suficientemente ancha como para que la mujer escapase. Ella había huido lejos, dejando a su devastado compañero para que viviera solo sus años, atado como estaba a la piedra de su corazón.

    Una vez que la piedra estuviera ensangrentada, también quedaría atrapado aquí. Atrapado en esta casa, en este lugar, en este pueblo loco. Podría irse por un corto tiempo, pero el poder de la maldición se iba y venía con la luna, como las mareas del océano. Si no estaba en casa la noche en que una luna nueva colgara en el cielo sobre su casa, se desvanecería, drenaría de él la magia hasta que su cuerpo físico muriera. Había visto lo que pasaba. Una vez. Había visto cómo uno de sus muchos hermanastros se convertía

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