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Introducción a la lógica

Introducción a la lógica


Introducción a la lógica

valoraciones:
4.5/5 (3 valoraciones)
Longitud:
292 páginas
2 horas
Publicado:
14 nov 2018
ISBN:
9786070249778
Formato:
Libro

Descripción

En este libro, de índole introductoria, el autor expone lo fundamental y básico de tres aspectos de la lógica formal: 1) la lógica clásica, de corte aristotélico; 2) la lógica simbólica o lógica matemática, y 3) la historia de la lógica.

La lógica clásica sigue siendo ala mejor introducción al estudio de la lógica, pues da un acceso muy intuitivo a la lógica formal, que después puede perfectamente desembocar en la lógica formalizada o simbólica.

De igual modo, la lógica simbólica es propiamente la aportación de los tiempos recientes, llevada a un desarrollo notable gracias a la formalización misma, que ha servido como abreviatura, pero también como auxiliar en la representación lógica, sobre todo en vistas al control inferencial.

Y, finalmente, la historia de la lógica se ha mostrado de gran ayuda para la comprensión de la misma lógica sistemática, ya que en dicha historia se ven los problemas que más han atraído la consideración y la reflexión de los teóricos de esta disciplina.
Publicado:
14 nov 2018
ISBN:
9786070249778
Formato:
Libro

Sobre el autor


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Introducción a la lógica - Mauricio Beuchot

esto.

PRIMERA PARTE

LÓGICA FORMAL

CAPÍTULO UNO

INTRODUCCIÓN GENERAL A LA LÓGICA

1 . INTRODUCCIÓN

1.1. Noción de lógica

El nombre de lógica viene del vocablo griego logos, que vale tanto como razón o palabra. La lógica es, en realidad, el estudio del logos —razón—, en vistas de su dirección adecuada. Lo más específico del hombre es la razón, por la que se distingue de los demás seres. Y la razón tiene dos aspectos, uno inmediato e intuitivo, al que se denomina razón intelectiva, y otro mediato o discursivo, que recibe el nombre de razón raciocinante. Estos nombres se han simplificado, llamando al primer aspecto únicamente intelecto, y al segundo sólo razón, con cierto fundamento, pues este último es el más característico del conocimiento humano.

Si la razón es lo más propio del hombre, no debe extrañar que todas sus acciones estén regidas por ella, a diferencia de los animales irracionales, guiados por el instinto. Pero entre los actos del hombre que la razón ordena se encuentra el mismo acto de razonar. Esto es posible porque el intelecto tiene la peculiar capacidad de volver sobre sí mismo, de entender su propio acto de entender, y la razón de razonar sobre su propio acto de razonar. De esta manera el hombre puede dirigir aquello que le sirve para dirigirse y conocer aquello mismo de que se sirve para conocer. Le es posible, por tanto, a) estudiar y estructurar, lo mismo que b) instrumentalizar los actos del conocimiento.

Pero la lógica no estudia los actos del conocimiento precisamente como actos, sino que mira más bien al fruto o resultado de éstos. En efecto, no considera los dinamismos que intervienen en el proceso del conocimiento, ni las partes del proceso desde el interior; considera, en cambio, los resultados del conocimiento en cuanto partes de un proceso bien llevado, y que pueden esquematizarse para repetir ese mismo proceso bien hecho o mejorarlo. Resulta fácil percatarse del carácter esquemático o estructural de la lógica si se considera que los esquemas de pensamientos correctos y fructíferos pueden constituirse en modelos y reglas. De ahí que tiene como propio el estudio de la argumentación y, en especial, de la demostración¹

1.2. La lógica: ciencia y arte

²

La razón es, entonces, lo más constitutivo de la naturaleza humana y, al mismo tiempo, es su instrumento; pues el hombre tiene la capacidad de añadir el arte a la naturaleza para mejorarla. Y es que el arte procede de la razón que ordena los medios hacia la consecución de un fin. De este modo todo arte —si es en verdad tal— promueve a la naturaleza en su misma línea natural, es una ayuda instrumental que el hombre utiliza en su trabajo sobre el mundo, en la cultura.

Así como estudiando los actos humanos, el hombre puede confeccionar un arte fabril, también puede, estudiando los actos del intelecto y de la razón, hacer un arte intelectual y racional: la lógica. Ella es, incluso, el arte de las artes, porque dirige a la razón, de la que procede todo arte.

Pero no sólo es arte sino también ciencia y precisamente gracias a que puede ser ciencia es arte. La ciencia es el estudio y explicación necesaria y cierta de un objeto por sus causas, y la lógica tiene por objeto los resultados de los actos de la razón —en el sentido expuesto—. El arte es la manera correcta de hacer las cosas según la razón, y la lógica aporta la manera correcta de hacer, según la razón, los propios actos de ésta. Por consiguiente, es ciencia por cuanto versa sobre el acto de la razón, y es arte porque indica, según la razón, la manera por la que ella puede proceder con orden, con facilidad y sin error.

Así, pues, la lógica implica demostraciones acerca de los instrumentos del saber, y por ello es instrumento del saber, pero no mero instrumento. Su aspecto científico lo ejerce en lo que se llama lógica formal, estudia las formas, estructuras o esquemas del pensamiento correcto; su aspecto instrumental o de arte lo ejerce en lo que se llama metodología, se convierte en método para llegar a la consecución de una obra.

1.3. Objeto propio de la lógica

Como todo conocimiento es acerca de algún tipo de seres, hemos de ver qué clase de seres estudia la lógica. Se ocupa, dijimos, de lo que es producto de los actos de la razón (su objeto material). Pero es un producto de la razón que existe en la mente, aunque corresponde a las cosas o sucesos exteriores a ella. Su objeto tiene, pues, existencia intramental con fundamento en la realidad. A estos productos de la mente se les llama seres de razón, porque sólo tienen existencia en ella. Pero hay muchos y distintos seres de razón, según la dependencia que guardan con ella. Debemos establecer claramente cuál, de entre ellos, constituye el objeto propio de la lógica.

Si hemos dicho que los seres de razón se distinguen por el tipo de dependencia que guardan con la razón, es claro que el ente de razón que pertenece a la lógica podrá identificarse y reconocerse de acuerdo con una peculiar relación o dependencia con respecto de la razón. Esta es una dependencia en cuanto al ser, sólo pueden existir en la razón de manera objetiva, en cuanto forma de ella, por eso esta dependencia recibe el nombre de dependencia formal. Con base en ello no se puede confundir el ser de razón con el ser real. Ahora, para que no se confunda con los demás seres de razón el que es objeto de la lógica, dividiremos los seres de razón en dos clases, y diremos cuál de ellas es la que estudia la lógica.

Los seres de razón se pueden dividir en dos clases: negación y relación de razón. La negación es el producto de un acto mental en el que se señala la ausencia de algo; la relación de razón es el producto de un acto mental que consiste en señalar la conveniencia o discordancia entre las cosas en cuanto pensadas. La lógica tiene por objeto (formal) de estudio las relaciones de razón; en efecto, se ocupa de los pensamientos en la relación que pueden encontrar entre sí. Por ejemplo, estudia los conceptos en cuanto son elementos que pueden entrar en relación y construir juicios; estudia los juicios en cuanto son relaciones exactas o inexactas (esto es, verdaderas o falsas) de conceptos, y estudia los raciocinios en cuanto son relaciones correctas e incorrectas de juicios conocidos en orden a encontrar otros nuevos. Como se ve, la relación de razón que se muestra omnipresente es el juicio. Sin embargo, no es lo principal, pues tanto la simple aprehensión como el juicio se ordenan al raciocinio, que es el acto propio de la razón raciocinante. Así, el raciocinio es el objeto principal de la lógica, que estudiará la simple aprehensión y el juicio en cuanto preparan el raciocinio. Y en estas relaciones de razón o formas mentales la lógica buscará su estructuración correcta. El objetivo de la lógica es, entonces, la corrección de las formas, estructuras o relaciones de razón.

A la relación de razón también se le da el nombre de intención segunda de la mente. Es fácil descubrir el motivo. Si hay intención segunda en el intelecto es porque hay una primera que les es anterior. Pues, bien, esta intención primera de la mente es la captación de los objetos reales como se encuentran en la realidad. La intención segunda, en cambio, presupone ya el conocimiento, y se refiere a los objetos tal y como se encuentran en él. Los objetos reales han pasado a un modo de ser nuevo, segundo. Son una segunda instancia con respecto al modo que tenían en la realidad. Esto es posible gracias a la capacidad de abstracción que tiene nuestra inteligencia; al apropiarse los objetos de manera abstracta, los hace cambiar de estado o modo de ser.

1.4. Definición real de la lógica

La lógica es la ciencia y el arte especulativos que versan sobre el ente de razón de segunda intención (esto es, las relaciones entre los conceptos objetivos en el juicio y, sobre todo, en el raciocinio demostrativo; estas relaciones son estructuras o formas lógicas, de ahí el nombre de lógica formal). Primariamente, en cuanto ciencia especulativa, es un conocimiento cierto y evidente de estos objetos, demostrándolos mediante sus causas y principios; secundariamente, en cuanto arte liberal especulativa, dirige la correcta elaboración de estos objetos, de manera que sea fácil, ordenada y sin error.

1.5. División de la lógica

Toda división se hace con arreglo a algún fundamento o criterio. Podríamos dividir la lógica siguiendo varios criterios, pero debemos buscar el más conveniente y formal, es decir, el más pertinente a lo constitutivo de nuestra ciencia. Por ejemplo, se puede dividir con arreglo al origen, y tendríamos una primera división entre lógica natural, que es la aptitud innata y espontánea de la mente para razonar con corrección, y lógica artificial o científica, que es el conjunto de reglas adquiridas por reflexión para pensar correctamente; pero es bastante exterior a lo que tratamos, que es la lógica artificial, particularmente. Se puede dividir con arreglo a la función, y tendríamos la división entre lógica formal —el arte de razonar correcta, ordenada y fácilmente— y lógica material —el arte de razonar sin error—; pero es tangencial y accidental, puesto que se basa en una descripción y no en la definición real esencial.

Debe tomarse como criterio la definición esencial, y ésta se basa en el objeto formal de la ciencia. El objeto formal de la lógica son las obras, los resultados, los entes de razón que son fruto de los tres actos mentales. Como hemos visto, son tres las obras de la razón; dos de ellas pertenecen a su aspecto de razón intelectiva: a) la inteligencia de los elementos indivisibles o simple aprehensión, y b) la composición o división de dichos elementos o juicio; c) la tercera pertenece a su aspecto de razón raciocinante, y consiste en el discurrir de lo conocido a lo ignorado, recibiendo el nombre de raciocinio, porque es lo más propio del pensar humano. Según puede apreciarse, los tres actos se escalonan: el primero es en vistas al segundo y éste en vistas al tercero. De ello nos resulta la siguiente división:

Cabe observar que la intención nos entrega el objeto de cada apartado de la lógica, con lo que puede decirse que tiene tres tratados: a) de la predicabilidad, b) de la predicación y c) de la inferencia.

1.6. Lugar de la lógica entre las ciencias

³

Entre todas las ciencias, la lógica se muestra, no como una ciencia más sino como la que aporta el modo de adquirir y desarrollar las ciencias (esto es el método). En esto reside su peculiaridad: contiene el modo de la ciencia. Al tratar de adquirir ciencia, es absurdo buscar al mismo tiempo la ciencia y el modo de la ciencia, porque le es difícil al hombre hacer dos cosas a un tiempo, y puede ocurrir que no logre hacer ninguna de ellas. Es por eso que se debe aprender primero la lógica -que es el modo general de proceder en todas las ciencias- y después las ciencias particulares, en las que el modo particular se establecerá según los principios y el objeto peculiares.

1.7. Utilidad de la lógica

Si al hombre le es necesaria una lógica natural por la que pueda dirigirse adecuadamente en las cosas de la vida cotidiana, la artificial le es no sólo útil sino necesaria por varias razones:

1) para un mejoramiento de la lógica natural, por ejemplo en las discusiones, que se llevan de una manera más fructífera con su ayuda;

2) para la perfecta adquisición de las ciencias, porque en ellas la natural sólo conduce a unos cuantos rudimentos; además la razón no está naturalmente dispuesta al raciocinio rigurosamente científico y, si esto ocurre ya en el plano del raciocinio científico general, se agudiza en cuanto a las especialidades científicas;

3) para la transmisión de las ciencias, porque el proceso de la exposición es inverso al de la invención, y la lógica establece las reglas de ambos procesos.

1.8. Dificultad de la lógica

La lógica es la más difícil de todas las ciencias, porque trata de la segunda intención del intelecto. Si bien es cierto que se debe empezar cualquier estudio por lo más fácil y sólo se puede alterar este orden a causa de una necesidad muy grave, esta necesidad ocurre en el caso de la lógica, porque de ella depende el conocimiento de las demás ciencias, en cuanto enseña el modo de adquirirlas a todas. Y esta dependencia es la causa de que, a pesar de su dificultad, se deba comenzar por la lógica.

1.9. Problemas capitales de la lógica

Los problemas

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