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Entrenamiento para siempre
Entrenamiento para siempre
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Libro electrónico347 páginas3 horas

Entrenamiento para siempre

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Información de este libro electrónico

En Entrenamiento para siempre Jurij Alschitz propone un camino creativo, metódico y sistemático para responder a interrogantes como:
¿Cuál es el sentido de la preparación actoral en la escuela?
¿Para qué entrenarse?
¿Para qué hacer tantos ejercicios?¿Cómo abordar la transición de la escuela a la vida profesional?
¿Qué hace un artista de la escena para mantenerse en plena forma?
Termina la escuela de drama, pero con la libertad viene la responsabilidad de prepararse constantemente y desarrollarse uno mismo.
IdiomaEspañol
Fecha de lanzamiento14 nov 2018
ISBN9786070249808
Entrenamiento para siempre
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    Entrenamiento para siempre - Jurij Alschitz

    Índice de contenido

    Prefacio

    Un apunte sobre el papel del entrenamiento en el teatro

    Buenos días

    CAPÍTULO CERO Antes de la clase

    La limpieza

    Sexo en el escenario

    La máquina quitanieve

    Casa nueva

    A través del agua

    Soy un libro

    El cuadro sonoro

    Combinación de sonidos

    El análisis con la vista

    Ver lo invisible

    Mirada filosófica

    Cruce de la frontera

    El silencio

    El camino del día

    CAPÍTULO PRIMERO La nada

    La reunión

    ¡Buenos días!

    El saludo

    La vida en el caos

    La distancia

    Partículas moleculares

    CAPÍTULO SEGUNDO Detrás de la frontera

    Left significa adelante

    Descubrimiento del lenguaje

    La postura espontánea

    Metafísica del sonido y del movimiento

    Tamborilear el papel del personaje

    ¡Congélense!

    La transformación de los objetos

    Cambio de dirección

    Aplauso volador

    CAPÍTULO TERCERO Estiramiento

    Estiramiento de Leonardo

    Julio César

    Estirar el círculo

    Estiramiento junto a la pared

    Torsión horizontal

    Torsión vertical

    Estiramiento por partes

    CAPÍTULO CUARTO Energía para el actor

    La inspección

    La luz y la música en nuestro interior

    El efecto de la champaña

    Baile PBA

    Aplausos

    Calentamiento de zonas energéticas

    Mover el centro

    La energía en pareja

    La batalla de los puntos energéticos

    El juego de los aplausos

    Risas y lágrimas

    El tiro

    El faro del radar

    CAPÍTULO QUINTO El camino

    El laberinto

    La composición del tiempo

    La máquina de escribir

    El arco iris

    La composición de imágenes

    Perpetuum mobile

    El maratón

    CAPÍTULO SEXTO Las leyes

    Cinco puntos

    La transformación de la ley

    Elegir la ley

    El juego con las pelotas

    El cambio de ley

    La fuga de Bach

    CAPÍTULO SEPTIMO Yo

    El equilibrio

    La vertical

    Un segundo de miedo

    La lucha de los equilibrios

    La cornisa

    El relámpago

    Mi carta

    CAPÍTULO OCTAVO Yo + Tú

    La caída

    La pluma

    Diálogo con una vela

    Los siameses

    El segundo cuerpo

    El juego con la sombra

    El papel del personaje

    La bomba de aire

    Un leve coqueteo

    La pelota entre ustedes

    Sistema de eco

    El lugar del encuentro

    Personas y sillas

    Una voz

    Tarjetitas mise-en-scène

    Tarjetas: acciones según la situación

    CAPÍTULO NOVENO Yo + Yo + Yo + Yo + Yo + Yo + Yo

    Comenzar juntos

    La columna

    El diámetro del círculo

    El monstruo multimanos y multipiés

    El nudo gordiano

    Simetría

    El relevo de la acción

    La pluma fuente y la tinta

    Bruegel, LOS CIEGOS

    Los tejedores

    Desde el 0 hasta el 10

    10-5-0

    La composición de velocidades

    Cambio de velocidades y de compañeros

    Un paso fuera del círculo

    AVISO LEGAL

    Prefacio

    Son muchos los encuentros y las colaboraciones que han hecho posible la publicación de este libro: toda una cadena de acontecimientos afortunados que nos han conducido hasta este hecho editorial universitario.

    En primer instancia el Centro de Investigación Teatral Akt-Zent, centro internacional de teatro con sede en Berlín y cuyo director artístico es el doctor Jurich Alschitz, se pone en contacto con el Centro Universitario de Teatro (CUT) a través del Instituto Internacional de Teatro, ITI-UNESCO, con la finalidad de recibir apoyo logístico para la realización del capítulo mexicano de una investigación que busca reunir en una obra editorial los ejercicios de entrenamiento actoral que actualmente se practican en el mundo del teatro, investigación que en inglés tiene el nombre de World Theatre Training Library.

    Tras varias entrevistas y reuniones con artistas teatrales mexicanos y concluidas las tareas de esta etapa del magno proyecto de investigación, surge entre nosotros la inquietud de colaborar directamente en un proyecto pedagógico. En ese entonces más que una idea específica se trató de una declaración de intenciones que puso énfasis en la necesidad de ligar estrechamente la investigación con la práctica teatral.

    El segundo eslabón de esta cadena se hace posible cuando Akt-Zent propone al cut asociarse para participar en una convocatoria internacional abierta por el Programa Cultural de la Comisión Europea. La idea es llevar a cabo en México un proyecto pedagógico que se propone indagar y desarrollar métodos de entrenamiento teatral para una práctica pedagógica innovadora. El nombre del curso con aspiración a maestría es El nuevo rostro del maestro de actuación o The new face of acting teacher. El CUT acepta esta propuesta y el proyecto resulta seleccionado para desarrollarse a lo largo de dos años.

    Este proyecto común hizo posible la incorporación de nuevos y valiosos aliados: el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes sumó sus recursos económicos a los de la Coordinación de Difusión Cultural de la unam para cubrir el costo financiero de este proyecto pedagógico en México. Asimismo, el Colegio de Literatura Dramática y Teatro de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM y la Escuela Nacional de Arte Teatral del Instituto Nacional de Bellas Artes se integraron al proyecto.

    Los cursos iniciaron en agosto de 2012 y culminarán en marzo de 2014. Han contado con la participación de profesores de actuación de escuelas profesionales de teatro de 10 países. La mayoría son mexicanos, pero también participan profesores de Brasil, Colombia, Estados Unidos, Rusia, Alemania, Italia, Lituania, Polonia y Finlandia. Se trata de una experiencia a todas luces enriquecedora y que estamos seguros rendirá importantes frutos en el futuro inmediato.

    Durante el desarrollo del curso, el doctor Jurij Alschitz y Christine Schmalor, cofundadora de Akt-Zent, fueron invitados por la Cátedra Ingmar Bergman en Cine y Teatro a dar sendas conferencias magistrales en el marco de las actividades de la cátedra, con lo que pudimos agregar un eslabón más a este encadenamiento de sucesos.

    Esta etapa de encuentros se cierra con el acuerdo de la Cátedra Ingmar Bergman en Cine y Teatro, la Dirección General de Publicaciones y Fomento Editorial y el Centro Universitario de Teatro con el doctor Jurij Alschitz para la traducción y publicación de su libro Training Forever. Pensamos que este último eslabón de la cadena cierra un ciclo de colaboraciones que integran una importante aportación al estudio y la pedagogía de las artes escénicas. También constituirá una invitación a enriquecer la reflexión, la investigación y el debate sobre este maravilloso arte del presente que es el teatro.

    Mario Espinosa

    Hola, Tolya. Te recuerdo mi solicitud de que escribas la introducción de mi libro sobre el entrenamiento. Espero que todavía recuerdes qué tormentosos resultaban los ejercicios para los actores. En resumen, haz el esfuerzo y escribe algo sobre el papel del entrenamiento en el teatro.

    Fragmento de la carta de Jurij Alschitz a Anatoli Vasiliev

    Un apunte sobre el papel

    del entrenamiento en el teatro

    El entrenamiento es aburrido, ¡no pienses en alegría!

    El entrenamiento es repugnante, ¡ve a la plaza a comer un helado!

    El entrenamiento es emocionante al principio, pero después es una privación de la libertad durante tres años, tres horas cada día; aunque puedes escaparte del castigo los fines de semana y ¡mandar a todos al diablo! El entrenamiento implica concentrarse, no distraerse. El maestro da una serie de instrucciones: escuchen y aprendan, o más sencillo: tóquense, no se toquen, salten, den volteretas; escuchen a través de la ventana abierta, pero observen la vela. Y, ¿qué hay atrás de la ventana? Un clima maravilloso. Y entonces el entrenamiento se convierte en un largo tormento para adultos y niños. ¿Quién lo habrá inventado? Jurij Alschitz.

    Y antes de Jurij Alschitz lo inventó Butkevich Mijaíl Mijailovich, y previamente Butkevich y Skorik Vasili Ivanovich estudiaban los ejercicios; todos inventaron un poco. Antes Grotowski lo hizo y la palabra mágica entrenamiento se dispersó por el mundo. El primero fue Stanislavski K. S., sólo que él los llamaba ejercicios y bosquejos, mientras que Mijaíl Chéjov los denominó improvisaciones y Meyerhold, biomecánica. Yo mismo hasta la fecha practico el entrenamiento, pero lo llamo técnica verbal. Me gusta que el papel del personaje se prepare, de manera que el entrenamiento sea parte de los ensayos, sea parte del papel mismo. Una gran familia de conceptos.

    Cuando un bebé deja de orinarse en los pañales, su madre lo entrena para su vida adulta: lo ayuda a desarrollar su atención y concentración, a enfocar su mirada, le enseña a pararse, a dar volteretas, a que reaccione de diferentes formas a una voz, a un sonido alegre, a uno triste; o tal vez le dé un muñeco igual a él y le diga: ¡Juega, hijo, no estés triste!

    Y así, desde la infancia se nos enseña el juego sin preocupaciones, pero los años van de prisa, nuestra juventud pasa rápido y no hay forma de regresar a ella.

    Regresar al inicio. El entrenamiento es el regreso al inicio, la educación de la niñez en un cuerpo envejecido; el despertar del alma: hay que relajar los meñiques de las manos, si no, uno no podrá interpretar a Otelo en la vejez, ¡y lo que realmente se conseguirá será asfixiar a Desdémona con una cobija de madera!

    El entrenamiento no es para tres años, sino para toda la vida.

    Tienen ustedes frente a sí el libro Entrenamiento para siempre, que contiene la experiencia de mi alumno, el director de escena y pedagogo teatral, Jurij Alschitz. Hace casi 20 años lo invité a mi curso de pedagogía teatral y me alegro de haberlo hecho. Hemos recorrido juntos el camino desde Moscú a Oriente y Occidente. Ahora estamos separados: él se encuentra en Berlín, yo en París, pero las clases de entrenamiento, de donde salimos juntos con la obra Seis personajes en busca de autor, nos siguen vinculando hasta el presente.

    Que se involucre en nuestra compañía todo aquel que tenga curiosidad por adquirir conocimientos teatrales, un arte vivo que no se detiene por narcisista ante ningún aparador, sino que, al seguir cambiando, sigue siendo él mismo: un teatro artístico.

    Anatoli Vasiliev

    Buenos días

    Toda mi vida la he dedicado al arte teatral: de joven trabajé como director de escena; algún tiempo actué y todavía realizo puestas en escena, aunque no con tanta frecuencia. Tengo un cuarto de siglo dando conferencias, llevando a cabo entrenamientos actorales, dedicándome a investigaciones escénicas, escribiendo libros, impartiendo clases. Soy un pedagogo teatral. Desde hace casi 25 años me apasiona la pedagogía teatral. Es un tema que me entusiasma, lo encuentro interesante y nunca me aburre, ya que durante las clases y los entrenamientos continuamente descubro nuevos conocimientos sobre el teatro, sobre mi profesión, a la que considero la más importante y la más necesaria. Así vivo desde hace tiempo. Con cada año que pasa tengo la seguridad de que la pedagogía es el mejor y, tal vez, el único islote del teatro donde uno todavía puede conservar su yo artístico, y no perder la imagen de su teatro.

    Éste es el libro del pedagogo, se le podría llamar la clase del pedagogo, la clase de entrenamiento actoral. Contiene muchas tareas prácticas y algunos de mis puntos de vista sobre el teatro, la pedagogía teatral y, especialmente, el entrenamiento teatral. Soy un maximalista. Considero que el entrenamiento para el pedagogo no es solamente el instrumento más importante de su profesión, sino el fundamento básico de su metodología, de su estética, ética y filosofía. Sin una orientación propia hacia el entrenamiento, ninguna institución educativa puede pretender el título de escuela, ningún pedagogo puede aspirar a serlo. Incluso puedo decir que en la práctica teatral cuando yo, como director, dirijo un espectáculo, el entrenamiento para mí no es menos importante que los ensayos y el espectáculo. La escuela-el teatro-la escuela-el teatro-la escuela… No es un hacia arribahacia abajo, sino el camino creador de cualquier artista; son los peldaños de una escalera infinita y yo hago todo lo posible para que los actores, sin notar los bordes entre los peldaños, suban por ellos. En esto consiste el secreto de la longevidad artística: en este movimiento, en la continua alternancia entre el entrenamiento en la escuela y el entrenamiento en el teatro, en la búsqueda de nuevas ideas y su realización práctica, en el arte de transformar escenas, personajes y espectáculos en ejercicios del entrenamiento, y en llevar todo esto hasta el nivel de arte. ¿Quién no aspira a esto? Por eso la primera parte de mi libro para pedagogos está dedicada al entrenamiento y tiene el título Entrenamiento para siempre.

    El papel del pedagogo en el entrenamiento no es el menos importante y por eso, antes que nada, me presento. Soy un profesional del teatro. No sé hacer otra cosa. Y no quiero. Es la verdad. Desde la infancia me persigue el sentimiento de vergüenza cuando me dedico a un asunto que no sea el mío. Siento que se me va a acercar alguien, me tocará el hombro y me preguntará con severidad: ¿A qué te dedicas? Justamente son las preguntas del tipo ¿qué sabes?, ¿quién eres?, ¿cuáles son tus habilidades?, las que durante la mayor parte de mi vida me forzaron a estudiar mi profesión y a cambiar constantemente mis ideas sobre ella y sobre mí. He comprendido que jamás me libraré de estas preguntas, que me persiguen no sólo a mí, sino a cualquiera que haya decidido unir su destino al teatro y a la pedagogía. La pedagogía teatral es la profesión de los artistas, de los profesionales del teatro. Al trabajar en el teatro siempre sentía que no hay momento más trágico en la vida del artista que cuando vas creando a ciegas, cuando las chispas de la inspiración son cada vez menos frecuentes, cuando las dudas se convierten en permanentes compañeras de viaje. Y lo sentí con mayor agudeza cuando comencé a ocuparme de la pedagogía. Sólo cuando comienzas a enseñar, realmente empiezas a percibir la falta de conocimientos. Comprendí que en la escuela las preguntas sobre el arte teatral surgen diariamente y exigen respuestas; que temerlas o aparentar que todo está claro significa ir directamente al diletantismo, es decir, a la muerte artística. Fue entonces cuando se me reveló el único camino para permanecer vivo en la profesión: aprender yo y enseñar a otros. No conozco otro camino.

    Hay que conservar los conocimientos de cada profesión; eso me enseñaron mis maravillosos maestros Yuri Malkóvskii (alumno directo de K. Stanislavski), Oleg Kudryashov, Mijaíl Butkevich y Anatoli Vasiliev, todos ellos alumnos de María Knebel, quien, a su vez, fue la excelsa alumna de Stanislavski. Tengo miles de alumnos y un equipo de maestros; son alumnos de toda mi confianza. Todos nosotros somos ramas de un mismo árbol pedagógico. Una misma escuela. Todo lo que aprendieron de mí, lo que lograron por ustedes mismos, todo hay que reunirlo por migajas y entregarlo a otros, es lo que dejo por testamento a mis alumnos. ¡Es imposible que sea de otra manera! Tengo cientos de hojas con anotaciones. ¿Debo tirarlas? ¿Dejar que desaparezcan junto conmigo? Es estúpido. Son mis ejercicios, los ejercicios de mis maestros y de los maestros de mis maestros. No puedo hacerlo. Son cientos. ¿Cómo se fueron creando? ¿A qué llevaron? Están reunidos y escritos sobre cajetillas de cigarros y programas teatrales. Ahora pueden ser útiles a mis alumnos, a otros pedagogos, a todos aquellos que quieren dedicarse profesionalmente al teatro, a aquellos que no saben, pero que quieren aprender cómo se hace. Así, si Dios quiere y sin temor a equivocarnos, cada día será un nuevo comienzo.

    Empecé a anotar estos ejercicios hace 25 años, cuando todavía estaba en Rusia. Luego continué en Suecia, Alemania, Suiza, Islandia, Eslovaquia, Italia, Bali, Rumania, Noruega, Dinamarca, España, Hungría, Austria, Montenegro, Bangladesh, Chipre, Francia, Ucrania, Inglaterra, Polonia, Canadá, Croacia, República Checa, Irlanda, Estonia, México, Brasil, Estados Unidos, Filipinas, Kazajistán, Cuba, Colombia, India, Letonia, China, Grecia, Corea, Indonesia, en todas partes donde trabajaba. De esta manera se armó este libro de ejercicios, el cual aún no está terminado y seguiré escribiendo hasta el último de mis días. Éste es el legado de mis maestros. Éste es mi legado. Por eso este libro se convirtió en mi libro fundamental. Es importante que cada uno tenga su libro. El libro siempre ayudará en el momento de dudas. Quiero que ustedes también tengan su libro. No importa si está publicado o son simples anotaciones en un cuaderno. Todos los ejercicios los he anotado sobre una mitad de la página, la otra mitad la dejo para que trabajen con el contenido, hagan sus anotaciones, completen y desarrollen los ejercicios. Éste es mi libro. Éste es su libro. Transmitan lo que consideren provechoso a aquellos que llegarán después, y éstos a los que les seguirán. Hoy los conocimientos son particularmente necesarios para el teatro. Es tiempo de reunirlos. Luego veremos quién tuvo la razón y quién se equivocó. Todavía queda tiempo para eso.

    De repente cumplí 65 años. Amo la cultura de Japón. Mi hijo menor tiene 27 años. Imparto muchas clases, realizo pocas puestas en escena, organizo festivales de pedagogía teatral y escribo libros. Trabajo en los trenes, en los aviones, en los hoteles, en casas ajenas, en mi cocina y, en general, donde se pueda. Escribo estas líneas en Cerdeña, pero vivo en Berlín. Mi medio de transporte preferido es la bicicleta. Mi hijo mayor vive en Nueva York, raras veces llama. En ocasiones vienen amigos y tomamos vodka. Hace poco nació mi nieto. Comencé a descubrir la belleza de México. No deseo reducir todo esto a mi estado de ánimo personal. ¿Para qué? Hoy soy así y escribo con errores, mañana seré otro y escribiré de otra manera. Hoy MI teatro es mi desgracia, pero mañana puede ser mi alegría. ¿Quién sabe? Hoy estoy cansado, eso quiere decir que debo comenzar la lección.

    Y nuevamente surge la pregunta: ¿comenzar con qué?

    Eso es lo que pienso antes de cada clase. Surge esta pregunta, me alegro; no surge, me preocupo. Me agrada este sentimiento de frenética inseguridad en mí mismo, en mis conocimientos. Está el riesgo de equivocarme, pero también la posibilidad de acertar. El pedagogo se siente como el actor antes de salir a escena, o como el jugador antes de tirar los dados. Lo sé porque actuaba. Es un sentimiento artístico.

    Una nueva clase. Un nuevo libro. Una nueva interpretación. Es importante saber a quién enseñas, para quién escribes, con quién actúas. He escrito muchos libros para teatro. Están publicados en muchos idiomas. Este libro que ahora surge está dirigido a actores y directores de escena, y está dedicado a los pedagogos teatrales. Nuevamente me emociono, como si lo escribiera por primera vez. Así es, se trata de un nuevo libro. Una nueva clase. Otra vez reviso el libro, lo redacto y lo completo para mis colegas: los

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