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Cambiar El Destino: Cambiar El Destino

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Cambiar El Destino: Cambiar El Destino

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5/5 (1 clasificación)
Longitud:
330 páginas
4 horas
Publicado:
31 mar 2021
ISBN:
9781547557035
Formato:
Libro

Descripción

Cambiar El Destino

La historia de Wayne Gamm

Wayne Gamm nació en una familia galesa con una larga historia de brujería. Sin embargo, los hombres no pueden controlar sus habilidades tan bien como las mujeres. Wayne puede cambiar el destino, pero no puede controlarlo, así que en su remota montaña la comunidad le teme y lo evita.

Tiene una vida solitaria con las ovejas de su padre y está en negación, tanto que al final prefiere estar con animales que con personas. Al cumplir 18 años, descubre un interés por las chicas y por viajar, pero sigue asustado del poder que tiene.

Emma, hija de su jefe en el circo, trata de ayudarlo a aumentar la confianza en sí mismo. Es un camino difícil, que más bien podría terminar en romance... pero ¿cómo puede ayudar eso?

Publicado:
31 mar 2021
ISBN:
9781547557035
Formato:
Libro

Sobre el autor


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Vista previa del libro

Cambiar El Destino - Owen Jones

CAMBIAR EL DESTINO

La extraña historia de Wayne Gamm

por

Owen Jones

Traductora:

Gabriela Garcia Calderon

Derechos reservados © 2021 Owen Jones

Fate Twister

por

Owen Jones

––––––––

Notas de licencia

Este libro electrónico solamente tiene licencia para tu disfrute personal. Este libro electrónico no puede revenderse ni cederse a otras personas. Si quieres compartir este libro con otra persona, por favor, adquiere una copia adicional para cada receptor. Si estás leyendo este libro y no lo adquiriste o no fue adquirido solamente para tu uso, entonces por favor, devuélvelo a tu tienda de libro electrónico favorita y adquiere tu propio ejemplar. Gracias por respetar el arduo trabajo de este autor.

Cambiar el destino

La extraña historia de Wayne Gamm

––––––––

Otros libros del mismo autor:

Detrás de la sonrisa

La historia de Lek, una cantinera en Pattaya

Volumen I: El pasatiempo de papá

Volumen II: Un futuro emocionante

Volumen III: Maya – Ilusión

Volumen IV: La dama en el árbol

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Lirio de Bangkok

¿A quién culpar cuando un menor maltratado se descontrola?

http://tigerlilyofbangkok.com

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El rechazado

Chupacabras en malteada de sangre de mochilero

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Centro de muertos

¡No todos los bombarderos suicidas son religiosos!

La serie Megan

Una guía espiritual, un tigre fantasma ¡y una madre aterradora!

El malentendido

El décimo tercero de Megan

Viaje escolar de Megan

Exámenes escolares de Megan

Seguidores de Megan

Megan y el gato perdido

Megan y la alcaldesa

Megan enfrenta la burla

Visita de los abuelos de Megan

El padre de Megan se enferma

Megan va de vacaciones

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Una guía espiritual, un tigre fantasma ¡y una madre aterradora!

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No ficción

Cómo darle a tu perro una verdadera vida de perros

(y hacer que te adore por eso)

El plan eterno – Revelado

(escrito por Colin Jones, recopilado por Owen Jones)

Autoría

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http://owencerijones.com

DEDICATORIA

Esta edición está dedicada a mi esposa, Pranom Jones, por hacer mi vida tan fácil como puede - y lo hace muy bien.

El karma retribuirá a todos en la misma medida.

FRASES INSPIRADORAS

No creas en algo simplemente porque lo escuchaste

No creas en algo simplemente porque muchos lo dicen o rumorean

No creas en algo simplemente porque estaba escrito en tus textos religiosos

No creas en algo solamente por la autoridad de maestros y mayores

No creas en las tradiciones porque han pasado de generación en generación

Pero luego de observación y análisis, si todo coincide con la razón y lleva al bien y al beneficio de uno y de todos, acéptalo y vive de acuerdo con eso.

Gautama Buddha

———

Gran Espíritu, cuya voz está en el viento, escúchame. Déjame crecer en fortaleza y conocimiento.

Hazme contemplar siempre el crepúsculo rojo y morado. Que mis manos respeten lo que me has dado.

Enséñame los secretos ocultos bajo toda hoja y piedra, como enseñaste a las personas desde tiempos inmemoriales.

Déjame usar mi fuerza, no para ser más grande que mi hermano, sino para luchar con mi mayor enemigo – yo.

Déjame presentarme siempre ante ti con manos limpias y el corazón abierto, que mientras mi periodo terrenal se acaba como el crepúsculo, mi Espíritu regrese a ti sin vergüenza.

(Basado en una plegaria tradicional sioux)

––––––––

ÍNDICE

Reconocimientos

1 Wayne Gamm

2 Wayne en la escuela

3 Wayne crece

4 Expandiendo horizontes

5 De vuelta en la granja

6 Guildford

7 El equipo

8 Navidad en la mansión

9 España

10 La gira británica

11 Estados Unidos llama

12 Nueva York

13 Lo bueno con lo malo

14 Filadelfia

15 Emma eleva la apuesta

16 La propuesta

17 De nuevo en casa

18 La montaña

19 Navidad en Dragon's Garden

20 El futuro

Canciones de este libro

Glosario

Centro de muertos

Sobre el autor

RECONOCIMIENTO

Quiero expresar mi agradecimiento a mi esposa, Pranom, por hacerme fácil encontrar el tiempo para escribir y a mi amigo escritor, lord David Prosser, por sus ideas para la portada y su constante aliento.

INFORMACIÓN DE CONTACTO

http://facebook.com/waynegamm

owen@meganthemisconcepción.com

http://meganthemisconcepción.com

http://owencerijones.com

1 WAYNE GAMM

Los gritos que salían de la antigua granja apartada de piedra no parecían humanos, lo que estaba bien pues las únicas criaturas de sangre caliente que los podían escuchar tenían cuatro patas, aunque se daban cuenta de lo que ocurría adentro. La señora Gwynedd Gamm estaba dando a luz a su primer bebé, y su madre la ayudaba. Los corderos en el campo entendían el dolor por el que atravesaba Gwynedd, pero su esposo, Samuel Gamm, y sus compañeros de trago en el pub en la aldea Dremaelgwn no entendían.

¡Mam! ¡Sácame este bebé de una vez! ¡Arghhh!.

Trata de relajarte, cariño, y puja... mantén la presión.

Tal vez debía haber ido al hospital para el nacimiento... ¡Sabíamos que iba a ser un bebé, arghhh, grande!.

Bueno, Gwynnie, ya discutimos eso, cariño. Simplemente no era posible... muy peligroso. Mantén la presión, lo estás haciendo muy bien, para ser primeriza.

Arghhh, oh, arghhh... ah, ah, ah, arghhh... Oh, mamá, ¡es enorme! Arghhh, anda a la cocina, trae el cuchillo y córtame... Anda, ¡no me importa cómo me dejes! mam, ya no soporto esto ....

"Sí, sí puedes, Gwynnie, tienes que poder. Y sabes que no puedo ayudarte así... nadie puede... Es por eso que debes tener al bebé acá en casa, sin extraños presentes.

Estaba escrito, Gwynnie, lo sabes tan bien como yo. Silencio ahora, Gwyn, y concéntrate, todas las mujeres pasan por esto y te prometo que, un día, en los próximos años, recordarás este día con gran placer.

Ah, arghhh, no voy a tener otro, ¡y lo sé con toda certeza!.

Eso dices ahora, cariño, pero ya veremos qué pasa, algún día.

Trató de ponerse en cuclillas en el baño caliente, se sentó a horcajadas en el asiento del inodoro, se puso en cuatro patas, se sentó sobre sus caderas, pero todo fue igual, así que simplemente se echó de espaldas y trató de concentrarse en hacer que el bebé saliera de ella, milímetro a agonizante milímetro. Gwynedd podía sentir el avance, pero no era lo suficientemente rápido para ella.

Dame más de esas pastillas que el doctor dijo que podía tomar, mam, por favor.

Su madre acató y sostuvo un vaso de agua fría contra sus labios. El sudor le caía a gotas por el rostro.

Madre e hija se parecían tanto que podrían haber sido hermanas, aunque ese día había iguales probabilidades de adivinar quién era mayor. Había solamente 18 años de diferencia entre ellas, y la madre de Gwynedd, Rhiannon, seguía pareciendo muy joven para su edad, como pasaría con todas las mujeres si tuviera elección, como la tuvo ella.

La cabaña y sus tierras habían estado en la familia más tiempo del que cualquiera podía recordar y tal vez tenían una Biblia familiar con los nombres de todos y la dirección de la granja que ahí aparecía tenía 324 años. Rhiannon, Rhiannon Phillips, eran los dueños ahora y su hija y su yerno vivían con ella como era la tradición local. El señor Phillips había fallecido hacía tiempo.

Cuando se les preguntaba qué religión practicaban, Rhiannon y Gwynedd decían ‘templo’ automáticamente, y no sentían que eran hipócritas. Después de todo, no era una mala religión, para lo que eran las religiones. Simplemente no les parecía que llegara muy lejos, porque Rhiannon, su hija y la mayoría de sus conocidos creían en mucho más.

No solamente creían, sabían.

Sin embargo, con decir ‘templo’ todos quedaban contentos y facilitaba llenar los papeles del censo. Hasta iban al templo cada vez que podían, aunque fuera solamente para cantar los himnos, pero todos los demás también cantaban. Hasta el ministro creía en más de lo que admitiría, sobre todo a sus superiores.

Rhiannon y su hija estaban dotadas de ‘segunda vista’, como se llamaba, lo que significaba que podían ver el futuro, y a veces también el pasado. Les daba una perspectiva diferente del tiempo.

Las dos creían en Y Tylwyth Teg, las hadas, y con frecuencia hablaban con quienes creían que se ocupaban del jardín y la montaña de los que vivían, un futuro predestinado, que era la razón por la que el bebé de Gwynedd nacía en casa y no en el hospital. Las dos habían visto, en visiones diferentes, que el bebé, que llevaría el nombre de Wayne, sería ‘grande y especial’.

Sabían que Wayne sería especial de un modo que podía significar cualquier cosa. Habían visto que podía ser peligroso – en muchas maneras.

Todavía no estaban seguras de los detalles, pero habían visto escenas asombrosas, escenas que no querían que se convirtieran en reales. Eso era lo que querían. No estaban seguras de lo que ocurriría, y eso las asustaba más que no tener doctores o comadronas cerca, por no mencionar analgésicos epidurales.

Así se hace, Gwynnie, vamos... ¡Puedo ver la cabecita de Wayne! ¡Sigue pujando!.

Arghhh, arghhh, eh... no es una cabecita, la siento como una pelota de rugby... arghhh, y ni siquiera es la parte más grande. ¡Después vienen dos pies también! Espero que sus hombros todavía no sean tan anchos. Oh, arghhh, nunca más, córtame las trompas después, mam, llama mañana, ¿me prometes?.

Vamos, Wayne, ayuda a tu madre a hacerte salir, sé que eres bueno. Trabaja con tu hijo, Gwyn. Vamos, trabajen juntos, ya casi estamos....

¡Lo tengo! Gwyn, ¡lo tengo! Es hermoso, ¡es perfecto! Carga a tu precioso hijo. Muy bien hecho. Mi hermosa hija y su precioso bebito.

Gwyn le dijo unas palabras a Wayne y lo mantuvo cerca, nadie más que Wayne supo lo que había dicho, pero respondió con un grito. Después de unos minutos, Rhiannon lo volvió a carga, cortó el cordón umbilical, lo limpió y envolvió en una frazada y se lo entregó otra vez a su madre. Luego salió para tener mejor señal y llamó al padre de Wayne.

Sam, ya llegó tu hermoso hijo. Ven a verlo. Es perfecto y Gwyn también está bien.

Estaba bastante bebido, pero quería ver a su hijo.

Bien, mam, ahí voy. Chocó su vaso con sus dos amigos, terminó su whisky y se subió a la camioneta.

Nos vamos también, Sammy. Felicitaciones, te llamaremos mañana.

Bien, muchachos, gracias por acompañarme. Nos vemos mañana. Buenas noches, tengan cuidado con esas rutas montañosas.

Cuando llegó a casa, por pura suerte no tuvo un accidente, estacionó el auto peligrosamente cerca de la cabaña y entró a toda prisa.

Oh, mi queridísima Gwyn, vaya imagen la que veo, reclinada en la cama con nuestro hijito, eh... nuestro Wayne. Estoy muy orgulloso de los dos. Gracias, mam, por ayudarlos en esto. No te puedes imaginar lo que pensaba que estaba ocurriendo acá, en estas circunstancias.

Entonces, deja que te ilustre, Sammy: ¿alguna vez has intentado pasar algo de este tamaño por el inodoro? Creo que no, pórtate bien y no digas nada más... Pero es un niño adorable, ¿no crees? Mam, tenías razón, ya no me lamento de ese dolor.

¿Necesitas algo, querida? Haré lo que me ordenes.

No, no quiero nada más de lo que ya tengo. Ven y siéntate con nosotros y abrázame, Sammy, pero no nos respires encima. No quiero que Wayne se emborrache en su primer día al aire libre.

Samuel movió su silla a la cabecera de la cama, se inclinó y puso su brazo alrededor del hombro de su esposa. Contuvo al aliento, miró la cara de su hijo y pensó que era el hombre más feliz en las verdes tierras de Dios.

Samuel no era de Gales, llegó un verano de Cornualles, cuatro años antes, en respuesta a un anuncio publicado por los ovejeros locales para buscar esquiladores. Llegó a la granja de Rhiannon y se enamoró de su hija. Rhiannon y Gwynedd pudieron ver que había sido inevitable. No había muchos solteros, y menos veinteañeros, así que cuando un muchacho guapo se quedó en la granja para quince días de esquila fue, bueno, predecible, destino.

Rhiannon lo aprobó también. Sabía de granjas ovejeras, de ganado ovejero. Era alto y fuerte, y parecía enamorado de Gwynedd. ¿Qué más podría querer una madre para ella y su hija? Y Gwyn estaba demasiado enamorada como para preocuparse. Había tenía una vida solitaria en las montañas desde que terminó el colegio y su madre lo sabía.

El único problema de Sam era que no hablaba bien el galés, pero estaba tratando, y los lugareños le estaban dando la oportunidad de aprender, porque era ovejero y porque todos respetaban mucho a Rhiannon. No había una familia a 80 kilómetros que no le hubiera pedido un favor en algún momento, y ella nunca rechazaba a nadie.

Criaba a Gwynedd de la misma manera que su madre la había criado a ella –y hasta el infinito, hasta donde todos sabían.

Samuel se entremezcló y encajó. Nunca discutió sobre la cantidad de trabajo, y parecía muy a gusto con los demás. Lo único era que estaba acostumbrado a beber en la casa pública de la aldea en Cornualles después del trabajo, en tanto donde estaba ahora quedaba a 20 minutos de Y Ddraig Goch – El Dragón Rojo, el pub más cercano y eso lo desanimaba a veces.

Gwynedd solamente había estado una vez en un pub en Gales, y fue el día que se casó, pero no le había gustado mucho, aunque había ido a la escuela con la mayoría. También bebió un trago con los amigos de Samuel en su aldea, pero le alegró salir tan pronto como pudo, aunque le gustaron sus suegros y los llamaba con más frecuencia que Sam.

Con 22 y 25 años, Gwynedd y Samuel eran una feliz pareja bastante típica, pareja feliz para la zona con su primer hijo y, como hijos de granjeros. no les parecía raro vivir en la casa de sus padres. Es más, Samuel apreciaba tener a Rhiannon cerca y disfrutaba de su compañía, y el sentimiento era mutuo. Lo único con lo que no estaba de acuerdo era con lo sobrenatural, aunque Sam había dicho que sus padres creían en lo mismo que los de Gwynedd. Sin embargo, Sam pensaba que era ‘anticuado y estúpido’.

Les había dicho eso una noche con una sonrisa altanera, que les dijo a las mujeres que solamente estaba dando la opinión de otra persona, alguien que admirada. En otras palabras, que hablaba tonterías. Ellas creían que se le pasaría, cuando viera la realidad – la realidad cuando la viviera todos los días.

Pero todavía no había aprendido nada que pudiera cuantificar que no fuera propio de los ovejeros del norte de Gales, pero ellas seguían pensando que a la larga aprendería.

Rhiannon se consideraba una bruja blanca, es decir, una bruja que no haría daño a nadie solamente por beneficio propio, y a Gwynedd le gustaba pensar que con ella era igual, pero sin la experiencia propia de la edad. La madre de Rhiannon había sido una bruja blanca, al igual que todas las demás matriarcas de su familia, desde siempre, y a todas las hijas se les había dado la oportunidad de aprender.

Gwynedd se había enganchado con la oportunidad de seguir sus pasos, como su madre había hecho antes que ella.

No se veían muchas personas en una semana común y corriente, y la mayoría les era conocida, pero cuando se encontraban con extraños, o en general, con cualquiera, los ‘miraban detenidamente’ para ver si estaban a la altura. Los lugareños sabían que no debían tratar de engañarlas, pero los ocasionales vendedores itinerantes podían tratarlas como pueblerinas y ellas, a su vez, consideraban que era justo que les enseñaran una lección.

Gwynedd recordó que su padre le rogó una vez que no le dijera a su madre que alguien lo había insultado una tarde que la llevaba a casa del colegio. Era muy niña y no hizo caso del pedido. Le contó del incidente a Rhiannon esa noche antes de acostarse, y dos días después ese hombre dio un patinazo contra un poste y quedó en coma durante meses, aunque logró recuperarse.

Rhiannon tenía poderes de concentración muy intensos y cuidaba a los suyos como a todos les gustaría cuidarlos.

Llevó a su esposo a una muerte temprana, porque tenía miedo de decirle cualquier cosa a su esposa, a menos que algo ocurriera y se sintiera responsable.

Había sido un buen hombre y su conciencia no había podido resistirlo, sin importar lo que alguien le hubiera hecho.

Samuel fue el típico padre orgulloso y consentidor con su hijo recién nacido, los primeros meses. Él y Gwynedd llevaban a Wayne a las colinas con las ovejas si el clima era bueno y lo llevaban al mercado en la aldea los sábados, donde Sam llevaba a su bebé en su cochecito. Sin embargo, poco a poco, una sensación de rechazo y hasta de celos causada por la transformación de Gwynedd de joven amante a madre ocupada de su primer bebé empezó a remplazar el orgullo de ser padre, y Sam empezó a beber más, y con eso se volvió más y más irritable.

Naturalmente, Sam no culpaba a su hijo por esa situación, pero empezó a decirle a Gwynedd que no ‘consintiera al niño’ y varias veces la obligó a atenderlo cuando ella protestaba por estar demasiado cansada.

Gwyn no estaba contenta con la manera en que Sam estaba cambiando, pero luego supo que él tampoco estaba contento con ella. Rhiannon trataba de permanecer neutral y casi nunca decía nada sobre el asunto, pero en realidad se ponía del lado de su hija y pensaba que Sam no era razonable.

Peleas menores pronto se convirtieron en peleas violentas, Wayne lloraba en su cuna en una esquina de la pequeña sala de estar-comedor mientras su abuela trataba de calmarlo. A veces, todos lloraban cuando pensaban en qué se había convertido su pequeña y feliz familia.

Una noche, cuando Wayne tenía unos seis meses, Sam empezó una discusión porque no le gustaba la cena, pero sabía que era solamente una excusa. Le gritaba a Gwyn y estaba supervisaba a Wayne cuando gritó:

Te preocupas más por él de lo que jamás te preocupaste por mí. Solamente me quieres por aquí para poder dar dinero para nuestras dos brujas y tu precioso bebé. A ninguna le importo un cuerno, en tanto esté suficientemente apto para trabajar... Bueno, ¿es así?. Señalaba con el dedo a todos, incluido Wayne, que se estaba acostumbrando a las rabietas y ya casi no lloraba.

No puedo comer esa bazofia, ¡me voy al pub!.

Nadie protestó porque sabían que no tenía sentido. Tomó las llaves del auto de la repisa y avanzó de la puerta al salón, pero tropezó en el diminuto umbral, cayó y se goleó la cabeza en la pared frente al salón. Le brotó sangre de un bulto que se le formó rápidamente en la frente. Con una fuerte grosería, se levantó, abrió la puerta y la tiró detrás de él.

Escucharon en silencio cuando encendió el auto y salió a gran velocidad. Entonces, se miraron y sonrieron.

¡Se lo tiene bien merecido!, dijo Gwyn, y las dos rieron. Wayne reaccionó al cambio en la atmósfera y también empezó a reír satisfecho. Ellas miraron a Wayne y dijeron algo apropiado para un bebé.

Sam tendrá un feo chichón mañana, se dio una buena caída y su dolor de cabeza será más que una resaca. No debió haber sido tan agresivo con el pequeño Wayne... ¿No creerás que tuvo algo que ver con la caída de Sam?.

Sam está celoso solamente. Se está adaptando a no ser el único hombre en tu vida y a no tener toda tu atención. Estoy segura de que en realidad no culpa a nadie, es bastante normal, ¿no crees?.

¿Estás pensando lo que yo estoy pensando sobre el reciente accidente de Sam?.

Creo que sí. A las dos nos dijeron hace más de seis meses que sería peligroso molestar a Wayne, y por eso no pude dar a luz en el hospital. Si un doctor desconocido lo hubiera palmeado en el trasero para que empezara a respirar, ¿quién sabe qué hubiera ocurrido? De todas maneras, parece que tuvimos un exceso de cautela. Tal vez, sus poderes recién están empezando a despertar.

¿Alguna vez advertiste a Sam sobre Wayne?.

No, al comienzo no fue necesario, y cuando las peleas empezaron, no pasó nada y después me olvidé.

Hay que decirle, Gwyn.

Sí, lo sé, mam, le diré en cuanto volvamos a hablarnos, pero esa caída pudo haber sido un accidente... Tal vez no lastimaría a su propio padre.

No lo sabemos, Gwyn. Todavía no sabemos eso, querida.

Pasaron dos días antes de que pudiera hablar con su esposo. Gwyn había arreglado que su madre les diera media hora de privacidad, pero que luego entrara para pedirle que confirmara lo que acababa de decir, como si no estuviera ensayado.

"...y eso es, en resumidas cuentas, Sammy. Sabes que mam y yo tenemos la segunda vista, tú ya lo crees. Bueno, a ambas nos mostraron que Wayne podría causar que las cosas pasaran... tal vez cosas en el futuro de alguien, para reducir su destino o darle un giro, por así decirlo. Estamos esperando evidencia de que es así.

Gwuyn continuó hablando con su esposo. Tu caída de la otra noche después de perder la paciencia delante de Wayne y de señalarlo así puede haber sido su primera vez o puede haber sido un accidente, no sabemos. Solamente te lo digo por tu propia seguridad, para que no digas que no te advertí. Creo que debes tener cuidado, cariño. Te amo y no quiero que te ocurra nada.

Bueno, gracias por la advertencia, pero no creo que sea posible, querida. Respeto tus poderes y los de tu madre, pero deben haberse equivocado esta vez. Haces que nuestro Wayne parezca un X Men, pero no lo es. Es solamente un niñito adorable, que ha puesto nuestras vidas de cabeza y me odio por sentirme amargado por eso a veces, pero así es. Me siento así a veces, y sé que está mal, pero... supongo que solamente soy un hombre, no uno de los X Men, y extraño no tener toda la atención de mi bella esposa, y al único al que puedo culpar por eso es a Wayne. Sé que no es su culpa, y me odio por pensarlo. Hicimos a Wayne, tú y yo, y sé que debes cuidarlo, Sé todo eso, pero saberlo no hace que mi soledad sea más fácil de sobrellevar.

Lo sé, mi amor, pero estoy segura de que lo que te he dicho es correcto. Mam también lo siente así.

Rhiannon entró al escuchar su señal.

Mam, le decía a Sam que Wayne es especial. ¿Podrías decirle lo que piensas? Tal vez eso lo persuada.

Rhiannon contó la misma historia, pero con sus palabras, y Sam se sintió un poco más inclinado a creerles.

Pero tampoco es que vaya a lastimar a su propia familia, ¿cierto? No tiene ningún sentido que muerda la mano que le da de comer.

"El destino no tiene favoritos, Sam. A quien comete un error se le retribuye de la misma manera, como ocurre con los que hacen lo correcto, sea quien sea, familia o no. Las leyes universales funcionan igual para todos, y de todas maneras, no todos los padres son buenos para sus hijos. Algunos menores sufren abusos y maltratos de su familia.

Luego, prosiguió: Si Wayne puede influir en qué tan rápido ese destino los alcanza, bueno, no es que esas personas no estén recibiendo lo que merecen, es solamente que lo están recibiendo un poco antes. Como lo veo, él no puede cambiar el destino, nadie puede, pero tal vez pueda darle un giro para que cambie el orden en que ocurren los hechos. Todavía no estamos seguras de los detalles, querido, es muy pronto, pero es lo que creemos hasta ahora.

¿Crees que él sepa que puede hacerlo?.

No lo creo, es apenas un bebé de seis meses, pero está creciendo rápido y sus poderes también pueden desarrollarse rápido. No sabemos, es una situación nueva para todos.

Sí, ¡claro que sí! Sobre todo, si lo que dices es cierto. Debo pensar en lo que has dicho y, mientras tanto, tendré mucho cuidado con cómo me comporto cerca de Wayne.

Bien, solamente ten los ojos abiertos, porque creemos que los poderes de Wayne están empezando a estar activos. Puede ser buena idea alejarlo de situaciones estresantes, hasta que entendamos mejor qué está sucediendo.

El sábado siguiente, mientras caminaban por el pueblo, ocurrió un incidente que convenció a Sam de que su esposa y su suegra tenían razón. Sam llevaba el cochecito por la

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Lo que piensa la gente sobre Cambiar El Destino

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