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Cultivar la vid

Cultivar la vid

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Cultivar la vid

valoraciones:
5/5 (1 clasificación)
Longitud:
376 página
3 horas
Publicado:
May 22, 2018
ISBN:
9781683255956
Formato:
Libro

Descripción

Conocida y cultivada desde hace más de 6.000 años, la vid es una de las plantas más importantes del arco mediterráneo. Tal vez por la plurisecular experiencia y la herencia dejada por egipcios, etruscos, griegos y romanos, España puede presumir de tener una gran posición y prestigio en la selección, conocimiento y producción de uva de mesa y de vino.
En una época como la nuestra, que ha valorado la producción genuina y artesanal, con una atención creciente a la calidad de los vinos producidos, los viticultores también han de conocer las medidas más adecuadas para conseguir uvas sanas y su punto idóneo de maduración.
Este libro le ofrece todas las indicaciones necesarias para cultivar la vid con éxito, y es útil tanto para el propietario de extensos viñedos como para aquellos que cultivan unas cuantas cepas como pasatiempo o afición.
Con esta obra usted aprenderá a seleccionar las variedades de vid más adecuadas para las características del suelo, los métodos de injerto y de plantación, las distintas formas de cultivo, los abonos, cómo combatir los enemigos más comunes de la vid.
Además, los esquemas y las tablas le aportarán informaciones precisas para abonar correctamente, para conocer las principales carencias y las soluciones más adecuadas. Numerosos y detallados dibujos ilustran las características morfológicas de la planta, los distintos modos de injerto, las diversas formas de cultivo… Es decir, que en esta práctica guía usted encontrará todo lo necesario para convertirse en un auténtico viticultor.
Publicado:
May 22, 2018
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9781683255956
Formato:
Libro

Sobre el autor


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Cultivar la vid - Pierluigi Villa

Bibliografía

INTRODUCCIÓN

La vid es una de las más importantes plantas arbóreas cultivadas en la zona mediterránea. España posee una importancia mundial en la producción de uva y de vino de mesa. Su cultivo, resultado de una experiencia multisecular, está sometido a una evolución constante, cada día más rápida por la disponibilidad de conocimientos para una mejor gestión de los viñedos. De hecho, en los últimos años se ha producido un descenso en el consumo de vino, lo que no se interpreta negativamente, sino como el resultado de la mayor atención del consumidor a la calidad del vino. Por ello, es importante que la calidad prevalezca por encima de la cantidad de la producción.

Este libro dará al lector las informaciones necesarias para la elección de las variedades más adecuadas y su correcto cultivo, e ilustrará sobre las últimas técnicas de cultivo respetando la tradición y el medio ambiente. Es una herramienta útil tanto para el aficionado como para el profesional y tiene vocación de ser sintético y sencillo en su exposición, pero sin descuidar en ningún momento el rigor científico.

Tras una descripción histórica y una aproximación botánica de la vid, se estudiarán todas las fases del proceso productivo: la elección del portainjertos, el análisis del terreno, las formas de cultivo, el abono, los daños bióticos y abióticos y las correspondientes defensas y, finalmente, la vendimia. Si, en general, las referencias y observaciones miran, sobe todo, a terrenos de grandes dimensiones, todo el discurso del libro sirve también para cultivar con éxito pequeños viñedos.

El viticultor encontrará informaciones que, unidas a su propia afición y experiencia, le ayudarán a plantearse y resolver de forma correcta los problemas que progresivamente irán apareciendo en la viña, teniendo siempre en cuenta la necesidad de controlar los gastos y de conseguir la máxima calidad posible.

UNAS PINCELADAS HISTÓRICAS

Los fósiles más antiguos encontrados de Vitáceas (Vitaceae) se remontan al Cretácico (hace unos 100 millones de años) y a comienzos del Terciario (entre 65 y 1,8 millones de años de antigüedad). La Vitis sezanniensis, hallada en la región francesa de Champagne, es del Paleoceno (hace 65 millones de años), mientras que la Vitis ampelophyllum, encontrada en Bolca, en la región de Verona (Italia), es del Eoceno (hace 55 millones de años). Numerosos descubrimientos fósiles encontrados en el Reino Unido, Alemania, Islandia, Groenlandia y Francia pertenecen al Mioceno (hace unos 23,5-5,3 millones de años), caracterizado por un clima suave. Estos restos de distinto tipo, pero con características muy semejantes, apuntan a las vides americanas como posible origen común y cuna de su difusión antes de la división de los continentes. Un hito fundamental se da en la Vitis praevinifera que, junto con las sucesivas Vitis subintegra y Vitis salvorum del último periodo del Terciario, el Plioceno, de hace unos 7 millones de años, representa la forma más cercana a la Vitis vinifera. Hay que resaltar también el reconocimiento de la Vitis diluviana, del Paleolítico, hallada en Montpellier, en la región de La Provenza, y que presenta características muy cercanas a las que presenta la Vitis vinifera silvestris.

Las siguientes glaciaciones, que se produjeron en un periodo comprendido entre hace 6 millones y 13.000 años, provocaron una clara reducción de las vides, que casi desaparecieron de la Tierra, a excepción de algunas zonas beneficiadas con un clima más protegido. Entre estas zonas privilegiadas podemos citar el área caucásica al este del mar Negro, donde la influencia climática del mar Caspio favoreció la conservación de una notable variedad que daría origen a las vides que hoy todos conocemos. Por tanto, podemos decir que la zona caucásica es el origen de la Vitis vinifera.

De todas formas, desde el Neolítico, unos 6.000 años a. de C., y coincidiendo con el momento en que los hombres de Mesopotamia alcanzaron la situación de agricultores, la vid se comenzó a «domesticar» y se inició el proceso de cultivo y posterior transformación de la uva en vino. Parece que fueron los egipcios y los hebreos, con clarísimas intenciones comerciales, los primeros en producir vino. Cada civilización creó su propio modelo de cultivo. El egipcio, por ejemplo, heredado posteriormente por los griegos, privilegiaba el tipo de cultivo de la vid con forma de arbolillo, mientras que los etruscos, siglos después, cultivaron plantas autóctonas y sostenidas en pie con un tutor, vivo o inerte.

El cultivo de esta planta en la península Ibérica ha pasado por periodos de diversa suerte. No se sabe con certeza quiénes introdujeron el cultivo de la vid en España. Parece que el litoral sudoccidental andaluz fue la zona donde se inició dicho cultivo, de mano de los fenicios, hace unos 3.000 años; pero otros estudiosos apuntan que fueron los griegos quienes extendieron la técnica por todo el Mediterráneo, hasta alcanzar las costas de Francia y España. No obstante, lo que sí se sabe con certeza es que la historia vinícola de nuestro país es muy antigua: existen documentos que lo acreditan como exportador de vinos en el siglo I a. de C.

Áreas de mayor difusión de la especie Vitis vinifera

Los romanos continuaron con la producción de vinos e incorporaron sus métodos particulares de elaboración. La invasión bárbara supuso un freno para la viticultura peninsular, hasta la llegada de los árabes, en el siglo VIII, quienes, a pesar de la prohibición coránica de consumir bebidas alcohólicas, mejoraron el cultivo de la vid. Sin embargo, el arranque definitivo de la viticultura en España se produjo tras la Reconquista por parte de los Reyes Católicos. Los artífices de la recuperación vinícola fueron, principalmente, los monjes y frailes, que cultivaron la vid alrededor de sus monasterios y abastecieron ampliamente sus bodegas.

Durante los siglos posteriores el desarrollo del cultivo de la vid siguió los grandes cursos de agua, con lo que se produjo un continuo intercambio de variedades de uva entre los distintos países productores europeos.

En el siglo XIX las técnicas industriales de elaboración del vino empezaron a sustituir a las artesanales con el objetivo de mejorar la calidad del vino. Por otro lado, a finales de siglo, la temible plaga de la filoxera que había arrasado el viñedo europeo llegó a la península, pero, por suerte, ya se conocía la manera de combatirla: injertar sobre patrón americano, inmune a la plaga.

Finalmente, en el siglo XX, tras el freno que supusieron tanto la guerra civil como la segunda guerra mundial, el sector recuperó la normalidad a partir de los años cincuenta. La renovación y modernización de viñedos y bodegas españoles experimentadas desde entonces han supuesto que el producto nacional sea altamente competitivo.

DISTRIBUCIÓN DE LAS SUPERFICIES CON VIÑAS

ORIGEN GEOGRÁFICO DE LAS VITÁCEAS

CARACTERÍSTICAS GENERALES

LA CLASIFICACIÓN

Las Vitáceas son arbustos con sarmientos sostenidos con tutores naturales o artificiales y mediante unos órganos denominados zarcillos. Si faltan estos tutores pueden convertirse en rastreras y ocupar más superficie. Existen también especies con una morfología similar a la de las plantas suculentas, es decir, armadas de espinas, lo que es un signo evidente de la capacidad de adaptación a terrenos secos. La familia de las Vitáceas, que comprende 18 géneros, de los cuales dos son fósiles, está incluida sistemáticamente en el orden de las Rhamnales.

Al género Vitis pertenecen numerosas especies que se pueden reagrupar, según algunos autores, en las dos secciones (o subgéneros) Vitis y Muscadinia, que parece ser la única división fundamentada sobre criterios ciertos.

Las especies que pertenecen a la sección Vitis generalmente poseen un número cromosómico de base n = 19, zarcillos en forma de horquilla, corteza no adherente y nudos con diafragma; la sección Muscadinia, cuyo número cromosómico de base es n = 20, posee zarcillos simples, corteza adherente y nudos sin diafragma.

Otra característica importante que diferencia a las secciones Vitis y Muscadinia es que todas las especies de la Vitis pueden fecundarse entre sí y originar fértiles descendientes, lo que ha permitido conseguir los portainjertos necesarios para reconstruir viñedos destruidos por la filoxera, aparte de permitir la generación de híbridos menos sensibles a las enfermedades propias de los descendientes de Vitis vinifera.

DISTRIBUCIÓN GEOGRÁFICA DE LAS VITÁCEAS

África: 466 especies


América: 162 especies


Asia y Europa: 372 especies


Australia: 55 especies


En total: 1.055 especies, de las cuales 108 pertenecen al género Vitis y 947 a otros géneros (Cissus, Ampelopsis, etc.). Al género Vitis pertenecen 28 especies fósiles, 15 de dudosa distribución, 34 de América del Norte, 29 de Asia y 2 especies indoeuropeas.

A pesar del aspecto tan poco parecido a la vid, Cissus quadrangularis (a la izquierda) pertenece a la familia de las Vitáceas, como Cissus rotundifolia (a la derecha), utilizada también como planta de interior

La sección Vitis

En la sección Vitis se cuentan diversas series en las que se clasifican según las distintas especies. La clasificación de las especies se basa en la morfología externa de los caracteres vegetativos y considera la vellosidad de los brotes, las ramas, el tipo de hojas y su forma.

La especie Vitis vinifera comprende numerosas formas silvestres y cultivadas que se agrupan en las subespecies silvestris y sativa, respectivamente.

La Vitis vinifera silvestris es, como dice su propia denominación, agreste, dioica (planta con flores únicamente masculinas o únicamente femeninas) y espontánea en Europa desde hace miles de años. Todavía se la puede encontrar en España, sobre todo en el País Vasco, así como en Italia y en Grecia. Crece por los márgenes de los bosques donde trepa sobre las plantas; a veces, las plantas femeninas, las únicas que fructifican, dan una uva que, al transformarse en vino, origina un caldo tánico y ácido conocido como Lambruschino. Probablemente, algunos Lambruscos que se cultivan en la actualidad derivan de la Vitis vinifera silvestris. La Vitis vinifera sativa, hermafrodita, es la especie más apreciada y cultivada, aunque es muy sensible a muchos agentes patógenos; comprende miles de variedades. Afincada en la zona mediterránea se ha difundido por todas las áreas vitícolas del mundo. Se puede subdividir en tres grupos, que sugieren también su origen probable: proles occidentalis, del que proceden muchas uvas de vino como pinot noir y cabernet; proles poética, con uvas moscatel, malvasía y perla de Csaba; y proles orientalis, con los subgrupos caspita y antiasiatica, que dan uvas preferentemente de mesa, como, por ejemplo, la uva regina.

Entre las Vitis de origen americano, que, como veremos más adelante, han originado los portainjertos que se utilizan hoy en día, se ha de mencionar especialmente la Vitis labrusca, originaria de las zonas frías cercanas al lago Ontario. Gracias a su resistencia a las enfermedades, esta especie se ha utilizado en el pasado para conseguir híbridos resistentes a la peronospora (el más famoso es Isabela, también conocido como Uva fresa, Frambuesa o Uva americana), que, sin embargo, no son de gran calidad y conservan siempre el sabor foxy.

CUADRO DEL GÉNERO VITIS

Orden: Rhamnales

Familia: Vitáceas

Subfamilia: Ampelideas

Género: Ampelocissus, Ampelopsis, Cissus, Parthenocissus, Vitis

GÉNERO VITIS

A) subgénero Muscadinia*

V. rotundifolia

V. munsoniana

V. popenoei

B) subgénero Vitis

♦ Especies americanas adaptadas a climas templados

1.a SERIE ORIENTAL

V. aestivalis, V. bicolor

V. labrusca, V. lincecumii

2.a SERIE CENTRAL

V. berlandieri, V. candicans, V. cinerea,

V. champini, V. cordifolia, V. monticola,

V. riparia, V. rupestris, V. rubra (V. palmata),

V. solonis (V. longii)

3.a SERIE OCCIDENTAL

V. arizonica, V. californica, V. girdiana

♦ Especies americanas adaptadas a climas calurosos, tropicales y ecuatoriales

1.a SERIE DE LA FLORIDA

V. coriacea, V. gigas, V. simpsonii, V. smalliana

2.a SERIE DE LAS ZONAS TROPICALES

V. bourgoeana, V. caribaea

♦ Especies europeo-asiáticas adaptadas a climas templados

Vitis vinífera subespecie silvestris

Subespecie sativa

Proles orientalis

• Caspica

• Cntasiatica

Proles pontica

Proles occidentalis

♦ Especies asiático-orientales

GRUPO A: RESISTENTES AL FRÍO INVERNAL

V. amurensis, V. coignetiae, V. thumbergii

GRUPO B: SENSIBLES AL FRÍO INVERNAL

1.º especies espinosas

V. armata, V. davidii, V. romaneti

2.º otras especies

V. flexuosa, V. piazeskii, V. reticulata

3.º especies tropicales

V. lanata

LA MORFOLOGÍA

Las raíces

Las raíces son el órgano de la planta encargado de la fijación de esta en el terreno y de la absorción de agua y nutrientes. Además, acumulan sustancias de reserva (hidratos de carbono) que provienen de la parte aérea y se utilizan en el momento del despertar vegetativo.

Generalmente, las raíces se ubican a un metro de extensión y profundidad de la planta en el terreno y, con el paso del tiempo y según las características físicas del terreno, la densidad de la plantación, el vigor de las cepas y su variedad, el clima y la disponibilidad

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