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El caniche

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El caniche

valoraciones:
5/5 (1 clasificación)
Longitud:
292 páginas
1 hora
Publicado:
Aug 22, 2018
ISBN:
9781644615522
Formato:
Libro

Descripción

Gigante, mediano, enano o toy, el caniche es el perro de compañía por excelencia. Vivo e inteligente como ningún otro, se adapta muy bien a los niños y a las personas mayores. Puede vivir en un apartamento, pero le gusta mucho salir con su dueño, al que se siente muy unido.
Este libro le ofrecerá todo lo que desea saber sobre este perro único: su acentuado carácter, sus relaciones con los demás animales, cómo elegir un cachorro, cómo preparar su adaptación al nuevo entorno, los primeros meses en casa, cómo enseñarle los aspectos fundamentales de la educación, cómo alimentarlo correctamente, cómo cuidar su salud y prevenir las enfermedades, aspectos fundamentales del acicalamiento (puppy, estilo inglés, estilo continental)
Perro de gran corazón, el caniche posee también una gran inteligencia que ha sido juzgada como la más aguda y la más viva entre todas las razas caninas. Gracias e esta obra, descubrirá el carácter excepcional que se esconde bajo esos bucles de color blanco, albaricoque, marrón, negro o gris.
Publicado:
Aug 22, 2018
ISBN:
9781644615522
Formato:
Libro

Sobre el autor


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El caniche - Micaela Cantini

Notas

INTRODUCCIÓN

Érase una vez un perro de trabajo, en concreto de cobro en el agua. Se le rasuraba la parte posterior del cuerpo para que pudiera nadar con agilidad, y se le dejaba pelo en el tórax para protegerle el corazón y los pulmones del frío.

Dado que tenía que adentrarse en zonas pantanosas de vegetación frondosa, sus amos, para poder verlo desde lejos, le fijaban el pelo de la cabeza con una cinta de color. En la cola le dejaban un pompón de pelo, porque la punta de la cola es una parte delicada expuesta a posibles heridas si no está convenientemente protegida.

Si creemos que es lógico preparar así un perro de cobro, pero encontramos ridículos los caniches modernos de exposición, tendríamos que darnos cuenta de que la preparación descrita es prácticamente idéntica a la que se puede ver actualmente en los rings.

La preparación del manto del caniche no nació por capricho estético, sino por exigencias funcionales, ya que originariamente era un perro de trabajo. Más tarde, fue muy buscado por su carácter (y no por sus cualidades estéticas); fue así como la selección de la raza dio un giro importante y convirtió un perro de caza en un perro de compañía.

Y... ¡menudo perro de compañía!

Muchas personas, cuando piensan en un perro de compañía, sólo tienen en cuenta la talla: si es pequeño va bien, y si es muy pequeño, todavía mejor.

El estilo de vida del caniche ha cambiado: ha pasado de ser un perro de trabajo a ser un compañero de juegos

Y, sin embargo, están equivocados. El hecho que un animal sea pequeño no significa que sea cariñoso, dócil y que pueda convivir con niños, como debe ser un verdadero perro de compañía. Por ejemplo, casi todos los terrier son pequeños, igual que los teckel. En cambio, estas dos razas han sido seleccionadas para cazar en madrigueras, por lo cual su principal característica es un nivel alto de agresividad.

Si se quiere un perro tranquilo y amigable, no basta que sea bonito; hay que pensar en razas que se seleccionan para esta función desde hace muchos años, siguiendo criterios físicos y caracteriales muy concretos.

Estos perros no son todos «bonsais», pero tienen en común una seguridad total con los niños, la inteligencia despierta, el sentido innato de la limpieza y la capacidad de adaptarse a cualquier situación. De todos ellos, el caniche es el que merece el título de campeón de los perros de compañía.

En efecto, el caniche destaca en todas las virtudes citadas. Además, hay cuatro tallas, para adaptarse a todas las condiciones de espacio, y cinco colores, para quien no sabe renunciar a las concesiones estéticas.

La única crítica que se le suele imputar (y que le hace mucha gente porque no lo conoce) es la de ser un perro cursi, aunque en realidad no lo es.

Él es un perro rústico, sin pretensiones, con una afición innata e inquebrantable por el agua y por el cobro. Los acicalados propios de las exposiciones no deben traer a engaños, porque son obra del hombre y no del perro (el hombre puede decidir el grado de radicalización o naturalidad del corte; de todos modos, hoy en día en las exposiciones se admiten preparaciones mucho menos elaboradas que tiempo atrás).

El caniche es un perro de verdad; no es una muñeca ni un juguete. La virtud principal de la raza es el carácter y la inteligencia, que se considera una de las más agudas del mundo canino.

En definitiva, debajo de los rizos funciona un gran cerebro. Y esto es precisamente lo que debemos aprender a descubrir, porque nos hará enamorar del caniche, dejando de lado cualquier consideración estética.

Las preparaciones de exposición pueden llegar a ser muy recargadas, pero no cambian el aire rústico del caniche

Los orígenes

Varios países han querido otorgarse la paternidad de la raza: Francia, Dinamarca y Alemania. Hoy en día, todo el mundo coincide en afirmar que el caniche desciende del barbet francés.

El barbet es un perro de aguas, un perro de cobro, un cazador infatigable y rústico. En casi todos los idiomas, el nombre de caniche hace referencia a su aptitud venatoria.

En francés, el término caniche deriva del canard, que significa «pato». En alemán, se denomina pudel y en inglés puddle, «nadador» en ambas lenguas.

En Italia se dio preferencia al aspecto del manto, y se le conoce con el nombre de barbone (barbudo), hecho que demuestra que en aquel país se le conoce básicamente como perro de compañía, si no como el perro de compañía por antonomasia.

La iconografía nos muestra caniches (acicalados y sin acicalar) a partir del final de la época medieval. Encontramos ejemplos de caniches sin acicalar en los pies de la estatua de San Martín en la catedral de Aix, en varias pinturas de Botticelli y de Pintturicchio. En la «Decapitación de San Fermín» (1499), que se conserva en la catedral de Amiens, encontramos un caniche que lleva un corte muy parecido al continental actual. Más o menos del mismo periodo son dos dibujos de Alberto Durero (1471-1528) en los que aparecen retratados dos ejemplares de extraordinaria tipicidad.

(Fotografía de Marco Leonardi)

Los caniches gigantes en las carrozas representan una época en la que el caniche fue un símbolo del estatus de la nobleza

Algunos autores de los siglos XVII y XVIII se refieren al caniche como un perro de trabajo, y en casi todas las obras se menciona el corte peculiar del manto, entendido como una solución funcional para el trabajo en el agua. La única excepción es el alemán Doebel que define el pudel como un perro húngaro, al que se le rasura el pelo de la parte posterior del cuerpo para eliminar el problema de las pulgas.

En la Historia Natural de Buffon (1749) constan las dos tallas de caniche: el de talla grande recibe el nombre de «barbudo», y el más pequeño se apoda «perro león». La preparación del manto y el tipo son idénticos en ambas tallas.

Los alemanes sostienen que la raza nació en Alemania, de la unión de pastores de Turingia, los progenitores del pastor alemán, con el antiguo Pudel, que al parecer tiene el origen común con el barbet. Los alemanes, para reivindicar la paternidad de la raza, se basan en un libro de Kramer, un cinófilo alemán, que ya en 1678 hablaba del caniche. Sin embargo, la iconografía francesa nos muestra ejemplares muy típicos de caniche anteriores al 1600. El francés Du Foulloiux habla del caniche (bastante extensamente) a principios del siglo XVI, en su Tratado de caza.

Pero, a fin de cuentas, la paternidad de la raza no deja de ser un asunto de poca trascendencia. Actualmente el caniche es un perro cosmopolita, apreciado y difundido en todo el mundo.

Después de haber sido un rústico compañero de los cazadores, fue durante mucho tiempo el perro favorito de la nobleza (y principalmente de las damas). Finalmente, se convirtió en un perro para todos, porque su simpatía desbordante favoreció su difusión en todos los estamentos sociales. Hoy en día es el perro de compañía más famoso y más vendido.

Grieg parece tomarse muy en serio su papel de cochero

■ UNA RAZA, CUATRO TALLAS

Hay cuatro tallas de caniche, con diferencias notables de estatura. El caniche gigante puede alcanzar los 58 cm: Luego están el mediano, el enano, y el toy (o miniatura) que mide 28 cm. Esta diversidad se refiere a la talla, y naturalmente a todo lo que comporta tener un perro grande o un pequeño diablillo. En lo demás, los caniches son iguales, afectuosos, dulces y simpáticos, independientemente de las dimensiones de cada uno.

DESCUBRIR Y CONOCER AL PERRO

EL CACHORRO

Un cachorro de caniche, sea cual fuere la talla y el color, demuestra ya toda su vivacidad e inteligencia. Nos mirará con ojos vivos y atentos, intentando averiguar qué animal somos, y, si le gustamos, improvisará algún «numerito» para conquistarnos. Sin embargo, antes de abrir para siempre nuestros brazos al cachorro más simpático, más cariñoso y, por qué no, más seductor, es conveniente reflexionar sobre los motivos que nos inducen a tener un caniche y sobre qué es lo que esperamos de él. De la conclusión a la que lleguemos dependerá el tipo y la talla de perro que compremos.

Si queremos un perro de compañía

Dónde comprarlo

Un cachorro se puede comprar en un criadero, a un particular o en una tienda de animales.

El lugar más seguro es el criadero. El criador no produce exclusivamente perros de máxima calidad, sino que procura que nazcan buenos perros, provenientes de buenas líneas de sangre, seleccionados tanto desde el punto de vista físico, como caracteriológico, se cuida de alimentarlos y de que estén en perfectas condiciones higiénicas y sanitarias.

Si le explicamos que queremos un perro de compañía, nos ofrecerá cachorros a un precio razonable (no excesivamente barato, porque la calidad siempre se paga), pero merecerá la pena, porque será un animal con el que conviviremos muchos años.

Importante: el criadero debe estar especializado en la raza y estar reconocido por la Real Sociedad Canina de España (RSCE).

En los buenos criaderos se trabaja con una, dos o tres razas, no más. Si alguien pretende dedicarse a la cría de una docena de razas, no es un criador, sino un comerciante de perros. Esto no impide que pueda ofrecernos un buen perro de compañía, bien cuidado y alimentado correctamente (sólo hay que visitar las instalaciones para asegurarse de ello). De todos modos, el precio no ha de ser el mismo que el de un cachorro de alta selección.

Si buscamos un cachorro de un precio inferior, podemos ponernos en contacto con un particular. Normalmente los particulares son muy fiables en lo que respecta a la higiene y la alimentación de los cachorros, a los que trata como si fueran sus hijos. En su contra, decir que suelen adolecer de falta de experiencia (puede ocurrir, por ejemplo, que no haya desparasitado a los cachorros, simplemente porque no tiene constancia de que haya que hacerlo). Es conveniente no limitarse a buscar un anuncio en las publicaciones especializadas que ofrezcan el producto que nos interesa. A ser posible, procuraremos conocer personalmente a los propietarios, ver la madre del cachorro y toda la camada. Una forma de encontrar particulares que tengan camadas disponibles es informarse en los centros veterinarios, que siempre están al corriente de las camadas de sus clientes.

Ahora bien, tengamos en cuenta que el veterinario es un médico, no un juez de belleza. En este sentido, puede aconsejarnos una camada que haya tenido un seguimiento correcto, pero no sabrá si los caniches son de raza pura o mestizos (simpáticos, pero mestizos) que difieren del tipo de perro que propugna el estándar de la raza.

La tienda de animales será de confianza si compra los cachorros en criaderos o a particulares competentes y fiables. En este caso, el precio no será inferior al que marca el criador, pero puede ser una solución cómoda para ahorrarse desplazamientos largos. Por desgracia, hay comerciantes sin escrúpulos que compran cachorros al por mayor, con la única preocupación de que el precio sea bajo.

Por regla general, estos cachorros son de poca calidad, tanto por belleza, como por tipicidad. Y, lo más grave (especialmente para quien quiere un perro de compañía), a veces están enfermos o sufren las consecuencias de largos viajes efectuados en

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