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El pastor alemán

El pastor alemán

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El pastor alemán

Longitud:
303 páginas
2 horas
Publicado:
22 ago 2018
ISBN:
9781644615386
Formato:
Libro

Descripción

Elegir un pastor alemán es decidirse por un perro magnífico, inteligente y noble.
De nosotros dependerá tener que convivir con un perfecto perro de guarda y de defensa, fiel y feliz, o bien con un perro problemático si no se le comprende y educa debidamente. Esta guía ha nacido para obtener el primer resultado.
En primer lugar deberá escoger el cachorro adecuado. Gracias a las fotografías de excelente calidad que ilustran este libro, podrá distinguir un cachorro sano de otro enfermo o con problemas de carácter. Si recurre a los test que le mostramos, podrá elegir con plena seguridad el mejor cachorro, independientemente de que se desee un perro de guarda o de compañía.
A lo largo de estas páginas, aprenderá a acoger en el seno de la familia a nuestro pequeño huésped, a evitar los problemas de adaptación y a alojarlo, limpiarlo y alimentarlo adecuadamente.
Asimismo, podrá ocuparse de la educación y adiestramiento del perro para que mantenga un comportamiento y una relación excelentes con el resto de la familia.
Un libro guía con muchas ilustraciones que se anticipa a todas las preguntas y que ofrece las mejores respuestas.
Publicado:
22 ago 2018
ISBN:
9781644615386
Formato:
Libro

Sobre el autor


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El pastor alemán - Valeria Rossi

Bibliografía

(© Giorgio Teich Alasia)

INTRODUCCIÓN

El pastor alemán es el rey indiscutible del panorama canino actual. Cuando se pronuncia la palabra perro, se piensa automáticamente en él. Sin embargo, resulta increíble que tanta fama y tanta literatura sobre la raza todavía no hayan logrado enterrar todas las falsedades e imprecisiones que rodean su figura.

Hay quien aún le llama «perro lobo», creyendo que deriva de un cruce entre el perro y el lobo aunque, en realidad, el pastor alemán tiene tanto de lobo como un chihuahua: el lobo es un antepasado lejano (como lo es de todas las razas caninas), pero no ha tenido nada que ver en la creación de la raza. También hay quien le llama alsaciano en lugar de pastor alemán. Otros llegan incluso a diferenciar dos razas, el pastor alemán y el alsaciano —que sería supuestamente un pastor alemán más alto para unos, más bajo para otros, todo gris, todo negro, etc.—, lo cual es falso, pues la raza «alsaciana» no existe. Se trata de un término que se había dado en una determinada época —y en unas determinadas regiones— al pastor alemán, que luego cayó en desuso hasta desaparecer. Hoy en día es un vocablo usado por los propietarios de mestizos lupoides que tienen un vago parecido con el pastor alemán, cuyos dueños desearían hacer pasar por perros de raza y que, por desgracia, no lo son. Conviene saber que de pastor alemán sólo hay uno: no bastan dos orejas rectas y un manto negro y fuego. Detrás de esta raza hay una historia corta pero intensa, una selección muy meticulosa y el trabajo incansable de muchas personas que han ido mejorando constantemente la raza y que todavía trabajan en ella.

El verdadero pastor alemán ha desarrollado con el tiempo cualidades psicofísicas que le permiten lograr buenos resultados en cualquier campo: se emplea como perro guía para invidentes (labor que requiere mucha docilidad y dulzura), como perro de defensa (disciplina que requiere agresividad y valor), ayuda a minusválidos, colabora en operaciones antidroga, concursa en agility para rescates en avalanchas y además es actor de cine y televisión. «Aprendiz de mucho, maestro de poco», reza el proverbio, algo que no se cumple con el pastor alemán, que destaca prácticamente en todo.

No es sorprendente que sea el perro más difundido y querido. Pero tampoco podemos precipitarnos en la compra de un cachorro sin haber reflexionado en todo lo que comporta tener un perro, en sus exigencias y en los cuidados que necesita.

Quien considere que está en condiciones de tener uno, encontrará todas las indicaciones posibles sobre la forma correcta de criarlo, alimentarlo, entrenarlo, etc. En definitiva, procuraremos contribuir a que el lector tenga un perro bueno, sano y sobre todo muy feliz.

(© Giorgio Teich Alasia)

(© Giorgio Teich Alasia)

DESCUBRIR Y CONOCER AL PERRO

EL CACHORRO

El cachorro de pastor alemán es gracioso e irresistible, como un osezno, muy distinto del animal altivo y escultural que será de adulto.

Su rostro tan simpático, con las orejas todavía caídas y los grandes ojos oscuros ávidos de agradar, puede conquistar un corazón con suma facilidad.

No obstante, la adquisición de un perro es un paso importante que ha de ser dado con mucha seriedad, y de ningún modo puede ni debe representar la consumación de un capricho.

Un cachorro es un ser vivo que requerirá cuidados, tiempo, dedicación y respeto.

Al comprarlo estamos decidiendo el futuro de un animal inteligente y sensible (aunque totalmente indefenso) que dependerá de nosotros en todo y para todo.

No es en modo alguno comparable con la compra de un juguete.

Es casi como la adopción de un niño (es más, de un niño que dependerá de nosotros durante toda su vida). Sólo con este acto de responsabilidad podremos iniciar esta maravillosa aventura y convertirnos en los mejores amigos de un perro.

Dónde adquirirlo

El pastor alemán goza de una amplia difusión, a tenor de la cantidad de anuncios de ofertas de cachorros. Sin embargo, habrá que elegir bien, ya que los cachorros no son todos iguales. Quedarse con el primero que encontremos puede comportar una serie de problemas que van del simple perjuicio económico (si pagamos una cantidad que no se ajusta al valor real del perro), al dolor de una pérdida prematura (si el cachorro no está sano), sin olvidar el peligro potencial (si el perro tiene un carácter difícil).

Para elegir el lugar en donde efectuaremos la compra, hace falta saber exactamente lo que esperamos de un perro. La cuestión puede plantearse como sigue.

1. Si queremos un perro de compañía que sea capaz de defendernos y guardar nuestra vivienda. No necesitaremos un ejemplar bellísimo o extraordinariamente valiente; nos bastará un perro típico, sano y equilibrado, es decir sin problemas de carácter. Con toda seguridad, en un buen criadero podrán proporcionarnos uno, y con un poco de suerte también podremos encontrarlo en una tienda de animales o contactando con un particular. El único inconveniente es que por regla general ni los particulares ni los comerciantes suelen ser cinófilos expertos, y por tanto difícilmente estarán en condiciones de dar una «garantía de calidad». Una solución posible es contar con el consejo de un entendido en la materia que nos acompañe a ver los cachorros y nos ayude a elegir. La persona más indicada para valorar el estado de salud y el carácter será el veterinario. Sin embargo, no podremos esperar que este último certifique la belleza de un perro, porque este campo no es de su competencia. Si no contamos con la ayuda de ningún experto, podemos hacernos una idea del futuro aspecto de los cachorros observando a los padres.

2. Si buscamos un perro de exposición o uno destinado a las pruebas o concursos de trabajo. En este caso es imprescindible establecer en tratos con un buen criador; los criadores son las únicas personas capaces de efectuar una elección basándose en las características físicas y psíquicas de sus perros. Importante: es fundamental que el criadero elegido esté reconocido por la RSCFRCE (Real Sociedad Central de Fomento de las Razas Caninas en España). Sin embago, no hace falta viajar a Alemania para encontrar un cachorro de calidad; en primer lugar porque actualmente el nivel de la cría nacional es idéntico al alemán, y en segundo lugar, porque los criadores alemanes no ceden nunca sus ejemplares al primero que se lo pide y a buen seguro será mucho más caro que en nuestro país.

¿Con o sin pedigrí?

Mucha gente cree que cuando no se tiene interés por las exposiciones se puede comprar un perro sin pedigrí, ahorrándose de esta manera un dinero. Sin embargo, conviene realizar algunas consideraciones.

1. El pedigrí no identifica un perro de calidad, sino un perro de pura raza. Un pastor alemán sin documentación no puede considerarse como tal, aunque sea bellísimo. Esto significa que no podrá participar en ningún certamen cinófilo oficial y que tendrá dificultades para encontrar una pareja para la reproducción. Los propietarios de perros de raza pura nunca permiten que se apareen con ejemplares sin pedigrí, porque los cachorros tampoco podrían tenerlo (contrariamente a lo que algunos creen, no basta que uno de los progenitores tenga pedigrí) y perderían el valor comercial.

2. Cuando alguien desea tener un pastor alemán es porque le gustan las características psíquicas y físicas de la raza (de no ser así podría optar por otro perro, mestizos incluidos); entonces, no se puede estar seguro de encontrar tales características en un ejemplar que carezca de pedigrí, que no habrá sido objeto de un proceso de selección orientado a mantener y mejorar sus cualidades. Es un poco como salir de casa dispuesto a comprarse un deportivo, y volver con un utilitario: es un coche, tiene un motor, cuatro ruedas... y es mucho más barato, pero no tendremos las mismas prestaciones.

¿Y si lo queremos un poco más mayor?

El cachorro no es la única elección posible, aunque es la mayoritaria por varios motivos, más o menos razonables. Si queremos seguir el desarrollo del perro desde el primer hasta el último instante de vida, disfrutar de sus primeros descubrimientos, «moldear» su carácter a nuestro ritmo de vida, no dudemos en inclinarnos por un cachorro. En cambio, si tenemos problemas de tiempo, si nos horroriza pensar en un pipí sobre la alfombra y si nos resignamos a quedarnos con un cachorro porque creemos que nos querrá más que un animal joven o un adulto, estamos cometiendo una equivocación. El cariño que pueda sentir un perro por el dueño es idéntico a todas las edades; la única diferencia es el tiempo: el cachorro necesitará un par de semanas, mientras que al adulto probablemente le harán falta dos meses (especialmente si tenía una buena relación con el dueño anterior). Pero el resultado final será siempre el mismo, es decir, un perro que nos entregará su corazón, su dedicación y su fidelidad.

Si creemos que un cachorro plantea demasiados problemas, consultemos la tabla de la página contigua, en donde se analizan los pros y los contras del cachorro y del adulto. Los puntos que pueden interpretarse como positivos o negativos según la situación se han incluido en una tercera categoría, que hemos titulado «Depende...».

PERRO JOVEN (DE CINCO A DOCE MESES)

Ventajas

El físico y el carácter todavía se pueden moldear, y nos ahorraremos muchas dificultades «de orden práctico». El perro joven ya no defeca en casa (o aprende muy rápidamente a no hacerlo); ha cambiado ya los dientes y por lo tanto ya no roe las cosas indiscriminadamente; normalmente conoce las órdenes básicas como «ven» y «no».


Si tiene más de cinco meses, por medio de una radiografía podremos saber el grado de riesgo de displasia de la cadera.


Un experto valorará con una aproximación del 80 % sus posibilidades de éxito como perro de exposición o de trabajo.

Inconvenientes

Nos tendrá muy ocupados (aunque menos que el cachorro).


Ocasionará menos desperfectos, pero serán de mayor magnitud que los que habría podido hacer el cachorro.

Depende

Estará influenciado por la educación y el trato recibidos anteriormente; esto puede ser positivo si la relación había sido buena, pero será un verdadero desastre en caso contrario.


Si el ejemplar es muy bello y se le detecta una marcada aptitud para el trabajo, su precio será más elevado que el de un cachorro. Sin embargo, a veces se puede encontrar algún cachorro al que se le hayan cerrado las puertas de la fama por culpa de un detalle ínfimo (por ejemplo los ojos un poco claros, o la falta de un premolar). Estos defectos penalizarían en una exposición, pero no constituyen ningún problema para quien desea simplemente un amigo o un guardián. Con un poco de suerte se puede tener un perro magnífico a buen precio (el criador querrá deshacerse de él y seguramente nos lo propondrá).

ADULTO (MÁS DE 12 MESES)

Ventajas

Si queremos un ejemplar de exposición o si queremos participar en pruebas de trabajo, el adulto nos ofrecerá garantías y no simplemente esperanzas.


Podrá utilizarse inmediatamente como reproductor.


Exigirá menos tiempo, menos cuidados y menos atenciones que un cachorro o un perro joven (y en consecuencia será menos costoso). Sabremos con certeza si es displásico o no.


Correrá menos riesgos que el cachorro y que el perro joven en el ámbito higiénico y sanitario.

Inconvenientes

Vivirá menos tiempo con nosotros.


Los posibles comportamientos indeseados (por ejemplo agresividad contra los niños o contra los animales) estarán muy arraigados y serán muy difíciles de corregir

Depende

El perro que ya ha obtenido buenos resultados o títulos (en exposiciones de belleza o pruebas de trabajo) es siempre muy caro; pero si queremos un perro «normal», podremos obtenerlo a muy bajo precio o incluso gratis. Los criadores muchas veces están encantados cuando alguien les brinda la oportunidad de quedarse con uno de sus ejemplares maduros, que ya no puede ser utilizado con fines deportivos o comerciales, pero que todavía está en condiciones de proporcionar mucho amor y satisfacciones a la familia que se haga cargo de él.

LA ELECCIÓN DEL CACHORRO

No creamos que el cachorro «más simpático» o que viene antes hacia nosotros es el perro más adecuado para nuestros intereses. Aunque el corazón exprese sus preferencias, la elección ha de ser racional; en un buen criadero nos dejaremos aconsejar por el experto, a quien habremos explicado el tipo de perro que deseamos.

Si estamos en tratos con un particular, tendremos que saber observar el carácter y la salud de los cachorros.

LA CABEZA DEL CACHORRO

1. Los ojos del cachorro han de ser alegres, vivaces y sobre todo deberán estar limpios. La secreción lacrimal abundante es siempre un mal indicio: si la secreción es líquida puede ser producto de una irritación (conjuntivitis), y si está seca (legaña) es más alarmante porque puede ser un síntoma de moquillo. Sin embargo, si sólo uno de los cachorros presenta síntomas de enfermedad infecciosa grave, no basta con descartar aquel ejemplar. Probablemente la infección se habrá contagiado al resto de la camada, y aquel perro (quizá por ser el más débil) es simplemente el primero en manifestar los síntomas

2. El interior de las orejas ha de estar limpio y no debe emanar olor alguno. El mal olor puede deberse a la presencia de ácaros (otitis parasitaria)

3. Las mucosas han

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