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Un lirio atrevido

Un lirio atrevido

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Un lirio atrevido

Longitud:
191 páginas
3 horas
Publicado:
6 sept 2018
ISBN:
9781547547791
Formato:
Libro

Descripción

Lo que Lilliana Marsden quiere, obtiene. Lo que cree es su mayor deseo es vivir en Charleston en una plantación. ¿Su problema? Padres que se rehúsan a escucharla. Lily decide hacer sus deseos realidad y quién mejor que un apuesto capitán Americano para ayudarla.

Randall Collins considera a Lilliana encantadora y rápidamente cae bajo su hechizo. Cuándo ella pregunta si él puede llevarla en su siguiente viaje, él se encuentra accediendo, por una pequeña tarifa. Un beso a modo de pago y él la llevará donde desee.

Mientras se embarcan, las chispas vuelan entre ellos. ¿Podrá Lily encontrar algo más deseable que ser dueña de una plantación? ¿Podrá Rand convencerla que él es la mejor opción?

Publicado:
6 sept 2018
ISBN:
9781547547791
Formato:
Libro

Sobre el autor

USA TODAY Bestselling author, DAWN BROWER writes both historical and contemporary romance.There are always stories inside her head; she just never thought she could make them come to life. That creativity has finally found an outlet.Growing up she was the only girl out of six children. She is a single mother of two teenage boys; there is never a dull moment in her life. Reading books is her favorite hobby and she loves all genres.For more information about upcoming releases or to contact Dawn Brower go to her website: authordawnbrower.com


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Un lirio atrevido - Dawn Brower

Capítulo Uno

No creo que sea una buena idea.

Tonterías. Dijo Lilliana Marsden mirando a su mejor amiga, la señorita Gemma Kemsley, mientras fruncía el ceño. Es una idea brillante. Mi padre está siendo irracional al impedirme viajar a América. La plantación en Carolina del Sur es mi herencia. Es tiempo de que la reclame.

No va a funcionar el poder reclamarla para ti en este momento. No entiendo por qué te estás apresurando. Sabes bien que no tendrás tu herencia hasta que contraigas matrimonio. Gemma alzó la mano y acarició sus rizos, peinando uno de ellos detrás de la oreja.

Bueno, eso no es completamente cierto. Los labios de Lilliana temblaron en una pequeña sonrisa; ayudaba entender un poco como funcionaba la mente de sus padres. Gemma no sabía cuantas veces se había salido con la suya a través de los años.

Escuchar a hurtadillas se había convertido en un hábito para ella. Una persona podía enterarse de cosas bastante interesantes por accidente. Cuando escuchó la conversación más reciente no pudo evitar que el alma se le llenara de alegría. Controlar su emoción le había costado bastante. Tenía que abandonar Inglaterra y empezar la vida que había previsto para ella. Una en donde ella tenía todo el control. Sus padres aún esperaban que sentara cabeza y se casara, pero no sabían sus verdaderas razones. Me topé con una pieza de información que podría ayudarme a cumplir mis objetivos.

No lo entiendo. ¿Encontraste una manera de poder obtener tu herencia antes de tiempo?

Lilliana se puso de pie, caminó hacia la ventana de la sala de estar y abrió las cortinas. Observó el jardín mientras cavilaba la mejor manera de explicar lo que había oído, y cómo exactamente se mezclaba con su idea de obtener todo lo que deseaba. Varios tonos de rosas, rojas, anaranjadas y blancas repartidas por el jardín en un patrón que le recordaba a un caleidoscopio. El jardín era uno de los lugares a los que acudía cuando necesitaba reflexionar acerca de todo lo pasaba por su mente. La calmaba y le había posible pensar racionalmente acerca de cualquier problema que apareciera en su vida. Había algo acerca de estar rodeada de vida silvestre que la ayudaba a pensar y a formar planes con una mente clara. Lilliana necesitaba que Gemma la ayudara en su misión de abandonar Inglaterra. Las flores trabajaron su magia en ella mientras lentamente bajaba la cortina y se dirigía hacia su mejor amiga.

"He planeado nunca casarme. Te lo dije el día que nos conocimos. Mis padres aún insisten en una o dos temporadas. Ellos creen que todos son capaces de encontrar el amor. No entienden que ellos son una anomalía."

Una punzada de dolor le atravesó el corazón, Lilliana se acarició el pecho en un intento de borrar el dolor fantasma. Después de su desastrosa primera temporada, sabía muy bien lo inusual que era que existieran almas gemelas en el lote. Sus opciones eran hombres viejos lascivos o insectos maquinadores que estaban detrás de su dinero. Sin embargo, había un hombre que le hizo querer creer que realmente la amaba. Descubrió de dura manera que él sólo quería usarla. Estaba agradecida de que no hubiera podido lograr su objetivo y Lilliana pudo salir relativamente ilesa, pero el daño a su creencia en el amor quedó firmemente plantado.

La mayoría de las parejas están hechas por razones de negocios o políticas. Todo es acerca del dinero y no hay manera en que le dé el mío a un hombre para que lo controle.

Gemma ladeó su cabeza y arrugó su nariz en confusión. Lilliana sabía que ella no la comprendía. Su amiga quería contraer matrimonio y tener hijos. La diferencia de dos años entre ellas se notaba cuando discutían la posibilidad de matrimonio. Con el tiempo, Lilliana creía que Gemma podría ver esta conversación con claridad. En medio del comienzo de su primera temporada y con apenas diecisiete años, Gemma aún vivía la vida con lentes color de rosa. Por un pequeño momento Lilliana había usado ese mismo velo de esperanza; el amor de sus padres la había inspirado lo suficiente como para querer lo mismo para ella.

La realidad golpeó como un trueno y quebró toda onza de optimismo que tenía dentro de ella. Lilliana se dio cuenta que encontrar el amor en alguna de las fiestas que daba la sociedad londinense era como encontrar una criatura mítica. Las posibilidades de encontrar un unicornio eran más realistas. Así que ella se había dado por vencida en el amor y formó un nuevo plan para su vida.

Aún creo que estás siendo absurda. ¿Por qué están tan en contra del matrimonio? Gemma cruzó los brazos a la altura de su pecho y miró fijamente a Lilliana. Sus ojos manteniéndola en su lugar mientras hablaba. Después de todo, eso es lo que se espera de una dama. Realmente no entiendo como planeas reclamar tu herencia sin el beneficio de un esposo para ayudarte a obtenerla.

Lilliana podía sentir sus labios tiritando hacia una sonrisa. Su madre siempre le comentaba como había heredado todas las cualidades de su padre, incluso las indeseables. William Thorston Marsden, el quinto Vizconde de Torrington, tenía una manera de obtener lo que quisiese de las personas. Ella admiraba esa característica en su padre e intentaba emularlo. Aun así, deseaba haber tenido la fortuna de heredar el pálido cabello rubio de su madre en vez de los rizos azabache de su padre. En la mente de Lilliana, su hermano mellizo, Liam, estaba bendecido por haber heredado los colores de su madre.

Supongo que debería explicarlo para que no estés en la oscuridad. Después de todo, necesitaré tu ayuda.

Gemma se puso de pie y cruzó hasta la ventana en donde se encontraba Lilliana. Eres mi mejor amiga. Ayudaré si puedo hacerlo, pero voy a ser honesta y decir que esto no me gusta. No quiero perderte. Por favor, reconsidera esto.

Te extrañaré, pero debo encontrar mi propio camino. Por favor entiende que esto es lo mejor para mí.

Gemma suspiró y luego empujó a Lilliana hacia un abrazo. Lilliana envolvió los brazos alrededor de su mejor amiga. Había estado intrigada acerca de Gemma una vez había reconocido quien era. La señorita Gemma Kemsley era la chica que su padre quería casar con su hermano cuando eran más jóvenes. Ella había planeado una introducción para poder conocerla y no había sido decepcionada por la joven. Sólo habían sido amigas por unos meses, pero en todos sus diecinueve años nunca había estado cerca de otra mujer cercana a su edad. Un par de años no eran de importancia, ellas eran otro tipo de almas gemelas. Se apreciaban la una a la otra en un nivel que nadie más podría, aunque quisiesen.

Trataré de comprender. De verdad lo haré, pero nunca va a gustarme. Eres mi única amiga. Siempre voy a desear que estés cerca... Gemma se separó de Lilliana y tomó sus manos. Dime que puedo hacer para ayudar.

Lilliana sabía que podía contar con Gemma. Felicidad la envolvía mientras imaginaba como todo iba a funcionar. Ahora todo lo que necesitaba era darle todos los detalles para que pudiera hacer su parte del plan.

Escuché a mis padres hablar. No tenía intención de hacerlo hasta que dijeron mi nombre. Descubrí algunas cosas interesantes que no sabía. No siendo lo último, escuchar que mi madre nunca tuvo intenciones de casarse con mi padre y que él la chantajeó para que accediera a ser su esposa.

Gemma abrió la boca con sorpresa. ¿Qué?

Te hace parar y preguntarte la validez de su amor y todo lo demás, ¿verdad?

La boca de Gemma se mantuvo abierta con estupefacción en sus ojos. Después de una pequeña pausa mientras la información caía en su lugar, preguntó, ¿Por qué él haría una cosa así?

"Una vez hace mucho tiempo, papá navegó en su barco, el Sea Rover, como su capitán pirata. Aparentemente tuvo una pequeña pelea con el abuelo de mamá y ella se convirtió en el botín que necesitaba para cobrar venganza. Claramente todo resultó bien al final, considerando que siguen juntos."

Lilliana sacudió su mano despreocupadamente mientras habló. El punto es que mamá dijo que para el momento que cumpla veinte si aún no deseo casarme, planea entregarme el título de la plantación de Carolina del sur.

Lilliana había intentado explicarles una y otra vez a sus padres lo mucho que le repelía la idea del matrimonio, sin entrar en mucho detalle. Si su padre supiera como su corazón había sido destrozado, lo asaltarían intenciones homicidas. El real problema era que ella no quería que nadie supiera lo ingenua que había sido. Ahora, ella sabia que podría tener lo que quisiese y nada la hacia más feliz. Ansiedad y felicidad la rodeaban a partes iguales dentro de sus entrañas.

Para mi eso sigue siendo demasiado tiempo para esperar. No tendré veinte hasta diciembre, y eso es en nueve meses más. Lo que quiero hacer es embarcarme ahora y usar la posición de mi familia para ganar control. Mis planes no van a cambiar sólo porque pasen nueve meses.

¿Qué bien podría hacer eso? Sin el título asegurado bajo tu control, ¿Te permitirán supervisar la plantación? ¿No hay ya alguien ahí haciéndolo? preguntó Gemma.

Si, hay un capataz. Espero convencerlo de que la carta que decía que debía darme el control de la plantación se perdió en el correo antes de mi llegada. Ven, vamos a sentarnos más cómodamente mientras trabajamos en los detalles. Lilliana tomó la mano de Gemma y la guio hacia el sofá. Después de que estuvieron sentadas sirvió té para ambas y le alcanzó una taza a su amiga. Lilliana tomó un sorbo antes de continuar con la conversación. He pensado bastante lo que hay que hacer. Incluso si el supervisor no cree que tengo el control de la plantación nadie tiene la autoridad para sacarme de la propiedad ya que mi familia es dueña de ella. Si tengo que esperar, prefiero hacerlo en Carolina del sur.

Gemma asintió. Está bien, supongo que eso tiene sentido. ¿Qué necesitas que haga?

Bueno, la parte complicada es irme sin que mis padres sepan. Primero, necesito encontrar un barco que se dirija hacia América. Una vez compre mi boleto debo encontrar una manera de subir mis maletas sin levantar sospechas. No estoy preocupada por los fondos. He estado ahorrando mi mesada por meses. Lilliana sonrió hacia Gemma. Seguramente vería como ella había pensado cada posible problema de su plan.

¿Cómo planeas subir tus maletas al barco?

Ahí es donde entras tú. Una vez sepa cual es el barco en que viajaré, me gustaría que me invitaras a pasar una semana en el campo contigo. Lilliana bajó su taza de té y puso toda su atención en Gemma. Realmente necesitaba que Gemma la ayudara. Si no lo hacía, todo su plan sucumbiría. Sus ojos le rogaron a Gemma mientras hablaba, Mi familia no lo cuestionará porque saben que nuestro horario es relajado por el momento. Me daría una razón para empacar una maleta o dos y subirlas al carruaje. El carruaje con el escudo de tu familia, por supuesto.

Oh, comprendo. Harás que el carruaje te deje en el muelle y nuestros sirvientes descargarán tus maletas y harán que las suban al barco. No tendrán ninguna razón para que tu familia se entere que estás abordando el barco. Los sirvientes asumirán que ya lo saben. Gemma asintió al comprender todo.

Sabía que me ayudarías. La emoción llenaba su voz. Todo está saliendo de acuerdo con el plan. Sólo queda una pequeña cosa por resolver para poder arreglar el resto de los detalles. Lo primero que debo tachar de mi lista es averiguar qué barcos se dirigen a América y saber si aceptan pasajeros.

¿Cómo vas a averiguar eso?

Oh, esa es la parte fácil. Sólo tengo que preguntarle a Liam, dijo Lilliana.

Gemma pestañeó por varios segundos antes de preguntar, ¿No pensará que es sospechoso?

Por supuesto que no, dijo Lilliana sacudiendo su mano. Él está constantemente hablando acerca de la flota Marsden y sus competidores. Acaba de empezar a hacerse cargo de los negocios. Nuestro padre cree que es tiempo que aprenda acerca de su futura herencia.

Ya veo. ¿Cuándo planeas obtener la información?

Esta noche en el baile de Silverton. Padre hizo que me escoltara. Me aseguraré de tener una amigable conversación con él en el carruaje.

Pensaste en todo. Estoy segura de que todo saldrá como lo planeas. Una pequeña sonrisa apareció en el rostro de Gemma mientras miraba a Lilliana. Sólo desearía que tus planes no te llevaran tan lejos de Inglaterra. ¿Por qué no podías enamorarte de un buen Barón, Conde, ¿o incluso un buen caballero? Cualquier cosa que te inspirara a quedarte donde tengo posibilidad de visitarte, las probabilidades son que nunca sea capaz de visitarte en América. Prométeme que volverás a verme.

Prometo volver a verte. Mientras tanto, nos mantendremos en contacto con muchas, muchas cartas. Quiero saber todo acerca de tu vida y si encontraste al hombre de tus sueños.

Bien. Supongo que debo irme. Te veré esta noche en el baile.

Gemma se puso de pie y agarró su abrigo. Una vez abotonado, caminó hacia Lilliana y le dio un breve abrazo. Lilliana observó mientras Gemma abandonaba la habitación y se levantó para mirar el jardín de rosas otra vez. Todo lo que podía hacer en este punto era esperar que su plan funcionara sin problemas. Las dudas nublaban su mente ya que sabía por experiencia que nada funcionaba exactamente como se planeaba, y no había nada para aliviar su ansiedad. Lilliana decidió intentar dejarlo ir. Giró y abandonó la sala de estar para encontrar algún tipo de entretención. Quizás un libro ayudaría a distraer sus pensamientos lo

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