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La Tangente

La Tangente

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La Tangente

Longitud:
411 páginas
6 horas
Editorial:
Publicado:
26 jun 2013
ISBN:
9781463357085
Formato:
Libro

Descripción

La tangente

Por qu la tangente siendo una recta infinita y continua, se empea caprichosa en tocar un solo punto de la circunferencia?
De la misma manera que las musas del Helicn; se dignan ufanas en poseer el alma sublime del poeta Interes de la grandeza en sobre la pequeez Determinacin inconcebible de la fuerza sobre la debilidad.
Editorial:
Publicado:
26 jun 2013
ISBN:
9781463357085
Formato:
Libro

Sobre el autor

Nacido en Cruces, Cuba, el 2 de Enero de 1967. Actualmente reside en USA , y desconoce totalmente cual futuro le depara su destino.


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La Tangente - Isidro Duarte Oteron

Copyright © 2013 por Isidro Duarte Oteron.

Todos los derechos reservados. Ninguna parte de este libro puede ser reproducida o transmitida de cualquier forma o por cualquier medio, electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación, o por cualquier sistema de almacenamiento y recuperación, sin permiso escrito del propietario del copyright.

Esta es una obra de ficción. Los nombres, personajes, lugares e incidentes son producto de la imaginación del autor o son usados de manera ficticia, y cualquier parecido con personas reales, vivas o muertas, acontecimientos, o lugares es pura coincidencia.

Fecha de revisión: 11/06/2013

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Índice

PROLOGO

CAPITULO I

CAPITULO II

CAPITULO III

CAPITULO IV

PROLOGO

No es trabajo facil describir una voluminosa obra, donde de una manera absoluta se hace gala de un rebuscado nivel intelectual, y un dominio constante de la literatura moderna. Donde se quiere expresar la fuerza de los sentimientos, la transparencia del pensamiento, y la profundidad del amor, por expresar las ideas que conformen un argumento sobre el cual se exterioriza un mundo interior. Sin embargo, acudo a mis posibilidades motivada por la necesidad de expresar el infinito beneplacito que me causa leer esta novela.

Otilio Alejo.

CAPITULO I

CRUCES, CUBA

1961

Surca ineludiblemente la brisa fria en una mañana del mes de enero, las flacidas hojas de los frondosos arboles humectadas por el rocio de la vispera, se mecian halagadas bajo los matinales rayitos del sol naciente. Las aladas mariposas merodeaban taciturnas asuso de las flores, cuyas corollas desprendian la embriagante fragancia del amor. La rosa todo el tiempo teme la aproximacion de la filosa espina, que la amenaza siempre con herirla….Los sedosos petalos son flexibles por naturaleza; sin embargo, sirven de alfambra a las ninfas del Helicón que andan desnudas por los campos de Creta.

En medio de ese universo abstracto para el entendimiento humano, donde todo parecia lucir en sagrada armonia, hubo de efectuarse en ese preciso instante, un estridente quijido que se escuchó a merced de las transmisoras ondas del espacio. Al gunas mujeres nerviosas entraban y salian por cada una de las puertas laterales de la casa; entre ellas se destacaba una señora anciana y gruesa que corria a toda prisa acarreando en sus crasas manos una palangana repleta de agua limpia; a lo que al unisono, una voz masulina proveniente del patio, le gritó a la señora.

—Teresa, cómo va la cosa?

—Regular, Pedro, regular!—Respondió ella sin detener su veloz marcha, ni observar a aquel señor quien era su esposo.

En efecto, en el interior del hogar se realizaba un nacimiento. Una mujer bella, mas bella que Afrodita, echada desnuda sobre una mesa de madera, se hallaba sujeta por sus 4 extremidades por las vecinas del barrio que la auxiliaban. Otra mujer mayor de edad, blanca en canas, nombrada Caridad, se ungia las manos de aceite de olivo para asistir a su cunada quien era la que estaba pariendo. Las ordenes de pujanza de la partera, los gritos de dolor de la futura madre, el olor a sangre, el sudor de las ayudantes que corria por sus temblorosas sienes, formaban un pandemonium imposible de ver y mucho menos de escuchar.

En el exterior, en el almizcate de la vivienda, dentro de un pequeño recinto, no muy separado de la humilde morada, se hallaban 2 hombres atentos a la ansiosa espera por los resultados finales del evento. En aquel reducido cobertizo, utilizado esencialmente para guardar herramientas y otros utensilios de labores hogarenas, figuraba un hombre joven, alto, fornido, de piel canela, cabello oscuro, y ojos negros soñadores. Su nariz se exteriorizaba recta mediana, su boca bien formada de labios carnosos que cohonestaban en su interior, una dentudura blanca y pareja que sus amantes admiraban alborotadas. Este h ombre se llamaba Isidro Duarter Ayón. Este hombre con sus fuertes brazos, sujetaba unfano a una preciosa niña, quien era su hija, y representaba una edad no mas de 5 años.

La infanta estaba pendiente a toda actividad que se desarrollaba a su alrededor, ella sabia que algun acontecimiento grande se avecinaba. Aunque estaba sentada en el regaso de su padre, no le quitaba la vista de encima a su abuelo Pedro, ella sabia que su abuelo la adoraba, pero su sexto sentido le intuia que esa adorción iba a mermar cuando naciera un hermanito varón. El viejo Pedro estaba de pie junto a la puerta del cuartucho, agitando traspuesto las inquietas manos por su cara arrugada y maltratada por las inefables vicisitudes de la malhadada existencia. A juzgar por el viso de su tetrico semblante, refulgia una grave profundidad enigmatica en la cornea de sus brillosos ojos, los cuales debajo de aquella frente de irregular superficie, mostraban sus arqueadas cejas un signo inevitable de complejidad altruista que, sin dejar de ser esteticas, oscilaban entre lo bello y lo hermoso, lo filantrópico y lo estoico….Las virtudes de neustros antepasados se borran por un tiempo, despues reaparecen a trevés de las generaciones siguientes.

Para concluir esta detallada descripción fisica de la cabeza de Pedro, podemos aducir que su calvicie ponia al descubierto la expresión benevola y sublime de un integro caballero. Es este el rostro de un hombre?…..No!….Esto es mucho para serlo, mas que un hombre es un Dios.

El señor Pedro, a la saz’on, se refirió a su hijo que lo observaba en un grave estado sicodelico.

—Hijo mio, estoy desesperado, no soporto mas esta incertidumbre, por los muertos y todos los Santos! hace falta que todo culmine bien.

El joven Isidro comprendiendo la punzante inquietud de su querido padre, y vaticinando que nada se remediaria con intranquilizarse, y que las penas mas se ahondan cuanto mas se acelera el pensamiento, le sugirió a su progenito en un tono de voz consoladora como pretendiendo atenuar la impaciencia del viejo.

—Papá, por favor, no te mortifiques, cálmate, la niña te está mirando, yo tambien estoy nervioso al igual que usted; muchas razones sobran para que mi corazón se llene de aflicciones, te acuerdas que en la gravidez anterior que tuvo Fela, yo deposité toda mi confianza en el bebé que postulaba nacer, y ya viste, toda ilusión se desmoronó. A pesar de que si se hubiese logrado, usted pensaba nombrarlo Teodoro. Apercibete pues a guardar comedimiento al resultado final de esta situación que se avecina.

El anciano escucho’ a su hijo y forjó religioso silencio por espacio de 2 segundos. Al cabo agregó.

—Si, es cierto, yo creo que yo tuve la culpa al nombrar a aquel bebé Teodoro, ya que por su apelativo se lo estaba entregando directamente a Zeus. —Probablemente sea cierto,—Repuso Isidro inhalando cuantiosa cantidad de oxigeno.—no obstante, si la casualidad estatuye que este proximo hijo mio nazca varón, yo lo voy a nombrar entonces Diosdado, quizás no se muera, porque si hacemos ahora una breve reseña historica sobre los embarazos que tuvo mi madre Teresa, vemos que yo fui el único que logré sobrevivir de todos los demas; yo soy bastante supersticioso y opino que los nombres de lqs personas significan rara auguria.

Al oir esto, Pedro escudriñó a su hijo, pues nunca lo creyo’ supersticioso, y una nube de perplejidad invadió su rostro. Jamás creyo que su vastago fuera tan fetichista.

—Mmmmm! Hijo mio, para mi cualquier nombre ahora es ideal, ya sea lo mismo para un varón que para una hembra.—Resumió aquel señor mayor refugiandose en aras de la resignacioón. En su mirar se ocultaba el consuelo, y en su pecho el trueno.

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La luna luminosa

Huyo’ con las Pleyadas

La noche silenciosa

Ya llega a la mitad

La hora paso’, y en vela

Sola en mi lecho, en tanto

Suelto la rienda al llanto

Sin esperar piedad.

Safo.

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El alevoso tiempo cruzaba rapido por aquel ambito hogareño que vio’ nacer al nino Isidrito, cual un huracan que arremete fiero en el corazón de los hombres averiando rudo el bajel donde navegaba la esperanza; ay! la maldita esperanza!…Perniciosa fidelidad que los miseros hombres postulan beatificar!….Pedro subyugado tambien por la tirania de la esperanza que no libera al que posee, a cada segundo examinaba el reloj de su mano izquierda a fin de descifrar el hostil cronos que le roia las entrañas a cada segundo.

A un lado de él, su hijo Isidro meneaba los pies para mecer la niña, o quizá con el objeto de amortiguar el panico que lo devoraba en silencio. De esta guisa, los 2 hombres frecuentemente se escrutaban con la vista, uno al otro, procurando visualizar algun aliciente a merced de las pupilas que los aliviara de aquel estado avasallador. En el interin, la pequeña niña llamada Teresita, revelaba sus parpados bien despegados dando a entender que no queria desperdiciar ningun detalle de lo que estaba aconteciendo a su alrededor; pese a que no detectaba muy bien lo que ocurria, empero, se imaginaba que algun suceso inminente iba a acaecer. Ora contemplaba a su abuelo, ora observaba a su progenitor.

La inquietud de Pedro se manifestaba patente en su agotado rostro, su agonia era incomparable con las demás; excepto, con aquellas que padecieron Tantalo y Titio, pues segun cuentan, el primero de estos 2, continua en el abismo del umbrio Tartaro penando sempiterno castigo, por haber despedazado a su hijo Pelope y haberlo servido despues en un banquete ofrecido a los dioses del Olimpo. Del segundo se acota que yace echado en el suelo donde ocupa un espacio de 9 yugadas, 2 sendos buitres le picotean el higado, y ‘el no tiene fuerza suficiente para espantar a las aves de rapiña de su flanco. El delito que cometió este hombre fue intentar violar a Leto, la amante de Zeus…..Es un gravisimo error contender con los poderes divinos cuando no se tiene la sagrada razon.

Asi las cosas, el magnanimo Pedro sufria incalculablemente la demora del parto de Fela, todos estaban ansiosos por ver el resultado final; y mas Pedro ya que era el abuelo del niño que iba a nacer, y segun afirman: los segundos padres cuidan mucho mas que los primeros. Es la materia y el espiritu regenerandose por Segunda vez.

Al poco rato regresó la anciana Teresa corriendo ahora mas que nunca, este alboroto arranco’ a Pedro del pensamiento en que estaba clavado; a juzgar por la fisonomia de la cara de la abuela, portaba buenas nuevas y al detenerse frente a su esposo Pedro, promulgó con la voz entrecortada por el resuello de la carrera.

—Pedro, es varón, un lindo varoncito!

–Que’ bueno! Cómo esta’ Fela?—Interrogó el viejo aferrando a Teresa por los codos.

—Ella esta’ bien, ay, pero qué trabajo dio’ ese niño! estaba atravesado en el vientre de Fela, yo pensé por un segundo lo peor, la comadrona Caridad, lo recibió al revés……

—Cómo al reves?—Tercio’ Isidro al tiempo que se incorporaba al dueto de sus padres con la niña en sus brazos.

—Si, hijo, ese niño nació de nalgas, estaba sentado en la barriga de Fela. Yo creo que ese vastago nos va a dar muchos dolores de cabeza. Pero gracias a Dios está saludable.

—Y gracias a los muertos y los Santos tambien, pues yo les encendi una vela para que me socorrieran en esta terrible empresa.—Ratificó Pedro unfano de su suerte. Todo su anhelo estaba centrado en tener un nieto varón, deseaba enseñarle muchas cosas, ‘el com prendia que a los nietos se les adoctrina mejor que a los hijos ya que en el matrimonio joven existen bastantes dificultades que impiden implementar una idónea educación para el niño.

—Quiero que lo nombren Diosdado..—Interfirió el padre sin conceder tiempo a que Pedro reaccionara y asignara otro apelativo.

A raiz de esta asaz alegria que inundó la casa, los 4 familiares se escrutaron felices entre si, y detectaron que la niña Teresita habia fruncido el ceño en señal de desaprobación, ella vaticinaba en su fuero interno que iba a ser pronto desplazada por un advenedizo.

El cronos transcurrió inexorablemente, y la vida en el seno de aquel nucleo familiar, se tornaba en acuciado matiz. Las rosas aromaticas del jardin, desprendian su intrinseco perfume al aire y el sol difuso discernia sus abrasadores rayos sobre las plantas de la arboleda para coadyuvar de esta manera al proceso biologico nominado: fotosíntesis. Del mismo modo esta radiación de Helios, saludaba diariamente la morada donde nació el infante Isidrito, quien al cumplir un año y 4 meses, tuvo la dicha de recibir al lado de su cuna el nacimiento de otro hermano menor, el mas bello de todos los niños, que llamaron Pedro Bartolo.

Ulterior al nacimiento de Pedro Bartolo, pasaron los dias uno en pos del otro, y los 3 niños se desarrollaban en un ambiente sano y decente. El abuelo Pedro supervisaba la crianza de sus 3 nietos, y se admiraba él propio por tener siempre tiempo suficiente para dedicarle a los niños. De todos los nietos el que mas le llamaba la atención era Isidrito; no podia entender por qué aquel niño travieso le prodigaba tanta felicidad. El no lo llamaba Diosdado; sino, Chachin. Ese apodo se lo habia puesto para que Diosdado supiera toda la vida que el primero que lo llamó Chachin fue su abuelo.

Una tarde serena, maravilllosa, estaba Pedro sentado en un sillón de la amplia tarbea de la casa, saboreando una humeante taza de café. Estaba vestido todo de blanco, era su color favorito para arroparse; entre tanto libaba aquel alcaloide, contemplaba al niño Diosdado jugar entusiasmado con una pelota grande. A la sazon, estaba acompañado de Bartolito, quien no le quitaba los ojos de encima. No bien el abuelo hubo de distraer su atención, la bola de goma salto’ disparada por Chachin y fue a dar en la mano de Pedro que sostenia la taza de café, y todo el liquido se derramó sobre su vestidura blanca. El abuelo y el nieto se miraron fijo, y Pedro no pudo retener una jocosa sonrisa, y se recordó entonces del divino Goethe.

MEINE RUH IST HIN

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CAPITULO II

Asi las cosas, al tiempo no hay quien lo detenga y pasaron rapido 7 años, ya el nino Diosdado se sentia el principe de la casa, era el mas feliz de todos los niños hasta que el hado funesto envidioso de su ventura, quiso lastimarlo con saetas de doble filo. Una tarde triste de Mayo, cuando el cielo ceñia sobre la faz de la tierra un manto gris, casi lugubre, indicando la posibilidad a priori de llover, estaba Chachin sentado en el regaso de su padre oteando asustado a su alrededor, pues no comprendia por que’ mucha gente entraba y salia del cuarto de su abuelo, y a él no lo dejaban visitar a su segundo papá. Sin preservar la discreción, le indagó a su paterno.

—Papi, qué sucede en el aposento de papapelo que noto muchas caras angustiadas y principalmente la de mi mamá y mi abuela?

Al sonar esta cuestionante en los oidos de Isidro, suspiró profundo, mientras especulaba que nada resolvia con hacer sagrado silencio; apremióse a dar rienda suelta a su lengua, y acariciandole los sedosos cabellos a su retoño, le bisbiseó en voz baja al oftalmo.

—Hijo mio, parece eque tu abuelito está enfermo, pero pronto se va a recuperar, no te preocupes, quédate tranquilo.

Pero resultaba imposible que el niño estuviera callado cuando contemplaba aquellas caras llenas de perplejidad. Cómo iba a estar quieto sabiendo que su abuelo estaba grave?

—Papi, yo quiero ir a ver a mi abuelito.

—Hijo mio, eso es imposible por ahora, debemos esperar a que la doctora lo autorice.

Al pequeño Isidrito nunca le agradó los médicos, eran ellos quienes le inyectaban las vacunas yu lo hacian sufrir probando la jeringuilla delante de él.

No bien hubo transcurrido 6 segundos, Teresa le hizo una señal a Isidro para que le trajera el niño a Pedro que deseaba verlo por ultima vez. Isidro acató la orden y acarreó al niño hasta la cama donde yacia el hombre mas noble del planeta. Isidro puso el infante al lado de Pedro y él quedó de pie frente al lecho. El abuelo agarró la mano de su nieto y le confesó estas aladas palabras.

–Chachin, dentro de poco tiempo tengo que partir a un viaje bastante largo, yo sé que me vas a echar de menos, pero ten siempre presente que vendre’ pronto. La vida es un circulo entero cuando no se ha concluido con el ciclo natural, y se torna partido cuando ya se ha cumplido este ciclo. Eres muy pequeño para entender este tipo de viaje tan de prisa; pero Zeus, el largovidente, ha decidido que sea yo quien vaya al Olimpo a reemplazar al bello Ganimedes el trabajo que tiene de copero en los banquetes de los dioses; después de 25 anos volvere’, y estare’ a tu lado en forma de espectro. En el interin, portate bien. Nada hay mas hermoso, nieto mio, que ser noble y bondadoso, la honradez es un don divino que conquista el corazón de los mortales y mucho mas de los inmortales. No olvides la regla de oro de Confucio: No hagas al projimo la que no te gusta que te hagan a ti.….Hasta luego, nieto mio.

La mano delicada de Pedro dejó de hacer presión en la del niño, y una sonrisa vaga afloró a sus labios muriendo en una mueca de horror. Una palidez blanca iluminó su rostro, y sus ojos quedaron huecos mirando al vacio. Un grito de espanto arrancó al niño de la hipnosis en que habia caido bajo la deleitosa influencia de su abuelo. La mujer que ululó fue su madre Fela y al verla tan abrumada, tambien le causo’ espanto y lo hizo llorar. Todas las mujeres alli presente imitaron a Fela, y como si aquello fuera un coro de ninfas, todas comenzaron a plañir al unisono las endechas funebres. El niño al notar que su padre estaba rigido como una estatua, se fue corriendo a abrazar a su madre.

En efecto, Isidro estaba petrificado, sus cuencas opticas se inundaron de llanto; su alma atribulada por el dolor, dejaba escapar lugubres sollozos, su laso pecho no podia contenerlos, ya que su martirio era insoportable. Mas que nada en el mundo él idolatraba a su ascendiente, Pedro fue su guia, su genio maravilloso, su maestro en todo. Isidro era el único vastago de Pedro, y por lo tanto era el consentido de la familia; es cierto que Teresa tuvo 6 embarazos mas, pero los abortó incondicionalmente. El destino habia marcado a Pedro con un solo hijo para que no hubieran tantos nietos y se dedicara a uno solo en cuerpo y alma y esta suerte la llevó Chachin.

Isidro tuvo la dicha de haber conocido a la mujer mas bella del orbe, y cuando le participó a su padre que estaba enamorado de Fela, no hubo objeciones en la aprobación de Pedro, puesto que vaticinaba que iba a tener buenos nietos.

Ahi estaba Teresa sumida en un mar de llanto, no podia creer lo que estaba mirando, Pedro fue para ella su único y primer amor, su compañero de vida y tambien su amigo leal, nunca ella habia conocido un hombre tan extraordinario como él. Ella al igual que todas las hembras poseia en sumo grado el nivel de orgullo y vanidad; pero Pedro sabia muy bien como regularizar ese equilibrio. Era un hombre realista para no aceptar que las mujeres son seres débiles, enfermos, que en momentos determinados postulan todo el tiempo rivalizar con el hombre, sin darse cuenta que un hombre astuto es harto difícil de engatusar. Pedro se comportaba tierno y cariñoso con ella cuando el tiempo lo pedia, y cuando era necesario hacia uso de su desdén que era su principal panoplia para enfrentar todos sus problemas con su propia familia, y con la sociedad que lo rodeaba.

A través del curso fatal de su existencia, Pedro experimentó inumerables vivencias inverosímiles de contar, que solo ‘el sufrio’ en carne propia, y concediendole un toque de magia, las transformo’ en virtudes y las llevó a la práctica en su vida conyugal; ella aprendió mucho de él, y poco a poco se le fue haciendo indispensable en su vida. Todo lo que él desarrollaba a ella le fascinaba, en tantos años juntos la pasión no habia desaparecido, y mucho menos el amor, y la lealtad se mantenia enhiesta tal aquella famosa estatua de Zeus Olimpico esculpida por el deiforme Fidias….El amor entre ambos aventajaba al de cualquier otro romance que se catalogara como locura; el tiempo pasaba por encima de ellos, como el sol por arriba del oro puro; no para aruinar su esencia; sino para iluminarlo aun mas.

Ella era una casta esposa, y por lo natural intentaba que su consorte se sintiera feliz y utilizara sus facultades seductoras para con ella; y por supuesto, esta delicadeza de parte de ella, le permitian a él gozar de la confianza y dominio propio que concierne al varón en el hogar.

Aquel dia en que expiró Pedro, ella tambien fenecia, no fisicamente, pero si espiritualmente que es mucho peor. Con la defunción de su esposo, ella ya no tenia ilusión de vivir, y cuando no existe algun aliciente, la vida no vale nada.

Con respecto a su hijo Isidro, de pie, inconmovible, desfasado, delante del cadaver de su regio padre, demonstrando una expresión ambigua en su demacrado rostro, la exacta que pudo haber exteriorizado el rey Priamo en aquella aciaga ocasión cuando contemplaba con horror desde los altos muros de Troya, el cuerpo ensangrentado de su hijo Hector arrastrado en la arena por la cuadriga del valiente Aquiles, asolador de ciudades e hijo de Peleo….. Cuanta soberbia encierra un pecho vehemente!…De intolerable es ‘este tipo de duelo fúnebre, que prolifera un dolar asaz y perpetra de lleno la mistica realidad de la existencia humana. Cuando inesperadamente se aleja de la vida un ser amado, se siente un dolor inmenso que debilita el ímpetu, y se ve’ entonces que la vida se hunde debajo del horroroso Erebo, y no se desea ya seguir viviendo.

SI LA MUERTE FUERA UN BIEN, LOS DIOSES NO SERIAN INMORTALES.

Safo.

Ulterior a aquellas exequias fúnebres que se le ofrecieron a Pedro, la morada donde nacio’ Chachin quedó sumida en las tinieblas; alli faltaba alguien que era el que siempre le habia concedido luz a los demás familiares, una persona muy útil para el niño Diosdado habia desaparecido….Se fue Pedro porque quiso?…..No. Le habia tocado la hora de fenecer. La senectud trae consigo esa ultima alternativa: morir….. Mais para los genios ideales, la vejez no hace ninguna mella en ellos; para los Tizianos, los Hesiodos, los Praxiteles, los Beethovens, envejecer es nacer de nuevo…..Para los Alejandros, los Cesares, los Napoleones caducar significa perecer.

Hele ahi a Chachin que no se explicaba el mismo, cuanto tiempo iba a durar el viaje de su abuelo muchas veces le preguntaba a su mama cuando iba a volver su abuelo?

Isidro, el vastago de Pedro no tuvo mas remedio que asumir la responsabilidad del hogar. El comprendia que la regla en el codigo familiar era parecido al estatuto de la realeza europea. Muerto el rey, viva el rey!….La tarea que le aguardaba a Isidro no era facil, y como el novato boyero que ignora las tecnicas eficaces para conducir bien a los bueyes que tiran la carreta, fue perdiendo capacidad pedagogica para dirigir aquella familia. Su mayor error consistió en la inclinación viciosa hacia la bebida como antidoto de todos sus pesares. El alcohol se convirtió en su único aliciente para esquivar los problemas domesticos; mientras Pedro estaba vivo, Isidro no tenia que preocuparse por nada en relacion al hogar; pero ahora Pedro no estaba presente e Isidro no poseia la suficiente practica para asumir las responsabilidades.

La desorganización y la negligencia comenzaron hacer acto de presencia en el seno del nucleo familiar, y este desajuste de una manera arbitraria, inició a influlir en la institución educativa del travieso Diosdado, quien por naturaleza era demasiado reacio, y no gustaba de obedecer tan facilmente.

Sucedieron los años uno en pos del otro bajo aquel informal precepto de familia, y al cabo de los 11 años cumplidos, Chachin ingresaba en la Secundaria Basica de Cruces. De esta guisa, el adolescente Diosdado con el alma deteriorada por las actividades incoherentes que se desarrollaban en su casa, empezó a ver la vida de otro modo; lo que mas le gustaba era huir de la comunidad y buscar la soledad. Se transformó pronto en un ser extraño para su casa, y para la escuela, pero por mucho que tratara auyentarse del roce social, no podia escapar completamente de la persecución de los compañeros de escuela. Chachin por naturaleza era noble y le resultaba comodo a sus amigos tratar con él.

La primera vez que el joven Diosdado asistió a aquel centro estudiantil, apercibiase vestido tan pobre que, daba la perspicua sensación al que lo viera que se trataba de un guajirito descarreado. aspecto estrafalario denotaba claro la penuria que reinaba en su casa. El calor de la calle era sofocante, y al caminar sobre el asfalto, los pies se le calentaban por la roida de los zapatos. De hecho hubieron momentos en que el alma del joven se vió oprimida por el descontento, y sus rasgos finos reflejaron al público un amargo disgusto; sin embargo, los sabios consejos que le daba Pedro prevalecian en su memoria y lo impulsaban a segiur estudiando.-Chachin,—Le decia Pedro en otrora.—no te preocupes por lo que dirá el vulgo, ellos todo el tiempo van a murmurar, ellos siempre promulgan el vituperio, asi es el pueblo, hoy te aman y mañana te denigran. Esfuerzate por enriquecer tu mente, no las manos.

Pero era tan asaz el desdén que emanaba del corazón tierno del mozuelo, que al amparo de una hipocrecia innata y delicada, que muchas veces se mezclaba con su ingenua candidez, era precisamente en la escuela donde menos se cohibia de exhibir sus harapos; porque él no iba a la escuela a presentarse como modelo de modas, sino como aprendiz de las letras, las ciencias y las artes. Su mayor anhelo era ser arquitecto. Mas adelante iba a entender que el destino está repleto de escollos y frecuentemente no se puede dirigir la nave por el correcto derrotero, siempre se esta’ a expensas de los elementos externos que inciden en el plan, y es sine qua nom acudir a otro.

Chachin parado frente a la Secundaria Básica observaba atónito aquel sombrio lugar cuadrangulado de paredes de mampostería pintada de amarillo, rejas de solido hierro y el patio tapiado con muros mas alto que Uvi rodriguez. Este local antaño habia sido un convento de monjas y por lo tanto, aun no habia perdido ese enigmatico viso que revela el enclaustro.

Esta academia estaba llena de adolescentes que principiaban a dejar atras la niñez y escalar la nueva etapa de la juventud; es una edad peligrosa en la cual los mozos sienten hervir en su pecho el deseo de la curiosidad, la aventura, el desorden. Es el periodo fantastico de la transición de la oruga a mariposa. El joven que a esta edad no es regido con cordura por los padres, o, maestros, podria precipitarse en las aguas muertas de un pantano que en descomposición perenne forman el abismo insondable del Erebo.

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EXPERIMENTARAS CUAN AMARGO ES EL PAN DE LOS DEMÁS Y QUE DURO CAMINO ES SUBIR Y BAJAR ESCALERAS PARA LOS DEMÁS.

Dantes.

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En las montanosas y selvaticas laderas de Peru’, en una zona rural citada Moyabamba, una mujer hermosa era la esposa de uno de los hombres mas poderosos del mundo. Esta elegante senora nombrada Helena, contaba con la juvenil edad de unos 34 anos, era alta, esbelta, triguena de cabellos largos a la altura de los senos, de un cutis abrumador, su cara ovalada de ojos grandes, nariz pequena, y labios extremadamentes sensuales; semejaba una supermodelo de las famosas pasarelas que se exhibian en el certamen de modas en Paris.

Su marido se llamaba Don Filipo Rodríguez, un hombre apuesto de unos 35 anos de edad, alto, fornido, muy versado en las ciencias, las letras y las artes, habia alcanzado ingente fama en el mundo del narcotráfico, y a pesar de que no le agradaba la idea de negociar, se veia forzado a mantenet un ritmo de vida bastante extravagante. Su esposa era en verdad una derrochadora de dinero, y mientras mas gastaba mas queria… Ahora bien, por que’ Don Filipo siendo tran inteligente la complacia en todos sus caprichos?…Porque los 2 tenian una hija de 5 anos de edad, que resultaba ser toda la felicidad de aquel buen hombre.

Helena lo sabia, y sutilmente utilizaba a su hija para manipular a su marido a sus ansias. Esta debilidad de carácter de parte de ‘el, coadyuvo’ a que paulatinamente aquel matrimonio fuera adquiriendo un sesgo desfavorable. Ella no sabia lo que queria ninguna mujer lo sabe,, no era feliz con nada. Se avezo’ tanto a lo material que, gradualmente fue perdiendo la condicion sentimental, y se convirtio’ en una mujer dominante que se creia merecerlo todo…De igual modo las aladas mariposas que se creen las reinas del campo, se posan sobre el pantano donde pueden ser presa de los vigilantes depredadores.

Un dia en que Don Filipo tuvo que salir de emergencia a Panamá’ por cuestiones de negocios, Helena quedo’ sola en casa con su niña; pero a esta la cuidaba una institutriz, salio’ al jardín a dar un paseo, y se topo’ allí con el jardinero Darío, quien era el hombre mas feo del mundo. Este hombre tan harapiento, y tan sucio, poseía un don natural que muy pocos hombres lo tenían, era la forma de mirar. No se trataba de que tuviera los ojos bellos, no, sino que su intuito ejercía una especie de magnetismo a todo aquel ser indefenso que se le arrimara; así como la víbora sin tener alas puede apresar al pobre pajarillo; así mismo aquel hombre fascinaba.

Nunca se supo como ella sin querer se le acerco’. El estaba apodando una planta de jazmín, y su cuerpo estaba doblado con las manos sujetas al azadón.

–Buenos días, Darío!–Saludo’ ella gracilmente, y ‘el incorporándose en toda su estatura, reverencio’ como si se tratara de una reina. Se quito’ el sombrero con la mano derecha, y paso’ el antebrazo de esta misma mano por su frente para enjugar el inconstante sudor que corría por su arrugada frente. Una melena negra le rodeo la horrible cara.

–Buenos días, señora! En que’ le puedo servir?

–-Dario, ando buscando rosas bellas…

–Todas las rosas son bellas, senora, son las punzantes espinas las que afean su presencia.

–Y de que’ manera se pudiera obtener rosas sin espinas?

–No existe, senora, la endina naturaleza ha querido que lo bueno siempre vaya acompanado de lo malo; para que pueda manifestarse la ley universal de la concordia.

–Y lo feo y lo bello?

–Tambien, es indispensable que lo feo y lo bello se unan para que lo bello resalte mas su beldad; ya que si estuviera a la par de otra cosa bella, no llamaria la atención.

–Oh, Dario, bonitas palabras suenan a mis delicados oidos!

–Solamente soy feo por fuera, senora, por dentro soy una maravilla. Las apariencias enganan.

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Si Zeus en su bondad me unio’ contigo,

Amor que por amar nos hizo fuerte,

La gloria sin amor seria un castigo.

Pepe el toro.

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CAPITULO III

El curso escolar del séptimo grado sucedía normalmente para Chachin; una etapa de este año, que se consideraba por espacio de 8 meses, se realizaba en la zona urbana, 3 meses en el campo atendiendo las labores agrícolas a fin de remunerar al gobierno los gastos de los estudiantes en su manutención y aprendizaje docente. El otro mes restante del año era para vacacionar.

Asi las cosas, a poco se devino el minuto de partir Chachin para la escuela al campo, ya había terminado el primer curso de Secundaria con regulares notas, se presentó con su madre en el plantel. Era evidente que se exteriorizaba un poco apesadumbrado, pues esta era la primera vez que se separaba de sus familiares para estar por 3 meses fuera

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