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Visión De Dios Para Administrar La Iglesia

Visión De Dios Para Administrar La Iglesia

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Visión De Dios Para Administrar La Iglesia

Longitud:
207 página
3 horas
Editorial:
Publicado:
Aug 12, 2013
ISBN:
9781463362805
Formato:
Libro

Descripción

Visin de Dios para administrar la iglesia

Para tener logros significativos es necesario descubrir la visin de Dios para la Iglesia, comunidades y para el pas. luego hay que comunicarla a los lderes, a la Iglesia completa y lograr la unidad e interdependencia en la realizacin del trabajo para establecer la visin de Dios. Hay lderes que siguen sus propios criterios, visiones y planes para administrar la Iglesia y tratar de establecer el reino de Dios en la tierra. Realizan mucho trabajo y esfuerzo para luego encontrar que los resultados buenos son pocos o ninguno. Un aspecto importante es saber cmo vencer la oposicin interna y externa.

Este libro, te guiar a descubrir la visin de Dios para tu vida y ministerio, administrar la Iglesia, vencer la oposicin y establecer el reino de Dios en la tierra. As que, pon tus pies en direccin a la victoria y luego camina.
Editorial:
Publicado:
Aug 12, 2013
ISBN:
9781463362805
Formato:
Libro


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Visión De Dios Para Administrar La Iglesia - Juan Emilio Morales Dávila

Dávila

Copyright © 2013 por Juan Emilio Morales Dávila.

Bible version used in this book: Reina - Valera ,1960 translated by Sociedades Bíblicas Unidas unless another one is mentioned.

Versión Bíblica utilizada en esta obra: Reina - Valera 1960; traducción de las Sociedades Bíblicas Unidas si no se indica lo contrario

Todos los derechos reservados. Ninguna parte de este libro puede ser reproducida o transmitida de cualquier forma o por cualquier medio, electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación, o por cualquier sistema de almacenamiento y recuperación, sin permiso escrito del propietario del copyright.

Las opiniones expresadas en este trabajo son exclusivas del autor y no reflejan necesariamente las opiniones del editor. La editorial se exime de cualquier responsabilidad derivada de las mismas.

Fecha de revisión: 31/07/2013

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488390

ÍNDICE

AGRADECIMIENTOS

INTRODUCCIÓN

CAPÍTULO 1

No con recursos humanos, sino con el poder de Dios

CAPÍTULO 2

Visión de Dios para administrar la iglesia

CAPÍTULO 3

La visión de Dios frente a las estructuras y reglamentos

CAPÍTULO 4

Un embarazo de alto riesgo

CAPÍTULO 5

Moviliza la iglesia hacia un futuro glorioso y victorioso

CAPÍTULO 6

Visión de Dios para una iglesia que prospera

CAPÍTULO 7

La fuente de autoridad espiritual de un líder

CAPÍTULO 8

Jesús reclutó y entrenó líderes para establecer su reino

CAPÍTULO 9

Líder de oprimidos, endeudados, descontentos y fugitivos

CAPÍTULO 10

Liderazgo al Máximo

CAPÍTULO 11

Batatas en lugar de pavo el Día de Acción de Gracias

CAPÍTULO 12

Sistema de Ministerios para realizar la visión de Dios

AUTOR

¿Cómo descubrir la visión de Dios, unir

la Iglesia y movilizarla con un mismo propósito?

¿Cómo reclutar líderes idóneos,

administrar correctamente y lograr

que los ministerios trabajen en interdependencia?

¿Cómo vencer la oposición y cumplir la visión?

AGRADECIMIENTOS

Primeramente agradezco a Dios quien me salvó y llamó al ministerio pastoral. También agradezco a mi esposa Rosa Evelyn Rosado Guzmán y a mis hijas Alicia, Evelyn y Débora por acompañarme en las circunstancias fáciles y en las difíciles de la vida y el ministerio.

Una mención especial para las iglesias que Dios me ha permitido pastorear. Con ellas he aprendido a conocer la diversidad de formas en que funcionan los grupos de personas que las componen y cómo hacer los cambios personales para liderarlas y servirles. Mi gratitud a los ministros y otros líderes que comparten conmigo la sabiduría y gracia que Dios les concedió.

También agradezco a nuestra secretaria Francis Lynette Guzmán Vargas por toda su colaboración en el ministerio, además de corregir el borrador de este libro. Bendiciones para todos.

INTRODUCCIÓN

Tienes que leer Visión de Dios para Administrar la Iglesia con Biblia en mano porque es un libro que constantemente te referirá a citas bíblicas. Nada mejor que la Biblia para hablar de visión, misión, liderazgo y administración. Más allá de la teoría, conocerás los aspectos prácticos sobre: ¿Cómo descubrir la visión de Dios, unir la iglesia y movilizarla en un mismo propósito? ¿Cómo reclutar líderes idóneos, administrar correctamente y lograr que los ministerios trabajen en interdependencia? ¿Cómo vencer la oposición y cumplir la visión?

Ser líder en una iglesia es una tarea compleja, demandante, pero a la vez, es muy gratificante porque estás cumpliendo la voluntad de Dios en tu vida y por los logros significativos que alcanzarás. Necesitas la dirección de Dios y la ayuda de personas sujetas al Espíritu, con conocimiento y experiencias profundas que te ayuden a descubrir el camino por donde Dios te quiere llevar. Dios tiene un plan maravilloso para que seas el líder que él quiere que seas. Al leer este libro prepárate para que tu visión sea ampliada, recibir dirección, motivación y así cumplir el propósito de Dios como líder en la iglesia en que estás o en la que él te posicione en el futuro.

A todos, pero particularmente a los líderes, se nos crean situaciones extremas que no podemos manejar con recursos humanos. ¿Qué necesitamos cuando enfrentamos situaciones extremas y limitantes? Frente a cualquier realidad que nos pone límites necesitamos la intervención de Dios. Las situaciones que son obstáculos para nuestro avance se convierten en desafíos que nos mueven a buscar a Dios en oración, ser valientes, creativos, astutos y constantes en nuestro caminar hacia la meta. Cada situación contraria se convierte en una oportunidad para crecer y recibir muchísimas y variadas bendiciones.

Te invito a que viajemos juntos a través de la Biblia y a que en el transcurso de esta lectura reflexiones sobre las siguientes preguntas:

1. ¿Juegas el papel de líder en los desafíos que enfrenta tu familia, la iglesia en que perseveras y tu país?

2. ¿Qué ideas te tienen profundamente inquieto y piensas que es Dios quien las ha impreso en tu corazón?

3. ¿Cuál es la visión o plan que Dios te está revelando y tienes que poner en marcha? ¿A qué en específico te está llamando Dios?

4. Dios te ha posicionado en esta iglesia o ministerio: ¿Cuál es el alcance (trascendencia o efecto) de lo que él quiere que hagas?

5. ¿Cómo estás canalizando la pasión por establecer el reino de Dios?

6. ¿A quiénes has dicho sobre el depósito, meta o sueño que Dios ha puesto en ti?

7. ¿A quienes has pensado reclutar para cumplir la visión y la misión?

8. Mira alrededor: ¿A quiénes puso Dios a tu lado para colaborar y cumplir su voluntad? ¿Los subestimas? ¿Piensas que no son idóneos o crees que Dios los convertirá en los mejores líderes?

9. ¿Estás paralizado frente a situaciones que no puedes manejar?

10. ¿Cuáles obstáculos tienes que vencer?

11. ¿Estás teniendo oposición interna y/o externa al grupo?

12. ¿Estás orando y buscando la intervención de Dios? Si estás orando: ¿Qué te está diciendo Dios que hagas?

13. ¿Cuándo vas obedecer y moverte hacia el propósito de Dios?

14. ¿Cómo puedes reunir recursos materiales, físicos y económicos para lograr la visión?

Estas y muchas otras preguntas saltarán dentro de ti al leer Visión de Dios para Administrar la Iglesia. Cuando Dios te llamó para ser líder en la iglesia imprimió en tu corazón un anhelo profundo de estar en su presencia en oración y búsqueda espiritual. Debes permanecer alerta, pues al entrar en su secreto te dará una visión de lo que quiere hacer en y a través de ti y de la iglesia. Te ungirá y capacitará espiritualmente para realizar la obra. Unirá a tu ministerio las personas fieles e idóneas que actuarán como colaboradores incondicionales. También proveerá los recursos materiales, físicos, económicos y creará las circunstancias (sucesos, eventos) para que lo logres. Al responder creyendo y obrando según su voluntad, Dios abrirá los cielos y derramará bendiciones hasta que sobreabunden. También te dará poder y autoridad para establecer su reino (gobierno) en todo lo que emprendas y que esté conforme a su voluntad. Podrás abrir puertas que nadie cerrará y cerrar puertas que nadie podrá abrir (Isaías 22:22; Apocalipsis 3:7). Dios te ayudará a vencer todo tipo de limitación y oposición.

Visión de Dios para Administrar la Iglesia es un libro para guiar a apóstoles, profetas, evangelistas, pastores, maestros y muchos otros líderes a buscar y descubrir el propósito específico de Dios para sus vidas, ministerios, iglesia, y país. Este libro, ayudará a la iglesia a establecer operaciones administrativas facilitadoras y a describir las tareas y responsabilidades de su Sistema de Ministerios para cumplir la voluntad de Dios. También guiará a la unidad e interdependencia entre los ministerios de la iglesia local y los de otras iglesias. La tarea no la podemos hacer solos; nos necesitamos unos a otros.

Este libro sirve como herramienta de ayuda para cumplir nuestra misión como iglesia según lo ordenó el Señor Jesús. ¿Cuál es nuestra misión? Nuestra tarea es deshacer las obras del diablo (1 Juan 3:8b), anunciar y establecer el reino de Dios (Marcos 1:14-15; Mateo 10:7-8) mediante la unidad de la iglesia en el Espíritu Santo (Efesios 4:3-6, 13; Juan 17:20-23), la oración de intercesión (Efesios 1:15-19; 3: 14-21; Colosenses 1:3, 9-14), el reclutamiento de obreros (Mateo 9:37-38), la movilización de la iglesia para la guerra (invasión, ocupación, conquista) espiritual (Mateo 10:1; 11:12; 12:27-29; 16:18-19; Lucas 10:19) y el avance en la presentación del evangelio de Jesucristo a toda criatura (Mateo 28:18-20; Marcos 16:15-18). Al seguir este diseño y cumplir nuestra misión, los incrédulos serán convencidos (persuadidos, ganados) por el Espíritu Santo (Juan 16:7-11), creerán, se arrepentirán, se reconciliarán, harán pacto con Dios y obtendrán la vida eterna (Juan 6:47).

Para completar la misión hay que discipular a los nuevos convertidos, enseñándoles que obedezcan a Dios y pongan por obra los criterios, valores, principios, diseños y demandas del reino de Dios como lo establece la Biblia (Mateo 6:33; 28:19-20). Hay que capacitarlos en la diversidad de ministerios de la iglesia y enviarlos a ganar otras personas para Cristo. Esto debe hacerse en un ciclo permanente (sin interrupción) como dice el apóstol Pablo: Lo que has oído de mí ante muchos testigos (los que han visto, oído y pueden confirmar), esto encarga a hombres fieles (dignos de confianza) que sean idóneos (capaces, dispuestos) para enseñar también a otros (2 Timoteo 2:2).

CAPÍTULO 1

No con recursos humanos, sino con el poder de Dios

Cuando Dios me envió a pastorear la tercera iglesia (1 de marzo de 1989 al 13 de junio de 1992) me dio una gran lección que no olvidaré. Tanto mi esposa como yo trabajábamos en el ministerio entre doce y quince horas diarias, y en muchas ocasiones más. No exagero; por poco nos morimos en el intento. A primera vista parecía estar todo en orden en la iglesia. Como resultado de mi primera impresión dije en mi corazón: Con esta iglesia podremos ir hasta fin del mundo y lograr mucho. Sin embargo, la realidad era otra. Durante el primer año, cada vez que alcanzábamos una meta en la vida de personas, familias, la comunidad y en los procesos de trabajo de la iglesia, todo se derrumbaba y volvíamos al mismo lugar para empezar de nuevo. Trabajábamos mucho pero lográbamos poco. No había podido discernir la realidad sobrenatural invisible que estaba operando detrás de lo natural visible y del aparente orden y virtudes de la iglesia.

En medio de las muchas tareas oraba y pedía la intervención de Dios, pero aún así no veía resultados permanentes. Entonces hice un alto en las muchas ocupaciones y oré con más dedicación por varios días preguntándole a Dios específicamente: ¿Qué sucede? ¿Por qué no veo resultados permanentes, aunque trabajamos mucho?

Un bote de velas, edificio de apartamentos y un hospital psiquiátrico

Una de las noches siguientes Dios me dio una visión con tres escenas, tan corta que duró segundos, pero tan profunda que me ha marcado y enseñado para bien el resto de mi vida. En la primera escena vi un bote de velas en el cual iba una parte de la iglesia y yo como líder al frente del grupo. No era toda la iglesia. Evidentemente algunos no habían subido al bote para el viaje de cumplir el propósito de Dios. En mi espíritu sabía que Dios nos estaba dirigiendo a realizar una obra grande. El bote no estaba en el agua, sino que estaba sobre un arrastre (transporte, remolque) con ruedas. Viajábamos lentamente por un angosto camino de barro, movidos por una brisa suave que daba contra las velas. Pude entender luego, que esa brisa representaba la acción o soplo del Espíritu Santo moviendo al remanente fiel de la iglesia hacia el cumplimiento de la voluntad de Dios.

Llegamos a una parte del camino que era profunda y al tratar de subir para continuar nuestro viaje comenzó a llover con gran fuerza. Las ruedas sobre las cuales iba el bote comenzaron a resbalar y no adelantábamos en el camino. El grupo que me acompañaba en el bote se alarmó y tuvieron miedo. Entonces yo, amparado y confiado en un análisis lógico y mi buen juicio, les dije: Tranquilos hermanos, no se preocupen. ¿Esto es un bote; cierto? Está lloviendo mucho, así que, cuando el agua suba, nos pondrá al nivel de la parte alta del camino y la brisa que nos impulsa nos sacará del hoyo. Para mi sorpresa, dejó de llover inmediatamente que terminé de hablarles. Entonces oí la voz del Espíritu Santo que me dijo: Esta es una situación en la que tienes que intervenir; eres responsable de ella, pero no con recursos humanos, sino con la intervención de mi poder.

En la segunda escena vi que mi esposa, nuestras dos hijas (hoy tenemos tres) y yo vivíamos en un edificio de apartamentos de varios niveles. Estábamos en una habitación del último piso acompañados de dos familias de la iglesia que eran muy cercanas y significativas en su amistad. En la visión caminé hacia una ventana de cristal de las que abren moviéndolas de abajo hacia arriba, llamadas de guillotina. Estaba abierta, así que, saqué la cabeza y miré hacia abajo. Podía ver tinieblas semejantes a pequeñas nubes oscuras que volaban de un lado a otro. Todo alrededor estaba en oscuridad con cierta luz tenue de algunas lámparas. Pude distinguir una atmósfera espiritual de acusación, opresión, malestar, hostilidad, contienda y confusión.

Al mirar por la ventana vi a varios jóvenes debajo de la lámpara de un poste preparando todo para inyectarse droga. Me dio miedo de que mi familia estuviese en ese ambiente, así que decidí amenazarlos para que se fueran del lugar. A mi mano derecha, en la esquina al lado de la ventana por donde miraba, estaba un pedazo de madera como de tres pies de largo y unas tres pulgadas de ancho. Lo tomé y apunté hacia los jóvenes como si fuera un rifle (arma de fuego), pensando que en la oscuridad no distinguirían si lo era o no. Al hacerlo, recibí un gesto de rechazo y despreocupación como respuesta a mi amenaza. Entonces mi miedo aumentó, pues pensé que podría estar provocándolos y ser peor para mi familia si decidían tomar venganza contra nosotros. Guardé el pedazo de madera en la misma esquina de donde lo tomé, y por segunda vez oí al Espíritu Santo que me dijo: Esta es una situación en la que tienes que intervenir; eres responsable de ella, pero no con recursos humanos, sino con la intervención de mi poder.

No fue hasta días después de la visión que comprendí que las tinieblas que volaban como nubes

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