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La Linfa Del Pacto

La Linfa Del Pacto

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La Linfa Del Pacto

Longitud:
176 página
2 horas
Editorial:
Publicado:
Dec 23, 2011
ISBN:
9781463314828
Formato:
Libro

Descripción

La linfa del pacto narra una historia que se desarrolla en una tierra denominada Perenial la cul fue fundada por un gran y poderoso rey.

Esta tierra est dividida en dos grandes reinos: el reino Tarambana y el reino de la Gloria los cuales estn divididos por un profundo y creciente abismo llamado del Yerro. En esta tierra habitan principalmente tres especies de seres: los angelicales, los humanos y los loa.

Trata acerca de la confusin existencial de un joven soador humano llamado Pecas y su constante bsqueda por descubrir su identidad, la
cual le lleva a vivir innumerables aventuras y a conocer a muchos personajes que en su momento marcaron su vida.
Editorial:
Publicado:
Dec 23, 2011
ISBN:
9781463314828
Formato:
Libro

Sobre el autor

Edgar Hernández ha dedicado su vida a enseñar y apoyar a las personas a encontrar su verdadera identidad más allá de lo superficial. Edgar y Erika tienen una hija y residen en Guadalajara, México.


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La Linfa Del Pacto - Edgar Hernández

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Contents

RECONOCIMIENTOS

Prólogo

Introducción

1.

2.

3.

4.

5.

6.

7.

8.

9.

10.

11.

12.

13.

14.

15.

Glosario de nombres

RECONOCIMIENTOS

Es un privilegio poder tener grandes familiares y amigos que sin duda han sido un gran apoyo para que esta obra sea posible: Mis padres Pedro y Alicia, mi amada esposa Erika y mi pequeñita Shalom, también mis entrañables amigos Gerardo Vázquez y Gloria, gracias por su amor y dedicación a mi vida y la de mi familia. Alejandro Verdín y Rosy, gracias por su apoyo y entusiasmo. Yin, eres especial mi estimado, a Jorge Iñiguez, gracias por la portada, a Gustavo Romero Apolos por tu apoyo. Y por último pero no menos importante: Jesucristo, que cada lector pueda ver el poema que has hecho de ellos.

Quiero dedicar este libro a mí mamá quien ha sido una mujer admirable, a mi amada esposa Erika, eres la mujer de mi vida, y a mi hija Vanessa Shalom: recuerda que no hay nada que puedas hacer para que mi amor por ti cambie.

Prólogo

La claridad con que se transmiten estos escritos para combinar hechos y personajes imaginarios en esta fabulosa obra novelesca, contribuyen a crear un ambiente más auténtico, genuino, real y transparente, el cual no es intelectual, ni pedante y por ende, jamás obliga al lector a consultar un diccionario, ya que por el contexto puede comprenderlos bien y con facilidad. En este caso, el escritor nos toma de la mano para adentrarnos al corazón de su exposición la cual nos muestra que lo irreal puede llegar a ser real, que lo ficticio puede ser llevado a lo verdadero, y que lo plasmado con fertilísima imaginación, provoca que todo lector se introduzca a un mundo demasiado profundo para leer, escudriñar y meditar todos los extraordinarios episodios y todas las hermosas aventuras mencionadas que nos llevan a disfrutar un suculento manjar de un gran novelista. Como es de esperarse en dicho tipo de narrativa, al fin de cada capítulo la acción queda en tal suspenso que no permite al lector dejarla a un lado hasta ponerle fin.

Gerardo Vázquez Lara

Director Ejecutivo Para América Latina de Grace Walk Ministries.

Introducción

La historia aquí narrada, se desarrolla en una tierra denominada Perenial la cuál fue fundada por un gran y poderoso rey. Esta tierra está dividida en dos grandes reinos: el reino Tarambana y el reino de la Gloria los cuales están divididos por un profundo y creciente abismo llamado del Yerro.

En esta tierra habitan principalmente tres especies de seres: los angelicales, los humanos y los loa. Trata acerca de la confusión existencial de un joven soñador humano llamado Pecas y su constante búsqueda por descubrir su identidad, la cual le lleva a vivir innumerables aventuras y a conocer a muchos personajes que en su momento marcaron su vida.

Espero realmente que este libro le lleve a tener no solo un momento placentero de lectura, si no que le ayude a descubrir un poco más acerca de quién es usted a través de los personajes. Toda novela tiene su parte de verdad y eso es justo lo que quiero plantear en esta breve novela, en la cual, si bien, la mayoría de los personajes y regiones son producto de mi imaginación, la historia contiene mucha más verdad de la que podría imaginar.

Es mi oración que el rey de la Gloria le revele las verdades que seguro estoy cambiarán la forma en que ve la vida.

Le agradezco grandemente la oportunidad que me da de llegar a usted a través de este libro. ¡Disfrute la lectura!

Edgar Hernández.

1.

Un niño ¿común?

En una fría madrugada, nació, pero su natalicio no fue común, nació vivo, si, pero muerto, tenía sus signos vitales bien, respiraba, su corazón latía, pero no respondía ante la realidad, no hablaba, ni se movía, ni siquiera abría sus ojos, sin embargo, estaba vivo, estaba en el reino Tarambana…

Le decían Pecas. Era un chico delgadito, de cabello lacio oscuro, boca grande y nariz afilada.

Como todo niño de su edad, tenía una gran imaginación, era capaz de crear batallas épicas entre seres súper dotados y con poderes inimaginables, a partir de pequeños trozos de madera y desperdicios, sin embargo, no era nada del otro mundo, sin duda no tenía un coeficiente intelectual sobresaliente y tampoco era el más guapo, fácilmente entraba en el círculo de los niños promedio.

Tenía una mirada que hablaba por sí misma, con solo ver sus ojos se podía, sin duda, leer su corazón, transmitía mucho a través de esos ojos marrones, los que hacían evidente su profundo vacío, rodeado de gente pero solo, sano pero con dolor, sin rumbo, como un barco sin timón, viviendo pero sin vida.

Era parte de una familia, si a eso se le puede llamar familia, de muy escasos recursos, tan escasos que podríamos decir que eran casi indigentes, motivo por el cual Pecas era explotado. Todas las noches el chico era mandado a pedir limosna fuera de las cantinas y antros de mala muerte aparentando tener una grave enfermedad, en ocasiones, cuando veía la oportunidad, le robaba sus billeteras a los transeúntes e incluso llegaba a meterse a las casas solas para robar, pues por su tamaño y talla era muy fácil que Pecas se introdujera a los domicilios por pequeñas ventanas y recovecos y después salir con los bolsillos llenos de alhajas, dinero o pequeños objetos que aparentaban ser valiosos.

A pesar de esto, Pecas tenía una leve desnutrición, sus ropas, si a eso se le puede llamar ropa, eran harapos viejos y desgarrados, pues cada centavo de los botines que lograba recabar tenía que ser entregado a don Fer, quien usaban los recursos para sus deleites personales olvidando por completo al niño.

El padre, si a eso se le puede llamar padre, en realidad era su padrastro, se llamaba Fernando, todos lo llamaban don Fer era un hombre alto, corpulento, por no decir gordo, semicalvo, tenía una nariz grande, pero no tanto como su abundante bigote negro, en su gran barriga había un tatuaje de una calavera, en el que se alcanzaba a leer malo hasta los huesos.

Era un gran mentiroso, hacía pensar a las personas que era adinerado, feliz, lleno de paz y sin problemas, cuando la realidad es que era un hombre amargado y violento, no tenía misericordia de nadie, de hecho, el castigo a los de casa era implacable. En más de una ocasión golpeó a Pecas al grado de mandarlo al hospital, una y otra vez le ha hecho promesas de amor y lo único que recibe son burlas y acusaciones tales como tú eres el único culpable de lo que sucede o Eres un inútil, no sirves para nada; Palabras que han dejado una profunda cicatriz en el niño y le han hecho creer que eso es él.

La mujer de don Fer, se llamaba Luz, su nombre era tan irónico, pues era más oscura que la garganta de un lobo.

Era una mujer de muy buen aspecto. Alta, delgada, de cabello rubio y un rostro que parecía el de un ángel, era muy agradable a la vista. Sin embargo detrás de ese hermoso rostro se escondía una mujer horrible, era envidiosa y muy superficial, gustaba de usar ropa de marca, aunque sus hijos no tuviesen qué comer, le encantaba inventar chismes y calumnias de las personas que le rodeaban con tal de destruir su reputación.

La mayor parte de su tiempo se la pasaba en los centros nocturnos de moda, era una mujer de mucha vida social, que había atrapado a muchos con sus encantos. Entre sus múltiples amantes había gobernadores, empresarios, reconocidos músicos, líderes religiosos y una que otra primera dama. Al igual que don Fer, engañaba y hacía pensar a los que la rodeaban que era una mujer feliz y plena, cuando en realidad, vivir con ella era el mismito infierno, estaba llena de adicciones, enfermedades y muerte.

Su hogar, si a eso se le puede llamar hogar, estaba ubicado en un sucio y oscuro callejón entre dos enormes residencias, las cuales servían como fachada para que los engaños de Luz y Fer fuesen muy convincentes. El callejón era tan oscuro que incluso al medio día no alcanzaba a penetrar ni un rayo de luz de modo que los habitantes de dicho hogar estaban habituados a las tinieblas cual vampiros, la luz les era sumamente molesta, pues además de no estar habituados a ella, temían poder ser descubiertos en alguna mentira o fechoría, por ello preferían tener sus actividades de noche.

Su casa, si a eso se le puede llamar casa, estaba hecha en su mayoría de cartones viejos y madera de tarimas rotas, el viento helado y la lluvia se colaban por los orificios y rasgaduras que tenía, era un lugar totalmente insalubre, estaba infestado de animales rastreros como cucarachas y ratas, era un lugar frio, no solo por el clima, si no por el ambiente que prevalecía en los corazones de quienes la habitaban; afuera de ella, había un árbol seco por la falta de agua y luz solar, en su tronco tenía un grabado que decía Luz y Fer.

No existía un lugar peor para vivir, quienes conocían a esta familia le decían el grupo unido pero no por la unidad de sus integrantes, si no por todo lo contrario, la relación entre ellos era tan terrible que en lugar de una familia parecía un nido de víboras.

Pero Pecas no conocía otro estilo de vida, estaba creciendo en este ambiente oscuro y hostil, en su mente la mentira se había convertido en verdad, para él robar y engañar estaba bien; la insalubridad y el frio eran tan cotidianos que ya ni siquiera los notaba, su mundo entero se encerraba a ese oscuro y sucio callejón del cuál no salía más que para robar y estafar a la gente durante la noche.

Nunca había visto la luz del sol, de hecho él creía que la noche era el día y el día era la noche, su mente estaba tan trastornada que llamaba a lo bueno malo y a lo malo bueno, tampoco tenía amigos, toda su infancia había estado solo, Luz y Fer lo habían hecho tan miserable, pero no se daba cuenta de ello y creía que eso era la vida, pensaba que había nacido para robar y estafar, bueno, aunque no estaba seguro de ello, se trataba de convencer a sí mismo de esto, aunque nunca podía llenar el vacío que en lo profundo de su ser sentía.

En ocasiones, cuando se ponía a jugar con su imaginación, se sentía tan bien, tan pleno, pero cuando el juego terminaba y regresaba del viaje, de su imaginación a la realidad, no podía evitar sentir de nuevo dicho vacío, el cuál era tan patente que en más de una ocasión derramó lágrimas de tristeza por causa de él.

Pasado el tiempo, Pecas había crecido, milagrosamente, en medio de la desnutrición, se había convertido en un pre adolescente, por lo cual ya empezaba a cuestionarse y a darse cuenta de sus carencias, si bien es cierto, siempre había dentro de él una vocecita que le susurraba en su mente cuando algo había estado mal, siempre encontró la forma de callarla hasta que ya no la escuchó más y si bien estaba acostumbrado al frio y la insalubridad, nunca se ha acostumbrado al hambre, nadie se puede acostumbrar a ello, por lo cual una noche salió de su casa, como acostumbraba para hacer lo que mejor sabia y para lo que Luz y Fer lo habían educado.

2.

Abad, el bueno.

Esa noche, Pecas se encontraba pidiendo limosna fuera de una cantina, cuando escuchó a dos mujeres que hablaban, una de ellas comentaba a la otra acerca de un gran vacío que sentía y de la necesidad que tenía de saciarlo pero no sabía cómo, obviamente la plática le interesó mucho a Pecas pues se sentía identificado con esta mujer y decidió acercarse más a ellas para escuchar mejor, entonces su compañera le habló acerca de un hombre con un nombre muy peculiar, se llamaba Abad, este hombre era un reconocido líder religioso, tenía la reputación de ser muy bueno, conocía muchos textos de los libros sagrados, incluso se decía que había hecho muchos milagros y sanaciones.

Al escuchar esto, Pecas pensó: Tal vez este hombre pueda ayudarme con este vacío y se dispuso a buscarlo, por lo cual, interrumpió a la mujer y le preguntó: ¿dónde puedo encontrar a Abad? sin embargo, y para sorpresa de él, la mujer le dio una fuerte bofetada que lo mandó directo al suelo, acto seguido, ella lo insultó diciéndole: además de sucio, metiche pues ella consideraba de muy mala educación que se entrometieran en una plática privada, e inmediatamente después las mujeres se alejaron de él dejándolo en el suelo, llorando de dolor, pero no del dolor causado por la bofetada, si no de dolor que causa la desilusión y el rechazo.

Ese día, más bien esa noche, decidió regresar a casa y no robar ni estafar, lo cual le trajo graves consecuencias con don Fer, pues al llegar, ya estaba en la puerta de la triste casa con su gran barriga y bigote, exigiendo a Pecas el botín de esa noche: Llegaste más temprano de lo común

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