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Dios siempre cumple sus promesas: Esperanza inconmovible para niños

Dios siempre cumple sus promesas: Esperanza inconmovible para niños


Dios siempre cumple sus promesas: Esperanza inconmovible para niños

Longitud:
187 páginas
1 hora
Editorial:
Publicado:
Aug 21, 2018
ISBN:
9781418598884
Formato:
Libro

Descripción

Hábleles a sus hijos sobre la fidelidad y el amor de Dios con el nuevo libro infantil de Max Lucado, Promesas de Dios. Basado en las promesas de Dios, los niños verán que pueden confiar por completo en que Dios cumplirá sus promesas; tal como lo hizo en tiempos de la Biblia, tal como lo hace para ellos hoy.

Desde el principio del tiempo Dios ha cumplido sus promesas. Mediante las experiencias de Adán y Eva, Abraham, José, Pedro, Pablo y muchos más, los niños aprenderán sobre el carácter y naturaleza de Dios y su amor interminable por su pueblo. Ofrece a los niños la posibilidad de aprender sobre las promesas que Dios les hizo a sus seguidores en la Biblia, y el conocimiento de que ellos todavía pueden disfrutar de estas promesas hoy. Cada capítulo presenta una promesa de Dios acompañada del relato de un ejemplo de la Biblia y una aplicación para los niños hoy.

Max Lucado, amado pastor y autor de éxitos de librería, es respetada autoridad de enseñanza bíblica. Y sin embargo su enfoque bondadoso, cariñoso hace posible que incluso los niños más pequeños entiendan la ternura de Dios para ellos.

Mediante hermosas ilustraciones y relatos aleccionadores, Max guiará a su familia por la bondad y fidelidad indeclinables de Dios por las promesas que él hizo, y cómo él cumplió esas promesas en tiempos bíblicos y como todavía las cumple hoy.

Editorial:
Publicado:
Aug 21, 2018
ISBN:
9781418598884
Formato:
Libro

Sobre el autor

Since entering the ministry in 1978, Max Lucado has served churches in Miami, Florida; Rio de Janeiro, Brazil; and San Antonio, Texas. He currently serves as Teaching Minister of Oak Hills Church in San Antonio. He is the recipient of the 2021 ECPA Pinnacle Award for his outstanding contribution to the publishing industry and society at large. He is America’s bestselling inspirational author with more than 145 million products in print. Visit his website at MaxLucado.com Facebook.com/MaxLucado Instagram.com/MaxLucado Twitter.com/MaxLucado Youtube.com/MaxLucadoOfficial The Max Lucado Encouraging Word Podcast


Vista previa del libro

Dios siempre cumple sus promesas - Max Lucado

Introducción

«Lo prometo». Oímos estas palabras temprano y con frecuencia en nuestras vidas.

«Llegaré a casa pronto. Lo prometo».

«Jugaremos el próximo fin de semana. Lo prometo».

«Puedes venir a verme este verano. Lo prometo».

La gente hace promesas. Y casi siempre, las personas tienen la intención de mantenerlas. Pero no pasa mucho tiempo hasta que nos damos cuenta de que no todas pueden. No todas las cumplen. Las promesas se rompen. Y consecuentemente, rompen corazones. Por esto tendemos a ser cínicos, desconfiados y descontentos. Nos preguntamos: ¿Hay alguien que cumpla su palabra?

Dios cumple su palabra. La Biblia incluye más de setenta mil promesas. Dios hace promesas, y las mantiene. Si él lo dice, podemos creerle.

Sus hijos deben saber esto. Nadie, incluso ese hijo al que tanto ama, pasará por la vida libre de dolor. Todos hemos experimentado el dolor de una promesa rota. Por eso, enséñeles a confiar en la Palabra de Dios. Equípelos con sus magníficas y poderosas promesas. Ínsteles a no permanecer en el dolor o los problemas de la vida, sino mantenerse en las magníficas y preciosas promesas de Dios.

Se alegrará de que lo hizo. Lo prometo.

CAPÍTULO 1

LA PROMESA DE DIOS PARA TI

Dios hará que te parezcas a Jesús

Y [Dios] dijo: «Hagamos al ser humano a nuestra imagen y semejanza».

—GÉNESIS 1.26

¿Alguna vez te han dicho que te «pareces» a tu mamá o a tu papá? Esto significa que tienes las características de esa persona. Por ejemplo, podrías tener los ojos de tu mamá, las orejas de tu papá o ¡la nariz pecosa y el pelo rojo fuego de tu tío abuelo Alfredo!

También te «pareces» a Alguien más. A Dios. Es así porque fuiste creado a su imagen. Te creó para parecerte a Él. No para ser un dios, sino para ser un hijo o una hija de Dios que ama, da y ayuda como Él. Y hasta envió a su Hijo, Jesús, para enseñarte cómo hacerlo. Y cada día Dios trabaja para que te parezcas un poquito más a su perfecto Hijo.

De todas las cosas asombrosas que Dios creó, solo el ser humano fue creado a su imagen. No los océanos, ni las aves, ni los chimpancés. Solo los seres humanos fueron creados a imagen de Dios.

Si alguna vez te has preguntado quién eres realmente, recuerda esta promesa maravillosa: fuiste creado a imagen Dios. Eres su idea. Su hijo. Te «pareces» a Él. Y si aprendes a amarlo, Él hará que te parezcas más y más a su Hijo.

De Génesis 1–2

Dios había tenido una semana muy ocupada.

Había tomado un montón de nada y. . . entonces. . . creó un montón de todo. ¡Y solo con unas pocas palabras! Él habló y la luz atravesó los cielos. Los océanos y las montañas, los ríos y los mares, las plantas y los árboles. . . todo fue creado cuando Él habló. Por orden de Dios, las águilas volaron, las ballenas cantaron y los leones rugieron.

Sí, Dios había estado muy atareado. ¡Y todavía no había terminado!

Dios se agachó y tomó un puñado de tierra. Como un alfarero que da forma a su barro, Él comenzó a trabajar. Hizo unos ojos para ver, unos oídos para escuchar y una boca para sonreír. Añadió unas manos para ayudar, una mente para pensar y un corazón para amar. Y cuando todo quedó tal como Él quería, Dios se agachó un poquito más y sopló aliento de vida en su creación. Este fue el primer hombre y se llamó Adán.

La primera tarea de Adán fue ponerles nombre a todos los animales. ¡Imagínate eso! ¿Esperaron todos en fila y en silencio? ¿O Adán tuvo que perseguirlos por todos lados, treparse a los árboles y asomarse debajo de los arbustos?

¡Y los nombres! ¿Cómo pensó Adán en todos ellos?

¿Comenzó con la A hasta llegar a la Z? «Hum. . . a ese con la nariz rara lo llamaré armadillo». Después vino el burro y el camello, seguidos por el delfín, el elefante y la foca. «¿Y tú, la que tiene las patas bien largas? Te llamarás garza».

Pero entre todos los animales —desde el armadillo hasta el zorro— Adán no encontró ningún ayudante que fuera adecuado para él.

Así que Dios hizo que Adán cayera en un sueño muy, muy profundo. Tomó una de las costillas de Adán y la usó para una última creación: la mujer. Dios se la presentó a Adán y ella se llamó Eva.

Adán y Eva no se parecían a nada que Dios hubiera creado. Fueron creados a su imagen, para parecerse a Él. Para dar, ayudar y amar como Él.

¿Alguna vez te sientes insignificante? ¿O que no eres importante? A veces pasa. . . cuando otros niños se burlan de ti, cuando eres diferente, o cuando metes la pata o cometes un error. Si alguna vez te preguntas quién eres realmente, o si de verdad eres importante, recuerda esta hermosa promesa de Dios: tú eres su hijo, creado a su imagen y vales todo para Él.

Y claro, ¡no eres perfecto! Pero Dios promete seguir trabajando en ti para que cada día te parezcas un poquito más a su perfecto Hijo, Jesús. Un poquito más amoroso, un poquito más bondadoso y también un poquito más amable.

Y esa promesa no es solo para ti. Cada persona es una creación amada de Dios, no importa quiénes sean, dónde vivan ni lo que tengan o hagan. Entonces si en algún momento te enojas o te molestas con alguien, recuerda que Dios también está trabajando en esa persona.

Dondequiera que vayas y en todo lo que hagas, recuerda la promesa de Dios para ti. Eres su hijo. Su idea. Fuiste creado a su imagen. Y. . .

Él hará que te parezcas más a Jesús.

MI PROMESA A DIOS

Confiaré en que Dios me enseñará a ser más como Jesús.

Querido Dios, cuando este mundo me diga que no soy importante, recuérdame que soy tu hijo. . . ¡que soy muy amado e importante para ti! Amén.

SEÑOR, tú eres nuestro Padre; nosotros somos el barro, y tú el alfarero. Todos somos obra de tu mano.

—ISAÍAS 64.8

Se han revestido de la nueva naturaleza: la del nuevo hombre, que se va renovando a imagen de Dios, su Creador, para llegar a conocerlo plenamente.

—COLOSENSES 3.10 DHH

Con tus manos me creaste, me diste forma. Dame entendimiento para aprender tus mandamientos.

—SALMOS 119.73

Tú fuiste quien formó todo mi cuerpo; tú me formaste en el vientre de mi madre. Te alabo porque estoy maravillado, porque es maravilloso lo que has hecho. ¡De ello estoy bien convencido!

—SALMOS 139.13–14

CAPÍTULO 2

LA PROMESA DE DIOS PARA TI

Dios ganará la batalla

Muy pronto el Dios de paz aplastará a Satanás bajo los pies de ustedes.

—ROMANOS 16.20

¿Hay días en los que sientes como si estuvieras peleando una batalla? Tratas de hacer lo correcto, ¡pero simplemente es muy difícil! Es como si alguien estuviera peleando contra ti, tratando de engañarte para que hagas cosas que sabes que no debes hacer. . . como arrebatarle ese juego a tu hermana o mentirle a tu mamá para salir de un problema.

Bueno. . . alguien quiere engañarte. Su nombre es Satanás, pero también lo conocen por otros nombres. Como el «diablo» y el «padre de mentiras». Es el peor de los villanos, el más tramposo de los tramposos y el más malo entre los malos. Y solo tiene una misión en mente: hacer que los hijos de Dios pierdan la batalla cuando tratan de hacer lo correcto.

Pero Dios te da una promesa para esta pelea: al final, el diablo perderá. No, eso no le impide que siga peleando. Ha estado en eso realmente por mucho tiempo. . . desde Adán y Eva. Pero recuerda siempre esto: tal vez los días sean difíciles y la pelea sea terrible, pero Dios ganará.

De Génesis 3

Era un día hermoso en el jardín. Adán y Eva se paseaban entre los árboles. Mordisqueaban algunas fresas y le habían rascado la oreja a un elefante.

Dios les había dado un mundo nuevo. Y todo en él era bueno.

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Lo que piensa la gente sobre Dios siempre cumple sus promesas

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