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La bondad de un loco

La bondad de un loco

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La bondad de un loco

Longitud:
581 páginas
3 horas
Editorial:
Publicado:
Jul 9, 2018
ISBN:
9788494903830
Formato:
Libro

Descripción

La Bondad de un Loco es una caja de Pandora plagada de ideas, y cada una de ellas es un “volver a empezar”. Las ideas de La Bondad de un Loco aparecen como los hilos que conforman el dibujo de un tapiz. Cada una de ellas abre camino a un profundo entramado de pensamientos. Por cualquiera de ellas se puede “tirar del hilo” e iniciar el recorrido por el dibujo del tapiz., desde el final hasta el principio.
La Bondad de un Loco es el resultado de un proceso en el que el “yo” del autor ha dejado de ser un “yo” limitado en tiempo y espacio y, por tanto, ese proceso ha acabado universalizando, a su vez, al receptor de la obra, de las ideas. La oda al individualismo de La Bondad de un Loco dibuja a un “yo” subjetivo que, con cada página, va convirtiéndose en un “yo” universal.
La Bondad de un Loco es un recorrido por la autobiografía conceptual de un pensador, que no se reconoce a sí mismo como sabio, posiblemente porque es consciente de que su intelectualidad la ha construido a través del acercamiento a los demás. La Bondad de un Loco surge en el momento en que el autor logra elevarse por encima de lo vivido y observarlo en picado como un ave, abstrayéndose de su experiencia y, al mismo tiempo, rindiéndole homenaje a su conocimiento.
La Bondad de un Loco es un monólogo, trazado a partir de una colección interminable de conversaciones con el “otro”, que se han ido dando a lo largo de la vida del “yo” y de su producción literaria. Ese “otro” aparece encarnado en distintos personajes en las varias obras del autor, ya sean estudiantes universitarios, cónyuge, hijos (nacidos y no nacidos *), compañeros de profesión, pupilos y pupilas, ahijados... o Dios *, un dios indefinido, que aparece sutilmente entre líneas acompañando al conocimiento y que, sin embargo, no responde a los llamamientos más explícitos. La Bondad de un Loco es un monólogo fruto del diálogo de toda una vida.
La Bondad de un Loco es un libro que exige una nueva forma de lectura. No responde a ninguna clasificación de género y por tanto, es tarea del lector encontrar el modo de introducirse en él. La Bondad de un Loco busca lectores activos. Es el lector el responsable de llenar el vacío de un Tiempo y un Espacio que, intencionadamente, no aparecen como coordenadas del eje formal de la obra. No están pensados para servir al lector ni como herramienta ni como obstáculo. La Bondad de un Loco es, por ello y sin embargo, un estudio minucioso, y al mismo tiempo, liberado de sistemas, sobre el espacio y el tiempo de cada una de nosotros.
Nota del autor *: La Niña que no nació y Los Silencios de Dios.
Editorial:
Publicado:
Jul 9, 2018
ISBN:
9788494903830
Formato:
Libro

Sobre el autor

Álvaro Puig de Morales nació en Bilbao en 1932. Máster en Marketing y gestión empresarial - curso de Casos Prácticos ESADE - actualmente es tutor personal y escritor. Títulos: Más allá de las sombras de la muerte, La niña que no nació, Conoce tu verdad, La bondad de un loco, Los silencios de Dios, Mis conversaciones con la ermitaña, Confesiones a Zoé, traducidos al catalán, al inglés, al alemán, al italiano, al francés y al portugués. Atraído por otras disciplinas, posee un amplio conocimiento en lo que implica la psico-sociología en relación con el individuo. Especializándose en el análisis, motivación y concepción de producto, así como en sus posibilidades de mercado; habiendo impartido clases en la Escuela Superior de Marketing. Presidente interino del curso de Alta Dirección de la Escuela de Alta Dirección ESADE, ha dado clases en todas las Cámaras de Comercio nacionales, también como profesor preparador, Administración y Dirección de empresas de la UNED y como Directivo y Consultor en Empresa, Industrial, Publicidad y Comunicación, Construcción, Industria alimentaria, Decoración y Centro comercial.


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La bondad de un loco - Álvaro Puig de Morales

LA BONDAD

DE UN LOCO

por Álvaro Puig ©

La bondad de un loco

© Álvaro Puig – Tel. contacto: (+34) 932.035.014

Barcelona ( España)

Correo electrónico:

alvaropuigdemorales@gmail.com

Queda rigurosamente prohibida, sin la

autorización expresa del titular del Copyright, bajo

las sanciones establecidas en las leyes, la

reproducción total o parcial de esta obra por

cualquier medio o procedimiento, comprendidas la

reprografía y el tratamiento informático.

•La caridad es el abandono del yo.

El autor.

Álvaro Puig

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La bondad de un loco

PRÓLOGO

"A mis años tengo la sensación de que puedo volver

a empezar".

La Bondad de un Loco es una caja de Pandora

plagada de ideas, y cada una de el as es un "volver a

empezar". Las ideas de La Bondad de un Loco

aparecen como los hilos que conforman el dibujo

de un tapiz. Cada una de ellas abre camino a un

profundo entramado de pensamientos. Por

cualquiera de ellas se puede tirar del hilo e iniciar

el recorrido por el dibujo del tapiz., desde el final

hasta el principio.

Ya en los primeros títulos de la producción literaria

de Álvaro Puig encontramos la voz del yo que

experimenta con el otro. En Destinos Rotos el

yo del autor habla desde la observación y el

análisis del diálogo, su experiencia se enriquece con

la información que recibe en su eterno rozarse con

el otro. El otro es, en sus primeros libros, un

elenco de personajes definidos que, por este mismo

hecho, delimitan de forma precisa al receptor de las

obras. Lector y personajes son conocidos, están

dentro de un mundo complejo pero preciso, como

es el ámbito universitario. La Bondad de un Loco es

el resultado de un proceso en el que el yo del

autor ha dejado de ser un yo limitado en tiempo y

espacio y, por tanto, ese proceso ha acabado

universalizando, a su vez, al receptor de la obra, de

las ideas. La oda al individualismo de La Bondad de

Álvaro Puig

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La bondad de un loco

un Loco dibuja a un yo subjetivo que, con cada

página, va convirtiéndose en un yo universal.

La Bondad de un Loco es un recorrido por la

autobiografía conceptual de un pensador, que no se

reconoce a sí mismo como sabio, posiblemente

porque es consciente de que su intelectualidad la ha

construido a través del acercamiento a los demás.

La Bondad de un Loco surge en el momento en que

el autor logra elevarse por encima de lo vivido y

observarlo en picado como un ave, abstrayéndose

de su experiencia y, al mismo tiempo, rindiéndole

homenaje a su conocimiento.

La Bondad de un Loco es un monólogo, trazado a

partir de una colección interminable de

conversaciones con el otro, que se han ido dando

a lo largo de la vida del yo y de su producción

literaria. Ese otro aparece encarnado en distintos

personajes en las varias obras del autor, ya sean

estudiantes universitarios, cónyuge, hijos (nacidos y

no nacidos *), compañeros de profesión, pupilos y

pupilas, ahijados… o Dios *, un dios indefinido,

que aparece sutilmente entre líneas acompañando al

conocimiento y que, sin embargo, no responde a los

llamamientos más explícitos. La Bondad de un Loco

es un monólogo fruto del diálogo de toda una vida.

La Bondad de un Loco es un libro que exige una

nueva forma de lectura. No responde a ninguna

clasificación de género y por tanto, es tarea del

lector encontrar el modo de introducirse en él. La

Bondad de un Loco busca lectores activos. Es el

lector el responsable de l enar el vacío de un

Tiempo y un Espacio que, intencionadamente, no

Álvaro Puig

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La bondad de un loco

aparecen como coordenadas del eje formal de la

obra. No están pensados para servir al lector ni

como herramienta ni como obstáculo. La Bondad

de un Loco es, por el o y sin embargo, un estudio

minucioso, y al mismo tiempo, liberado de sistemas,

sobre el espacio y el tiempo de cada una de

nosotros.

María Buendía

Oficina cultural embajada española en Berlín.

Nota del autor

*: La Niña que no nació y Los Silencios de Dios.

Álvaro Puig

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La bondad de un loco

•• No he escrito para los sabios, cada vez estoy más

convencido de el o, Dios me valga. Él me ha

permitido descubrir que con humildad me he

acercado al conocimiento que sirve de algo sin el

conocimiento de los sabios. . ¡cuanta elucubración!

¡De cuántos conocimientos disponen los sabios, que

no siempre son prudentes! Creo que desconocen la

existencia de su propia vida y el hecho de poder

satisfacerse de el a. Las definiciones de los sabios

son múltiples para un solo concepto pero los

conceptos, son para los humildes. Yo, me

encuentro entre el os. Me he acercado a la verdad

aunque, ciertamente, he tardado mucho tiempo en

alcanzarla; pero no importa, eso es lo que yo quería

sin darme cuenta y sin pretenderlo. Los cielos se

acercan a la verdad y yo he orado acercándome a

el os. ¿Qué hacen los sabios para perder tanto

tiempo, del que hablan tanto? Yo no hablo de él, lo

percibo. El tiempo ha dejado de serlo, hace tiempo.

•La experiencia me ha demostrado que nuestros

sentimientos solamente pueden ser nuestros, que no

podemos cederlos u ofrecerlos gratuitamente. Si

fuera así, no serían aceptados por los demás ni por

aquel os que disponen de mejor voluntad. He

l egado al convencimiento desilusionante de que los

sentimientos sólo son nuestros. Se reafirma la

individualidad. Por el deseo de estar cerca de

alguien, en el delirio de amar, aquél que, por un

gesto o una palabra que no fueron aceptadas, debe

también ser consciente de que los sentimientos

únicamente son de uno mismo. He l egado a la

Álvaro Puig

6

La bondad de un loco

conclusión de que el enamoramiento existe pero no

es posible ofrecer toda la ilusión de haberse

enamorado. La vida l ega a compensar el no poder

ofrecer toda nuestra ilusión, por la posibilidad de

querer, que es una forma de vivir la ilusión de querer

pero sin poder desprendernos de nuestros

sentimientos anímicos, los sentimientos de nuestra

personalidad. Acepto el hecho de mi particular

modo de querer y pienso en encontrar la misma

comprensión.

•A mis años tengo la sensación de que puedo volver

a empezar, es propio de la edad. Mis pecados

quedan cubiertos con esa infancia espiritual.

•¡Qué ilusionada ilusión imaginar que alguien puede

encontrarse bien después de nuestra visita!

• ¿Para qué sigo escribiendo si pienso que no tengo

nada más que decir? Además, la soledad abarca todo

el cauce de mi vida.

•Siempre he intentado compensar la tristeza que he

sentido por cuantos he conocido. Este hecho me

permite decir que mi conocimiento por los demás es

cada vez más profundo, una profundidad que hiere.

Quisiera alejarme de el os y hasta puede que de mí

mismo.

•Me siento culpable y puede que ridículo de

escuchar todo lo que aquél dice. Me pregunto: ¿está

obligado él a decir todo lo que dice y yo a

escucharlo? Sus palabras están presentes en todo lo

que hago. Yo creí que los profetas eran historia.

Álvaro Puig

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La bondad de un loco

•A cuántos ha extrañado y sorprendido que yo,

como profesor, haya l amado más de una vez a un

alumno. El motivo, saber de él. Conocer al alumno

forma parte del magisterio, es un ejercicio cuyo

único examinador es el propio alumno.

•Estas navidades serán las navidades más pobres.

Bueno, mientras pueda escribir seguiré escribiendo.

Además, desde casi siempre que yo recuerde, las

navidades son tristes.

•La triste y piadosa religiosidad de los buenos se

conforma con el yo de su dios. Ese yo que son el os

mismos. Es algo que siempre pensé que yo no

deseo, en nada, para mí.

•Siento tristeza porque, realmente, he perdido las

oportunidades de estar cerca de los demás. Aflora un

sentimiento de culpa reprimida. Tuve que decirlo,

ahí está.

•Voy desparramando mis pensamientos. Vivir es

mejor que haber vivido. El presente es el presente y

a cierta edad percibimos el futuro. ¡Para qué

recordar! llegamos a exclamar.

•El tiempo cuenta, ¡que me lo digan a mí! Después

de tantos años nunca creí que l egaría a escribir nada

y resulta que, sin darme cuenta, aún he tenido el

suficiente.

•Estoy cansado de encontrarme sólo en los

momentos de angustia. Cómo quieres encontrarte, si

la angustia que percibes forma parte de ese espíritu

tuyo, enfermo en la soledad

Álvaro Puig

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La bondad de un loco

•¡Qué ocupado he estado! Desde la mañana

temprano, pensando, intentando encontrar la razón

de haberme levantado. No creo que pretendiese

pensar en dicha razón, creo más bien que estaba

cogido por un sentimiento dormido.

•¿ Y qué si se me critica por lo que no he dicho ni

hecho? Debo tranquilizar mi ánimo, por lo menos

así, me hacen saber lo que no debería haber dicho ni

haber hecho.

•Sí, me siento perdido por no haber encontrado

nada; bien poco valía la pena buscarlo, aún así,

debemos de justificarnos por haberlo intentado.

•Mis notas van como por la vía de un trencil o de

juguete,van escribiéndose. Es fantástico descubrir la

novedad de mi pensamiento. Puede, si cabe, que

haya tristeza, pesar, ilusión, pero sobretodo un gran

bienestar.

•He perdido muchas cosas en mi largo caminar, si

alguien las encuentra, que me las devuelva. Puede

que no sean todas mías, pero es que no son de nadie.

Mi camino ha sido largo y, lo que es peor, lento; por

eso me he l egado a dar cuenta de que mi mayor

pérdida ha sido el tiempo, como animal dormido en

el camino

•No sé debido al conocimiento, sino al hecho de

pensar. He podido liberarme del conocimiento de

los demás. Piensa en tu propio y lógico

conocimiento y te darás cuenta de que aparte de que

Álvaro Puig

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La bondad de un loco

es la mejor manera de pensar, tu pensamiento es

previo al conocimiento.

•He vivido sin la necesidad de los grandes autores.

No soy culto, pero no solamente no me importa,

sino que me parece bien, porque no me sirvo de

cualquier cosa que diga o piense.

•El hombre desconoce su cansancio, lo sé por

experiencia, he envejecido en el esfuerzo.

•A alguien que siente, plácidamente, lo que siento

yo, deberían encerrarle, es en demasía su sensiblería

tan plácida y mortecina. He vivido demasiado todas

las vidas de los demás. Mi sacerdocio es hablar,

dialogar con los demás; mis conversaciones han sido

y son el mandamiento de mi vida.

•Es por la mañana temprano, está amaneciendo. Sé

que vivo porque mi pensamiento no para, sé que

vivo cuando despierto, porque es entonces cuando

el amanecer me hace creer en que el día es el

amanecer del mañana.

•La vida hoy me ha permitido seguir viviendo. Estoy

presente en esta vida. Estoy presente en el quehacer

de cada día. Acaso, nuestra vida puede ser otra.

•Hace días que han aparecido mis primeros

achaques, ¡qué poco los soportamos! Y ¡qué pronto

olvidamos el sufrimiento de los demás!

•Mi sofá es un personaje más. Está ya estropeado,

noto que los muel es ceden, está descolorido, pero

es mi sofá. En él me he sentido protegido, me ha

Álvaro Puig

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La bondad de un loco

permitido pensar, ha acuñado mis deseos, he escrito

alguna de las notas de mi libro, vamos, que no sé si

es para mí o yo soy de él. Bien puedo decir mi sofá

porque nadie, cuando yo ya no esté, se sentará en él;

y él no me echará de menos. Las cosas mueren con

la vida, liberémonos de el as, no nos echarán en

falta; su sensibilidad no l ega a tanto. A veces

valemos lo que las cosas nos permiten que valgamos,

y eso que debemos de pensar que las cosas no son

nuestras, nos dejan que las utilicemos, sin más.

•Una Navidad real. Mi hijo está trabajando en su

estudio, mi esposa recostada en el sofá leyendo no sé

qué libro, y yo escribo estas líneas; es todo real,

menos algo que siento al decirlo. La Navidad es

únicamente para los niños. Pretendemos alegrarnos

en la navidad, pero en las navidades de antes. Aun

así pienso que mi Navidad es bel a, encristalando el

recuerdo de antaño porque mi hijo trabaja y mi

esposa ahora está cosiendo y yo en el recuerdo de

cuantos pude conocer y conversar. Escuchando y

escuchando como si fuera una plegaria.

•Me comentan la oración del creyente. La de un

muchacho que considera su plegaria como su propia

vida. Yo, que estoy cansado de luchar en mis clases,

hablando con unos y con otros, rezo pero sólo con

mis citas y mi esfuerzo de cada día. Estoy perdiendo

el tiempo. ¿Qué pasa que no me encuentro

reconfortado? ¿Por qué los dioses no me ofrecen la

gratificación de mi hacer y saber? El muchacho me

respondió: "Te falta el ofrecimiento de tus

ansiedades".

Álvaro Puig

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La bondad de un loco

•La riqueza de no poseer. Recuerdo la sensación

precisa, objetiva y cierta, de sentirme rico en uno de

mis desplazamientos a las clases. Todo era mío. Fui

poseedor del campo, de las montañas, de todas

aquel as montañas. La sensación que tuve fue

impresionante, hirió mis sentidos, no lo había

sentido hasta entonces. Pensé en la clase, en los

alumnos; pero lo que sentía en aquel momento

compensaba cualquier posible preocupación. Hago

votos para que pienses como yo pensé en aquel os

momentos. Nada me pertenecía en realidad pero era

más mío que de nadie. Tuve una beatífica sensación,

ciertamente, disponía de la riqueza de no poseer. Mi

espíritu se sentía conforme conmigo mismo, con los

míos, hasta con un Dios que ofertó el espíritu de

creer en todo lo que la naturaleza puede ofrecer. Si

somos conscientes, es de todos. Me sentía tan

identificado con lo que sentía y veía que a punto

estuve de atropel ar un conejo. Hubiera sido una

pena, se hubiera roto la mágica sensación que aún

recuerdo, después de tantos años.

•La posibilidad de lo real. Los educadores debemos

desarrol ar las estructuras mentales como base al

conocimiento; por lo tanto, la posibilidad de lo real.

Diferenciar es estructurar, estructurar es disponer

del conocimiento, inicialmente, de lo posible. Todo

el o es la base para que podamos, posteriormente,

conceptuar.

•He nacido para una vocación, y al cabo de los años

he l egado a creer que de alguna manera la he

ejercido. La vocación de la plática, de la opinión y, si

cabe, del consejo, con todos aquellos que, de manera

muy personal, he l egado a dialogar. El diálogo lo

Álvaro Puig

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La bondad de un loco

sigo ejerciendo, pues aún hay personas que me

recuerdan, y puede que les sirva de algo. No me

importa que estas líneas queden en un monólogo;

acaso ¿soy o puedo ser tan osado que pretenda ser

escuchado? Eso sí, si estas líneas las leyese mi hijo,

sentiría la ilusión de que haya podido conocer más a

su padre, todo lo dicho forma parte de mi

testamento. El hecho de que un hijo nos pueda

conocer mejor es magnífico, es algo que podemos

escribir en el volumen de la vida; aunque tu vocación

de padre sea difuminada. No debemos enterrar la

vocación, por muy difícil que sea, antes de nuestra

muerte.

•La consulta lógica se debe basar en algún criterio.

Te confieso, aunque no se lo digas a nadie, yo no me

baso en demasiados criterios. Mi criterio es no

disponer o utilizar criterios. Mi mente es tan

flexiblemente

abierta

al

pensamiento

que

cómodamente escucho todo. Así es y deseo que siga

siendo porque si no mi pensamiento no sería el mío.

•Por

qué

pretendemos

supeditar

nuestro

pensamiento a un sentimiento escondido? Un

sentimiento es para uno mismo, aunque tratemos de

que pueda l egar a los demás. Pero siempre lo

condicionamos a ser correspondido. Solamente el

sentimiento es posible cuando el pensamiento está

dormido.

•Siento el respirar cuando escribo. Mi mente va

ofreciendo una idea, palabras, hechos y recuerdos;

todo un enjambre que me l ega a hacer daño, por

eso me doy cuenta de que respiro.

Álvaro Puig

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La bondad de un loco

•Los miserablemente pobres son aquel os que no

tienen donde cobijarse, sin un techo. Bueno, eso lo

sabe o lo imagina cualquiera, pero lo que la gente no

piensa es que su drama está precisamente, no en que

no tienen techo o paredes, sino en que si los

tuvieran, no serían suyos, por eso prefieren dormir

en una cal e, cobijarse en ella. Su techo es el techo

estelar, sin ocultar que son miserablemente pobres.

Han sufrido la indigna humil ación de los pobres. Te

lo digo no por un pensamiento caritativo, sino

porque me di cuenta de que estaba cobijado por el

techo de mi casa, con mi familia, protegidos de la

lluvia que azotaba los cristales. Sentí la

desesperación de los pobres en la miseria. Abordó

mi pensamiento por la falta de caridad, con unos y

con cualquiera; todos en nuestros pesares somos

unos pobres

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