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La cortina Salvaje
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Libro electrónico515 páginas8 horas

La cortina Salvaje

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La cortina salvaje por Kathryn Le Veque

¿Podrá su amor de Señora salvar a un caballero de la espada de su ejecuto?

1333 D.C. – Al final de la victoria Inglesa de la Colina de Halidon, el Rey Edward coloca a Stephen of Pembury como el Guardián Protector de la recientemente capturada ciudad de Berwick. Para consolidar esa victoria, él ordena a Stephen casarse con la hija del comandante derrotad, la Señora Joselyn de Velt Seton. En un matrimonio que pretende simbolizar la dominación Inglesa sobre los Escoceses, Stephen sin embargo se siente atraído por su nueva novia; una pequeña, belleza de pelo negro con ojos azul pálido.

Joselyn es un Señora con un horrible pasado y oscuros secretos de abuso. Ella se resiste al matrimonio al principio pero eventualmente su atracción por  Stephen prueba ser mucho para resistir y el par se enamoran profundamente. Pero aun cuando su amor florece, Escoceses insurgentes contra atacan Berwick y Stephen es tomado prisionero. Como Guardián Protector de Berwick, él es un poderoso premio para los Escoceses y su ejecución pública ha sido ordenada. Los viejos amigos de Stephen, Tate de Lara (La Espada de Dragón) y Kenneth St. Hever (Isla de vidrio) deben conspirar para rescatar a Stephen incluso con Joselyn e inesperados aliados lanzan su propio intento de rescate. Es una carrera contra el tiempo para salvar a Stephen de la espada ejecutora en esta historia de conquista, oscuros secretos y amor eterno.

IdiomaEspañol
EditorialBadPress
Fecha de lanzamiento11 jun 2018
ISBN9781547534838
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    La cortina Salvaje - Kathryn Le Veque

    LA CORTINA SALVAJE

    Un romance medieval – Libro cuatro en la serie de La espada del Dragón.

    ––––––––

    Por Kathryn Le Veque

    Copyright 2010, 2014 por Kathryn Le Veque

    Todos los derechos reservados. Ninguna parte de este libro puede ser usado o reproducido de cualquier forma sin un permiso escrito, excepto en el caso de breves citas incluidas en artículos críticos y reseñas.

    Printed by Dragonblade Publishing in the United States of America

    Text copyright 2010, 2014 by Kathryn Le Veque

    Cover copyright 2010, 2014 by Kathryn Le Veque

    Library of Congress Control Number 2014-022

    ISBN 1494240173

    PREFACIO

    La batalla de la montaña de  Halidon fue peleada durante la segunda Guerra Escocesa de Independencia cerca de Berwick-Sobre-Tweed, Northumbria, Inglaterra. Es un interesante y particularmente brutal capítulo de la historia cuando toda la ciudad de  Berwick, en manos de los Escoceses, estaba bajo el asedio de las fuerzas de Edward III. Las defensas de la ciudad fueron puestas bajo el comando del señor Alexander Seton, un Escoses leal al rey menor de edad David II, hijo de Robert de Bruce.

    Aunque Seton condujo una fuerte defensa, fue un largo y sangriento conflicto que finalmente forzó a los escoceses a pedir una tregua temporal. El Rey Edward estuvo de acuerdo con esto siempre y cuando Seton diera rehenes. Seton lo hizo, uno siendo su propio hijo, Thomas. Hay reportes contradictorios que dicen que el de hecho dio dos hijos. Había un tiempo límite a esta tregua, sin embargo, y cuando los escoceses se negaron a entregar la ciudad al término del plazo, Edward empezó a colgar a los rehenes a complete vista de los muros de la ciudad. El primer colgado fue el joven Thomas Seton, sea dicho que debería haber tenido alrededor de catorce años de edad. Su padre y familia lo vio morir.

    Este evento, y muchos otros, terminaron el na batalla de la montaña de Halidon, que fue una decisiva victoria Inglesa. Berwick se rindió al día siguiente en julio 20, 1333. 

    Esta es una historia de amor enmarcada en el caos de una ciudad caída. En cada hora de obscuridad, todavía hay esperanza.

    CAPÍTULO UNO

    Julio 20, 1333 D.C.

    Berwick-Sobre-Tweed, Northumberland, Inglaterra

    En contra del negro cielo sin luna, los fuegos que persisten desde el asedio podían ser vistos. Las últimas brasas moribundas de la batalla se mezclaron con la brumosa niebla que colgaba con el pesado aire. Todos estaba extrañamente quieto mientras los habitantes de la ciudad regresaban a lo que quedaba de sus hogares; algunos habían sido saqueados mientras otros permanecieron intactos. Los ciudadanos habían estado en vigencia la mayor parte del día, ayudándose unos a otros, mientras la ciudad de Berwick trataba de retomar el sentido de normalidad. Pero ese sentido estaba muy lejos.

    Las paredes de la cuidad estaban en ruinas, principalmente al oeste y suroeste donde los Ingleses  habían podido ganar terreno para lanzar sus enormes maquinarias de asedio. Ellos también habían llegado por el mar,  golpeando a la ciudad por el este. Día y noche, los bombardeos de las fuerzas del Rey Edward llegaron fuertes y constantes. Al parecer había un suministro interminable de ingleses con los cuales hostigar cada vez más la cansada cuidad. Por todo un mes, había estallado el asedio. Ahora, terminaba.

    Las consecuencias del asedio y la rendición fueron más allá de lo horrible. Había cuerpos en las calles y el hedor de la sangre se mezcló con el humo de los fuegos moribundos. Los Escoceses  que tenían la cuidad se habían rendido hace mucho, huido o muerto, y los Ingleses ahora llenaban la ciudad como una gran ola anglosajona. Ellos se estrellaron en el umbral de Berwick en sus poderosos caballos de guerra, entrando por espacios en los muros o a través de la quemada puerta que se había mantenido firme y orgullosa a través del asedio. Como una poderosa mano de Dios, los Ingleses habían barrido la cortina de salvajes para revelar la maltratada y moribunda ciudad debajo.

    En la media noche, el humo de la aplastada ciudad aún estaba fresco y punzante. Perros podían oírse ladrando en ocasiones o un niño llorando en la distancia pero, por la mayor parte estaba extrañamente quieto. Las fuerzas de avanzada de Edward ya se habían movido dentro de la ciudad para asegurar puntos estratégicos, siendo uno el Castillo de Berwick en los bancos del Rio Tweed. El castillo se había convertido en el comando central mientras grupos de Ingleses peinaban la ciudad para asegurarla para la llegada del rey.

    Y llegar el hizo, como un Cesar conquistador. Edward no era un rey mimado; él había estado luchando casi toda su vida y era un guerrero antes de haber sido un monarca. A horcadas de su enorme carguero Belga, el trono en la ciudad con un sequito de asesores y caballeros mayores, todos ellos nacidos y criados en batalla. Llevando antorchas a lo largo de las  maltratadas calles, ellos hicieron su camino al Castillo de Berwick.

    Las bandera ondeaban con el fuerte viento y las antorchas brillaban mientras ellos tronaban por las oscuras avenidas. El castillo estaba bien fortificado con cientos de tropas Inglesas mientras el rey y su sequito llegaban y el grupo hizo su camino al gran salón. Peleando con hombres en todas partes, algunos luciendo impresionantes heridas de batalla, mientras Edward buscaba a un hombre en particular que sabía que se dirigía a la habitación. El conde de Carlisle, su súbdito más leal, había asegurado no solo la mitad de la ciudad personalmente, sino también el Castillo. Los pálidos ojos de Edward buscaban al Señor Tate de Lara, el comandante de sus fuerzas.

    Él no fue difícil de localizar; Tate había visto la llegada del rey al salón y hacia su camino hacia él. De Lara era un hombre grande con los oscuros colores de su madre Galesa, el hijo ilegitimo de Edward I y tío del rey actual. Él se encontró con su sobrino en el medio del ahumado, sombrío salón.

    Señor, el saludo amablemente. Tu estarás complacido de saber que toda la ciudad ha sido asegurada. Las patrullas reportan desde todos los rincones de la ciudad y me dicen que todo está controlado.  Berwick es finalmente nuestra.

    Edward parecía más viejo que sus veintiún años; este asedio había visto muchas dificultades y él ya estaba extrañando a amigos en la muerte. Se alegró mucho de ver saludable y completo a de Lara, el hombre en el que él dependía más que en cualquier otro de sus generales. El estrecho la mano del hombre agradecido.

    Alabado sea Dios, Edward murmuro, sintiendo su fatiga pero renuente a mostrarla. Yo no podría haber hecho esto sin ti.

    De Lara sonrió cansado. Yo tuve bastante ayuda.

    Edward movió su cabeza a la modestia del hombre. Tú, como siempre, eres el catalizador para que los hombres muestren su verdadera fuerza. El miro el grupo de caras desconocidas detenidas cerca de la chimenea; había mujeres en la mezcla y él sabía que eran los rehenes. El movió su cabeza en su dirección. Seton, ¿Yo asumo?

    Los ojos color de nube de tormenta de De Lara se movieron hacia el grupo cerca del ardiente fuego. De hecho, el respondió. el hombre y su familia. ¿Los vas a interrogar esta noche o vas a esperar hasta la mañana? Ha sido un largo día y estoy seguro de que te gustaría descansar.

    Edward le hizo señas. Yo he esperado lo suficiente por este momento y no seré desalentado por algo tan mundano como mi agotamiento, el empezó a caminar hacia el grupo. ¿Dónde está Pembury?

    De Lara lo seguía. Él fue afuera a asegura los puestos de la noche personalmente. El debería estar de regreso en un momento.

    Edward se enfocó en el grupo de rehenes. ¿Sabe el de lo que tú y yo hemos discutido?

    De Lara sacudió la cabeza con algo de insatisfacción. Él sabe que será hecho comandante de Berwick una vez que la ciudad sea asegurada, él se aseguró de hablarle tajantemente al rey. Más allá de eso, yo pensé que sería mejor que tú le digieras su destino.

    Yo te dije que lo hicieras.

    Él lo va a tomar mejor si viene de ti.

    Edward miro a de Lara mientras llegaban hasta los rehenes. Pero fue una breve mueca, no notada por el grupo en frente de él. Edward se compuso rápidamente a un sin emociones, de alguna forma altivo, monarca mientras su mirada se movió entre los rostros desconocidos. Un extraño silencio cayo en la habitación mientras el rey finalmente confrontaba a su opositor cara a cara.

    ¿Quién es Alexander Seton? el demando.

    El hombre parado delante de él levanto su cabeza ligeramente... Yo soy el.

    La mirada de Edward se fijó en el hombre; él era mayor, como él sabía que lo seria, casi calvo pero con un poderoso cuerpo debajo del tartán y malla. Sir Alexander Seton había dirigido la defensa en contra de los Ingleses, reteniendo la ciudad de Berwick por varios meses antes de finalmente ser forzado por la decisiva victoria Inglesa en la montaña de Halidon a rendirse.

    El rey se pudo enfrente de Seton, continuando su escrutinio; había una gran cantidad de confusión en su expresión como si tratara de descubrir una gran cantidad de cosas. Sin advertencia, Edward apretó un puño y golpeo a Seton firmemente en la quijada. El hombre mayor se tambaleo mientras las mujeres del grupo chillaron.

    Eso fue por forzar mi mano, Edward gruño, desafiando al hombre a volver a él. Tu hiciste un acuerdo, Seton. La cuidad se rendiría en una fecha señalada y tu aun tendrías a tu hijo. ¿Qué te poseyó para cambiar la vida de tu hijo por tu necio orgullo?

    Seton sobo su quijada, mirando al apasionado joven rey. Tú no lo entenderías, mi señor.

    Edward estaba cada vez más furioso. Él era un niño aun así se comportaba con más honor que aquellos que se llamaban a sí mismos adultos, el apunto un dedo a Seton. Dios te maldiga por forzar  mi mano en contra de tu valiente hijo. Dios te maldiga por mandar a un joven hombre que tenía esperanzas hasta el último momento que su padre lo salvaría.

    De Lara estaba parado al lado del rey, su mandibular se marcaba débilmente mientras miraba el intercambio; el joven Edward había pasado la mayor parte de su vida arrancando de Roger Mortimer y su madre, así que el hombre entendía bien el miedo de un niño y confusión cuando un padre se rehúsa a protegerlo. Era un tema doloroso hecho más doloroso por la muerte del el hijo de catorce años de Seton, un joven que Edward había llegado a conocer durante su cautiverio.

    Seton había prometido a su hijo como rehén para asegurar que los escoceses rindieran Berwick si los refuerzos no llegaban a tiempo, pero la fecha limite llego y se fue, ningún refuerzo llego, aun así Seton no se rindió. Edward se vio forzado a ejecutar a los rehenes como represalia. Thomas Seton había muerto con una cuerda alrededor de su cuello y esperanza en su corazón.

    No le dio placer a mi padre ver a mi hermano morir. Una joven mujer parada detrás de Seton se hizo notar. Las manos de mi padre estaban atadas; sus comandantes se rehusaron a rendirse. Aun así él quería someterse a la fecha tope, él no podía hacerlo. Sus hombres no le abrían obedecido.

    El foco de Edward se movió de Seton a la mujer detrás de él; ella era baja en estatura con un exuberante cabello negro y ojos del color azul más pálido que él hubiera visto. Ella era una mujer sorprendentemente encantadora aun estando sucia y desaliñada como ella lo estaba. LA atención de Edward se fijó en la mujer.

    ¿Quién eres tú? el demando.

    Seton se giró a ver a la joven, su expresión estallando con desaprobación, pero la joven mujer lo ignore y dio un paso adelante.

    Yo soy la Señora Joselyn de Velt Seton, ella dijo con coraje. Alexander Seton es mi padre.

    Entonces Thomas era tu hermano.

    Ella asintió, perdiendo algo de su confianza. Si, ella casi suspiro. Él era mi hermano menor.

    Edward levanto su cabeza un poco. Yo no sabía que Seton tuviera dos hijas.

    Joselyn asintió. Maggie es mi hermana menor. Yo soy la mayor de los hijos de Seton.

    Las cejas del rey se levantaron. Entonces se giró a de Lara con mirada conocedora. Joselyn, el murmuro, pronunciándolo de la forma que ella lo había hecho; Joe-zalyn. Ella miro de regreso a la joven mujer. ¿Qué edad tiene usted, señora?

    yo he visto veintidós años, mi señor.

    ¿Quién es tu marido?

    Yo no estoy casada, mi señor.

    Edward estaba choqueado. ¿No hay marido? el repitió, incrédulo. ¿Por qué no?

    Ella ha estado en Jedburgh Abbey, Seton respondió por ella. Ella ha estado viviendo por el código agustiniano desde que ella tenía once años de edad.

    Edward miro al hombre  como si él estuviera loco. Eso, el apunto a Joselyn, ¿ha sido destinado para el claustro? ¿Tú eres completamente estúpido, hombre? Ella comandaría a un marido de tal riqueza y estatura como no lo podrías soñar.

    Seton miro a su hija, quien lo miro de regreso con algo de miedo y, mientras de Lara pensó mientras la miraba, un poco de disgusto. Antes de que la conversación ganara demasiado calor, un grupo de caballeros entraron al salón y distrajeron el foco. Sus voces eran fuertes el sonido de sus armas y mallas reverberando de los viejos muros de piedra. Edward y Tate se giraron al grupo, como lo hizo todo el mundo en la habitación. El musculo de la fuerza del rey había llegado.

    Ah, Pembury, Edward agarro a de Lara por el brazo y lo aparto del clan de los Seton. El gesticulo hacia el grupo de los caballeros que llegaban, ahora agrupándose alrededor de la mesa de comida a varios pies de distancia. Tú le dirás ahora acerca de su destino. Y no dejes nada afuera.

    De Lara estaba obviamente desagradado con la comanda. Tu mejor preguntas donde está la otra hija de Seton antes de que le diga. Si tú quieres que el hombre se case con ella, entonces....

    Edward movió su cabeza. Olvídate de Margaret Seton. Nosotros tenemos un muy adorable y completamente viable prospecto justo aquí. Él se va a casar con Joselyn Seton antes de que acabe esta noche y asegurar la ciudad con un matrimonio con la hija del comandante escoces derrotado.

    Tate no podía evitarlo; el gruño con exasperación, corriendo una cansada mano sobre su cara. Entonces el miro a la Señora Joselyn, parada pequeña pero fuerte junto a su padre. Ella ciertamente era una encantadora cosa pequeña. No había caso en pelear los deseos del rey; una vez que la mente del hombre se asentaba, no había como disuadirlo. El suspiro en resignación y se giró en la dirección de los caballeros ahora instalados.

    Stephen, el llamo del grupo. Una palabra, por favor.

    Stephen de Pembury se separó del grupo y se dirigió en dirección de de Lara. Él era un enorme musculoso hombre parado ocho pulgadas sobre seis pies y era fácilmente más alto que incluso el más alto en la pieza, de Lara incluido. De hecho, Pembury era un gigante donde fuera que el fuera. Con su cabello oscuro, rasgos cincelados y ojoso azul aciano, Él tenía una figura llamativa de virilidad masculina y poder, y tenía más de su parte de admiradoras femeninas. Él era enormemente fuerte, inteligente y obediente a la falta. Él había sido amigo cercano de Tate por años y los ojos azul aciano brillaron mientras se acercaba a su amigo y señor.

    La avanzada está instalada para la noche, mi señor, él dijo en voz profunda. Hay cuatro aperturas serias en los muros pero tengo esos cubiertos con al menos veinte hombres cada uno. Estamos listos para arreglarlos con el amanecer pero por ahora les he dicho a los hombres que descansen por la noche. ‘Sera el primer descanso real que los hombres tendrán en más de un mes.

    Tate asintió. No estoy en desacuerdo contigo en eso, él le dijo. Todos nosotros estamos bastante cansados.

    Estos han sido dos largos y agitados días.

    Agitados y sangrientos.

    Stephen movió sus oscuras cejas en acuerdo, mirando al rey mientras el hombre vagaba cerca de la chimenea donde un grupo de personas descuidadas se acurrucaban. El joven rey parecía particularmente cansado y pensativo, pero considerando la duración y costo del asedio a Berwick, Stephen no estaba sorprendido.

    ¿Algunas otras ordenes de Edward? el pregunto rápidamente.

    Tate pensó larga y duramente en esa pregunta. Entonces el cruzo sus poderosos brazos, luchando por encontrar las palabras correctas.

    Tú has sabido desde el comienzo de esta campaña que Edward tenía intenciones de colocarte a cargo de la guarnición militar de Berwick, el comenzó.

    Stephen empezó a mostrar los primeros signos de su fatiga; el sobo sus ojos y tomo un profundo, cansado aliento. Si, el dejo de sobarse los ojos y pestaño furiosamente como luchando por no quedarse dormido donde estaba de pie. Yo ya he elegido a mi grupo de comandantes  con la aprobación del rey. Que mal que Ken no esté aquí; estoy extrañando mucho al hombre.

    Él hablaba de Kenneth St. Héver, su amigo y colega, ahora en las Marchas Galesas manteniendo a raya a los príncipes galeses. Los tres hombres habían servido juntos durante los últimos años, un poderoso trio de caballeros por la causa Edward, y esta había sido la primera instancia que los había visto a ellos separados. Tate asintió en acuerdo al comentario de Stephen.

    Nosotros desafortunadamente tendremos que prescindir de él. El miro a Stephen mientras el hombre miraba al hombre al otro lado del cuarto. Después de varios momentos de lucha por encontrar las palabra correctas para decirle al hombre su destino, el finalmente suspiro pesadamente y lo enfrento. Stephen, tú tienes que estar al tanto de más directivas relacionadas con tu asignación.

    Stephen lo miro. ¿Cuáles son esas?

    Tate sabiamente fue con las buenas noticias primero. Por tu servicio ejemplar durante el asedio de Berwick, se te ha otorgado la comisión de campo de batalla de Barón Lamberton lo que incluye el Castillo de Ravensdowne cerca de Blyth, justo al norte de Newcastle. Los feudos de Bedlington y Blyth son tuyos. Estas son tierras ricas, Stephen. Felicitaciones.

    Stephen de repente no parecía tan cansado. Sus ojos azules miraron a de Lara primero con incredulidad, luego con gratitud.

    Yo conozco esa área, él dijo después de un momento. De hecho es rico y poblado.

    De Lara sonrió débilmente y lo golpeo en su hombro enormemente ancho. Nadie se merece esto más, él le dijo suavemente. Estoy orgulloso de ti.

    Stephen sonrió débilmente, levantándose para quitarse el yelmo. Dejándolo en la mesa detrás de él, paso sus dedos por su húmedo, casi negro cabello. Me siento honrado, él dijo simplemente. Yo le agradecería a Edward personalmente cuando él no este ocupado.

    La sonrisa de De Lara desapareció en parte. Hay algo más.

    El ánimo de Stephen era bueno, sin tener razones para creer que cualquier otra cosa que viniera seria recibido con desaprobación. Buen Cristo, ¿Qué más podría haber? Yo ya estoy muy honrado. Cualquier otra cosa parecería excesivo.

    Tate se giró en dirección del rey, ahora parado en la chimenea con algunos de sus consejeros. De Lara bajo la cabeza en dirección general.

    ¿notas el grupo de cautivos? él le menciono a Stephen.

    El gran caballero asintió. ¿Quiénes son ellos?

    Alexander Seton y su familia, el respondió. Hay tres mujeres en el grupo.

    Las veo.

    ¿Notas a la más joven que esta parada cerca del hombre calvo con falda escocesa?

    Los ojos de Stephen se fijaron en la figura al otro lado de la habitación. ¿Cabello negro?

    Si.

    Stephen pauso un momento, estudiando la distante figura. Bonita niña, el comento, girándose de regreso a Tate. ¿Quién es ella?

    La Señora Joselyn Seton. Tu nueva esposa.

    Stephen lo miro. Tate lo miro de vuelta. Ellos solo se miraron el uno al otro. Tate siguió esperando por algún tipo de  respuesta firme pero Stephen no hizo nada más que mirar. Stephen estaba, de hecho, desmedidamente bien y siempre lo había estado, pero esta falta de respuesta era calma incluso para él. Después de varios largos momentos de mirarse mutuamente, fue Stephen quien finalmente se quebró; él sonrió delgadamente y paso sus manos por su cabello nuevamente.

    Yo no quiero una esposa.

    Lo que tú quieras no está en cuestión, de Lara declaro, aunque no cruelmente. Edward siente que la seguridad de Berwick será sellada cuando el nuevo comandante de las fuerzas Inglesas se case con la hija del derrotado líder escoses. Es una tradición tan antigua como las batallas en sí, Stephen. El casarse son la hija de tu enemigo derrotado es para asegurar la paz. Tu sabes esto.

    Stephen se reía aunque sin humor. Él estaba luchando por rehusarse, lo que el en cualquier caso sabía que no podía hacerlo. Frustración e incredulidad se tornaban en furia, una emoción con la cual él no estaba particularmente familiarizado. El hombre era tan tranquilo que a veces algunos se habían preguntado si él tenía agua helada en sus venas en lugar de sangre.

    Yo era un soldado cuando entre a este cuarto, el murmuro. ahora soy un peón.

    Tate levanto una ceja. No es cierto. Tú has sido elevado en rango y estatus y eres un valioso active para el rey. Yo te sugiero que veas esto de esa manera. El bajo su voz y se acercó al gran hombre. Cualquier furia que tu estés sintiendo, termina con ella ahora. Tú tienes una directiva que cumplir antes de que acabe la noche y Edward no está de humor para tonterías. Tú eres el último hombre del cual esperaría emoción, Pembury. Cumple tu deber, como todos nosotros debemos.

    La sonrisa sin humor en la cara de Stephen desapareció mientras miraba parejamente a su señor. Los ojos azul aciano brillaban, cambiaron, y finalmente se tranquilizaron. Después de un momento, el asintió cortamente.

    Por supuesto, mi señor, él había vuelto a sonar calmo y profesional. La voluntad del rey será hecha en todas las cosas.

    Tate asintió débilmente, mirando a Stephen como si sugiriera que él no carecía de simpatía. Pero ahí era donde terminaba; ellos eran caballeros y ellos hacían lo que les fuera dicho. Era el fin de una muy larga y amarga batalla y ellos quizás estaban más nerviosos de lo que deberían ser por puro agotamiento. Pero ellos eran profesionales y sabían que lo que se esperaba de ellos. Juntos, ellos se movieron hacia Edward.

    El rey los vio venir, enderezándose mientras se enfocaba en Stephen. Stephen saludo a su monarca, un joven rey que él había conocido desde que era un niño muy joven.

    Señor, el saludo parejamente. Puedo extender mis profunda gratitud por los honores que me has dado. Me siento humilde por tu generosidad.

    Edward no se atrevió a mirar a Tate, temeroso de que el fuera a ver que, de alguna forma, Pembury había sido forzado a este suave pequeño discurso. El genuinamente gustaba de Stephen, un hombre que era tan fuerte y silencioso como la tumba, aun así poseía el sentido del humor más travieso que jamás allá visto. Cuando él era más joven, él había sido el blanco de algunas de las bromas de Stephen. El hombre podía ser despiadado pero todo muy divertido.

    Mirando dentro de los familiares ojos de uno de los caballeros más poderosos, el sintió que no había mucho exceso de buen humor en el hombre por el momento. El sospecho por qué pero él no se retractaría o cambiaria sus directiva. Algunas veces él se tenía que recordar a si mismo que él ahora era el rey y estos caballeros con los que había crecido alrededor eran sus vasallos. Ellos eran hombres de los cuales había aprendido mucho, considerándolos padres en el lugar de él cual que él nunca tuvo. Stephen era uno de esos hombres. El secretamente esperaba que el hombre no estuviera realmente molesto.

    Tú no te mereces nada menos, Edward respondió. Yo espero que puedas inspeccionar tus tenencias en un momento en el futuro cercano, Barón Lamberton.

    Stephen sonrió genuinamente al sonido de su nuevo título. Se algo de la endecha de la tierra en esa área y es una región rica y poblada.

    Edward asintió, el calor del momento desvaneciéndose mientras el tema sin hablar del compromiso colgaba del aire. Edward aclaro su garganta suavemente y se sumergió en el tema.

    Supongo que Tate te hablo de tu nueva esposa, el bajo su voz.

    Stephen asintió, pero no sin una ceja elevada. Lo hizo.

    Yo quiero que te cases con ella esta noche. Los escoceses tienen que saber que pretendemos dominarlos en todos los sentidos. La rebelión no será tolerada.

    Stephen no discutió y no cuestiono; no tendría asunto. No cambiaría el camino de las cosas.

    ¿Ella ya lo sabe, Señor?

    Ella no lo sabe. Ni lo hace su padre.

    ¿Supongo que usted le dirá a los dos?

    La respuesta de Edward fue gesticular a uno de los  caballeros menores de pie cerca. Cuando el hombre se acercó, el rey silenciosamente le ordeno que encontrara a un sacerdote. Stephen observo al caballero trotar, su armadura y malla tintineando una loca tonada. El miro de regreso a Edward para encontrar al joven rey mirándolo.

    Yo le voy a decir al padre pero tú le dirás a la joven, él le dijo silenciosamente. Ella va a ser tu esposa, después de todo. Tu podrías también empezar a conocerla de inmediato.

    Stephen casi rodo sus ojos pero se detuvo. Aun así, la cuadrada quijada se marcaba con desagrado y Edward estaba seguro de que él había escuchado un suave gruñido en algún punto. Pero el caballero asintió obedientemente.

    La joven de cabello negro, ¿Yo supongo? el inclino la cabeza en dirección del a familia que se acurrucaba.

    Edward se giró, mirando al grupo; junto con Seton y su hija mayor, ahí estaba aparentemente la madre, la abuela, y dos ancianos hombres con malla y sucio tartán. Era un grupo familiar extraño. No tan extraño, sin embargo, cuando uno consideraba que Seton había perdido a todos sus tres hijos en el asedio de Berwick. Mujeres y viejos era todo lo que quedaba, lo que fue una especie de tragedia.

    Lleva a la joven a algún lado y explícale las cosas a ella, Edward siseo las ordines mientras ellos se giraban hacia el grupo. Yo mantendré la familia a raya. Una vez que llegue el sacerdote, tú te casaras con ella u consumaras el matrimonio de inmediato. No quiero espacio para errores.

    Fue una orden dura pero Stephen no se inmuto. Sí, Señor.

    Oh... ¿y Stephen?

    ¿Mi señor?

    Felicitaciones. Ella es una mujer hermosa.

    Stephen encontró una gran cantidad de ironía en su declaración. El reprimió su urgencia de rodar sus ojos nuevamente. Marchando detrás del rey mientras ellos llegaban al grupo hecho jirones de rebeldes, él se detuvo cuando el rey lo hizo, un enorme centinela silencioso más grande que cualquier hombre que cualquiera de ellos hubiera visto. El cruzo sus brazos, apéndices del tamaño de ramas de árboles.

    Este es el Señor Stephen of Pembury, Edward anuncio al grupo. Él es el guardián protector de la ciudad de Berwick, comandante de las fuerzas del Rey y un caballero como ningún otro que ustedes hallan visto. Él es astuto, experimentado y posee una fuerza que dejaría a  Samson en vergüenza. Si ustedes valorizan su vida, ustedes van a  obedecer a este hombre como me obedecerían a mí. ¿Esa esto de alguna forma poco claro?

    Seton estaba mirando hacia arriba a Stephen con una expresión funesta; aun en la derrota, el anciano hombre tenía coraje. Él había pasado por el infierno y perdido casi todo, pero aun así, su desafío inherente no lo había dejado.

    ¿Qué será de mi familia y de mí? su mirada se movía entre Stephen y el rey. ¿seremos colgados como lo fue Thomas?

    Stephen devolvió la mirada odiosa sin emoción; no había razón para responder al desafío de un prisionero. Pero el miro al rey por la respuesta.

    Tus eras mi invitado por el momento. Edward no gustaba de la forma en que el hombre los estaba mirando. Tu nueva casa será el Castillo de Alnwick hasta que yo pueda pensar en un lugar más adecuado. Pero tu hija tiene un destino diferente.

    Stephen tomo eso como su señal. Acercándose, el agarro a la pequeña morena por el brazo y la saco libre de su grupo familiar antes de que alguien pudiera reaccionar. Alexander rugió en protesta mientras su esposa gritaba; la conmoción trajo a los caballeros y soldados al gran salón para retener, armados hasta los dientes y preparados para apuñalar al prime escoses que tratara de cruzar la línea. Mientras las mujeres en el grupo Seton empezaron a llorar lastimosamente, Seton el mismo perdió toda su arrogancia.

    Por favor, Señor, le ruego, el rápidamente entraba en pánico. No Joselyn. Lléveme a mí por cualquier castigo que usted decida y yo con gusto me someteré. Pero deje a mi hija en paz.

    Stephen ya estaba tirando a Joselyn a lo largo del salón, dirigiéndose a la puerta principal. Él estaba enfocado en su deber e ignoro el caos que había brotado. En su agarre, su prisionera ponía muy poca Resistencia; en su lugar, ella parecía estar tratando de calmar a su familia.

    ¡Pa! ella llamo a su padre parejamente. Yo voy a estar bien. ¡No te preocupes por eso!

    Su padre aparto sus ojos del joven rey a tiempo para ver a su hija siendo arrastrada por la puerta de entrada por una montaña de hombre. Pembury era el caballero más grande que el allá visto y él estaba aterrado. Con la mano en el corazón como para mantener adentro su terror, el miro de regreso al joven rey.

    ¿Qué vas a hacer con ella? pregunto con voz ronca.

    Edward ladeo una ceja. No temas, Seton, él no estaba seguro si le gustaba este hombre en lo más mínimo. Ella no va a tener el mismo destino que tu hijo. De hecho, tú acabas de conocer a tu futuro yerno. Tú podrás vivir a tener mil años y nunca encontraras un hombre tan honorable. Considérate tú y tu hija extremadamente afortunados.

    Seton se veía como si se fuera a desmayar. De hecho, eso fue lo que su esposa hizo tan luego Joselyn dejo la habitación.

    CAPÍTULO DOS

    El olor a humo y muerte estaba pesado en el aire ahora, solo unos momentos después de medianoche, mientras Stephen tiraba a Joselyn a lo largo del polvoriento patio fortificado y hacia la fortaleza de Berwick. La luna estaba empezando a emerger, solo asomándose sobre las colinas del noreste, y la tierra estaba iluminada con un suave color gris. Joselyn no dijo una palabra mientras el enorme caballero la tiraba escaleras arriba hacia la fortaleza y la llevo dentro del primer cuarto que llegaron, un pequeño solárium justo al lado de la puerta principal. Una vez dentro del frio y oscuro cuarto, el cerro y hecho cerrojo a la puerta.

    Él también la había dejado ir para entonces. Vestida con su tartán y unas prendas de lana tosca que eran pesadas y cálidas, ella se presionó en contra del muro tan lejos como pudo mientras fue a ver el fuego. Había muy poca leña pero la amontono expertamente, buscando hasta que encontró un pequeño pedazo de pedernal y piedra que se utilizaba para prender el fuego. Él se las arregló para prender una pequeña llama en el primer intento.

    Hasta ahora, él no había dicho una palabra. Joselyn lo observaba de cerca, luchando por no mostrar su ansiedad. Él era grande y se veía malvado, cubierto con oscuras manchas que ella solo podía asumir era sangre. El no usaba yelmo, su cabello negro brillando débilmente mientras el pequeño fuego crecía en fuerza. Él lo soplo un par de veces y cuando él estuvo convencido de que no moriría, se paró a enfrentarla.

    Era como mirar al árbol más alto; ella tuvo que estirar el cuello hacia atrás solo para mirarla hombre a la cara. Siendo escoceses, ella había visto Buena cantidad de hombres grandes, pero el caballero Ingles enfrente de ella iba más allá de lo que ella hubiera alguna vez presenciado. Junto con el cabello negro, él tenía una quijada cuadrada y nariz recta, y los ojos azules más brillantes que hubiera visto. Eran del color de los acianos y mientras la miraba, ellos brillaban con justa curiosidad, poder y quizás algo de enojo. Ella no podía culparlo realmente. Pero ella estaba muy preocupada acerca de lo que él iba a hacer con ella. Después de varios momentos de evaluación, el bajo su mirada y rasco vigorosamente su cuero cabelludo.

    Como te ha sido informado, mi nombre es Stephen, él dijo con voz grave que parecía burbujear desde los dedos de sus pies. Yo soy un caballero al servicio del Rey Edward, como también serví a su padre. Yo soy el Barón Lamberton del Castillo de Ravensdowne en Northumbria y voy a heredar el título de Barón Pembury a la muerte de mi padre. Yo también soy formalmente miembro de la orden Soberana Militar Hospitalaria de St. John de Jerusalén, de Rhodes y de Malta. Por lo tanto soy un consumado caballero con riqueza y estatus y tú, mi señora, tendrás el honor de convertirte en mi esposa.

    El la miro mientras terminaba la frase. Joselyn miro al hombre, digiriendo las palabras, sus rasgos registrando un shock, sorpresa e incredulidad en ese orden.

    ¿Esposa? ella repitió, aturdida. Pero... Pero yo no puedo casarme.

    Tú puedes y lo harás, Stephen le dijo, y antes de que te tires en un ataque de histeria, ten a saber que esta no es mi decisión, pero del rey. Él ha ordenado que nosotros dos nos casemos para cementar una alianza entre los rebeldes y los conquistadores de la ciudad. El resistirse, para cualquiera de nosotros, seria fútil.

    Los pálidos ojos azules de Joselyn estaban grandes con  asombro. Ella sentía tanto shock con el anuncio que le era difícil el comprender. Ella también sintió bastante miedo y vergüenza, sabiendo que la razón bajo su Resistencia podría muy bien negar el acuerdo. Había razones de las que ella no hablaba desde que habían ocurrido. Pero ahora, acorralada por el gran caballero que sería su marido, ella encontró la horrible razón llenando sus pensamientos. La hacia enfermarse simplemente el recordar lo que ella había intentado con todas sus fuerzas olvidar.

    Pero tú no entiendes, mi señor, ella dijo, su voz temblando. Es imposible que yo me  case.

    ¿Porque?

    Su cara, aun en la oscuridad, flameo un profundo, rojo pálido. Ella sabía que ella tenía que decirle pero era un trabajo de la mayor tensión el producir las palabras.

    Porque yo he estado viviendo en un convento desde que tengo once años, ella respondió. Yo estoy destinada al claustro.

    Esos planes ahora han cambiado.

    ¡Pero no pueden! ella chasqueo, bancando rápidamente cuando vio la expresión de su cara. Ella tenía un saludable miedo de este caballero que ella no conocía. Por favor créame, mi señor, no es nada en contra del matrimonio en general. Yo nunca he estado destinada para ningún matrimonio.

    Stephen inhalo profundamente, cansado, y descanso sus enormes manos en sus delgadas caderas. Yo entiendo tu compromiso con el claustro, Él se movió hacia ella lentamente. Yo, también, estaba destinado a una orden monástica pero ya no es el caso. A veces las necesidades el país y el rey eclipsan aun a los de la iglesia. Seguramente tu entiendes eso.

    Ella se apartó de él mientras él se acercaba, El tartán cayendo de su cabeza. Ella tenía cascadas de  delicioso cabello oscuro, ligeramente crespo, dándole a ella una belleza etérea en la débil luz. Aun con toda la agitación pasando dentro de él, incluso Stephen lo noto. Con sus pálidos ojos azules, casi negro cabellos y finamente esculpidos rasgos, ella era una criatura exquisita.

    Yo sospecho que mis razones para someterme al convento son diferentes a las, ella se apartó de él mientras él se acercaba. Quizás te retractaron tus votos, pero yo no voy a retractar los míos. Mis razones son lo suficientemente firmes de que yo nunca puedo casarme.

    ¿Tu de hecho has tomado tus votos?

    Ella casi le mintió peros u honesta naturaleza tenía su cabeza temblando  antes de que ella pudiera pensar. No, ella murmuro. No aun. Yo voy a tomarlos después del año Nuevo.

    ¿Qué edad tienes?

    Yo he visto veintidós años.

    El levanto una oscura ceja y detuvo su avance; él podía ver que ella se movió alejándose de él. Si tú has estado en un claustro por once años, ¿porque tú no has tomado tus votos antes de ahora? Si fueras seria en convertirte una monja, entonces tú los habrías tomados todos esos años atrás.

    Ella bajo su mirada con incertidumbre. Yo... eso es, las hermanas no me han dejado. No aun. Ellas dijeron que yo aún tenía penitencia que cumplir.

    ¿Penitencia porque?

    Sus ojos volaron a él y su respiración empezó a hacerse más rápida y más rápida. Ella trago, fuerte, esforzándose para retener su valor para decir lo que debe. Pero ella encontró que ella no podía mirarlo a los ojos mientras ella hablaba, rezando que el entendiera sus palabras y se  apurara hacia el rey para demandar que el compromiso se rompiera. En su más profunda humillación estaba su única esperanza de que él, también, estaría lo suficientemente humillado para pelearlo. ¡Escúpelo, muchacha tonta!

    Cuando yo tenía once años, mi padre me llevo a mí y uno de mis hermanos a un viaje a Carlisle, Ella hablaba apenas sobre un suspiro mientras se hundía en el taburete en contra del muro. Mi padre iba a Carlisle bastante por negocios pero era la primera vez que yo iba con él. Yo recuerdo que mi hermano y yo estábamos muy excitados de ir a la gran ciudad; era un lugar enorme con soldados y gente. Mi padre nos llevó a una calle con vendedores que tenían productos provenientes de todo el mundo. Mientras mi padre atendía sus negocios, de alguna manera yo me aleje. Yo recuerdo el olor de algo dulce y delicioso, y fue en su busca. La próxima cosa de la que me di cuenta, alguien me agarro y llevo a una arboleda que estaba justo al otro lado del borde de la calle. Yo trate de gritar y luchar, pero él era simplemente demasiado fuerte. Yo solo tenía once años, te importa, y no era rival para el hombre. Él había sido uno de los muchos soldados Ingleses que yo había visto a lo largo de la ciudad. Cuando el finalmente el me llevo a un lugar donde nadie podía oír mis gritos de ayuda, el....

    Ella de repente se detuvo, sin poder continuar. Stephen, sin embargo, estaba clavado en su cabeza oscura, sospechando con algo de certeza lo que ella estaba a punto de decirle. Había una mesa en el cuarto y el bajo su cuerpo en una esquina de la mesa, sus ojos fijos en ella con aguda intensidad.

    Continua.

    Ella miraba a sus pies. Su cabeza empezó a moverse hacia delante y atrás. Por favor....

    Dime el resto.

    Ella mantuvo su cabeza baja por un largo tiempo. Una gran lagrima cayo en el empolvado

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