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Terapias complementarias contra el cáncer

Terapias complementarias contra el cáncer

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Terapias complementarias contra el cáncer

valoraciones:
4/5 (2 valoraciones)
Longitud:
263 páginas
3 horas
Editorial:
Publicado:
Apr 25, 2018
ISBN:
9788740416404
Formato:
Libro

Descripción

Ahora tu salud también estará en tus manos.
Este libro te permitirá ir más allá del consejo médico, a tomar control sobre muchas variables que la medicina alopática deja de lado por desconocimiento y que sin embargo, son fundamentales para tu bienestar.

Aprenderás a alimentarte para fortalecer tu organismo, para potenciar tu sistema inmunológico, para desintoxicarte, para relajarte.

Aprenderás a descubrir tu esencia, a conectarte contigo mismo, a reconocer lo que te hace bien, a desechar aquello que te hace daño y a tomar conciencia de lo que realmente te conviene para tener una vida plena.

La mayoría de las técnicas, sistemas, productos y métodos señalados en el libro los podrás practicar y preparar sin ayuda; en pocos casos necesitarás de un terapeuta que te acompañe.

Temas: Ayuno, La Alimentación, Hidroterapia, Biomagnetismo, Musicoterapia, Reflexología, Fitoterapia, Reiki, Cromoterapia, Risoterapia,

Homeopatía, Oxigenoterapia, Armonización Energética, Moxibustión y Acupuntura, Limpieza del Colon, Hígado, Pulmones y Riñones, Fórmulas Terapéuticas, Germinados y Fermentados
Editorial:
Publicado:
Apr 25, 2018
ISBN:
9788740416404
Formato:
Libro

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Terapias complementarias contra el cáncer - Alberto Morán Privette

personal.

1. AYUNO

El ayuno es un método terapéutico, no solo del aspecto físico sino también espiritual, cuyo origen se pierde en el tiempo.

Nuestros antepasados, probablemente anteriores a la propia constitución humana, ya practicaban el ayuno para mantenerse sanos o para recuperar la salud; dejaban de comer por algunos días, en los que solamente consumían algunas hierbas y tomaban abundante agua.

Este hecho está tan arraigado, que aunque lo practicamos inconscientemente, todavía se puede observar en nosotros mismos cuando presentamos alguna enfermedad y se nos retira el apetito, y en nuestras mascotas que cada cierto tiempo dejan de comer y buscan consumir hierbas y pasto.

En etapas posteriores se entendió que el ayuno también tenía un efecto en el terreno de lo espiritual, emocional y mental, por lo que su práctica formó parte de los preparativos rituales y ceremoniales en muchas culturas. En la religión católica observamos el ayuno previo a la comunión (ahora tan corto como 1 hora, pero antes era de 24 horas) y el del viernes santo entre otros; el Ramadan, mes en que los musulmanes cumplen un ayuno diario entre el amanecer y el ocaso; y son conocidos los ayunos budistas, hinduistas, etc.

Estudios modernos han encontrado pistas sobre cómo actúa el ayuno en el cuerpo humano, de manera que ahora podemos entender mejor porqué es una herramienta sumamente útil para conservar la salud y para ayudar a recuperarla en caso necesario.

Entre diversos efectos se halló que al ayunar, el cuerpo usa las reservas de glucosa, grasa y cetonas, pero también consume células viejas o defectuosas, entre ellas las células blancas de la sangre, conocidas como glóbulos blancos, que son parte fundamental del sistema inmunológico, el cual es importantísimo para combatir enfermedades y también las células cancerosas.

De esa manera, durante los días del ayuno, la persona que lo realiza muestra una disminución de las células del sistema inmunológico en su cuerpo, sin embargo una vez terminado éste, el sistema inmunológico se renueva y recupera los niveles anteriores, pero con una funcionalidad óptima.

El ayuno provoca la disminución de una hormona del crecimiento, la IGF-1, relacionada con el envejecimiento y con la expresión de tumores.

También se ha registrado que el ayuno de varios días protege contra la toxicidad de la quimioterapia y de la radioterapia, y ayuda a mitigar los diversos efectos secundarios de estos tratamientos.

El ayuno, además de los efectos favorables en relación al cáncer y a los efectos secundarios de su tratamiento químico o radiológico, produce también beneficios en el sistema cardiovascular, previene y alivia enfermedades autoinmunes, la hipertensión arterial, la diabetes, desintoxica, etc.

Sin embargo el ayuno también puede producir algunos síntomas no deseados como dolor de cabeza, irritabilidad, sensación de cansancio, apatía, los que a veces causan el abandono prematuro de la experiencia. Más frecuentemente, el ayuno produce una relajación profunda y altamente satisfactoria.

El ayuno consiste en consumir alrededor de 300 calorías diarias, que pueden venir en jugos o caldos desgrasados o pequeñas ensaladas. Como consecuencia de esta restricción de la ingesta, el cuerpo consume reservas energéticas acumuladas y como dijimos, células viejas y defectuosas.

El ayuno es altamente beneficioso, pero no exento de riesgos en algunos casos en particular.

Personas en estado de desnutrición o que tienen muy bajas reservas, deberían evitar este método hasta que se hayan restablecido, ya que la carencia nutricional que en sus casos representaría el ayuno, podría llevarlos a una falla de los riñones y/o del hígado.

Hay muchas formas de hacer ayuno, desde 1 día hasta más de 7 días y existen muchísimas recetas y detalles que sus promotores destacan y que cada persona escogerá según sus preferencias y el consejo profesional.

En realidad casi todas las formas son buenas y se verá en cada ocasión cuál podría ser la mejor u óptima de manera específica para cada caso y momento.

A continuación daremos tres recetas de ayuno, cada una perfectamente válida, y en general suficiente para que el organismo comience a eliminar el exceso de toxinas que son en parte causantes del cáncer, y que están en la base de los efectos secundarios de terapias químicas.

Como regla general mientras más largo sea el ayuno, más tiempo deberá existir entre repeticiones

1: Ayuno de 1 día:

El día que comienzas, almuerza ligero, puede ser un pescado al vapor con verduras o un pollo a la plancha con ensalada de quinua. Luego del almuerzo harás un breve descanso para

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