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Cómo criar a las hijas: Consejos prácticos para aquellos que están formando a la próxima generación de mujeres
Cómo criar a las hijas: Consejos prácticos para aquellos que están formando a la próxima generación de mujeres
Cómo criar a las hijas: Consejos prácticos para aquellos que están formando a la próxima generación de mujeres
Libro electrónico499 páginas8 horas

Cómo criar a las hijas: Consejos prácticos para aquellos que están formando a la próxima generación de mujeres

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Información de este libro electrónico

La presión social. Los desórdenes alimenticios. Las decisiones sobre el amor, el romance y el sexo. Las demandas académicas. Las metas de la vida y cómo lograrlas. Estos son solamente algunos de los muchos desafíos que las jóvenes encaran hoy en día, y la edad en la que los enfrentan es cada vez más y más precoz.

Como padre, ¿cómo está guiando a su hija por el camino hacia ser mujer? ¿La está equipando para que tome decisiones sabias? Ya sea que ella siga jugando con muñecas o esté atravesando la adolesencia, a menudo turbulenta, ¿está ella en verdad segura en su identidad como su hija amada y valorada?

En el éxito de ventas del New York Times, Cómo criar a las hijas, el Dr. James Dobson, autoridad en la paternidad y respetado consejero familiar, lo ayudará a encarar los desafíos de educar y criar a sus hijas para que lleguen a ser mujeres fuertes, sanas y seguras que sobresalen en la vida.

Peer pressure. Eating disorders. Decisions about love, romance, and sex. Academic demands. Life goals and how to achieve them. These are just some of the challenges that girls face today—and the age at which they encounter them is getting younger and younger.

As a parent, how are you guiding your daughter on her journey to womanhood? Are you equipping her to make wise choices? Whether she’s still playing with dolls or in the midst of the often-turbulent teen years, is she truly secure in her identity as your valued and loved daughter?

In the New York Times bestseller Bringing Up Girls, parenting authority and trusted family counselor, Dr. James Dobson, will help you face the challenges of raising your daughters to become strong, healthy, and confident women who excel in life.
IdiomaEspañol
Fecha de lanzamiento1 may 2018
ISBN9781496436832
Cómo criar a las hijas: Consejos prácticos para aquellos que están formando a la próxima generación de mujeres
Autor

James C. Dobson

James Dobson is a pediatric psychologist whose organization, Focus on the Family, is the core of an influential multimedia group that advocates practices derived from evangelical Christian values. He is the author of several books and the host of an internationally broadcast radio show.

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    Me parecio muy importante, todos los padres que tenemos hijas e hijos debemos buscar ayuda anticipadamente. Nuestros hijos nos necesitan ya.

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Cómo criar a las hijas - James C. Dobson

1

EL MARAVILLOSO MUNDO DE LAS NIÑAS

H

ACE ALGUNOS AÑOS

escribí un libro titulado Cómo criar a los varones,[1] cuya venta ha superado el millón de ejemplares. Desde su publicación, me he encontrado con gente en la calle, en restaurantes y en aeropuertos que se ha dirigido a mí para preguntarme: "¿Cuándo va a escribir Cómo criar a las hijas? Cada vez que me reunía con mi editor, él me formulaba la misma pregunta. Ahora, aun los niños han comenzado a perseguirme." Hace poco, llegó a mi oficina la siguiente carta, escrita con letra un poco garabateada:

Estimado Dr. James Dobson:

Tengo 6 años de edad. Tengo dos hermanos mayores que yo. Me gustaría saber cuándo va a escribir Cómo criar a las hijas. Porque mi mamá realmente quiere enseñar a las niñas. Aprecio su trabajo en el libro.

Julie

Está bien, Julie. Tú ganas. Lo voy a escribir. Y muchas gracias por tu linda nota. Te apuesto a que tu mamá fue la que te alentó para que me escribieras, porque la niña a la que ella quiere enseñar . . . eres tú. Espero poder conocerte algún día porque creo que eres una niña de seis años muy especial.

He recibido miles de cartas interesantes de niños y niñas, la mayoría de los cuales son mayores que Julie. Algunos han estado bastante enojados conmigo porque me culpan por la forma en que sus padres los han disciplinado. Hace algunos años, un estudiante universitario me envió una poesía que expresaba ese sentimiento. Decía lo siguiente:

Las rosas son rojas y las violetas son púrpura

Cuando yo era niño, me dieron nalgadas por su culpa

Una de mis cartas favoritas fue la de una jovencita de catorce años de edad llamada Tiffany, que estaba muy enojada cuando me escribió. Fue directo al grano:

Lo odio dr dobson.

hoy tuve que mirar la película más estúpida acerca del sexo. usted hizo esa película. ¡JA! como si supiera algo sobre eso. también mi mamá ha comenzado a no dejarme ir a ver películas si no ha leído reseñas sobre las películas, gracias a su estúpido programa conectados. ahora no tengo vida social puesto que todos mis amigos van al cine a ver películas buenas. todo lo que puedo ver es hechizada. ¡fantástico!

Entonces Tiffany acabó con los miramientos. Ella debe de haber visto una foto mía muy vieja en la que usaba lentes antiguos, lo que la inspiró para darme este último golpe:

espero que se compre lentes nuevos, porque fisiólogo o no, sus otros lentes le tapan casi toda la cara.

Con todo mi cariño, Tiffany

¡Qué jovencita tan dulce! Sólo alguien que tiene catorce años podría comenzar una carta diciendo que me odia y terminarla con una expresión de afecto. Me imagino que Tiffany es un desafío para su madre y su padre, pero vienen mejores días en el futuro. Los padres a los cuales les estoy dando asesoramiento hoy eran muchachos irritables como Tiffany cuando escribí mi primer libro sobre la crianza de hijos, pero ahora ha sucedido algo hasta cierto punto gracioso. Ellos han crecido y han producido sus propios hijos de voluntad firme, y están buscando ayuda. Es gratificante para mí observar a una segunda generación de mamás y papás aprendiendo cómo tratar con los mismos asuntos y problemas que ellos les dieron a sus padres hace 25 años. Quién sabe, tal vez tendré la oportunidad de aconsejar a una tercera generación cuando Tiffany tenga su primer bebé. Ella y otras jóvenes mamás de su generación verán entonces las cosas desde una perspectiva completamente diferente. Sin embargo, me estoy adelantando demasiado.

El título que he elegido para este libro, Cómo criar a las hijas, expone una aseveración fundamental. Asume que la responsabilidad de un padre y de una madre no es sólo supervisar el crecimiento y desarrollo de sus hijas (e hijos), sino criarlos con un propósito: inculcarles ciertas cualidades y rasgos de carácter. El sabio rey Salomón se refirió a esta obligación hace más de 2.900 años cuando escribió: Dirige a tus hijos por el camino correcto, y cuando sean mayores, no lo abandonarán (Proverbios 22:6). El apóstol Pablo agregó otra dimensión cuando dijo: Padres, no hagan enojar a sus hijos con la forma en que los tratan. Más bien, críenlos con la disciplina e instrucción que proviene del Señor (Efesios 6:4).

Piense por un momento en lo que implican esos versículos bíblicos. ¿Significan que a un niño se le debe enseñar a reverenciar a Dios y a su Hijo, Jesucristo, y a entender la dimensión espiritual de la vida? Sí, ese es el significado principal y el más importante, pero creo que nos instruyen a hacer más que eso.

Los hijos son un don de Dios, y nosotros somos mayordomos de su bienestar. Instruir a un hijo o hija en este sentido significa ayudarlos a navegar los campos minados culturales que se encuentran en su camino, inculcándoles valores, talentos y principios eternos. Significa enseñarles el aprecio por la verdad, el ser dignos de confianza, la autodisciplina, el tener dominio propio, la generosidad y un espíritu dulce. Significa enseñarles a ser modestos, a tener principios morales y a ser bien educados. Significa enseñarles a vencer la inclinación natural hacia el egoísmo, la agresividad, la violencia y la negligencia. Significa enseñarles a trabajar, a aprender y a pensar. Eso es sólo el principio, y es por eso que la crianza de los hijos es una responsabilidad de enormes proporciones que requiere pensar y hacer planes por adelantado. Esto es sobre lo que hablaremos en las páginas que siguen.

La pasión que siento por el tema que estoy tratando está relacionada a la hija que todavía me llama papá. Ahora ella es adulta, pero la amo como cuando la vi por primera vez en la sala de nacimientos. Algo eléctrico sucedió entre los dos aquella mística noche, y eso todavía perdura. Cuando Danae tenía tres años, yo era profesor de pediatría en un colegio médico, y hacía trabajo de investigador en un hospital grande de niños. Cinco días por semana, mientras yo me preparaba para salir con mi maletín y conducir mi automóvil luchando con el tránsito de la ciudad de Los Ángeles, Danae lloraba. Ella no quería que me fuera. Yo siempre le daba un cariñoso abrazo y le prometía que regresaría lo antes posible esa tarde, pero era imposible consolarla. Todavía puedo ver a esa preciosa niña parada en la puerta de casa llorando.

Danae estaba muy alterada una mañana mientras le explicaba, otra vez, por qué papá tenía que ir a trabajar. Sus bellos ojos azules se le llenaron de lágrimas y me dijo con tristeza: Está bien, papá. Te perdono.

Unas pocas semanas atrás le pregunté a mi hija si se acordaba de esos días. En forma notable, ella tiene recuerdos vívidos de su niñez, lo cual a veces casi da miedo. Ella no sólo recordaba las lágrimas de la mañana que le estaba describiendo, sino que recordó algo que yo había olvidado.

Un día, cuando ella tenía tres años, salió con su madre al jardín para despedirme con la mano mientras yo me alejaba en mi automóvil. Sin embargo, yo ya había salido de la cochera, y no las vi paradas allí. Danae recuerda que lloró desilusionada. Cuando yo ya había viajado una larga cuadra, vi a mi pequeña familia en el espejo retrovisor. Ellas todavía me estaban despidiendo frenéticamente con la mano. Mientras doblaba en la esquina, saqué el brazo por la ventanilla y lo agité despidiéndome. Aun después de todos estos años, Danae recuerda la emoción que sintió cuando su papá la vio y le devolvió el saludo.

¿Cómo podríamos, usted y yo, ocuparnos tanto con los quehaceres de la vida que descuidamos a nuestros pequeños y vulnerables hijos e hijas, dejándolos sin protección ante las influencias del mal? ¿Cómo podríamos fallar en darles el afecto y la atención que ansían? Y ¿cómo podríamos mandarlos a un mundo peligroso sin proporcionarles una base segura que los mantenga firmes? No hay ninguna otra prioridad que se acerque a esta responsabilidad de dirigir a nuestros hijos por el camino correcto, como dijo Salomón. Esto es lo que trataremos en las páginas que siguen.

Analizaremos información, enfoques, respuestas, soluciones y recomendaciones que han resistido el paso del tiempo. Nuestro enfoque será la influencia que ejercen las madres, los padres, los maestros y los amigos. Vamos a hablar de niñas de todas las edades, desde que son bebés hasta que llegan a ser adultas, y consideraremos los peligros que se encuentran por delante en su camino. Hablaremos sobre cómo enseñarles a sus hijas a ser damas. Trataremos sobre la búsqueda de la autoestima, el despertar sexual, los padres solteros, el desarrollo emocional e información práctica para criar a sus hijas. Y, por supuesto, vamos a tratar sobre la pubertad, la adolescencia y la obsesión por la belleza.

Finalmente, hablaremos de la enseñanza espiritual en el hogar, y de por qué la pureza moral debe enseñarse desde los años preescolares hasta que dejan el hogar. Es aquí donde reside nuestra esperanza. Hay mucho que decir sobre este tema. En la preparación de este libro hemos acumulado más de tres mil páginas de material de investigación y referencia. Es mi trigésimo tercer libro, y me ha llevado más de tres años para completarlo. Lo que me llevó tanto tiempo fue tratar de decidir lo que no debía incluir. Todas las cosas me parecían significantes.

Lo que compartiré con ustedes, mamás y papás, se ha vuelto una obsesión para mí. Se me hace un nudo en la garganta cuando pienso en esas preciosas niñas que saben tan poco sobre la vida, y me preocupo sobre cómo podemos proteger su inocencia y preservar las alegrías de la niñez.

Esa es nuestra tarea. Así que, sírvase una taza de café, o hágase un té, siéntese en una silla cómoda y hablemos.

[1] James C. Dobson, Bringing Up Boys (Carol Stream, IL: Tyndale House Publishers, 2001). Publicado en español como Cómo criar a los varones (Miami: Editorial Unilit, 2002).

2

NIÑAS EN PELIGRO

L

A INVESTIGACIÓN DE

mi libro anterior, Cómo criar a los varones, mostró claramente que los varones estaban en problemas serios en muchas esferas de sus vidas. Desde la edad preescolar hasta la edad adulta, estaban por debajo de lo que se esperaba en cuanto a casi cada indicador de su salud emocional, educativa y física. Los niños tenían dos veces más posibilidades que las niñas de tener discapacidades de aprendizaje, tres veces más posibilidades de ser adictos a las drogas y cuatro veces más posibilidades de sufrir disturbios emocionales.[1] Tenían mayor riesgo de esquizofrenia, autismo, adicción sexual, alcoholismo y todas las formas de comportamiento antisocial y criminal.[2] Tenían diez veces más posibilidades de cometer asesinatos,[3] y el porcentaje de muerte en accidentes automovilísticos era 50 por ciento mayor.[4] Setenta y siete por ciento de los casos de delincuencia en las cortes involucraba a varones.[5]

Existe toda razón para creer que hoy en día los varones todavía continúan en este camino, por lo general. Cuando se los compara con las niñas, tienen serias desventajas en la escuela. En promedio, casi no hay ningún lugar en el mundo en el cual los varones lean mejor que las niñas. En Estados Unidos de América, en los cursos de estudios avanzados, las niñas les llevan ventaja de 124 a 100.[6] Según el sociólogo Andrew Hacker, tres de cada cuatro muchachas que cursan el último año de la secundaria informan pasar una hora o más haciendo tareas escolares, en comparación con sólo 50 por ciento de los varones.[7]

Como puede esperarse de estas estadísticas, menos varones asisten y se gradúan de la universidad hoy en día. Cincuenta y nueve por ciento de todos los candidatos a cursos de maestría son mujeres, y el porcentaje de hombres en cursos profesionales posgrado disminuye cada año.[8] Cuando a los alumnos de octavo grado de la secundaria se les pregunta en cuanto a sus aspiraciones para el futuro, es más probable que las muchachas digan que quieren seguir una carrera en administración, otras profesiones o en el mundo de los negocios.[9] Los varones, en contraste, a menudo no saben lo que quieren. He encontrado que aun en los últimos años de la secundaria, tienen menos inclinación a establecer metas o a considerar trabajar duro para alcanzarlas.

Esta falta de motivación académica en muchos varones acarrea consecuencias importantes para las jóvenes y para las mujeres adultas. Actualmente, las mujeres profesionales encuentran que hay escasez de hombres con una educación profesional similar a la de ellas cuando consideran la posibilidad de casarse. Alguien dijo con una sonrisa: Hay muchas Cenicientas y muy pocos príncipes. Los hombres y las mujeres han sido diseñados el uno para el otro y son interdependientes en infinidad de maneras. Cualquier cosa que afecta a un sexo influenciará en el otro, tanto en forma positiva como negativa. Es por eso que la guerra entre los sexos, que ha continuado al rojo vivo por casi cuarenta años, es tan lamentable y absurda.

Bueno, esto nos trae al tema de las niñas. ¿Cuán sanas emocional y físicamente son ellas? A pesar de que nuestras hijas marchan bastante bien en lo académico y en ciertos indicadores de salud social y personal, debo decirle que, en muchos aspectos, estoy aún más preocupado por las niñas que por los varones. Tanto ha cambiado para empeorar en años recientes. Las niñas están bajo una enorme presión que muy raramente experimentaron sus madres, abuelas y otras mujeres de las generaciones anteriores. Hoy, las niñas pequeñas están siendo seducidas a crecer con demasiada rapidez y se encuentran con desafíos para los cuales no están preparadas en absoluto. Por supuesto que esta es una generalización con muchas excepciones, pero demasiadas mujeres están en dificultades.

Su confusión es evidente en un despliegue de comportamientos que no tienen sentido para los miembros de sus familias, sus amigos y observadores. Por ejemplo, hay una incidencia creciente de trastornos alimenticios, incluyendo anorexia y bulimia, que acosan a la juventud. Esta obsesión con la extrema delgadez se ha extendido por las naciones occidentales como una epidemia viral. Aunque tiene numerosas y complejas causas psicológicas, es impulsada más que nada por un temor a ser gordo, o aun regordete, durante la infancia y la adolescencia.[10] Noventa por ciento de las personas afectadas son mujeres, comenzando tan pronto como a los cinco o seis años de edad.[11] ¡Imagínese eso! ¡Algunas de las pequeñas anoréxicas todavía están en el jardín de infantes! Según la American Academy of Child and Adolescent Psychiatry (Academia Americana de Psiquiatría para Niños y Adolescentes), 40 por ciento de niñas entre nueve y diez años de edad ha intentado bajar de peso.[12] Nunca antes han los niños estado tan preocupados con la forma de sus cuerpos.[13] La tercera parte de esas niñas finalmente adoptará métodos peligrosos de bajar de peso, tales como píldoras de dieta, laxantes, vomitar, ayunar y ejercicio extremo.[14] Para cuando lleguen a los quince años, más de 60 por ciento estará usando estas sustancias y métodos dañinos.[15] En capítulos posteriores hablaremos de la forma en que este temor a la obesidad a menudo lleva a la anorexia, a la bulimia y a otros trastornos.

Hay otras preocupaciones serias en cuanto a los alumnos de secundaria, algunos de los cuales se cortan, se mutilan y se hacen agujeros en la lengua, los labios, la nariz, las cejas, las orejas, los ombligos, los pezones y las partes privadas, colocándose clavos y anillos. Algunos tratan de simbolizar la oscuridad y la muerte por medio de la ropa que usan y la forma en que adornan sus cuerpos. Otros están involucrados en agresión sexual, drogas y alcohol, acosando a otros, engañando y rebelándose tanto en el hogar como en la escuela.

Ayudando a promover este comportamiento peligroso y antisocial, hay una cantidad de muchachas malas desfilando por nuestra cultura. Son íconos de la música pop, actrices que aspiran al estrellato e ídolos del público que tienen una influencia muy grande entre los adolescentes. Aunque el grupito de moda cambia constantemente, las superestrellas de hoy incluyen a Paris Hilton, Nicole Richie, Britney Spears, Lindsay Lohan y una cantidad de otras chicas sexy que ayudan a deformar a esta generación de niñas jóvenes. Las más descaradas a veces no usan ropa interior, y aun han permitido que los paparazzi les saquen fotos desde ángulos estratégicos.

Otra muchacha mala es Angelina Jolie, quien dijo en una entrevista con una revista alemana para mujeres: Dudo que la fidelidad sea absolutamente esencial para una relación. Es peor dejar a su pareja y después hablar mal de él. Ni Brad ni yo hemos afirmado jamás que vivir juntos signifique estar encadenados el uno al otro. Nos aseguramos de nunca restringir al otro.[16]

¿Nunca restringir al otro? Supongo que eso significa que Angelina y Brad duermen con cualquiera que les dé la gana y esperan que su relación no sea afectada por ello. El tiempo revelará que están trágicamente equivocados.

Lamentablemente, estas superestrellas descaradas han llegado a ser modelo de conducta para millones de niñas. Impulsan a aspirantes vulnerables a despreciar su propia apariencia. ¿Cómo pueden las niñas que llegan a la adolescencia, con aparatos ortodónticos y acné, alcanzar el estándar percibido de perfección? Es obvio que la mayoría no puede. Así que se odian a sí mismas por lo que son y por lo que nunca podrán ser.

Un número cada vez mayor de niñas también bebe una cantidad excesiva de alcohol, según el Center on Alcohol Marketing and Youth (CAMY) (Centro de Mercadotecnia del Alcohol y la Juventud) de Georgetown University.[17] En un período específico de seis meses, 31 por ciento de las muchachas tomó bebidas alcohólicas comparado con 19 por ciento de los muchachos.[18] Aunque los números son menores, hay una tendencia alarmante entre las jóvenes adolescentes en cuanto a quitarse la ropa por dinero.[19] Por supuesto que la prostitución está relacionada con ese comportamiento, y parece estar en aumento. Las personas que se involucran en actividades sexuales por dinero cada vez son más jóvenes, y tienden a pertenecer a la clase media.[20] La mayoría no está conformada por hijas que se escapan del hogar o niñas desaparecidas. Son adolescentes comunes que buscan atención, aventura, dinero y una forma de llenar el vacío que tienen dentro.

El periodista Steve Lopez reflexionó en las implicaciones de estas preocupaciones y otras relacionadas con las muchachas en una columna publicada en el periódico Los Angeles Times, titulada A Scary Time to Raise a Daughter (Un tiempo aterrador para criar a una hija). Él escribió:

Hace tres meses, mientras las contracciones de mi esposa sucedían con más frecuencia, prendimos el televisor para distraernos antes de ir al hospital.

Fue una mala idea.

Nadie espera mucha buena información de la tele en estos días, pero mientras pasábamos de un programa escabroso o insulso a otro de noviazgo o de telerrealidad, me pregunté si no deberíamos hacer que nos examinen la cabeza por traer a un niño a este mundo.

Especialmente a una niña.

No es sólo la televisión lo que me asusta. Es Internet, la música pop, la radio, la propaganda. Los elementos más morbosos de cada medio de comunicación dominan ahora nuestra cultura pop, y el mensaje incesante, repetitivo, dirigido principalmente a los jóvenes, es que las relaciones sexuales son lo más importante.

Claro que algunos de nosotros, los baby boomers [los nacidos entre 1946 y 1964], tuvimos nuestros días hippies de amor libre, pero esa fue una revolución social, no una campaña dirigida por las corporaciones.

Hoy, si no has tenido [relaciones sexuales] hace un momento, eres un perdedor. Si no esperas tenerlas en un futuro inmediato, trata la cirugía estética, porque el atractivo sexual —el verdadero estándar del logro humano— es la única cosa que vale la pena aspirar.

Sí, lo admito: estoy consternado acerca de esto porque tengo una hija pequeña. Cada día me siento un poco más como Dan Quayle, quien una vez fue ridiculizado porque criticó al personaje televisivo Murphy Brown, una madre soltera.

¿Dónde está Dan Quayle cuando lo necesitamos?"[21]

Steve Lopez tiene razón. Muchas jóvenes, al igual que sus hermanos, están siendo tratados injustamente por las influencias culturales que cada vez son más violentas, hipersexualizadas y espiritualmente empobrecidas. Y esta es la clave: nuestra sociedad está en guerra con los padres buenos que están tratando desesperadamente de proteger a sus hijos de las fuerzas dañinas que se arremolinan alrededor de ellos.

Permítanme formularles unas preguntas retóricas a aquellos de ustedes que están criando hijas. ¿Esperan que sus hijas sean sexualmente promiscuas aun desde la pubertad? ¡Por supuesto que no!, casi puedo escuchar respondiendo a la mayoría de ustedes. No obstante, permítanme formularles las siguientes preguntas a modo de ilustración. ¿Prefieren que sus hijas sean imprudentes, gritonas y agresivas en sus relaciones con los hombres? ¿Esperan que sean blancos fáciles para los muchachos que buscan conquistas sexuales? ¿Quieren que ellas imiten el comportamiento masculino inapropiado, tal como ser irascibles, descaradas, insensibles y que les falten el respeto a otras personas? ¿Quieren que sean vulgares, groseras, indecentes, irreverentes y descorteses?

¿Es su deseo que se vistan en forma provocativa para atraer la atención de los hombres, mostrando más de lo que ocultan? Cuando lleguen a la adolescencia, ¿quieren que se vean más como prostitutas, agrandándose los labios con colágeno y los senos con silicona? ¿Les gustaría que se cuelguen anillos en algunas partes del cuerpo, y que se tiñan el cabello de verde, anaranjado, púrpura y rosado? ¿Quieren que estén tan avergonzadas de sus cuerpos que se sientan impulsadas a seguir dietas a los nueve años de edad, y que tengan miedo de comer a los trece? ¿Se sienten cómodos con profesores que alienten a sus hijas casi adultas a que experimenten con relaciones lesbianas, y que les digan que ser bisexuales es una experiencia aún más gratificante? ¿Esperan que sus hijas aprendan que el matrimonio es una institución anticuada que debería ser redefinida o descartada? ¿Quieren que ellas desprecien las valiosas creencias espirituales que ustedes les han estado enseñando desde que eran bebés?

Si estas son sus aspiraciones para sus vulnerables hijitas, aunque estoy seguro de que no lo son, entonces no necesitan hacer nada para lograrlas. La cultura popular hará el trabajo por ustedes. Está diseñada para que esta generación de niños se convierta en pequeños clones políticamente correctos del canal de música MTV. La influencia de la industria del entretenimiento, de Madison Avenue, de Internet, de los músicos de rock, de algunas escuelas públicas, de las universidades liberales y de otras instituciones está formando y pervirtiendo a los jóvenes y llenándolos de ideas dañinas que les robarán la inocencia de la niñez. Como resultado, algunas de nuestras niñas perderán la posibilidad de tener una vida productiva y feliz. La estabilidad de sus futuras familias está en una situación precaria. Esto es lo que se encuentra en el camino de los niños cuyos padres trabajan demasiado, están abstraídos, extenuados y no se involucran en las vidas de sus hijos. Sin su cuidado y protección, la cultura llevará a estos hijos al infierno. Lo he visto miles de veces. Aun con la supervisión paternal apropiada, muchos de nuestros niños están en peligro.

Lo que más me preocupa son los niños que se sienten crónicamente solos. Sus padres están ausentes la mayor parte del tiempo, dejándolos que se las arreglen por sí mismos. Los seres humanos se necesitan unos a otros, y los que están aislados no prosperan. Los niños solitarios no sólo tienden a meterse en problemas, sino que son blancos indefensos para los malvados y explotadores que entienden el vacío que hay en sus vidas, y se aprovechan de ello para sus propios propósitos.

Una cosa es segura: sus hijos son el blanco de corporaciones que están dispuestas a explotarlos para enriquecerse rápidamente. ¿Existe alguna duda de que la industria de la pornografía trate de vender imágenes lascivas y perversas a los adolescentes curiosos, sin tener en cuenta las consecuencias de tal publicidad? Los hombres (y las mujeres) sin escrúpulos que venden este material no esperan a que los clientes lleguen a sus puertas. Salen a buscarlos. El ex Ministro de Justicia de Estados Unidos John Ashcroft dijo que nueve de cada diez adolescentes han sido expuestos a imágenes pornográficas.[22] Aquellos que por casualidad tropiezan con esta basura en Internet o en otros medios de comunicación son altamente susceptibles a lo que ven. Varones jóvenes de sólo trece años son fácilmente atrapados en un comportamiento adictivo y progresivo que los asediará por el resto de sus vidas. Las muchachas están afectadas directamente porque sus novios esperan que ellas imiten lo que se presenta en los productos obscenos.

Una cantidad enorme de otras corporaciones también busca manipular a las niñas. La corporación Mattel, Inc., por ejemplo, lanzó a la venta a una pequeña muñeca sexy llamada My Scene My Bling Bling Chelsea Doll.[23] Los críticos la llamaron la Barbie Prostituta.

No sólo los juguetes se están haciendo más sexy, sino que están experimentando algo llamado compresión de la edad. Antes las niñas de seis a diez años eran el blanco principal de Barbie y de otras muñecas así. Hoy en día, Barbie está dirigida a las niñas de tres a cinco años de edad. Como escribió Stacy Weiner, esto es adiós a la niñez.[24] El escritor Bruce Kluger comentó: Tú has avanzado mucho desde las muñecas de trapo.[25]

Los expertos en el desarrollo de los niños están advirtiendo a los padres de que pudieran estar atrayendo a pedófilos al vestir a sus niñas pequeñas como si fueran mujeres provocativas. La American Psychological Association (APA) (Asociación Americana de Psicología) advierte que la sexualización de niños lleva a tres de los problemas mentales más comunes entre las niñas y las mujeres: trastornos alimenticios, baja autoestima y depresión.[26] ¿Tiene que convencer esta asociación a los padres y a las madres que convertir a sus hijas de seis años en pequeñas vampiresas es simplemente estúpido?

A estas alturas, la pregunta sin contestar es: ¿Dónde están los padres? Por cierto que las niñas de cinco años no pueden comprar tangas o ropa interior que tiene piedras incrustadas o muñecas que parecen prostitutas. Sus padres son los que tienen que pagar por estas compras. Los recibos de ventas de unos años atrás indicaron que los padres gastaron 1,6 millones de dólares en ropa interior tipo tanga para sus hijas de siete a doce años de edad.[27] Me temo que muchos adultos que deberían ser más sabios han abdicado la responsabilidad de guiar a sus queridísimos hijos.

No nos debería sorprender que muchas muchachas adolescentes, que han sido criadas en la idiotez sexual del siglo XXI, hayan hecho de la promiscuidad un estilo de vida. Y la mayoría de ellas está perdida, irremediablemente perdida. Michelle Malkin, una de mis periodistas y comentaristas favoritas de la televisión, nos insta a reconocer lo que les está sucediendo a nuestros hijos. Ella escribió:

Como madre de una niña de 4 años y de un varón de 8 meses, estoy cada vez más consternada por el asalto de los liberales contra la decencia, por la normalización de la promiscuidad y por el papel de los medios de comunicación como desvergonzados colaboradores. . . . Uno pensaría que es normal vestirse a los 5 años de edad con ropa de vampiresa, ponerse brazaletes de sexo y hablar sobre el sexo oral a los 10 años de edad, mostrar los senos ante las cámaras a los 15, recibir pago por sexo anal a los 20, mantener archivos Excel de conquistas sexuales en la computadora y usar el aborto como un medio de control de la natalidad hasta la menopausia. Cuando las mujeres de ideología conservadora decimos: Tengan amor propio, los liberales de los medios de comunicación nos llaman santurronas. Cuando las mujeres de ideología conservadora dicen que la promiscuidad es degradante y autodestructiva, los liberales en los medios de comunicación nos llaman mojigatas. Cuando las mujeres liberales levantan sus voces, son alabadas como apasionadas. Cuando las mujeres de ideología conservadora levantamos la voz, somos condenadas como gritonas.[28]

Malkin concluyó con este consejo para los padres y madres:

Sean mojigatos. Sean groseros. Sean gritones. Y nunca, nunca sientan vergüenza por preguntar en voz alta: ¿No tienen vergüenza?[29]

Es obvio que la cultura tiene a nuestros hijos en el centro de su atención, y nosotros podemos marchar con la corriente o pelear con todo lo que tenemos. Quiera Dios ayudar a nuestros hijos si nos mantenemos pasivos y desconectados.

Espero que ahora usted entienda por qué estoy tan preocupado por las niñas. Están al máximo de riesgo hoy. Son tiernas y se sienten heridas con más facilidad que sus hermanos, y aunque vaya contra la corrección política, sostengo que su inherente naturaleza emocional hace que sean más fácilmente manipuladas. Hay un anhelo de amor y de conexión muy profundo dentro de sus almas femeninas. Es por esto que se abren sin compromiso a muchachos que tal vez, si ocurre un milagro, les pueden proporcionar la afirmación que anhelan. No parecen obtener mucho placer de los actos perversos que realizan. Esperan de todo corazón que un muchacho adolescente de por ahí llene el vacío y les aplaque el dolor que sienten por dentro. Con más frecuencia, esas necesidades no suplidas son creadas por algo que falta en la relación de esas muchachas con su madre y/o su padre. ¡Por lo general es con el padre! Vamos a profundizar en este asunto un poco más tarde.

Por ahora, padres y madres, este es el mundo en el cual sus hijos están creciendo. Por supuesto que no todos ellos han sucumbido a las tentaciones y presiones que he descrito, y muy pronto voy a compartir con ustedes algunas tendencias muy alentadoras que están comenzando a surgir. Sin embargo, las fuerzas que están atrayendo a la generación joven todavía están ejerciendo su trágico impacto. Nuestros hijos necesitan con urgencia que guiemos sus pasos y que establezcamos límites razonables para protegerlos.

Me recuerdan a pequeños conejitos que corren por la pradera, sin darse cuenta de que los búhos, los coyotes, los osos y los halcones están por allí tratando de atraparlos y despedazarlos. A veces parece que todos los animales de rapiña del campo van detrás de las mismas pequeñas criaturas vulnerables. Ustedes, mamá y papá, son los únicos que las defienden. No pueden esperar que la escuela pública haga lo que es claramente responsabilidad de ustedes. Ni siquiera su iglesia puede salvarlos. El clero está tratando de luchar contra una cultura que ha declinado mucho más que el mundo en el cual nacimos. Reunirse con los adolescentes los domingos por la mañana o los miércoles por la noche ayuda, pero hasta esto no es suficiente.

Sin embargo, ustedes pueden proveer el cuidado y la guía necesaria, y lo que es más importante, pueden llenar el vacío que de otra forma impulsará a sus hijos de ojos vivos a la pradera en una desesperada búsqueda de atención y la compañía cálida de otros conejitos perdidos.

Juntos, quizás, podemos proteger algunos niños y adolescentes de los peligros que he expuesto. No obstante, primero, quisiera compartir con usted algo más acerca de estas maravillosas criaturas que llamamos niñas.

[1] Ver http://www.ed.gov/about/reports/annual/osep/2003/25th-vol-1.pdf, figura 1-20, p. 26.

[2] Michael Gurian, The Wonder of Boys [La maravilla de los varones] (Nueva York: Jeremy P. Tarcher/Putnam, 1996), xvii–xviii.

[3] Gennaro F. Vito, Jeffrey R. Maah y Ronald M. Holmes, Criminology: Theory, Research, and Policy [Criminología: Teoría, Investigación y Políticas] (Sudbury, MA: Jones and Bartlett Publishers, 2006), 38.

[4] Ver http://www.sciencenews.org/articles/20060415/mathtrek.asp.

[5] Ver https://www.ncjrs.gov/App/abstractdb/AbstractDBDetails.aspx?id=188861

[6] Peg Tyre, The Trouble With Boys: A Surprising Report Card on Our Sons, Their Problems at School, and What Parents and Educators Must Do [El problema con los varones: Un reporte sorprendente sobre nuestros hijos, sus problemas en la escuela y lo que deben hacer los padres y educadores] (Nueva York: Crown Publishers, 2008); Trends in Educational Equity of Girls and Women: 2004 [Tendencias en la equidad educativa de niñas y mujeres: 2004], National Center for Education Statistics [Centro Nacional de Estadísticas para la Educación], U.S. Department of Education [Departamento de Educación de Estados Unidos]; ver http://nces.ed.gov/pubs2005/equity/Section4.asp; Education at a Glance 2003 [Un vistazo a la educación 2003], Organisation for Economic Co-Operation and Development [Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico]; ver http://www.oecdwash.org.

[7] Alaina Sue Potrikus, Women Making Strides in Education, Grades, Attendance, Graduation Rate Higher Than Men [Grandes progresos en la educación de mujeres, calificaciones, asistencia, porcentaje de graduación superior al de los varones], St. Paul Pioneer Press (28 de septiembre, 2003): A5.

[8] Trends in Educational Equity of Girls and Women: 2004, National Center for Education Statistics, U.S. Department of Education; ver http://nces.ed.gov/pubs2005/equity/Section4.asp; Kathleen Deveny, Girls Gone Bad [Chicas descarriadas], Newsweek (12 de febrero, 2007): 40.

[9] Trends in Educational Equity of Girls and Women: 2004, National Center for Education Statistics, U.S. Department of Education; ver http://nces.ed.gov/programs/projections/projections2015/sec4b.asp

[10] Media’s Effects on Girls: Body Image and Gender Identity [Influencia de los medios de comunicación en las niñas: Imagen corporal e identidad sexual], National Institute of Media and the Family [Instituto Nacional de los Medios de Comunicación y la Familia], hoja informativa revisada el 3 de abril, 2009.

[11] Stacy Weiner, Goodbye to Girlhood [Adiós a la niñez], The Washington Post (20 de febrero, 2007); ver http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2007/02/16/AR2007021602263.html.

[12] Ellen A. Schur, Mary Sanders y Hans Steiner, Body Dissatisfaction and Dieting in Young Children [Insatisfacción con la imagen corporal y las dietas en niños pequeños], International Journal of Eating Disorders, vol. 27 (diciembre 1999): 74–82; Judith Duffy, Revealed: The Children as Young as Five Years Old Suffering from Eating Disorders [Revelación: Niñas pequeñas de cinco años sufren trastornos alimenticios], Sunday Herald (12 de noviembre, 2006): 7.

[13] Cutting Girls Down to Size: The Influence of the Media on Teenage Body Image [Reduciendo la talla de las niñas: La influencia de los medios de comunicación en la imagen corporal de las adolescentes], Media & Values (3 de noviembre, 2005): 2–3.

[14] National Institute of Mental Health Statistics [Estadísticas del Instituto Nacional de Salud Mental], 2004; ver http://www.nimh.nih.gov/Publicat/eatingdisorders.cfm#sup1>.

[15] Ibid.

[16] Urmee Khan, Angelina Jolie Says Fidelity Not Essential for Relationships to Work [Angelina Jolie dice que la fidelidad no es necesaria para que las relaciones funcionen], Telegraph (23 de diciembre, 2009), ver http://www.telegraph.co.uk/news/newstopics/celebritynews/6870917/Angelina-Jolie-says-fidelity-not-essential-for-relationships-to-work.html.

[17] The Center on Alcohol Marketing and Youth [Centro de Mercadotecnia del Alcohol y la Juventud], Out of Control: Alcohol Advertising Taking Aim at America’s Youth—A Report on Alcohol Advertising in Magazines [Fuera de control: Propaganda de bebidas alcohólicas dirigida a la juventud estadounidense —Informe sobre la propaganda de bebidas alcohólicas en las revistas] (Washington, DC: The Center on Alcohol Marketing and Youth, 2002).

[18] Teenage Girls Targeted for Sweet-Flavored Alcoholic Beverages: Polls Show More Teen Girls See ‘Alcopop’ Ads than Women Age 21–44 [Jovencitas seleccionadas como blanco de la propaganda de bebidas alcohólicas endulzadas: Las estadísticas muestran que más jovencitas ven avisos publicitarios de ‘Alcopop’ que mujeres de 21 a 44 años], AlcoholPolicyMd.com (16 de diciembre, 2004); ver http://www.alcoholpolicymd.com/press_room/Press_releases/girlie_drinks_release.htm.

[19] Page Hurwitz y Alison Pollet, Strip Till You Drop: Teen Girls Are the Target Market for a New Wave of Stripper-Inspired Merchandise [Desvístete a morir: Jovencitas como el objetivo de una nueva tendencia de mercadeo para la moda de inspiración nudista], The Nation (12 de enero, 2004): 20.

[20] Ibid.

[21] Steve Lopez, A Scary Time to Raise a Daughter [Un tiempo aterrador para criar a una hija], The Los Angeles Times (26 de octubre, 2003): B1.

[22] Project Safe Childhood: A National Media Campaign [Proyecto Niñez Segura: Campaña Nacional de los Medios de Comunicación]; ver https://www.justice.gov/psc.

[23] Ver http://www.amazon.com/Barbie-Scene-Bling-Chelsea-Doll/dp/B000A7S5AU/ref=pd_sim_t_title_2.

[24] Weiner, Goodbye to Girlhood.

[25] Bruce Kluger, Dolls Lose Their Innocence [Las muñecas pierden su inocencia], USA Today (11 de diciembre, 2006): A23.

[26] Ver http://www.apa.org/pi/women/programs/girls/report-summary.pdf.

[27] NPD Fashionworld Data, 2003, citado por Claudia Wallis, The Thing About Thongs [El asunto de las tangas], revista Time (28 de septiembre, 2003); ver http://www.time.com/time/magazine/article/0,9171,490711,00.html.

[28] Michelle Malkin, Standing Up to the ‘Girls Gone Wild Culture’ [Resistir la cultura de las ‘chicas desenfrenadas’] (27 de julio, 2004); ver www.michellemalkin.com/2004/07/27/standing-up-to-the-girls-gone-wild-culture.

[29] Ibid.

3

EL BELLO SEXO

C

ONTINUEMOS AHORA NUESTRO

viaje hacia el maravilloso y complejo mundo de las chicas. Cada una de ellas es hermosa, preciosa y única. Desearía tener una docena de nietas como las hermosas jovencitas cuyas fotografías embellecen el diseño de este libro.

Me encanta la forma en la que Dios creó a las niñas, la cual fue realzada en la clásica canción escrita por Alan Jay Lerner y Frederick Leowe para la película Gigi. Contenía esta letra:

Gracias al cielo por estas niñitas

¡Porque las pequeñas crecen cada día!

Gracias al cielo por estas niñitas

Porque crecen de una manera deliciosa.

Y por cierto que lo hacen. Los varones también son un tesoro, por supuesto. Yo pasé tres años escribiendo acerca de su singularidad y de lo que los moviliza. No obstante, las mujeres de la especie nos capturan el corazón de una manera diferente. Su sensibilidad y ternura las hacen encantadoras. Sienten todo intensamente, y tienen la costumbre de abrazar a aquellos a los que aman.

Hablemos acerca del suave y femenino carácter de las niñas y exploremos porqué (y cómo) los padres deberían responder de acuerdo con esa característica. En primer lugar, necesito reconocer que si bien las

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