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Poesía completa

Poesía completa


Poesía completa

valoraciones:
5/5 (2 valoraciones)
Longitud:
564 páginas
5 horas
Editorial:
Publicado:
21 feb 2018
ISBN:
9788490654040
Formato:
Libro

Descripción

Los poemas de Emily Brontë son obras poderosas y apasionadas que combinan la vitalidad del espíritu humano con el mundo natural. Janet GezariI

La vida entera de Emily Brontë está recorrida por una misma pasión: la poesía. Estos poemas, compuestos en complicidad con sus célebres hermanas, Charlotte y Anne, comparten y amplian algunos de los temas centrales de su famosísima novela Cumbres borrascosas: el amor que se sobrepone a la muerte y la esperanza, el poder de la fantasía, la lealtad y la traición, las energías que solo se desprenden en soledad… y están escritos con la misma fuerza visionaria que sobrecoge en sus mejores páginas narrativas.

Editorial:
Publicado:
21 feb 2018
ISBN:
9788490654040
Formato:
Libro

Sobre el autor

Emily Jane Brontë nació en 1818 en Thornton (Yorkshire) y se crió en la población de Hawort (también en Yorkshire), donde su padre, pastor anglicano, había obtenido un cargo vitalicio en la parroquia. Habiendo perdido a su madre en 1821 y a dos hermanas mayores en 1825, los hijos supervivientes de la familia (Charlotte, Emily, Anne y Branwell) se educaron en casa, bajo la tutela de su padre y de una tía. Desde muy pequeñas, Emily y Anne escribieron crónicas fantásticas del imaginario reino de Gondal. A los diecisiete años fue a estudiar al internado de Roe Head, donde su hermana Charlotte daba clases, pero apenas estuvo unos meses. Tampoco duró mucho, por problemas de salud, en su puesto como maestra en la escuela Law Hill de Halifax. En 1842, acompañó a Charlotte al Pensionnat Héger en Bruselas, donde estudiarían francés y alemán, con la intención de abrir una escuela a su regreso. El plan nunca prosperó. En 1846 las tres hermanas consiguieron publicar un volumen conjunto de Poesías, con el seudónimo de Currer (Charlotte), Ellis (Emily) y Acton (Anne) Bell. Un año después, en una edición conjunta, aparecerían Cumbres Borrascosas de Emily y Agnes Grey de Anne. En 1848, a los treinta años, moriría de tuberculosis en Haworth.


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Vista previa del libro

Poesía completa - Emily Brontë

Emily Brontë

Poesía completa

Traducción e introducción

Xandru Fernández

ALBA

Nota a los textos

La presente traducción toma como base la edición realizada por Janet Gezari (The Complete Poems, Penguin Classics, 1992), basada en los cuadernos manuscritos, y de ella tomamos tanto la transcripción como la numeración de los poemas inéditos. Hemos dejado fuera de nuestra edición los poemas no fechados y de atribución dudosa.

Introducción

Al morir en 1848, con solo treinta años, Emily Jane Brontë dejaba una novela publicada, Cumbres Borrascosas (Wuthering Heights, Alba Maior, núm. XIII, Alba Minus núm. 34), que se convertiría en una de las obras de ficción más leídas de la cultura moderna. Pero sus aspiraciones como poeta le tomaron más tiempo que sus esfuerzos como novelista, y es posible que prefiriese perdurar como una igual de Wordsworth, Byron, Shelley y Keats, sus referentes más preciados.

La obra poética de Emily Brontë, en la que figuran algunos versos inolvidables del romanticismo inglés, se compone de 169 poemas, sin contar algún que otro fragmento y un par de poesías de autoría dudosa. Su composición abarca doce años, de 1836 a 1848, si bien durante los dos últimos Emily Brontë escribió (o más bien reescribió) un solo poema, mientras volcaba todas sus energías en Cumbres Borrascosas. Veintiuno de esos poemas vieron la luz en 1846, en el volumen Poems by Currer, Ellis, and Acton Bell, donde también se publicaron composiciones de sus hermanas Charlotte y Anne. Algunos más fueron publicados en 1850 por su hermana Charlotte, bien que con alguna alteración importante. El resto se fue publicando de manera póstuma.

La primera parte, «Poemas publicados en 1846», está formada por los veintiún poemas que Emily Brontë seleccionó. La segunda parte, «Poemas fechados», incluye en orden cronológico todos los poemas de Emily Brontë de los que existe una copia fechada y sobre cuya autoría no hay dudas razonables hoy.

Los manuscritos originales se dividen en dos cuadernos, uno de ellos dedicado íntegramente a Gondal, un territorio fantástico creado por las hermanas Emily y Anne en su infancia y que dio lugar a unas Crónicas de Gondal de las cuales no han llegado hasta nosotros más que fragmentos dispersos en prosa y en verso.

Gondal es una isla imaginaria situada en el océano Pacífico, se supone que muy cerca del Círculo Polar Ártico, con un clima y una vegetación muy parecidos a los de Yorkshire, la comarca natal de las Brontë. Su capital se llama Regina. Sujeta a la dominación política de Gondal, la isla de Gaaldine se encuentra más al sur, en latitudes tropicales. Se mencionan en ella varios reinos, tal vez efímeros, como Almedore, Ula y Zalona, topónimos que aparecen de vez en cuando en los poemas de Emily.

Es difícil reconstruir el entramado épico de las Crónicas de Gondal a partir de los fragmentos que han sobrevivido. Uno de sus personajes principales habría sido el emperador Julius Brenzaida, rey o príncipe de Angora, en el norte de Gondal. Casado con Rosina Alcona, fue coronado emperador conjuntamente con Gerald de Exina (el reino meridional de Gondal, o uno de los reinos de Gaaldine), a quien traiciona (véase el poema número 42), para después ser asesinado en su palacio por un tal Amedeus (poema 82), mientras Rosina yace inconsciente, víctima de una enfermedad de la que sanará tan solo para recibir la noticia de la muerte de su esposo (poema 126).

No está muy claro si Rosina es la misma mujer a la que los poemas se refieren con las iniciales A. G. A. (Augusta Geraldine Almeida, o Almeda). Parece haber sido esposa de Julius Brenzaida (como lo fue Rosina), la responsable de su encarcelamiento, y reina de Gondal tras sobrevivirle, pero las lagunas son demasiado numerosas. Entre sus muchos amantes se cuentan Alexander, señor de Elbë, muerto entre sus brazos junto a la orilla del lago Elmor o Elnor (poemas 10 y 23); Alfred Sidonia, señor de Aspin, cuyo fantasma aún recorre Aspin Castle pese a haber muerto durante su exilio en Inglaterra (poema 48); y Fernando de Samara, comprometido con la hija de la familia que gobierna Areon Hall (poema 35), pese a que huirá con A. G. A. y será encarcelado en las mazmorras de Gaaldine (poema 112), de donde escapará para acabar suicidándose (poema 71). A. G. A., por su parte, es asesinada por Douglas (poema 148), quien huye y se libra de sus perseguidores gracias a una súbita riada o avalancha (poema 61).

Aunque parecen haber cumplido un papel crucial como catalizadoras de sus ambiciones literarias las tramas del ciclo de Gondal no constituyen el centro del interés de Emily Brontë por la poesía. De hecho, se dan frecuentes intercambios de imágenes entre unos y otros episodios, y entre unos y otros personajes. Las constantes alusiones a batallas, asesinatos y otros hechos sangrientos le sirven para subrayar el papel de afecciones como la ira, el resentimiento, la ambición o los celos… que también encontrarán su sitio (menos épico pero no menos apropiado) entre los parajes desolados de Cumbres Borrascosas, cuyos personajes, especialmente Cathy Earnshaw y Heathcliff, parecen extraídos de los moldes de algunos personajes gondalianos.

Tan solo nos queda por advertir que, debido a la ausencia de puntuación en los textos originales, muchas de las traducciones que aquí se ofrecen se apoyan en una decisión previa acerca de qué lectura, entre varias de las posibles, elegir. Si la elección ha sido alguna vez desacertada, la responsabilidad es toda entera del traductor.

Xandru Fernández

POEMS PUBLISHED IN 1846

I Faith and Despondency

‘The winter wind is loud and wild,

Come close to me, my darling child;

Forsake thy books, and mateless play;

And, while the night is gathering grey,

We’ll talk its pensive hours away; –

‘Iernë, round our sheltered hall

November’s gusts unheeded call;

Not one faint breath can enter here

Enough to wave my daughter’s hair,

And I am glad to watch the blaze

Glance from her eyes, with mimic rays;

To feel her cheek so softly pressed,

In happy quiet on my breast.

‘But, yet, even this tranquillity

Brings bitter, restless thoughts to me;

And, in the red fire’s cheerful glow,

I think of deep glens, blocked with snow;

I dream of moor, and misty hill,

Where evening closes dark and chill;

For, lone, among the mountains cold, 

POEMAS PUBLICADOS EN 1846

I Fe y abatimiento

«El viento del invierno sopla fuerte y salvaje.

Ven junto a mí, hija querida.

Deja a un lado tus libros y tus juegos solitarios,

y, mientras la noche se va volviendo gris,

pasemos hablando esas horas pensativas.

»Iernë, en torno a nuestro hogar

las ráfagas de noviembre llaman sin ser atendidas;

ni un débil aliento puede entrar aquí

a remover el cabello de mi hija,

y yo soy feliz contemplando el resplandor

que desprenden sus ojos remedando relámpagos;

sintiendo su mejilla apretarse suavemente,

feliz y silenciosa, contra mi pecho.

»Pero, aun así, esta tranquilidad

me trae amargos e inquietos pensamientos;

y, en el jovial resplandor del rojo fuego,

pienso en valles profundos, bloqueados por la nieve;

sueño con el páramo y la neblinosa colina

donde cae la tarde oscura y fría;

pues, solitarios, entre el frío de las montañas, 

Lie those that I have loved of old.

And my heart aches, in hopeless pain

Exhausted with repinings vain,

That I shall greet them ne’er again!’

‘Father, in early infancy,

When you were far beyond the sea,

Such thoughts were tyrants over me!

I often sat, for hours together,

Through the long nights of angry weather,

Raised on my pillow, to descry

The dim moon struggling in the sky;

Or, with strained ear, to catch the shock,

Of rock with wave, and wave with rock;

So would I fearful vigil keep,

And, all for listening, never sleep.

But this world’s life has much to dread,

Not so, my Father, with the dead.

‘Oh! not for them, should we despair,

The grave is drear, but they are not there;

Their dust is mingled with the sod,

Their happy souls are gone to God!

You told me this, and yet you sigh,

And murmur that your friends must die.

Ah! my dear father, tell me why?

For, if your former words were true, 

yacen aquellos a los que quise en el pasado.

Y me duele el corazón, con un dolor sin esperanza,

agotado de afligirse en vano,

¡pues nunca más volveré a saludarlos!»

«Padre, en mi temprana infancia,

cuando estabas lejos al otro lado del mar,

¡qué pensamientos me dominaban!

Solía sentarme, durante horas,

en largas noches de tiempo tormentoso,

apoyada en mi almohada, para divisar

la tenue luna abriéndose paso en el cielo;

o, con el oído atento, para captar el choque

de roca con ola y de ola con roca;

así, temerosa, me mantenía en vela,

y, entregada a la escucha, nunca dormía.

Mas si en la vida de este mundo hay mucho que temer,

no es así, padre mío, con los muertos.

»¡Oh! Por ellos no tenemos que perder la esperanza,

la tumba es terrible, pero no están allí ellos;

su polvo se mezcla con el mantillo y el césped,

¡sus almas felices se han ido junto a Dios!

Tú me lo dijiste, y aun así suspiras

y lamentas que tus amigos tengan que morir.

¡Ah, padre querido, dime por qué!

Porque, si tus palabras de entonces eran verdad, 

How useless would such sorrow be;

As wise, to mourn the seed which grew

Unnoticed on its parent tree,

Because it fell in fertile earth,

And sprang up to a glorious birth –

Struck deep its root, and lifted high

Its green boughs, in the breezy sky.

‘But, I’ll not fear, I will not weep

For those whose bodies rest in sleep, –

I know there is a blessed shore,

Opening its ports for me, and mine;

And, gazing Time’s wide waters o’er,

I weary for that land divine,

Where we were born, where you and I

Shall meet our Dearest, when we die;

From suffering and corruption free,

Restored into the Deity.’

‘Well hast thou spoken, sweet, trustful child!

And wiser than thy sire;

And worldly tempests, raging wild,

Shall strengthen thy desire –

Thy fervent hope, through storm and foam,

Through wind and ocean’s roar,

To reach, at last, the eternal home,

The steadfast, changeless, shore!’ 

qué inútil sufrimiento es este;

tan juicioso como llorar la semilla que creció

inadvertida por el árbol que la engendró,

porque cayó en tierra fértil

y brotó de ella un magnífico vástago:

hundió profunda su raíz, y alzó hacia lo alto

sus verdes ramas en el cielo ventoso.

»No temeré, por tanto, ni lloraré tampoco

por aquellos cuyos cuerpos descansan en el sueño:

yo sé que hay una orilla dichosa

con sus puertos abiertos para mí y los míos;

y, mirando por encima de las vastas aguas del Tiempo,

me fatiga esperar ese país divino

donde nacimos, donde tú y yo

nos reuniremos con los más queridos, al morir;

libres de sufrimiento y corrupción,

restituidos al seno de la Divinidad.»

«Qué bien has hablado, dulce y confiada criatura,

y cuánto más sabiamente que tu padre;

y las tempestades del mundo, rugiendo embravecidas,

reforzarán tu deseo:

tu ardiente esperanza, a través de la tormenta y la espuma,

a través del bramido del océano y el viento,

de alcanzar, por fin, el hogar eterno,

la orilla firme e inmutable.» 

II Stars

Ah! why, because the dazzling sun

Restored our Earth to joy,

Have you departed, every one,

And left a desert sky?

All through the night, your glorious eyes

Were gazing down in mine,

And with a full heart’s thankful sighs,

I blessed that watch divine.

I was at peace, and drank your beams

As they were life to me;

And revelled in my changeful dreams,

Like petrel on the sea.

Thought followed thought, star followed star,

Through boundless regions, on;

While one sweet influence, near and far,

Thrilled through, and proved us one!

Why did the morning dawn to break

So great, so pure, a spell;

And scorch with fire, the tranquil cheek,

Where your cool radiance fell? 

II Estrellas

¿Por qué, cuando el brillante sol

restauró la alegría en nuestra Tierra,

os marchasteis vosotras, una tras otra,

dejando un cielo desierto?

Toda la noche, vuestros ojos luminosos

estuvieron contemplándome desde lo alto

y, con el corazón lleno de suspiros de agradecimiento,

yo bendecía esa mirada divina.

Yo estaba en paz y bebía vuestros rayos

como si fuesen vida para mí;

y me deleitaba en mis sueños inconstantes

como el petrel en la mar.

Un pensamiento tras otro, una estrella detrás de otra,

avanzando por regiones ilimitadas;

mientras una dulce influencia, cerca y lejos,

nos excitaba y nos unificaba.

¿Por qué rompió el amanecer

un hechizo tan grande y tan puro,

abrasando con fuego la calmada mejilla

donde caía vuestro fresco resplandor? 

Blood-red, he rose, and, arrow-straight,

His fierce beams struck my brow;

The soul of nature, sprang, elate,

But mine sank sad and low!

My lids closed down, yet through their veil,

I saw him, blazing, still,

And steep in gold the misty dale,

And flash upon the hill.

I turned me to the pillow, then,

To call back night, and see

Your worlds of solemn light, again,

Throb with my heart, and me!

It would not do – the pillow glowed,

And glowed both roof and floor;

And birds sang loudly in the wood,

And fresh winds shook the door;

The courtains waved, the wakened flies

Were murmuring round my room,

Imprisoned there, till I should rise,

And give them leave to roam.

Oh, stars, and dreams, and gentle night;

Oh, night and stars return! 

Se alzó sanguinolento y, en línea recta,

sus fieros rayos hirieron mi frente;

el alma de la naturaleza brotó con regocijo,

pero la mía se hundió, triste y abatida.

Mis párpados se cerraron, mas a través de su velo

aún lo veía resplandecer

bañando en oro el valle neblinoso,

brillando sobre la colina.

Me volví, pues, sobre la almohada,

para regresar a la noche y ver

de nuevo vuestros mundos de luz solemne

palpitar con mi corazón y conmigo.

No pudo ser: la almohada brillaba

y brillaban el techo y el suelo

y los pájaros cantaban con fuerza en el bosque

y un viento fresco sacudía la puerta;

las cortinas se agitaban, las moscas despertando

zumbaban dando vueltas por mi habitación,

prisioneras en ella hasta que me levanté

y las dejé salir y volar libres.

¡Oh, estrellas, y sueños, y delicada noche!

¡Oh, noche y estrellas, volved! 

And hide me from the hostile light,

That does not warm, but burn;

That drains the blood of suffering men;

Drinks tears, instead of dew;

Let me sleep through his blinding reign,

And only wake with you! 

¡Y escondedme de la luz hostil

que no calienta, sino que quema;

que drena la sangre de los hombres que sufren;

que bebe lágrimas en lugar de rocío;

dejadme dormir durante su cegador reinado

y despertar tan solo con vosotras!

III The Philosopher

‘Enough of thought, philosopher!

Too long hast thou been dreaming

Unenlightened, in this chamber drear,

While summer’s sun is beaming!

Space-sweeping soul, what sad refrain

Concludes thy musings once again?

‘"Oh, for the time when I shall sleep

Without identity,

And never care how rain may steep,

Or snow may cover me!

No promised heaven, these wild desires,

Could all, or half fulfil;

No threatened hell, with quenchless fires,

Subdue this quenchless will!"’

‘So said I, and still say the same;

Still, to my death, will say –

Three gods, within this little frame,

Are warring night and day;

Heaven could not hold them all, and yet

They all are held in me;

And must be mine till I forget

My present entity!

Oh, for the time, when in my breast 

III El filósofo

«¡Ya basta de pensamientos, filósofo!

¡Demasiado has estado soñando

a oscuras en este triste aposento

mientras brilla el sol del verano!

Alma que barre el espacio, ¿con qué triste estribillo

culmina una vez más tu cavilar?

»"¡Oh, cuándo llegará el tiempo en que dormiré

sin identidad,

y ya no me preocupará cómo moja la lluvia

o cómo la nieve me cubre!

¡Ningún paraíso prometido estos deseos salvajes

satisfará por completo, o a medias tan siquiera;

ningún infierno aborrecido con sus fuegos incesantes

doblegará esta incesante voluntad!"»

«Así dije, y aún digo lo mismo;

y aún, hasta mi muerte, lo diré:

tres dioses, dentro de este pequeño envoltorio,

guerrean noche y día;

el cielo no podría contenerlos a todos, y sin embargo

están todos contenidos en mí;

y míos han de ser hasta que me olvide

de mi entidad actual.

¡Oh, cuándo llegará el tiempo en que en mi pecho 

Their struggles will be o’er!

Oh, for the day, when I shall rest,

And never suffer more!’

‘I saw a spirit, standing, man,

Where thou doth stand – an hour ago,

And round his feet three rivers ran,

Of equal depth, and equal flow –

A golden stream – and one like blood;

And one like sapphire seemed to be;

But, where they joined their triple flood

It tumbled in an inky sea.

The spirit sent his dazzling gaze

Down through that ocean’s gloomy night

Then, kindling all, with sudden blaze,

The glad deep sparkled wide and bright –

White as the sun, far, far more fair

Than its divided sources were!’

‘And even for that spirit, seer,

I’ve watched and sought my life-time long;

Sought him in heaven, hell, earth, and air –

And endless search, and always wrong!

Had I but seen his glorious eye

Once light the clouds that wilder me,

I ne’er had raised this coward cry

To cease to think, and cease to be; 

sus luchas cesarán!

¡Oh, cuándo llegará el día en que descanse

y ya no sufra más!»

«Vi a un espíritu, hombre, de pie

donde estabas tú hace una hora

y alrededor de sus pies tres ríos corrían

de igual profundidad e igual caudal:

una corriente de oro, y una como de sangre

y una que parecía ser de zafiro;

pero, donde sus triples aguas se juntaban,

sobre un mar de tinta se precipitaban.

El espíritu lanzó una cegadora mirada

sobre la sombría noche de ese océano

y después, prendiendo todo con súbito resplandor,

la alegre profundidad centelleó amplia y brillante:

blanca como el sol, mucho, mucho más clara

de lo que lo eran sus fuentes divididas.»

«En busca de ese espíritu, adivino,

me he pasado la vida observando y acechando;

le busqué en el cielo, en el infierno, en la tierra y en el aire:

una búsqueda sin fin y que siempre se frustraba.

Pero si hubiese visto su mirada resplandeciente

iluminar por una vez las nubes que me extravían,

nunca habría gritado ese anhelo cobarde

por dejar de pensar y dejar de existir; 

I ne’er had called oblivion blest,

Nor, stretching eager hands to death,

Implored to change for senseless rest

This sentient soul, this living breath –

Oh, let me die – that power and will

Their cruel strife may close;

And conquered good, and conquering ill

Be lost in one repose!’

nunca habría llamado bendición al olvido

ni, estirando las manos ansiosas hacia la muerte,

imploraría cambiar por descanso insensible

esta alma sintiente, este aliento viviente.

Oh, déjame morir: este poder y voluntad

podrán acabar su cruel conflicto

y el bien vencido y el daño vencedor

reposar confundidos en uno solo.» 

IV Remembrance

Cold in the earth – and the deep snow piled above thee,

Far, far, removed, cold in the dreary grave!

Have I forgot, my only Love, to love thee,

Severed at last by Time’s all-severing wave?

Now, when alone, do my thoughts no longer hover

Over the mountains, on that northern shore,

Resting their wings where heath and fern-leaves cover

Thy noble heart for ever, ever more?

Cold in the earth – and fifteen wild Decembers,

From those brown hills, have melted into spring:

Faithful, indeed, is the spirit that remembers

After such years of change and suffering!

Sweet Love of youth, forgive, if I forget thee,

While the world’s tide is bearing me along;

Other desires and other hopes beset me,

Hopes which obscure, but cannot do thee wrong!

No later light has lightened up my heaven,

No second morn has ever shone for me;

All my life’s bliss from thy dear life was given,

All my life’s bliss is in the grave with thee. 

IV Remembranza

¡Frío bajo la tierra… y la profunda nieve amontonada sobre ti,

lejano, aislado, frío en la tumba sombría!

¿Me habré olvidado de amarte, mi único Amor,

separados al fin por la ola del Tiempo que todo lo separa?

Ahora, cuando esté sola, ¿dejarán mis pensamientos

de sobrevolar las montañas hacia esa costa del norte,

reposarán sus alas donde el brezo y el helecho

cubren tu noble corazón para siempre, por siempre jamás?

Frío bajo la tierra… y quince diciembres desolados,

desde aquellas colinas doradas, se han derretido en la primavera:

¡en verdad es leal el espíritu que recuerda

después de tantos años de mudanza y sufrimiento!

Dulce Amor de juventud, perdóname si te olvido

mientras la marea del mundo me arrastra consigo;

otros deseos y otras esperanzas me asedian,

esperanzas que pueden ensombrecerte mas no hacerte daño.

Ninguna nueva luz ha iluminado mi cielo,

ninguna mañana ha vuelto a brillar para mí;

toda la dicha de mi vida se me entregó con tu vida,

toda la dicha de mi vida está enterrada en la tumba contigo. 

But, when the days of golden dreams had perished,

And even Despair was powerless to destroy;

Then did I learn how existence could be cherished,

Strengthened, and fed without the aid of joy.

Then did I check the tears of useless passion –

Weaned my young soul from yearning after thine;

Sternly denied its burning wish to hasten

Down to that tomb already more than mine.

And, even yet, I dare not let it languish,

Dare not indulge in memory’s rapturous pain;

Once drinking deep of that divinest anguish,

How could I seek the empty world again?

Pero, cuando se fueron los días de los sueños dorados

y la Desesperación no tenía ya poder para destruir,

entonces aprendí cómo amar la existencia,

fortalecerla y alimentarla sin ayuda de la alegría.

Entonces refrené las lágrimas de la pasión inútil,

desenganché mi joven alma del anhelo de la tuya,

con firmeza rechacé su ardiente deseo de precipitarse

a descender a esa tumba que ya era más que mía.

Mas todavía no me atrevo a dejar que desfallezca,

no me atrevo a complacerme en el extasiado dolor de la memoria;

tras haber apurado esa angustia divina,

¿cómo podría adentrarme en el vano mundo otra vez?

V A Death-Scene

‘O Day! he cannot die

When thou so fair art shining!

O Sun, in such a glorious sky,

So tranquilly declining;

‘He cannot leave thee now,

While fresh west winds are blowing,

And all around his youthful brow

Thy cheerful light is glowing!

‘Edward, awake,

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