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El conejo: Selección de las razas, Elección y preparación de la instalación, alimentación y cuidados, cría y reproducción, comercialización, prevención y cura de las enfermedades

El conejo: Selección de las razas, Elección y preparación de la instalación, alimentación y cuidados, cría y reproducción, comercialización, prevención y cura de las enfermedades

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El conejo: Selección de las razas, Elección y preparación de la instalación, alimentación y cuidados, cría y reproducción, comercialización, prevención y cura de las enfermedades

valoraciones:
5/5 (1 clasificación)
Longitud:
232 páginas
1 hora
Publicado:
17 nov 2017
ISBN:
9781683255079
Formato:
Libro

Descripción

La cría del conejo puede ser muy rentable o acabar siendo un negocio desastroso. La diferencia entre uno y otro resultado está en la gestión del criadero. ¿Cuáles son las razas más adecuadas para la cría rentable? ¿Cuál es la sistematización más idónea? ¿Y las condiciones climáticas ideales? ¿Cómo se ha de llevar un criadero para que garantice ganancias y satisfacción personal? Esta guía responde a estas y a otras muchas preguntas, y proporciona válidos consejos para conducir un criadero sin dificultad. Todos los temas importantes que se plantean con relación a la cría de estos animales tienen cabida en esta obra: características de las razas, alojamiento y accesorios, alimentación, reproducción, enfermedades y profilaxis.
Publicado:
17 nov 2017
ISBN:
9781683255079
Formato:
Libro

Sobre el autor


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El conejo - Tarcisia Colombo

Glosario

INTRODUCCIÓN

En los últimos años, la cunicultura ha experimentado un renacimiento gracias a que recientes investigaciones han descubierto que su carne posee muchas más propiedades nutritivas de las que hasta el momento se pensaba.

Además, se han abierto nuevas expectativas de rentabilidad, a raíz del cambio que experimentan las tendencias alimentarias de los consumidores.

La cría racional del conejo no es, de todos modos, tan fácil. El conejo, gracias a su pequeño tamaño y a sus exigencias más bien modestas, siempre se ha prestado a una cría de tipo familiar, es decir, una especie de actividad secundaria para producir carne destinada al autoconsumo.

Un criador que se dedique a tiempo parcial y que disponga de recursos limitados solamente puede esperar de sus animales una tasa productiva discreta, por lo que no se expone a grandes desilusiones.

Sin embargo, en los últimos años se ha ido desarrollando la cría a escala industrial, lo que exige tener en cuenta todas sus necesidades tanto nutricionales como ambientales, ya que el conejo es un animal delicado que sufre los desequilibrios ambientales.

El éxito de esta actividad es consecuencia de una aplicación constante y meticulosa de técnicas de cría adecuadas, así como de una gestión que prime la prevención de las afecciones sanitarias y la adopción de una higiene rigurosa.

Este libro quiere ser un instrumento sencillo y a la vez completo que ayude a quien se dedique a la cría como actividad profesional, así como para quien desee mejorar sus resultados productivos.

El libro se propone adoptar una orientación científica y práctica: por lo tanto, el rigor de las descripciones de carácter etológico y fisiológico se combina con la sencillez de los consejos referidos a la cría en sus aspectos más concretos.

Como es natural, las informaciones de carácter teórico no pueden sustituir la experiencia directa, que mejora día a día gracias a un mejor conocimiento de las características del animal.

Como es de esperar, un buen criador de animales no se hace de la noche a la mañana: la cría rentable del conejo exige tanto competencia como mucha experiencia.

Conejos en su ambiente natural. (Fotografía de Gissey/Cogis)

Gigante de Flandes. (Fotografía de Labat/Cogis)

ANATOMÍA

La descripción anatómica del conejo que presentamos a continuación no tiene la pretensión de ser exhaustiva, sino más bien de permitir una perfecta comprensión del texto y proporcionar las bases suficientes para realizar un estudio más detallado.

El conejo doméstico está dotado de un cuerpo recubierto de pelo fino, excepto en el hocico, en la zona de las ingles (vulva, escroto) y en la parte interna del pabellón auricular.

Su pelaje, que tando puede ser blanco como de color, se compone fundamentalmente de dos tipos de pelo: la borra y la lana.

La estructura general del conejo es de forma redondeada, y en ella destacan en particular dos zonas que tienen un valor comercial muy distinto: la cabeza y el tronco.

IDENTIFICACIÓN ZOOLÓGICA DEL CONEJO

LA CABEZA

El aspecto anatómico más evidente de la cabeza del conejo lo constituyen, sin ninguna duda, sus orejas, que normalmente mantiene erguidas, si bien en algunas razas están dobladas.

Los pabellones auriculares, que son de gran tamaño, permiten que se produzca la dispersión del calor. Esta función reviste gran importancia, puesto que el conejo, a diferencia de otros mamíferos, no dispone de glándulas sudoríparas repartidas por todo su cuerpo.

Su boca es pequeña y está rodeada de un número considerable de pelos sensoriales (vibrisas).

Su labio superior tiene una forma muy característica (labio leporino) y presenta una incisión en la parte central que lo divide en dos partes independientes una de la otra.

Sus dientes son de crecimiento continuo y su longitud se ve controlada por la acción abrasiva de los alimentos duros que el conejo roe con frecuencia.

Su estructura dental, por lo tanto, es la siguiente:

Las cuerdas vocales son muy rudimentarias, por lo que el conejo puede ser considerado un animal mudo.

El hocico del conejo puede moverse en función de los actos respiratorios y olfativos y constituye uno de los principales indicadores de las patologías del aparato respiratorio, responsables de gran parte de las muertes de los conejos de cría.

Los ojos son de color rojo (en los ejemplares albinos), azul o marrón.

La piel del cuello forma un pliegue (papada), más o menos desarrollado y homogéneo según la raza y la edad.

PARTES DEL CUERPO

EL TRONCO

En el conejo de carne, el tronco es la parte más importante: cuanto más desarrollado esté el tronco, mayores serán las capacidades reproductivas del animal.

La columna vertebral está compuesta, además de por las siete vértebras del cuello, por doce o trece vértebras torácicas, siete lumbares, cuatro sacras y dieciséis caudales.

En el tronco se pueden distinguir el tórax, el abdomen y la cavidad pélvica.

ESQUELETO

EL TÓRAX

Es una estructura formada por el conjunto de las costillas (doce o trece pares), colocadas a ambos lados de la columna vertebral y articuladas con ella, el esternón y las vértebras torácicas. Posee siete costillas (esternales) soldadas al esternón, mientras que la octava y la novena (asternales) se adhieren ventralmente a las costillas anteriores; las restantes (flotantes) carecen de anclaje ventral. El costillar, además de contener y proteger los órganos vitales, sirve como punto de articulación de las extremidades anteriores. En la cavidad torácica se hallan los pulmones, órganos en los que se produce el intercambio gaseoso entre el oxígeno inspirado y el dióxido de carbono de la sangre.

EL ABDOMEN

Es una cavidad sustentada por la columna vertebral. Contiene los órganos de los aparatos digestivo, reproductor y excretor.

Dada su importancia para la fisiología del conejo, vale la pena detenerse en el tubo gastrointestinal, y concretamente en el intestino, que se divide en delgado y grueso.

En la parte adyacente al estómago, el intestino delgado recibe el nombre de duodeno; tiene forma de «V» abierta y contiene el páncreas; en el tramo restante, denominado yeyuno e íleon, forma unas circunvoluciones peculiares comprendidas en la cavidad abdominal.

APARATO DIGESTIVO

A través de la válvula ileocecal se pasa al intestino grueso, que es capaz de absorber grandes cantidades de agua. El intestino grueso, a su vez, se divide en ciego y colon.

El colon constituye el lugar donde se realiza la ciegotrofia, que consiste en la reingestión y nueva digestión de las heces blandas, un material parcialmente degradado y muy rico en vitaminas, proteínas, aminoácidos y agua.

El ciego es el lugar donde se llevan a cabo las fermentaciones bacterianas que permiten la degradación de la fibra, mientras que la calidad de la excreción fecal depende de la actividad del colon proximal.

Al final del colon se halla el recto, que comunica con el exterior gracias al ano.

En un animal de talla media, la longitud total del tubo digestivo puede ser de diez veces la del cuerpo (unos 5 m).

Conejera. (Fotografía de Lanceau/Cogis)

LA CAVIDAD PÉLVICA

Contiene el aparato urogenital y tiene como soporte esquelético los dos coxales, huesos formados por la fusión de íleon, pubis e isquion. Las extremidades posteriores están soldadas a la pelvis.

En lo que respecta al aparato urogenital, hay que destacar la presencia de una almohadilla de grasa alrededor de los riñones (grasa perirrenal) si el conejo goza de buena salud y está bien alimentado.

Los testículos suelen retraerse si el animal se asusta o si la temperatura ambiental es alta. A ambos lados del pene posee las glándulas inguinales que, como las que tiene debajo de la barbilla, le permiten marcar el territorio (en el caso del conejo de cría, es su propia jaula), gracias a una secreción de olor intenso que usa para atraer sexualmente a otros ejemplares.

El útero se divide en dos partes (trompas), por lo que puede considerarse un órgano doble.

FISIOLOGÍA

FISIOLOGÍA REPRODUCTIVA Y REPRODUCCIÓN

El momento en que el conejo alcanza la pubertad varía en función de la raza y las condiciones ambientales.

De todos modos, la hembra es capaz de reproducirse a partir de los cuatro meses de edad aproximadamente, y el macho, a partir de los seis.

En la hembra, la ovulación es inducida: la liberación de los óvulos en los oviductos se produce tras el coito o gracias a una secreción hormonal en caso de inseminación artificial.

La ovulación se produce de diez a trece horas después del estímulo, que es el tiempo medio que emplean los espermatozoides para ascender por los tubos.

Por tanto, no puede hablarse de un ciclo sexual de la coneja; en cualquier caso, se detecta una aceptación periódica del macho (a intervalos de cuatro o seis días). La ovulación se produce incluso tras un estímulo mecánico de la vagina a causa de la monta entre hembras (mayores de tres meses), o por una variación brusca de las condiciones ambientales (por ejemplo, cambios de luz), lo cual provoca la liberación de los óvulos de los folículos. Aun así, ciertas condiciones permiten calcular las probabilidades de aceptación del macho y, por tanto, de gestación. Por otra parte, según la concentración de estrógenos en la sangre, la vulva adquiere unas coloraciones que coinciden con una mayor o menor oportunidad del apareamiento. Un rojo intenso coincide, en general, con el periodo de máxima aceptación del macho; el violeta, en cambio, indica el periodo que sigue a ese momento.

Al igual que sucede con las perras, las conejas pueden sufrir casos de pseudogestación, con formaciones de cuerpos lúteos (amarillos), durante los cuales la coneja se comportará como si estuviera preñada, llegando a arrancarse pelo para hacer un nido y rechazar al macho. Al cabo de 15 o 16 días, la hembra mostrará actitudes reproductivas normales. Sin embargo, en la cría en jaulas no suele darse este fenómeno.

La gestación dura aproximadamente 30 o 32 días. El parto suele producirse a primera hora de la mañana y dura bastante tiempo, pudiendo llegar a alargarse incluso dos o tres días en algunos casos, ya que una vez expulsada del seno materno la primera cría, el resto puede sobrevivir en el útero durante todo este tiempo. Cuanto mayor sea el número de crías, más rápido será el parto, y menor, por tanto, la duración de la gestación. Las crías nacen sin pelo y tienen los ojos cerrados, encuentran su primera acogida en un nido que la hembra ha preparado con su propio pelo unos días antes del parto, después de haberlas liberado de la envoltura fetal. La camada se

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