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Cóscorin De Nebulosia

Cóscorin De Nebulosia

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Cóscorin De Nebulosia

Longitud:
122 páginas
1 hora
Editorial:
Publicado:
Nov 3, 2017
ISBN:
9781507195659
Formato:
Libro

Descripción

Contrariamente a su apariencia, este libro no es autobiográfico, sino biográfico; más bien, es el conjunto de breves extractos de las biografías de los diversos personajes que, por causa de mis actividades, tuve la oportunidad de frecuentar.
Cada uno de estos personajes ha consentido que yo reconstruyera en una historia, los episodios a través de los cuales han pasado. Naturalmente, siendo sus vivencias disparejas y con características enteramente diferentes las unas de las otras, tal y como  son de diferentes las personas mismas, las he modificado un poco, para darles esa linealidad lógica que une a todos los episodios de cada individuo.
Hechos y personajes han sido retocados en modo de no ser identificables. Es cierto, en este punto, podría haberme inventado a conveniencia los diversos acontecimientos, pero así toda la narración no hubiese tenido ese sabor a realidad que puede tener sólo aquello que acontece.
En este propósito llegó en mi rescate un personaje, conocido mucho tiempo atrás,  y con características un tanto particulares. Este hombre podía tranquilamente hablar de cosas que le hubieren acontecido en el futuro, resultando perfectamente claro a quien conociese ya de estas cosas, pero sin comprender en lo absoluto aquello que él mismo estuviese exponiendo. Él aseguraba que esa propiedad se derivaba del hecho de ser nativo de Nebulosia, país cuya ubicación nunca logré encontrar y donde, a su parecer, el pasado y el futuro, aún siendo muy distintos como en cualquier otro lugar, son igualmente accesibles, con la única particularidad que el futuro es comprendido sólo por quien ya lo hubiere vivido.
En todo caso, he aprovechado su manera de ser y, con su consentimiento, he mezclado sus episodios e historias, los cuales no he modificado, en otros hechos,  adaptándolos a su temperamento, atribuyéndole todo a él.
Empleo su verdadero nombre, Cóscorin, porque esa ha sido su única condición par
Editorial:
Publicado:
Nov 3, 2017
ISBN:
9781507195659
Formato:
Libro

Sobre el autor


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Cóscorin De Nebulosia - Fedrosecondo

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Prefacio

Contrariamente a su apariencia, este libro no es autobiográfico, sino biográfico; más bien, es el conjunto de breves extractos de las biografías de los diversos personajes que, por causa de mis actividades, tuve la oportunidad de frecuentar.

Cada uno de estos personajes ha consentido que yo reconstruyera en una historia, los episodios a través de los cuales han pasado. Naturalmente, siendo sus vivencias disparejas y con características enteramente diferentes las unas de las otras, tal y como son de diferentes las personas mismas, las he modificado un poco, para darles esa linealidad lógica que une a todos los episodios de cada individuo.

Hechos y personajes han sido retocados en modo de no ser identificables. Es cierto, en este punto, podría haberme inventado a conveniencia los diversos acontecimientos, pero así toda la narración no hubiese tenido ese sabor a realidad que puede tener sólo aquello que acontece.

En este propósito llegó en mi rescate un personaje, conocido mucho tiempo atrás, y con características un tanto particulares. Este hombre podía tranquilamente hablar de cosas que le hubieren acontecido en el futuro, resultando perfectamente claro a quien conociese ya de estas cosas, pero sin comprender en lo absoluto aquello que él mismo estuviese exponiendo. Él aseguraba que esa propiedad se derivaba del hecho de ser nativo de Nebulosia, país cuya ubicación nunca logré encontrar y donde, a su parecer, el pasado y el futuro, aún siendo muy distintos como en cualquier otro lugar, son igualmente accesibles, con la única particularidad que el futuro es comprendido sólo por quien ya lo hubiere vivido.

En todo caso, he aprovechado su manera de ser y, con su consentimiento, he mezclado sus episodios e historias, los cuales no he modificado, en otros hechos, adaptándolos a su temperamento, atribuyéndole todo a él.

Empleo su verdadero nombre, Cóscorin, porque esa ha sido su única condición para acceder a mi proyecto.

Cedo por lo tanto la palabra a Cóscorin de Nebulosia.

¡Buena lectura!

Pero ahora, basta...

Estoy rebotando rítmicamente. No soy yo quien desea realizar estos movimientos porque, dada mi actual condición, no tendría posibilidad alguna, y ni siquiera la capacidad de hacerlos.

Es agradable este lío: me parece de encontrarme entre dos pesos que se acercan y alejan con delicadeza; siento la masa posterior de mi cuerpo presionarme con leves y delicados empujones contra algo que se encuentra frente a mi. Estos empujones, esta presión, llega justo después de haberme sentido elevar un poco. ¡Es hermoso! Me causa la sensación de estar protegido; es como si estos dos... estos dos pesos, la parte posterior de mi cuerpo y aquello que tengo frente a mi, apartándose el uno contra el otro, me dijesen: ¡No tienes nada de qué preocuparte! Estamos aquí para protegerte.

La situación en la cual me encuentro es bastante particular, diría más bien que única; única para cada ser vivo, por lo tanto normal para cada quien, porque todos hemos estado así una vez en la vida. Me encuentro, de hecho, en el vientre de mi madre... es decir... en este momento no sé cómo es estar en un cuerpo diferente al mío... lo sabré más adelante, después de algunos años de haber salido, y sabré también si aquel cuerpo se llamaba mamá. Ahora no puedo justamente comprender todo esto, porque me parece que a mecerme placenteramente aquí, estoy sólo yo. De vez en cuando me parece percibir, procedente de algún lugar que no logro definir, una dulce secuencia de armónicos sonidos, un tanto atenuados y amplificados al mismo tiempo, pero, habiendo escuchado siempre estas suaves modulaciones desde que... bueno, desde que recuerdo de estar, no he ni siquiera tomado en cuenta la idea de que pudiese tratarse de la voz de mi madre. ¡Jamás lo hubiere imaginado! Pero, entenderé en el futuro, tantas cosas que en este momento siquiera imaginaría; aquello que ahora sé, sin necesidad de imaginar, es que estoy bien, me siento apaciguado y, con frecuencia, al sonido de esa música que me envuelve, y que me pareciera fuese la voz de mi mamá, me siento ebrio de serenidad y dulzura.

A propósito de voz, hay otra que escucho de vez en cuando, más lejana, más grave, con tonalidad más ronca que, cuando me llega, me infunde una profunda seguridad. También en este caso, entenderé dentro de muchos años, que se trata de la voz de mi padre. Naturalmente, también escucho muy bien estas dos voces, es decir... las siento... por ahora me parece de estar impregnado por las vibraciones que ambas producen, y no estoy al nivel de comprender el significado de lo que dicen; por el contrario, no tengo ni idea de que las voces sirvan para decir algo. Sin embargo, cuando me encuentro impregnado por esas vibraciones, percibo nítida y profundamente los humores y emociones de quienes las acompañan. Durante los placenteros balanceos, por ejemplo, noto que la voz de mamá me sumerge en una especie de satisfecha gratificación, me siento como si experimentara una diversión procurada por alguien que me tiene una gran consideración. También cuando siento la voz de papá, la cual me llega desde fuera, y que se mezcla con un cierto jadeo, me encuentro más contento, porque siento que me invaden sus grandes ganas de ser tierno y gentil conmigo, aunque a decir la verdad, me parece advertir una punta, pero pequeña pequeña, de cálculo; como si mi padre quisiera demostrar una particular preocupación ante la espera, por esto, sobre su buena disposición con respecto a mi... Está bien... entiendo cómo puede parecer poco real que un embrión de poco más de dos meses, como sabré en el futuro de lo que soy actualmente, pueda expresarse en estos términos, sin tener por ahora ni siquiera la posibilidad de formular pensamientos, ¡Imaginemos la de expresarlos!, me aprovecho para esto de las facultades que adquiriré después, las que me llegarán luego de haber salido y de despegarme de este gran cuerpo mío... ¡ups!... aún si será luego que sabré que el cuerpo del cual saldré, y en el cual me encuentro ahora, es el de mi madre, caigo en costumbre de considerarlo mío y de hablar de él como si lo fuera. Comprendo también cómo puede parecer absurdo pensar, que un ser, yo, pueda en un determinado momento, ahora, emplear facultades que adquirirá en un no lejano futuro, pero no se debe olvidar que yo estoy creciendo, naceré y viviré en Nebulosia, lugar en el cual no existe pasado, presente y futuro, o, mejor aún, sí existen, pero fluctuando constantemente los unos en los otros, y en donde, todo, cada cosa física o abstracta, aún permaneciendo bien definida, distinta e independiente, está en constante evanescencia con todas las demás.

Y apelando a aquello que sabré en el futuro, es que ahora puedo entender cómo los balanceos que tanto me gustan, se deben a que el cuerpo de mamá está apegado a los hombros de mi padre, el cual la está cargado hacia arriba por las escaleras que conducen al apartamento, en el tercer piso, en donde residimos... en donde residen.

Papá y mamá se casaron hace casi tres meses y yo fui concebido de inmediato. Ambos están contentos de que el fruto de sus actividades, yo, esté y que me encuentre creciendo bien, tanto así que papá, preocupándose por mamá, ha tomado la costumbre de evitarle subir las escaleras cuando regresan a casa por las noches, y es así que la carga sobre sus hombros, llevándola hasta el tercer piso.

En esta posición, naturalmente, yo me encuentro entre los dos, y en cada escalón, el cuerpo de mamá, oscilando sobre los riñones de papá, ejerce una ligera presión contra su espalda presión que me transmite la sensación de sentirme protegido por los dos cuerpos, los cuales, presionándose mayormente el uno contra el otro, es como si cerrasen el acceso a cualquier intrusión externa, del tipo que sea.

Por esto, estando yo plácido y tranquilo en la cálida panza de mi madre durante todo el día, estoy, durante la subida de las escaleras, aún más bendecido, aún más sereno e impregnado por una casi eufórica alegría.

Un día, mi padre, en uno de esos momentos de mágico balanceo, después de haberle dicho a mi madre algo que me aumentó el sentimiento de paz, le anuncia:

Pero ahora basta... Subir a una persona por las escaleras, está bien... pero ahora empiezan a ser dos....

Recuerde que, mientras mi padre pronuncia estas palabras, yo no comprendo su significado en lo absoluto, pero entiendo perfectamente el estado de ánimo que hay detrás de él. En un primer momento, quedo un tanto

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