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Diario de la Segunda Guerra Mundial. Volumen 1

Diario de la Segunda Guerra Mundial. Volumen 1

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Diario de la Segunda Guerra Mundial. Volumen 1

valoraciones:
5/5 (1 clasificación)
Longitud:
1237 páginas
24 horas
Publicado:
15 nov 2017
ISBN:
9788469767313
Formato:
Libro

Descripción

“1 de septiembre de 1939. Sin previa declaración de guerra, las tropas alemanas invaden Polonia y ocupan Danzig, dando inicio a la Segunda Guerra Mundial”.
Así comienza el diario del mayor conflicto bélico de todos los tiempos. En él se vieron implicadas la mayor parte de las naciones del mundo, agrupadas en dos alianzas militares: Las potencias del eje y los Aliados; con más de cien millones de militares movilizados y un estado de «guerra total» en que los grandes contendientes destinaron toda su capacidad económica, militar y científica al servicio del esfuerzo bélico. A lo largo de 2.194 días el mundo vivió una dramática guerra marcada por hechos de enorme repercusión histórica que incluyeron la muerte masiva de civiles, el Holocausto y el uso, por primera y única vez, de armas nucleares en un conflicto militar. La Segunda Guerra Mundial cambiaría por completo el modo de vida de nuestras sociedades y el sistema de alianzas entre los distintos países, convirtiéndose en el conflicto más mortífero en la historia de la humanidad, con un resultado final de entre 50 y 70 millones de víctimas.
En este libro examinamos la evolución del conflicto día a día, desde el 1 de septiembre de 1939 hasta el 2 de septiembre de 1945, cuando la rendición de Japón dio por finalizada la contienda.

Publicado:
15 nov 2017
ISBN:
9788469767313
Formato:
Libro

Sobre el autor

José Delgado ha desarrollado la mayor parte de su vida profesional en el mundo audiovisual como distribuidor, guionista, productor y director. Los últimos 15 años los ha dedicado al estudio e investigación de las dos guerras mundiales que tuvieron lugar a lo largo del siglo XX.Al frente de la compañía Pacific Media, y como resultado de su trabajo, ha producido, escrito y dirigido 170 programas documentales que aglutinan los hechos más importantes ocurridos en ambos conflictos globales. Emitidos por las televisiones de más de 70 países, en la actualidad se encuentran disponibles en las grandes plataformas digitales de todo el mundo en versión española e inglesa.


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Diario de la Segunda Guerra Mundial. Volumen 1 - José Delgado

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José Delgado

Diario de la Segunda Guerra Mundial

1939-1945

Volumen 1

© José Antonio Delgado García

© Pacific Media S.L.

© Diario de la Segunda Guerra Mundial. 1939-1945

Diseño de cubierta: Ángel Custodio Llance Blanco

ISBN Epub: 978-84-697-6731-3

Impreso en España

Editado por Pacific Media S.L.

Reservados todos los derechos. Salvo excepción prevista por la ley, no se permite la reproducción total o parcial de esta obra, ni su incorporación a un sistema informático, ni su transmisión en cualquier forma o por cualquier medio (electrónico, mecánico, fotocopia, grabación u otros) sin autorización previa y por escrito de los titulares del copyright. La infracción de dichos derechos conlleva sanciones legales y puede constituir un delito contra la propiedad intelectual.

Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos) si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra (www.conlicencia.com; 91 702 19 70 / 93 272 04 47).

Con cariño a mi mujer Rosa, a toda mi familia y colaboradores. Un recuerdo especial para mi suegra María Rosa.

ÍNDICE

Prólogo

Septiembre de 1939

Octubre de 1939

Noviembre de 1939

Diciembre de 1939

Enero de 1940

Febrero de 1940

Marzo de 1940

Abril de 1940

Mayo de 1940

Junio de 1940

Julio de 1940

Agosto de 1940

Septiembre de 1940

Octubre de 1940

Noviembre de 1940

Diciembre de 1940

Enero de 1941

Febrero de 1941

Marzo de 1941

Abril de 1941

Mayo de 1941

Junio de 1941

Julio de 1941

Agosto de 1941

Septiembre de 1941

Octubre de 1941

Noviembre de 1941

Diciembre de 1941

Enero de 1942

Febrero de 1942

Marzo de 1942

Abril de 1942

Mayo de 1942

Junio de 1942

Julio de 1942

Agosto de 1942

Septiembre de 1942

Octubre de 1942

Noviembre de 1942

Diciembre de 1942

PRÓLOGO

La Segunda Guerra Mundial se alza en su inmensidad y complejidad sobre el resto de la historia humana. Un número de víctimas difícil de concebir, jamás superado por ningún otro conflicto; las masas de hombres, mujeres y recursos movilizados en un conflicto que sacudió hasta los confines más remotos del planeta; la batalla ideológica entre el totalitarismo y la democracia, entre el fascismo y el comunismo, las pasiones y odios que despertó; el horror inimaginable y el fanatismo del holocausto; los juegos geopolíticos; la repetición de la Primera Guerra Mundial en una escala aún más calamitosa.

La guerra fue un gigantesco crisol de violencia, poder e ideología que dejará una cicatriz imborrable en la historia de la humanidad. En muchos sentidos nuestro mundo es el fruto directo de 1945, y el recuerdo del fascismo y de la resistencia contra este, de la Shoah y de los millones de vidas perdidas, están en la nuez de la cultura política y de la fibra moral y psicológica de muchas sociedades modernas. Y si el legado de la guerra se difuminó algo en las últimas décadas, las turbulencias que atraviesa el mundo actualmente están despertando su memoria de manera violenta. Las oleadas de refugiados que escapan de la violencia y la pobreza, la destrucción de la guerra y el genocidio en Oriente Medio, el auge de movimientos populistas en Europa y Norteamérica, las tensiones crecientes entre Rusia y Occidente, las tendencias centrífugas que están quebrando Europa, el giro hacia el proteccionismo económico y el aislacionismo político, traen consigo reverberaciones inquietantes del mundo que produjo la Segunda Guerra Mundial.

La complejidad y magnitud de la Segunda Guerra Mundial y su relevancia para el mundo moderno hacen que sea un sujeto escabroso para la pesquisa histórica. Tras infinidad de estudios analizando la guerra desde distintos ángulos, el desglose meticuloso de los archivos, las entrevistas con sus testigos y protagonistas, muchos aspectos de este acontecimiento histórico siguen llenos de lagunas y exigen nuevas investigaciones. Todavía queda mucho que decir sobre la guerra. Este Diario de la Segunda Guerra Mundial es el fruto de años de trabajo, de tenaces investigaciones, que han peinado una cantidad apabullante de fuentes primarias y secundarias y han hilado una madeja de incontables sucesos para darnos una imagen amplia de la totalidad de la guerra.

No solo es extraordinario el alcance de esta obra, que cubre seis años de un conflicto que se extendió por los cinco continentes. También lo es el método que emplea para capturar de manera concisa sus distintos aspectos. Sigue las distintas campañas militares, la evolución de los frentes, el esfuerzo bélico y la crucial retaguardia, el terrible desarrollo del holocausto, el cambiante contexto político de la guerra, las vidas y pensamientos de sus protagonistas. Salta de lo local a lo global, de lo personal a lo colectivo, de lo militar a lo geopolítico, desde la pequeña razia de un grupo de partisanos bosnios a una decisiva ofensiva por la estepa Calmuca, de una huelga antifascista en Ámsterdam a la Carta del Atlántico. Página tras página se relata de manera fidedigna la evolución molecular de la guerra. Este Diario de la Segunda Guerra Mundial ha sido capaz de abarcar todas las facetas del conflicto y las trae al lector con toda su fuerza y color. Esta es una obra fundamentalmente empírica, que narra los acontecimientos tal y como ocurrieron, rechazando los juicios de valor, y ahí reside su valía: es una enciclopedia insuperable sobre la guerra. Tanto como libro de texto para consulta como obra historiográfica de pleno derecho, el Diario de la Segunda Guerra Mundial representa un hito en este campo.

Arturo Zoffmann Rodríguez

European University Institute (Florence), University of Oxford

SEPTIEMBRE DE 1939

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Aldolf Hitler saluda a las tropas alemanas en el cruce del río San, cerca de Jaroslaw, durante la invasión de Polonia.

Viernes 1 de septiembre de 1939

Una vez puesto en práctica el pretexto del incidente de Gleiwitz la noche anterior, a las 4:00 el viejo acorazado alemán Schleswig-Holstein realiza el primer ataque naval de la contienda, lanzando varias andanadas sobre el depósito de municiones de la guarnición polaca de Westerplatte en Dantzig, ciudad en la que se encontraba desde el 25 de agosto en visita de buena voluntad.

A las 5:10 y desde la Cancillería del Reich, Hitler emite un mensaje radiado denunciando la violación de la soberanía alemana por parte de soldados polacos y proclama que Alemania responderá con contundencia. A las 5:20 y sin declaración previa de guerra, 1500 aviones de la Luftwaffe comienzan las operaciones aéreas contra Polonia.

Los Heinkel 111, los Dornier 17 y los Messerschmitt 109 y 110, además de los temibles bombarderos en picado Junkers 87B-Stuka, consiguen destruir en tierra la mitad de la fuerza aérea polaca y crear el pánico entre la población, llenando carreteras y caminos de refugiados civiles.

A las 5:45, una hora más tarde de lo previsto, se inicia la Operación Fall Weiss (Plan Blanco). Cincuenta y tres divisiones de la Werhmacht y un millón de soldados, llevando como punta de lanza a miles de panzers, cruzan la frontera alemana y eslovaca con Polonia ejecutando la nueva táctica de guerra denominada Blitzkrieg, una combinación de las fuerzas aéreas y terrestres perfectamente sincronizadas.

Sábado 2 de septiembre de 1939

El primer ministro polaco Felicjan Slawoj-Skladkowski expresa ante el parlamento su total confianza en que los ejércitos de la nación, muy superiores a los del enemigo histórico, infligirán a las fuerzas del Reich una derrota que acabará con el arrogante Hitler. Pero el Ejército polaco no está capacitado para hacer frente a las fuerzas combinadas del Tercer Reich y su nueva modalidad de hacer la guerra.

Desde tres flancos (norte, oeste y sur), las divisiones acorazadas alemanas y especialmente las de panzers del general Guderian avanzan en una estrategia de doble tenaza cuyo fin es cercar Varsovia.

La infantería de marina del acorazado Schleswing-Holstein, junto a grupos de paramilitares, toman la ciudad de Dantzig mientras los gobiernos de Inglaterra y Francia decretan la movilización general y envían sendos ultimátums a Hitler exigiéndole la retirada inmediata de Polonia.

El líder alemán responde ordenando a la Kriegmarine que sus buques y submarinos inicien el bloqueo de Inglaterra con ataques contra la Royal Navy y los barcos mercantes que abastecen la isla. Prohíbe a los ciudadanos alemanes que escuchen las emisoras extranjeras y decreta el cierre de las fronteras. Entretanto Italia declara su neutralidad y el mundo entero echa de menos una condena del Vaticano. En los EE. UU. George Marshall ocupa el cargo de jefe del estado mayor y la Liga Cultural Germano-norteamericana, compuesta por miles de alemanes residentes en aquel país, hace un llamamiento para que sus compatriotas se subleven contra Hitler y su gobierno, aunque la mayoría de ellos se encontraban desarrollando actividades propuestas por los nazis para rehacer el país.

Domingo 3 de septiembre de 1939

Los bombardeos de la Luftwaffe han conseguido cortar las comunicaciones del Ejército polaco y su comandante en jefe el mariscal Edward Smygly-Rydz, experto militar, tras el desastre del regimiento de caballería de Ulanos en el área de Krojanty, la pérdida de Jablunka y la derrota en Mlawa, ordena que las fuerzas retrocedan a una segunda línea defensiva por el noroeste al río Vistula, por el norte al río Narew y por el sur al río San.

Hitler se ha negado a aceptar los ultimátums de Gran Bretaña y Francia. Ambos gobiernos declaran la guerra a la Alemania nazi, lo que provoca el júbilo de la población polaca y la sorpresa del Führer, convencido de que una rápida victoria sobre Polonia y el acuerdo con los soviéticos limita las posibilidades de intervención de los dos países.

Londres comienza a prepararse para los ataques aéreos enemigos, en tanto que su primer ministro Neville Chamberlain remodela su gabinete dando entrada a personajes que habían criticado su política de apaciguamiento. Uno de ellos, Winston Churchill, es nombrado primer lord del Almirantazgo. Mientras, Rusia advierte que en caso de que se generalice el conflicto se verá obligada a revisar sus límites fronterizos.

A las 19:30 el U-30 al mando del comandante Fritz-Julius Lemp hunde al trasatlántico Athenia a 200 millas al noroeste de Irlanda. Mueren 118 personas, entre ellas 28 norteamericanos. La propaganda alemana difunde la noticias de que todo ha sido una maniobra de Churchill para provocar que los EE. UU. entren en la guerra. Ha comenzado la batalla del Atlántico.

Lunes 4 de septiembre de 1939

La fuerza aérea de caza polaca —junto a la brigada de bombarderos— actúa con gran coraje contra los aviones de la Luftwaffe, y sus ejércitos de tierra intentan una contraofensiva enfrentándose a las divisiones de la Wehrmacht al norte de Breslau (Wroclaw).

En Francia miles de ciudadanos, temerosos de que su país se vea envuelto en la contienda, se manifiestan en distintas ciudades con pancartas bajo la consigna «No seremos los primeros en disparar». Hitler, cauto por la actitud de los franceses, advierte a la U-Bootwafe que sus submarinos no ataquen buques con pabellón de este país. El Führer es consciente de que si el Ejército francés, con el apoyo británico, lanza una ofensiva desde el oeste en auxilio de Polonia, sus días pueden estar contados.

En Inglaterra se reúne por primera vez el Gabinete de Guerra del que forma parte Winston Churchill y toma la decisión de armar a los buques mercantes obligándolos a navegar en formación de convoy. Churchill advierte que si los alemanes violan todos los convenios internacionales, Inglaterra tampoco los cumplirá. Horas más tarde el U-33 hunde al mercante británico Oligrove.

Como respuesta al incremento de las acciones submarinas, la RAF envía varias escuadrillas de bombarderos Blenheim y Wellington para que ataquen las bases alemanas de Wilhelmshaven y Brunsbüttel y a los buques que se encuentran fondeados frente a ellas, entre los que se halla el acorazado Von Scheer.

Martes 5 de septiembre de 1939

Los EE. UU. y Japón proclaman su neutralidad. Francia advierte que no admitirá una violación de sus fronteras y el general Maurice Gamelin, jefe del Estado Mayor de la Defensa y firme defensor de una estrategia defensiva, como medida preventiva ordena el traslado de nueve divisiones a la frontera con Alemania, en un gesto más hipócrita que real hacia Polonia.

En territorio polaco el general Heinz Guderian, principal impulsor de la estrategia de la Blitzkrieg (guerra relámpago), arrasa con su Decimonoveno Ejército de Panzer el norte del país, mientras Walter Von Brauchitsch, jefe del Ejército de Tierra alemán al mando de toda la operación, propone a Hitler que se aceleren las investigaciones del cohete A4, más conocido como V2.

Las tropas del Tercer Reich se encuentran a cuarenta kilómetros de Varsovia y el gobierno polaco abandona la ciudad trasladándose a Lublin, al sureste del país. El Führer, convencido de que Francia y Gran Bretaña abandonarán a Polonia a su suerte, muestra públicamente los deseos de llegar a un acuerdo con Inglaterra.

El gobierno británico se niega a negociar con Hitler y su régimen, al mismo tiempo que el Almirantazgo refuerza con la escolta de cruceros y destructores el sistema de convoyes que cruzan el Atlántico, con el fin de protegerlos de los peligrosos submarinos alemanes.

El U-48, al mando del comandante Herbert Schultze, hunde al mercante Royal Spectre a 300 millas al noroeste del cabo de Finisterre y emite un mensaje, sin codificar, advirtiendo a los ingleses de la situación del buque para que recojan a los náufragos.

Miércoles 6 de septiembre de 1939

En Polonia las tropas del general Wilhelm Von List ocupan en el sur la ciudad de Cracovia y los grupos de las SS continúan con los asesinatos masivos de la población, sean o no judíos. Hitler está convencido de que llegará a un acuerdo con los británicos puesto que no cree que Gran Bretaña emprenda la guerra contra Alemania una vez ocupado el país polaco por alemanes y soviéticos.

«La falta de audacia de británicos y franceses evitará el conflicto mundial», les dice a sus generales, temerosos de un ataque por el oeste. Inglaterra no había reaccionado bombardeando las grandes ciudades alemanas y los buques de la Royal Navy ejercían principalmente labores de escolta a los convoyes o intentaban tímidamente llevar a cabo un bloqueo sobre Alemania.

Todo ello inducía a pensar al líder nazi que no se produciría una conflagración general con el Imperio británico. Por su parte el gobierno francés había mostrado su pasividad y falta de pericia estratégica al no enfrentarse al Tercer Reich, por lo que el Führer insiste en que la Kriegmarine evite la lucha con buques bajo pabellón galo.

La U-Bootwaffe bota el que será su buque insignia, el U-38. El primer submarino Tipo IX-A armado con seis tubos lanzatorpedos de 533 mm, un cañón de 102 mm y otro antiaéreo de 20 mm. En Inglaterra la RAF se ve reforzada con los nuevos cazas Spitfire MK Supermarine. A lo largo de la guerra se covertirá en el avión más utilizado por los británicos, que fabricaron un total de 20 000 unidades.

Jueves 7 de septiembre de 1939

A primeras horas de la mañana y tras siete días de lucha, las tropas alemanas ocupan el depósito de municiones de la guarnición del Westerplatte en el puerto de Danzig, heroicamente defendida por soldados polacos y grupos de voluntarios. Entretanto los bombarderos de la Luftwaffe, escoltados por cazas, atacan Varsovia enfrentándose a la vieja fuerza aérea polaca, que lucha con valor y tenacidad.

Los cinco ejércitos que componen las fuerzas del Tercer Reich continúan su avance hacia la capital polaca, configurando dos pinzas entre las cuales quedarán atrapadas todas las fuerzas enemigas.

Hitler ordena a Von Brauchitsch, al frente del operativo, que sus tropas no interfieran en las acciones que las SS están llevando a cabo en Polonia. Reinhard Heydrich ha ordenado que se acabe con los intelectuales, las clases medias y altas, los judíos, los políticos, los militares y cualquier persona con cierto estatus social. Solo deben quedar con vida aquellos ignorantes de clase baja que servirán como esclavos baratos a la Alemania del Führer.

Los fantasmas de 1914 atenazan al Ejército francés al mando del general André Pretelat, que cruza la frontera alemana y mantiene diversas escaramuzas con tropas nazis en las cercanías de Saarbrücken, Saarlouis y Zweibrucken, en las inmediaciones de la Línea Sigfrido.

En la Cámara de los Comunes se pide a gritos que se inicien los ataques aéreos contra los puntos estratégicos de Alemania, pero los aviones de la RAF se limitan a bombardear la isla de Sylt al norte de Kiel.

Viernes 8 de septiembre de 1939

A primeras horas de la tarde los ejércitos alemanes y sus divisiones de panzer se acercan a los barrios perifericos de Varsovia arrasando todo lo que encuentran a su paso. Von Reichenau y su Décimo Ejército se sitúan en los suburbios de la capital polaca. Von List y su Decimocuarto Ejército llega al río San y las divisiones de Heinz Guderian al río Bug.

Edward Rydz, comandante en jefe de las fuerzas polacas, es consciente de que se avecina el desastre, ya que Francia y Gran Bretaña no cumplen sus promesas de ayuda, y acepta la propuesta del general Tadeusz Kutrzeba de que el Ejército de Poznan realice una contraofensiva.

El gobierno francés, preocupado por las malas noticias que llegan desde Polonia, no es consciente del error histórico que está cometiendo y en un gesto hacia el pueblo polaco el general Pretelat mantiene la tímida ofensiva sobre el Sarre, convencido de que Hitler trasladará tropas desde el este hacia aquella zona, pero el Führer persiste en la orden de no hacer frente a la provocación francesa.

En EE. UU. y ante los acontecimientos en Europa, Roosevelt ordena la movilización general con el fin de incrementar los efectivos de los distintos ejércitos.

Desde Holanda, donde vive exiliado, el último káiser alemán Wilhelm (Guillermo II) envía un mensaje al Führer advirtiéndole de que la nación alemana se enfrentaba a un desastre mayor que el vivido en la Primera Guerra Mundial.

Sábado 9 de septiembre de 1939

Tres divisiones de infantería, arropadas en sus flancos por dos brigadas de caballería del Ejército polaco de Poznan a las órdenes del general Tadeus Kutrzeba, lanzan a primeras horas de la tarde un contraataque que sorprende al Octavo Ejército alemán en las cercanías del río Bzura. La intención es frenar su avance y abrir entre sus líneas un hueco que permita a los soldados polacos replegarse ordenadamente hacia Varsovia y el río Vistula.

En el sur, la ciudad de Lotz cae en manos de las tropas alemanas y checas que así recuperan el territorio ocupado por Polonia unos años antes. El mariscal Edward Smigly-Rydz, comandante en jefe del Ejército polaco, ve imposible evitar el desastre y hace un llamamiento desesperado para que intervengan las grandes potencias occidentales. Pero los británicos no contemplan la posibilidad de emprender acciones militares contra Alemania y el general Maurice Gamelin, jefe del Estado Mayor francés, incumpliendo la promesa hecha a los polacos antes del conflicto, continúa con la tímida maniobra de distracción hacia la línea defensiva alemana del Westwall, alegando que con ello sus ejércitos tenían ocupada a una buena parte de la Luftwaffe.

En Berlín, Göring declara en un discurso que los nazis son gente de paz y jamás entrarán en guerra con Rusia. Pero dentro de la propia Alemania, la Gestapo no cesa de detener y enviar prisioneros al campo de Dachau, en las cercanías de Múnich, y para todos aquellos que no aceptan los excesos del Tercer Reich el abandono del país se hace prácticamente imposible, al estar cerradas todas las fronteras y restringidos los desplazamientos.

Domingo 10 de septiembre de 1939

El contraataque polaco en el Bzura comienza a frenarse y las fuerzas alemanas emprenden una operación envolvente sobre los ejércitos al mando del general Kutrzeba.

El Cuarto Ejército de la Wehrmacht lucha por el oeste en las cercanías del río Bug. Los panzers del Décimo Ejército penetran por el sur y presionan a las divisiones polacas en el área de Radom mientras Hitler, que se ha desplazado desde su tren Amerika, contempla en primera línea cómo el enorme poderío militar del Tercer Reich va cercando Varsovia; y Leni Riefenstahl con sus cámaras deja testimonio de ello, que servirá como ejemplo a las generaciones venideras.

En la capital polaca y bajo el bombardeo de los aviones de la Luftwaffe, el estado mayor decide reagrupar a las tropas situadas en la Fortaleza de Modlin con el resto de regimientos que luchan en torno a la capital, creando el Ejército de Varsovia a las órdenes del coronel Walerian Czuma.

El general Frank Halder del Estado Mayor del Ejército, junto al almirante Canaris, jefe de los servicios secretos de las Fuerzas Armadas alemanas, contemplan con estupor las acciones que contra la población civil llevan a cabo los grupos de las SS.

En Gran Bretaña la prensa critica la actitud de su gobierno por mantener lo que un miembro del parlamento había bautizado como la «guerra del confeti», al emplear a la aviación para lanzar octavillas sobre las ciudades alemanas mientras las tropas nazis arrasaban Polonia. En los EE. UU. el New York Times califica por primera vez el conflicto como la Segunda Guerra Mundial.

Lunes 11 de septiembre de 1939

En Francia desembarcan las primeras tropas de la Fuerza Expedicionaria Británica al mando del general John Vereker, conocido como Lord Gort.

Entretanto la resistencia de las fuerzas polacas comienza a resquebrajarse y en Radom, al sur de Varsovia, el Ejército de Prusia y parte del Narew se rinden a los alemanes. Sesenta y ocho mil hombres y cientos de piezas de artillería caen en manos de los nazis.

El resto de las tropas polacas se atrincheran en la Fortaleza de Modlin y en los aledaños de Varsovia. Aunque la cúpula de su ejército se ha trasladado a Brzesc, el general Walerian Czuma decide convertir la ciudad en un búnker organizando distintos círculos defensivos.

Hitler, consciente de la cercanía de la victoria, intenta buscar la paz con Inglaterra pero recibe como respuesta una dura negativa. Los británicos no están dispuestos a negociar mientras Adolf Hitler y su grupo de criminales estén al frente de Alemania.

Stalin por su parte ordena la retirada del embajador en Varsovia, como paso previo a la invasión de sus tropas por el este.

En la guerra en el mar el U-48, al mando del comandante Herbert Schultze, hunde al mercante Firby. Schultze, como era su costumbre, emite un mensaje sin codificar dirigido en esta ocasión al primer lord del Almirantazgo, Winston Churchill, indicando la posición del buque hundido y rogándole que la Royal Navy recogiera a los náufragos que habían quedado con vida. Esta forma de actuar le convirte en una figura mediática tanto en Alemania como en Gran Bretaña.

Martes 12 de septiembre de 1939

Al oeste de Varsovia las divisiones de panzers alemanes acorralan al Ejército polaco en Kutno entre los ríos Vistula y Bzura. Por el este de la capital, en Kaluszyn, el sexto regimiento de legionarios y la Undécima Brigada de Caballería de Ulanos destrozan al cuadragésimo cuarto regimiento de infantería de la Wehrmacht.

En la recién ocupada región polaca de Silesia, las SS continúan con la deportación de la población judía. Wilhelm Canaris trata de hablar con el Führer en su cuartel general del tren Amerika sobre los asesinatos masivos que se están produciendo en los territorios ocupados pero Wilhelm Keitel, jefe del Alto Mando de la Fuerzas Armadas, le quita la idea de la cabeza, ya que las órdenes habían partido directamente del líder nazi. Canaris regresa del frente hundido por la brutalidades que se están cometiendo.

Hitler se reúne con Göring y los generales Bruchistsch y Keitel, a los que comunica que la invasión francesa por el oeste del territorio alemán no recibirá respuesta hasta que finalice la invasión de Polonia. Sin embargo en privado advierte a su ayudante de campo, el comandante Rudolf Schmundt, que barrerá Francia una vez acabada la campaña polaca.

En Abbeville, Francia, se reúne por primera vez el Consejo de Guerra Aliado y el mariscal Gamelin ordena la retirada de sus tropas del territorio alemán. Definitivamente quedaba sin efecto el acuerdo de defensa firmado el 19 de mayo de 1939 con Polonia, en el que se contemplaba que en caso de invasión de este país por Alemania, Francia lanzaría una ofensiva total por el oeste.

Miércoles 13 de septiembre de 1939

Las divisiones de la Totenkopf de las SS continúan dejando un rastro de muerte y desolación entre la población polaca.

La Wehrmacht utiliza toda sus fuerzas para combatir al Ejército polaco, a los milicianos y grupos de resistencia arrasando pueblos y ciudades. La contraofensiva del Bzura ha fracasado tras la incorporación a la batalla de la Cuarta y la Primera División de Panzer alemana que cortan la retirada del Ejército de Poznan hacia Varsovia. Miles de soldados polacos quedan dentro de una bolsa bajo el incesante fuego de la artillería y los aviones enemigos.

En Francia el primer ministro Edouard Daladier contituye un Gabinete de Guerra asumiendo la cartera de exteriores del destituido George Bonnet, ya que este pretendía negociar con Alemania a espaldas de Inglaterra. El presidente de la República Albert Lebrum, tras la reunión del Consejo de Guerra Aliado, ratifica la orden de repliegue de las tropas francesas que han ocupado el Sarre para evitar que Alemania lo considere una provocación. Tal y como pensaba Hitler, Polonia ha quedado abandonada a su suerte.

En la batalla del Atlántico los U-Boot alemanes no cesan de hundir mercantes que navegan con rumbo a Gran Bretaña. La guerra se ha anticipado unos años al Plan Z aprobado por Hitler, y los Lobos Grises de Dönitz utilizan todos los métodos a su alcance para acabar con la flota británica. Las cercanías de los puertos ingleses se cubren de minas y algunos acorazados de la Kriegmarine son utilizados como buques corsarios.

Jueves 14 de septiembre de 1939

Las tropas alemanas completan el cerco a Varsovia y el grueso del Ejército polaco ha quedado pulverizado. El Estado Mayor de la Wehrmacht propone a Hitler asediar la ciudad hasta que sus habitantes se rindan por inanición, pero el Führer opta por los bombardeos intensivos de la Luftwaffe.

La guarnición portuaria de Gydniay se rinde y 17 000 soldados polacos son hechos prisioneros. La aviación alemana ha destruido a la débil fuerza aérea enemiga, mientras los panzers del general Guderian se enfrentan a las divisiones de infantería polacas en el área de Kobryn, incapaces de coordinar sus operaciones debido a sus anticuadas transmisiones.

En el mar la ofensiva de los submarinos alemanes no cesa y el U-39, al mando del comandante Gerhard Glattes, avista al portaaviones Ark Royal al noroeste de Irlanda en el área de Royal Bank. Glattes ordena el lanzamiento de tres torpedos que estallan antes de llegar al buque enemigo, y los destructores escolta siguiendo su estela envían a pique al U-39, que se convierte en el primer submarino que pierde el Tercer Reich. El acontecimiento supone el inicio de lo que se denominaría «la crisis de los torpedos».

En la Unión Soviética, Stalin ordena el reclutamiento de un millón de nuevos soldados en previsión de la inminente invasión del territorio polaco por el este.

Desde el Vaticano, el Papa Pío XII hace un llamamiento a una paz que proteja los derechos vitales de los hombres y mujeres del mundo y salvaguarde la integridad de las naciones.

Viernes 15 de septiembre de 1939

En Jaroslaw, Hitler y su Estado Mayor observan cómo las tropas del Tercer Reich atraviesan el río San tras las fuerzas polacas que huyen en retirada. El Führer insiste en su idea de que Varsovia debe ser arrasada en el menor tiempo posible.

En el Bzura la resistencia polaca es feroz bajo los continuos bombardeos de los Stuka y la presión de las divisiones de panzer. Los mandos polacos han puesto todas sus esperanzas en un reagrupamiento de sus ejércitos, que buscan romper el cerco alemán para alcanzar el bosque de Kampinos.

La contraofensiva en el Bzura ha proporcionado tiempo para reforzar las defensas de Varsovia. A pesar de ello y de los combates heroicos, la inferioridad numérica y armamentística frente al enemigo, así como la falta de movilidad y deficientes trasmisiones, anuncian un desastre inminente.

Su comandante en jefe el mariscal Edgard Smigly-Rydz abandona la capital polaca con la consiguiente ruptura en la cadena de mandos que intentan replegar a sus tropas tras el Vistula bajo los continuos ataques alemanes por tierra y aire.

Sin embargo al pueblo polaco le espera una nueva sorpresa. Rusia y Japón han finalizado su enfrentamiento en la frontera con Mongolia y llegan a un acuerdo de armisticio. El Estado Mayor nipon asume la derrota tras perder a más de 20 000 hombres. Esta situación favorece los planes inminentes del Ejército Rojo que prepara la invasión de Polonia por el este.

Sábado 16 de septiembre de 1939

Varsovia esta cercada por las divisiones alemanas. A las 8:00 los mandos polacos reciben un ultimátum para que se rindan en las próximas horas con la promesa de que tanto los soldados como la población recibirán un buen trato.

La propuesta es rechazada y los 120 000 hombres que componen las defensas de la ciudad, atrapados en una bolsa rodeada por 180 000 soldados alemanes y varias divisiones de panzers, soportan incesantemente las incursiones masivas de los aviones de la Luftwaffe, que junto a las bombas arrojan miles de octavillas incitando a los civiles a que abandonen Varsovia.

El coronel Walerian Czuma ha convertido la capital polaca en una auténtica fortaleza. Calles repletas de trincheras y alambradas, edificios infestados de francotiradores a los que se le suman cientos de nidos de ametralladoras. Túneles por toda la ciudad y sus accesos cortados con medidas anticarro, cañones y morteros. Pero los ejércitos alemanes continúan con su avance imparable y ocupada Kutno las unidades del general Heinz Guderian presionan a los polacos a lo largo de la ribera occidental del Bzura.

En la guerra en el mar, el U-29 al mando del comandante Otto Schuhart hunde al portaaviones británico Courageus a 200 millas al suroeste de Irlanda. El hecho se convierte en la primera gran hazaña del arma submarina alemana y provoca múltiples opiniones en contra del modelo portaaviones, lo que influye que Hitler ordene paralizar la construcción del Graf Zeppelin. Churchill, por su parte, manda que regresen a puerto todos los situados en el Atlántico al considerar que su misisón comportaba un gran riesgo.

Domingo 17 de septiembre de 1939

El ministro de exteriores ruso Vyacheslav Molotov entrega al embajador polaco en Moscú la carta en la que le anuncia el ataque inmediato a su país. A las 2:00 de la madrugada en el cuartel general de la Wehrmacht se recibe el mensaje del agregado militar en la embajada alemana en la capital soviética comunicando que el Ejército Rojo ha iniciado una serie de maniobras aunque no se sabe con qué fin.

A las 4 de la madrugada, cumpliendo la cláusula secreta del tratado de no agresión germano-soviético y con la excusa de proteger los intereses de los ucranianos y bielorrusos que habitan Polonia, 800 000 soldados del Ejército Rojo atraviesan la frontera este del país camino de la línea de demarcación territorial que deberá quedar bajo su dominio.

La sorpresa cunde entre los generales alemanes, que desconocen la existencia de dicha cláusula; y el Alto Mando polaco, convencido de que hoy daría comienzo la ofensiva francesa por el oeste, no da crédito a lo que está sucediendo en el flanco este, ya que tenían firmado un pacto de no agresión con la Unión Soviética desde 1932. La invasión rusa representaba un acto de traición en toda regla.

Hitler pone al corriente de la situación a sus altos mandos en una reunión urgente celebrada en el tren Amerika, mientras reciben la noticia del atentado con explosivo llevado a cabo en la sede de la Luftwaffe.

Los soldados polacos resisten desesperadamente embolsados entre los ríos Bug y Vistula, al tiempo que su gobierno y el presidente de la nación Ignaz Moscicki dimiten y huyen a Rumanía donde son detenidos por presión del gobierno alemán.

Lunes 18 de septiembre de 1939

Rusos y alemanes se reúnen en Brest-Litovsk, al igual que lo hicieron en la firma del armisticio en la Primera Guerra Mundial. En la fortaleza que ha sido capturada por el decimonoveno Panzerkorps, una comisión de ambos ejércitos presidida por los generales Guderian y Kriwoschin revisa las líneas de demarcación territorial que corresponde ocupar a cada país. Polonia queda dividida en dos partes separadas por el río Bug. Miles de soldados polacos han muerto y otros 170 000 han sido hechos prisioneros por ambos ejércitos.

En Varsovia los defensores de la ciudad no cesan en su resistencia bajo los continuos bombardeos de la Luftwaffe y la artillería de las Panzerdivisionen que se encuentran en los aledaños de la ciudad. La capital se niega a rendirse.

En Inglaterra y Estados Unidos los altos cargos de la defensa analizan detenidamente la estrategia de la Blitzkrieg que los alemanes han utilizado en Polonia con el fin de actualizar los planes operativos de sus ejércitos.

Los radioyentes británicos escuchan por primera vez la voz de William Joyce, al que rápidamente apodaron lord Haw-Haw por su defecto nasal. Este personaje nacido en Brooklyn y miembro de la Unión Británica de Fascistas transmitía sus proclamas en inglés desde Berlín, donde formaba parte del grupo de personas encargadas de llevar a cabo la guerra psicológica que dirigía Goebbels.

Martes 19 de septiembre de 1939

Varsovia lleva más de una semana soportando los bombardeos de la artillería alemana. La capital polaca se desangra.

En la ciudad de Danzig, al norte de Polonia, Hitler es recibido triunfalmente por miles de personas. En su discurso el Führer hace mención a las nuevas armas de las que muy pronto dispondrá Alemania, con las que será invencible. Estas palabras provocan que el gobierno británico ordene a los servicios de inteligencia que averiguen con celeridad el tipo de arma a la que se ha referido el Führer.

Tras Danzig, Hitler se desplazó a la ciudad de Sopot, donde expuso ante un grupo de médicos sus planes para mantener la pureza de la raza aria. El doctor Kart Brandt, su médico personal, y el doctor Philipp Bouler, del partido nazi, fueron autorizados para buscar el método menos doloroso con el fin de acabar con todos aquellos hombres y mujeres que a criterio de los médicos no merecían vivir, ya que suponían una contaminación de la raza pura aria. El centro del programa de eutanasia se estableció en las afueras de Berlín, en Tiergartenstrasse número 4 (calle del Jardín Zoológico), por lo que a partir de entonces se conocería como T-4.

Desde la capital alemana, Hermann Göring propone al gobierno inglés la posibilidad de negociar un armisticio. Lord Halifax, ministro de exteriores británico, rechaza la oferta en nombre de su gobiernos y el de Francia. Paralelamente el Primer Cuerpo Expedicionario Británico, una vez en que ha llegado al territorio galo, marcha hacia la frontera alemana para unirse al Ejército francés.

Miércoles 20 de septiembre de 1939

A mediodía el general Walter Von Brauchitsch informa a Hitler que la Wehrmacht ha cumplido todos los objetivos de la Operación Weiss. La parte occidental de Polonia ha sido ocupada y vencido el Ejército polaco.

El número de prisioneros asciende a 420 000 soldados y han muerto unos 60 000 hombres del ejército enemigo frente a 10 500 alemanes. No obstante los Einsatzgruppen (grupos especiales de operaciones) de las SS, al mando de Udo Von Woyrsch, continúan cometiendo asesinatos en las denominadas operaciones de limpieza, principalmente entre la población judía. Esto da motivo a la protesta del mariscal de campo Karl Gerd Von Rundstedt y una parte de los soldados y oficiales que se encuentran bajo su mando.

Hitler espera que en pocos días se acabe definitivamente con la heroica resistencia de los defensores de Varsovia y algunos grupos que continúan luchando en el sureste de Polonia y la península de Hela.

Aunque el Führer tiene decidido que invadirá los países occidentales de Europa, pretende que tanto Francia como Gran Bretaña le ofrezcan un pretexto que justifique dicha acción. Por ello mantiene la calma en las fronteras del oeste y ordena que los submarinos alemanes no detengan o ataquen a buques franceses y sus acciones tengan como objetivo conseguir un bloqueo efectivo contra Inglaterra.

Los comandantes de los U-Boot se ven limitados en sus patrullas al tener que cerciorarse tanto de día como de noche de la nacionalidad de los buques. En una de estas maniobras al oeste de Lewis, en Escocia, es hundido el U-27 por los destructores británicos Forester y Fortune, salvando a los 38 hombres que componen su dotación.

Jueves 21 de septiembre de 1939

Los bombarderos alemanes continúan arrasando Varsovia. La ciudad carece de agua y electricidad. Han sido cortados todos los suministros y su población se muere de hambre.

Reinhard Heydrich, jefe de la Central Nacional de Seguridad del Reich (RSHA), ordena que los comandantes de las SS que se encuentran en Polonia acudan urgentemente a Berlín para una conferencia.

El objetivo de dicha conferencia era determinar la estrategia sobre la llamada «cuestión judía». En una primera etapa había que confinar a los judíos residentes en algunas ciudades polacas en barrios especiales, los guetos. Más tarde serían trasladados a los campos de concentración y finalmente eliminados. Cualquier tipo de resistencia se debería castigar con la muerte.

Miles de soldados del destrozado Ejército polaco huyen a Francia, donde se incorporan a la finalizada campaña de reclutamiento civil que ha conseguido alistar a más de seis millones de hombres.

En Bucarest, Rumanía, seis miembros del grupo fascista la Guardia de Hierro asesinan al primer ministro Armand Calinescu como paso previo a un golpe de estado que establecerá un gobierno pro-nazi. La policía aborta la operación y ejecuta a más de cien de los conspiradores.

En Norteamérica el presidente Roosevelt, viendo la situación por la que atraviesa Europa, propone al congreso una enmienda de la Ley de Neutralidad aprobada en 1937, con el fin de obtener autorización para vender armas a Francia, Inglaterra y Canadá.

Viernes 22 de septiembre de 1939

En Varsovia la lucha se produce casa por casa y calle por calle. Un francotirador polaco acaba con la vida del general Werner Von Fritsch cuando realizaba una visita de inspección a las tropas. Fritsch, que había sido uno de los artífices del rearme alemán, nunca participó de los planes militares de Hitler. Murió desangrado al negarse a ser trasladado a un hospital.

La guarnición de Lwow, rodeada por soviéticos y alemanes, se rinde. Entretanto el despiadado Heydrich envía a la región de Wloclawek, al norte de Varsovia, a la División Brandenburg, una unidad de élite compuesta por mercenarios de distintos países. Durante cuatro días asesinan a cientos de judíos, saquean sus negocios y queman las sinagogas. Junto a ellos son ejecutados todos los cargos municipales e intelectuales de la zona. En Polonia impera la barbarie y toda resistencia contra el invasor se hace imposible. Los hombres del Tercer Reich han convertido el país en un inmenso cementerio.

En Inglaterra Winston Churchill, primer lord del Almirantazgo, insiste en su propuesta de minar las aguas frente a Narvik en Noruega, que favorecería el bloqueo de Alemania. Mientras, los U-Boots no cesan de hundir mercantes con destino a Gran Bretaña.

Los británicos se ve obligados a racionar el combustible y sus servicios secretos, junto a los de Francia, advierten de la existencia en los centros de poder alemanes de mapas donde Europa occidental aparece bajo dominación nazi. Los gobiernos de Holanda y Bélgica, como medida preventiva, ordenan abrir los pantanos con el fin de inundar las zonas fronterizas con Alemania.

Sábado 23 de septiembre de 1939

Los ejércitos alemanes y soviéticos han acabado prácticamente con las Fuerzas Armadas polacas. El mariscal Edgard Rydz Smigly, comandante en jefe del Ejército polaco, ha ordenado que todas las unidades que puedan abandonen el país y se sumen a los ejércitos aliados con los que en un futuro podrán iniciar la reconquista. Pero tanto los soldados alemanes como los rusos hacen muy difícil que esto se cumpla.

Lo que queda del Ejército de Cracovia se rinde al oeste del río Wieprz y solo se mantienen activos algunos reductos de resistencia al este del río Bug, en la península de Hela y en la capital Varsovia, donde parte de sus habitantes están muriendo de hambre.

En Krasnobrod la caballería polaca consigue parar la marcha de la Octava División de infantería alemana del general Rudolf Koch Erpach, al que hacen prisionero.

Entretanto los cuerpos de las SS continúan con las matanzas de la población polaca. En distintas ciudades donde miles de judíos celebraban el Rosh Hashanah, día de año nuevo, son detenidos y encerrados en las sinagogas a las que posteriormente se les prendió fuego bajo la atenta mirada y el regocijo de los hombres de Reinhard Heydrich.

Domingo 24 de septiembre de 1939

Varsovia soporta uno de los mayores bombardeos de la guerra. La ciudad está en ruinas pero sus habitantes continúan resistiendo el acoso del Ejército nazi, que se prepara para el asalto final.

Un entusiasta Goebbels comunica por radio a los ciudadanos alemanes a primeras horas de la noche que la lucha ha finalizado. El Alto Mando de la Fuerzas Armadas (OKW) mantiene la esperanza en las palabras de Hitler de que tras la batalla por Polonia, las potencias occidentales aceptarán un tratado de paz. De no ser así, dan por seguro que el Führer ordenará la inmediata invasión del oeste de Europa.

En el mar arrecia la lucha y los U-Boots reciben órdenes de atacar cualquier buque que utilize la radio en el momento de su detención. Al mismo tiempo la Kriegsmarine (Marina de Guerra) incorpora a la batalla los acorazados Deuchland y Graf Spee.

El gobierno británico, sobrepasado por los acontecimientos, trata de frenar la euforia alemana bombardeando las fábricas de aviones de Friedrichshafen y aumenta el lanzamiento de octavillas en toda Alemania incitando a sus ciudadanos al levantamiento contra Hitler. Pero el líder nazi cuenta con un apoyo masivo.

Entretanto Stalin comienza a dar los primeros pasos para la invasión de Finlandia y decreta el cierre de la navegación en el río Neva a los buques de esa nacionalidad.

Lunes 25 de septiembre de 1939

Los alemanes inician la Operación Costa, un ataque aéreo masivo contra Varsovia conocido por los polacos como Lunes Negro. 1200 aviones alemanes arrasan la ciudad lanzando miles de bombas incendiarias. El caos y la destrucción impera en la capital polaca mientras las tropas de tierra de la Wehrmacht se preparan para el asalto final.

Los polacos han perdido toda esperanza de ayuda exterior. Los 140 000 soldados que permanecen en la ciudad han demostrado su heroísmo, pero la enorme maquinaria de guerra alemana es imparable. La estratégica fortaleza de Mokotowski en las afueras de Varsovia ha caído en manos del enemigo, que muestra toda su brutalidad con sus defensores.

Hitler junto a Walter von Brauchitsch, comandante en jefe de los ejércitos de tierra, visita el frente y ordena que se lanzen octavillas sobre la capital polaca para incitar a los soldados polacos que se encuentran en ella a su rendición. El Führer advierte a sus generales: «Impidan a la población civil que abandone la ciudad, el hambre les hará claudicar».

Paralelamente la tensión crece en la Europa occidental. Los enfrentamientos en algunas zonas de la frontera franco-alemana entre las baterías de la Línea Maginot y la Westwall, el sistema integral de defensa de Hitler, se acentúan considerablemente.

Martes 26 de septiembre de 1939

A las 8:00 Von Brauchitsch ordena a sus tropas que procedan al asalto de Varsovia. Los mandos polacos solicitan una tregua, pero la respuesta alemana es la rendición incondicional.

La infantería de la Wehrmacht ha tomado las tres fortalezas al sur de la capital polaca (Mokotow, Dobrowski y Czerniakow). Las salidas de la ciudad están bloquedas ya que los generales nazis mantienen la orden del Führer de evitar a toda costa que los civiles la abandonen.

Los soldados polacos, sin municiones ni víveres, se ven desbordados por el empuje del Ejército alemán y al atardecer el general Juliusz Rommel, jefe del Ejército de Varsovia, envía a un grupo de oficiales para discutir los términos de la rendición.

Antes de partir hacia Alemania en su tren Amerika, el orgulloso Führer envía un mensaje de felicitación a todos los generales por la rápida victoria y la efectividad de la guerra relámpago.

Entretanto en Berlín se celebra una reunión secreta de un grupo de científicos para discutir la planificación en las investigaciones sobre la fisión nuclear. El objetivo en el menor tiempo posible es conseguir la bomba atómica.

En Francia y en represalia por la invasión soviética en Polonia, el gobierno decreta la disolución del partido comunista.

Miércoles 27 de septiembre de 1939

Al atardecer las tropas que resisten en Varsovia se rinden al invasor. El Ejército alemán retrasa su entrada en la ciudad con el fin de evitar atender a los heridos. 140 000 soldados son hechos prisioneros. Entre población civil y defensores de la capital han muerto más de 32 000 personas y la mayor parte de Varsovia se encuentra en ruinas.

En el asalto las fuerzas del Tercer Reich han perdido a 1500 de sus soldados. Reinhard Heydrich se apresura a informa al Führer de que sus hombres han acabado con la mayoría de la clases altas, intelectuales, sacerdotes y funcionarios polacos, entre otros. Los vencedores no tienen compasión con los vencidos.

En la zona oriental polaca las tropas soviéticas no cesan en los saqueos, las detenciones y las ejecuciones masivas. Los pocos focos de resistencia que aún se mantienen en el país invadido quedan limitados a algunas zonas del río Bug, en Kock, y a la península de Hela en la costa del mar Báltico.

En Berlín, Hitler aumenta el control sobre la población y los territorios ocupados reunificando todos los servicios de seguridad del estado en la RSHA (Oficina Central de Seguridad del Reich), bajo el mando del cruel y temido Reinhard Heydrich. Como ayudante Heydrich elige al brutal y despiadado Ernst Kalternbrunner.

En la Cancillería el Führer se reúne con los generales que componen el OKW (Alto Mando de las Fuerzas Armadas) y les anuncia su intención de atacar Francia lo antes posible.

Ordena que se preparen los planes para una invasión de la Europa occidental, evitando un enfrentamiento con la Línea Maginot francesa. Ante las sorpresa de los presentes anuncia que asume el control directo de la estrategia militar.

Jueves 28 de septiembre de 1939

En Szack, al sureste de Brest, en las cercanías del río Bug fuerzas polacas y rusas se enfrentan en la mayor batalla desde la invasión soviética, con el resultado de miles de muertos en ambos bandos. Al noroeste de Varsovia, la bolsa de Kutno y la Fortaleza Modlin se rinden a los alemanes tras una larga resistencia.

Hitler y Dönitz se reúnen en Sengwarden, en la zona norte de la base naval de Wilhelmshaven. El jefe de la U-Bootwafe comunica al Führer que desde el incio del conflicto sus submarinos han hundido 52 buques enemigos, pero insiste en la necesidad de contar con 300 unidades en activo para ganar la guerra en el mar.

Entretanto en Leningrado el ministro de exteriores del Reich, Von Ribbentrop y su homólogo ruso Vyacheslav Molotov firman el tratado de amistad y regulación de fronteras. Alemania reconoce la soberanía soviética sobre Lituania a cambio de que Varsovia y Lublin queden bajo dominio de los nazis.

En la Europa occidental las baterías de la Línea Maginot francesa y las del sistema de defensa alemán Westwall continúan con el intercambio de disparos a lo largo de 20 kilómetros de frontera. Varias unidades de la Wehrmacht apoyadas por blindados intentan ocupar el área de Saarbrucken pero son detenidos por el fuego de artillería francés.

Viernes 29 de septiembre de 1939

Polonia ha desaparecido del mapa y queda dividida en dos partes, una oriental ocupada por los soviéticos y otra occidental, por los alemanes.

El Gobierno alemán admite de forma confidencial la petición soviética de reconocer la soberanía rusa sobre Finlandia, Estonia, Lituania, Letonia y Besarabia, territorios que en el pasado habían pertenecido al imperio zarista. En realidad los rusos pretenden alejar lo más posible sus fronteras con el fin de protegerse de una futura amenaza alemana.

Berlín y Moscú comienzan a repartirse Europa. Ante estos hechos el gobierno británico reacciona atacando la base naval alemana de Whilelmshaven, aunque en la operación todos los aviones son derribados.

En el mar la guerra se acentúa y el portaaviones Ark Royal sufre el ataque de la aviación alemana, que no le causa daños importantes, cuando navegaba por el mar del Norte. Entretanto los submarinos alemanes continúan aumentando el número de hundimientos de buques mercantes con destino a Gran Bretaña.

La lucha en el aire se intensifica y aviones de la Luftwaffe y la RAF se enzarzan en duros combates a la altura de la base naval de la isla de Heligoland.

En Berlín, Hitler confiesa a su Estado Mayor que está dispuesto a mantener conversaciones de paz con Inglaterra siempre y cuando los británicos acepten que Alemania tiene derecho a crear guetos en las zonas no germanas de Polonia, que serán ocupadas por judíos deportados.

Sábado 30 de septiembre de 1939

Hitler se muestra exultante ante el pueblo alemán. Está convencido de que la alianza germano-soviética le hace invencible. En menos de un mes y con la ayuda del Ejército Rojo, el Tercer Reich ha hecho desaparecer el estado polaco, eliminando a más de 70 000 de sus soldados y otros 650 000 han sido hechos prisioneros por las fuerzas rusas y alemanas.

La campaña contra Polonia ha significado una prueba de fuego para los ejércitos del Tercer Reich y sus mandos han podido observar los errores que deberán corregir en la nueva táctica de fuerzas combinadas denominada Blitzkrieg o guerra relámpago.

El gobierno polaco en el exilio, presidido por el general Wladislaw Sikorski, se establece en París y 100 000 de sus soldados han podido huir a Rumanía, Hungría, las repúblicas bálticas y Francia. Entretanto los habitantes de Varsovia, tristes pero orgullosos por el valor demostrado por sus ejércitos, entierran a las víctimas y esperan temerosos la llegada de los nuevos mandos del Tercer Reich que ocuparán la ciudad.

En la guerra en el mar el acorazado de bolsillo Graf Spee hunde al mercante británico Clement en aguas cercanas a Pernambuco en Brasil. En respuesta el gobierno inglés ordena a la Royal Navy que inicie la búsqueda del buque alemán hasta conseguir hundirlo.

OCTUBRE DE 1939

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Un caza Messerschmitt Bf 110 alemán sobrevuela Polonia. © Foto: Everett Historical / Shutterstock, Inc.

Domingo 1 de octubre de 1939

Las tropas del Tercer Reich entran en Varsovia y comienzan a desarmar a los hombres que componen el Ejército de la ciudad.

Entretanto dos criptólogos polacos han conseguido llegar a París con dos máquinas decodificadoras Enigma utilizadas por la Wehrmacht, y siguiendo las órdenes de su gobierno en el exilio se trasladan a la estación de PC Bruno, a las afueras de la capital francesa. Allí trabajarán en colaboración con los aliados en el desciframiento de los mensajes alemanes como parte de la contribución polaca en la lucha contra los nazis.

En Inglaterra el Gobierno reduce a veinte años la edad para incorporarse al Ejército con el fin de aumentar el número de efectivos de su Fuerzas Armadas. Winston Churchill se dirige por primera vez al pueblo británico a través de la radio. En su locución critica duramente la intervención soviética en Polonia: «Rusia ha traicionado a Polonia. Nada justifica el comportamiento de Stalin, que debería haber apoyado al pueblo polaco en su lucha contra el nazismo. Aunque me temo que su desconfianza por las futuras acciones de Hitler le han llevado a buscar la seguridad de las fronteras rusas».

«Debemos cazarlos en su guarida» era la consigna que Dönitz, jefe de la U-Bootwaffe había traslado a los comandantes de sus submarinos en su estrategia por ganar la guerra en el mar. Reunido con Gunther Prien, comandante del U-47, le pone al corriente de la Operación Baldur, el ataque a la base de la Royal Navy en Scapa Flow. Prien acepta ser el ejecutor del plan diseñado por el meticuloso capitán de fragata Victor Otto Oerhn.

Lunes 2 de octubre de 1939

Atacada desde tierra y mar, la guarnición y base naval polaca de Hela, bajo las órdenes del almirante Unrug, acaba por rendirse a las tropas alemanas. Tres destructores y algunos submarinos polacos han conseguido burlar el cerco de las fuerzas del Tercer Reich y consiguen llegar a Inglaterra. Los pocos focos de resistencia que aún se mantienen en el país invadido se centran en el río Bug y en la ciudad de Kock.

Göring comunica a Hitler el mensaje de Roosevelt referente a su disposición de mediar con Inglaterra en busca de una solución pacífica. El Führer anuncia que realizará en el Reichstag una oferta de entendimiento con Gran Bretaña, aunque advierte que los buques norteamericanos interceptados en aguas internacionales serán abordados por los barcos de la Kriegsmarine.

Entretanto el gobierno británico continúa con su estrategia de enviar aviones que sobrevuelan las grandes ciudades alemanas lanzando millones de octavillas en un intento de mentalizar al pueblo germano en contra de Hitler. Además, tribunales especiales comienzan a juzgar, en todo el país, a miles de personas sospechosas de simpatizar con el Tercer Reich.

En Francia el Gobierno firma un acuerdo con los representantes del estado checo en el exilio para reorganizar sus Fuerzas Armadas en el destierro. Estos tienen la esperanza de poder reconquistar algún día su país.

Entretanto, las delegaciones de los veintiún países americanos reunidos en la ciudad de Panamá deciden establecer una zona de seguridad de 300 millas (480 km) a lo largo de sus costas. Cualquier enfrentamiento dentro de esta zona será considerado un acto de guerra.

Martes 3 de octubre de 1939

En Polonia los escasos focos de lucha que quedan activos se van apagando. Las unidades del Ejército polaco que resisten en Lutsk, antigua ciudad ucraniana que había sido anexionada por Polonia tras la Gran Guerra, se rinden al Ejército soviético, que se muestra especialmente cruel con sus defensores.

En Francia, el Primer Cuerpo del Ejército Expedicionario Británico se despliega a lo largo de la frontera franco-belga, mientras que unidades del Ejército galo lo hacen en posiciones avanzadas de la frontera con Alemania.

En Londres, paralelamente, el gobierno británico continúa manteniendo contactos secretos con el empresario Birger Dahlerus, amigo personal de Hermann Göring y enviado por este como negociador de un acuerdo de paz. Pero el primer ministro Neville Chamberlain rechaza los argumentos alemanes al considerar que las promesas de Hitler no tienen valor alguno si rusos y alemanes no devuelven a Polonia el estatus de nación independiente.

Chamberlain se ve obligado a paralizar temporalmente el lanzamiento de panfletos sobre las ciudades alemanas que realizan los aviones de la RAF, ante las insistentes protestas de los gobiernos de Bélgica, Dinamarca y Holanda por la continua violación de sus espacios aéreos. A lo largo de un mes de guerra los pilotos británicos habían arrojado sobre Alemania más de 30 millones de octavillas antinazis.

Miércoles 4 de octubre de 1939

Mientras en la Polonia ocupada por las tropas soviéticas el secretario del Partido Comunista Ucraniano Nikita Khrushchev decreta la implantación del comunismo, en el territorio invadido por las tropas nazis Hitler ordena la liberación de los soldados de las SS, arrestados por las autoridades militares y presos en cárceles polacas argumentando que «sus excesos con la población habían sido debidos a las atrocidades cometidas por los polacos».

En la guerra del mar el U-23 al mando de Otto Kretschmer hunde al buque mercante británico Glen Farg cerca de las islas de Orkney al norte de Escocia. Los dieciséis tripulantes que consiguen sobrevivir son recogidos por el destructor británico Firedrake y son trasladados a la base naval de Scapa Flow. Por su parte el U-35 al mando del comandante Werner Lott, que había torpedeado y enviado a pique al carguero griego Diamantis al sudoeste de Irlanda, abandona a los supervivientes a lo largo de la costa de Kerry, al suroeste de Irlanda.

En Gran Bretaña la incorporación al Ejército de más de 100 000 granjeros y agricultores ocasionó que fueran reemplazados por 120 000 mujeres que desempeñaron sus labores con el fin de evitar un colapso en la producción agrícola. Esta fuerza de trabajo era conocida como Land Army Girls, y con el tiempo se vio incrementada sensiblemente al sumarse miles de prisioneros de guerra alemanes e italianos que fueron utilizados para desempeñar actividades agrarias.

Jueves 5 de octubre de 1939

Hitler llega a la derruida Varsovia donde preside el desfile de la victoria. Por su parte Goebbels ha invitado a un grupo de periodistas extranjeros para que transmitan al mundo, con sus fotografias y artículos, la situación en la que se encuentra la capital polaca tras el paso de las fuerzas del Reich. Antes de regresar a Berlín, el Führer conversa con los informadores a los que advierte: «Contemplen bien esta ciudad. Les aseguro que mis ejércitos pueden hacer lo mismo con cualquier capital europea».

La presión de la Unión Soviética fuerza al gobierno de Letonia a firmar un tratado de ayuda mutua. En el mismo, los rusos tienen derecho a establecer bases militares y aeródromos así como su armada podrá ocupar los puertos que se encuentran en el mar Báltico.

Nuevamente los países bálticos se enfrentan a la pérdida de su independencia ya que el pacto germano-soviético reconoce a Stalin la pretensión de extender sus dominios a Lituania e incluso a una parte de Finlandia, con el fin de alejar las fronteras rusas y proteger la ciudad de Leningrado.

Roosevelt observa con preocupación los acontecimientos europeos y toma la decisión de poner fin a la mediación norteamericana con Alemania.

La guerra en el mar continúa acrecentándose y los acorazados de la Kriegmarine Graf Spee y Deutschland actúan impunemente en las cercanías de la isla de Ascensión en el océano Atlántico, a medio camino entre América y África.

Viernes 6 de octubre de 1939

Los últimos focos de resistencia polaca en Kock se rinden al Ejército alemán. Polonia ha desaparecido del mapa y su Ejército ha perdido más de 70 000 hombres, otros 135 000 se encuentran heridos y 900 000 más han sido hechos prisioneros por las tropas germano-soviéticas. La campaña polaca ha concluido.

En el Reichstag de Berlín, Hitler pronuncia un discurso en el que propone la paz a las potencias occidentales mediante una conferencia internacional, y justifica la invasión de Polonia y Checoslovaquia como una rectificación del Tratado de Versalles que tan injusto había sido con Alemania.

Pero los gobiernos de París y Londres rechazan el ofrecimiento del dictador nazi. La política de apaciguamiento ha quedado enterrada definitivamente y no se volverá a cometer otro error como el de Múnich.

En el lejano oriente la guerra chino-japonesa alcanza su punto crítico en la batalla de Changsha, en la provincia de Hunan. Las fuerzas nacionalistas del general Chiang Kai-shek derrotan al Undécimo Ejército japonés tras once días de intensa lucha. Los soldados del Imperio del Sol Naciente han perdido más de 40 000 hombres en la que se considera una de las batallas más sangrientas del siglo, sufriendo la mayor debacle desde el inicio de su invasión del territorio chino.

Sábado 7 de octubre de 1939

Ante las presiones soviéticas el gobierno finlandés comienza a movilizar sus tropas. Entretanto los 158 000 hombres y 24 000 vehículos que componen la Fuerza Expedicionaria Británica y que desembarcaron en la Bretaña francesa consiguen situarse a lo largo de la frontera franco-belga.

Para el gobierno inglés el principal objetivo es la eliminación del régimen nazi y el desarme del Tercer Reich, lo que provocará la restauración de los estados de Polonia y Checoslovaquia.

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Reseñas

Lo que piensa la gente sobre Diario de la Segunda Guerra Mundial. Volumen 1

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Reseñas de lectores

  • (5/5)
    es una apreciacion muy real de la guerra, llevada dia a dia de lo que acontecio en los anos de victoria de las tropas del eje.