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Guía para la PYME exportadora: aduanas, logística e inspección

Guía para la PYME exportadora: aduanas, logística e inspección


Guía para la PYME exportadora: aduanas, logística e inspección

valoraciones:
5/5 (1 clasificación)
Longitud:
381 páginas
3 horas
Editorial:
Publicado:
4 oct 2017
ISBN:
9788481438833
Formato:
Libro

Descripción

La exportación de un producto conlleva conocer y afrontar muchos procesos que, para las pequeñas y medianas empresas, pueden suponer un enorme esfuerzo, muchas veces no realizado por desconocimiento.

Este libro facilita unos conocimientos básicos e imprescindibles, basados en la experiencia, y explicados de manera práctica y real, que permiten a las pymes obtener una visión clara de cuáles son tres de los factores críticos a la hora de exportar: las formalidades aduaneras, la logística de la operación y los requisitos a cumplir para la comercialización en otros mercados.
Editorial:
Publicado:
4 oct 2017
ISBN:
9788481438833
Formato:
Libro

Sobre el autor


Vista previa del libro

Guía para la PYME exportadora - AROLA

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Créditos

Título: Guía para la PYME exportadora: aduanas, logística e inspección. ePUB

Autores: Arola, Taric y AENOR

© AENOR Internacional, S.A.U., 2017

Todos los derechos reservados. Queda prohibida la reproducción total o parcial en cualquier soporte, sin la previa autorización escrita de AENOR Internacional, S.A.U.

ISBN: 978-84-8143-883-3

Impreso en España – Printed in Spain

Edita: AENOR Internacional, S.A.U.

Maqueta y diseño de cubierta: AENOR Internacional, S.A.U.

Nota: AENOR Internacional, S.A.U. no se hace responsable de las opiniones expresadas por los autores en esta obra.

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Génova, 6. 28004 Madrid

Tel.: 914 326 160 • normas@aenor.com • www.aenor.com

Agradecimientos

Arola agradece a Ramón Aparicio, Isabel Cerro, María Giné, Andreu Vilà, Alejandro Arola y Carlos Arola su colaboración para la elaboración de este libro.

Taric agradece a Ana Abasolo, Chelo Esteban, Marc Bastin, Eloísa Lacave, Macarena Mariño, María Miró, Olga Rubio, Alejandra Sola, Raúl Villasevil y José Luis Cabrera su trabajo en la elaboración de esta obra.

AENOR agradece su colaboración para la elaboración de este libro a Antón Elejabeitia y Jaime Fontanals.

Asimismo, nuestro agradecimiento a Francisco Javier Garzón por prologar este libro.

Prólogo

Como Consejero Delegado de ICEX España, Exportación e Inversiones, la entidad pública empresarial encargada del impulso de la internacionalización de la empresa española y de la atracción de la inversión extranjera directa, es un placer asomarme a esta Guía para la pyme exportadora: aduanas, logística e inspección. Se trata de un completo manual que analiza con claridad algunos de los factores que resultan críticos en las operaciones de venta de bienes en el exterior: las formalidades aduaneras, la logística de las operaciones y los requisitos que una mercancía debe cumplir para ser comercializada en otro mercado.

Es necesario destacar que, en un mundo globalizado y extremadamente competitivo como el actual, la internacionalización no es ya una de las distintas opciones estratégicas a disposición de las empresas, sino una obligación, pues aquellas capaces de competir a nivel global tienen mayores oportunidades de consolidarse y de crecer.

Además, la evidencia muestra que el contacto con la competencia extranjera es una excelente escuela, que obliga a las empresas a disciplinarse y a buscar aquellos bienes en los que tiene una mayor ventaja competitiva. Esta exposición a una mayor competencia impulsa su productividad, su creatividad y la calidad de sus productos. La internacionalización reporta a las empresas una diversificación de las fuentes de ingresos que las hace menos vulnerables a cambios en las condiciones de la demanda local. Con todo, en ICEX somos conscientes de que la internacionalización empresarial supone, indudablemente, un esfuerzo en inversión y recursos para las empresas y, en la práctica, una iniciativa compleja que, en la mayoría de los casos, no reporta beneficios a corto plazo. Nuestra vocación, es por tanto, acompañar al empresario en este proceso.

Desde esta perspectiva no se puede sino valorar muy positivamente esta publicación, que completa el extenso catálogo de AENOR, con quien, además, mantenemos una estrecha colaboración.

Esta relación surge del convencimiento de que la gestión y normalización de la calidad debe ser un elemento esencial en cualquier actividad empresarial. Por ello, ICEX ha asumido el compromiso de regular y certificar los sistemas de gestión de la calidad de los servicios que ofrece a las empresas, de forma que éstas los perciban con la misma calidad independientemente del país en que se presten y con independencia de los agentes con los que ICEX colabore en su provisión.

Así, desde que en 2003 certificamos nuestros Foros de Inversión y Cooperación Empresarial conforme a la norma UNE-EN ISO 9001, ICEX ha sido una institución pública pionera en la implantación de certificaciones de normalización de la calidad. Otros cuatro programas han sido certificados en los años siguientes: el Centro de Atención Unificada y Centralizada, CAUCE, cimiento de la actual Ventana Global, que permite ofrecer información sobre todos los programas de apoyo a la internacionalización a disposición de las empresas, los pabellones oficiales en ferias internacionales, y nuestro programa de becas de internacionalización, una de las marcas más reconocidas de ICEX y que este año celebra su 40 aniversario.

En definitiva, aplaudimos toda iniciativa que pueda ser útil para nuestras empresas en sus procesos de internacionalización. Y esta guía, que aborda una serie de cuestiones prácticas fundamentales, lo es.

Aprovecho esta oportunidad para poner a disposición de los lectores nuestros servicios, tanto en España como en el exterior.

Francisco Javier Garzón Morales

Consejero Delegado de ICEX España, Exportación e Inversiones

Capítulo 1. Primeros pasos de una pyme en el mercado internacional: aduanas, logística e inspecciones como factores claves

1.1. Los inicios de una pyme en el mercado internacional

Desde el año 2008 las empresas españolas están sufriendo una reducción muy pronunciada de la demanda del mercado nacional. El resultado de ese constreñimiento del mercado interior ha sido que las empresas españolas, pymes en un alto porcentaje, han buscado vender sus productos en los mercados exteriores.

En marzo de 2013, un informe de Comercio Exterior del Ministerio de Economía y Competitividad señalaba que, solo en los dos primeros meses de 2013, en nuestro país exportaban casi cinco mil empresas más que en el mismo periodo del 2012.

Según datos de ICEX, en 2014 las exportaciones en España crecieron un 2,86% respecto al año anterior. Las ventas al exterior representan el 23,09% de su PIB.

En marzo de 2015, según los datos presentados por el Secretario de Comercio Jaime García-Legaz, se registró el récord de exportaciones en el primer trimestre del año desde el inicio de la serie histórica (1971). En el mes de marzo, las exportaciones españolas de mercancías aceleraron su crecimiento hasta un 12,5% en términos interanuales y alcanzaron los 23.218,3 millones de euros, un nuevo máximo histórico de exportaciones en un único mes. Este dato supera en un 3,9% al que hasta ahora había sido el mejor mes, octubre de 2014, cuando se exportaron bienes por valor de 22.347,1 millones de euros.

Los resultados acumulados para España superan a los de Italia (3,2%), Francia (3,1%) y Reino Unido (–7,6%). Son superiores también al conjunto de la UE-28 (3,4%) y de la zona euro (3,0%), y están por detrás de los obtenidos por Alemania (5,4%) de aumento en el acumulado enero-marzo.

Estos datos indican que la necesidad de vender ha hecho que muchas empresas españolas, fundamentalmente pymes, hayan realizado sus primeras ventas al exterior, sus primeras exportaciones. Es posible que, con el paso del tiempo, la salida al exterior de las empresas españolas, la pérdida del miedo a exportar sus productos, sea una de las pocas cosas positivas que se recordarán de este periodo de crisis.

En definitiva, durante estos difíciles últimos años se ha comprobado cómo las pymes han sabido salir a exportar, y cómo la oportunidad se ha transformado en una obligación y ha permitido ordenar la internacionalización de las pequeñas empresas.

El camino de la exportación presenta muchos retos y cuestiones que deben ser abordados: estudios de mercado, marketing internacional, financiación, contratación… El objetivo de esta obra es centrase en tres aspectos importantes y a veces poco conocidos por parte de los exportadores. Se trata de abordar de una manera introductoria pero completa el papel de las aduanas, la logística del envío y los requisitos de calidad y seguridad que deben cumplir las mercancías cuando son exportadas a otro mercado.

1.2. Las operaciones de comercio internacional

1.2.1. Participantes en una operación

Para realizar las primeras exportaciones se debe tener una visión completa de la estructura de las operaciones y de sus participantes. Entre el vendedor (exportador) y el comprador (importador) hay numerosos eslabones de una cadena que es necesario conocer y comprender:

• El contrato, el medio de pago, los INCOTERMS (condiciones de entrega y la gestión del riesgo).

• El transporte:

– Avión, barco, ferrocarril, camión, transporte combinado, contenedor, grupaje…

– Transportista, naviera, consignatario, empresa de handling.

• El transitario, que puede ser definido como el arquitecto de la cadena logística.

• El representante aduanero (en origen y destino), que presenta las declaraciones a la aduana en nombre de sus representados.

• La aduana (en origen y destino) y su normativa.

• Las normas a cumplir en el paso en frontera de las mercancías.

• Las normas a cumplir para comercializar un producto en otro mercado.

En definitiva, muchos participantes y actividades complejas. Por ello, en las primeras operaciones se debe simplificar. No se deben crear operaciones demasiado complejas (triangulares, cadena logística fragmentada al extremo, etc.).

Otra cuestión a tener en cuenta en las primeras operaciones es estar bien asesorado, subcontratando aquello que todavía no se conoce, entendiendo siempre por qué no se asume ese papel concreto y definiendo con precisión qué incluye el servicio contratado.

En la elección de los proveedores de servicios asociados a la operación de comercio internacional el precio no debe ser el primer criterio. Como en la elección de todos los proveedores, el precio ha de ser un criterio más, pero no el fundamental. El más importante debe ser la confianza y la seguridad.

Para ello existe una certificación otorgada por la aduana que garantiza las buenas prácticas en materia aduanera y la aplicación de medidas de seguridad en las operaciones de comercio exterior; dicha certificación es conocida como Operador Económico Autorizado (OEA). Por tanto, un dato a tener en cuenta es saber si los prestadores de servicios con los que contactamos son OEA o no.

En la relación con el transitario o el representante aduanero se deben establecer canales de comunicación fluidos para remitir toda la información necesaria para que la operación pueda realizarse. En este aspecto, debe conocerse la importancia de la información que nos solicitan para realizar el despacho aduanero o para obtener el certificado de una inspección.

Por último, debe establecerse algún procedimiento de supervisión del trabajo realizado. Para ello, la formación es vital: aunque los trámites no sean realizados por la empresa exportadora, se debe empezar a adquirir conocimiento en materia aduanera y logística internacional.

1.2.2. Planificación de la operación

Antes de iniciar una operación se debe dibujar la cadena de suministro y calcular los costes, buscando los fallos o posibles debilidades para, de esta manera, intentar minimizar los problemas. El riesgo está en los imprevistos.

Una vez dibujada la cadena o determinados los pasos a realizar, se debe cuantificar: se ha de calcular el coste de la operación. Para ello se debe listar cada acción y asociar el coste correspondiente. De esta manera se pueden ahorrar sorpresas y costes adicionales.

Para obtener el dibujo de la operación y calcular su coste se deben tener buenas fuentes de información y conocimiento para interpretarlas y aplicarlas. De nuevo, tener cierta formación en estos aspectos es importante. Al comienzo, como todos los primeros pasos, puede resultar difícil, pero siempre encontraremos profesionales que pueden ayudar en esta fase (Cámaras de Comercio, ICEX, asesores especializados, representantes aduaneros, transitario, organismos de inspección…).

En la planificación y cuantificación del coste de una operación aparecen la mayoría de los conceptos que serán tratados en esta obra y que son específicos de las operaciones de comercio internacional:

• La clasificación arancelaria: la determinación de un código siguiendo las normas establecidas en un convenio internacional será la base para determinar los aranceles aplicables en destino, las normas de origen, las inspecciones y las medidas no arancelarias aplicables tanto a la exportación como a la importación.

• El origen de las mercancías: conocer el concepto de origen y la normativa aplicable es vital para determinar el coste de la operación.

• El arancel: es el derecho aplicable a la importación, determinado en función de la partida arancelaria, el origen y el valor del bien.

• Las inspecciones en frontera: qué medidas han de cumplir los productos cuando pasan las fronteras, a qué exigencias documentales están sujetos tanto en origen como en el destino de la operación.

• La certificación y la gestión de la calidad: esquemas de carácter voluntario que permiten certificar y garantizar el cumplimiento de especificaciones técnicas que un producto debe cumplir en un determinado mercado.

• La declaración aduanera: declaración fiscal por la que se realizan las operaciones de exportación e importación.

• Regímenes aduaneros y otras figuras aduaneras: figuras que, bien aplicadas, puede permitir importantes ahorros en los costes de una operación.

• El transporte: la elección del medio de transporte adecuado es vital en la definición de los costes de una operación.

1.2.3. El papel de las aduanas

Conocer qué papel juegan las aduanas en el proceso de una exportación es clave para el éxito de una operación. Cualquier contratiempo supone un coste y, en ocasiones, una mala planificación puede tener graves consecuencias.

El que una operación no tenga problemas una vez no significa que esté bien realizada; este punto no suele ser tenido en cuenta hasta que aparece un problema. No es inusual que los problemas se presenten en una inspección posterior a la operación de exportación o importación. Por ello, es necesario ser consciente del tiempo que tiene la Administración para revisar una operación y conocer la responsabilidad que ello implica.

Las aduanas tienen medios limitados para supervisar los ingentes movimientos comerciales. Desde hace ya tiempo se aplican técnicas de gestión del riesgo en las que, además del azar, existen complejos sistemas de análisis en función de la mercancía, de los operadores, y del país de origen o de destino.

El objetivo de las aduanas es controlar a los operadores más que las operaciones. La tendencia es aplicar el análisis de riesgos antes de la llegada de la mercancía a un determinado territorio aduanero y, en función del resultado de dicho análisis, establecer los posibles controles.

Las aduanas en general han ido ampliando su papel de recaudadores fiscales para tener competencias en materia de seguridad, protección de los consumidores y protección de los mercados, actuando como coordinadores de las tareas que otros organismos desarrollan en el control de las mercancías a su paso por las fronteras.

La aduana, como cualquier otro organismo de la Administración Pública, juega un papel importante para fomentar la actividad económica, en este caso la actividad exportadora. Se deben buscar cauces de interlocución cualificada para conocer y aplicar figuras aduaneras que facilitan y ayudan a los exportadores, como puede ser el caso de la figura del Local Autorizado para Mercancías de Exportación (LAME). Para ello es necesario contar con formación en el ámbito aduanero y logístico: es una inversión que sirve tanto para trabajar con los proveedores de servicios (transitarios, transportistas, representantes aduaneros, etc.) como para entablar una relación más fluida con la aduana.

1.3. Conclusiones

El inicio de la actividad exportadora, como todos los comienzos, puede ser complicado. Pero cuatro aspectos son fundamentales:

• Se debe dar importancia al diseño de la operación desde el punto de vista logístico, aduanero y de requisitos técnicos del mercado destino; por tanto, se le deben dedicar recursos (tiempo y dinero).

• La formación en materia aduanera y de comercio exterior es importante para elegir y supervisar la labor de los proveedores de servicios de representación aduanera y logística.

• La información es clave para conocer los costes de una operación y las condiciones de acceso a un mercado determinado.

• No se debe dejar enteramente en manos de un tercero todo el diseño y la operativa. Es importante participar, conocer e involucrarse en las operaciones.

Capítulo 2. Clasificación arancelaria, origen e inspecciones

2.1. La clasificación arancelaria y sus implicaciones

2.1.1. Introducción

Una de las características del comercio internacional es que toda mercancía, producto o bien con el que se pueda comerciar debe estar identificado mediante un código numérico, que se denomina código arancelario y que identifica el producto en el proceso de venta y envío del bien de un país a otro, de un mercado a otro, o de un territorio aduanero a otro.

Esta característica es aplicable a todas las exportaciones e importaciones, y es el resultado de un largo proceso de armonización en el comercio internacional de mercancías.

La identificación de las mercancías mediante un código arancelario se realiza fundamentalmente para poder aplicar sobre ellas derechos arancelarios (tributos que se pagan a la importación), medidas de política comercial (licencias, cupos, registros…) y controles en frontera de muy diversa índole (sanitarios, veterinarios, fitosanitarios, seguridad de los consumidores, doble uso, etc.).

Así pues, toda empresa que quiera exportar debe identificar su mercancía mediante un código arancelario aplicando determinados criterios y reglas. Este proceso de identificación se denomina clasificación arancelaria. Dicha clasificación es un paso necesario para determinar el coste de la operación y para conocer los requisitos que se deben cumplir tanto a la exportación como a la importación del producto.

Para clasificar las mercancías debe existir una relación, lista o compendio donde estén identificados e incluidos todos los productos, en definitiva debe existir una nomenclatura que los comprenda. El concepto latino de nomenclatura se refiere a una lista o catálogo de personas o cosas.

Enrique Bernaldo Páez señala en su obra Clasificación arancelaria de mercancías que los componentes fundamentales de una nomenclatura son una terminología propia y un método o esquema que permita su aplicación. La definición de nomenclatura que Bernaldo Páez ofrece en la citada obra es la siguiente: Sistema que permite identificar y aplicar con orden las cosas propias de una materia, facultad, ciencia o arte, apoyándonos en una terminología especializada y mediante un esquema o métodos determinados.

Una nomenclatura destinada a identificar las mercancías en comercio internacional deberá cumplir al menos con los siguientes objetivos fundamentales:

• Incluir todos los bienes o productos objeto de comercio.

• Ser flexible para contener mercancías que todavía no existen pero que las innovaciones técnicas produzcan o que se deriven de las necesidades del mercado o del gusto de los consumidores.

• Identificar de manera inequívoca las mercancías: una mercancía solo puede estar clasificada en un único lugar.

• Ser práctica, fácil y polivalente.

La nomenclatura arancelaria se compone de dos elementos esenciales:

• Códigos arancelarios o partidas arancelarias: elementos numéricos que identifican de manera inequívoca los descriptores o designaciones de cada mercancía o grupo de mercancías.

• Descriptores o designaciones: su función es definir las mercancías de la forma más concreta, clara y objetiva. Las definiciones deben contener las características básicas de cada artículo en cuanto a su naturaleza, constitución y composición. En ocasiones, además, podrán definir las formas usuales de presentación, usos y finalidad a la que se destinen.

Una nomenclatura que contenga una relación de todas las mercancías con las que se puede comerciar, identificadas mediante códigos numéricos y descriptores, y sobre las que se apliquen medidas arancelarias y de control en frontera conforma un arancel de aduanas, que puede ser definido como un instrumento jurídico de política comercial cuyo objetivo es establecer los gravámenes e identificar los controles a los que las mercancías están sujetas en el momento de atravesar las fronteras de un territorio.

2.1.2. La codificación

2.1.2.1. Antecedentes

La existencia de una nomenclatura común para la clasificación arancelaria de mercancías ha sido un objetivo que

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