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Elías Esparta, el oráculo de los tres soles (Primer tomo)

Elías Esparta, el oráculo de los tres soles (Primer tomo)

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Elías Esparta, el oráculo de los tres soles (Primer tomo)

Longitud:
185 páginas
2 horas
Editorial:
Publicado:
Apr 7, 2018
ISBN:
9781507188941
Formato:
Libro

Descripción

Un rayo alcanza a Elías Esparta. Zeus, el dios del trueno, le transporta a Eforia, un mundo extraño y misterioso.
De repente, un rayo alcanza a Elías Esparta a pesar de que el cielo está despejado. Zeus, el dios del trueno, decide transportarlo hasta Eforia, un mundo extraño y desconocido. Nada más llegar se enfrenta al antipático Antares, el hijo del rey, pero también se encuentra con Sandros, quien se convertirá en su amigo. Elías va de sorpresa en sorpresa y descubre que forma parte de los tres elegidos al igual que Sandros, que tiene un don muy particular, y Oxana, la aprendiz de sacerdotisa. Ahora los elegidos por Zeus tendrán una misión muy importante: cumplir el oráculo de los tres soles y devolverles la vista a los dragones ancestrales.

Agnès Ruiz es la autora de varios best seller de los que se han vendido más de 360.000 ejemplares. Ha tenido un enorme éxito con su primera novela, "Ma vie assassinée". Ha escrito literatura tanto para adultos como para jóvenes. Sus noticias sobre las investigaciones de la detective Rachel Toury también han tenido un gran éxito tanto en Europa como al otro lado del Atlántico. Hay disponibles varias traducciones de sus obras. Es originaria de Normandía (Francia) y ha vivido casi 20 años en Canadá. Está casada y tiene tres hijos

Editorial:
Publicado:
Apr 7, 2018
ISBN:
9781507188941
Formato:
Libro

Sobre el autor


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Elías Esparta, el oráculo de los tres soles (Primer tomo) - Agnès Ruiz

Bibliografía

Novelas

Ma vie assassinée

L’ombre d’une autre vie

La main étrangère

Et si c’était ma vie ? (Continuación de « Ma vie assassinée »)

Oublie la nuit

Hôtel du bord de mer

Clous et marteau, c’est toi qu’il me faut (Martillo y clavos, eres TÚ a quien AMO, trad. Raquel Pérez Rodríguez)

Demain, cappuccinos, bikinis, #Love (Mañana... Capuchinos, bikinis #love, trad.Olaya Gonzalez Dopazo)

Meurtre à la course (Asesinato en la carrera, traducido por Fernando Daniel Ducasse)

Double meurtre dans les beaux quartiers (Doble asesinato en las afueras, trad. Monica Sireus)

Le parapluie d’Arthur Shipwall

Novelas cortas

Assassinat d’un prêtre (Asesinato de un sacerdote, traducido por Itzcoatl Zeferino Aguayo)

Un cadavre sur la plage (Un cadáver en la playa, traducido por Monica Sireus)

Un striptease de trop (Un striptease de más, trad. Por Adeline Peters Benoit)

L’assassin de la gare

Mort sur le St-Laurent (Muerte en el St-Laurent, trad. Itzcoatl Zeferino Aguayo)

La belle naufragée suivi de Cadeau de noces

L’indomptable Molly suivi de Le voyage de Colonel

Metro stories, vol. 1 (Trois pâtisseries suivi de Mélodie en mémoire)

Mon petit écureuil suivi de Flocons de neige (Mi pequeña ardilla y Copos de nieve, Traducido por Diana Teresa Pérez Ortiz)

L’amour est dans l’ombre (El amor está en la sombra, traducido por Ana Maqueda)

Le laveur de vitres de Trifouilly-les-Oies

Les jeunes mariés (Los recién casados, traducido por María Ángeles Ruiz)

Pur sang (Pura sangre, traducido por Desirée Morales Ruiz)

Les âmes vertueuses et Brume dans le métro

Mr le Président et Eugénie au pays des merveilles

Jour de pluie, jour de rêverie et L’anniversaire de Guillermo

Question d’apparence, Le triomphe de la république et Mon bien-aimé

Le conducteur poète, Le joueur de saxo, Lumière et S’accrocher

Les aventures fantomatiques de Lord McSpirit et de son valet O’Ghost (Las aventuras fantasmagóricas de Lord Mc Spirit y de su criado O'Ghost, trad. Por María Ángeles Ruiz Perez)

libros prácticos

J’apprends l’alphabet avec mes amies les lettres

52 pensées positives pour réussir ses études (écrit avec Alain Ruiz)

52 pensées positives pour devenir un sportif de haut-niveau (écrit avec Alain Ruiz)

libro de juventud

Mon affreux maillot beige

Poppy Rose, mon journal intime

Le petit pois (Album illustré)

Saga juvenil Pom-pom girls (varios tomos)

– Une équipe du tonnerre

– Le secret de Brittany

– Coup dur

– Tous les coups sont permis

– Concert ou championnat

– Gardiennes intrépides

Saga juvenil Elias Sparte (varios tomos)

– L’oracle des trois soleils (Elías Esparta, el oráculo de los tres soles (Primer tomo) Traducido por Laura Viesca Gómez)

– Les œufs sacrés de Démeter (El viaje de los nueve huevos de dragón (Secondo tomo), traducido por Laura Viesca Gómez)

– Le sanglier de Calydon

– La chasseresse de la nuit

Acerca de la autora

Agnès Ruiz es la autora de varios best seller de los que se han vendido más de 360.000 ejemplares. Ha tenido un enorme éxito con su primera novela, Ma vie assassinée. Ha escrito literatura tanto para adultos como para jóvenes. Sus noticias sobre las investigaciones de la detective Rachel Toury también han tenido un gran éxito tanto en Europa como al otro lado del Atlántico. Hay disponibles varias traducciones de sus obras. Es originaria de Normandía (Francia) y ha vivido casi 20 años en Canadá. Está casada y tiene tres hijos

«La verdadera felicidad

consiste en hacer el bien.»

Sócrates

Para

mis tres soles: Valentin, Laurayne et Kimberly.

Ephoria

Prólogo

Eforia es una región de por aquí, lejana, ignorada, desconocida... Un país que lleva existiendo desde los albores de los tiempos. Existía ayer, existe hoy y existirá mañana... sin lugar a dudas.

Es un lugar escondido y que sabe mantenerse en silencio... En muchas de las leyendas de nuestro mundo abundan sus relatos. Algunas religiones se han apropiado incluso de algunos de sus rituales para integrarlos en sus creencias. Solo hace falta estar atento para reconocer su verdadero origen.

Pero todo esto se pierde en la noche de los tiempos...

1. Tierras herbosas

Elías Esparta vivía desde hacía poco en un pueblo cercano a Atenas. Sus padres habían muerto en un trágico accidente de tráfico dos semanas después de celebrar su duodécimo cumpleaños y después de eso, obviamente, su vida cambió drásticamente. Su abuelo, Kristós, lo acogió en su mundo solitario y silencioso. Las pocas veces en las que el anciano hablaba, era casi siempre para hablar mal de los padres de Elías, ¡sobre todo de su madre! Además, no vacilaba en criticar a Elías con su pelo castaño demasiado largo.

Para evitar a su abuelo, Elías prefería pasar el tiempo en la llanura, donde los olivares lindaban con las viñas. Allí encontraba la calma y la soledad que necesitaba para atenuar su mal humor. A menudo hacía un rodeo después de clase y pasaba allí un rato antes de volver a casa. Aquel día se quedó más tiempo. De su mochila sacó un escudo de madera que él mismo había fabricado y pulido y en el que había grabado sus iniciales: E.E. También había adornado el contorno con doce hendiduras circulares. Le encantaba sentir los bordes lisos bajo las yemas de sus dedos. Había dedicado todo su tiempo libre a construir ese escudo, pero el resultado valía la pena. Era el único recuerdo tangible que le quedaba de su antigua vida. Ese día había utilizado como excusa una presentación sobre la época medieval para enseñárselo a sus compañeros de clase.

Al pensar en el pasado, sintió nostalgia. Sin embargo, no quería dejar que sus lágrimas lo invadieran, así que cogió su escudo y descargó todas sus emociones contra un adversario invisible. La diversión no tardó en atraparlo; Elías Esparta se había convertido en un guerrero valiente e invencible...

El sol empezó a ponerse en el horizonte. Elías sabía que no podía tardar mucho o no llegaría a casa a tiempo para la cena. Tenía hambre, lo que se acentuaba porque tenía metabolismo rápido. De hecho, algunos no dudarían en llamarlo enclenque, ¡como los amigos de Andreis, por ejemplo!

Elías se ajustó la correa de cuero y la muñequera de metal del escudo al brazo y apuró el paso. Sin darse cuenta, dio una patada a una piedra y observó cómo se elevaba, llevando una nube de polvo blanco tras ella, y cómo volvía a caer a un lado del camino. Casi al mismo tiempo escuchó un ruido tras un arbusto. Voces, o más bien murmullos. Intrigado, se acercó, agachándose. Sabía que no debía hacerlo, que no le incumbía, pero la curiosidad era más fuerte que él.

Mientras se acercaba, el sonido de unos pasos a su espalda hicieron que se diera la vuelta. Solo le dio tiempo a ver a Andreis antes de que lo empujara hacia los árboles. Dos de sus compinches reían a carcajadas. Mientras se burlaban de él, Elías intentó escaparse de su incómoda posición ayudándose de su escudo para levantarse.

Apenas se acababa de levantar cuando de repente el cielo se oscureció. Una enorme nube negra, seguida de cerca por una nube morada de lo más extraño, inundó el cielo. Una raya surgió de golpe y porrazo y atravesó la bóveda celeste. Mientras abrían la boca por la sorpresa, Andreis y los otros dos chicos fueron arrojados varios metros hacia atrás, cayendo de culo estruendosamente. La punta del relámpago, por su parte, alcanzó con violencia a Elías. Aún con el escudo de madera atado al brazo, se elevó sobre el arbusto durante unos nanosegundos y después desapareció bajo la mirada estupefacta de Andreis y sus amigos...

* * *

Yelena, la gran sacerdotisa de la ciudad de Eforia, caminaba hacia Tierras Herbosas. Sus pies desnudos, mojados por el rocío de la mañana, resbalaban sobre la generosa vegetación. En la mano derecha llevaba una larga vara de oro trenzado, coronada por dos extraordinarias esculturas de madera: un águila que se apoyaba sobre la serpiente sagrada. Sobre su túnica de un blanco resplandeciente lucía las planchas de oro con inscripciones de los dioses y diosas a las que servía. La suntuosa joya estaba sujeta a sus hombros mediante dos broches de oro, uno con forma de serpiente y el otro de águila. Un triple anillo de oro con forma de serpiente se enroscaba en su antebrazo derecho. Su espesa cabellera plateada caía hasta su cintura, pero a veces algunos mechones parecían rebelarse y se alzaban en el aire, sin ninguna razón aparente.

Tras ella caminaban, también descalzos, cuatro sabios con barba larga, vestidos con túnicas de color ocre bordadas con hilo de oro. Una adolescente de cuerpo frágil y cara tan pálida que parecía un fantasma cerraba la comitiva. Para celebrar esta ceremonia, Oxana llevaba sobre su cabeza una corona de violetas, esas flores creadas por el mismísimo Zeus. Tenía once años, pelo liso y blanco y llevaba siendo la discípula de la gran sacerdotisa desde hacía un año. Necesitaría muchos más para aspirar a igualar los poderes y conocimientos extraordinarios de Yelena. A veces le enseñaba ese inmenso saber en secreto para no asustar a la población, siempre temerosa frente a cualquier tipo de magia... Y cuando Oxana temía no estar a la altura, Yelena le recordaba que había sido elegida por los dioses del Olimpo.

Oxana se acordaba de la primera vez que se encontró con la gran sacerdotisa: había ido a buscarla a Tierras Glaciales, a la salida de un oráculo de Atenea, la diosa de la sabiduría y de la guerra. Fue tres días después del funeral de sus padres. Habían hecho ofrendas de sal, pasteles y frutas, y libaciones de leche y vino en vasijas con agujeros para que sus padres pudieran seguir viviendo bajo tierra. Un escalofrío recorrió el cuerpo de la joven. Por un instante sus ojos grises se nublaron al recordar ese momento.

Un gran cuervo blanco sobrevolaba el grupo con insistencia. Yelena se sintió conmovida por este presagio: Apolo, el dios de la luz, la armonía y la adivinación, estaba manifestando su presencia por medio de su compañero preferido.

La procesión llegó a la cima del monte Tamaros, cercano al pueblo de Tierras Herbosas y apartado de la ciudad del rey Drákeon. Desde allí arriba Yelena era capaz de abarcar con la mirada las vastas tierras del reino de Eforia. El palacio se alzaba en el centro de las nueve tierras: era una obra imponente que había sido construida con piedras blancas y, a veces, con la sangre del pueblo. La gran sacerdotisa sentía a menudo la presencia de Drákeon. Notaba que merodeaba, se acercaba, pero a pesar de ello no se atrevía a atacarla...

La gran poetisa sabía que tenía que mantenerse atenta, puesto que las capacidades del rey, al igual que su riqueza, se acentuaban con el paso de los años... ¿Debería sentirse mal por ello? Sus poderes seguían siendo bastante más poderosos, ¿pero por cuánto tiempo? Por no hablar de Antares, el hijo del rey, que disfrutaba ejerciendo su autoridad tiránica sobra la población. Yelena consultaba regularmente los elementos y los dioses... El equilibrio de Eforia estaba amenazado. Los dragones ancestrales ya no proporcionaban su sabiduría ni su protección sobre las tierras y eso parecía venirle muy bien a Drákeon...

El oráculo de los tres soles había revelado que ese día llegaría el elegido que faltaba. Yelena sabía que ese mes era favorable. La víspera, diez cuervos habían alzado el vuelo desde las zarzas que se encontraban cerca de su casa hacia los tres astros nacientes que traían la luz al mundo. La gran sacerdotisa había seguido detenidamente su trayecto.

Comenzaba un nuevo ciclo en Eforia. Todas las fuerzas de la naturaleza se combinaban. Los dioses visitaban a los habitantes a su manera. El tiempo y el espacio, el mundo de lo visible y de lo invisible, se estaban fusionando.

En Tierras Herbosas se había organizado un lujoso banquete para celebrar el final del verano y el comienzo del otoño. Los ciudadanos habían recolectado la última cosecha, traído de vuelta los rebaños y pagado su tributo a Drákeon, más alto que el del año anterior. Algunos se habían opuesto. Los más temerarios habían pagado con su vida; los demás, habían sido flagelados...

La gran sacerdotisa, serena, continuaba masticando una hierba especial preparada minuciosamente para ella. Le provocaba revelaciones y la preparaba para la llegada de los dioses. Mientras, los cuatro sabios alzaban los brazos a intervalos regulares para honrar a los dioses con este gesto. Después, en coro, recitaron:

—Por el bienestar y la salud de los campesinos de Tierras Herbosas, de sus mujeres y de sus hijos, y de todos los habitantes del país de Eforia.

El grupo había llegado al santuario del oráculo, donde se alzaba un inmenso roble con follaje perennemente verde. De sus ramas colgaban varios escudos, robados a los enemigos durante los combates victoriosos. También colgaban vasijas de bronce que, cuando soplaba el viento, chocaban contra los escudos y resonaban, transmitiendo mensajes a los sacerdotes que prestaban atención.

Yelena le pidió a Oxana que se sentara bajo sus ramas, escuchara y se dejara llevar por su intuición. La joven aprendiz sintió miedo. Temía no estar a la

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Lo que piensa la gente sobre Elías Esparta, el oráculo de los tres soles (Primer tomo)

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