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LAS ARAÑAS GIGANTES
LAS ARAÑAS GIGANTES
LAS ARAÑAS GIGANTES
Libro electrónico234 páginas1 hora

LAS ARAÑAS GIGANTES

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Una obra dirigida a los aficionados y a los simples curiosos, a los neófitos pero también a los expertos, que trata en profundidad todo lo referente a esas arañas gigantes que suelen protagonizar las pesadillas de quienes todavía no las conocen. Cómo está constituida una araña, dónde comprarla, cómo se reproduce, cómo evitar la mordedura y el veneno, cuándo y cómo alimentarla, cómo afrontar y remediar los accidentes y las enfermedades, etc.. Esta guía le enseñará también a reconocer las especies más peligrosas y las más dóciles, y a elegir, decorar y limpiar el terrario. Si se siente fascinado por estos animales, no les tiene miedo, quiere llegar a conocerlos bien y está dispuesto a adquirir un ejemplar para criarlo y observar de cerca su mundo, este libro, completamente ilustrado y con todas las informaciones indispensables, será su guía imprescindible
IdiomaEspañol
Fecha de lanzamiento14 ago 2017
ISBN9781683253983
LAS ARAÑAS GIGANTES

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    LAS ARAÑAS GIGANTES - Simone Caratozzolo

    ANALÍTICO

    INTRODUCCIÓN

    Ejemplar de Xenestis immanis. (Criada por S. Capannini)

    Por fin, un libro que habla de cómo criar a las arañas de la familia de los Terafósidos, es decir, las gigantescas tarántulas que abundan en las novelas, las películas de aventura y, probablemente, las pesadillas de quienes todavía no las conocen. En realidad, a diferencia de lo que muchos se empeñan en creer, no se trata de animales peligrosos (se sabe desde hace tiempo que su veneno no es mortal), sino simplemente de depredadores solitarios, en muchos aspectos vulnerables y que han adoptado mecanismos de defensa muy persuasivos.

    El término tarántula es utilizado de forma abusiva e incorrecta, por lo que no se emplea en ninguna otra página de este libro: la auténtica tarántula es, de hecho, la Lycosa tarentula, la famosa araña lobo, de mordedura dolorosa pero en ningún caso mortal.

    En las siguientes páginas, después de un breve tratado sobre la clasificación y la anatomía de las arañas, se describe el proceso de cría de estos increíbles animales en cautividad: cómo elegir un ejemplar sano, dónde alojarlo, qué darle de comer y cómo hacer que se reproduzca. De esta forma descubriremos que criar estas arañas es muy fácil, exige poco y no sale caro, y también que son muchas las especies existentes y que estas son muy diferentes entre sí en aspecto y hábitos.

    No obstante, cuando compre una araña no espere poder establecer con ella ningún tipo de relación de amistad: lo máximo que podrá obtener en este sentido (obviamente, por parte de los ejemplares más dóciles) es indiferencia. Muchos animales de terrario se comportan de este modo: quien los aprecia sabe que la mayor satisfacción se consigue contemplándolos, y que los mejores resultados se obtienen respetando su naturaleza.

    TERAFÓSIDOS

    Clasificación

    Las arañas son animales presentes en la Tierra desde tiempos inmemoriales: los fósiles más antiguos se remontan a 150-200 millones de años, cuando todavía no existía rastro del ser humano. La clase de los Arácnidos (a la que pertenecen, además de las arañas, los escorpiones y los ácaros) presenta, desde el punto de vista evolutivo, especies más antiguas aún que las propias arañas. Entre las arañas, la familia de los Terafósidos es indudablemente una de las más antiguas, y es fácil observar, por los restos fósiles, que ha experimentado en general muy pocos cambios estructurales a lo largo de los milenios, mientras que sí ha cambiado, y mucho, de tamaño. Los Terafósidos actuales más grandes son liliputienses si los comparamos con los de hace tiempo (Megaracne), que podían alcanzar los 80 cm.

    Las arañas pertenecen al reino animal y al tipo de los artrópodos, constituido por todos los organismos dotados de exoesqueleto y de extremidades articuladas. El tipo de los artrópodos es, sin duda, mayoritario, ya que comprende casi el 85 % de todas las especies existentes en la Tierra. La clase de las arañas es la de los Arácnidos, que cuenta con 75.000 especies, de las que 35.000 son arañas propiamente dichas. El orden es el de los Araneidos.

    Se calcula que las 35.000 especies de arañas son tan sólo un cuarto del total existente, ya que hay muchas que siguen sin estar clasificadas.

    Las arañas se clasifican de forma sumaria en tres subórdenes:

    — Lifistiomorfos, al que pertenecen ejemplares muy primitivos, de abdomen segmentado;

    — Araneomorfos, al que pertenecen las arañas comunes de casa y la viuda negra;

    — Migalomorfos, al que pertenecen once familias de arañas semejantes a los Lifistiomorfos en muchos aspectos.

    Los Lifistiomorfos y los Migalomorfos tienen quelíceros ortognatos, es decir, con movimiento paralelo al eje del cuerpo; en cambio, los Araneomorfos presentan quelíceros labidognatos, esto es, que se mueven uno contra el otro, según un eje paralelo al del cuerpo.

    Una de las once familias de Migalomorfos es la que presenta un mayor interés para nosotros: los Terafósidos. Hasta ahora se han clasificado casi un millar de especies de Terafósidos, y de esas se pueden adquirir en los comercios casi doscientas especies.

    LA CLASIFICACIÓN DE LOS TERAFÓSIDOS

    Veamos como ejemplo la clasificación de la Euathlus smithi:

    ¿BRACHYPELMA O EUATHLUS?

    A menudo, los comercios especializados, los criadores e incluso algunas publicaciones acreditadas hablan del género Brachypelma. En realidad, científicamente el término correcto es Euathlus, y este es el que utilizaremos a lo largo del libro.

    Euathlus smithi

    LAS ESPECIES QUE ENCONTRAMOS EN LAS TIENDAS

    Los géneros y las especies que enumeramos aquí son tan sólo una muestra de las arañas que ya han sido criadas en cautividad.

    Muchas de las arañas descritas son difíciles de encontrar; otras, en cambio, abundan en los criaderos europeos. Debería ser posible encontrar estos ejemplares en nuestro país; en cualquier caso, un buen comerciante tendría que ser capaz de conseguir en el extranjero una determinada especie que no sea fácil de encontrar.

    En cuanto a la Pterinochilus «Usumbara red», es una especie muy común pero que carece de nombre científico, y conserva el nombre que describe el color y la procedencia (Usumbara es un monte de Tanzania).

    Distribución geográfica

    Los Terafósidos están presentes en casi todos los países que se hallan comprendidos entre las franjas tropicales y subtropicales, a excepción de algunas especies que llegan hasta las áreas meridionales de las zonas templadas del hemisferio boreal (Ischonocolus) y a las áreas septentrionales, también de las zonas templadas, del hemisferio austral (Harpactira).

    Los Terafósidos también se encuentran desde África hasta el Extremo Oriente; pero, a diferencia de los géneros americanos, estas carecen de pelos urticantes en el opistosoma, por lo que han desarrollado otras estrategias defensivas no menos eficaces: son arañas agresivas y veloces, no siempre fáciles de cuidar; adoptan posturas defensivas en cuanto se abre el terrario y reaccionan intentando morder a la mínima molestia; algunas, además, están dotadas de los denominados colores de advertencia (por ejemplo, la Poecilotheria), y otras son capaces de emitir sonidos estridulantes al frotar las patas y los quelíceros entre sí.

    El aspecto mimético es otra característica típica de estas arañas: por ejemplo, la llamativa coloración somática de las Poecilotherie, al contrario de lo que se podría pensar, es prácticamente invisible en el interior de un bosque o sobre la corteza de un árbol, a diferencia de los ejemplares de coloración uniforme.

    En América, en cambio, los Terafósidos están distribuidos desde Argentina hasta los Estados del sudoeste de Estados Unidos.

    El hecho de que estén dotadas de pelos urticantes constituye un paso evolutivo posterior, pero a pesar de ello algunos Terafósidos (particularmente aquellas de veneno menos fuerte) han conservado los colores de advertencia (que se encuentran en el lado dorsal de las patas) y la capacidad de emitir sonidos estridulantes frotando las patas.

    Xenestis immanis. (Criada por S. Capannini)

    LA COLORACIÓN DISRUPTIVA

    Es un tipo de coloración que cambia, alternando colores muy claros y muy oscuros, el aspecto general del cuerpo del animal: muchos insectos y reptiles (por ejemplo, la víbora de Gabón) utilizan esta estrategia de mimetismo para esconderse; naturalmente, fuera del propio ambiente natural son muy llamativas.

    PROCEDENCIA DE LAS PRINCIPALES SUBFAMILIAS DE TERAFÓSIDOS

    LA MORFOLOGÍA

    El cefalotórax, el aparato locomotor y los pedipalpos

    Los artrópodos están dotados de un revestimiento exterior rígido compuesto principalmente de azúcar polimerizado, la quitina: sustancia resistente, ligera e impermeable que constituye la estructura de soporte de la araña. A esta estructura externa está vinculada la mayoría de los órganos vitales, como el sistema respiratorio, los órganos sexuales, los órganos de los sentidos, el aparato masticador y las hileras.

    Una araña está constituida fundamentalmente por dos partes: el cefalotórax (delantero), que, a diferencia de los insectos, presenta cabeza y tronco soldados, y el opistosoma, unido al cefalotórax por un pequeño pedúnculo.

    El cefalotórax está formado por una parte dorsal y otra ventral, unidas entre sí por una membrana, la pleura: la dorsal presenta en su centro una estructura llamada fóvea, que suele aparecer como una depresión cuneiforme de aspecto variable en función de la especie; a esta estructura está unido internamente el aparato chupador, fácilmente observable en el interior de una muda.

    Desde la fóvea parten de forma radial ocho estrías (en algunas especies visibles cromáticamente) a las que, también internamente, corresponden las articulaciones que permiten el movimiento de las ocho patas.

    La parte ventral, en cambio, está constituida por una placa central de forma oval llamada esternón y por una más pequeña denominada labio, situada apenas por debajo de los quelíceros; alrededor del esternón hay diez placas más de forma trapezoidal, llamadas coxales, desde las que parten las patas

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