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El día que María perdió la voz

El día que María perdió la voz


El día que María perdió la voz

valoraciones:
4.5/5 (24 valoraciones)
Longitud:
43 páginas
30 minutos
Editorial:
Publicado:
15 sept 2015
ISBN:
9786072400504
Formato:
Libro

Descripción

María no para de hablar. Manuel, su hermano pequeño, no hace más que oír su palabrerío. Mamá y Papá saben lo parlanchina que es y tienen que cuidar que María no se quede hablando con la gente en los lugares a los que va. Un día, algo muy extraño sucede: en el supermercado a María le cae una caja de cereal en la cabeza y, después del golpe, cuando intenta decir algo, no puede: su voz ha desaparecido.
Editorial:
Publicado:
15 sept 2015
ISBN:
9786072400504
Formato:
Libro

Sobre el autor


Vista previa del libro

El día que María perdió la voz - Javier Peñalosa M.

El día que María perdió la voz

Javier Peñalosa M.

Ilustraciones de Cecilia Varela

MENCIÓN ESPECIAL,

PREMIO EL BARCO DE VAPOR 2009

A los que buscan su voz

1

MARÍA Martínez hablaba todo el día. Se despertaba hablando. Se bañaba hablando, se lavaba el pelo hablando, y hasta le salían burbujitas de jabón por la boca.

Marcela Martínez, su mamá, decía que María había empezado a hablar desde que estaba en su panza.

A María la comida siempre se le enfriaba porque hablaba y hablaba y hablaba y no comía. Le gustaba hablar de todo: de los aguacates, del peinado de las niñas de segundo, del día que se comió una manzana, de las pelusas en la ropa, del gato del vecino, de la lonchera de Fernanda, de sus caricaturas favoritas, de los tenis de Fermín, de bicicletas, de canguros, de camarones empanizados, de todo. María hablaba de todo con todo el mundo.

Por eso cuando cumplió seis años, Manuel, su hermano chico, les pidió a sus papás que le regalaran un par de tapones para los oídos. Él y María dormían en la misma recámara, y como su hermana hablaba hasta cuando estaba soñando, le costaba mucho trabajo dormirse.

A veces, Manuel soñaba que María dejaba de hablar. En el sueño, su hermana y él se sentaban a jugar y se ponían a comer dulces, que era lo que más le gustaba a Manuel en el mundo. En ese sueño, María escuchaba lo que su hermano decía y eso era muy emocionante. Como María se la pasaba hablando, nunca tenía tiempo para escuchar a los demás. A Manuel le gustaba mucho ese sueño, por eso nunca se lo contó a nadie. Dicen que si cuentas tus sueños no se hacen realidad.

María Martínez hablaba hasta con las piedras, de verdad. Una vez,

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Reseñas

Lo que piensa la gente sobre El día que María perdió la voz

4.3
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Reseñas de lectores

  • (5/5)
    Sorprendió. Mantuvo atenta a mi hija (de 5 años) como cinco noches, hace tiempo no encontraba un libro que le mantuviera atrapada (después de Elmer, el elefante multicolor). Es largo, pero a mi hija le encantó, claro que lo escojo para dormir pero la mantenía muy entretenida y no se dormía. Debía parar y escoger otro más corto y simple, aún así me lo pidió todas las noches antes de dormir. Estaba fascinada.
  • (4/5)

    Esto le resultó útil a 1 persona

    Es un cuento que te da un aprendizaje, ya que en la parte en la que su hermana pierde la voz su hermano se pone contento ya que le molestaba que hablara mucho ya que no podia dormir pero al cabo de los dias ya no era lo mismo extrañaba que su hermana hablara, el apredisaje que yo recibí es que nunca sabes lo que tienes hasta que lo tienes

    Esto le resultó útil a 1 persona