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Los chakras en la práctica chamánica: Ocho etapas de sanación y transformación

Los chakras en la práctica chamánica: Ocho etapas de sanación y transformación

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Los chakras en la práctica chamánica: Ocho etapas de sanación y transformación

valoraciones:
5/5 (2 valoraciones)
Longitud:
379 páginas
6 horas
Publicado:
Jul 29, 2009
ISBN:
9781594778223
Formato:
Libro

Descripción

Cómo trabajar con los centros de los chakras a fin de curar lesiones psíquicas no resueltas

• Revela cómo las lesiones síquicas se quedan atrapadas en el cuerpo energético.

• Establece un vínculo entre cada etapa de desarrollo y cada uno de los chakras principales.

• Presenta una guía detallada sobre la sanación y eliminación de tensiones contenidas en cada chakra.

El sistema de chakras identifica ocho centros en la psico-anatomía de los seres humanos, cada uno asociado con una parte diferente del cuerpo físico o energético. Susan J. Wright, una chamán en activo y psicoterapeuta Gestalt, utiliza su propio viaje por la vida para mostrar que cada chakra también está ligada a una etapa diferente del desarrollo emocional y espiritual. En Los chakras en la práctica chamánica, ella identifica ocho etapas claves de desarrollo de la vida, del nacimiento hasta la vejez/muerte. Cada de estas etapas de la vida tiene varios retos de desarrollo y potenciales eventos traumáticos que puedan ocurrir dentro de nuestra cultura y afectar la salud y bienestar del individuo.

Wright explica que los traumas de la vida experimentados en etapas particulares de desarrollo llegan a estar clavados dentro del cuerpo energético cuando se aferran a su chakra correspondiente. Por medio de identificar y trabajar con el chakra involucrado, se puede abrir un portal a un mundo de imágenes transformadoras, permitiendo que técnicas chamánicas poderosas curen estas heridas psícicas. Proveyendo tanto ejercicios físicos como meditaciones guiadas que utilizan las técnicas de la recuperación del alma, trabajando con animales de poder, y trascendiendo trauma, Wright ofrece a los practicantes una manera de recoger y nutrir las partes fragmentadas de su cuerpo energético y de guiarse al bienestar físico, emocional, y espiritual.
Publicado:
Jul 29, 2009
ISBN:
9781594778223
Formato:
Libro

Sobre el autor

Susan J. Wright, a practicing shaman and licensed massage therapist since 1981, is also certified as both a Gestalt psychotherapist and yoga teacher and is a licensed clinical social worker. She created and facilitates a shamanic training program at her healing center, Birth of Venus, in Mamaroneck, New York, where she integrates social work, psychotherapy, and shamanism with yoga, belly dancing, and craniosacral therapy and other bodywork techniques. She lives in Mamaroneck, New York.


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Los chakras en la práctica chamánica - Susan J. Wright

1

La tierra es nuestra madre

Un viaje a la confianza

La oportunidad de estar presente conscientemente para el nacimiento de mi hija fue la cumbre de mi existencia. Me requirió que viajara al lugar más profundo de mi alma. Yo finalmente me conocí plenamente como la diosa, finalmente dispersando el impacto de todos las imágenes y conceptos limitantes de la femineidad que la cultura occidental me había impuesto. Por fin podría integrar mi sexualidad en curación con algo magnífico y poderoso. El aprender que la vagina era no solamente una apertura húmeda y maleable de éxtasis sino también un canal de nacimiento con músculos asombrosamente poderosos para empujar con éxito a un bebé a un nuevo universo fue un regalo para mi psique femenina anteriormente fragmentada.

El cuerpo hace un baile complicado y paradoja, un contrapunto de estirar y contraer, para traer al bebé de la cueva del útero al aire para la próxima etapa de desarrollo del bebé. Yo pasé la fase más intensa del parto —la transición, cuando el cerviz, o cuello del útero se abre más rápido— en la ducha. Mientras que el agua salpicaba mi cuerpo, los gemidos vinieron desde profundo dentro de la tierra, por mi vientre, vibrando para afuera por mi garganta, produciendo un eco en las paredes para llenar mis oídos. Mientras se abrián todos los pasadizos de nacimiento, llegué a estar lista para soltar a mi niña de una manera para que pudiera abrazarla de otra. En la concepción, el embarazo, el nacimiento y al criar al niño, una mujer trabaja junto con Espíritu y con la Madre Tierra.

Este libro le invita a dar a luz nuevamente a usted mismo y a curar las heridas psíquicas del pasado que requieren de su atención amorosa. Su mapa para ese viaje a curar será la gráfica de los chakras y el cuerpo energético (fig. 1.1). Los chakras son ruedas de energía asociadas con lugares específicos del cuerpo. La energía colectiva generada por los chakras mientras que giran nos rodea por unos tres pies o más alrededor de nuestro cuerpo físico. Esta envoltura radiante de energía se llama el cuerpo energético.

Fig. 1.1. Los chakras y el cuerpo energético

Tradicionalmente, cada uno de los chakras está asociado con un color específico, un elemento o energía esencial dinámica, y una fuerza espiritual. Además de mostrar la ubicación de los chakras en el cuerpo energético, figura 1.1 también indica los atributos generalmente reconocidos de cada chakra además de algunos atributos nuevos que yo he descubierto en mi práctica. Finalmente, la gráfica muestra las edades de desarrollo específicas y las crises que yo he encontrado que comprende cada uno de los chakras. El significado de todas estas propiedades de los chakras estará claro cuando trabaje a través de los capítulos.

Nos conectamos energéticamente a la Madre Tierra por medio del primer chakra, que gira alrededor del hueso caudal y el suelo pélvico (vea fig. 1.2). Nosotros sentimos la conexión de nuestro cuerpo al suyo por este chakra. Este enlace con la Madre Tierra es la fundación de nuestra relación con lo divino femenino. Este centro también está asociado con el elemento de la tierra, la solidez relativa de nuestra realidad física.

Fig. 1.2. Primer chakra

Este primer chakra energéticamente sostiene los temas de las primeras etapas de desarrollo, desde el nacimiento hasta la edad de seis años. Este período abarca las primeras tres crises de desarrollo identificadas por Eric Erikson. Estas crises ocurren en todos los niños, y todas están relacionadas con la confianza —primero de otros, y después de uno mismo.

La primera crisis, la confianza contra la desconfianza, ocurre entre el nacimiento y un año de edad. Se trata de que el niño desarrolle la confianza en relación a su ambiente. Si sus padres son seguros, amorosos, y le nutren, el niño resolverá esta crisis con éxito. Si no, hay trauma y heridas, y esta crisis tendrá que ser resuelta de alguna manera más tarde en el ciclo de vida.

La segunda crisis de desarrollo es la autonomía contra la vergüenza y la duda. Esta crisis ocurre en niños de las edades de dos a cinco años. En esta etapa, comenzamos a aprender sobre la separación saludable y la autonomía cuando salimos y exploramos el mundo un poco por cuenta propia, periódicamente regresando a las afirmaciones calurosas y amorosas y al afecto. Si a un niño nole está permitido salir y explorar, si está extremadamente abandonado, o si alguien le hace sentirse miedoso o vergonzoso sobre su deseo de explorar el ambiente, puede haber una falta de resolución de esta crisis de desarrollo.

La crisis final de desarrollo representada en este chakra es la iniciativa contra la culpabilidad. Esto es una consecuencia directa de la crisis previa y ocurre entre las edades de cuatro y seis años. Si un niño tiene un concepto positivo de sí mismo, él o ella podrá iniciar actividades, expresando creatividad y tomando responsabilidad, e idealmente será apreciado por estas acciones. Si el niño está castigado por la actividad independiente, ella o él experimentará la culpabilidad.

La confianza en uno mismo se desarrolla por medio de la reflexión apropiada. La reflexión saludable ocurre cuando un padre ve los sentimientos de un niño y sus reacciones a la vida, y de una manera respetuosa, le deja saber que esos sentimientos y reacciones son reales y comprensibles. La reflexión es ver con los ojos del corazón y tener compasión por la experiencia de otro, y le valida la vida interior del niño y su vista de la realidad.

Para equilibrar y curar el primer chakra en la base del cuerpo energético, necesitamos enfocarnos en varios temas, incluyendo la confianza en otros y en nosotros mismos, nuestra relación con nuestro cuerpo y con la naturaleza, y nuestra conexión con lo divino femenino. Nuestros espíritus están sueltos para caminar sobre el cuerpo de la Madre Tierra por medio de la carne de nuestras madres biológicas y el viaje sagrado y milagroso del nacimiento. Por lo tanto, para comenzar nuestro viaje a la confianza es importante curar nuestra experiencia o trauma de nacimiento y conectar al proceso de nacimiento como el nuevo comienzo de cada momento. También es importante reconectar con esta etapa de desarrollo por invocar nuestras memorias más tempranas y nuestras conexiones a nuestros cuidadores. Por evaluar como la vida puede haberse sentido para nosotros entonces, que tan difícil (o no) puede haber sido para nosotros confiar, podemos lograr la perspicacia al como usar los ejercicios en este capítulo para expandir nuestra habilidad de confiar en nosotros mismos y en otros.

RECONECTANDO A NUESTRAS MEMORIAS MÁS TEMPRANAS

La experiencia de la matriz es tal vez la experiencia que más tenemos en común como seres humanos. Sin considerar el ambiente o la experiencia de nuestra madre, algunos aspectos de la experiencia de la matriz son universales: su oscuridad sagrada, el líquido calmante, el ritmo sereno y consistente del latido de la madre, y el calor de su temperatura corporal. La matriz es verdaderamente de diseño sagrado. Es un lugar donde las limitaciones de una madre interfieren lo menos con que su hijo sienta amado y que desarrolle de una manera saludable. Éste es el lugar donde nuestras necesidades están satisfechas antes que sepamos que las tenemos.

Las culturas antiguas encontraron que el recapitular esta experiencia predominantemente positiva era profundamente curativo y fortificante. Muchas culturas todavía practican rituales que evocan esta experiencia, frecuentemente en estructuras parecidas a la matriz como las kivas de la gente pueblo y hopi. Ciertos tipos de meditación y la práctica espiritual oriental imitan la experiencia física o sensoria de la matriz —por ejemplo, el enfocar en el latido del corazón en la postura Niño en yoga (el sentarse atrás en los talones mientras se inclina adelante, con la panza reposando sobre o entre las rodillas). Los tanques de flotación o privación de sensaciones de los 1970 y 1980 también recrearon la experiencia de la matriz. Si todos pudiéramos reconectar con un sentido que tenemos todo lo que necesitamos porque viene de una fuente sagrada, no habría nunca el motivo de hacer violencia el uno al otro ni a la Madre Tierra.

El nacimiento de mi hija me llevó a una conexión íntima con el poder de la matriz, y de la Madre Tierra, para inculcar la confianza en cada niño y curar los temas de confianza para los que experimentan trauma. Después de pasar por la parte final del primer trimestre de embarazo, cuando me sentía que iba a vomitar todo el tiempo, realmente gocé de estar embarazada. Mi cuerpo se estaba revelando a ser capaz de algo muy al opuesto de estar limitado o disminuido. Estaba agradecidamente y milagrosamente expandiéndose con nueva vida y energía. Paradójicamente, mientras mi cuerpo se expandió hacia el mundo y mi energía externa viajó hacia el cosmos trayendo nuevos sueños del futuro, mi enfoque fue al interior hacia mi centro generativo y después abajo al centro de la energía creativa de la fuerza vital de la Madre Tierra.

Me gustaba sostener y acariciar el globo enorme, duro y carnoso de mi barriga, que contenía el milagro de la vida. Los globos de mis senos crecieron y se hincharon, listos par producir alimento para nutrir a mi niña cuando era el momento de emerger. Mientras la tierra giraba sobre su axis cada día que pasaba, yo me movía en forma espiral más profundamente en el jardín sagrado, llegando a conocer el lugar caluroso, opulento y profundo de sangre y luz.

Yo sentía como podría ser para mi hija en mi barriga. ¿Se sentía sostenida y amada? ¿Había suficiente espacio? ¿Estaba tratando de ponerse más cómoda cuando se movía, o estaba estrenando una nueva parte de ella que había desarrollado más plenamente? En la noche cuando me acostaba para intentar dormir, ¿estaba haciendo algún baile antiguo y sagrado que sólo conocen los niños en la matriz? ¿Quién era?

Todavía puedo sentir a mi hija, cómoda en su inmaculada bolsa amniótica, saliendo de mi matriz. Había tanta presión cuando entró en y pasó por el canal vaginal. Se requirió tantos empujones enfocados e intensivos para que el agua que la acunaba brotara y para que finalmente emergiera su cabeza. Yo me acuerdo de la caricia fuerte y resbalosa de sus hombros, y el alivio cuando por fin nadó por y fuera de mí, la más pequeña de los delfines, al aire. Sus gemidos dulces me dijeron que final-mente había dado a luz. Estaba agotada y exaltada, sosteniendo a mi niña preciosa. Nunca antes había visto a un humano tan nuevo.

En el vientre, las necesidades de un niño son satisfechas antes que él o ella tiene que pedir. Ésta es una parte vital de la primera crisis de desarrollo porque, a menos que hubiera dependencia de drogas u otra acción muy hostil, todos tenemos una experiencia en nuestros cuerpos y en nuestro ser de que la confianza era segura y posible.

La primera tarea en este capítulo le permitirá viajar de regreso a la matriz y recrear o tal vez reinventar lo que experimentó en esta transición crítica. Es posible que usted quiera preguntar a sus padres u otros cuidadores, si están vivos, lo que recuerdan o saben sobre su nacimiento, como si fue vaginal o cesáreo, natural o apoyado con drogas, en la casa o en un centro de nacimiento u hospital, ayudado con instrumentos o no. Basado en algunos de estos detalles y lo que usted sabe sobre sus padres de nacimiento, es posible que usted pueda imaginar como debería sentir su nacimiento para usted.

La experiencia de mi madre de mi nacimiento fue muy distinta de mi experiencia de el de mi hija. Mi madre, envuelta en sueño crepuscular producido por drogas, no se acuerda de ninguno de los detalles de mi nacimiento. Como era típico en 1960, mi padre no estaba en el cuarto. El nacimiento había llegado a ser un procedimiento médico con anestesia, drogas e instrumentos. A los veintitrés años mi madre era la diosa desempoderada y mi padre el dios abstraído. Qué triste que no estuvieran realmente presentes para ser testigos de este verdadero milagro y ser afirmados en su parte brillante del misterio de la creación de vida. Si lo fueran, esto habría creado un comienzo distinto para mí.

Es posible que usted necesite curación para su trauma de nacimiento, o posiblemente no. En cualquier caso puede ser muy nutritivo el reconocer el aspecto espiritual de este evento sagrado. Esta próxima tarea puede ayudarle a curar el trauma de nacimiento y ayudarle mientras usted honra el comienzo sagrado de su vida.

Si su experiencia de su madre no fue tan positiva, esto puede serle difícil de hacer. En un momento de mi terapia, yo me imaginé durmiendo tranquilamente dentro de un tulipán cerrado. Era un lugar suave y tierno. Un cliente mío que fue traumatizado se arrollaba en la cama al lado de un osito de peluche que hacía sonidos de la matriz cuando se daba vuelta a un botón, incluyendo el latido haciendo eco por medio del líquido amniótico. También he trabajado con personas que se han imaginado cuevas muy cómodas. Esta tarea puede apoyarle en ser sostenido con amor mientras nace nuevamente en este momento.

No se preocupe si esta tarea es difícil de hacer. Puede requerir unos intentos para estar completamente presente con el proceso para que sea curativo. Las tareas posteriores también pueden proveerle la comprensión y protección espiritual necesarias para que un viaje a la matriz sesienta más seguro y más posible. Sólo haga lo mejor que pueda mientras pase por las tareas y el viaje total de este

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