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Ni líder ni manada (cómo ser el mejor amigo de tu perro)

Ni líder ni manada (cómo ser el mejor amigo de tu perro)

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Ni líder ni manada (cómo ser el mejor amigo de tu perro)

valoraciones:
4/5 (4 valoraciones)
Longitud:
515 páginas
6 horas
Publicado:
May 22, 2017
ISBN:
9781370394005
Formato:
Libro

Descripción

¿Dándole vueltas a cómo ser la mejor amiga de tu perro?

¿Tienes problemas en la convivencia con tu perro y no sabes ni por dónde empezar?

¿O simplemente te apasiona el mundo del perro y quieres aprender más?

Aquí tienes un libro totalmente diferente a lo que has leído hasta ahora.

No tiene pinchos ni da descargas eléctricas.

Te habla sobre el comportamiento del perro desde un enfoque muy especial, donde las emociones cobran protagonismo y la empatía es el primer paso para idear soluciones que funcionen de verdad.

Y lo mejor: nadie te estrangulará ni tratará de dominarte mientras intentas leerlo.

Publicado:
May 22, 2017
ISBN:
9781370394005
Formato:
Libro

Sobre el autor

Licenciada en Medicina Veterinaria en el año 2000, trabaja desde esa fecha ejerciendo clínica de pequeños animales. Especializada en Comportamiento y modificación de problemas de conducta, convive con huskies desde 1995, y desde hace unos años, también con galgos (adoptados).Aficionada al mushing, la nieve y la montaña, y a cualquier actividad que pueda realizar con sus perros.


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Ni líder ni manada (cómo ser el mejor amigo de tu perro) - Irene Pérez Piñel

PARTE I: ¿ESTO ES NORMAL?. CONOCE A TU PERRO

1 PRESENTACIÓN

Como tengo que presumir de curriculum para darme autoridad o algo, ahí va, pero muy breve que este libro va de perros, no de mí: cursé la licenciatura de Veterinaria en los años noventa y ejercí clínica de medicina general desde el año 2000, habiéndome especializado en Etología y modificación de conducta, así como en resolución de problemas de comportamiento. Además, convivo con huskies desde 1993, y con galgos desde 2008.

Besokenai

La autora incordiando a uno de sus perros.

Al percatarme durante los paseos de la gran cantidad de perros con problemas de relación y convivencia, con sus cuidadores, con otros perros, y con el entorno en general, y deseando ayudar al mayor número posible de animales, me decido a escribir este libro. Porque es muy duro ver cada día a tantos y tantos perros estupendos viviendo con miedo, sin que quien va al otro lado de la correa se percate de ello. O se dé cuenta, pero no sepa qué hacer.

Al final del libro encontrarás un modo de contacto para realizar las consultas que desees, y que si es factible te resolveré. Desde luego, al menos contestaré.

Al final de cada capítulo tienes un resumen con las ideas más relevantes del mismo, e igualmente hay un resumen general al final del libro de las ideas que debes tener claras y que deberías aplicar en la relación diaria con tu perro.

Me gustaría que retuvieses esas ideas generales. No se pueden describir todas las situaciones que aparecerán en el día a día para cada cuidador de perro en un libro, pero sí trazar un camino que cada cuidador pueda seguir por su cuenta una vez tiene claras estas ideas, y las aplica a su caso particular.

2 INTRODUCCIÓN

Llevo 30 años conviviendo con perros, y durante todos estos años he aprendido mucho por ellos y gracias a ellos.

He aprendido sobre emociones y necesidades, sobre sentimientos, sobre compartir y cooperar, sobre empatía y amabilidad. También cuestiones más técnicas como neurología, relación entre conducta y enfermedades, entre química y comportamiento. Todo esto no ha venido solo, no ha sido fácil, ni rápido, y desde luego, no ha estado exento de errores (muchos), frustración (bastante), enfados (unos cuantos), decepciones (pocas), y dolor (en ocasiones devastador).

Dicen que un experto es alguien que ha cometido todos los errores posibles en un campo determinado. Seguramente soy bastante experta en comportamiento canino, aunque aun me quede tanto por aprender (¿o errores por cometer?). Pero si bien es necesario dedicar un esfuerzo importante para aprender a relacionarte con tu perro, no es preciso que cometas todos los errores imaginables para lograr la mejor convivencia posible con él. Puedes aprovechar la experiencia y conocimientos de otros para cometer tus propios errores.

También se dice que tener un piano en el salón durante años no te convierte en pianista. Vivimos en la sociedad de lo inmediato y lo sencillo, lo queremos todo, ya y sin esfuerzo. Pues ahórrate el primer error: para aprender a tocar el piano necesitas dedicación, esfuerzo, sacrificio, comprensión de muchas materias que en principio no parecen tener relación con un piano y, sobre todo, dedicarle tiempo todos los días durante años.

Para lograr una buena relación con un perro ocurre lo mismo: no basta con tener uno en el salón durante años. Tienes que realizar un esfuerzo importante, ser proactivo y aprender, a veces sobre cosas que aparentemente no tienen relación con tu perro, pero que te permitirán entender mejor cómo piensa, cómo siente, cómo aprende, qué es lo que realmente necesita y cómo puedes anticiparte a la mayoría de problemas comunes, o bien corregir problemas que ya existen y que escapan a tu comprensión.

Con este libro pretendo transmitir ese esfuerzo, ese camino a recorrer juntos, esa comprensión del otro y ese aprendizaje imprescindible para evolucionar y crecer con tu perro, y formar un vínculo irrepetible que dure muchos años.

Porque creo que dedicar tiempo a comprender y a atender a nuestro perro nos hace mejores personas, y que solo por eso el esfuerzo ya merece la pena, te animo a tomártelo muy en serio, sin perder nunca el sentido del humor, imprescindible ante ciertas situaciones cotidianas que se pueden ver como molestias, o como bromas de nuestros mejores amigos.

La elección es tuya. ¿Quieres ser una mejor persona?, pues adelante, tienes a tu lado al mejor ayudante que se puede desear: tu perro.

Las cuestiones que abordo en este libro no constituyen un método especial de adiestramiento. Hablan del día a día, de la rutina, de la convivencia entre cuidadores y perros que no se entienden y que tienen conflictos cotidianos que no se resuelven con una orden.

Hablan de extender la filosofía de la educación amableal entorno cotidiano y a las rutinas diarias.

Ser amable, comprensivo, receptivo a las necesidades y emociones del otro minuto a minuto, en casa, en la calle, de viaje o de visita, es el modo de generar buenas conductas (espontáneas por parte del perro, no exigidas mediante órdenes y/o contención física) y animales tranquilos y felices, bien integrados y respetuosos hacia quienes les rodean. Y, sobre todo, sin miedo hacia aquellos a los que quieren.

Y es que la convivencia con un perro genera problemas a mucha gente. Recibo consultas directas sobre este tema, pero también escucho a diario comentarios de cuidadores que charlan conmigo en el parque, y esperan infructuosamente un truco rápido que les permita solucionarlo todo fácilmente.

También tengo clientes que acuden a la consulta por cuestiones de salud de su perro, pero aprovechan para descargar sus frustraciones respecto al comportamiento de su amigo. Y todas estas personas no son conscientes de que muchos de los problemas de conducta que relatan están provocados a menudo, total o parcialmente, por el manejo cotidiano que ellos mismos dan a su perro, por el modo en que tratan de adiestrarle, por lo que creen que deben hacer o simplemente por lo que improvisan sobre la marcha para ir sorteando cada pequeño obstáculo cotidiano (y mañana ya veremos).

Esos problemas no se resuelven enseñando al perro a sentarse o a venir o a caminar junto con la correa. Especialmente cuando la obediencia y el aprendizaje están tan influenciados por el estado emocional del perro, y éste, por la relación que mantiene día a día con su cuidador. Dicho de otro modo: para que tu perro te obedezca y no te cause problemas, debes trabajar a fondo vuestra relación. Porque para él eso es mucho más importante que ser rápido en la llamada o tumbarse en menos de dos segundos.

Para eso hay que partir de dos puntos: entender qué es normal (y qué no) en la conducta canina, sin olvidar que no siempre se puede trazar una frontera nítida entre ambas situaciones, y saber cuáles son las necesidades reales de un perro, aparte de comer, beber y tener un techo sobre su cabeza.

3 UNA BREVE ACLARACIÓN

El título del libro tiene su razón de ser. Razón que voy a ventilar en pocas líneas.

Por un lado, la teoría del liderazgo o macho alfa se cae por su propio peso, te doy más detalles en el capítulo doce. Así que puedes olvidarte ahora mismo del asunto y concentrar tus energías en ser un buen amigo para tu perro.

Por otro lado, ser un líder (ya que no cuestiono la existencia de una jerarquía en los animales sociales, simplemente tengo claro que el modo en que nos la han presentado desde distintos medios es falsa) no significa mandar o someter al otro.

Un líder no se impone, se elige. Llegar a un sitio donde hay otros individuos y soltarles haremos lo que yo diga suele desencadenar la pregunta ¿y a ti quién te ha designado como jefe?. Es decir, genera resistencia. El líder es un tipo de persona (o animal) que dedica mucho esfuerzo día a día para conocer a quienes le rodean, entender sus necesidades y satisfacerlas. Automáticamente, quieres estar a su lado. Sobre todo para cuando las cosas se pongan feas, él sabrá que hacer, porque se preocupa por ti y te cuida, sin esperar nada a cambio, simplemente porque le viene de serie.

Así que en el fondo un líder es un amigo. Un amigo con las ideas claras, más experiencia que tú en temas importantes, una personalidad calmada, y ganas de ayudarte. Repito, sin esperar nada a cambio.

Willowyyo

La autora siendo claramente dominada por su husky,

si nos atenemos a la teoría de la dominancia. ¿Seguro?.

Todo lo demás tiene distintos nombres, pero no es liderazgo.

Finalmente, una manada es un grupo de individuos que conviven voluntariamente sumando sus fuerzas y potenciales para lograr mejorar sus posibilidades de supervivencia.

No conozco muchos perros que hayan elegido voluntariamente vivir donde viven, ni con quién viven. Tampoco conozco a muchos perros que, en caso de desavenencias graves, puedan marcharse y vivir en solitario, o unirse a otra manada. Probablemente porque por lo general el poder elegir no es una opción en la vida de casi ningún perro.

En resumen. No te esfuerces en ser un líder a base de mangonear y maltratar psicológicamente (y a veces físicamente) a tu perro. Y no pienses que tienes una manada en casa. Dejémoslo en que has elegido compartir tu vida y tus recursos con un perro (o con varios), y que te gustaría que la convivencia fuera lo más placentera posible para todos. O sea, que quieres ser el mejor amigo de tu perro.

Y en esto confío poder ayudarte.

4 CONDUCTAS NORMALES EN EL PERRO

El primer motivo de conflicto que observo a menudo entre los cuidadores y sus perros es el total desconocimiento de lo que es un perro, de cuáles son las conductas normales en la especie y cuáles no deberían estar ocurriendo.

Esta distinción es importante, porque en el primer caso un manejo amable que dirija a tu amigo en el sentido correcto, pero le permita desarrollar sus conductas sin que resulten una molestia resuelve muchos conflictos. Aunque a veces habrá que mirar para otro lado, ceder, si el esfuerzo de canalizar una conducta normal es demasiado grande en comparación con el beneficio de no sufrir dicha conducta. Pero sabiendo que tu perro es totalmente normal, por más que te ofendan algunas de sus costumbres.

En el segundo supuesto, tu amigo tiene un problema de adaptación al entorno, un estrés elevado, miedo a uno o varios elementos cotidianos de su entorno que le dificultan llevar una vida normal……. Su conducta puede considerarse como alterada, y requiere una intervención más profunda y cuidadosa para encauzarse.

Así pues, ¿qué conductas podemos considerar normales en un perro? Partiremos de una definición sencilla, que si bien no es muy precisa, ayudará a tener una visión global de conductas concretas. El perro es un depredador y carroñero doméstico, y un animal gregario y social.

Esto explica muchas cosas. Vayamos por partes.

Un animal depredador es aquel que se caza su comida. Y para realizar esta actividad, despliega una gran cantidad de conductas adaptadas a los distintos entornos y diferentes tipos de presas. El ser humano, en siglos de selección dirigida, ha aprovechado esta cualidad, a veces dejándola intacta, como en el husky siberiano, o bien dejando solo una parte de dicha conducta, como ocurre en los perros de pastoreo (agrupan a las presas), o en las distintas razas de caza (unas señalan, otras cobran, otras siguen rastros….). Así el perro se convierte en el compañero perfecto para poder ganarse la vida en un mundo muy competitivo y duro.

Pero si se puede seleccionar esta conducta con una crianza dirigida, significa que al menos un componente importante de dicha conducta tiene una base genética.

O, dicho de otro modo, a muchos perros lo de cazar les sale solo. Pueden cazar una liebre, una oveja, una pelota, un chico en bicicleta, o un tractor. Pero muchos tienen ese impulso más o menos arraigado en sus patrones de conducta normales.

Y ahora vienen los problemas: casi ningún perro necesita cazar para comer. Y a casi ningún cuidador le hace gracia que su perro, aun así, se empeñe en cazar. Puede ser una fuente de problemas más o menos serios (desde que mate al gato del vecino hasta que acabe bajo las ruedas de un camión o derribe a un motorista), pero es una conducta totalmente normal.

Sin embargo, cazar requiere de mucha habilidad, bastante práctica, una buena ración de suerte, y un gran despliegue de energía. Y la mayoría de los intentos terminan fracasando. Pero hay que comer todos los días, así que tenemos un plan B: carroñear. ¿Para qué matarte a correr y pelear con un animal que lo mismo tiene el mal gusto de defenderse cuando te cuelgas de su cuello si puedes robarle las presas ya muertas a otros?

O comerte cualquier cosa apestosa que alguna vez estuvo viva que encuentres por ahí. La carroña es un gran complemento a la dieta diaria, y en ocasiones, es la única comida que el perro puede conseguir. La supervivencia es importante, así que en general no le hace ascos a nada. Vamos, que tu perro no es muy mirado con lo que se mete en la boca. Si se puede masticar y tragar, casi seguro que es comestible.

De nuevo en una sociedad moderna y urbana, esta característica se convierte en una continua fuente de conflictos. Tu perro va a sustituir la carroña por basura. Por cualquier basura. Es asombroso lo sucias que pueden estar las aceras de nuestras urbes. Y si va al campo, entonces serán bichos muertos y excrementos los candidatos a completar el menú del día. Asqueroso, pero totalmente normal.

El que sea gregario significa que tiende a agruparse con otros individuos, en principio de su misma especie, pero al ser un animal doméstico, admite con facilidad otras especies, sobre todo la humana. Requiere de una exposición muy temprana a estas especies para que las considere como amigas, pero es un proceso sencillo. Y que sea un animal social, implica que le gusta interaccionar con esas otras especies.

Existen animales gregarios que no son sociales: se reúnen en gran número en un sitio, generalmente por abundancia de algún recurso, pero se ignoran totalmente unos a otros. También hay animales sociales, pero no gregarios: se relacionan (mal, la mayor parte del tiempo) con los de su especie, pero no se juntan en grupos.

El perro por lo tanto quiere estar con otros seres vivos, y además desea relacionarse habitualmente con ellos. Aquí radica la razón de otro problema muy común: los perros llevan muy mal la soledad. Y otro más: las relaciones sociales requieren de cierta habilidad, que se aprende. Si el desarrollo de esta habilidad no es correcto, tu perro se relacionará fatal con otros perros. O con personas. O con todo.

Pero aun así, en general, seguirá buscando esas relaciones. El resultado es un perro que presenta reacciones desmedidas, generalmente molestas para el cuidador, cuando ve otros perros o cuando los desconocidos le invaden el espacio (en la calle o en su casa).

Por lo tanto, es importante cuidar el aspecto social y gregario de tu perro desde el momento en que llega a casa: debe aprender gradualmente a quedarse solo, y debe relacionarse de modo cotidiano con personas y otros perros para desarrollar habilidades sociales que le permitan tener encuentros rutinarios con otros seres el resto de su vida sin que eso suponga un conflicto para ti.

Aislar a tu perro del contacto con otros perros o personas por cualquier razón solo genera desequilibrio y alteraciones de la conducta, que en ocasiones pueden derivar en comportamientos agresivos.

No habituar a tu perro a permanecer solo y tranquilo en un entorno conocido como es tu casa dará lugar a un serio trastorno de la conducta que exige mucha dedicación y esfuerzo para su resolución. Anticipar todo esto está en tu mano.

Una vez aclarado esto, veamos algunas conductas concretas que suelen ser muy molestas para los cuidadores, pero que se encuadran dentro de los patrones normales de comportamiento de los perros:

- Masticar objetos

Los perros no tienen manos. O al menos apenas las usan para manipular objetos. Pero tienen boca. Y en la boca hay elementos que permiten percibir sensaciones. Así que el mundo puede explorarse con la boca. Y así lo hacen la mayoría de los perros.

En principio es una conducta propia de cachorros, que están descubriendo el mundo, igual que los niños pequeños se llevan todo lo que pueden a la boca (y eso que sí tienen manos).

Generalmente es una fase pasajera, y puede reducirse notablemente siendo un poco precavido, alejando del alcance del perro todo aquello que sea frágil, caro, delicado o simplemente tenga valor emocional, y dejando a mano (o a boca) objetos de distintas texturas, formas, tamaños y sabores que sí sean apropiadas para perros, facilitando así su conducta exploratoria.

Si un perro adulto sigue masticando cosas, o si empieza a hacerlo de pronto, normalmente es una señal de estrés intenso o de dolor, y en ocasiones, de aburrimiento o demanda de atención.

- Perseguir cosas en movimiento

La vista del perro tiene una especial sensibilidad hacia los objetos en movimiento. Es lo habitual en un cazador, las cosas estáticas suelen ser poco interesantes. Si se mueven son potenciales presas.

Y eso lo sabe cualquier cuidador, dado que casi todos lanzan objetos a sus perros para que los persigan. Claro que a veces lo que persiguen son personas corriendo, o bicicletas, o patinadores o coches. Puede ser una desviación de una conducta de caza. Pero a veces es una manifestación de miedo (eso que se mueve deprisa le invade el espacio y se siente amenazado), o de estrés (¡¡todo el mundo quieto que me ponéis nervioso!!).

- Comer basura del suelo

O carroña. El perro no distingue, solo piensa que mejor en su estómago que en el estómago de otro. Para el perro es algo tan normal como para una persona ir recogiendo esos discos metálicos con números grabados en su superficie que ningún perro encontraría atractivos (monedas). ¿Y para qué recoges las monedas si ya tienes una fuente de ingresos limpia y regular? Pues porque un extra nunca viene mal, ¿no? Eso cree tu perro con respecto a la comida.

- Comer excrementos de otras especies

Vale. Es un asco. Se llama coprofagia, y es una pésima costumbre. Pero es tan constante que me da por pensar que tiene una función biológica importante. Un añadido de alto valor a la dieta. Un snack interesante. Un yogurt conbifidusmuy activos que refuerzan algo[1] .

Contrariamente a lo que podría parecer, no les sientan especialmente mal. De hecho, no suelen sentarles mal nunca, más allá de una posible parasitosis intestinal, que pueden tener de todos modos aunque no ingieran excrementos. Así que es una costumbre repugnante y socialmente mal vista entre humanos (porque entre perros parece muy aceptable), pero es totalmente normal.

- Cavar hoyos

Agrandar madrigueras de potenciales presas. Hacerse un hueco fresco en el suelo un día de calor. Pasar el rato usando las manos de uno de los pocos modos en que los perros pueden usar las manos. Desenterrar algo que enterraron previamente (o que otro dejó allí). Competir lúdicamente con otro perro por ver quién cava más hondo. El caso es que es un comportamiento habitual entre perros, y que parece afectar mucho a muchos humanos.

Chulacava

¿Para qué sirve la arena si no es para excavar en ella?

- Querer saludar/aproximarse a otros perros

El perro es un animal social. Y lo lógico es que desee socializar con su propia especie en primer lugar. Por lo tanto, cuando ve a un congénere, la mayoría de los perros, al menos los primeros meses de vida, quiere acercarse y saludar, y a veces jugar. Con el tiempo, debido al aislamiento, un mal manejo, castigos, traumas o una suma de todo, muchos perros empiezan a temer el contacto con sus congéneres.

Pero de entrada, no tiene sentido quejarse porque tu perro quiere saludar a todos los perros que ve. Es normal, y es sano. Lejos de impedirlo, deberías fomentarlo. Al fin y al cabo, hacer lo contrario supone tener un perro que temerá a sus congéneres, y puede que te obligue a pasarte el resto de su vida huyendo de otros perros o tirando de la correa para llevártelo cuando quiera comérselos porque los odia.

Jimenaquiebroeco

La relación y el juego entre perros es algo natural y muy saludable. No lo impidas.

- Buscar compañía humana

Como los perros tienen personas alrededor desde casi el momento de su nacimiento, socializan también con personas. Y en consecuencia, casi todos los cachorros desean aproximarse a otras personas. Y saludar. Y jugar. Es algo positivo. Al igual que con otros perros, hay que fomentar esta conducta, no bloquearla o impedirla.

Kingniña

A muchos perros les gustan los humanos, incluidos los más pequeños.

Si decides evitar el contacto con personas para lograr un buen guardián, te comunico que el efecto es exactamente el opuesto. Ese aislamiento genera miedo, muy intenso, y el buen guardián será tan solo un animal presa del pánico que cree que debe defender su vida, no a ti. O que puede decidir que la huida es mucho más segura (y tú te las arreglas como puedas).

- Olfatear orina/heces de otros perros

Como el perro vive en un mundo de olores, todo lo que huela le interesa. Y la verdad, en nuestro mundo hasta el agua huele a algo. La orina y las heces de otros perros transmiten información que nosotros no somos capaces de detectar, y probablemente tampoco de imaginar, pero es así. Son un mensaje, además de un desecho. De ahí que los perros no suelan ver nada sucio en el pis o las cacas de los demás. Es algo así como grafitis dispersos por el camino, mensajes dejados por los que pasaron antes. Posiblemente sea un modo de cotillear entre perros. No olfatear todo esto equivale a aislarse del mundo. Y eso no es propio de un animal social. Tú lees las noticias y los blogs y los foros de otras personas, y lo mismo tienes perfil activo en alguna red social. Tu perro lee orina y heces de otros perros.

- Lamer orina de otros perros

Esto suelen hacerlo los machos, aunque también pueden llevarlo a cabo las perras. Es una conducta marcada por la testosterona (sí, las perras también tienen testosterona). Dentro de los mensajes que hay en la orina, existen unos marcadores químicos del ciclo sexual en hembras que a los machos les interesa mucho conocer.

Vamos, que les sirve para saber qué perritas del vecindario están en celo, aunque no se crucen con ellas. Pero para tener claro este mensaje, no sirve solo la nariz. Deben usar un órgano (llamado vomeronasal) que se ubica en la base del puente nasal, hacia la garganta. Y para ello, hay que llevar las moléculas de olor a ese lugar. Y se consigue con ese lengüeteo característico que muchos perros realizan con algunas orinas (y solo con algunas: las de perras en celo).

No lo vemos apropiado, pero es normal. Y generalmente inocuo para su salud, por cierto.

- Comer vómitos

Esto empieza a parecer un concurso de situaciones escatológicas. Lo siento, es lo que hay.

Para el perro comerse un vómito, propio o ajeno, es algo totalmente normal. De hecho, parece un poco de tontos no hacerlo, deben de pensar por el entusiasmo con que a veces acometen la tarea.

Aquí al menos tenemos una explicación razonable. Lo que no le quita una pizca de asco, eso sí.

Los perros (y otros cánidos), cuando destetan a sus cachorros, introducen la comida sólida mediante un ingenioso sistema: se la comen, la mastican bien y cuando los cachorros la demandan (cosa que hacen lamiendo la cara del adulto y golpeando el morro con sus patitas) la regurgitan. Que no es lo mismo que vomitar, pero se le parece bastante.

Así se obtiene una pasta alimenticia medio digerida que los cachorros aceptan muy bien, antes de tener fuerza y dientes suficientes como para masticarse su propia comida.

Sí, tengo que decirlo: es el potito de los cachorros.

Así que si tu perro no se siente mal pero vomita o regurgita comida, tratará de ingerirla de nuevo. Y si se encuentra un vómito ajeno de cualquier especie en su paseo, igual.

- Revolcarse sobre excrementos o animales muertos

Sobre esto hay mucho escrito. Que si es por disimular su olor de cara a las presas, que si lo hacen para llevar información a otros sobre recursos encontrados (recuerda que comen carroña y excrementos), que si para conseguir atención social del resto del grupo……

Yo creo que lo hacen porque les gusta. Y ya.

A las personas nos gusta el perfume (y si no mira las cifras mil millonarias que mueve esa industria al año). Y los más populares suelen ser los afrutados y florales. Probablemente porque nos gusta la fruta. También hay perfumes con olor a galleta. Nos gustan las galletas. Puede que a los perros les guste oler a eso que tanto les gusta comer. De hecho, muchos entran en éxtasis cuando se revuelcan, cosa que hacen de modo metódico, primero olfateando, y luego dejando caer el lateral del cuello sobre eso tan apestoso, y luego se retuercen a un lado y a otro sobre su espalda, tratando de pringar bien todo el cuello. Justo el sitio habitual donde los humanos nos ponemos el perfume.

Jimenarevolcandose

Linda perrita revolcándose en algo seguramente apestoso. Es la reina de los aromas (horribles).

Así que les debe de gustar bastante. De nuevo es asqueroso, pero no es perjudicial. Excepto cuando tu perro se revuelca a las once de la noche en excremento de tejón (que te informo, huele a mofeta atropellada hace una semana) y tienes que limpiarlo antes de que decida meterse en una cama gigante que no cabe en la lavadora y deje media casa impregnada de tan sutil perfume. Entonces sí da problemas. Al humano, claro, no al perro. Bueno, al perro también, a casi ninguno le gustan los baños.

- Oler el trasero a otros perros

¿Creías que no se podía subir más el listón en la lista de costumbres desagradables? pues se puede.

Para los perros olfatear el trasero de otros perros es algo totalmente natural y cotidiano. Un perro es capaz de distinguir a una persona de otra por su olor. No les importa su cara, ni su color de pelo, ni su peso o altura. Es el olor lo que determina su identidad. Para diferenciar un perro de otro (que, por cierto, cuando son de raza, a simple vista pueden ser casi iguales), se usa también el olor. Y la zona del trasero es la más adecuada para ello: a los lados del ano hay unas pequeñas glándulas que secretan un líquido muy personalizado.

El perro obtiene información sobre quién es quién detectando y memorizando ese olor. Pero para eso hay que acercarse un poco, ¿no? Y a veces tomarse un tiempo. Quizá unos perros sean olfativamente más interesantes que otros.

- Oler los genitales de otros perros

Y a veces lamerlos. Más de lo mismo. Obtienen información relativa a género y disponibilidad en lo que a aspectos reproductivos se refiere. Es una información importante, así que a veces se lo toman con calma. Y a veces el receptor de tanta atención no se siente cómodo y lo hace saber. Pero no es un problema de conducta.

- Ladrar

Si las personas hablan, los burros rebuznan, las ovejas balan y los gatos maúllan, ¿qué hacen los perros? Pues eso.

Sin embargo, hay gente que se queja de que el perro ladra. Suele ser una cuestión de volumen, hora y tiempo del ladrido. Pero que un perro sea excesivamente ruidoso suele ser culpa de los humanos, tanto por seleccionar perros ladradores como por meterlos en situaciones de miedo o excitación que les provocan emociones que manifiestan ladrando.

- Montar a otros perros

Como otras tantas conductas, la monta se practica a menudo entre perros jóvenes, sin importar si el que está debajo es macho o hembra, como respuesta a picos de testosterona y como modo de ensayar en un entorno lúdico una conducta normal de la especie. Es una conducta muy asociada a hormonas, y a veces esas hormonas se elevan, bien porque es época de reproducción (y no hay muchas conductas que sean más normales que la reproductiva), bien por picos de estrés que suben unas cuantas hormonas a la vez y alteran muchas conductas, sacándolas de contexto. Pero, en cualquier caso, y por mucho que pueda molestar (a quien es montado o a quien mira), es un comportamiento normal, en principio.

Kingmonta

Entre amigos todo está permitido.

Dos perros machos se lo montan, y la hembra está en primer plano.

- Resumen: el perro es un animal gregario, social, cazador y carroñero. Eso explica muchas de sus conductas normales, que son consideradas por muchos cuidadores como inadecuadas, pero entran dentro de los patrones etológicos de la especie. Destacan mostrar interés por otros seres vivos, masticar objetos, perseguir cosas en movimiento, comer basura y excrementos, cavar hoyos, buscar compañía y saludar a otros, oler orina y heces, lamer orina, comer vómito, ladrar, montar y revolcarse en bichos muertos y excrementos.

Muchas de estas conductas son desagradables o directamente inaceptables para los humanos. Se puede lograr un cierto consenso en cuanto a su desarrollo, pero en cualquier caso, hay que asumir que son normales, y si tu perro realiza algunas o todas ellas, en su justa medida, no tiene ningún problema. Si acaso, el problema lo tienes tú.

5 CONDUCTAS ANORMALES EN EL PERRO

Aquí la situación se empieza a poner delicada. Como indiqué al principio, es difícil poner una frontera clara entre conducta normal y conducta anormal. Sobre todo, porque hay una amplia franja intermedia que

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