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Te veré bajo el hielo (Serie Erika Foster 1)

Te veré bajo el hielo (Serie Erika Foster 1)

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Te veré bajo el hielo (Serie Erika Foster 1)

valoraciones:
4.5/5 (19 valoraciones)
Longitud:
454 página
7 horas
Editorial:
Publicado:
Mar 16, 2017
ISBN:
9788416867080
Formato:
Libro

Descripción

SU CUERPO ESTÁ CONGELADO.
SUS OJOS CERRADOS HAN VISTO LA MUERTE.
SUS LABIOS PARECEN ESTAR A PUNTO DE DECIRNOS ALGO.

EL THRILLER QUE HA SORPRENDIDO A MÁS DE 1.000.000 DE LECTORES.

Un joven descubre el cadáver de una chica debajo de una gruesa capa de hielo en un parque del sur de Londres.

La inspectora jefe Erika Foster será la encargada de dirigir la investigación del caso, mientras lucha contra sus propios demonios personales. Cuando Erika comienza a indagar en el pasado de la víctima, todo parece apuntar a que su asesinato está conectado con el homicidio de otras tres mujeres que han sido encontradas también bajo las aguas heladas de otros lagos en Londres.

Poco a poco, Erika se aproxima a la verdad, sin sospechar que alguien la está observando y se acerca cada vez más a ella.

«Una gran trama que apela a lo más profundo de la naturaleza humana.»
Book Lover

«Lleno de pistas inteligentes y de giros. Mantiene al lector cautivado hasta la última página.»
The Book Review Café

«Un thriller que te mantendrá en vilo toda la noche.»
Booked: The Crime Fiction Club

«Una novela adictiva y compulsiva.»
For the Love of Books

«Una lectura que atrapa, con un final totalmente sorprendente. Absolutamente necesaria para todos los fans de la novela criminal.»
The Letter Book Reviews

#QueNoTeCuentenElFinal

Editorial:
Publicado:
Mar 16, 2017
ISBN:
9788416867080
Formato:
Libro

Sobre el autor

Robert Bryndza é um autor bestseller internacional, conhecido pelos seus policiais atmosféricos, que venderam mais de quatro milhões de exemplares. A sua estreia nos policiais, A Rapariga no Gelo, vendeu mais de um milhão de livros, alcançando o número um nas tabelas da Amazon no Reino Unido, Estados Unidos e Austrália tendo os direitos de tradução sido vendidos para 29 países. Publicou mais cinco romances na série Erika Foster, todos bestsellers globais. Recentemente, criou uma nova série de policiais em torno da protagonista Kate Marshall, uma agente da polícia transformada em detetive privada. O primeiro livro, Mistério em Nine Elms, foi número um da tabela de bestsellers da Amazon USA e entrou no Top cinco da lista de bestsellers da Amazon UK, tendo os direitos de tradução da série já sido vendidos para 15 países. Pode obter mais informações sobre ele e os seus livros em www.robertbryndza.com.


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Te veré bajo el hielo (Serie Erika Foster 1) - Robert Bryndza

noche.

1

Lee Kinney salió de la pequeña casa adosada donde aún vivía con su madre y contempló la calle principal cubierta con un manto de nieve. Sacó un paquete de cigarrillos de los pantalones del chándal y encendió uno. Había nevado todo el fin de semana y seguía cayendo nieve todavía, lo que purificaba el revoltijo de pisadas y roderas de neumáticos. La estación de Forest Hill, al pie de la colina, estaba muy tranquila; los madrugadores de los lunes que solían entrar corriendo para tomar el tren y llegar a las oficinas del centro de Londres debían de seguir bien arropados en la cama con sus medias naranjas, aprovechando esta mañana imprevista.

«Afortunados cabrones.»

Lee estaba desempleado desde que había dejado la escuela seis años atrás, pero los viejos y buenos tiempos de apalancarse cobrando el paro se habían terminado. El nuevo gobierno conservador estaba tomando enérgicas medidas contra los desempleados de larga duración, y ahora tenía que trabajar a jornada completa para cobrar el subsidio. Le habían dado un trabajo bastante fácil de jardinero municipal en el museo Horniman, que quedaba a diez minutos a pie de su vivienda. Habría preferido quedarse esta mañana en casa, como todo el mundo, pero no había recibido ninguna llamada de la oficina de empleo para decirle que la actividad quedaba cancelada. Su madre, en la violenta discusión que habían mantenido, le había dicho que dejarían de pagarle el subsidio si no iba y que debería buscarse otro lugar donde vivir.

Sonó un golpe en la ventana delantera y apareció la aterida cara de su madre, haciéndole gestos para que se largara. Él le hizo el gesto del dedo medio y echó a andar por la cuesta de la colina.

Cuatro guapas adolescentes caminaban hacia él. Iban con la chaquetita roja, la falda corta y los calcetines hasta las rodillas de la escuela femenina Dulwich. Comentaban excitadas, con acento engolado, que las habían mandado a casa, y al mismo tiempo tecleaban sin parar en sus iPhone; los auriculares blancos de marca les asomaban por los bolsillos de las chaquetas. Ocupaban totalmente la acera y no se apartaron cuando él llegó a su altura, así que se vio obligado a bajar del bordillo y a pisar el espeso lodo que había dejado en la cuneta la máquina quitanieves. Notó que el agua helada se le filtraba en las zapatillas deportivas nuevas y les lanzó una mirada rabiosa y lasciva, pero ellas estaban demasiado absortas en sus cotilleos, sus grititos y sus risas.

«Malditas zorras ricas y presumidas», pensó. Al llegar al último repecho de la colina, apareció entre las peladas ramas de los olmos la torre del reloj del museo Horniman. Los copos de nieve se habían adherido a los ladrillos de terracota amarilla y sobresalían como grumos de papel higiénico mojado.

Lee dobló a la derecha por la calle residencial paralela a las rejas de hierro de los jardines del museo. La calle se empinaba abruptamente, las casas se veían más lujosas. Al llegar arriba, se detuvo para tomar aliento. La nieve, fría y rasposa, se le metía en los ojos. Desde ahí, en un día despejado, podías ver cómo se extendía Londres a lo largo de kilómetros y kilómetros hasta el London Eye, a orillas del Támesis; pero esa mañana habían descendido unas densas nubes blancas, y solamente se distinguía el imponente despliegue de la urbanización Overhill en la colina de enfrente.

La pequeña verja de las rejas del museo estaba cerrada. El viento ahora soplaba casi horizontalmente, y Lee, en chándal, temblaba. Había un viejo y miserable cretino a cargo del equipo de jardinería. Se suponía que él debía esperarlo para que le abriera, pero la calle estaba desierta. Echó un vistazo alrededor para comprobarlo, trepó por la pequeña verja y, una vez dentro, siguió un estrecho sendero entre los altos setos.

Guarecido del ulular del viento, el mundo a su alrededor quedó sumido en un misterioso silencio. La nieve caía sin cesar y volvía a cubrir rápidamente sus pisadas mientras avanzaba entre los setos. El museo Horniman y sus jardines ocupaban siete hectáreas, y los cobertizos de jardinería y mantenimiento se hallaban en la parte trasera, junto a un alto muro de borde curvo. Todo estaba envuelto en un deslumbrante borrón blanco, y el chico, desorientado, se adentró más de lo que pretendía en los jardines y acabó junto a la Orangerie. La aparición del edificio de cristal y hierro forjado lo pilló por sorpresa. Volvió sobre sus pasos, pero pronto se encontró de nuevo en territorio desconocido, frente a una bifurcación del sendero.

«¿Cuántas veces habré recorrido estos malditos jardines?», pensó. Tomó el sendero de la derecha, que llevaba a un jardincillo situado en un nivel inferior. Unos querubines de mármol blanco posaban sobre plintos de ladrillo. El viento emitía entre ellos un ronco aullido, y Lee, mientras pasaba, tuvo la sensación de que los ojillos vacíos y lechosos de los querubines lo observaban. Se detuvo y, protegiéndose la cara de la nieve con una mano, trató de averiguar cuál sería el camino más rápido para llegar al Centro de Visitantes. Normalmente, a los miembros del equipo de mantenimiento no se les permitía la entrada en el museo, pero hacía un frío glacial y el café tal vez estuviera abierto. Qué cojones, entraría a calentarse un poco, como cualquier ser humano.

Notó el zumbido del teléfono móvil y lo sacó del bolsillo. Era un mensaje de la oficina de empleo, diciendo que «debido a la adversas condiciones meteorológicas, no es necesario que se presente en su lugar de trabajo.» Volvió a guardarlo en el bolsillo. Parecía que todos los querubines habían vuelto la cabeza hacia él. ¿Antes también estaban colocados así? Imaginó que sus perladas cabecitas se desplazaban lentamente, observando cómo caminaba por el jardín. Apartó la idea de la mente, pasó a toda prisa frente a aquellos ojos vacíos, concentrándose en el sendero cubierto de nieve, y fue a dar a un silencioso claro en torno a un lago para botes, actualmente en desuso.

Se detuvo un momento y atisbó a través de los copos que caían girando poco a poco en el aire. Había un descolorido bote de remos azul en el centro de un óvalo perfecto de nieve que se había formado en el lago helado. En la orilla opuesta, se alzaba un pequeño cobertizo medio podrido, y distinguió bajo sus aleros otro viejo bote de remos.

La nieve se le estaba filtrando en las zapatillas deportivas ya humedecidas y, pese al chaquetón que llevaba, el frío le penetraba en las costillas. Le avergonzó advertir que estaba asustado. Tenía que encontrar la salida. Si volvía sobre sus pasos por el jardincillo del nivel inferior, podía encontrar el sendero que discurría alrededor y salir a London Road. La gasolinera estaría abierta; podría comprar más cigarrillos y chocolate.

Ya iba a dar media vuelta cuando un ruido quebró el silencio. Era un sonido metálico, distorsionado, y provenía del cobertizo.

—¡Eh! ¿Quién anda ahí? —gritó con voz aguda y nerviosa. Cuando el ruido se interrumpió y, tras unos segundos, volvió a repetirse, comprendió que era el timbre de un móvil. Quizá era de alguno de sus compañeros.

A causa de la nieve, no sabía dónde terminaba el sendero y dónde empezaba el agua congelada. Así pues, sin apartarse de la fila de árboles que bordeaba la orilla del lago, fue avanzando hacia el sonido del teléfono. Era un tono muy débil, y al acercarse, comprobó que procedía del cobertizo de los botes.

Llegó al tejadillo bajo de dicho cobertizo y, agachándose, vio un resplandor que iluminaba la penumbra por detrás del viejo bote de remos. El tono del teléfono cesó y la luz se apagó con rapidez. Se sintió aliviado al comprobar que se trataba de un móvil. Los drogatas y vagabundos solían colarse por la noche, y el equipo de jardinería siempre andaba encontrándose las billeteras que arrojaban allí, una vez despojadas del dinero y de las tarjetas de crédito, así como condones y agujas hipodérmicas. El teléfono también debían de haberlo tirado… «Pero ¿por qué tirarlo? Solo lo tirarías si fuese un teléfono de mierda, ¿no?», pensó.

Rodeó el cobertizo. Los postes de un diminuto embarcadero asomaban entre la nieve, y las tablas de este se prolongaban bajo el tejadillo del cobertizo. Allí donde no llegaba la nieve, vio que las tablas estaban podridas. Caminó por ellas y, agachándose, se metió bajo los aleros del tejadillo, cuya madera también estaba podrida y astillada, y donde colgaban largas telarañas. Al situarse junto al bote, vio que, al otro lado del cobertizo, sobre un pequeño reborde de madera, había un iPhone.

Sintió un espasmo de excitación. Podía venderlo en el pub sin problemas. Empujó el bote con el pie, pero no se movió; el agua estaba totalmente congelada alrededor. Pasó junto a la proa y se detuvo en el extremo opuesto del embarcadero. Poniéndose de rodillas, se inclinó hacia delante y, con la manga de la chaqueta, apartó el polvo de nieve y dejó a la vista la gruesa capa de hielo. El agua de debajo estaba muy clara; al fondo, distinguió dos peces con motas rojas y negras que nadaban perezosamente; una hilera de burbujas diminutas les ascendió desde la boca, llegó a la cara interior del hielo y se dispersó en direcciones contrarias.

El móvil sonó de nuevo. Lee dio un respingo y a punto estuvo de resbalar por el extremo del embarcadero. El tono kitsch del teléfono resonó bajo el tejadillo. Ahora veía claramente el iPhone iluminado en el otro lado del cobertizo, sobre un reborde de madera que quedaba justo por encima de la superficie helada. Tenía una reluciente funda enjoyada. Se acercó al bote, pasó una pierna por encima de la borda, puso el pie en el asiento de madera y lo tanteó, apoyándose con todo el peso, aunque manteniendo aún el otro pie en el embarcadero. El bote no se movió.

Pasó la otra pierna y subió al bote, pero incluso desde allí el iPhone quedaba fuera de su alcance. Espoleado por la visión del fajo de billetes que iba a ganar, pasó una pierna por el lado opuesto del bote y situó el pie con cuidado sobre el agua congelada. Se sujetó a la borda y la presionó, arriesgándose a mojarse completamente el pie. El hielo resistía con solidez. Salió del bote, colocando el otro pie sobre la superficie helada, y aguzó el oído por si sonaba algún crujido. Nada. Dio un pequeño paso, luego otro. Era como andar por un suelo de hormigón.

Los aleros del tejadillo se inclinaban mucho en esa parte. Para alcanzar el iPhone tendría que ponerse en cuclillas.

Mientras se agazapaba, la luz del móvil iluminó el interior del cobertizo. Lee vio un par de botellas de plástico viejas, trozos de basura asomando entre el hielo y algo que lo obligó a detenerse… Algo que parecía… la punta de un dedo.

Con el corazón acelerado, extendió el brazo y lo tocó. Estaba frío y parecía de goma. Tenía escarcha pegada a la uña: una uña pintada de morado oscuro. Se cubrió la mano con la manga de la chaqueta y restregó el hielo de alrededor. La luz del iPhone arrojó un turbio tono verdoso a la superficie congelada y, por debajo, distinguió una mano a la que pertenecía el dedo que asomaba a través del hielo. Lo que debía de haber sido el correspondiente brazo se desvanecía en las profundidades.

El teléfono cesó de sonar y dejó un silencio ensordecedor. Entonces la vio. Justo debajo de donde se hallaba acuclillado, distinguió la cara de una chica. Los hinchados ojos castaños lo miraban con vacuidad. Un enmarañado mechón de pelo oscuro se había fundido con el hielo. Pasó un pez lentamente, rozando con la aleta los labios de la chica, que se hallaban ligeramente entornados, como si estuviera a punto de hablar.

Lee retrocedió gritando y, al incorporarse, se golpeó brutalmente la cabeza con el tejadillo del cobertizo. A causa del impacto, resbaló y se derrumbó sobre el hielo.

Quedó aturdido unos momentos. Pero oyó un débil crujido debajo de él. Llevado por el pánico, moviéndose torpemente, intentó levantarse, alejarse lo máximo posible de la chica muerta, pero volvió a resbalar, y esta vez atravesó la capa helada y se hundió en el agua. Sintió que los flácidos miembros de la muerta se enredaban con los suyos, notó el tacto viscoso y frío de su piel. Cuanto más forcejeaba, más se enredaban los miembros de ambos. El frío era terrible, abrumador. Tragó agua fétida mientras pataleaba y agitaba brazos y piernas. De algún modo, consiguió zafarse y agarrarse a la borda del bote. Sufrió un acceso de arcadas y lamentó no haber logrado alcanzar el teléfono. Pero todas sus intenciones de venderlo se habían desvanecido.

Ahora lo único que quería era llamar para pedir ayuda.

2

Erika Foster llevaba esperando media hora en la mugrienta recepción de la comisaría de policía de Lewisham Row. Cambió de posición, incómoda, en una de las sillas de plástico verde atornilladas al suelo. Los asientos estaban descoloridos y relucientes, pulidos a lo largo de los años por culos ansiosos o culpables. Por el ventanal que daba al aparcamiento se distinguían apenas entre la ventisca la carretera de circunvalación, un edificio de oficinas y el centro comercial. Un reguero de nieve medio derretida discurría en diagonal desde la entrada principal hasta el mostrador, tras el cual se hallaba el sargento de recepción, concentrado en su ordenador con ojos adormilados. Tenía una cara grandota y mofletes colgantes, y se hurgaba los dientes distraídamente, sacando el dedo de vez en cuando para examinar sus hallazgos antes de volver a metérselo en la boca.

—El jefe ya no tardará —dijo.

Recorrió el cuerpo de Erika con la vista, evaluando su delgada figura enfundada en unos descoloridos vaqueros, un jersey de lana y una chaqueta de cuero morada. Detuvo la mirada en la pequeña maleta con ruedas que tenía a sus pies. Ella lo miró con irritación y ambos desviaron la vista. En la pared que Erika tenía al lado había un amasijo de carteles informativos. «¡NO SE CONVIERTA EN VÍCTIMA DE UN CRIMEN!», decía uno de ellos: una recomendación realmente estúpida —pensó— para ponerla en la entrada de una comisaría de las afueras de Londres.

Sonó el zumbido de una puerta situada junto al mostrador y apareció en recepción el comisario jefe Marsh. El rapado pelo se le había vuelto gris en los años transcurridos desde la última vez que lo había visto. Pero a pesar de su expresión de agotamiento, todavía era atractivo. Erika se levantó y le estrechó la mano.

—Inspectora jefe Foster, perdone la espera. ¿Qué tal el vuelo? —le preguntó examinando su atuendo.

—Retrasado, señor… De ahí la ropa de civil —respondió ella, a modo de disculpa.

—Esta maldita nieve no podía haber llegado en peor momento —dijo Marsh. Y añadió—: Sargento Woolf, esta es la inspectora jefe Foster. Viene de Mánchester a trabajar con nosotros. Quiero que le asigne un coche lo antes posible…

—Sí, señor.

—Y necesitaré un teléfono —solicitó Erika—. Mejor si encuentra uno antiguo. Preferiblemente, con botones de verdad. No soporto las pantallas táctiles.

—Vamos a trabajar —indicó Marsh. Pasó su tarjeta de identificación, y la puerta zumbó y se abrió con un clic.

—Zorra engreída —musitó Woolf cuando desaparecieron.


Erika siguió a Marsh por un largo pasillo de techo bajo. Sonaban teléfonos por todas partes y pasaba en dirección contraria personal auxiliar y agentes uniformados, todos ellos con expresión tensa en sus paliduchas caras propias del mes de enero. Vio un cartel de la liga de fantasy-football clavado en la pared y, un poco más adelante, otro idéntico con hileras de fotos bajo el título: «MUERTO EN ACTO DE SERVICIO». Cerró los ojos y volvió a abrirlos cuando estuvo segura de que ya había pasado de largo. A punto estuvo de chocar con Marsh, que se había detenido ante una puerta con un rótulo que decía: CENTRO DE COORDINACIÓN. A través de la persiana entreabierta de la mampara de cristal, se percató de que la sala estaba llena de agentes. El miedo le atenazó la garganta. Bajo el grueso jersey, estaba sudando. Marsh asió el pomo.

—Señor, iba usted a informarme primero… —insinuó.

—No hay tiempo —dijo él. Y antes de que Erika pudiera responder, abrió la puerta y le indicó que pasara.

El centro de coordinación era una sala grande, sin tabiques; las dos docenas de agentes enmudecieron y los miraron con un aire expectante en los rostros iluminados por la cruda luz de los fluorescentes. Las mamparas de cristal de ambos lados daban a sendos pasillos, y en uno de ellos había una hilera de impresoras y fotocopiadoras. El continuo desgaste había dibujado pistas perfectamente definidas en la zona de la fina moqueta frente a las máquinas, y también entre los escritorios y las pizarras alineadas en la pared del fondo. Mientras Marsh recorría la sala para situarse al frente, Erika se apresuró a dejar su maleta junto a una fotocopiadora que no paraba de escupir papeles, y se sentó en la esquina de una mesa.

—Buenos días —dijo Marsh—. Como todos saben, hace cuatro días fue denunciada la desaparición de la joven Andrea Douglas-Brown, de veintitrés años. Desde entonces se ha armado en los medios un jaleo de mil demonios. Esta mañana, poco después de las nueve, se ha hallado el cuerpo de una joven, que responde a la descripción de Andrea, en el museo Horniman, en Forest Hill. La identificación preliminar se ha hecho gracias a un teléfono registrado a su nombre, pero todavía estamos pendientes de una identificación oficial. Los forenses están en camino, pero todo se ha retrasado por esta maldita nevada… —Sonó un teléfono. Marsh se calló, pero el teléfono siguió sonando—. ¡Vamos, por Dios! Esto es un centro de coordinación. ¡Que alguien coja el maldito teléfono!

Un agente situado al fondo lo descolgó y habló en voz baja.

—Si la identificación es correcta, nos las tenemos que ver con el asesinato de una joven de una familia muy poderosa e influyente, de modo que debemos espabilar de verdad con este caso. La prensa y demás, ya me entienden. Nos jugamos el trasero.

Los periódicos del día estaban desplegados en el escritorio que Erika tenía delante. Los titulares decían con letras mayúsculas: «Desaparecida la hija del dirigente laborista de la Cámara de los Lores» y otro rezaba: «¿Complot terrorista para secuestrar a Andie?». El tercero era el más llamativo, con una fotografía a toda plana de Andrea bajo el titular: «¿Secuestrada?».

—Esta es la inspectora jefe Foster. Viene de la policía metropolitana de Mánchester para trabajar con nosotros —concluyó Marsh. Erika sintió que todas las miradas se volvían hacia ella.

—Buenos días a todos, me alegra estar… —Un agente de pelo largo, negro y grasiento la interrumpió.

—Jefe, yo he estado trabajando en el caso de la desaparición de Douglas-Brown y…

—¿Y qué, inspector Sparks? —preguntó Marsh.

—Y mi equipo está funcionando como un reloj. Estoy siguiendo varias pistas. Me he puesto en contacto con la familia…

—La inspectora Foster tiene una enorme experiencia en este tipo de casos delicados…

—Pero…

—Sparks, no hay discusión que valga. La inspectora jefe Foster va a hacerse cargo del caso… Habrá de ponerse al día rápidamente, pero estoy seguro de que contará con toda su ayuda —dijo Marsh. Se produjo un silencio incómodo. Sparks se repantigó en la silla y miró a Erika con desagrado. Ella le sostuvo la mirada, negándose a bajarla.

Marsh prosiguió:

—Y que todo el mundo cierre el pico. Hablo muy en serio. Ni prensa ni chismorreos. ¿Entendido?

Los agentes asintieron emitiendo un murmullo.

—Inspectora jefe Foster, a mi despacho.


Mientras Marsh rebuscaba entre los montones de papeles de su mesa, Erika permaneció de pie en el despacho, situado en el último piso. Echó un vistazo por la ventana, que ofrecía una vista un poco más imponente de Lewisham. Algo más lejos del centro comercial y la estación de tren, se extendían hacia Blackheath hileras irregulares de casas adosadas de ladrillo rojo. El despacho de Marsh difería de la norma habitual en un comisario jefe: no había modelos a escala de coches en el alféizar de la ventana, ni fotos familiares en los estantes; la mesa era un desbarajuste de papeles amontonados en grandes pilas, y los estantes que había junto a la ventana parecían destinados al material sobrante, pues estaban llenos de abultadas carpetas, sobres sin abrir, felicitaciones navideñas y notas adhesivas, curvadas por los bordes y garrapateadas con su letra diminuta. En un rincón, sobre una silla, pendían el uniforme y la gorra. Encima de los arrugados pantalones, parpadeaba el piloto rojo de su Blackberry mientras se cargaba. En conjunto, aquello parecía una mezcla de dormitorio de adolescente y de guarida de un alto

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Reseñas

Lo que piensa la gente sobre Te veré bajo el hielo (Serie Erika Foster 1)

4.3
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Reseñas de lectores

  • (4/5)
    a great summer read. Has you wondering who the murderer is until the very end.
  • (5/5)
    The Girl in the Ice
    5 Stars

    Newly transferred to London, DCI Erika Foster is called in to investigate the murder of a young socialite whose tumultuous lifestyle is an embarrassment to her well-connected family. When Erika makes the connection between the murder and those of three prostitutes, her career and her very life are placed in jeopardy.

    In his excellent debut, Robert Bryndza has captured the nuances of British society in general and the dynamics of police politics in particular. As his heroine navigates the murky waters of both in search of a vicious killer, one cannot help but admire her strength and resilience in the face of prejudice and adversity.

    Erika Foster is a troubled woman with a traumatic past yet she never allows her personal demons to prevent her from seeking justice for the victims no matter their social class. While some reviewers may find her prickly and off-putting, it is precisely her shortcomings that make her so real and easy to identify with.

    The serial killer plot is cleverly plotted with some excellent twists and turns. The climax and resolution are both exciting and satisfying and the author keeps the reader guessing right up until the end. I must say that the ending is reminiscent of a Linda Castillo book, but this does not detract from the writing.

    All in all, the well-developed characters, believable situations and exciting story have gained Bryndza another admirer and I look forward to continuing with the series.
  • (5/5)
    First off, excellent cover!! It certainly drew me to this book, the first book in the Erika Foster series. Now the question is "There are four other books in this series, where have you been?" I'm not sure the answer to that question, but I can truthfully say that I am glad that I finally caught on to it.Erika Foster is not your normal police detective (who is?). She's been involved several times where those around her were hurt during a case, namely, her husband who died on her last one. A fact that follows Erika to her new post. Of course, there is an A$$hole there who has problems with women cops on his team. And, because of her past, her reputation, while great in getting the job done, has left several people hurt, injured or dead in her past. A fact that did leave her with a precarious resume as to whether, as a woman, she could actually perform her duties.I just love it when a woman is constantly chastised and criticized because she is a woman by egotistical (for absolutely no reason) man. A man who hates being one upped by a woman and will not even fathom looking at or considering her ideas because she is a woman. Yet the real problem here for this man is because she's smarter, way smarter, than him. Of course, not in his mind. And, always, always, always, that idiot is shown for what he really is just by doing his job "the way he thinks it should be done".It also seemed to me that management had chosen Erika to be on their team so that they could bully her and ruin her career forever, while looking for a scapegoat in order not to clear this case properly. Erika hit resistance everywhere she went in this book. Suspensions, lies, and unsubstantiated or unreal facts were just part of her everyday life while working in this new job.Even though there are a lot of sidetracks and wrong turns that the department is making Erika take against her will, she will and does come to the bottom of this thriller.One that kept me spellbound and had me fist pumping at the end that I thoroughly enjoyed.Kudos to the author and thanks to Grand Central Publishing and Net Galley for providing me with a free e-galley in exchange for an honest, unbiased review.
  • (4/5)
    A high society girl disappears. Her body if found frozen under an icy lake. Detective Erika Foster, just returning from a leave of absence, is assigned to the case. But, because the family of the deceased girl is influential, Erika is limited in what she can do. Wherever she turns, she meets a roadblock. How can she possibly solve the murder of this girl if she can't get the support she needs? The Girl in the Ice was a page turner. There were times when I had to put it down to do chores or tend to business, but I couldn't wait to pick it up again. Readers who are fans of PI novels, thrillers, mysteries and crime dramas will love The Girl in the Ice.
  • (4/5)
    DCI Forster is just coming back on the job after a tragic accident. A wealthy socialite has been found dead and it's a complicated case. Met with opposition at every turn, more dead girls, and a killer with their sites on her, her plate is beyond full. This was a very fast paced read and I really enjoyed the character development. I hope we get to know them better as the series progresses. I will be starting the 2nd in the series pretty much immediately.
  • (4/5)
    I really liked this book. The characters seemed real, even the young lad who found the body was typical of a working class youth. Of course the family was so arrogant that you assumed one of them had to be involved in some way. The main character's attitude was understandable in that she thought she had lost everything important in her life and had nothing left to lose. I will read more from this author
  • (5/5)
    After wanting to read this for so, so long, I finally have gotten it done. I'll admit, at first, I wasn't too sure about it. But, it quickly picked up and I found myself wanting to read more and more. Ericka Foster is a detective I would love to see on television at some point. Because that's what this felt like to me. An average, procedural cop show.

    This is the first in a series that follows Detective Cheif Inspecter (DCI) Ericka Foster, as she takes on her first case in a new place after the murder of her husband and 4 other former colleagues. A woman has been found strangled, under the ice of a local body of water. She happens to be the daughter of a well-known wealthy family and that makes everything much more difficult for DCI Foster, as she tries to make sense of the case and her life without her husband.

    This had tons of suspense and mystery, as well as moments you can't help but smile or even laugh at. I recommend reading this if you enjoy a good crime novel or mystery. Definitely going to continue reading this series.
  • (4/5)
    This debut novel introduces the reader to DCI Erika Foster who has been transferred from Manchester to the London Metropolitan Police. From the moment we meet her, we know she's damaged in some way. Before long we discover that she's suffering from the loss (and guilt) of leading a police action where officers died, including her husband. As soon as she arrives she's sent out on her first case, the discovery of the body of a young woman has been found frozen in a pond.The victim, Andrea Douglas-Browne, is a beautiful girl from a wealthy family where their political connections keep the case from progressing as well as Erika would like. She doesn't help things by refusing to follow the rules and investigating the case in her own way. The killer is watching Erika from afar, so the reader knows that soon there will be some sort of clash between them. Erika's backstory is interesting, even though I found her difficult to like. The secondary characters are all well written and the identity of the killer is still a mystery until you get close to the end. I feel like the author has a lot of promise and, because I was always interested in reading the story, I would definitely read the next book in the series.
  • (4/5)
    I received this from Netgalley in exchange for an honest review.

    Pretty good start to a new British police procedural series. DCI Erika Foster is a strong character, albeit with some overused (in this genre) flaws, and one that definitely stands up for what she believes, even to the detriment of her career.

    Good twists to this story, too. The clues are all there, but are very well-hidden by the author. I really enjoyed the big reveal at the end. Not surprising, really, but enjoyable nonetheless.

    Oh, and I really, really like the cover!
  • (5/5)
    An exciting new detective series -- from another Brit, of course -- with the lead detective, Detective Chief Inspector (DCI) Erika Foster, a flawed, but smart and intuitive detective who is brought back from leave (will let you read that story) to help solve a very high-profile murder of the daughter of a high-ranking British government official. As the newbie, DCI Foster has to fight some resentment and alternate theories about who/why the young woman died, leading to some over-the-top incidents... but still a very enjoyable read, and already looking forward to the next book in the series.
  • (4/5)
    A young woman is found frozen in the ice of a pond. Erika Foster is brought in to handle the investigation. Unfortunately for Erika, the young woman is the daughter of a well-connected English lord, making this a politically charged and high profile investigation.As Erika begins to dig deeper into the life of the young woman and the circumstances of her death, she starts to connect the murder to that of 3 prostitutes - causing embarrassment for the socialite's family and consternation for her superiors in the police force. In addition, as Erika is chasing leads and hunting for the killer, the killer is stalking Erika.Rating: 4 Stars
  • (5/5)
    This was the first book of the DCI Erika Foster Series. I loved the main protagonist, Erika Foster. She is a complex and strong-willed character who kept the killer on his toes. The book is filled with gritty dialogue and switches to the killer's perspective which causes the tension to heighten throughout the book. It was well written with a captivating plot that kept me guessing until the very end. It's a type of book that immediately grabs your attention and keeps an intense pace with lots of twists and turns but does a nice job in the end tying everything together. I am looking forward to the next book in the series and I highly recommend this series to those who like serial killer thrillers that keep you on the edge of your seat. WARNING: EXPLICIT SEXUAL DESCRIPTIONS - that would be my only complaint!
  • (5/5)
    A young woman has been found dead in a frozen lake. The victim - twenty-three-year-old Andrea Douglas-Brown, beautiful and wealthy daughter of Sir Simon Douglas-Brown. DCI Erika Foster is brought in to lead the investigation. She discovers that Andrea's murder has things in common with the murder of three prostitutes - they were all found strangled, their hands bound, and their body dumped in water around London. Every time Erika finds a clue someone is there to hinder her from getting any closer to the truth whether that someone is her boss, Andrea's rich father, or even the killer.

    A well-written, fast-paced serial killer thriller. I couldn't put the book down!
  • (5/5)
    From my blogI was really impressed with this police procedural crime thriller. I have to say a great police procedural is right up there with the best psychological thrillers for me now. When they are great, wow. I really didn't want to put this book down and I am proud to say I had it right, but didn't take away from the enjoyment at all as Robert Bryndza made me question myself throughout the book. I would love to vent but it would be a spoiler and the vent is not about the writing or execution just 'people'.When a wealthy woman is found murdered they bring Detective Erika Foster in to handle the case. Erika is still healing from a loss when out in the field and her boss treats her as if he is doing her a favour. Unfortunately money and power are leading this case, instead of allowing a transparent investigation to occur. Erika is finding similarities to the murder and believes she is dealing with a serial killer but why can't she get a break. Numerous clues but nothing makes sense to come together to break the case.As Erika gets closer she also puts herself in danger, she escapes once but will she be able to be saved again? This is edge of your seat worthy and you just cannot wait until the murderer or serial killer is found. There are so many twists and turns and it keeps your mind wondering, I really like the fear the murderer put in his victim, shocking once you get to the ending. Again, my venting point I can't discuss. I really like that I keep finding amazing, strong, smart women as Detectives, she wouldn't be stopped as she had integrity and would do what was right even when told no.This crime thriller/police procedural will keep you fully engaged, the tension is constant and when it all comes together, BAM, I was pleased. I also really enjoyed all the characters, Robert Bryndza gave the characters a genuine place where you felt you understood decisions, good and bad which helped the dialogue to feel real also.Sometimes reading thrillers they can start to have the same feel but this one was different and I will look out for more by Robert Bryndza. I prefer stand alone's but I definitely look forward to reading more in this series.
  • (5/5)
    Well written, well paced, with excellent policing and suspense. I really enjoyed this book and found myself whipping through it wanting to know who may have killed this young socialite. I started the book in the evening and finished it in the morning and barely put it down to sleep! There are many theories on who killed the lovely socialite and the suspects start moving in directions that I didn't even consider. I love DCI Foster, another strong female character in the world of Crime Fiction. All of the characters really popped off the pages and you felt like you knew them. Mixed here and there are snippets of their history and their personal lives which really helped to make you feel for them. I am hopeful that this is only the first in a long series about DCI Foster and her team and that Robert Bryndza writes fast!
  • (5/5)
    I don't know what else I can say that hasn't already been said about The Girl in the Ice. It was absolutely gripping from page one. I loved Detective Erika Foster who was flawed and also vulnerable but stood her ground. It was refreshing to see the class system and politics being tackled in this way. The plot kept me guessing until the end. I had all sorts of theories but was totally wrong. The ending was very satisfying, and I am so pleased that Robert Bryndza is already writing the next book featuring Erika. Highly recommended!Many thanks to Bookouture and Robert Bryndza for my copy via NetGalley in exchange for an unbiased review.
  • (4/5)
    When a young rich woman is found in the frozen lake of a nearby park, DCI Erika Foster is called in to solve the case. Erika has recently undergone the tragic death of her husband and other fellow officers when an investigation she was leading took a bad turn. This will be her first time back on a case since the tragedy unfolded. Not only does she blame herself but as this new case unfolds, it becomes apparent to Erika that some of her co-workers question her judgment too. In addition, the murder victim's father is a rich and powerful man who doesn't like the direction Erika has taken on the case. As she sifts deeper into the case, she is blocked and reprimanded at every turn. Jeopardizing her very career, if not her life, Erika refuses to be stopped until she has put this brutal killer behind bars. This is the start of a new series featuring DCI Erika Foster. Erika is stubborn, fierce and damaged. Her pain oozes from the pages. She is also strong and determined and you will find yourself rooting for her every inch of the way. As the story unfolds, it will send chills down your spine. All in all, a great new mystery from Robert Bryndza that will leave you wanting more. And there will be more! Looks like Night Stalker, book two in this series is on it's way! I want to thank the publisher (Bookouture) and Robert Bryndza for providing me with the ARC through Netgalley for an honest review.
  • (4/5)
    I liked reading this book but I guessed who the killer was early in the book while the detectives went after all the wrong suspects. And finally they ended with the person I guessed in the beginng. Frustrating.
  • (3/5)
    The body of a young woman is found frozen under ice in a London park. DCI Erika Foster has been seconded from Manchester to solve the crime, but she has her own problems and isn't really in a fit state to return to work. She wasn't very likeable to start with and I did warm a little bit towards her, but not much! It was easy to guess who the killer was. This was an easy book to read, fast paced and quite exciting in parts but because it is very similar to other novels, doesn't really stand out. However I enjoyed it enough to read the second book in this series.
  • (5/5)
    I discovered British Police Procedurals through Goodreads a year or so ago and am very glad that I did. I am late with this author, I have read many great reviews about DCI Erika Foster and thought I needed to get to this series. A good decision.

    When a young rich socialite who has gone missing, is found a couple of days later in the ice of a pond, the police need to solve the case. DCI Erika Foster is called to resume active duty and to take over the case by Superintendent Marsh. They have worked together before and he has great respect for her talents. She has some skeletons, such as the loss of her husband in her last case that forced her leave. The DCI that was on the case is still supposed to be working with her, but there is a lot of tension between the two and working together is not what either of them have in mind. The case is also politically charged due to the social status of the victim's family (he is a Lord), who has a direct line to the Head of the Police. When two different theories are put forward, Erika is once again placed on leave while the police pursue the more palatable line of investigation. That does not mean she is going to sit by and wait. Erika does not like to follow the rules if it ties her hands in an investigation. She is also very smart, but not always subtle which causes problems. The officers working with her are loyal and do their best to help her solve the case. As more murders are tied together, Erika puts herself in danger.

    This story is riveting. There were many suspects that are all plausible that you will be kept guessing. The writing was clear and precise with a thrilling, suspenseful plot. All the characters are well developed as their stories unfold throughout the book. DCI Foster is a strong female lead that I look forward to reading more about. Coming late to the party has its advantages as I can pick up the next book right away. A definite read for those who enjoy police procedurals as well as a well plotted mystery or thriller.
  • (3/5)
    The Girl In The Ice (Detective Erika Foster, #1) by Robert Bryndza started out really good. I think it worked too hard for the detective's boss to oppose her constantly. They were suppose to be solving a murder but the boss seemed determined to not let her do her job, seemed way over the top. It was a good story but could have been shorter. I would've liked it better a bit condensed. Loved the cover, that is what made me pick the book up. Narration was excellent.
  • (5/5)
    This is the debut novel in what is quite a long series (see below). I read DARK WATER first and that made me determined to follow this author, and indeed I plan to read all the series.This debut novel begins with Detective Erika Foster returning to work, so there is quite a bit of back story to catch up on.In some ways it is typical police procedural with plenty of noir thrown in. At one stage Erika crosses her boss who is having strings pulled by some influential people, and she is taken off the case. Erika feels an obligation to the victims she has discovered and continues her investigation unofficially, putting herself in great danger.
  • (4/5)
    3.5 Stars. This book started very well and I was fully engaged with it. An interesting new character was being developed in front of our eyes and there was an excellent hook into the book. However it didn't maintain this very strong start as not enough information was laid out in order to work out who the murderer was, and I didn't fully buy into the solution when it was revealed. That said there was enough positives, including an interesting lead character, to make me want to read on in the series. As with a lot of series they get better as the series develops and I hope this is the case with this one. Certainly worth a read.
  • (5/5)
    [The Girl in The Ice] Robert BrydzaDCI Erika Foster series Book #14.5 starsFrom The Book:Her eyes are wide open. Her lips parted as if to speak. Her dead body frozen in the ice…She is not the only one.When a young boy discovers the body of a woman beneath a thick sheet of ice in a South London park, Detective Erika Foster is called in to lead the murder investigation.The victim, a beautiful young socialite, appeared to have the perfect life. Yet when Erika begins to dig deeper, she starts to connect the dots between the murder and the killings of three prostitutes, all found strangled, hands bound and dumped in water around London.What dark secrets is the girl in the ice hiding?As Erika inches closer to uncovering the truth, the killer is closing in on Erika.The last investigation Erika led went badly wrong… resulting in the death of her husband. With her career hanging by a thread, Erika must now battle her own personal demons as well as a killer more deadly than any she’s faced before. But will she get to him before he strikes again?My Thoughts:It is an interesting and intriguing beginning of a new series. Erica Foster didn't want the case...she wasn't even ready to return to work..but she found herself as lead in the investigation of a rich and powerful man's daughter. Not only did she need to tread softly with the family...but she found that she was not so popular with some members of the team she has been tasked to lead. Actually the only flaw I found with the book as a whole was the relationship between Erica and her boss, Marsh. He fought Erika and refused to listen to any of her theories at seemingly every turn. It just began to seem unrealistic and stupid on his part. There were loads of potential suspects and a few red herrings for the reader to try and find the killer among that the minor flaw become unimportant as a whole...but it was the reason it lost half star in my opinion. I will certainly pick up the next book in this series. Can't wait to see more of Erika and her team.
  • (3/5)
    The author, based on his notes at the back of this book, seems like a very nice person, so I wish I could say I liked this book more.As mysteries go, it was okay. The protagonist is abrasive and impulsive and not very likable, but the inexcusable part is that for a police officer, she makes really stupid decisions. There is overuse of “cos” instead of because or “'cause”; is that a British thing? And the numerous references to an obligatory cliché, “the figure” got old fast.If you are trying to give up smoking, this book is not going to help you. It seems everyone smokes, and it seems we get to read about every smoke break they took. The writing felt stilted, especially in the beginning. I got used to it, so it didn't stand out later in the book as it did initially. Parts of the story, no spoilers here, felt preposterous to me. And the bodies and murders seemed especially grisly for shock value.This book is adequate for a mystery when you want something quick and easy, but I wasn't impressed with the characters or the crimes.
  • (4/5)
    This action-packed, intense, who-done-it with an intriguing new lead character named Erika Foster was interesting and well written. Erika has 25 years on the job and is no shrinking violet. When a serial murderer breaks form and steps over the line to kill a wealthy young woman rather than Eastern European prostitutes Erika is called in to lead the investigation. Erika’s brash comments and behavior manage to step on toes from the very beginning. She continues to work the case as she believes it should be handled rather than bowing to pressure from those above her who want to keep someone with clout happy. More murders and deaths occur, numerous suspects are pursued, help is provided to Erika by Peterson and Moss and eventually she is lined up in the crosshairs of the serial murderer wondering if she will survive. At times I felt Erika took risks a seasoned investigator might not have, I wondered at her lack of political insight/caring and hoped that all would eventually work out for her. As the first book in a new series there is much to explore in Erika’s past and a future for her that could include any number of wonderful or not so wonderful things. I have a feeling this series has potential. Thank you to NetGalley and Bookouture for the copy of this book to read and review.
  • (5/5)
    The Girl in the Ice was a wonderful surprise for me. I hadn’t read this author before and just happened to pick up this book without having heard much about it. It didn’t take me long to get hooked by the story though. Within the first few pages, I was drawn into the mystery and personal lives of the characters, especially DCI Erika Foster. She was just so feisty, willing to fight for what was right, not letting anyone bully her into doing what was against her morals. I loved her go get ‘em attitude and the way it got her into so much trouble everywhere she turned. The mystery kept me guessing too, with a bunch of red herrings leading the detectives all over the city and making the reader’s head spin. I can’t wait to read the next in the series with DCI Erika Foster. Fabulous start to a new series!