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Guía esencial del estudiante de fotografía profesional
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Libro electrónico300 páginas3 horas

Guía esencial del estudiante de fotografía profesional

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Capturar y compartir imágenes fotográficas hoy en día es una forma de comunicación que está al alcance de todos. En este entorno digital del siglo xxi, en el que millones de personas se comunican fotográficamente a diario, ¿qué debe conocer y aportar un fotógrafo para distinguirse como profesional?
Esta guía, especialmente dirigida a estudiantes de fotografía, ofrece una panorámica completa del mundo de la fotografía profesional y da las claves de todos aquellos aspectos que no suelen abordar los manuales técnicos y que ayudarán a enfrentarse a una profesión altamente creativa, competititva y emocionante. Desde cómo crear una voz fotográfica personal o especializarse en algún campo específico hasta el papel que tienen los agentes y los bancos de imágenes o cómo responder a los encargos, facturar o manejarse en cuestiones de copyright… este libro reúne todas aquellas explicaciones y consejos necesarios para profesionalizarse en el mundo de la fotografía así como las vivencias y experiencias personales de reconocidos fotógrafos que proporcionan una imagen viva y dinámica del oficio.

IdiomaEspañol
EditorialEditorial GG
Fecha de lanzamiento3 feb 2017
ISBN9788425230660
Guía esencial del estudiante de fotografía profesional
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Autor

Grant Scott

Grant Scott es fotógrafo. Después de trabajar durante quince años como director de fotografía para libros y revistas como Elle y Tatler, en el año 2000 abrió su propio estudio como fotógrafo freelance, tarea que compagina con la de profesor en el grado de Editorial and Advertising Photography de la University of Gloucestershire. Su trabajo personal se encuentra en las colecciones permanentes del MoMa, la Tate Gallery, el Victoria & Albert Museum y la British Library de Londres.

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    Es un libro esencial para el que quiera tomar la fotografía como negocio, para poder desarrollarse mas rápidamente en su carrera.

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Guía esencial del estudiante de fotografía profesional - Grant Scott

AGRADECIMIENTOS

     CAPÍTULO 1

¿QUÉ ES LA FOTOGRAFÍA PROFESIONAL?

CUANDO LA PALABRA PROFESIONAL se utiliza con relación a la creación de fotografías, casi siempre se considera un valor sobre la calidad técnica de la imagen. Los fabricantes de cámaras describen las más caras como herramientas para profesionales y otros dicen de ellas que ofrecen imágenes con calidad profesional. Consideran que todos queremos crear imágenes profesionales. Sin embargo, antes de plantearnos cuál es el papel del fotógrafo profesional, debemos hablar de qué define una fotografía profesional. ¿Qué se entiende por imágenes profesionales? ¿Realmente son profesionales?

Veamos qué elementos suelen indicar si una imagen es profesional. Los requisitos básicos son:

•¿La imagen está enfocada?

•¿La iluminación es correcta para el tema? Ni demasiado oscura, ni demasiado clara.

•¿La fotografía está bien compuesta?

•¿El tema ocupa el centro del encuadre?

•¿Se ha tenido en cuenta el fondo?

•¿El fondo se ha difuminado mediante el uso de la profundidad de campo?

Resumiendo, ¿el fotógrafo ha sido capaz de controlar una serie de aspectos técnicos y juicios estéticos para crear lo que la mayoría de la gente considera que es una imagen aceptable? Los fabricantes de cámaras crean aparatos que hacen que todos estos juicios puedan llevarse a cabo correctamente de una forma sencilla y presentan opciones automáticas para todo, salvo para la composición de la imagen. Hacen lo que está en su mano para ayudarnos a crear una imagen perfecta, pero ¿esas fotografías son imágenes profesionales? Pues ¡no! La fotografía profesional no se basa simplemente en la creación de imágenes perfectas o en el control de las técnicas y los procesos técnicos. Aunque este no sea un manual sobre cómo tomar mejores fotos, es importante comprender las reglas básicas de la fotografía para asegurarnos de que somos capaces de controlar la creación de nuestras imágenes. Para ello, si queremos trabajar de una forma profesional, el primer paso es dejar de utilizar las funciones automáticas de la cámara (excepto el enfoque, pero tampoco hay que confiar plenamente en la función automática) y centrarse en la composición y en el tema de la imagen que queremos crear. Este es el principio de la creación de imágenes personales y del desarrollo de nuestro propio lenguaje visual, y además constituye un paso hacia la creación de imágenes fotográficas profesionales.

Cualquiera puede ser un gran fotógrafo si se concentra lo suficiente en lo que ama.

Fotógrafo: David Bailey

CREA UN LENGUAJE VISUAL

En 2014 se vendieron 2,25 billones de aparatos capaces de hacer fotos; de ellos, más de la mitad fueron smartphones. En 2013 se vendieron 89 millones de cámaras digitales –solo un 4 % de las ventas globales de aparatos con capacidad de hacer fotos–. Con toda esta gente haciendo fotografías con equipos no profesionales, es fundamental que los fotógrafos profesionales puedan ofrecer a sus clientes una razón que justifique el pago por sus imágenes. Esta razón no solo se basará en el dominio de las habilidades técnicas, ya que esto puede conseguirlo mucha gente. Se basará en la capacidad del fotógrafo para captar su propia visión del mundo y convencer a las personas de que necesitan la fotografía en sus negocios para que reaccionen positivamente ante su perspectiva. La fotografía profesional es un negocio que interactúa con miles de otros negocios y esta interacción es la que espero ser capaz de mostraros.

Cada año se hacen billones de fotografías y lo más difícil que puede hacer un fotógrafo es inventarse un estilo visual original, profundamente personal y reconocible al instante.

Crítico de arte, New York Magazine: Jerry Saltz

La fotografía ha sido un negocio desde que nació, pero inicialmente su aplicación profesional se limitó a las personas pudientes y a aquellas familiarizadas con sus requisitos químicos. Sin embargo, el uso de la fotografía como herramienta para la educación se remonta a sus inicios, a finales del siglo XIX, cuando la fotografía de viajes trajo imágenes del mundo a quienes no podían permitirse viajar. Esto pronto se amplió a la documentación de guerras y combates, lo que sació las ansias de los periódicos por aprovechar el nuevo medio de la fotografía para difundir sus noticias y el deseo de los lectores por ver imágenes directas de los campos de batalla de la Guerra Civil estadounidense, así como de la guerra de Crimea y de los Boers. En la retaguardia, en todas las grandes avenidas, había un fotógrafo retratista dispuesto a documentar a familias y niños y a todo aquel que quisiera hacerse un retrato para la creación de una carte de visite (tarjeta de visita fotográfica o tarjeta comercial).

Dos ejemplos de carte de visite del siglo XIX, una de las primeras formas de retrato fotográfico comercial.

Las revistas LIFE y Picture Post se publicaban semanalmente y promovían la fotografía de calidad y la importancia del relato fotográfico. Ambas alcanzaron cifras de venta muy altas que disminuyeron con la llegada de la televisión.

Me hubiera gustado que más gente sintiera que la fotografía era una aventura como la vida y que sintiera que valía la pena expresar sus sentimientos. Para mí, esto es lo que hace que la fotografía sea tan apasionante.

Fotógrafo: Harry Callahan

LA FOTOGRAFÍA PROFESIONAL ES UN NEGOCIO

Sin embargo, hubo que esperar hasta principios del siglo XX para que el poder de la imagen fotográfica se convirtiera en algo obvio para los que querían vender productos a través de anuncios y revistas.

Las revistas de moda fueron un importante escaparate para los fotógrafos profesionales durante todo el siglo XX, ya que ofrecían libertad creativa a quienes fotografiaban la moda, alimentos, interiores, hacían retratos y tomaban imágenes documentales de la sociedad.

Imagen gráfica tomada de un reportaje de moda fotografiado por Ben Breading.

La revista ilustrada era el vehículo más importante para el crecimiento y el desarrollo de la fotografía profesional a lo largo del siglo pasado, pues ofrecía un lugar para todos los géneros de fotografía y, a su vez, creaba un modelo profesional para realizar encargos fotográficos a los fotógrafos profesionales. Los semanarios fotográficos como LIFE y Picture Post llevaban a todos los hogares noticias, temas de actualidad, acontecimientos cotidianos y maravillas del mundo, hasta que, en la década de 1960, llegó el dominio global de la televisión. Revistas de moda como Vogue y Harper’s Bazaar rompieron los límites convencionales tanto de la fotografía de moda como del diseño gráfico a lo largo de todo el siglo.

French Vogue siempre fue una revista de fotógrafos.

Antigua editora de French Vogue: Carine Roitfield

La década de 1960 asistió a la desaparición del semanario fotográfico y al surgimiento del suplemento semanal de los periódicos. La fotografía había encontrado un nuevo lugar y una nueva fuerza propulsora, ya que la competencia entre periódicos fue aún más fuerte y todos luchaban por publicar suplementos cada vez mayores y mejores, llenos de excelentes fotografías y de los mejores trabajos de fotógrafos que pudieran encontrarse. La fotografía profesional estaba en la cumbre y disfrutaba de una época dorada tanto desde el punto de vista creativo como económico. Las marcas comprendieron los beneficios que aportaba invertir en fotografías para crear campañas publicitarias cada vez más innovadoras, y las revistas, con altas cifras de tirada, constituían el ámbito perfecto desde el que vender productos. Pero como sucede con todas las épocas doradas, su final era inevitable, y cuando la fotografía se acercaba a los últimos años del siglo XX, la recesión de la economía global empezó a tener un impacto directo en la publicidad y en las industrias editoriales. El mundo de la fotografía profesional se resintió con fuerza del golpe y, justo cuando se readaptaba a la realidad de un nuevo clima económico, tuvo lugar el mayor cambio de los últimos cien años en el modo de crear y ver las fotografías.

La revolución digital puso patas arriba el mundo de la fotografía profesional, y en cierta medida sigue igual. No solo se trató de una revolución fotográfica, sino también de una revolución global de las comunicaciones que obligó a los fotógrafos profesionales a replantearse su profesión y el papel que en ella desempeñaban. Para los fotógrafos asentados, esto supuso abrirse a nuevas formas de trabajar, ver y relacionarse con los clientes. Para los fotógrafos jóvenes que empiezan, este nuevo escenario ofrece nuevas oportunidades que, si se combinan con una comprensión de la estructura de la fotografía profesional, ofrecen la posibilidad de emprender una carrera comercial viable y satisfactoria desde el punto de vista creativo como creadores de imágenes con capacidad para resolver desafíos visuales.

La pasión de la fotógrafa Emma Woodcock por los zapatos la llevó a centrarse en ellos como ámbito profesional de especialización fotográfica. Esta imagen conceptual fue creada y fotografiada por

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