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La vida del cine en Bogotá en el siglo XX: Públicos y sociabilidad
La vida del cine en Bogotá en el siglo XX: Públicos y sociabilidad
La vida del cine en Bogotá en el siglo XX: Públicos y sociabilidad
Libro electrónico117 páginas1 hora

La vida del cine en Bogotá en el siglo XX: Públicos y sociabilidad

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El presente libro trata sobre la vida del cine en el transcurso del siglo XX en la ciudad de Bogotá, tejida con las historias de sus salas, las actividades de recreación y las prácticas de sociabilidad de sus habitantes. En él recorremos cuadro a cuadro el nacimiento del público de cine con las primeras proyecciones, los comportamientos educados y maleducados de los espectadores, la seducción de las historias recreadas en la pantalla y los artilugios de la hechicera criatura. En una primera etapa, la vida del cine estuvo marcada por su mutismo, acompañado con melodías interpretadas por orquestas en vivo y carteles informativos que iban dando cuenta de los relatos cinematográficos, mientras los espectadores seguían su trama con especial interés. Entre los años treinta hasta los setenta se vive una época de auge y esplendor, caracterizada por las construcciones de salas modernas, el cine parlante y los cines de barrio; fue este uno de los periodos en los que más personas asistieron a cine en Bogotá. Después de los años setenta, en el escenario de una ciudad masificada, los públicos encuentran una diversidad de ofertas cinematográficas y audiovisuales en medio de una transformación y declive de muchas salas.
IdiomaEspañol
Fecha de lanzamiento4 jun 2016
ISBN9789587810271
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    La vida del cine en Bogotá en el siglo XX - Nelson Antonio Gómez Serrudo

    COLECCION EN VOZ ALTA

    EDITORIAL PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA

    La vida del cine

    en Bogotá

    en el siglo XX

    NELSON ANTONIO GÓMEZ SERRUDO

    ELIANA BELLO LEÓN

    La vida del cine

    en Bogotá

    en el siglo xx

    Públicos y sociabilidad

    PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA

    BOGOTÁ

    FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES

    Primera edición: Bogotá, abril de 2016

    ©  Pontificia Universidad Javeriana

    ©  Nelson Antonio Gómez Serrudo

    ©  Eliana Bello León

    Reservados todos los derechos

    ISBN 978-958-716-933-1

    Cubierta: [Carrera Séptima] 1950. Saúl Orduz.

     Fondo Saúl Orduz / Colección Museo de Bogotá. MdB07656

    Maqueta: Camilo Umaña

    Desarrollo ePub: Lápiz Blanco S.A.S

    Edición de trescientos ejemplares

    Impreso y hecho en Colombia

    Printed and made in Colombia

    Prohibida la reproducción total o parcial de este material, sin autorización por escrito de la Pontificia Universidad Javeriana

    EDITORIAL PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA

    Carrera 7ª 37-25, oficina 1301

    Edificio Lutaima, Bogotá

    320 8320 ext. 4752

    www.javeriana.edu.co/editorial

    Presentación

    EL PRESENTE LIBRO TRATA sobre la vida del cine en el transcurso del siglo XX en la ciudad de Bogotá, tejida con las historias de sus salas, las actividades de recreación y las prácticas de sociabilidad de sus habitantes. En él recorremos cuadro a cuadro el nacimiento del público de cine con las primeras proyecciones, los comportamientos educados y maleducados de los espectadores, la seducción de las historias recreadas en la pantalla y los artilugios de la hechicera criatura. En una primera etapa, la vida del cine estuvo marcada por su mutismo, acompañado con melodías interpretadas por orquestas en vivo y carteles informativos que iban dando cuenta de los relatos cinematográficos, mientras los espectadores seguían su trama con especial interés. Entre los años treinta hasta los setenta se vive una época de auge y esplendor, caracterizada por las construcciones de salas modernas, el cine parlante y los cines de barrio; fue este uno de los periodos en los que más personas asistieron a cine en Bogotá. Después de los años setenta, en el escenario de una ciudad masificada, los públicos encuentran una diversidad de ofertas cinematográficas y audiovisuales en medio de una transformación y declive de muchas salas.

    El público en las salas de proyección experimentará momentos significativos en la adquisición de un gusto. Esto significará dedicarle un tiempo específico a un género, un artista o un director. Ir a cine se convertirá en parte de los rituales de las familias los fines de semana, de los grupos de amigos, de las parejas o del gusto solitario. Algunos dedicarán parte de su tiempo a leer críticas, crónicas, reseñas y chismes del séptimo arte de los principales periódicos y revistas. De todo ello se desprende una práctica, la formación de un interés y la constitución de un público que experimenta una manera de apropiar los entornos urbanos.

    Desde que llegó el cine no han cesado las reflexiones en torno a él. Los intelectuales de la ciudad letrada escribían sobre su importancia, polemizaban y fomentaban acalorados debates sobre si este era arte o entretención, o si debía ejercer prioritariamente una función educativa. Los gobiernos de turno también sintieron el influjo social del cine y propiciaron la formación de juntas de censuras que propalaban valores morales o nacionales. El cine sedujo a más de un intelectual que lo incorporó en sus reflexiones y dio pie a la formación de cineclubes, que fueron escuela de muchos gestores de la cultura: escritores, actores, teatreros, cronistas, periodistas, realizadores, quienes contribuyeron entre otros en la creación de cinematecas, revistas y escuelas de cine.

    Este es el panorama corto de un siglo largo. Es un cortometraje bogotano sobre la vida del cine proyectado en el cielo estrellado de la medianoche de comienzos del siglo XXI.

    Agradecimientos

    ESTE TRABAJO es el esfuerzo conjunto de la tesis de grado Usos del cine en Bogotá 1940-1959, de Eliana Bello León y el proyecto Públicos de cine en Bogotá (1940-1970), de Nelson Antonio Gómez Serrudo, aprobado por la Vicerrectoría de Investigación (Id: 00004886) y adscrito al grupo de investigación Cultura, Conocimiento y Sociedad de la Facultad de Ciencias Sociales de la Pontificia Universidad Javeriana y un trabajo de fuentes y síntesis para ampliar el periodo de estudio.

    Los autores expresan su agradecimiento a la División de Gestión Documental de la Universidad Nacional de Colombia, la Biblioteca de la Fundación Gilberto Alzate Avendaño, la Biblioteca Luis Ángel Arango y la Biblioteca Nacional.

    I    PÚBLICOS

        Y SOCIABILIDAD

    1

    El nacimiento del público de cine en Bogotá

    A FINALES DEL SIGLO XIX y comienzos del XX, los públicos de espectáculos de teatro, peleas de gallos, corridas de toros, desfiles religiosos enfrentaron una nueva experiencia gestada en las principales capitales de Europa y Norteamérica: el cine. Su difusión fue realizada en principio por compañías de espectáculos que arribaban a ciudades costeras como Barranquilla, para luego buscar el curso del río Magdalena, recorriendo la dilatada geografía colombiana, presentándose con sus más variadas exhibiciones de trucos, novedades, magias y las famosas vistas o cintas de corta duración. Estas imágenes proyectadas sobre telas desplegaban una serie de secuencias y personas moviéndose al tenue vaivén del viento en parques o plazas como la de San Victorino. Quienes las veían por primera vez pensaban que era magia, y era tal la sorpresa e impacto que algunos comentaristas no dudarían en calificarlas como maléficas o hechiceras.

    Ernesto Vieco fue el pionero en Bogotá de la presentación del cinematógrafo en el Teatro Municipal, con un programa de vistas típicamente Lumière que los periodistas no dudarían en calificar de maravilla científica y recreativa. Los cortos de los hermanos Lumière recorrieron las ciudades del mundo promocionado este espectáculo con proyecciones de corta duración en las primeras décadas del siglo XX.¹ También los promotores colombianos filmaron escenas de la vida colombiana sobre el río Magdalena, procesiones religiosas en Bogotá, corridas de toros que fueron exhibidas en las salas bogotanas para el público, que veía con interés y asombro estas imágenes.

    Durante el periodo silente las películas fueron exhibidas en teatros, plaza de toros, plazoletas y en el Parque de la Independencia en el pabellón de las máquinas. Este pabellón después se conoció como Teatro del Bosque, y fue elegido por los hermanos Di Doménico en 1912 para la inauguración del Gran Salón Olympia, con proyecciones de cine mudo que atraerían todas las miradas. Por esos años la ciudad contaba con cien mil habitantes, muchos de los cuales circulaban los días domingos con sus mejores vestidos por los pocos parques y plazas en busca de diversión, entre ellas el cine, que se convertiría rápidamente en una de las preferidas.

    Una vez los hermanos Di Doménico establecieron exhibiciones regulares en Bogotá con la creación del Salón Olympia, aumentó progresivamente la construcción de teatros de cine y, con ellos, las tendencias de ofrecer mejores servicios en sus salas. Estos espacios, su ubicación y servicios constituyen un reto en las disposiciones ofrecidas a los públicos para conseguir su preferencia. Encontramos una primera división de los asistentes según su posibilidad de pago (platea, palcos, galería); un costo que varía de acuerdo a la hora de acceso y a la película exhibida; para entonces, los largometrajes mudos eran proyectados en entreactos que podían durar hasta cinco noches,² usualmente acompañados de orquesta en vivo y con leyendas en español o idiomas extranjeros.

    Suceden al Salón Olympia otros competidores en el negocio de la exhibición a través de contratos de arriendo o propiedad. Comienza la construcción de grandes y adecuados salones para proyecciones cinematográficas, como el Cinerama (1915), el Teatro Caldas (1917), el Teatro Bogotá (1918) y el Faenza (1924), en donde los públicos reciben con beneplácito las exhibiciones regulares:

    La función de los sábados en el Olympia es siempre un suceso, como se demuestra con la concurrencia que llena dicho salón las noches sabatinas. El

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