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Del balcón a la cocina: Cómo cultivar frutas y verduras en macetas

Del balcón a la cocina: Cómo cultivar frutas y verduras en macetas


Del balcón a la cocina: Cómo cultivar frutas y verduras en macetas

Longitud:
458 páginas
5 horas
Editorial:
Publicado:
1 feb 2017
ISBN:
9788478087129
Formato:
Libro

Descripción

¿Te gustaría tener siempre a mano alimentos más nutritivos. más sanos y más baratos? Lamentablemente los alimentos ecológicos pueden ser caros y los que nos ofrece el supermercado a veces dejan mucho que desear. Este libro te mostrará paso a paso y con todo detalle cómo ahorrar más de un 70% de tu gasto anual en alimentos vegetales y frutas. Con él aprenderás a:
- Seleccionar la maceta adecuada, su tamaño y su ubicación. 
- Optimizar la composición de la tierra y los nutrientes.
- Administrar la luz, el agua y la humedad.
- Escoger las frutas y hortalizas más adecuadas.
- Eliminar plagas y enfermedades de forma natural.
- Lograr una cosecha abundante.
Descubre la gran satisfacción de ver crecer día a día tu propia cosecha, el tiempo que consumes alimentos mucho más sanos y ricos en nutrientes.
Editorial:
Publicado:
1 feb 2017
ISBN:
9788478087129
Formato:
Libro

Sobre el autor


Vista previa del libro

Del balcón a la cocina - D.J. Herda

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Puede contactar con nosotros en

comunicacion@editorialsirio.com

Título original: From Container to Kitchen

Traducido del inglés por Víctor Hernández García

Diseño de portada: Editorial Sirio S.A.

Composición ePub por Editorial Sirio S.A.

© de la edición original

2007 D.J. Herda

2013 D.J. Herda

© de la presente edición

EDITORIAL SIRIO, S.A.

www.editorialsirio.com

E-Mail: sirio@editorialsirio.com

I.S.B.N.: 978-84-7808-7129

«Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra sólo puede ser realizada con la autorización de sus titulares, salvo excepción prevista por la ley. Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos, www.cedro.org) si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra».

Contenido

Introducción

Llenando un vacío

Una alternativa más sana

Reduciendo costes

Ha llegado el momento

Cultivar hortalizas para cuidar o mejorar la salud

Una visión más amplia

El poder de la naturaleza

Cómo trabaja la naturaleza

Engañar a la Madre Naturaleza

Un tributo a la naturaleza

Una simple coincidencia

Los beneficios de trabajar la tierra

A la maceta

¿Por qué usar recipientes?

¿Por qué utilizar macetas?

Vestidos para el éxito

Buscando los recipientes idóneos

Cómo adaptar los recipientes a tus necesidades

Tú fabricas la maceta, las plantas crecen

Un hombre loco y descontrolado

La forma que adoptará el futuro

Cultiva tus plantas en los recipientes adecuados

El tamaño de los recipientes se debe adecuar a las plantas

Algunas consideraciones a la hora de elegir los recipientes

Iluminando el camino

Iluminación

Conocer la orientación de las habitaciones de tu casa

Aumentar la iluminación

Reflejar la luz

Demasiada luz

¿Dónde cultivar?

Húmedo y salvaje

¿Excesivo o insuficiente?

¿Cuánto es suficiente?

Si a una rosa la llamamos de otra manera…

Humedad

¿Cuánto calor necesitan las plantas?

¿Cómo van las cosas en Casablanca?

Los requisitos adecuados

Analizar la tierra de tu jardín

Utilizar una mezcla comercial

De lo alcalino a lo ácido: la magia del pH

Factores que afectan al pH del suelo

Becky Thatcher y su melena dorada

Aumentar el pH del suelo

Cenizas de madera

Disminuir el pH del suelo

Análisis del suelo

Hazlo tú mismo

¿Hacer o no hacer el análisis del suelo?

Material para reflexión

Tipos de fertilizante

Análisis del fertilizante

Proporción del fertilizante

Tipo de fertilizante

Fórmula de los fertilizantes

Métodos de aplicación

¿Cuál es el mejor fertilizante?

Variedades, híbridos y varietales

La misma diferencia

Una última consideración

Algo más que una cara bonita: plantas de compañía

El sistema de las plantas de compañía

La ciencia tiene una explicación

Algunas plantas de compañía beneficiosas

Las chinches: ¿qué hacer cuando los extraterrestres atacan?

Invasores comunes

Damas en la sala

Rezar para recibir ayuda

¿Una vida mejor gracias a la química?

¿Orgánico o sintético?

Insecticidas microbianos

Insecticidas botánicos

Fosfatos orgánicos

Pulverizaciones de aceites inactivos

Pulverizaciones de aceites minerales de verano

Hongos entre nosotros: ya no más plantas marchitas

Fungicida de vinagre de manzana

Pulverización con fungicida de bicarbonato

Pulverización de fungicida de cebollino

Té de estiércol antibacteriano

Té de compost antibacteriano y fungicida

Pulverización de fungicida/preventivo de maíz y ajo

Fungicida de té del rizoma de la grama

Pulverización de fungicida de hojas de saúco

Fungicida de ajo 1

Fungicida de ajo 2

Fungicida de rábanos

Té de raíces de rábanos

Fungicida/antibacteriano de agua oxigenada

Fungicida de leche para el mildiú

Leche y antitranspirante para el virus del tomate

Fungicida para enfermedades fúngicas (por exceso de humedad)

Pulverización de camomila

Pulverización con algas marinas

Té de cola de caballo (Equisetum arvense)

Musgo esfagno

Canela en polvo

Tiempo de cosecha. La recogida de los frutos es fácil

¿Quién cuida de tus plantas mientras estás de viaje?

El barato

Lo barato no es suficiente

Si estás dispuesto a gastarte algo más

Cuidados especiales para árboles y arbustos frtuales

Derrotar al sistema

La fertilización sigue a la función

Poda: los cortes más amables

Objetivos

Efecto de la poda para las plantas

El ciclo de crecimiento

Desarrollo de las yemas

Dónde cortar

Pinzado (o despunte) versus aclareo (o selección)

Poda de verano o poda de invierno

Herramientas básicas del oficio

Herramientas para la poda

Tijeras de podar de una sola mano

Tijeras de podar de dos manos

Sierra de podar

Cuchillo de podar

Vendajes para los cortes

El cuidado de las herramientas de podar

Otras herramientas para el cultivo de plantas en el interior

El cielo se viene abajo: cómo combatirla contaminación urbana

Fuentes de informacion

Sitios Web

Libros

Sobre el autor

Más ideas para tus cultivos en macetas

Apio

Lechuga

frutas y verduras

Cultivos mixtos

Higueras

Higos

Árboles frutales

Hierbas aromáticas

Salsa Marinera (también llamada marinara, por su nombre italiano).

Capuchinas

Tomillo

Pimientos picantes

Pimientos Anaheim

Berros de agua

Introducción

Uno de los primeros libros que publiqué sobre el cultivo de plantas en macetas se titulaba Growing Trees Indoors (Cultivando árboles en el interior). Fue un enorme éxito: cientos de miles de ejemplares y lista de los más vendidos del New York Times. (¡Es broma!).

En 1979, esa obra me reportó no solamente un reconocimiento universal –por poner un ejemplo, alguien de un pueblo de Wisconsin me dijo que era un libro muy bueno, con fotos y todo–, sino también una fortuna en derechos de autor –si la memoria no me falla, la suma total ascendió a unos ochocientos dólares–. Por otra parte, me enseñó una valiosa lección sobre la idea de cultivar plantas en tiestos: la gente no estaba entonces preparada.

Hoy, más de treinta años después, todo ha cambiado. Por un lado, soy exactamente treinta y tantos años más viejo. Por otro, soy mucho más listo. Y, finalmente, ahora la gente ya está preparada.

¿Por qué ese cambio de actitud? Y ¿por qué ahora es el momento de publicar un libro sobre el cultivo de plantas en macetas y no solo plantas, sino plantas comestibles, un maná cosechable que apoya al crecimiento sostenible? ¿Qué ha cambiado en estas tres décadas?

Llenando un vacío

Bueno , para empezar, en la actualidad el número de personas que reside en entornos urbanos es cada vez mayor. Apartamentos, pisos, ratoneras ordenadas cuidadosamente una sobre otra... Esto significa que la cantidad de personas que pueden disfrutar de los beneficios del cultivo tradicional de hortalizas es muy inferior. No resulta fácil salir por la puerta trasera, tomar una pala y comenzar a hurgar en el jardín, cuando el «jardín» consiste en menos de un metro cúbico de cemento que separa la finca donde vives del alto edificio de apartamentos que está junto a ella.

Como es evidente, el hecho de que la mayoría de las personas ya no tengan acceso a un jardín de grandes dimensiones, a una parcela junto a su casa o a varias fanegas de terreno en el campo, no invalida su deseo innato de cultivar la tierra. Por el contrario, lo fortalece. Este deseo está implantado genéticamente en nuestras almas. Cultivar la tierra es una actividad tan antigua como la raza humana. Antes de que existieran los antiguos cazadores ya había horticultores. Antes de que existieran los agentes inmobiliarios ya había horticultores. Incluso antes de que existiera Rupert Murdoch ya había horticultores. De hecho, la única actividad humana que precedió al cultivo de la tierra fue la recolección. Los recolectores se desplazaban de una a otra región durante toda su vida (la esperanza media de vida en aquellos tiempos debía de ser de quince a veinte años) para obtener suficientes frutos y bayas, semillas y frutos secos para su sustento.

En la actualidad, la gente siente la necesidad de volver a sus orígenes prehistóricos, de retornar a sus funciones básicas genéticamente programadas –algo que resulta difícil si resides en Nueva York, Chicago o Los Ángeles, y prácticamente imposible cuando vives en una finca de tres plantas o en un edificio megalítico que se eleva cientos de metros sobre el lago Michigan.

Una alternativa más sana

Hoy en día, muchas personas sienten la necesidad de cultivar la tierra porque son mucho más conscientes de la salud que sus antepasados y disponen de mucha más información sobre el mundo que las rodea. Con todas esas historias que circulan periódicamente sobre frutas y verduras contaminadas (incluyendo la salmonela, que no procede exclusivamente del salmón, como afirma la creencia popular), ¿quién no se preocuparía? Con todos esos rumores sobre vegetales que contienen toxinas y metales pesados, alimentos irradiados y alterados de diferentes maneras con un valor nutricional cuestionable y demás temas afines, encontrar frutas y verduras frescas, sanas y ricas en vitaminas no solo es conveniente sino incluso esencial.

No obstante, cuando visitas la sección de frutas y hortalizas de tu supermercado local, encuentras manzanas recolectadas en Madagascar hace tres semanas, tomates que se recogieron verdes y se trataron con gas antes de transportarlos en camión desde México hace un mes, plátanos que hace cinco semanas se cosecharon antes de madurar en una plantación de Costa Rica y pimientos cuyo origen y fecha de recolección siguen siendo un misterio.

Observa a los niños manoseando las frutas expuestas en los supermercados después de haber estado jugando con los sapos e iguanas que tienen como mascotas. Mira a los adultos tosiendo y estornudando mientras se protegen la boca con las manos, antes de tomar una docena de tomates y devolverlos luego a la estantería por no considerarlos de buena calidad. Y no te olvides de los empleados levantando las cajas de cartón que están apiladas sobre el suelo para vaciar luego su contenido en bandejas marcadas con etiquetas que anuncian: «Especial – 2,20 euros/kilo».

¿Acaso dirías que esas frutas y verduras son frescas y saludables?

Reduciendo costes

La preocupación por el encarecimiento de los precios es otro motivo por el que la gente se vuelca cada vez más a cultivar sus propios alimentos. Recuerdo que no hace mucho tiempo la carne era el producto más caro que se podía encontrar en el supermercado, y los vegetarianos se consideraban personas de hábitos frugales e incluso se decía que eran muy raros.

Hoy en día, el precio de las frutas y hortalizas frescas rivaliza con el de la carne (y en muchos casos lo supera) debido, en parte, a los costes cada vez más altos de las cosechas y de su distribución. Y los vegetarianos, que gozan ahora de una buena imagen, parecen saber algo que el resto de las personas ignora. Todavía se los sigue considerando raros, pero esa es otra historia.

¿Cómo podemos hacer frente a la escalada de precios de los productos de primera necesidad? ¿Quién desea una segunda hipoteca sobre el piso para poder comprar frutas y hortalizas? ¿Quién está dispuesto a renunciar a su liquidez financiera en favor de unos pocos años más de bienestar físico y emocional? ¿Podría haber otra alternativa?

Ha llegado el momento

Finalmente, podría decir que había llegado el momento oportuno para presentar un libro sobre el cultivo en macetas porque necesito el dinero. Si aquella obra original sobre el cultivo de árboles en el interior que escribí hace tantos años se hubiera vendido mejor, probablemente no habría tenido que escribir otra sobre el cultivo en macetas.

Pero, en realidad, no se trata de eso. Aborrezco los azúcares refinados y los almidones. Odio pagar un dineral por alimentos que podría cultivar personalmente por muy poco dinero para satisfacer mis necesidades y las de mi familia y, además, quiero compartir la experiencia que he acumulado para que otras personas puedan aprovecharla. No tenía otra opción más que la de emprender la tarea de escribir un libro sobre el cultivo de frutas y hortalizas.

También hay otras razones para que este sea el momento oportuno para presentar este libro. Por un lado, la tecnología ha avanzado hasta tal punto que hoy en día es más fácil que nunca cultivar plantas en recipientes. Los inventos modernos y los nuevos descubrimientos sobre técnicas hortícolas efectivas han conseguido que el cultivo de frutas y hortalizas en macetas sea más práctico que nunca. Por otro lado, las nuevas variedades de plantas, tanto de frutas como de verduras, denominadas cultivares (forma breve que designa a las variedades cultivadas) facilitan que el cultivo en tiestos sea ahora mucho más exitoso que en los buenos y viejos tiempos de A. de C. (antes de los cultivos en macetas).

Este nectarino de variedad enana se adapta muy bien al cultivo en macetas

y se carga de frutos de buen tamaño cuando llega el verano.

Así nació la idea de escribir este libro. Sin embargo, las razones expuestas para cultivar frutas y hortalizas en tiestos no son las únicas. Ni mucho menos. Existen otras que presentaré a lo largo de las próximas páginas. Te enseñaré qué es lo que debes hacer para cultivar con conocimientos mínimos, en un espacio mínimo y con el máximo disfrute. Y también te demostraré que el cultivo en macetas no solo puede cambiar tu vida. Posiblemente también la salvará.

Aprenderás cuáles son las frutas y hortalizas que se desarrollan mejor en macetas, cuáles son las variedades que ofrecen mejor rendimiento que sus primas menos resistentes, cómo plantar y nutrir tus cultivos desde el momento de la siembra hasta la cosecha, cómo desarrollar tu mejor receta para el éxito y cómo transmitir el mensaje a los demás. Ha llegado el momento de que cultives tus propias frutas y verduras en tu patio o balcón.

Y con este libro aprenderás todo lo que necesitas saber.

Tomate (Solanum lycopersicum)

Forma: espaldera, cherry y pera.

Variedades: para el cultivo en macetas se recomiendan las variedades que se mencionan más abajo. La mayoría de ellas son indeterminadas (espalderas o tutores), con excepción de la variedad Celebrity y Small Fry.

Mejorados: Better Boy, Better Bush mejorado, Big Beef, Celebrity, Early Girl, Park’s Whopper, Terrific.

Tipo cherry: Juliet, Small Fry, Super Sweet 100, Sweet Million.

Tipo pera: Viva Italia.

Tipo espaldera: Tropic.

Tomates (Solanum lycopersicum).

Elige siempre variedades que sean resistentes a las enfermedades. La fusariosis es una enfermedad común que puede destruir por completo un cultivo de tomates. Muchas variedades son resistentes a ella. Esto se indica mediante las letras VF escritas después del nombre del cultivar. La sigla VFN significa que las plantas son resistentes al Verticillium, al Fusarium y a los nematodos. La indicación VFNT añade a la lista el virus del mosaico del tabaco.

Semillas o trasplante: ambos.

Tamaño de las macetas: mediano a grande.

Agua: regar de forma regular permitiendo que el suelo se seque entre las irrigaciones.

Comentarios: para los tomates existe una amplia gama de tamaños, sabores, colores, tiempos de cosecha, hábitos de crecimiento y objetivos. También hay una gran variedad de tipos autóctonos (más fiables a partir de semillas) y tipos híbridos y varietales en espalderas, arbustos (de hábito de crecimiento erecto o determinado) o patio (compacto ultradeterminado). Si a todo lo anterior le añadimos una multiplicidad de colores y tamaños, no cabe duda de que los tomates se encuentran entre las hortalizas mejor adaptadas al cultivo en macetas de todo el mundo. Además, son plantas muy fáciles de cultivar y enormemente valiosas, porque ofrecen una gran producción con el mínimo espacio. Con los cuidados adecuados, cada planta produce entre cuatro y seis kilos y medio de frutos, o incluso más.

Variedades: la cantidad de variedades de plantas de tomate que se comercializan puede parecer abrumadora, pero se pueden resumir en varios tipos principales:

Las variedades Midget, de patio o enanos son enredaderas muy compactas que se desarrollan muy bien en cestos u otros recipientes colgados en alto. Los tomates producidos pueden ser del tipo Cherry (dos centímetros y medio de diámetro o incluso más pequeños), aunque no necesariamente.

Los frutos de los tomates Cherry son pequeños y se suelen usar en ensaladas o en aperitivos. Esta variedad abarca desde los tomates enanos (Tiny Tim) hasta plantas cuyas ramas pueden alcanzar incluso los dos metros (Sweet 100).

Las plantas de tomate compactas se desarrollan hasta cierto tamaño, producen los frutos y luego mueren de forma gradual. La mayoría de las variedades de tomates que maduran tempranamente son determinadas; no producirán frutos a lo largo de todo el verano. Debido a su hábito compacto, estas plantas son excelentes candidatas para el cultivo en macetas.

Los tipos Beefsteak tienen frutos grandes. Por lo general maduran tardíamente.

Los tomates para salsa presentan frutos con forma de pera, pulpa muy carnosa y pocas semillas. Son los favoritos para hacer en conserva.

Los de invierno son más tardíos que la mayoría y se cosechan parcialmente maduros. Si se almacenan de forma adecuada, pueden mantenerse frescos durante doce semanas o incluso más. Aunque su sabor no es igual al de los tomates de verano, muchas personas prefieren consumirlos en lugar de comprar los que se venden en las fruterías o supermercados durante el invierno.

Semillas: siémbralas a una profundidad aproximada del doble de su grosor, riega y aplasta firmemente la tierra con las manos. Cubre el tiesto con un recipiente de plástico transparente o envuélvelo con material plástico y espera a que asomen los brotes. Mantén la tierra húmeda (nunca saturada de agua) y aparta la maceta de la luz solar directa para evitar el recalentamiento. Ante el primer signo de germinación, deja la maceta al aire. Cuando se haya formado el segundo grupo de hojas en los tallos, separa las plántulas dejando una distancia de cuarenta centímetros de una a otra.

Trasplante: retira todos los tallos con hojas, excepto los primeros dos niveles de la parte superior. Coloca la plántula diagonalmente en un hoyo de unos siete centímetros de profundidad, de manera que solo queden expuestos los dos niveles superiores de hojas, y luego comprime firmemente la tierra. Las raíces crecerán desde la parte del tallo que se encuentra bajo tierra, así como también de las mismas raíces de la planta, creando de ese modo una planta más fuerte, sana y resistente a la sequía.

Suelo: el pH adecuado de la tierra para los tomates es de entre 5,8 y 6,5. Esta hortaliza necesita muchos nutrientes. Utiliza una solución inicial para trasplantes y añádele a la tierra un fertilizante de bajo contenido en nitrógeno durante toda la estación para conseguir una mayor producción de frutos y un menor desarrollo de las hojas.

Insectos: si la planta se encuentra en el exterior, observa si ha sido atacada por los áfidos, la araña roja o el gusano de cuerno, también llamado oruga verde. Soluciones: pulverizar la planta con un jabón biológico no detergente mezclado con agua (aproximadamente una cucharada por cada cuatro litros de agua). También se pueden eliminar manualmente los gusanos de uno en uno. Si eres aprensivo, usa guantes.

Enfermedades: fusariosis. El hongo Fusarium ataca a las plantas más jóvenes y puede llegar a eliminarlas. Es un problema muy conocido, aunque en los últimos años se ha conseguido que las variedades modernas sean más resistentes a esta enfermedad. Su presencia se detecta porque las hojas más antiguas adquieren un color amarillento y luego se tornan de color amarillo brillante desde la parte superior hasta la misma base de la planta, afectando frecuentemente a una sola de sus ramas. En algunos casos las hojas se resecan y se doblan hacia el interior. La mayoría de las veces, las plantas infectadas se marchitan y mueren. Soluciones: aplicar Trichoderma harzianum, un aditivo inocuo que se usa para empapar el suelo y evitar así la presencia de agentes patógenos en las raíces de las semillas recientemente sembradas, en los trasplantes y en las plantas que ya se han desarrollado. Utilizar únicamente tierra esterilizada de alcalinidad media (pH 6,5 a 7,0) especial para macetas. Es aconsejable mantener las plantas bien ventiladas, ya sea de forma natural o con la ayuda de un ventilador eléctrico que haga circular el aire en torno a ellas.

Beneficios para la salud: el licopeno de los tomates ha sido la estrella del espectáculo en el ámbito de las investigaciones sobre alimentos y fitonutrientes a lo largo de la última década, o incluso algo más. Durante años este carotenoide ha sido objeto de numerosos estudios debido a sus propiedades antioxidantes y como agente de prevención contra el cáncer. La función antioxidante del licopeno ayuda a proteger las células y otras estructuras fisiológicas humanas de la oxidación, y en la investigación humana se ha asociado con la protección del ADN (nuestro material genético básico) presente en los glóbulos blancos.

Otra función antioxidante del licopeno previene contra las enfermedades cardíacas. En contraste con muchos otros fitonutrientes cuyos efectos se han investigado únicamente en animales, el licopeno de los tomates se ha estudiado durante años en los seres humanos. Los resultados demuestran que es muy eficaz en la lucha contra diferentes tipos de cáncer, entre ellos el colorrectal, el endometrial, el de próstata, el de mama, el de pulmón y el de páncreas.

Aunque el licopeno puede desempeñar un papel importante en nuestra salud, no es la única estrella que otorga al tomate una popularidad cada vez mayor por estar a la vanguardia de la defensa contra las enfermedades. Estudios recientes sugieren que los científicos están encontrando en este alimento una amplia gama de nutrientes –además del licopeno– que tienen la cualidad de mejorar la salud humana. Y cada día que pasa vamos teniendo conocimiento de nuevos descubrimientos.

Listos para la cocina: los frutos se pueden utilizar cuando están completamente maduros y su color es intenso. También es posible cosecharlos aún verdes, antes de la primera helada, y luego dejarlos madurar a temperatura ambiente (sin refrigerar) durante un máximo de ocho semanas, aunque yo he dejado madurar algunos frutos de este mismo modo durante cuatro meses. Los tomates necesitan entre cincuenta y cinco y ciento cinco días para madurar, dependiendo de la variedad. De manera que debes saber de antemano cuál es la que vas a plantar. Recoge los frutos cuando estén completamente maduros pero todavía firmes. Los tomates recolectados deben mantenerse apartados de la luz solar directa.

Ahorro anual: aproximadamente, y como media, cien euros por persona y año.

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Cultivar hortalizas

para cuidar o mejorar la salud

Muchas personas han comprendido que avanzar por el carril rápido durante la primera parte de su vida puede pasarles factura. Vivimos en una sociedad que, en un momento determinado, comenzó a tornarse cada vez más urbanizada y mecanizada, y ha llegado a convertirse en un mundo cada vez más tecnócrata. En el estado actual, el coste de conservar trabajos que provocan estrés (llegar a la oficina a las nueve, escuchar a tus supervisores decirte que estás haciendo un gran trabajo y que estás ascendiendo rápidamente la escalera empresarial, volver a casa alrededor de las cinco) está demostrando ser demoledor. El estrés emocional campa a sus anchas. La violencia aumenta. Gozar de una buena salud mental empieza a ser más la excepción que la regla.

Afrontemos la realidad. Como sociedad, somos un verdadero desastre. Los padres que trabajan están nerviosos e irritables. Los padres que no trabajan están nerviosos e irritables. Los niños están nerviosos e irritables. La televisión por cable, los videojuegos y las diversiones digitales no hacen más que exacerbar el problema, y como resultado, todos estamos nerviosos e irritables.

Un número cada vez mayor de investigadores insisten en que el estrés que producen los trabajos actuales se puede combatir satisfactoriamente a través de la actividad física. Un cuerpo activo le ofrece descanso a una mente estresada, al menos en teoría. De esta afirmación nació la idea en la que se basan muchos modernos clubs de salud. Nosotros, los Homo sapiens, no somos más que una especie ingeniosa: dedicamos las pocas horas que tenemos libres cada semana a estar con alguien que cobra un sueldo por decirnos qué máquinas debemos utilizar para conseguir no sé qué objetivos para obtener no sé qué beneficios, ninguno de los cuales parece funcionar nunca de acuerdo con lo planeado.

Pero espera un momento. ¿Realmente necesitamos ir al gimnasio para estar en forma? Quiero decir, ¿trabajar la tierra no es un buen ejercicio físico? ¿Acaso no sudas la gota gorda mientras trasplantas las plántulas de tomates híbridos desde sus tiestos de turba a las macetas de barro que hay en tu patio o al trasladar una begonia que ya empieza a ahogarse en un recipiente de trece centímetros de diámetro a su nuevo hogar de treinta centímetros?

Es posible que no sea así. Quizás el ejercicio físico no sea el único motivo para afirmar que el cultivo de la tierra es una actividad sana. Pero podría serlo, dependiendo de la cantidad y del nivel de trabajo a los que expongas a tu personalidad de tipo A1. Pero aunque no se pueda considerar una labor abiertamente física,

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