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Curso de dibujo y pintura. Guache

Curso de dibujo y pintura. Guache

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Curso de dibujo y pintura. Guache

valoraciones:
5/5 (2 valoraciones)
Longitud:
186 páginas
1 hora
Publicado:
Oct 14, 2016
ISBN:
9781683253389
Formato:
Libro

Descripción

* La pintura al guache va de la mano de la pintura a la acuarela, tanto técnica como históricamente. La diferencia entre una y otra no se establece hasta finales del siglo xviii.
* Considerada habitualmente como una técnica subsidiaria del óleo o una versión menos noble de la acuarela, el guache se ha convertido, después de muchos años de investigación y experimentación, en una técnica muy utilizada por los artistas.
* Este libro, uno de los primeros dedicados exclusivamente al guache, recoge los materiales, las técnicas y los recursos más interesantes para lograr diferentes efectos pictóricos; aporta también numerosos ejercicios para que, paso a paso, pueda aprender pintando, así como un gran acopio de conocimientos y explicaciones.
* Esta obra, preparada por un equipo de profesores, artistas e investigadores, da cumplida respuesta a muchas de las cuestiones que el estudio y la práctica de esta técnica suscita entre los artistas, y lo hace con el método más actual y atractivo.
* Se trata de una herramienta de trabajo imprescindible para conocer a fondo la técnica del guache, tanto para quien quiera iniciarse como para quien ya está familiarizado con ella.
Publicado:
Oct 14, 2016
ISBN:
9781683253389
Formato:
Libro

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La paleta y los colores planos

La técnica a la cual va dedicado este libro corresponde a un medio pictórico con gran tradición en la historia del arte. En la Edad Media se llamaba temple, después se denominó témpera y actualmente se conoce como guache, término derivado del francés gouache. Este procedimiento es similar a la acuarela en algunos aspectos (componentes básicos y solubilidad en agua); sin embargo, a diferencia de ella, el guache se trabaja sobre todo por capas opacas y permite el uso de colores planos.

He aquí cómo funciona el guache: se pone un poco de color en la paleta y se humedece el pincel con agua para que este se impregne bien. Se coge color de la paleta y se gira el pincel sobre esta para que aquel cargue el mechón. Se mancha sobre un trozo de papel; si el color no se ha humedecido previamente, se puede dar una pincelada completamente opaca. Si se moja un poco más el pincel, se puede arrastrar el color sobre el papel restando opacidad al trazo.

Dibujar la forma de unas nubes puede ser un buen ejercicio para familiarizarse con el procedimiento de cualquier técnica pictórica. Se coge color azul claro de la paleta y se mancha todo el fondo, dejando reservadas, o sea, sin pintar, las partes destinadas a las nubes. La pintura se seca rápidamente, pero si, una vez pintada, se vuelve a humedecer, se podrá rehacer la zona manchada. A los pocos minutos la superficie del papel ya se habrá secado.

Uso adecuado del pincel

Pintar no consiste tan sólo en aplicar pintura; esta se tiene que dar con unos criterios concretos a partir de la pincelada y el trazo. Sólo de esta manera se logrará que las manchas de color adquieran forma. La pintura al guache se seca rápidamente con una cierta tendencia a crear un color uniforme; las pequeñas mezclas que se hacen sobre el papel son las que conforman la textura del objeto pintado. Estos primeros procesos merecen una atención especial. No son difíciles de realizar, pero constituyen la base para un desarrollo posterior de temas cada vez más complejos.

1. Se efectúa una variación de color con azul, verde y un poco de blanco. Con esta mezcla se obtiene una tonalidad ligeramente agrisada que servirá para manchar las zonas más oscuras. La pincelada se mancha bastante plana, dejando tras su arrastre una parte cubierta. De momento no se mancha la zona iluminada.

2. En las primeras fases del manchado no se debe pretender un aspecto terminado, tan sólo se tiene que pintar cada zona cubriendo la parte correspondiente. Se ha de crear una base o capa que sirva para una posterior elaboración. Se podría decir que parte de la paleta se traslada directamente al cuadro, para después realizar en este mezclas de tonos y colores.

3. Ahora se coge blanco y se mezcla en la paleta una pequeña cantidad de carmín y un poco de azul. Se pinta en la zona más iluminada de las nubes, pero ahora se arrastra parte de los colores que se han pintado hasta el momento. Si el color se había secado, no importa; la humedad del nuevo trazado lo reblandecerá y se podrá mezclar de nuevo directamente sobre el papel. Después de pintar la zona luminosa se pintan trazos directos de blanco.

El arrastre y el papel

Cuando el pincel se aplica sobre el papel se pueden apreciar diferentes efectos: la pincelada demasiado húmeda tiende a unificar los colores, y la pincelada casi seca deja una textura evidente, fruto del arrastre del mechón. La superficie del papel tampoco permanece inalterada ante los efectos del trazo; si el papel es granado o con textura, dicha característica se pondrá de manifiesto con la pincelada.

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