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El almuerzo desnudo

El almuerzo desnudo

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El almuerzo desnudo

valoraciones:
3/5 (35 valoraciones)
Longitud:
293 páginas
5 horas
Publicado:
Apr 18, 2006
ISBN:
9788433928030
Formato:
Libro

Descripción

una de las novelas más míticas de la literatura norteamericana, es un descenso a los infiernos de la droga y una denuncia horrorizada y sardónica, onírica y alucinatoria de la sociedad actual, un mundo sin esperanza ni futuro. Burroughs dispara sus flechas contra las religiones, el ejército, la universidad, la sexualidad, la justicia corrupta, los traficantes tramposos, el colonialismo, la burocracia y la psiquiatría representada por el siniestro Dr. Benway, el gran manipulador de conciencias, el experto en control total.

Publicado:
Apr 18, 2006
ISBN:
9788433928030
Formato:
Libro

Sobre el autor

(1914-1997) es una figura legendaria de la literatura norteamericana de este siglo, un escritor comparado con Villon, Rimbaud y Genet. Tanto su vida como su obra, de un pesimismo total y un sombrío sentido del humor, reflejan una actitud de rebelión permanente contra la sociedad convencional. Homosexual, drogadicto durante muchos años, amigo e ídolo de Kerouac y Ginsberg, se le considera el gran «gurú» de la generación beat, pese a su negativa a ser incluido en ella.


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Vista previa del libro

El almuerzo desnudo - William S. Burroughs

Índice

PORTADA

INTRODUCCIÓN

UNO

BENWAY

JOSELITO

LA CARNE NEGRA

HOSPITAL

LÁZARO VUELVE

LA SALA DE JUEGOS DE HASSAN

CAMPUS DE LA UNIVERSIDAD DE INTERZONAS

LA FIESTA ANUAL DE A. J.

REUNIÓN DEL CONGRESO INTERNACIONAL DE PSIQUIATRÍA TECNOLÓGICA

EL MERCADO

GENTE NORMAL Y CORRIENTE

ISLAM INC. Y LOS PARTIDOS DE INTERZONAS

EL OFICIAL DEL JUZGADO

INTERZONAS

EL RECONOCIMIENTO

¿HAS VISTO A ROSA PANTOPON?

PARANOIAS DE LA COCA

EL EXTERMINADOR HACE UN BUEN TRABAJO

EL ÁLGEBRA DE LA NECESIDAD

HAUSER Y O’BRIEN

PREFACIO ATROFIADO ¿Y TÚ NO?

APÉNDICE

NOTAS

CRÉDITOS

INTRODUCCIÓN

DECLARACIÓN: TESTIMONIO SOBRE UNA ENFERMEDAD

Desperté de la Enfermedad a los cuarenta y cinco años, sereno, cuerdo y en bastante buen estado de salud, a no ser por un hígado algo resentido y ese aspecto de llevar la carne de prestado que tienen todos los que sobreviven a la Enfermedad... La mayoría de esos supervivientes no recuerdan su delirio con detalle. Al parecer, yo tomé notas detalladas sobre la Enfermedad y el delirio. No tengo un recuerdo preciso de haber escrito las notas publicadas ahora con el título de El almuerzo desnudo. El título fue sugerido por Jack Kerouac. Hasta mi reciente recuperación no comprendí lo que significaba exactamente lo que dicen sus palabras: ALMUERZO DESNUDO: un instante helado en el que todos ven lo que hay en la punta de sus tenedores.

La Enfermedad es la adicción a la droga y yo fui adicto durante quince años. Cuando digo adicto quiero decir adicto a la droga (término genérico para el opio y/o sus derivados, incluyendo todos los sintéticos, del Demerol al Palfium). He consumido droga bajo muchas formas: morfina, heroína, Dilaudid, Eucodal, Pantopon, Diocodid, Diosane, opio, Demerol, Dolofina, Palfium. La he fumado, comido, aspirado, inyectado en vena-piel-músculo, introducido en supositorios rectales. La aguja no es importante. Tanto da que la aspires, la fumes, la comas o te la metas por el culo, el resultado es el mismo: adicción. Cuando hablo de adicción a la droga no me refiero al kif, la marihuana o cualquier preparado de hachís, mescalina, Bannisteria caapi, LSD6, hongos sagrados, ni a ninguna droga del grupo de los alucinógenos... No hay pruebas de que el uso de algún alucinógeno produzca dependencia física. La acción de esas sustancias es fisiológicamente la opuesta a la acción de la droga. El celo de los departamentos de narcóticos de Estados Unidos y otros países ha dado lugar a una lamentable confusión entre las dos clases de drogas.

He visto el modo exacto en que actúa el virus de la droga a lo largo de quince años de adicción. La pirámide de la droga: cada nivel devora al de abajo (no es casualidad que los de arriba sean siempre gordos y los adictos de la calle siempre flacos) hasta el punto más alto, o los puntos más altos; porque hay muchas pirámides de la droga alimentándose de las gentes del mundo y todas construidas sobre los principios básicos del monopolio:

1. Nunca des por nada.

2. Nunca des más de lo que tienes que dar (tener al comprador siempre hambriento y hacerle esperar siempre).

3. Recupera siempre todo lo que te sea posible.

El traficante siempre lo recupera todo. El adicto necesita más y más droga para conservar una forma humana..., para espantar al Mono.

La droga es un molde de monopolio y posesión. El adicto aguanta mientras sus piernas drogadas le lleven directo a recaer sobre el rayo de droga. La droga es cuantitativa y mensurable con gran precisión. Cuanta más droga consumas menos tienes y cuanta más tengas más consumes. Todos los que utilizan alucinógenos los consideran sagrados –hay cultos del peyote y la bannisteria, cultos del hachís y de los hongos («los hongos sagrados de México permiten al hombre ver a Dios»)–, pero nunca nadie ha sugerido siquiera que la droga sea sagrada. No hay cultos del opio. El opio es profano y cuantitativo como el dinero. He oído que en la India hubo una vez una droga beneficiosa y no adictiva. Se llamaba soma y se representa como una hermosa marea azul. Si el soma existió alguna vez, el traficante logró embotellarlo y monopolizarlo, y venderlo y convertirlo en la misma DROGA de toda la vida.

La droga es el producto ideal..., la mercancía definitiva. No hace falta literatura para vender. El cliente se arrastrará por una alcantarilla para suplicar que le vendan... El comerciante de droga no vende su producto al consumidor, vende el consumidor a su producto. No mejora ni simplifica su mercancía. Degrada y simplifica al cliente. Paga a sus empleados en droga.

La droga produce una fórmula básica de virus «maligno»: el álgebra de la necesidad. El rostro del «mal» es siempre el rostro de la necesidad total. El drogadicto es un hombre con una necesidad absoluta de droga. A partir de cierta frecuencia, la necesidad no conoce límite ni control alguno. Con palabras de necesidad total: «¿Estás dispuesto?» Sí, lo estás. Estás dispuesto a mentir, engañar, denunciar a tus amigos, robar, hacer lo que sea para satisfacer esa necesidad total. Porque estarás en un estado de enfermedad total, de posesión total, imposibilitado para hacer cualquier otra cosa. Los drogadictos son enfermos que no pueden actuar más que como actúan. Un perro rabioso no puede sino morder. Adoptar una actitud puritana no conduce a nada, salvo que se pretenda mantener el virus en funcionamiento. Y la droga es una gran industria. Recuerdo una conversación con un norteamericano que trabajaba en la comisión para la fiebre aftosa, en México. Seiscientos al mes más gastos:

–¿Cuánto durará la epidemia? –pregunté.

–Mientras podamos hacerla durar... Sí..., tal vez surjan otros focos en Sudamérica –dijo, como soñando.

Si se quiere alterar o anular una pirámide de números en relación serial, se altera o se elimina el número base. Si queremos aniquilar la pirámide de la droga, tenemos que empezar por la base de la pirámide: el adicto de la calle, y dejarnos de quijotescos ataques a los llamados «de arriba», que son todos reemplazables de inmediato. El adicto de la calle que necesita la droga para vivir es el único factor insustituible en la ecuación de la droga. Cuando no haya adictos que compren droga, no habrá tráfico. Pero mientras exista necesidad de droga, habrá alguien que la proporcione.

Los adictos pueden ser curados o puestos en cuarentena (es decir, que se les adjudica una ración de morfina, bajo una mínima vigilancia, como a los afectados por el tifus). Si se llega a hacer esto, las pirámides de droga del mundo se derrumbarán. El único país que aplica este método al problema de la droga es, por lo que yo sé, Inglaterra. Hay unos quinientos adictos censados en el Reino Unido. En la próxima generación, cuando los adictos actualmente en cuarentena mueran y se descubran analgésicos que actúen sobre una base no opiácea, el virus de la droga será como la viruela, un capítulo cerrado, una curiosidad médica.

La vacuna que puede relegar el virus de la droga a un pasado sin futuro existe ya. Esa vacuna es el tratamiento de apomorfina descubierto por un médico inglés cuyo nombre debo ocultar hasta que me autorice a usarlo y a citar pasajes de su libro, que cubre treinta años de tratamiento de alcohólicos y adictos con apomorfina. La apomorfina es un compuesto que se forma al hervir morfina y ácido clorhídrico. Se descubrió años antes de ser utilizada para tratar a los adictos. Durante muchos años, la apomorfina, que no tiene propiedades narcóticas ni analgésicas, se aplicó únicamente como emético, para provocar vómitos en casos de envenenamiento. Actúa directamente sobre el centro del vómito, en el cerebro posterior.

Encontré esta vacuna al final del trayecto de la droga. Estaba viviendo en una habitación del barrio moro de Tánger. Hacía un año que no me bañaba ni me cambiaba de ropa, ni me la quitaba más que para meterme una aguja cada hora en aquella carne fibrosa, como madera gris, de la adicción terminal. Nunca limpié ni quité el polvo de la habitación. Las cajas de ampollas vacías y la basura llegaban hasta el techo. Luz y agua cortadas hacía mucho tiempo por falta de pago. No hacía absolutamente nada. Podía pasarme ocho horas mirándome la punta del zapato. Sólo me ponía en movimiento cuando se vaciaba el reloj de arena corporal de la droga. Si venía a visitarme algún amigo –y rara vez lo hacían, puesto que quedaba poco que visitar de mí– seguía allí sentado sin importarme que hubiese entrado en mi campo visual –una pantalla gris cada vez más confusa y más débil– ni cuándo fuese a salir de él. Si se hubiese muerto en el sitio, yo hubiera seguido allí sentado mirándome el zapato y esperando para revisarle los bolsillos. ¿Tú no? Porque nunca tenía droga suficiente, nadie la tiene nunca. Dos gramos de morfina al día y seguía sin ser suficiente. Y largas esperas delante de la farmacia. En el negocio de la droga la demora es norma. El Hombre nunca llega a la hora. Y no por casualidad. No hay casualidades en el mundo de la droga. Al adicto se le enseña con precisión una y otra vez lo que sucederá si no consigue comprar su ración. Junta el dinero o ya sabes. Y de repente mi hábito empezó a crecer y crecer. Tres, cuatro gramos al día. Y seguía sin bastarme. Y no podía pagar.

Allí estaba, con mi último cheque en la mano, y me di cuenta de que era mi último cheque. Tomé el primer avión a Londres.

El médico me explicó que la apomorfina actúa sobre el cerebro posterior para regular el metabolismo y normalizar el flujo sanguíneo de modo que el sistema enzimático de la adicción se destruye en un periodo de cuatro o cinco días. Una vez regulado el cerebro se retira la apomorfina y sólo vuelve a usarse si hay recaída. (Nadie toma apomorfina por placer. No se ha registrado ni un solo caso de adicción a la apomorfina.) Acepté someterme al tratamiento e ingresé en una clínica. Las primeras veinticuatro horas estuve literalmente loco y paranoico, como les pasa a muchos adictos con síndrome de abstinencia. Veinticuatro horas de tratamiento intensivo de apomorfina disiparon el delirio. El doctor me mostró la ficha. Me habían puesto pequeñas cantidades de morfina que no bastaban para explicar la ausencia de los síntomas del síndrome de abstinencia más severos, como calambres en piernas y estómago, fiebre y mi propio síntoma particular y personal, la quemadura fría, una especie de urticaria frotada con mentol por todo el cuerpo. Cada adicto tiene un síntoma particular y personal que escapa a todo control. Faltaba un factor en la ecuación del síndrome, y ese factor no podía ser más que la apomorfina.

Vi que el tratamiento de apomorfina funcionaba de verdad. A los ocho días abandoné la clínica y comía y dormía normalmente. Permanecí dos años enteros sin drogarme, un récord desde hacía doce años. Recaí durante unos meses de resultas del dolor de una enfermedad. Otra cura de apomorfina me ha mantenido alejado de la droga hasta el momento en que escribo.

La cura de apomorfina es cualitativamente distinta de otros métodos de cura. Los he probado todos. Reducción rápida, reducción lenta, cortisona, antihistamínicos, tranquilizantes, curas de sueño, tolserol, reserpina. Ninguna de esas curas superó la primera oportunidad de reincidir. Puedo asegurar que nunca me curé metabólicamente hasta haber realizado la cura de apomorfina. La abrumadora frecuencia de las recaídas, según las estadísticas del Hospital de Narcóticos de Lexington, ha inducido a muchos médicos a declarar que la adicción es incurable. En Lexington practican una cura de reducción con dolofina y, que yo sepa, nunca han probado con la apomorfina. La realidad es que este tratamiento ha sido muy poco estudiado. No se han hecho investigaciones con variantes de la fórmula de la apomorfina ni con sintéticos. No hay duda de que podrían obtenerse sustancias cincuenta veces más potentes que la apomorfina y eliminarse el efecto secundario del vómito.

La apomorfina es un regulador metabólico y psíquico que puede suspenderse en cuanto ha cumplido su misión. El mundo está inundado de tranquilizantes y estimulantes y, sin embargo, no se presta atención a este regulador único. Ninguno de los grandes laboratorios farmacéuticos ha investigado sobre él. Considero que el estudio de la síntesis de la apomorfina y de sus variantes abrirá las fronteras médicas más allá del problema de la adicción.

La vacuna de la viruela se encontró con la vociferante oposición de un grupo de lunáticos antivacunas. No hay duda de que si el virus de la droga se contrarresta, habrá un clamor de protesta lanzado por individuos interesados o desequilibrados. La droga es un negocio grande; siempre hay maníacos y especuladores. No se les debe permitir que interfieran en la labor esencial de aplicar el tratamiento de inoculación y cuarentena. El virus de la droga es el principal problema de salud pública en el mundo de hoy.

Puesto que El almuerzo desnudo trata de este problema, es brutal, obsceno y repugnante por necesidad. La Enfermedad suele tener detalles repulsivos no aptos para estómagos sensibles.

Ciertos pasajes del libro que han sido calificados de pornográficos están escritos como una proclama contra la pena de muerte, a la manera de Una modesta proposición de Jonathan Swift. Estas secciones pretenden poner al descubierto que la pena capital es un anacronismo obsceno, bárbaro y repugnante. Como siempre, el almuerzo está desnudo. Si los países civilizados quieren volver a los ritos druídicos de la horca en el Bosque Sagrado, a beber sangre con los aztecas o a alimentar a sus dioses con sangre de sacrificios humanos, que vean lo que de verdad comen y beben. Que vean lo que hay en la gran cuchara de las noticias.

Tengo casi terminada una secuela de El almuerzo desnudo. Una extensión matemática del álgebra de la necesidad más allá del virus de la droga. Porque hay muchas formas de adicción, creo que todas ellas obedecen a ciertas leyes elementales. Con palabras de Heisenberg: «Quizá éste no sea el mejor de los universos posibles pero es muy probable que sea uno de los más simples.» Si el hombre logra ver.

POST SCRIPTUM... ¿Y TÚ NO?

Y hablando personalmente, y si un hombre habla de cualquier otra manera ya podemos ir empezando a buscar a su Papaíto Protoplasma o Célula Madre... No quiero oír más historias sabidas ni más mentiras sobre drogas... Las mismas cosas repetidas un millón de veces y más cuando no vale la pena decir nada porque nunca pasa NADA en el mundo de la droga.

La única excusa para esta agotada ruta de muerte es la SENSACIÓN cuando el circuito de la droga se cierra por falta de pago y la piel drogada se muere por falta de droga y sobredosis de tiempo y la Piel Vieja ha olvidado el juego de la piel acortando el camino cubierto por la droga como hacen las pieles... Se precipita un estado de exposición total cuando el Adicto Golpeante no puede sino ver, oler y oír... Cuidado con los coches...

Está claro que la droga es una ruta-alrededor-del-mundo-empujando-una-bolita-de-opio-con-la-nariz. Estrictamente para escarabajos-vagabundo montón de basura-droga. Y por tanto listo para liquidación. Cansado de verlo por ahí.

Los yonquis siempre se quejan de frío, como ellos lo llaman; se levantan el cuello de sus chaquetas negras y se abrigan el flaco pescuezo..., pura trampa de drogado. Un yonqui no quiere sentir calor, quiere estar fresco, más fresco, FRÍO. Pero quiere el FRÍO como quiere su droga, no FUERA, donde no le sirve de nada, sino DENTRO, para poder estar sentado por ahí con la columna vertebral como un gato hidráulico... y su metabolismo aproximándose al CERO absoluto. Muchas veces los adictos TERMINALES se pasan dos meses sin mover el vientre y los intestinos forman adherencias permanentes –¿a quién no?– que requieren la intervención de un descorazonador de manzanas o de su equivalente quirúrgico... Así es la vida en la Vieja Casa de Hielo. ¿Para qué moverse y perder el TIEMPO?

Hay sitio para uno más, señor.

Algunos individuos van de sensaciones termodinámicas. Inventaron la termodinámica... ¿No lo harías tú?

Y algunos de nosotros buscamos sensaciones diferentes y se hace abiertamente igual que me gusta ver lo que como y viceversa mutatis mutandis si se tercia. El salón del almuerzo desnudo de Bill... Pasen ustedes... Bueno para jóvenes y viejos, hombres y bestias. Nada como un poco de aceite de culebra para engrasar las ruedas y montar el número en la pista, Bautista. ¿De qué lado estás? ¿Congelado hidráulico? ¿O quieres echar un vistazo con el Buen Bill?

Éste es, pues, el Problema de la Salud Mundial del que hablaba en el Artículo. El Panorama que se Despliega ante Nosotros, Amigos MÍOS. ¿Oigo murmurar algo sobre una navaja particular y un timador de segunda conocido porque inventó La Cuenta? ¿Tú no? La navaja perteneció a un hombre llamado Occam, y no fue un coleccionista de cicatrices. Ludwig Wittgenstein, Tractatus Logicus-Philosophicus: «Si una proposición NO ES NECESARIA, NO TIENE SENTIDO y se aproxima al SIGNIFICADO CERO.»

–¿Y qué hay más INNECESARIO que la droga si Tú no la Necesitas?

Respuesta:

–Los yonquis, si Tú no TE DROGAS.

Os aseguro que he oído bastantes conversaciones lentas, pero ningún otro GRUPO SOCIAL puede compararse a la LENTITUD termodinámica de la droga. El adicto a la heroína no dice apenas nada, y eso puedo aguantarlo. Pero el «Fumador» de opio ya es más activo, puesto que tiene una tienda y una lámpara... y tal vez 7-9-10 allí tendidos como reptiles que invernan y mantienen la temperatura a Nivel de Conversación: qué bajo han caído los otros yonquis «en cambio nosotros, NOSOTROS tenemos la tienda y la lámpara y la tienda y la lámpara y la tienda y aquí está agradable y caliente agradable y caliente agradable y AQUÍ y agradable y FUERA HACE FRÍO... HACE FRÍO FUERA donde los comedores de basura y los chicos de la aguja no durarán dos años, no, ni siquiera seis meses durarán vagabundeando por ahí, no tienen nada de clase... En cambio nosotros estamos AQUÍ SENTADOS y nunca aumentamos la DOSIS... nunca-nunca aumentamos la dosis nunca excepto ESTA NOCHE que es una OCASIÓN ESPECIAL con todos esos comedores de basura y chicos de la aguja ahí fuera pasando frío... y nunca nos lo comemos, nunca, nunca, nunca lo comemos... Disculpe por favor, voy hasta la Fuente de las Gotas Vivas que todos tienen en el bolsillo y las bolitas de opio que se meten por el culo en un dedil mezcladas con las Joyas de la Familia y la otra mierda».

Hay sitio para uno más, señor.

Bueno, cuando el disco empieza a girar por el billonésimo año luz y el rollo no cambia jamás, nosotros los no-yonquis tomamos una actitud drástica y los hombres se separan de los jovenzuelos de la Droga.

La única forma de protegerse de tan terrible peligro es venir AQUÍ y amancebarse con Caribdis... Te trataré bien, chico... Caramelos y cigarrillos.

Aquí estoy, después de quince años metido en esa tienda. Dentro y fuera dentro y fuera dentro y FUERA. Cambio y Corto. Escuchad pues al Viejo Tío Bill Burroughs que inventó el Truco del Regulador de la Máquina de Sumar Burroughs, basado en el Principio del Gato Hidráulico, hagas lo que hagas con la palanca siempre el mismo resultado para unas coordenadas dadas. Sigue mis lecciones cuanto antes..., ¿no quieres?

Bebés paregóricos del mundo, uníos. No tenemos nada que perder, sólo Nuestros Traficantes. Y NO SON NECESARIOS.

Mirad, MIRAD bien el camino de la droga antes de viajar por él y liaros con las Malas Compañías.

Palabras para el que sabe.

UNO

Siento que la pasma se me echa encima, los siento tomar sus posiciones ahí fuera, organizar a sus soplones del demonio, canturreando en torno a la cuchara y el cuentagotas que tiré en la estación de Washington Square, al saltar el torniquete, un par de tramos escaleras de hierro abajo, cazo un directo ascendente... Un marica joven, guapo, de pelo muy corto, bien vestido y con pinta de ejecutivo sujeta la puerta para que pase. Está claro que personifico su idea de un personaje. Ya sabes, un tipo que anda con camareros y taxistas, que habla de ganchos de derecha y de béisbol y llama al barman de Nedick’s por su nombre. Un tonto del culo. Y justo en ese momento aparece en el andén un estupa con trinchera blanca (imagínate, seguir a alguien que lleva una trinchera blanca; supongo que para hacerse pasar por maricón). Ya lo estoy oyendo, con mis herramientas en la izquierda, la derecha en la sobaquera: «Me parece que se te cayó algo, amiguito.»

Pero el metro ya está en marcha.

–¡Adiós, pies planos! –le grito, para que el mariquita vea su película de malos. Miro al mariquita a los ojos, me fijo en sus dientes blancos, la piel bronceada, el traje de alpaca de doscientos dólares, la camisa de Brooks Brothers bien abotonada, el News que lleva como un apoyo: «Sólo leo las historietas de Little Abner.»

Un estrecho que quiere parecer enterado... Habla de «hierbas» y fuma de vez en cuando, y siempre tiene un poco para ofrecer a los golfos de Hollywood.

–Gracias, chaval –le digo–, ya veo que eres de los nuestros. –La cara se le ilumina como un billar eléctrico, con estúpidos efectos en rosa–. Me vendió el muy... –continué ásperamente. Me acerqué más a él y puse mis dedos sucios de drogado sobre la manga de alpaca–. Tú y yo somos hermanos de sangre de la misma aguja. En confianza, ése se merece un chute caliente.

(Nota: se trata de una cápsula de droga envenenada que se vende al adicto para liquidarlo. Se da mucho a los confidentes. Suele ser estricnina, de sabor y aspecto semejantes a la droga.)

–¿Nunca has visto cómo pega un chute caliente, chaval? Yo vi al Cojo meterse uno en Filadelfia. Pusimos en su cuarto uno de esos espejos transparentes por un lado que hay en las casas de putas y cobramos diez machacantes por mirar. No pudo sacarse la aguja del brazo. Si

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Reseñas

Lo que piensa la gente sobre El almuerzo desnudo

2.9
35 valoraciones / 50 Reseñas
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Reseñas de lectores

  • (1/5)
    Ik was vooraf gewaarschuwd: dit is een chaotisch boek vol gore praat. En dat is het zeker: al vanaf de eerste bladzijde spat de junkie-termonologie er af en volgt een orgie van drugs, (homo)seks en geweld. Een verhaallijn is er nauwelijks of niet. Rijkeluiszoontje Burroughs zou geniaal en briljant zijn. Ik heb het na 50 bladzijden voor bekeken gehouden. Het boek is voor mij hooguit documentair van waarde, als schets van het marginale drugs- en homomilieu in de Verenigde Staten (en daarbuiten), dat blijkbaar al lang voor de mythische jaren ’60 bestond.
  • (4/5)
    Classic dystopian, postmodern 20th century novel by the "literary outlaw" William S. Burroughs.
  • (1/5)
    Hated it. Can the man write? Yes. So too bad it's ruined by pornography. Way too explicit, enough said, disgusting acts that are probably illegal, certainly stomach turning. The parts where he talks about the druggie community and addiction and withdrawal are enlightening. And I'm sure this is some kind of cult classic and I'm not prurient at all but this was too much.
  • (4/5)
    The imagery is visceral and hard. More of a series of metaphorical snap-shots than a novel, it is compulsively, grotesquely readable. Nightmarish in the extreme, it is definately a hard book to finish, but it is deeply rewarding.
  • (5/5)
    This is a book I've left full of pink post-its a folded pages (I know, I'm one of those!) Even before reading about Burroughs' use of the cut-up technique, I loved the way motifs, images, and lines repeated throughout the narrative, like a pattern of interweaving hallucinogenic nightmares laced with a line of lucid satire. There are all these memorable characters and bits in each "routine", and I suppose some of them were more entertaining to me since I have heard recordings of them being performed by Burroughs in that inimitably awesome voice. "The man's not to be trusted. Might do almost anything...Turn a massacre into a sex orgy....Or a joke.... Precisely. Arty type...No principles." I'm glad I finally read it!
  • (4/5)
    The way to understand and enjoy this book best is on audiobook.....
  • (1/5)
    This was the most incoherent ridiculous book I've ever read... but I guess that's the point. I had meant to read this book for years since I'm a Steely Dan fan, but didn't actually read it until it was required for a graduate English class. This was definitely controversial and class discussions mostly included one girl constantly ranting about how horrible and offensive it was. I think she missed the point and I couldn't help but roll my eyes at her ongoing rants.I did not enjoy this book one bit. It was, as I said, incoherent and nonsensical. It was also filled with degrading scenes and disgusting descriptions written simply for the sake of being shockingly nasty. I will never read this book again.That said, I think it's important to be open minded about the point of the book. It wasn't meant to be a fun little fairy tale. It was supposed to portray the life of a junkie and that it does. It certainly has its intended effect, although I think that it could have the same effect with one third of the length.
  • (5/5)
    A great book for the mind gone mad!
  • (2/5)
    I had railed on this book to an acquaintance who expressed the opinion that it was a high point in modern literature. When asked why I finished reading it I gave a halfhearted explanation about a compulsion to finish something partially completed. This book seems to fall into the category of so offensive it must be "high art". Sort of like the South Park episode where the kids write a story using all the naughty things they know and their parents think it's genius. Trying my best to draw meaning out of this I've come up with a few theories. First, Burroughs, being a homosexual and frustrated by the seemingly puritanical culture in which he lived, decided to set the bar for debauchery so low that once the reader came back into reality they would decide that the "deviant elements" in their world weren't so bad. This would then hopefully create a more egalitarian society that wouldn't persecute Burroughs for his comparably mild deviations from the status quo. Somewhat insipid, but necessary in finding the meaning of sodomizing a boy so violently that his spine snaps--a short time before the character "finishes up"(I may have gotten the specifics wrong, I'm writing this review a good deal after having read the book. Although, I do remember the sodomy/spine-break thing being a theme). Secondly, it could have been a commentary on what a culture could be, given the right set so circumstances. Attempting, again, to create that egalitarian society. Thirdly, as much as I hate to admit it, this book could be truly seminal and I'm unable to understand the message. This, I'm assuming, would be due to the nature of my experiences; an existence that shelters me from minority thought, making it difficult or impossible to see subtle, and some major, themes in writing that I don't identify with. I prefer to call this ignorance, but some may call it bigotry. This is something of an accomplishment: After reading this I felt shame for myself, not disgust for the writer. Shame because I hated it, thus making me a bigot. Such is the beauty of this 'belles lettres'. Next I plan to watch the movie Salo. Hopefully I will feel the intellectual fervor that some people have felt for Naked Lunch.I gave this book 2 stars, and not 1/2 star, because I hated it. And any book that makes you feel a strong emotion is worth something...right?
  • (4/5)
    A classic book that should be read before critiqued. I remember loving this book as a teenager full of angst, but my first reading was not a good one. I have now heard it at the age of 37 and have gotten much more out of the narrative.
  • (4/5)
    If you like books, this is not an enjoyable read.At the back of the book in Deposition, Burroughs writes "I apparently took detailed notes on sickness and delirium. I have no precise memory of writing the notes which have now been published under the title Naked Lunch."That's what this book is, a scrambled, pinball shark attack of unpleasant imagery and colloquialisms. I've read previous reviews here, some of which extremely high and mighty proclaiming to have absorbed the "message" and that they "got it". Well done to those. I'm not undermining its importance at all. But to say you read this and thoroughly enjoyed it is outing yourself as quite possibly disturbed.The first 20 pages excite you. If you want a story, don't read the rest.
  • (1/5)
    I struggled with this book for a month. After only getting half way through it and seeing no redeeming value, I had to put it away (sadly, the second book I have never finished reading).I'm okay with the violence, drug use, sex, and depravity, but there is nothing in the prose beyond that. It is offensive for offensive's sake. The first chapter or two promised a greater narrative with the narrator moving through the druggie society and avoiding the law, but it quickly devolves into hallucination upon hallucination and not much else.The "prose as poetry" writting doesn't help, turning any coherence into a dreamlike sequence. It's fine if you're into that type of writing, but I find it difficult to read.
  • (4/5)
    What the fuck was that? You're telling me they made a motherfuckin movie based on that? How? I've got to rent the thing just to see if they added a plot or what.That being said, I have to admit I kinda loved this book. It's all characters and language play and dirty talk - some of the my favorite stuff. I've had druggie friends, so I recognize easily enough the way things come and go in their minds, reality taking a backseat to whatever chemical's working its way through their minds at the time.All the parts about dealers and their habit of turning up late - if at all - and keeping the buyer waiting rang way too true for me. I've smoked my share of green in my time, and the man is never home when you want him, never comes over when he says he will, and never has a steady supply when you have the cash. Is it because he gets a power high off making the user conform to his actions? Well, I can see where that idea would come from, certainly. I can see how those feelings would lead to a book like Naked Lunch, essentially the rantings of a dry junky recovering from or waiting for his hit.The junk merchant doesn't sell his product to the consumer, he sells the consumer to his product. He does not improve and simplify his merchandise. He degrades and simplifies the client.I recently read the novel Hogg by Samuel R. Delany, which is probably the flat out dirtiest thing I've ever read. And I've read a lot of porn stories online. In reading Lunch, I could see a major influence on the style and subjects and various sex acts detailed so extensively in Hogg. If anyone wants an interesting and disturbing experience, I suggest reading them one after another. And then taking a long, hot shower with lots of strong soap. Burroughs was less concerned with storyline, though.final thoughts: Burroughs was a bastard, but the man could fill a page.
  • (5/5)
    A horrible, disgusting mess. The essence of addiction. Everything terrible about the mind of man thrown in a blender and set to frappe. A long distance endurance race through grotesque imagery. Highly recomended.
  • (5/5)
    The apex of hunger & desperation for contact & understanding, Burroughs' need to communicate has spread outward in all dimensions, and folded in on itself as well, resulting in what many consider to be the first mature work of the twenty-first century. A perfectly scrutable writer if one pays attention, Burroughs is incapable of hiding his intentions with invention-- the characters & caricatures that parade through the work are both jocular & blisteringly honest, representing not on the author's open id but the horrifyingly human & animal nature of its host species. Naked to a fault, if one considers absolute awareness a fault. Not for everyone, although intended that way. Trapped in Tangiers with virtually no possibility of publication, Burroughs wrote for an audience yet to be born. The results continue to astonish.
  • (5/5)
    The first time I read this, I found something on virtually every page that made me want to go onto the street, grab a stranger, and force them to read it (proabably just as well I didn't). It's all very silly, and I daresay there are Greater books around, but I've very rarely had so much fun with a book as I have with this.
  • (5/5)
    Hellish vaudeville show. A sequence of skits on body horror, bureaucratic control logic, and techniques of ecstasy, delivered in the virulent grammars of porn, pulp sci-fi, and other American vernaculars. Ultimately I prefer the high galactic mayhem of the later cut-up trilogy, but this book is undeniably fantastic. Highly recommended.
  • (5/5)
    This is certainly one of the most unique books I've read: chaotic, disorganised and brilliant. It is a well-spring of ideas - profane, surreal, comical, satirical, didactic - a real mix. A lot of it must be based on his experiences and he's experienced a lot of stuff whic many people haven't. It makes absorbing reading.
  • (1/5)
    This book is a product of the "Beat Generation" and, as a baby boomer, I found it hard to relate. The author says he wouldn't "presume to impose a story or plot" and he lives up to this promise. But, there are some powerful, thought-provoking images and a few laughs along the way. The author best described the book himself when he said it "will spill off the pages in all directions".
  • (1/5)
    Of all the beats, I can say that Burroughs is my least favorite. With all the hype surrounding this book I thought it should be a great work of literature. Unfortunately I found the exact opposite. This book was such a task to finish and I hated each step of the way. Perhaps I need to re-read it but I think my opinion will stay the same. To me it was nothing more than a few hundred pages of plotless babble.
  • (1/5)
    What a disappointment. I'd heard a lot about this book, and was greatly encouraged by the tremendous "deposition" at the start, in which Burroughs eloquently describes the "pyramid of junk", with dealers at the top and the addict at the bottom, needing more and more junk to "maintain a human form" and willing to lie, cheat or steal to satisfy their need, unable to do otherwise as "a rabid dog cannot choose but bite." I liked the fluid style, punctuated with the repeated question "Wouldn't you?"In the book itself, however, there are only brief glimpses of this fluid style. These brief moments are often fantastic, but they are not enough to make up for the endless puerile fantasies about masturbation, semen and bodily functions, the unfunny jokes, the bizarre hallucinations, the utter incoherence of 90% of the book.I can't help wondering whether this book would have received so much attention if it hadn't been banned for a few years by US and UK censors. Perhaps all that gratuitous sex did serve a purpose after all.The only other explanation I can think of for this book's fame is the fascination the drug culture seems to hold for so many people. Incoherence is fine, nonsense is fine, lack of any believable characters or any point at all to the story is fine, as long as it's written under the influence of a drug or, preferably, a cocktail of drugs. I wonder if books like this hold any interest for addicts themselves, recovering or otherwise. Or are they just a voyeuristic thrill for those with more conventional lives, those who would never dare or even actually want to shoot heroin, but who want to know what it feels like from the safety of their living rooms?
  • (2/5)
    One of those books where the work itself plays second fiddle to the hype that surrounds it. Probably the best thing about this book is the title. Not really much of a story that I can recall, though I certainly ready this quite a few years ago now. There are undoubted passages where Burroughs writes nicely, but it all seems to add up to not terribly much. At least this edition has an interesting series of letters at the end wherein the books fight against censorship is examined.
  • (3/5)
    I love Burroughs' character in On the Road, or at least i get a little envious of having a house in the counrty outside of new orleans, not sure about the heroin... i go back and forth with this title. a week in a halucitory state from herion withdrawl wrote most of this one, i think i even read once that Burroughs didnt even remember writting it.. but i have to appreciate the scope of cultural voice that it provides, and in this arena i think it screams.
  • (3/5)
    I'm half-way through this book, it's taking forever to read - trying to discren whether it's a meaningful sentence or just another word salad is really holding me up. It seems like Burroughs is bucking the grammar system, even when he is making some sort of 'sense'. And I thought Kerouac's writing style was wacky! He's got nothing on Burroughs!
  • (4/5)
    I'm not quite sure what I think of this book. When I began it I did not have much knowledge of what it was about, I had just known about WillIam Burrough's reputation and influence in the world of writing. So I casually picked this book up one day, and upon starting it, it had actually angered me, or some other form of distrubance/disgust stemming from unknowingly jumping into a novel that is much like a day that drags on for 48 hours, filled with the hysteria of a drug induced confusion, complete with the strange and dark shadows that emerge when coming down, and the dirty, raw sexual lust that most people deny completely.I was not expecting this.. and at first I hated the book. I hated it for the lack of plot, for the long winded, confusing whirlwind of experiences that had no reference to a plot or a continuum of experience (or so it seemed). But then about halfway through I began to think more of the actual experience I had during my journey through this book and it clicked. I had put aside my disdain for it's unconventionality and began to realize that the response from the book must be somewhat like what this character (or characters) in this book must be experiencing.Now that I am done with the book I have come to appreciate it for what it was meant to be. I was disgusted, shocked, annoyed, and intrigued, and the year is 2009. I cannot imagine what it would have been like reading this around the time it was finally published. So in summation I have to say I didn't necessarily 'enjoy' reading this book, it was more like I couldn't turn away from it.. it was a guilty intrigue that made me stick it out to the end, and when I finally put it down I wanted to crack it open and peer into it again. Which is the point of this book in my opinion.. just like the junk fiend.
  • (2/5)
    It was an interesting read. I stopped halfway through and read another book and almost didn't come back to it. This book is definitely more in the Beat style of Allen Ginsberg than the Beat style of Jack Kerouac. Although it is called a novel, it is similar to a lot of Beat poetry from the same era. I feel like I used to enjoy this type of book a lot more in my younger days. So it goes, I guess, our tastes are ever-changing.
  • (1/5)
    Oh dear, I simply couldn't read this. I did try but it was boring and incomprehensible. Obviously I am one of those thickies who should not aspire above airport best-sellers. The thing is that it was banned in the old South Africa and one heard whispers of gross sexual depravity and yearned to know what it was all about. Now it is freely available and lauded as a literary classic so no funny looks when buying it at the bookshop - sort of like getting Playboy for the articles while there's no way to excuse buying Hustler. Anyway, I hoped to elevate my mind, improve my reading and sit goggle eyed at all the filthy sex. Hmm, I should have learned from Lady Chatterley's lover: no such thing as readable literary porn.
  • (3/5)
    weeeiiiiirrrddddd
  • (2/5)
    It is really raunchy and detailed. I only gave it two stars because I really like Burrough's letters about addiction at the end. I agreed with some of his philosophies, and he painted a very visual picture of what it is like to be an addict without all the disgusting stuff.
  • (2/5)
    I'm going to blunt about this just like everything in this book- didn't like it.
    The rating is two star and not one because it is supposed to be experimental literature (if this is the right word)which is obviously not going to even take the effort of making itself understood. After the fist 20 or 30 pages I was very happy that it was only around 200 pages because I hate abandoning books. I am not a prude but reading pages and pages about the characters degrading themselves in some of the most disgusting manner is way too much.
    It was funny and interesting at places but mostly just boring, too much use of slang and wild, crazy, psychedelic writing( i like this genre but not as presented in this book) without head or tail. Maybe only a junkie can fully appreciate it. I'll give the movie version a chance.