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valoraciones:
5/5 (1 clasificación)
Longitud:
356 páginas
2 horas
Publicado:
Jul 15, 2016
ISBN:
9781683251200
Formato:
Libro

Descripción

El agility es una disciplina canina que cada vez tiene más practicantes y espectadores. Los motivos son varios: la acertada combinación de espectacularidad y técnica, la mentalidad positiva y alegre que caracteriza a los participantes, tanto en los entrenamientos como en los concursos, la variedad de pruebas y trazados, la posibilidad de practicar este deporte a todas las edades, reforzando la relación del hombre con el animal. Este manual te ofrece toda la información necesaria para preparar debidamente la participación en un concurso: ejercicios preliminares de obediencia y primera aproximación al entrenamiento, órdenes, aprendizaje con obstáculos, tipos de conducción, soluciones a los errores más comunes, preparación para los concursos... Un libro con respuestas prácticas y exhaustivas, que te permitirá instaurar una relación de compenetración total entre el perro y su dueño y lograr resultados brillantes en velocidad y precisión.
Publicado:
Jul 15, 2016
ISBN:
9781683251200
Formato:
Libro

Sobre el autor


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Agility - Chiara de Martini

AGILITY

INTRODUCCIÓN

En los últimos diez años, periodo de tiempo relativamente corto, el agility ha vivido un desarrollo y difusión realmente espectaculares, que han afectado especialmente a las técnicas de adiestramiento. Quizá sólo la informática haya tenido un desarrollo tan rápido. Ahora bien, si cambiar el ordenador es fácil, porque basta con comprar uno de última generación, no ocurre lo mismo en el caso del agility. Esta nueva disciplina, que puede considerarse sin ninguna duda un deporte, se ha difundido ampliamente en algunas zonas, mientras que en otras sigue siendo una actividad bastante desconocida.

Por esta razón hemos creído necesario tratar con detalle las últimas novedades técnicas, pero sin olvidar las enseñanzas básicas para todos aquellos que deciden adentrarse por primera vez en el mundo del agility. Apelamos a la comprensión de los lectores expertos, ya que en este libro encontrarán conceptos que para ellos son el pan de cada día, pero para los nuevos adeptos son indispensables. O, como decían nuestros antepasados, semper repetita iuvant.

Buena lectura.

Border collie realizando un salto a toda velocidad

ORÍGENES Y FILOSOFÍA DEL AGILITY

Orígenes

El agility nació en 1977 en Inglaterra. John Varley, miembro del comité organizador del Cruft’s de Londres, buscaba un espectáculo original que animara los intermedios del concurso principal, el Cruft’s Show, la gran manifestación cinófila organizada por el Kennel Club. Pensó en una actividad de este tipo, y para su puesta en práctica se puso en contacto con Peter Meanwell, con quien elaboró —para el Cruft’s del año siguiente— las modalidades de la primera demostración de agility.

El éxito obtenido llevó a repetir el espectáculo al año siguiente, y el Kennel Club decidió publicar un primer reglamento. El agility es una carrera de obstáculos inspirada en el concurso hípico. Los obstáculos (saltos, muro, mesa, pasarela, balancín, empalizada, slalom, túnel rígido, túnel ciego o flexible, neumático, salto de longitud) están dispuestos de manera que forman distintos trazados, con diferente grado de dificultad. El perro ha de completar el trazado en un tiempo fijado por el juez al inicio de la competición. Los errores (faltas, derribo de obstáculos, rehúses) y la superación del tiempo (Tiempo Recorrido Estándar – TRS) dan lugar a las penalizaciones. La pareja perro-guía que obtiene un mejor balance en precisión-velocidad es la ganadora.

El agility es un deporte espectacular que cuenta con importantes ingredientes técnicos y que consiguió ya desde sus inicios un nutrido grupo de aficionados, primero en los clubes caninos ingleses, luego en Europa y, más tarde, en el resto del mundo.

El término inglés agility está aceptado internacionalmente y destaca la cualidad básica de este deporte: la agilidad.

Esta nueva disciplina cinófila ha conservado las características iniciales y el espíritu que le dieron sus creadores: la espectacularidad propuesta por John Varley y el rigor y la técnica aportados por Peter Meanwell, prestigioso adiestrador y juez internacional.

Cruzando la línea de meta

Un yorkshire saltando la rueda

Principios generales

Empezaremos por destacar un aspecto muy importante: el tiempo dedicado a la etapa inicial, en la que se instaura una estrecha relación entre perro y conductor a través del adiestramiento. Este tiempo no sólo se recupera en el momento de empezar a abordar los obstáculos, sino que es el elemento que permite alcanzar un nivel alto, al que no se podría llegar de ningún otro modo.

Una visión superficial del agility se limita al lado espectacular y lúdico, pero olvida que esta disciplina cinófila comporta una preparación meticulosa y una técnica muy afinada.

Esto no quita que parte del éxito del agility, en términos de practicantes y de público, se deba al feliz maridaje entre técnica y espectacularidad, sin olvidar los muchos aspectos positivos de esta actividad en sí misma:

• el espíritu de colaboración, amistad y alegría que caracteriza a sus practicantes;

• la variedad de razas, puras o no, que pueden practicarla;

• la gran originalidad y la variedad de los trazados, que pueden realizarse gracias a la creatividad de jueces y organizadores;

• la posibilidad de ser practicada, con igualdad de condiciones, por hombres y mujeres de todas las edades.

El agility es una actividad cinófila-deportiva que exige la implicación física y emotiva de perro y conductor. Una de sus características más simpáticas es la participación de perros de raza y mestizos, de duros perros de defensa y dulces perros de compañía. El agility es un deporte y, al mismo tiempo, una diversión, una ocasión de ocio para el perro y para el hombre, que no deja espacio a la violencia y a la agresividad, porque se basa en el juego. En efecto, los perros adiestrados con métodos coercitivos nunca podrán destacar en esta especialidad.

El agility, tanto si se mira desde el punto de vista de la competición de alto nivel, como si se considera una disciplina útil para compensar la falta de actividad debida a una vida demasiado sedentaria y para perfeccionar la educación elemental, es un medio idóneo para proporcionar al animal el equilibrio indispensable que le permita madurar psíquicamente sin desarrollar agresividad.

Una última puntualización antes de pasar a la parte práctica: la primera vez que se asiste a un concurso de agility se tiene la impresión de que realizar un trazado con el perro, en el fondo, es bastante fácil. Pero esto no es cierto. Detrás de una prueba que dura segundos hay una preparación meticulosa que exige paciencia y trabajo por parte del perro y del conductor. El animal debe tener un alto nivel de obediencia, que se obtiene mediante un trabajo alegre y sin constricciones, y con continuos estímulos positivos.

El agility entendido como un juego, un deporte o una competición, tiene unas normas precisas que no cambian y que es necesario conocer. Aconsejamos, por lo tanto, la lectura del reglamento de agility de la Federación Española de Agility y Educación Canina (FEAEC) antes de empezar a trabajar con el perro.

El juez sigue atentamente la evolución del perro en la pasarela

CONOCER AL PERRO

El carácter

Antes de iniciar el adiestramiento propiamente dicho, del tipo que sea, debemos conocer perfectamente al perro, tanto anatómica y estructuralmente (el veterinario será de gran ayuda en esta valoración), como desde el punto de vista del carácter.

Este último aspecto permite una aplicación válida del método natural de adiestramiento, ya que el programa de trabajo cambiará significativamente según el carácter del perro.

Cada perro se comporta de modo distinto al resto de sus congéneres ante los problemas que debe afrontar todos los días, aunque las diferencias a veces sean realmente mínimas, hecho que demuestra la existencia de un carácter individual, determinado por la herencia y las experiencias acumuladas a lo largo de su vida.

Además de recomendar la lectura de un buen texto de psicología canina, a continuación daremos algunos conceptos fundamentales del comportamiento del perro que permitirán conocer mejor a nuestra pareja de agility. En primer lugar, resumiremos esquemáticamente las principales características psicológicas del perro.

Fox terrier en acción: el agility, practicado como afición a alto nivel, es una actividad que divierte al perro

El temple

Es la capacidad del perro de soportar estímulos externos desagradables, físicos y psíquicos, sin que se produzcan reflejos negativos en su comportamiento.

Un ejemplo: el perro que al saltar golpea el obstáculo, si tiene temple volverá a saltar con gran tranquilidad, pero si tiene un temple débil le costará volver a afrontar el obstáculo.

El temperamento

Se entiende por temperamento la rapidez de reacción ante estímulos externos agradables y desagradables. La rapidez de reacción es directamente proporcional al temperamento.

La posición de las orejas, del cuello, la tensión de los músculos, el interés por lo que ocurre a su alrededor son indicadores de un temperamento vivaz.

La docilidad

La docilidad es la capacidad del perro de aceptar de forma natural al hombre como su superior, sin la necesidad de tener que recurrir a métodos coercitivos.

El perro dócil está tan compenetrado con su conductor que a veces, incluso, se anticipa a sus órdenes, y tiene una relación de estimación con él que le hace estar siempre dispuesto a cumplir con entusiasmo cualquiera de sus deseos, aceptando como naturales las limitaciones impuestas por la convivencia diaria.

La vigilancia

Desde el punto de vista del agility, la vigilancia no debe entenderse solamente como la capacidad de avisar de la aproximación de peligros externos, sino también como el «tiempo de atención», es decir, la capacidad de permanecer concentrado más o menos tiempo en un acontecimiento concreto, en nuestro caso en la secuencia de obstáculos. Esta capacidad no es sólo una característica natural, ya que puede ser mejorada con la práctica y es directamente proporcional a la edad del perro.

La posesividad

Se entiende por posesividad el deseo por parte del perro de adueñarse de un objeto que despierta su interés.

Todos los cachorros juegan con la pelota, el trapo, el bastón, y pronto en el juego surge el elemento posesividad. A nosotros nos corresponde motivarlos en este sentido. Esta es quizá la característica psíquica fundamental para un perro de agility, junto con el temperamento, en contraposición con la apatía.

La apatía

Es la falta, en mayor o menor grado, de reacción a los estímulos externos, positivos o negativos. El perro apático no tiene motivaciones y es prácticamente inadiestrable.

La combatividad

Es la capacidad de reaccionar a un impulso desagradable con un comportamiento de lucha.

Puede ser una característica útil para estimular al perro, siempre que la posea en niveles bajos. Pero el exceso de combatividad puede desembocar en una pulsión agresiva hacia sus congéneres o, peor aún, hacia el hombre; por eso no se debe tolerar ya desde cachorro.

La sociabilidad

Es la capacidad natural del perro de integrarse en la sociedad. Esta cualidad debe valorarse siempre en paralelo a la socialización, que es el periodo de tiempo necesario para integrarse en la jerarquía social de su especie o grupo.

El perro de agility ideal

Examinando al perro a la luz de las características caracteriológicas que acabamos de definir, podemos obtener su perfil caracterial con bastante precisión. Si comparamos dicho perfil con el del ejemplar que describiremos a continuación, podremos formarnos una idea del potencial de nuestro perro.

El perro de agility ideal debe tener:

• un temperamento muy vivaz con tiempos de reacción muy rápidos a todo tipo de estímulos;

• un temple no muy alto, para poder ser maleable, pero suficiente para soportar el estrés inevitable de los entrenamientos, los viajes y los concursos;

• un alto grado de docilidad para estar siempre dispuesto a seguir con entusiasmo a su conductor;

• un tiempo de atención lo más largo posible, para mantener la concentración a lo largo del recorrido;

• un buen nivel de posesividad, sobre todo en lo que se refiere al perfil predador, para que tenga interés por estímulos positivos, como el mordedor, la pelotita, etc.;

• una perfecta socialización, con el hombre y con los demás perros, aunque, de hecho, el agility mejorará por sí mismo esta importante característica.

Por otro lado, es evidente que desde el punto de vista morfológico los perros de talla adecuada, ágiles, ligeros, explosivos y veloces tendrán ventaja con respecto a los perros muy robustos, pesados, lentos y poco dinámicos.

Agilidad, velocidad y entusiasmo son las principales cualidades que se necesitan para triunfar en agility

La elección del cachorro

Muchas de las personas que quieren iniciarse en esta disciplina deportiva canina tienen ya un perro y quieren practicarla con él, con la esperanza de divertirse los dos. Otras, por el contrario, todavía tienen que elegirlo y buscan un cachorro que llegue a ser competitivo. Para estas personas ofrecemos una guía exhaustiva que les ayudará a orientarse en una elección que no es fácil, porque nadie posee una bola de cristal que permita realizar una elección segura. De todos modos, se debe tener en cuenta varios aspectos, que pueden ayudar a descubrir un potencial campeón.

La raza

Todos los perros pueden practicar agility. A veces en los concursos participan perros de talla grande, como el dogo o el terranova. Sin embargo, estos perros, además de tener algunas dificultades para afrontar con soltura determinados obstáculos, corren el peligro de lesionarse debido a su propio peso en una caída accidental desde un obstáculo de contacto. Sea como fuere, en el agility están representadas todas las razas caninas. Las más competitivas son quizá las razas de pastor, aunque la experiencia nos dice que la raza no es lo que más cuenta, sino las características individuales.

Por lo tanto, podemos escoger libremente la raza que más nos guste, a condición de que tengamos en consideración las cualidades de carácter y morfológicas indispensables.

El perro de agility debe ser juguetón, atento, vivaz, posesivo, enérgico y reactivo, pero, al mismo tiempo, equilibrado, obediente, dócil, valiente e inteligente.

Desde el punto de vista morfológico, ha de tener una altura correcta en relación con su categoría, debe tener una buena preparación atlética y nunca debe tener sobrepeso, para abordar los obstáculos con soltura y agilidad. Por el momento, en la Categoría Mini existe un equilibrio de razas, y las preferencias están divididas entre shetland, caniche, beagle y jack russell. En la Categoría Estándar los border collie han monopolizado la categoría, quizá por encima de sus propias posibilidades, dado que otras razas varias, como pastores belgas o retriever, pueden hacerlo igual de bien. Además, quien compra un border collie debe saber que no todos los ejemplares de esta raza son futuros

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