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Su Alado Vikingo: Un Romance Paranormal: Su Vikingo Elemental, #3

Su Alado Vikingo: Un Romance Paranormal: Su Vikingo Elemental, #3

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Su Alado Vikingo: Un Romance Paranormal: Su Vikingo Elemental, #3

valoraciones:
5/5 (1 clasificación)
Longitud:
116 páginas
2 horas
Publicado:
17 jun 2016
ISBN:
9781533775290
Formato:
Libro

Descripción

La magia y la pasión se encienden cuando dos amigos se juntan.

Hace más de mil años, una bruja hechizó a cuatro encantadores hermanos vikingos cada cual con uno de los cuatro elementos. En el presente, ellos viven con estas maldiciones condenados a sufrir por sus crímenes por toda la eternidad.

Erik es un apuesto timador, playboy y vikingo inmortal maldecido a llevar la carga de unas inútiles alas rotas. Cansado de vivir escondiéndose, se acomoda y comienza a trabajar en un pequeño parque temático para mantenerse fuera de los problemas. Parte de esta decisión fue el hecho de que le permitía quedarse cerca de una de las personas más importantes de su mundo aparte de sí mismo, su mejor amiga, Siobhan, a quién aún no le ha declarado su amor.
Sarcástica, eficiente y hermosa, Siobhan es una leprechaun inmortal que trabaja como jefa financiera de un pequeño parque temático familiar, el Winter Wondernasium. Ella haría cualquier cosa por su más viejo amigo, Erik, incluyendo ocultar sus sentimientos para protegerlo de su pasado.

Cuando un escándalo amenaza a Erik y a Siobhan, ellos deberán decidir qué es más importante si la libertad o el amor. Este romance para adultos involucra inmortales cachondos, una camarera casamentera y un amor tan poderoso como para volar.

Esta novela INDEPENDIENTE es parte de la serie "Su Vikingo Elemental" la cual puede ser leída en cualquier orden. No hay finales de suspenso y cada historia termina como debe: felices por siempre.

Publicado:
17 jun 2016
ISBN:
9781533775290
Formato:
Libro

Sobre el autor

AJ Tipton is a writing team: Annie and Jess (Get it? "AJ"). Based in Brooklyn with the greatest dog in the world as our mascot, we love to create fun romances that astound, amuse and arouse. Our romances are steamy and paranormal, with strong heroes saving the day through extraordinary adventures.   Check out our FREE novella, Coaching the Bear, for a taste of what our magical worlds have to offer! We are huge proponents of informed consent, and love to wind cheeky pop culture references into our works. Let us know which ones you catch!  Please say hello! You can get in touch with us through: Email: ajtiptonauthor@gmail.com Facebook: www.facebook.com/AJTiptonAuthor Twitter: twitter.com/AJTiptonAuthor Blog: ajtiptonauthor.wordpress.com  


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Su Alado Vikingo - AJ Tipton

Su Alado Vikingo

Su Alado Vikingo

Un Romance Paranormal

AJ Tipton

Traducido por

Harold J Encarnacion

Illustrated by

Chameleonstudio74

Copyright © AJ Tipton 2015 El derecho de AJ Tipton a ser identificada como la autora de este trabajo ha sido afirmado por ella en conformidad con Copyright, Designs and Patents Act de 1988 (Ley de derechos de autor, diseños y patentes de 1988) (u otra ley similar, dependiendo de su país). Todos los derechos, reservados. Ninguna parte de este libro puede ser reproducida, almacenada en un sistema de recuperación o transmitida en ninguna forma o por ningún medio (electrónico, mecánico, fotocopias, grabaciones u otro medio) sin la previa aprobación por escrito de la autora, exceptuando casos de citas breves como parte de una reseña o artículo. No puede ser editado, modificado, prestado, revendido, alquilado, distribuido o circulado de alguna otra manera sin el consentimiento por escrito del editor. Se pueden obtener los permisos en a.j.tipton.author@gmail.com

Este libro es para la venta a un público adulto solamente. Contiene escenas sustancialmente explícitas y leguaje gráfico que puede considerarse ofensivo por algunos lectores.

Esta es una obra de ficción. Todos los personajes, nombres, lugares e incidentes que aparecen aquí son ficticios. Cualquier parecido con personas reales, vivas o muertas, organizaciones, eventos o locales es pura coincidencia.

Todos los personajes sexualmente activos en esta obra son de 18 años o mayores.

Creado con Vellum

Siobhan caminó al trabajo , fatigada y confusa, pasaba los dedos por las marañas de su rebelde cabello pelirrojo y halaba hacia abajo su sombrero alrededor de su cabeza. Una taza de café aguado de cafetería quemaba sus dedos lentamente, al atravesar el papel barato, pero ella apenas lo notaba.

¿Eso en realidad sucedió?

Después de tres años juntos, Steve tuvo el coraje de decirle, Tal vez deberíamos ser solamente amigos… con beneficios.

Siobhan suspiró. Que mal que los embrujos sean tan difíciles de encontrar en estos días. Enderezó su sombrero por tercera vez desde que aparcó su automóvil. En el siglo diecisiete, yo podría haber obtenido un buen hechizo de rana en cualquier esquina.

Maldito Steve y su maldito miedo al compromiso.

El corazón le dolía como si se lo hubieran exprimido y colgado a secar. A ella le hubiese encantado pasar el día en su rutina postruptura, ya hacía tiempo perfeccionada, en vez de ir a trabajar. Pero, sus vacaciones de este año se habían acabado hacía mucho.

Uf.

Siobhan pasó la entrada del Winter Wondernasium luciendo una sonrisa profesional en su rostro. El esfuerzo quemó sus mejillas. Le dijo hola rápidamente a los boleteros y saludó a los guardias de seguridad.

Ellos no serían tan amistosos si supieran lo que soy, pensó Siobhan, concentrándose en su sonrisa.

Vio su sombrero reflejado en el ojo vidrioso de uno de los muñecos de nieve y las palabras de Steve, de anoche, la golpearon inesperadamente. Sabes cuánto me gustas, pero tus cuernos… me ponen los pelos de punta. ¿Se verán mis hijos así?

Pendejo.

Siobhan se detuvo a ajustarse el sombrero nuevamente. Tres años. Fue tanto el tiempo que ella lo dejó entrar, empezó a pensar que él la aceptaría por lo que era: una verdadera leprechaun. La mayoría de la gente pensaba que los leprechones tenían ollas de oro (falso) y concedían deseos (verdadero), pero casi nadie sabía acerca de los cuernos. Aun cuando era honesta en las citas acerca de lo que era, los cuernos eran una sorpresa reservada para la tercera cita. Por suerte, un simple sombrero podía cubrir los suaves y redondeados apéndices de todos, excepto de los más íntimos compañeros.

Siobhan tenía un historial sorprendentemente espantoso seleccionando a esos compañeros.

Se dijo a sí misma, en el largo transcurrir de su vida, tres años eran prácticamente nada. Steve apenas viviría otros 60 años, como mucho.

Tienes más de setecientos años de edad. Eres mejor que esto.

Ella odiaba lo mucho que aún le dolía su rechazo.

Sus pies bajaron por la vía peatonal, cubierta de copos de nieve plásticos, los cuales pasaba por el centro del parque temático de invierno.

Miró alrededor en busca de Erik, pero su mejor amigo probablemente aún estaba en los vestidores intentando entrar sus abultados músculos y enormes alas en el traje de mascota. Siobhan conoció a Erik en el 1850 cuando ella huyó de Irlanda y vino a América. Erik -un vikingo inmortal, maldito- también había llegado recientemente, cuando su engaño de hacerse pasar por un ángel caído fue, finalmente, descubierto por el Vaticano. Aunque ella nunca se lo diría, Siobhan entendía muy bien por qué la estafa funcionó para él por tanto tiempo. Los rasgos perfectos de Erik y sus músculos firmes eran casi exactamente iguales a las imágenes de los seres celestiales que se ven en los vitrales de las parábolas. A diferencia de siglos de incautos, Siobhan sabía que las alas distaban de ser angelicales: eran la pesada consecuencia de una maldición lanzada hacía más de mil años.

Imaginándolo a él desnudándose lentamente en el vestuario, mientras se preparaba para su turno, ella contuvo otro suspiro.

Ni siquiera lo pienses. Erik está prohibido.

Era una regla tan antigua, que ella casi había olvidado por qué la habían creado.

Casi. Todo lo que hacía falta era verse en el espejo para recordar. Se detuvo frente al cartel reflejante de la Casa de los Espejos, pensando cuidadosamente. Ella era pequeña, pero no tan cómicamente pequeña como los leprechones de las historias. Su pálida piel se volvía rápidamente rojiza en el sol y estaba cubierta de pequeñas pecas castaño rojizo. Era delgada, pero fuerte, y se esmeraba todos los días para asegurarse de que sus largos rizos rojos estuviesen perfectamente peinados. En realidad, no se veía mal. Steve no había tenido ninguna queja sobre su rostro.

Eran los malditos cuernos.

Siobhan sacudió la cabeza, trayéndose de vuelta al presente. Generalmente, éste era su momento favorito en el parque: la hora antes de abrir, cuando todas las atracciones chirriaban lentamente cobrando vida como enormes criaturas estirándose, mientras despertaban con engranajes rechinantes y luces centelleantes. Las hordas de niños gritando y padres aburridos todavía no habían llegado y el sol de la mañana, brillando de posibilidades, destellaba sobre las decoraciones de invierno.

Caminó alrededor de una manada de muñecos de nieve con ojos espeluznantemente realistas y de la estatua de treinta pies de altura de Percy el Pingüino, la mascota del parque, con su lenta cabeza giratoria y saludando con el ala. Se dijo -nuevamente- que la estatua era encantadora, no espeluznante. Siobhan nunca había entendido por qué la familia Smitheen, con su abundante riqueza, había decidido que un parque de atracciones temático de invierno era algo que el mundo necesitaba. Pero, ella no podía negar que tenía debilidad por ese lugar cada vez más en decadencia.

El sólo hecho de estar en el parque la ayudaba a desenredar uno de los dolorosos nudos en su pecho. Aquí ella tenía un propósito, algo que le quitaba la mente de Steve y Erik, y del desastre que era su vida personal. Siobhan encendió el aire acondicionado en su oficina y respiró hondo, mientras el frío le daba la bienvenida. La oficina era funcional y simple; el único toque personal era una pequeña pintura de San Patricio que nadie necesitaba saber que era un original del siglo 18.

Como directora financiera del Winter Wondernasium, Siobhan era responsable de las finanzas del parque: desde los inservibles juegos que dan premios en la sala de juegos, de las aún peores mercancías en la tienda de regalos, hasta las recaudaciones nocturnas del sorprendentemente lujoso bar, el Ice Palace. Su jornada laboral consistía en horas de cálculos y duras decisiones que hubiesen mantenido a una persona menos capaz babeando de sueño por el aburrimiento o corriendo en círculos a causa pánico.

Siobhan no lo cambiaría por nada.

Luego de nueve gloriosas horas de cálculos, reuniones y una llamada en conferencia que terminó con Siobhan suponiendo que la madre del gerente del banco era propensa a aparearse con yetis, finalmente terminó.

Siobhan sonrió al parque lleno a reventar, mientras salía del edificio de oficinas. Ya había atardecido y todo Wondernasium estaba encendido con cientos de luces blancas resplandecientes, brillaban por doquier como libélulas. Aún después de haber trabajado en el parque por dos años, la vista todavía se las arreglaba para quitarle el aliento.

¡Oye, muchachita!, llamó una voz grave con un pobre acento irlandés, "¡Mantente alejada

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