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Cómo vencer la ansiedad, el estrés y los ataques de pánico

Cómo vencer la ansiedad, el estrés y los ataques de pánico

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Cómo vencer la ansiedad, el estrés y los ataques de pánico

valoraciones:
3.5/5 (3 valoraciones)
Longitud:
347 páginas
2 horas
Publicado:
Apr 25, 2016
ISBN:
9781683250111
Formato:
Libro

Descripción

* La ansiedad perturba el ánimo y lo llena de temor, preocupación, incertidumbre, recelo, aprensión y espera. Sus causas son muy diversas conscientes o inconscientes

* En este libro se proponen muchas terapias, que se pueden alternar, de forma que los distintos efectos se unan para un mismo fin

* Para superar la ansiedad es necesario recorrer varios caminos: aquí encontrará una treintena de métodos biológicos que afectan al pensamiento (técnicas biomédicas) y a la acción (técnicas biofísicas). Sígalas cada día durante por lo menos dos semanas

* No tenga miedo: si se ciñe a las indicaciones que se dan, ninguna de las terapias entraña riesgos para su salud. De todos modos, si prefiere someterse a ellas con más seguridad, puede solicitar el consejo de un especialista

* Después de dos semanas, si no se siente mejor, rehaga el plan terapéutico. No olvide que probar una y otra vez era el lema de Galileo Galilei, padre de la investigación científica moderna


Vincenzo Fabrocini, cirujano, publicista y licenciado en filosofía y letras, se dedica a la divulgación y difusión de terapias complementarias de la medicina oficial. Es presidente del comité de bioética La Torre de Turín. Ejerce de consultor medicolegal y realiza diagnósticos terapéuticos
Publicado:
Apr 25, 2016
ISBN:
9781683250111
Formato:
Libro

Sobre el autor


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Cómo vencer la ansiedad, el estrés y los ataques de pánico - Vincenzo Fabrocini

Notas

INTRODUCCIÓN

¿Sufre de ansiedad? No se preocupe.

Un poco de ansiedad es necesaria para vivir con optimismo. Como una pizca de sal es útil para dar sabor a los alimentos.

El recién nacido percibe la ansiedad en el momento de nacer, pasa de una existencia protegida, simbiótica y cerrada a una existencia autónoma, sometida a todas las agresiones externas.

Este paso brutal se realiza a través de la respiración, el primer grito; pero el recién nacido reacciona de forma instintiva, dando paso a todas sus necesidades de supervivencia.

Al crecer, adquirirá el sentido de la responsabilidad y la confianza en sí mismo que le ayudarán a superar los estados ansiosos, tanto fisiológicos como patológicos, que tendrá que afrontar a lo largo de su existencia.

Los estados ansiosos que nos acompañan de vez en cuando están determinados en gran parte por los problemas prácticos de la vida cotidiana. Pero la forma de afrontar la ansiedad depende del carácter y del temperamento de la persona, o de sus estructuras psicológicas, cuyos componentes son tanto genéticos como ambientales.

Hay quien se queda impasible frente a los imprevistos, lo inesperado, lo desagradable y los peligros que se encuentra de forma súbita.

Otros gritan o se desesperan, o lloran en silencio, y somatizan sus ansiedades en una serie de síntomas: escalofríos, vaharadas de calor, sudores, palpitaciones, taquicardias, espasmos musculares e insomnio.

Además de indicar una escasa confianza en sí mismo y una gran falta de autoestima, estas múltiples señales de estrés revelan un carácter frágil, que es necesario fortalecer, porque se trata de la principal presa de la ansiedad.

Todos podemos sentirnos ansiosos en una determinada circunstancia, pero si este estado de ánimo temporal tiende a repetirse hasta transformarse en una condición estable, entonces puede provocar un problema más serio, como un trastorno de ansiedad crónico o una depresión.

Son muchas las causas, las ocasiones y las modalidades de la ansiedad, como podremos ver más adelante. Sin embargo, independientemente de estos múltiples factores, los estados ansiosos tienen que controlarse cuidadosamente, como fenómenos totalmente naturales y, sobre todo, sin alarmarse.

¿Pero cómo debemos comportarnos?

Si el estado ansioso ha alcanzado los límites de la norma y precisa, en consecuencia, la intervención del médico, será necesario exponer detalladamente los propios síntomas y problemas.

Además, es adecuado informarse respecto a una eventual alternativa al tratamiento farmacológico, que pueda resultar eficaz en el propio caso específico o, en su ausencia, respecto a la mejor forma de facilitar la curación, incluso tomando regularmente el fármaco.

El médico tendrá que proporcionar explicaciones sobre la naturaleza y sobre las modalidades de acción del fármaco, tranquilizando al paciente sobre la utilidad de soportar los eventuales efectos no deseados.

El paciente debe saber cómo, cuándo y durante cuánto tiempo tiene que tomar la medicación, y de qué forma controlar sus efectos. Tendrá que ser capaz de reconocer los resultados positivos que derivan de la ingestión de la medicina y ser informado de las consecuencias de un aumento arbitrario de las dosis prescritas o una improvisada interrupción de la terapia.

La curación de la ansiedad se acoge, además de a la terapia médica, también a la natural, de la que mostraremos una treintena de técnicas. Para anticipar sólo algunas, describiremos los remedios más eficaces utilizados por la homeopatía clásica, la homotoxicología italiana, la medicina aromatoterapéutica, la fitoterapia renovada, la oligoterapia, la litoterapia, la digitopresión, la cromatoterapia y otras.

Como vemos, los medios para curarse no faltan.

Gracias a todas estas indicaciones, la ansiedad patológica será eliminada definitivamente y la fisiológica será aceptada, tal como el recién nacido acepta el aire que respira después de haber vivido las molestias del nacimiento.

PRIMERA PARTE

SINTOMATOLOGÍA DE LOS TRASTORNOS DE ANSIEDAD

CÓMO RECONOCER LA ANSIEDAD

¿ES USTED ANSIOSO?

No es fácil responder a esta pregunta porque la ansiedad y la forma de valorarla o enfrentarse a ella constituyen una experiencia muy personal. Lo que para una persona supone una situación que la estimula a actuar, para otra puede ser causa de un malestar, una molestia extrema o incluso de pasividad. Sin embargo, algunas personas parecen estar particularmente expuestas tanto a los trastornos de ansiedad generalizada como a las formas fóbicas obsesivocompulsivas. Las razones de esta vulnerabilidad deben buscarse en parte en la propia personalidad, que puede incluirse en una de las dos tipologías fundamentales, «combativa» y «derrotista», diametralmente opuestas y evidentes ya en el niño y el adolescente.

EL TIPO COMBATIVO

Se trata de una persona muy segura de sí misma y dotada de una sólida autoestima, cuyo objetivo en la vida es ganar a toda costa. Raramente siente miedo y, de todos modos, consigue siempre disimularlo. Además de la astucia oportunista, típica del zorro que se dirige hacia un objetivo, posee las artes del león o, mejor, del leopardo. Agresiva e impaciente, actúa rápidamente y sin considerar la opinión de los demás, sólo cuando le conviene hacerlo. Colérica si se le contradice, quiere mandar y afirmarse, contando con el complejo de inferioridad de los demás, entre los cuales no le será difícil encontrar personas ansiosas y muy inseguras. Irritabilidad, celos y rivalidad le hacen interpretar cada cosa como una ofensa personal. Puede tener reacciones injuriosas, pero difícilmente llega a las manos. Patologías específicas después de los cuarenta años son la hipertensión y los trastornos cardiacos, relacionados con la tipología del sanguíneo o del colérico.

Quienes pertenecen a esta categoría tienen muchos motivos y ocasiones que pueden provocarles trastornos de ansiedad, pero a menudo su carácter imperioso los lleva a transformar el estrés que deriva de la vida de relación en un «bumerán» energético que los empuja al contraataque.

EL TIPO DERROTISTA

Es la persona que no quiere hacerse notar y se mantiene siempre a la defensiva. Es tímido, está acomplejado, tiene fobias, a menudo está insatisfecho de su posición y de sí mismo, aunque no tenga ningún motivo para estarlo, y todo esto le causa un profundo sufrimiento interior. Se desconcierta si alguien lo critica e intenta siempre apoyarse en los que se muestran fuertes y prepotentes.

Incierto e indeciso, actúa con circunspección y prudencia, se mueve con gestos medidos y escucha pacientemente a los demás.

Se muestra inseguro de sí mismo, tiene poca confianza en sus propios recursos y reacciona a los golpes de la vida encerrándose en la soledad.

LOS TRASTORNOS DE ANSIEDAD GENERALIZADA

CÓMO SE RECONOCEN

Estos trastornos presentan una ansiedad generalizada y persistente que se manifiesta por lo menos durante un mes en ausencia de los síntomas específicos de otros síndromes como:

• los estados de ansiedad con ataques de pánico;

• la agorafobia;

• la fobia social;

• la fobia sencilla;

• los trastornos obsesivocompulsivos;

• los trastornos postraumáticos de estrés agudo;

• los trastornos postraumáticos de estrés crónico.

SÍNTOMAS COMUNES ENTRE QUIENES SUFREN ANSIEDAD GENERALIZADA

La sintomatología de la ansiedad generalizada puede variar entre una persona y otra, pero incluye los siguientes síntomas:

• síntomas de espera aprensiva;

• síntomas de tensión motora;

• síntomas de hipervigilancia y alarma;

• síntomas de hiperactividad neurovegetativa.

SÍNTOMAS DE ESPERA APRENSIVA

El sujeto manifiesta aprensión y preocupación y tiende a dar vueltas a pensamientos profundos. Tiene la sensación de que ha de sucederle algo desagradable a él o a las personas que lo rodean. Sus previsiones se vuelven inevitablemente de color negro: una respuesta negativa si aspira a un puesto de trabajo; un suspenso si tiene que hacer un examen; un rechazo más o menos despectivo si se ha enamorado; un accidente si debe desplazarse con coche o avión. Los síntomas pueden aumentar

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