Disfruta de millones de libros electrónicos, audiolibros, revistas y más con una prueba gratuita

A solo $11.99/mes después de la prueba. Puedes cancelar cuando quieras.

El Purgatorio, Misericordia Divina
El Purgatorio, Misericordia Divina
El Purgatorio, Misericordia Divina
Libro electrónico199 páginas3 horas

El Purgatorio, Misericordia Divina

Calificación: 4.5 de 5 estrellas

4.5/5

()

Información de este libro electrónico

Este libro está escrito para enriquecer el conocimiento del católico sobre el don maravilloso de la misericordia de Dios con las almas, que al morir y presentarse ante el Divino Tribunal de nuestro Señor Jesucristo, sin una perfecta y santa preparación, son rescatadas de las penas de la condenación eterna y llevadas a vivir un estado de purificación o purgación, donde tienen la oportunidad de entrar a la plenitud de la gloria eterna del Paraíso, después de pasar por la so, prueba del fuego.

La primera parte del libro presenta una recopilación de datos de los concilios en los cuales se ha establecido la existencia del Purgatorio como una realidad dogmática del creyente católico. La segunda parte reúne testimonios de místicos de la Iglesia que han dejado un valioso legado de información sobre sus vivencias con las almas del Purgatorio y sus innumerables sufrimientos, que nos sirven de profundas reflexiones sobre las responsabilidades que todos tenemos en la preparación para el encuentro con la jornada que nos espera después de la muerte. La tercera parte es un testimonio de la experiencia mística del autor donde nos permite vivir la intimidad de su visión de los sufrimientos de las almas en el Purgatorio.

El mensaje central de este libro, es el de presentar la infinita misericordia de Dios que continua aún después de nuestra muerte.
IdiomaEspañol
EditorialeBookIt.com
Fecha de lanzamiento26 abr 2016
ISBN9781456623272
El Purgatorio, Misericordia Divina

Comentarios para El Purgatorio, Misericordia Divina

Calificación: 4.666666666666667 de 5 estrellas
4.5/5

6 clasificaciones0 comentarios

¿Qué te pareció?

Toca para calificar

Los comentarios deben tener al menos 10 palabras

    Vista previa del libro

    El Purgatorio, Misericordia Divina - Marino Restrepo

    www.marinorestrepo.com

    Prólogo

    Hoy por hoy, son muchas las dificultades que afectan la vida de la Iglesia. No es este, evidentemente, ni el momento, ni el lugar, donde se puede examinar a fondo el cuadro de los distintos problemas. Es cierto, que el Magisterio eclesial, desde los años post-conciliares, ha tenido que intervenir en muchas circunstancias, para defender con su autoridad infalible, la verdad del Depósito de la Fe, transmitida por la Sagrada Escritura y la Sagrada Tradición.

    Y mucho más, al comienzo de este nuevo milenio, se hizo necesaria su intervención según el mandato que nuestro Señor Jesucristo dejó a Pedro, cuando le dijo que debía confirmar la fe de todos sus hermanos. (cfr. Lc. 22, 31-32)

    Lamentablemente, un sinnúmero de cristianos que declaran ser católicos, demuestran al contrario, tener una conciencia incapaz de comprender la importancia y la necesidad de mantenerse adheridos y unidos a la enseñanza del Magisterio, para evitar el peligro de venir arrastrados por vientos de doctrinas que enseñan gravísimos errores morales y doctrinales, promovidos por muchos ambientes anti eclesiales, gobiernos de las naciones y sectas religiosas.

    Nunca como hoy, el hombre necesita una segura norma de vida que le permita no confundir la escalera de los valores éticos morales. Es precisamente a raíz del impresionante desmoronamiento del comportamiento ético humano, que estamos también ante una pérdida asombrosa de los cimientos básicos de la fe; a tal punto que dentro de la misma Iglesia Católica, encontramos un desorden total con referencia al objeto principal del acto de fe: qué es lo que se debe creer y a quién se le debe creer.

    Es fácil hallar en semejante situación católicos que se dejan convencer - y luego guiar– por la propuesta de doctrinas que agradan a la conciencia, porque permiten vivir a propio gusto. La conciencia subjetiva, entonces, se hace norma del comportamiento y la enseñanza infalible del Magisterio, se acepta tanto cuanto se conforma al propio modo de pensar. Y si no, pues, sencillamente no se acepta y fácilmente se rechaza.

    Este libro, que toca una de las verdades de fe que hoy viene puesta fácilmente en tela de juicio, es fruto de la gran experiencia eclesial de su autor. La experiencia de un gran pecador convertido, y es más, rescatado después de tantos años de alejamiento de su Iglesia. Rescatado, a raíz de una verdadera experiencia mística, con la que nuestro Señor Jesucristo, le manifestó la más infinita misericordia.

    En su libro TESTIMONIO, el primero que escribió, el autor relata toda la asombrosa y al mismo tiempo extraordinaria vivencia de su conversión. Después de esos acontecimientos, a lo largo de más de 13 años, Marino Restrepo ha viajado por todo el mundo, visitando más de 105 países; predicando incesante e incansablemente; dejándose guiar por su experiencia personal y presentando a todo el mundo, el contenido del Depósito de la Fe según la enseñanza más ortodoxa de la Iglesia.

    Por eso es que, al mismo tiempo que defiende la verdad, desenmascara la mentira y el error de doctrinas falsas, que embotan las mentes y las conciencias de tantos débiles católicos, que por no tener un conocimiento claro, suficiente y seguro de la enseñanza de su Iglesia, son sacudidos como cañas desquebrajadas por el viento y corren el riesgo de romperse irremediablemente, o sea apostatar de la verdad.

    Es un libro completo, muy bien documentado con enseñanzas bíblicas y magisteriales, bellísimas experiencias de los Santos que llamamos místicos y que han tenido un contacto directo con la realidad del Purgatorio. Al testimonio de estos santos, el autor le añade su propia experiencia, tal y como fue vivida. Es imposible no subrayar, un hecho más que otros – pues todos por lo cierto de iguales, muy importantes –quedó impreso, en esta descripción de la visión del autor del Purgatorio al recordar un pecado de adulterio en su vida.

    Nunca consideramos suficientemente las consecuencias de nuestros actos sobre las demás personas; en este texto queda suficientemente claro, que en el Purgatorio tendremos que purificar meticulosamente todas y cada una de las consecuencias negativas que, por nuestros pecados, afectaron la vida de los demás; sobre todo si les causaron luego caídas en pecados también a ellos.

    Y es más: no había comprendido con tanta claridad, el beneficio de la gracia de las indulgencias que nuestra Madre, la Iglesia, concede para el bien espiritual de todos sus hijos, a fin de ayudarlos a enmendar sus culpas, mientras permanezca en este mundo y no tener que sufrir tanto en su purificación en el más allá.

    Muy oportuno es, pues, el precioso devocionario de oraciones por los difuntos con el cual el autor concluye el libro brindando un informe completo sobre todos los modos para ganarse las indulgencias, plenarias y parciales, establecidas por la Iglesia.

    Ciertamente este documento, puede ser de gran ayuda para los creyentes católicos, que necesitan concientizarse más y mejor, sobre las realidades y los deberes de su vida cristiana con relación al más allá expresado en la frase la Comunión de los Santos proclamado en el Credo Apostólico. Busca no solamente disipar las dudas sobre la existencia del Purgatorio, sino despertar y avivar en el lector, la caridad hacia quienes son las almas más necesitadas de nuestras plegarias e intercesiones.

    Al autor de este libro y a nombre de toda la Iglesia, quiero dar gracias, por este nuevo testimonio de vida y de servicio a Ella. Su palabra escrita, no es menos eficaz que la palabra que predica por el mundo.

    Finalmente es a Jesús y a su Santísima Madre que se dirigen nuestros agradecimientos, por toda la obra maravillosa que han cumplido y llevarán a término con este instrumento de elección, para el bien de muchos más hermanos.

    Para Gloria de Dios y de su Iglesia.

    Fray José María de las cinco Llagas F.M.R.

    Presentación

    Creo en la Comunión de los santos, en el perdón de los pecados, en la resurrección de la carne y en la vida eterna.

    Con mucha frecuencia repetimos esta fórmula que es parte de la profesión de fe que hemos recibido, que nos guía mientras caminamos por este mundo y que nos abre hacia la eternidad bienaventurada. Es la fe, don de Dios, la que nos abre el camino de la esperanza que nos lleva a la vida eterna de la cual nos habla EL SEÑOR, el hijo de Dios, el hijo del hombre por quien todo fue creado, el primogénito de la humanidad.

    Viviendo la alegría de nuestra fe caminamos sin parar deseosos de llegar a la vida en plenitud, y mientras caminamos debemos alimentarnos con el fin de poder seguir caminando y apresurar el paso, deseosos de entrar a ese banquete de bodas de divinidad, al cual hemos sido invitados.

    Nos alimentamos con el VERBO, con la PALABRA. Nos alimentamos con la celebración fraterna en la fe, con el PAN VIVO, con el gozo de la intimidad cuando experimentamos la cercanía del cariño de nuestro PADRE que nos ama y nos espera, cuando sabemos y sentimos que nos perdona, cuando nos recibe a pesar de nuestras limitaciones y pecados. Así en la oración, en ese diálogo de nosotros sus hijos, diálogo confiado con quien nos ama y nos da certeza de que su amor misericordioso nos purifica, nos limpia y nos coloca la vestidura resplandeciente para entrar el gozo pleno que no se acaba; así, mediante la oración humilde y confiada nos alimentamos.

    También nos alimentamos poniendo en función el don precioso de la razón que nos procura argumentos, reflexión y dinamismo creciente de progreso espiritual, anímico, psíquico, afectivo y corporal; todo lo cual entra en acción de crecimiento personal, en el proyecto que Dios quiere para nosotros sus hijos en la permanente búsqueda del amor; de lo perfecto, de lo santo, con deseo vehemente se ser como Él: SANTOS.

    Precisamente en este espacio de crecimiento, de investigación, de diálogo de experiencias, recibimos el trabajo de Marino Restrepo fundamentado en el patrimonio maravilloso de la Iglesia, madre y maestra, que nos acompaña en nuestra peregrinación animándonos y protegiéndonos para no extraviar el camino hacia la verdad plena. En este espacio y para nuestro alimento y crecimiento racional-espiritual es que recibimos esta oferta sobre el estado de esperanza cierta de quienes están a la puerta de la celebración del Banquete de Bodas: EL PURGATORIO. Estado de preparación cierta del premio: VIDA ETERNA, BIENAVENTURANZA DICHOSA. Salvación Eterna.

    El purgatorio, estado que nos prepara debidamente para el gozo en la alabanza para siempre, en la unión perfecta con Dios, con Él, que es para cada uno: mi Dios, mi amor, mi todo, el amado que no falla, que me perdona, que me purifica porque me quiere, porque quiere que brille con su misma luz como su verdadero hijo o hija de su amor.

    Nos referimos al trabajo recopilado sobre el purgatorio del hermano que se siente llamado a compartir su experiencia de fe y de amor con todos sus hermanos. Este trabajo puede constituirse para todo lector en un instrumento que alimente el espíritu mientras camina como peregrino de lo eterno, ya que es un acopio de lo que la Iglesia ha hecho para la humanidad, de la realidad del caminar del creyente hacia la plenitud del amor al cual estamos llamados: Unión eterna con el mismo AMOR.

    Nuestro deseo es que al tomar este alimento con humildad, demos gracias al Padre Dios y amemos cada vez más a nuestra madre La Iglesia, que en su sabiduría nos ha guardado a lo largo de tantos años, el mensaje de verdad que ahora podemos saborear en este sencillo trabajo de recopilación de doctrina cierta y que ha sido tomado de la fuente de la verdad: La tradición viva de la Iglesia fiel a Dios y al hombre.

    Qué bueno que se lea este mensaje con humildad, con amor y con espíritu de oración, de este modo servirá como una muy buena preparación para crecer en el amor a Dios y en el cumplimento de su ley divina, que es el amor.

    Gracia y bendición para todos.

    José de Jesús Quintero Díaz

    Hijo de Dios, servidor de los hijos de Dios

    Vicario Apostólico de Leticia (Amazonas)

    Introducción

    La Iglesia Católica nos enseña que la existencia del Purgatorio es tan real que la ha decretado como Dogma, lo que quiere decir que para considerarse católico y profesar la fe en obediencia a la Iglesia, se tiene que creer obligatoriamente que así es, de lo contrario apostatamos de nuestra fe Católica. Así de contundente es este hecho. Podríamos decir con certeza, que toda persona que profese la fe Católica y niegue la existencia del Purgatorio, sea un laico o religioso, deja de ser católico.

    Es muy común hoy encontrar gente en la Iglesia, sacerdotes y laicos que con mucha naturalidad niegan su existencia y hasta predican estos errores desde el púlpito en algunos casos. Es muy importante estar perfectamente enterados de todos los aspectos de las verdades de nuestra fe, o podría darse que la innumerable abundancia de teologías equívocas que se propagan hoy aun dentro de nuestra Iglesia Católica, lleguen a robarse los fundamentos de nuestra religión.

    Este libro no pretende una enseñanza teológica; sino por el contrario, una oportunidad para revisar esta información, escrita en un lenguaje simple, de manos de un laico que sin tener formación en Teología o Ciencias Religiosas, quiere compartir su experiencia personal con Jesucristo y las verdades reveladas a su Iglesia Católica, perfectamente documentadas en el depósito de nuestra fe contenido en el Catecismo, la Doctrina Social de la Iglesia y la herencia de nuestros Santos recopilada minuciosamente en nuestra Historia Sagrada.

    Es un deber de todo católico estar constantemente observando el movimiento de las olas de este océano de propuestas que nos hace el mundo, por medio de la ciencia humana y todas las ideologías y filosofías modernas que aparecen siempre como alternativas.

    He podido observar en mis 13 años de vida misionera alrededor del mundo, que es muy común encontrar católicos que no conocen los fundamentos de su fe y también tantas diócesis carentes de una catequesis orientada a construir comunidades sobre las Tradiciones Sagradas y la Sana Doctrina, razón por la cual reina una abundante ignorancia sobre lo que debemos profesar como católicos y cuál es la fe que somos llamados a predicar y a defender con nuestras vidas.

    La realidad de la existencia del Purgatorio es vital para nuestro crecimiento espiritual. Si tomamos un individuo que no conoce sus raíces, que no sabe quién es su papá, ni tiene información de sus ancestros, podríamos decir que comparado con un miembro de una familia que sí goza de este conocimiento, esta primera persona sería un individuo que carecería de muchas herramientas necesarias para fortalecer su integridad emocional, su equilibrio interior. Esto se aplica directamente a un católico que no conoce bien su Doctrina o que aun conociéndola, no cree en las verdades que se le han revelado por medio de ella y profesa su fe a su manera, lo cual, en pocas palabras, lo hace desconocedor de su fe, pues no goza del conocimiento básico de las raíces de ésta, estaría escaso de una integridad religiosa de la cual pueda alimentarse para su edificación espiritual.

    Este cuadro acá arriba mencionado es muy común en el católico de hoy. Por ello, mi afán de escribir este libro y darle acceso al lector común, una información que sin ser nueva, parece salida de un archivo lleno de polvo y sumergido en el olvido. Es obvio que la ignorancia del católico de hoy sobre su fe, no es solamente sobre el Purgatorio, desafortunadamente, también lo es sobre la mayoría de las verdades reveladas, pero aquí me dedicaré solamente a lo que respecta a éste.

    Es curioso descubrir cómo son de populares los católicos que predican herejías y manifiestan su oposición a la Iglesia, presentando una nueva doctrina escrita por la soberbia de su desobediencia y su enamoramiento con el espíritu de rebeldía, que florece siempre en un corazón que se exalta en su inteligencia humana y desciende al abismo del pecado original donde encuentra la fuente para su realización personal.

    Negar la existencia del Purgatorio está de moda, me decía una estudiante católica en la Universidad de Notre Dame en Indiana. Estaba muy disgustada y afirmaba con mucha pasión: ¿qué podemos hacer? Cuando yo escucho a un sacerdote o una religiosa o monje hablar así, quisiera que la tierra se los tragara para que no hagan más daño, pero sé que así no es como se solucionan las cosas. ¿Qué hacemos? ¿Qué les pasó?

    ¿Disfrutas la vista previa?
    Página 1 de 1