Gnosis y Toltequidad by Adolfo Sagastume by Adolfo Sagastume - Read Online

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Gnosis y Toltequidad - Adolfo Sagastume

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Índice

Introducción

El Fuego Interno

El Despertar del Fuego Interno

El Viaje Astral Castanediano

El Camino del Guerrero

La Ensoñación Meditativa

Conclusión

Introducción

El Conocimiento es pereinis et universalis, en todas las latitudes geográficas e históricas ha brotado como luz que surge en el horizonte de la búsqueda humana. Desde el surgir de la consciencia humana se le ha entregado a grupos reducidos conocidos como iniciados una forma directa de relacionarse con el Gran Espíritu, el Espíritu Universal de Vida, el Gran Padre-Madre Cósmico Común, origen de hombres, ángeles, arcángeles, bestias divinas y dioses.

En el florecimiento más glorioso de los Lemures el conocimiento interno, también conocido como Gnosis, migró hacia lo más selecto de esa raza inolvidable para conformar el tronco común de lo que llegó a ser la cultura Atlante, mencionada por Platón su Simposio.

Cuando los sabios atlantes supieron de su futura desaparición enviaron a sus mensajeros por todo el orbe y regar la semilla divina del conocimiento. Y así fue como llegó a México el insigne maestro Quetzalcóatl, la Serpiente Emplumada. Entregó el conocimiento, en pos de una Gran Obra bien realizada, a los pueblos aborígenes asentados en un amplio territorio que va desde Zacatecas, México, hasta Yucatán y parte de Guatemala y Honduras, en lo que ahora es Centro América.

La Odisea gnóstica de Quetzalcóatl comienza por los rededores de 550 de nuestra actual era cristiana. Y cuando se va promete volver. Y esto fue lo que confundió a los toltecas cuando creyendo que la llegada de las hordas destructoras españolas correspondían a ese regreso, les abrieron las puertas de par en par, facilitando la conquista, que se volvió sangrienta, injusta e impositiva religiosamente hablando.

En medio de esa vorágine de dominio del más fuerte contra el más débil, en 750 se hace un intento elitista, en condiciones ya muy precarias, de estructurar o reestructurar el conocimiento gnóstico entregado por Quetzalcóatl en un lugar conocido como El Chico, en Tula Hidalgo, México, que se convirtió en la cuna de este conocimiento que le dio mucha fuerza con la que en 975 derrotaron a los Mayas de Veracruz y florecieron en Chichén Itzá. En el 987 se establecieron en Mayapán, en 1007 en Uxmal, para desaparecer casi definitivamente en 1200. Cuando los españoles llegaron en 1542 ya estaban muy disgregados, sin fuerza y sin cohesión.

Sin embargo, el conocimiento entregado por Quetzalcóatl en 550 se había conservado de alguna forma en la élite tolteca, antiguo nombre de los mexicas y náhuas. Y es este conocimiento el que don Juan, el indio Yaqui, le entregó a Carlos Castaneda y otros que en los años setentas y ochentas del siglo veinte trataron de divulgar, entregándolo en forma de libros con el nombre de chamanismo.

El chamanismo antiguo, configurado para uso exclusivamente de la élite de los toltecas es el único legado de la