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Vida Orgánica: Camino al Futuro

Vida Orgánica: Camino al Futuro

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Vida Orgánica: Camino al Futuro

valoraciones:
4.5/5 (3 valoraciones)
Longitud:
278 páginas
5 horas
Editorial:
Publicado:
Mar 14, 2016
ISBN:
9781311113894
Formato:
Libro

Descripción

Un agricultor orgánico ecuatoriana revela que la solución a nuestra salud, la economía, el agua y el calentamiento global es una cuestión política. Tenemos la tecnología microbiológica del suelo y siempre podemos mejorarlo, pero lo que se necesita es unificar los productores y consumidores y se organizan para hacer los cambios necesarios reales.

Hay una crisis en la producción de alimentos: los campesinos y pequeños productores no están obteniendo suficiente ingresos. Los consumidores igualmente están sufriendo la falta de alimentos, una reducción de su variedad y de sus nutrientes y a multinacionales de agro-químicos que se están fusionando para aumentar sus ganancias a costa del consumidor. Esto es parte de la crisis general del capitalismo que se suma a los problemas energéticos, económicos, de desempleo masivo y de sobre explotación de nuestro entorno que conduce al cambio climático global. En la producción es más importante que la calidad de vida. Sin embargo podemos tener calidad de la vida y producir.
Las consecuencias del sistema de producción de alimentos, que debe producir maximizando el beneficio, son dos:
1. Beneficio a expensas de los campesinos y pequeños productores que se empobrecen cada vez más y,
2. Incremento de enfermedades a expensas de los consumidores de alimentos que carecen de nutrientes.
Cuando la agricultura industrial utiliza productos químicos sintéticos, se envenenan nuestros suelos y aguas, nuestra comida ya no nutre, y deja a nuestro medio ambiente devastado y nuestros cuerpos indefensos contra las enfermedades no infecciosas.
Sólo la producción de alimentos orgánicos puede proporcionar a nuestros cuerpos la variedad necesaria de nutrientes y regenerar nuestro medio ambiente, volviendo a una agricultura sostenible. Esta tecnología une a la ciencia con la calidad de vida, y coloca a las personas en conexión con la naturaleza, por encima de las necesidades de las empresas, de la producción y el beneficio.

La agricultura orgánica puede
•aumentan nuestra economía en un 20% PIB,
•aumentan el agua disponible en un 30%,
•frenan el calentamiento global en un 40% y
•reducir las enfermedades no infecciosas en un 50% (35 canceres, Parkinson, Alzheimer, Sindroma Metabólica, diabetes, depresión, etc.).

Ecuador está en una posición mundial única gracias a los recursos naturales que posee, además de:
- La capacidad de producir grandes cantidades de alimentos orgánicos para vender al mundo,
- Nuevas carreteras para un transporte rápido,
- Internet que facilita la comunicación entre pueblos rurales, las Universidades y los habitantes comprometidos en cambiar de rumbo.
- También tenemos una constitución que otorga derechos a la naturaleza con un fuerte apoyo político y el respeto a nuestros trabajadores, rurales y urbanos.
Las personas que se preocupan solo por el dinero no respetan a la Tierra; su existencia depende de la explotación total de los recursos humanos y naturales. Este libro ofrece una contrapropuesta: una nueva tecnología que es un modelo para el Desarrollo Rural Regenerativo basado en una agricultura ecuatoriana sostenible que puede ser líder en el mundo.

Editorial:
Publicado:
Mar 14, 2016
ISBN:
9781311113894
Formato:
Libro

Sobre el autor

Espanol abajo. Shelly Caref was born in Germany right after the war in 1946. His parents were of Soviet and Polish descent. They all migrated to Chicago in 1949, where Shelly spent his formative years working as a teenager and young adult in steel factories. He completed his military service during the Viet Nam war, writing articles for an underground newspaper that was opposed to the war. He then returned to university to get his bachelor in electronic engineering and a masters in information systems with one year towards a PhD in organization behavior. He currently is an organic farmer, writing about his new experiences in South America. Sheldon Caref nació el 14 de septiembre de 1946 en Alemania de padres procedentes de la Unión Soviética y Polonia. Su padre abandonó Bialystok (Polonia) a principios de la Segunda Guerra Mundial para unirse al Ejército Rojo y luchar contra los nazis. Allí conoció a la que sería su esposa quien trabajaba en una fábrica de granadas. Salieron de la Unión Soviética después de la guerra para buscar a algún miembro de la familia que estuviera vivo en Polonia, pero descubrieron que todos fueron asesinados, por lo que continuaron viajando hasta Alemania. La familia se mudó a Chicago en 1949, donde vivía una prima, su única familia sobreviviente de la guerra, donde Sheldon pasó sus años de formación. Asistió Lane Technical High School, una de las mayores escuelas secundarias en los EE.UU. dedicada a la formación industrial. Más tarde se fue a la Universidad de Illinois para estudiar ingeniería eléctrica, pero se retiró para luchar como activista contra la guerra de Vietnam. Posteriormente se alistó en el Ejército de Estados Unidos y pasó dos años como instructor de generadores de energía, mientras que a la vez redactaba artículos para un periódico clandestino contra la guerra y racismo en los EEUU. Al salir del ejército trabajó en diferentes fábricas del sector metalúrgico. Fue entrenado como mecánico diesel, de maquinaria de molinos y maquinista. La mayor fábrica en la que trabajó y en la que fue elegido representante sindical fue Inland Steel, con 25.000 trabajadores y la Western Electric, también de 25.000 trabajadores. Posteriormente volvió a los estudios universitarios en Purdue y más tarde en la Universidad DePaul, donde recibió su título de grado en Ingeniería Electrónica y la maestría en Sistemas de Información. Pasó casi 35 años trabajando en el campo de las telecomunicaciones, computación y electrónica con algunas de las corporaciones más grandes del mundo que incluyen Cisco Systems, Rockwell International, Bell Canada, Deutsche Telekom, Avaya y Northern Telecom. Sus últimos diez años los pasó desarrollando un modelo altamente valorado en Alianzas Estratégicas entre grandes corporaciones, que incluyen HP, IBM, Nokia y Motorola, escribiendo un libro que explica el modelo denominado “Strategic Partnering”. En el año 2010, junto con su esposa, Nelly Navarrete (de Riobamba) se trasladó a Ibarra en el norte de Ecuador para vivir en una finca. Fue allí donde tomó contacto con la agricultura, y transformó el suelo desde el método convencional de producción agrícola a la orgánica y en el proceso aprendió el valor de esta nueva, basada en el beneficio de la ciencia y la tecnología. La idea de escribir el libro comenzó cuando descubrió que su hija mayor desarrolló cáncer de mama y su investigación demostró una fuerte vinculación de los pesticidas en los alimentos con dicha enfermedad. Siguió estudiando en profundidad sobre el tema cuando se enteró de que la diabetes tipo 1 su nieta que tiene desde los 2 años, también tiene una relación con los alimentos con pesticidas. Su pasión por la verdad en la agricultura condujo a una investigación global de lo que los agricultores orgánicos y académicos están haciendo de manera diferente para evitar la destrucción de los seres humanos y el medio ambiente por culpa de la agricultura industrial o convencional y su intensivo uso de químicos.


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Vida Orgánica - Shelly Caref

Este libro ha nacido de mi extraordinaria experiencia realizando labores agrícolas en el Ecuador, donde aprendí que la agricultura orgánica es nuestra única opción por un mundo mejor a futuro. Este es el único modo de vida que nos proveerá de alimentos completamente nutritivos, devolverá la vida a nuestros suelos, nos ayudará a hacer frente al calentamiento global, nos asegurará un medio ambiente normal y nos proveerá de agua limpia y pura.

El conocimiento para cultivar orgánicamente y de una manera muy productiva, existe. El problema radica, en que no está en manos de los campesinos, ni de los pequeños y grandes agricultores, consumidores, universidades y líderes políticos. Este libro está escrito con ese propósito; tomando la experiencia de agricultores orgánicos de todo el mundo, así como también el conocimiento acerca de nutrición orgánica de líderes en la materia, para presentárselo al lector.

Necesitamos debatir acerca de los beneficios que brinda la agricultura orgánica, y como su implementación en todo el Ecuador y el mundo traerá cambios tales como: mejoramiento en la producción, una economía más fuerte, mejor salud, y quizás aún más importante, un sistema agrícola que pueda mantener a las futuras generaciones mediante la regeneración y más aún por mejorando el estado de nuestro ambiente.

No podemos continuar permitiendo que Compañías Multinacionales Extranjeras se apropien de la tecnología agrícola de nuestras semillas, nuestros alimentos y de nuestra salud con sus alimentos poco o nada nutritivos. Los ecuatorianos necesitamos conocer las alternativas para construir un mejor modo de vida para nuestros niños y nuestro futuro.

Ecuador tiene el potencial de ser un líder positivo en el mundo si creamos un modelo para la sostenibilidad rural. Este debe estar basado en la agricultura orgánica y la ciencia que la respalda, la microbiología del suelo.

Mi expectativa es que este libro pueda proveerle ideas valientes para lograr un cambio, así como del coraje para llevarlas a cabo.

Shelly Caref

Ibarra, Ecuador

Introducción

No soy un experto en agricultura, pero después de haber trabajado en una finca por casi cinco años, sé que la mejor manera de cultivar y producir alimentos, es mediante el cuidado del suelo y de los billones de microorganismos que allí habitan. Usted, no necesita ser experto en nada para distinguir lo correcto de lo que no lo es. Yo veo que es lo que beneficia a nuestra gente, a nuestra agua y medio ambiente, y hacia dónde se dirige nuestro futuro. Mi trabajo me ha mostrado que la única forma en que debemos cultivar y producir alimentos es orgánicamente porque esa es la única manera con la cual podemos construir un futuro que sea verdaderamente bueno para la vida de todos.

Estamos ante una inminente crisis mundial y nos encontramos en una encrucijada de caminos, tambaleándose al borde de un completo colapso económico y social. La escasez de agua, el calentamiento global, la erosión de los suelos, las enfermedades epidémicas, la corrupción política y la desaceleración económica son sólo algunos de los innumerables problemas que están poniendo a prueba la capacidad de resistencia de la humanidad.

Hoy, el poder está concentrado en las manos de las grandes multinacionales, cuyo único interés es aprovecharse del ciudadano ecuatoriano así como otros. Ellos (las multinacionales) son los principales responsables de esta crisis mundial - empresas químicas y farmacéuticas, industrias de maquinaria industrial, y los bancos. Son ellos quienes determinan lo que comemos, cómo debemos cultivar, nuestra salud y el medio ambiente mediante el control de nuestros procesos agrícolas. La agricultura es la última frontera del nuevo imperialismo. Estos conceptos se han venido transmitiendo desde los antiguos gobiernos establecidos en los Estados Unidos y Europa hacia los nuevos capitalistas (neo-liberales) que han tomado el control de la economía global. Todos debemos tomar parte en la batalla para proteger la soberanía alimentaria si esperamos tener un mejor futuro para el Ecuador.

Escribo este libro desde la perspectiva de un trabajador con el propósito de lograr cambios y no únicamente informar. El conocimiento sobre la clase obrera es lo que me guía a considerar las contradicciones de nuestra sociedad basada en las necesidades de mis compañeros trabajadores rurales, campesinos y trabajadores urbanos. Una sociedad basada en el dinero hace que las decisiones sean determinadas por quienes tienen más dinero. Aquellos que tienen el dinero dicen a aquellos sin dinero cómo deben pensar; de ese modo se benefician de su inversión. Pero la mayor cantidad de dinero generado, finalmente va para quienes poseen las fuentes de producción, grandes haciendas y/o industrias. Para aquellos como nosotros que trabajamos cada día para sobrevivir con poco dinero, todo lo que nos importa es la calidad de vida de nuestros hijos, familias y amigos - la verdadera patria.

Cuando joven, trabajé en fábricas de Chicago, fábricas de ensamblaje como maquinista, mecánico y fabricante de molinos de acero. Uno nunca debe olvidar sus raíces. Nunca lo hice. Durante mi mediana edad, trabajé para grandes empresas de telecomunicaciones, informática y electrónica. Ahora he vuelto nuevamente a trabajar, pero en la tierra para producir alimentos saludables y nutritivos. No soy tan fuerte como cuando era joven, pero puedo ayudar tanto como puedo en el trabajo de la finca. Aunque no puedo decir realmente que soy un campesino, entiendo el trabajo duro que realizan y sus desafíos en la vida.

Recuerdo bastante bien el día cuando Cuba dijo al mundo que la revolución había derrocado a la dictadura de Batista, denunciando además, la explotación liderada por empresas Estadounidenses. Mis amigos y yo estábamos en una esquina de la calle de Chicago en 1959, mientras se escuchaban los gritos de Cuba Si, Yankis No. Yo tenía 13 años. Un par de años más tarde, mis amigos y yo estuvimos en las protestas contra Woolworth's Department Store por no permitir a los ciudadanos Afroamericanos cenar con la gente blanca. Fui a Mississippi para respaldar a los negros americanos a obtener el derecho al voto, lugar donde fueron despojados de ese privilegio durante cientos de años. Poco tiempo después fui detenido en el centro de Chicago, sentado en el centro de una concurrida intersección, protestando contra la guerra de Vietnam. También fui líder de un sindicado de trabajadores en las fábricas de acero más grande del mundo, luchando por los derechos de los trabajadores, buscando mejoran en la seguridad de la planta de fabricación, y contra el racismo. He aprendido mucho durante los 1960's y 1970's. El cambio es una lucha política basada en principios entre clases y sólo la pueden ganar quienes luchan. Es así como me siento al día de hoy, sobre cambiar nuestros métodos agrícolas.

Nací en 1946 en Alemania de padres judíos originarios de Polonia y la URSS. Mi padre perdió 140 miembros de toda su familia (familiares) en Polonia. Mi madre, perdió a su mamá, debiendo cuidar y criar a sus hermanos menores siendo aún una adolescente, mientras que su padre fue a combatir en la guerra, perdiendo su preciada adolescencia mientras trabajaba en una fábrica de granadas a sus 15 años. Todo esto se debió al colapso económico mundial a partir de una depresión de la que nunca lograron recuperarse y la creación del fascismo, el resultado final del fracaso del capitalismo y de una ideología política utilizada por algunos países para controlar el mundo en pro de ganancias y beneficios políticos y económicos.

Nos enfrentamos a una crisis similar hoy, como lo hicimos en 1940, pero quizás incluso peor. Las mismas empresas que producen materiales para fabricar bombas y gases de destrucción que mataron a más de 80.000.000 de personas, ahora están utilizando las mismas materias primas para matar a los consumidores con los alimentos. Nosotros, a veces, morimos y sufrimos, dentro de unos pocos años de consumo de estos alimentos pero en general nosotros moriremos muchos años después. Esto se debe a un efecto residual dentro de nuestro organismo, mismo que tarda años en producir los resultados horribles. En Ecuador el 3% de todos los casos de cáncer se presentan en niños, ligeramente inferiores al resto del mundo desarrollado. Esto debería sacudirnos a todos, y debería obligarnos a cuestionar, ¿por qué? (1)

Las personas sufren cada día de enfermedades no infecciosas que no existían miles de años atrás. Estas enfermedades que matan lentamente a la gente están haciendo la vida miserable, como el cáncer, alergias, diabetes, hipertensión, enfermedades cardíacas, autismo, enfermedades del cerebro como el Parkinson, la depresión y el Alzheimer, problemas endocrinos y síndromes metabólicos. Daniel Lieberman, profesor de Harvard, las llama desajuste de la cultura causa enfermedades. Casi todas ellas podrían ser eliminadas si simplemente comiésemos alimentos naturales que no contengan productos químicos sintéticos y cambiaría nuestras vidas a vivir de un modo más integrado y en armonía con nuestro entorno natural. Lamentablemente, más del 95% de todos los alimentos contiene estos productos químicos y la mayoría de nosotros trabajamos en las zonas urbanas, alejadas de la naturaleza.

Nelly, mi esposa, y yo vinimos a Ecuador para disfrutar nuestra jubilación y vivir en una finca. No sabíamos nada acerca de agricultura y menos aún sobre nutrición salvo de la poca información que habíamos aprendido de las noticias o en las revistas. Una vez que empezamos a trabajar en la finca, todo cambió. En primer lugar, Nelly se enfermó debido al polvo químico que caía de la granadilla que fue rociada casi cada semana por un trabajador en la finca. Ella visitó a un médico que sugirió detener la pulverización. Al mismo tiempo, empecé a enseñar inglés en una escuela privada en Ibarra y una de mis estudiantes era una ingeniera agrónoma que también había estudiado con Jairo Restrepo de Colombia y Nacho Simón de México, quienes son expertos en agricultura orgánica. Ella nos explicó qué trabajar con los microorganismos en el suelo era la única manera correcta de cultivar alimentos. Luego de unas pocas semanas de aquellas primeras conversaciones con ella, dejamos de usar productos químicos en la granja.

Empezamos a estudiar y aprender la tecnología y la ciencia de la agricultura orgánica. Fuimos entonces golpeados con un golpe fuerte, mi hija mayor Rachel había desarrollado cáncer de mama. Dejé mi trabajo en la Universidad Técnica del Norte al instante, visite inmediatamente a mi hija y conocí al equipo de médicos. Nos reunimos con un médico tras otro, pero ninguno de ellos podría ofrecer una explicación de por qué una joven, inteligente, y aparentemente sana madre de familia podría tener cáncer. Rachel es experta en Pilates (ahora certificada) y yoga, y comía relativamente bien. Los médicos hablaron de las estadísticas y de los genes, pero no hubo ninguna respuesta sobre donde se originó la enfermedad o cómo prevenirla.

Aunque su seno izquierdo era el que tenía el tumor canceroso se aconsejó quitar ambas, cosa que ella hizo. Entonces ella se sometía a terapias químicas y radioterapia, inyecciones anti hormonas para prevenir la reincidencia del cáncer, y para generar la reconstrucción mamaria. Todos estos tratamientos fueron recomendaciones de los doctores basadas en el estado actual del cáncer. Estas recomendaciones provienen de las empresas farmacéuticas e industrias médicas que producen y comercializan los productos químicos y ofrecen terapias sin dar ninguna explicación científica de que provoca el cáncer en lo absoluto. Explican que las células cancerosas mutan y cambian su apariencia, debido posiblemente a factores ambientales. Me resulta increíblemente extraño que se esté investigando a los genes, cuando los seres humanos han cambiado difícilmente en su estructura en miles de años. Sabemos que los genes pueden cambiar dentro del cuerpo, pero la pregunta es, ¿por qué? Es una cortina de humo, un falso camino para hacernos creer una cosa cuando en realidad es otra que debemos seguir, para que sigan vendiendo sus drogas en un billón de dólares al año en todo el mundo. Podemos necesitar médicos, medicamentos y hospitales - pero es mucho más importante que tengamos alimentos sanos y de alta calidad para empezar. Como decía mi padre, si la base es débil, la casa siempre tendrá problemas.

La mayoría de las escuelas de Medicina no enseñan sobre nutrición, por no hablar de los beneficios nutricionales de los alimentos orgánicos. Si los médicos aprendieran de estos beneficios, ellos recomendarían únicamente comer alimentos orgánicos. Sin embargo no lo hacen. Ellos podrían decirle que coma más verduras, no obstante no saben nada sobre los efectos de los químicos sintéticos en el cuerpo. Ellos pueden sugerir no consumir grandes cantidades de azúcar pero saben muy poco acerca de los efectos de la Coca Cola en el sistema metabólico. Incluso las personas delgadas, tienen actualmente problemas significativos con el síndrome metabólico debido al consumo de azúcares que están engañando al cuerpo humano y no permiten la entrega de insulina. Los mayores culpables son las gaseosas y los azúcares sintéticos.

Los médicos aprenden a recetar medicamentos. Se convierten en legítimos traficantes de drogas. Una de las industrias en mayor crecimiento en el Ecuador es la farmacia de la esquina. Obviamente todas las drogas no son malas, pero se plantea la pregunta, ¿por qué existe tal aumento de farmacias en Ecuador por cientos; en algunos casos 5 en una intersección? ¿Qué está causando el aumento de la necesidad de medicamentos? El hecho de que estamos enfermos; ¿por qué? Mi respuesta y la de muchos investigadores es que nuestra comida nos está enfermando. La única cosa constante que es universal en todo el Ecuador y el mundo es el cambio en la producción de alimentos. No hemos cambiado únicamente nosotros. Hemos destruido los métodos agroecológicos utilizados por nuestros antepasados durante cientos de años, mediante los que se alimentaba a las personas en toda América Latina y los hemos reemplazado con uno basado en productos químicos sintéticos con absolutamente ningún conocimiento de lo que sucedería al consumirlos. Hemos estado comiendo alimentos cultivados y procesados con productos químicos sintéticos y nuestra salud ha empeorado cada año con cero investigaciones desde antes. Ahora, las empresas que producen estos productos químicos nos dicen que tan seguras son, sin embargo nuestra salud cuenta una historia diferente. ¿Qué piensa usted?

Cuando el cáncer, amenazó con tomar la vida de mi hija, decidí aprender más sobre el tema de la nutrición orgánica, enfermedades por comer alimentos cultivados convencionalmente y alimentos cultivados de modo transgénico (ADN modificado en las semillas). Después de leer muchos artículos y libros publicados de muchas universidades, me quedó muy claro que el cambio en la manera en la que cultivamos nuestros alimentos representa más del 50% de todos los tipos de cáncer y otras enfermedades no infecciosas. Esto también me ha llevado a aprender por qué mi nieta Josie ha desarrollado diabetes tipo uno a la tierna edad de dos años. Esto fue causado por una confluencia de factores tales como la falta de suficientes alimentos orgánicos nutritivos, disparadores ambientales de los pesticidas que son una carga para el sistema inmunológico del cuerpo, estrés y un ataque viral en su cuerpo. Los niños en Ecuador y en todo el mundo están ahora experimentando un aumento de la diabetes tipo 1. El número de personas con diabetes tipo 1 va creciendo exponencialmente, aumentando un 6% por año en los niños de cuatro años, y el 4% para niños entre las edades comprendidas entre 10-14 años. También existe evidencia creciente que vincula a los contaminantes ambientales, especialmente plaguicidas, en el desarrollo de la resistencia a la insulina y diabetes tipo 2. (2)(3)

Los campesinos representan casi el 40% de la población ecuatoriana. Ellos viven en comunidades rurales. Una gran parte de ellos no tienen acceso a agua potable o de riego durante todo el año. Ellos trabajan sus pequeñas parcelas, o en haciendas y plantaciones. Al igual que los obreros de las fábricas, quienes son aislados de las decisiones de la sociedad sobre las cuales se debe construir la misma y sobre quién se beneficia de este trabajo, el campesino está en la misma situación. Las empresas extranjeras han cambiado la tecnología de cultivo de las formas desarrolladas durante cientos de años a través de las transiciones hechas de los aztecas hacia los mayas y hacia los incas, a los químicos sintéticos.

Los peruanos en sólo cien años aumentaron su producción de papas en camas, mismas que formaban nuevo humus con cada plantación. Los Incas utilizaron el sistema de camas conocido como la Milpa que permitió cultivar y cosechar maíz, fréjol y calabaza cada año, este sistema era sostenible y produjo comida muy nutritiva. Su sistema de agricultura fue considerado como el más prolífico en la alimentación de muchos cientos de miles de personas y el más avanzado. Los argentinos desarrollaron una rotación de ocho años, donde cinco años fueron para el pastoreo de ganado y posteriormente los siguientes tres años cultivaron sus vegetales en la misma tierra siendo está muy productiva. El estiércol de ganado fertilizó la tierra junto con la maleza verde en descomposición para producir suelos muy ricos.

América Latina podría mejorar estas prácticas mediante la investigación y la utilización de mejores herramientas para continuar en una agricultura agroecológica, que proporcionará una excelente nutrición y que es amigable con el medio ambiente, pero las compañías extranjeras no obtendrían ningún crédito económico de esa forma. El campesino se beneficiaría con una vida saludable, libre de enfermedades causadas por el uso de químicos sintéticos y los consumidores se beneficiarían de una alimentación nutritiva y saludable, y nuestro medio ambiente se beneficiaría con agua no tóxica, de la regeneración de los suelos y la no presencia del calentamiento global.

Con un azadón, y un machete ellos trabajan la tierra. Con sus propias tierras, son capaces de alimentar a sus familias y a otros en sus comunidades. Son principalmente los pueblos indígenas de verdaderos ancestros, Caranquis, Incas y otros, y son estos ancestros quienes fueron asesinados por los conquistadores españoles y su suerte ha cambiado ahora de manos de los conquistadores que llegaron por barco a aquellos que viven en el extranjero y ahora quieren tener control remoto de nuestro modo de vida a través de la agricultura y la alimentación.

Los campesinos también son los afro ecuatorianos quienes todavía sufren de racismo. Al igual que la vida de los campesinos e indígenas en todo Ecuador, los afros ecuatorianos están regados a través del Ecuador, pero principalmente viven y trabajan la tierra en varias provincias de la costa. Como grupo, son los más pobres de todos los trabajadores en Ecuador. Esto se traduce en una mala calidad de vida. La agricultura orgánica les permitiría disfrutar de mayor prosperidad y mejor salud.

Indígenas, afro ecuatorianos, mestizos, blancos, todos los campesinos están haciendo lo que mejor saben hacer, trabajar la tierra, plantar las semillas y alimentar a la gente aquí y en el extranjero. A pesar de que por lo general son los más pobres de la población, aman el campo. Muchos siguen practicando métodos agroecológicos de agricultura que se lleva a cabo sin productos químicos, pero sin suficiente conocimiento de la ciencia sobre las estrategias orgánicas, por lo tanto utilizan productos químicos como un último recurso para el control contra insectos y plagas, como se les conoce aquí.

Los campesinos que trabajan con productos químicos sintéticos aumentan el riesgo del fracaso económico y una posible ruina financiera. Ellos utilizan sus tierras como garantía de préstamos para la compra de fertilizantes y plaguicidas, insecticidas y fungicidas (biocidas). Con un buen precio en el mercado para las papas, fréjoles o maíz y un mínimo de problemas, se puede pagar el crédito y hacer un exiguo salario por unos meses de trabajo. Si el mercado está saturado con el producto, o encuentran problemas climáticos, mala semilla, robo u otros tantos problemas, pierden y puede ser una pérdida significativa.

Los verdaderos beneficios de la agricultura química sintética van siempre

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