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Nuevos estudios sobre la interpretación
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Libro electrónico324 páginas6 horas

Nuevos estudios sobre la interpretación

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Para Guastini la interpretación (en abstracto, o propiamente dicha) es una traducción intralingüística, una reformulación de los textos normativos y, obvio, un traductor (intérprete) no prescribe, sino que reformula lo dicho por el emitente (autoridad normativa), quien, en cambio, sí prescribe. Un segundo camino es considerar que el lenguaje de los intérpretes (los enunciados interpretativos decisorios) sí están, de modo indirecto, en función prescriptiva. Se puede entender que la intención de un intérprete al enunciar enunciados interpretativos es la de influenciar, dirigir, la decisión interpretativa de otros intérpretes hacia el significado por él adscrito al texto normativo, o dicho en otras palabras, estos enunciados interpretativos tienen la idoneidad de servir (a otros intérpretes, en especial a los jueces) como respuesta justificativa a la cuestión práctica que consiste en qué significado atribuir a un texto normativo.
IdiomaEspañol
Fecha de lanzamiento1 ene 2010
ISBN9789587720020
Nuevos estudios sobre la interpretación

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    Nuevos estudios sobre la interpretación - Riccardo Guastini

    Serie orientada por CARIOS BERNAL PULIDO

    ISBN   978-958-710-660-2 E-BOOK

    ISBN   978-958-710-612-1

    ISBN EPUB  978-958-772-002-0

    ©     2010, RICCARDO GUASTINI

    ©     2010, DIEGO MORENO CRUZ (trad.)

    ©     2010, UNIVERSIDAD EXTERNADO DE COLOMBIA

    Calle 12 n.° 1-17 este, Bogotá

    Tel. (57-1) 342 0288

    publicaciones@uexternado.edu.co

    www.uexternado.edu.co

    Primera edición: noviembre de 2010

    Ilustración de cubierta: Bodegón, por Juan Gris, 1913, Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid.

    Composición: David Alba

    Prohibida la reproducción o cita impresa o electrónica total o parcial de esta obra, sin autorización expresa y por escrito del Departamento de Publicaciones de la Universidad Externado de Colombia.

    ePub x Hipertexto Ltda. / www.hipertexto.com.co

    PRESENTACIÓN:

    DISTINGUIENDO EL LENGUAJE JURÍDICO{*}

    Diego Moreno Cruz{1}

    A mi modo de ver, la parte más relevante del razonamiento jurídico, que vale la pena analizar, no es la justificación interna de las decisiones judiciales, ni tampoco la justificación externa de las premisas fácticas, sino la justificación externa de las premisas normativas; en suma, la argumentación de la interpretación, las técnicas con las cuales de un enunciado normativo se obtienen normas (entendidas como significados), así como las técnicas con las cuales de normas formuladas se obtienen ulteriores normas no formuladas (con procedimientos a veces lógicos y, más frecuentemente, pseudo-lógicos) [...] Además, personalmente, encuentro de gran interés los modos de razonar de los juristas, entre otras cosas porque pienso que son los juristas -más bien que los jueces- quienes construyen el Derecho, y que es la dogmática jurídica la que forja la forma mentis de los jueces{2}.

    Para mí es un honor presentar, a la comunidad hispanohablante, los nueve Nuevos estudios sobre la interpretación del profesor genovés y teórico del derecho RICCARDO GUASTINI.

    Los nueve estudios que componen el presente libro son, para quien los lee, una terapia sobre el uso del lenguaje en la práctica (o experiencia) interpretativo-jurídica. La recurrencia del autor a distinciones sirve para dar cuenta de ilusiones, mitos, propagandas y doctrinas que se esconden en el uso (consciente e inconsciente) de expresiones (como interpretación) ambiguas, por parte de teóricos y juristas, en discursos que no versan sobre lo que es la práctica interpretativa jurídica, sino sobre lo que debe ser dicha práctica y que desconocen, además, la peculiaridad del lenguaje jurídico respecto a otros tipos de lenguaje (como el ordinario).

    El autor pretende describir la práctica interpretativa de textos (disposiciones, formulaciones, enunciados) normativos por parte de una clase particular de intérpretes: los juristas, jueces y abogados{3}. De este modo, sus estudios se dirigen al hecho complejo que es la comunicación entre autoridad normativa (es decir, cualquiera que pueda crear textos normativos o normas jurídicas{4}) e intérpretes (juristas, jueces y abogados) de textos normativos. Para simplificar la complejidad de este hecho, y para poderlo describir, el autor considera funcional el análisis conceptual y lógico sobre el lenguaje de los intérpretes{⁴a}. De este análisis resultan, en su discurso teórico, (re)definiciones por medio de distinciones,es decir, enunciados que tienen la forma X es distinto a Y o T no es igual a N, etc., donde cada una de las variables X, Y, T y N, ocupan el lugar de conceptos (de redefiniciones y de definiciones estipulativas).

    De modo que, el profesor genovés, por medio de la actividad de distinguir, crea conceptos (definiciones estipulativas), redefine de modo más preciso otros ya difundidos, y señala cuales conceptos (o distinciones) realizados por otros (teóricos del derecho o juristas) son idóneos (o no) para denotar lo que en realidad sucede cuando se interpretan textos normativos por parte de los intérpretes.

    Esta presentación está seccionada en dos partes. En la primera trataré algunas de las distinciones utilizadas (o presupuestas) por el teórico genovés en el presente libro. Reservaré la segunda para tratar una distinción (comunicación jurídica / comunicación ordinaria) cuyo criterio de diferenciación está basado en las distinciones expuestas en la parte precedente.

    1.LA DISTINCIÓN MATRIZ SER/DEBER SER: LA DISTINCIÓN

    LENGUAJE DESCRIPTIVO/LENGUAJE PRESCRIPTIVO

    De acuerdo con Guastini, la locución lenguaje jurídico hace referencia a uno de dos discursos (o hechos) distintos{5}. Por una parte, al discurso del derecho, es decir, al lenguaje en el que están formuladas las fuentes, este es, el lenguaje de la autoridad normativa; por otra parte, al discurso sobre el derecho, es decir, al lenguaje que versa sea sobre las fuentes, este es, el lenguaje de los juristas (doctrina), jueces y abogados, sea sobre el lenguaje de los juristas, jueces y abogados, es decir, el lenguaje de la ciencia jurídica.

    Vale advertir que no obstante el hecho de que el lenguaje de los juristas (doctrina), jueces, abogados y de la ciencia jurídica sean todos lenguajes de los juristas sobre el derecho, son, en realidad, lenguajes en funciones (pragmáticas) distintas. Una cosa es preguntarse qué cosa sea el derecho (¿quid ius?), otra es preguntarse qué cosa dice (o prescribe) el derecho (¿quid iuris?){6}.

    En otras palabras, se trata de discursos distintos, es decir, secuencias de enunciados en funciones distintas. Ahora bien, cada uno de estos enunciados expresa proposiciones de clases diferentes. El contenido de significado de los enunciados descriptivos son proposiciones que pueden ser verdaderas o falsas (ya que se refieren a un estado de cosas, a hechos), mientras que el contenido de significado de los enunciados prescriptivos son proposiciones (normas jurídicas) ni verdaderas, ni falsas -de modo que no son proposiciones en sentido técnico (ya que buscan influenciar sobre un estado de cosas, sobre un[os] hecho[s]). El lenguaje en función descriptiva se puede decir que es utilizado para conocer la realidad (de modo que las palabras se adecuen al mundo), para informar sobre un estado de cosas (state of affairs); en cambio, el lenguaje en función prescriptiva es utilizado para influenciar en la realidad (de manera tal que el mundo se adecue a las palabras); busca influenciar en el comportamiento de las personas, esto es, busca guiarlas{7}.

    El discurso teórico de GUASTINI se ocupa del análisis del lenguaje de la autoridad normativa; es un discurso sobre otro discurso: un metalenguaje descriptivo cuyo lenguaje- objeto{8} es el lenguaje prescriptivo de la autoridad normativa, y la descripción del lenguaje prescriptivo de la autoridad normativa no es más que la descripción de comportamientos humanos que tienen la característica especial de ser productivos de normas o de estar guiados por normas{9}.

    Para una descripción tal, Guastini mantiene una actitud, requerida por el iuspositivismo metodológico (en contraposición a la actitud requerida por el positivismo ideológico y por el iusnaturalismo){10}, de expositor, la cual consiste en decir algo sobre lo que es la interpretación jurídica, en oposición a la actitud de censor, la cual consiste en decir algo sobre lo que debe ser{11} la interpretación jurídica, o lo que es lo mismo, decir algo sobre sus méritos{12}. De modo que, en oposición al lenguaje del censor, el lenguaje (o análisis conceptual y lógico del discurso teórico) de Guastini no se dirige a valorar los méritos de la práctica interpretativa, sino que, por el contrario, se dirige a describir la práctica interpretativa de un modo, precisamente, avalorativo (Wertjreiheit){13}.

    La actitud avalorativa también sirve para dar cuenta de los juicios de valor realizados por los intérpretes en la práctica interpretativa, es decir, de la actitud crítica de los censores que se manifiesta por medio de enunciados del tipo: El texto normativo T no expresa la norma jurídica N1, sino la norma jurídica N2, por tanto, tu interpretación es (in) correcta; el enunciado interpretativo 'T significa S' es (in) correcto; utilizar el código interpretativo de la 'intención del legislador' para interpretar el texto normativo T es (in) correcto ya que contradice (o no) el código interpretativo del 'significado propio de las palabras' del texto normativo T; El texto normativo T expresa no sólo la norma jurídica N1, sino también la norma jurídica N2 si se tiene en cuenta la tesis dogmática planteada por el jurista Oráculo; El supuesto de hecho S es distinto al supuesto de hecho descrito en el antecedente de la norma jurídica N1, de modo que, no hay una norma jurídica que regle el supuesto de hecho S; El antecedente A de la norma jurídica N1 no es condición suficiente para que se produzca la consecuencia jurídica C establecida por la misma norma, ya que si se tiene en cuenta la excepción E, si 'A' no necesariamente 'C'; El texto normativo T no expresa la norma jurídica N1, sino la norma jurídica N2, ya que N1 contradice el principio o norma fundamental P, y N2, por el contrario, no, y así otros tipos de enunciados, todos los cuales valoran, sea el producto de la actividad de interpretación (normas jurídicas, enunciados interpretativos), sea los razonamientos normativos (que tienen por conclusión una norma jurídica) de los mismos intérpretes. Todos estos enunciados son formulados por juristas, abogados y jueces. Ahora bien, GUASTINI en su rol de expositor (de la práctica interpretativa) da cuenta de estas valoraciones, en cuanto hechos.

    De lo anterior se sigue que el lenguaje de los intérpretes (jueces, abogados, juristas) está en función prescriptiva, lo cual merece algunas palabras de aclaración.

    1.1. ENUNCIADO INTERPRETATIVO

    COGNOSCITIVO/ENUNCIADO INTERPRETATIVO DECISORIO

    El lenguaje de los intérpretes versa sobre el lenguaje de las fuentes, por tanto, el primero es un metalenguaje respecto al segundo que es su lenguaje-objeto (de modo que, el discurso teórico de GUASTINI es un meta-meta lenguaje).

    El discurso de los intérpretes está compuesto por enunciados interpretativos entre los cuales se pueden distinguir i.Enunciados que tienen valores de verdad, y ii. Enunciados que, por el contrario, carecen de tales valores{14}.

    i.Enunciados interpretativos que pueden ser verdaderos o falsos y, por tanto, que son parte de discursos cognoscitivos.

    Por una parte, están los enunciados interpretativos cognoscitivos constatativos, es decir, enunciados que pueden ser verdaderos o falsos ya que constatan un (hecho) estado de cosas: los significados, posiblemente atribuibles a un texto normativo, sobre los cuales hay acuerdo entre una comunidad de intérpretes. Dicho en otras palabras, son enunciados que registran (sobre la base de las reglas del idioma, de las distintas técnicas interpretativas en uso, de las tesis dogmáticas difundidas en doctrina, etc.), los contenidos de significado adscribibles a (o, dicho de otro modo, las normas jurídicas expresadas por) los textos normativos. Esta clase de enunciados interpretativos cognoscitivos son análogos a las definiciones lexicales, ya que dan cuenta, en un espacio y tiempo determinados, de los usos lingüísticos efectivos{15} en una comunidad de intérpretes dada.

    Por otra parte, están los enunciados interpretativos predictivos, es decir, enunciados que se refieren a la (im)probabilidad de que ciertos significados adscritos a (o, ciertas normas expresadas por) textos normativos sean tenidos en cuenta por los tribunales (jueces, órganos de aplicación) en futuros casos concretos.

    Es claro que esta clase de enunciados interpretativos (que dan constancia de un hecho y que predicen hechos) no están en función prescriptiva. Ahora bien, hay otra clase de enunciados interpretativos que carecen de valores de verdad y que, como se verá en seguida, están en función adscriptiva (y se podría decir que, de cierta manera, prescriptiva).

     ii.Enunciados interpretativos que no son ni verdaderos, ni falsos y que, por tanto, forman parte de discursos no cognoscitivos.

    Los enunciados interpretativos decisorios, resultado de la actividad de interpretación por antonomasia{¹⁵a}, caracterizan, en gran parte, la práctica interpretativa{16}. Estos enunciados son actos de lenguaje que sirven al intérprete para adscribir (o atribuir) significados a (fragmentos de) textos normativos, o mejor dicho, a enunciados completos{17}. Por medio de estos enunciados interpretativos no se constata (ni se predice) un hecho, sino que se elige un significado (entre otros posibles) para adscribirlo a un texto normativo. La actividad interpretativa respecto a estos enunciados interpretativos no consiste en un acto de conocimiento, sino en un acto de voluntad, de modo que los enunciados (interpretativos decisorios) por medio de los cuáles se expresa dicha voluntad no son ni verdaderos ni falsos. Por tanto, son enunciados del todo análogos a las redefiniciones, es decir, a la "selección de un significado determinado en el ámbito de los usos efectivos{18} o en otras palabras, a la elección de uno de los significados que han sido constatados por medio de los enunciados interpretativos cognoscitivos, y, por consiguiente, al descarte de los restantes{19}.

    Se había dicho que el discurso del intérprete está en función prescriptiva. Una prescripción (en sentido estricto) es un enunciado que sirve de respuesta justificativa a un cuestionamiento práctico del destinatario, de modo que la respuesta justificatoria que ofrece la prescripción influye en (o sirve de guía para) el comportamiento de dicho destinatario{20}. El acto de enunciación de un enunciado interpretativo decisorio por parte de un intérprete no influye sobre el comportamiento de las personas -por lo menos no, de modo directo. Es claro también que los enunciados interpretativos en sentido estricto (es decir, dejando de lado los enunciados interpretativos de constatación y predicción) no informan sobre un estado de cosas{21}, sino que adscriben un significado, entre varios posibles, a un texto normativo. Ahora bien, si por medio de los enunciados interpretativos (decisorios) se adscriben significados a textos normativos ¿de qué modo tales enunciados pueden ser considerados prescriptivos, es decir, enunciados idóneos para dar respuesta a cuestionamientos prácticos de los destinatarios? Se puede seguir uno de dos caminos.

    GUASTINI en el presente libro sigue un primer camino que consiste en negar que los enunciados interpretativos decisorios estén en función prescriptiva, de modo que sea preciso dejar de recurrir a la distinción lenguaje descriptivo/prescriptivo para referirse al estatuto lógico de los enunciados interpretativos decisorios. Para GUASTINI estos enunciados sirven para adscribir (al igual que las redefiniciones) significados a textos normativos y, por tanto, no son ni verdaderos, ni falsos.

    Bien se puede notar que adscribir y prescribir son actos lingüísticos del todo diferentes. GUASTINI en este sentido dirige una crítica a la tesis tarelliana según la cual los enunciados interpretativos decisorios son enunciados en función prescriptiva (o si se quiere, en términos de TARELLO, preceptiva). GUASTINI al respecto dice lo siguiente:

    Un enunciado interpretativo (T significa S) es un enunciado metalingüístico que incorpora dos enunciados del lenguaje objeto: el enunciado interpretado (el texto T) y el enunciado interpretante (el significado S). Evidentemente, Tarello aquí confunde enunciado interpretativo con enunciado interpretante. Este último es, cierto, una norma. Pero nada dice esto sobre el estatuto lógico del enunciado interpretativo, ya que la norma en cuestión no es proferida mediante el enunciado interpretativo, sino que sólo es mencionada en él. Creo que, para resolver el problema, se debe abandonar la idea de que las funciones, respectivamente, descriptiva y prescriptiva del lenguaje sean (no sólo mutuamente exclusivas, sino también) conjuntamente exhaustivas. Hay buenas razones para considerar que los enunciados interpretativos tienen carácter adscriptivo, no de modo diverso al de las definiciones estipulativas{22}.

    Para GUASTINI la interpretación (en abstracto, o propiamente dicha) es una traducción intralingüística, una reformulación de los textos normativos y, obvio, un traductor (intérprete) no prescribe, sino que reformula lo dicho por el emitente (autoridad normativa){23}, quien, en cambio, sí prescribe.

    Un segundo camino es considerar que el lenguaje de los intérpretes (los enunciados interpretativos decisorios) sí están, de modo indirecto, en función prescriptiva{24}. Se puede entender que la intención de un intérprete al enunciar enunciados interpretativos es la de influenciar, dirigir, la decisión interpretativa de otros intérpretes hacia el significado por él adscrito al texto normativo, o dicho en otras palabras, estos enunciados interpretativos tienen la idoneidad de servir (a otros intérpretes, en especial a los jueces) como respuesta justificativa a la cuestión práctica que consiste en qué significado atribuir a un texto normativo.

    1.2. LA TEORÍA  ESCÉPTICA  DE LA  INTERPRETACIÓN  JURÍDICA

    GUASTINI pretende ofrecer una teoría sobre la naturaleza de la actividad interpretativa. Respecto a la teoría escéptica de la interpretación, de la cuál él es partidario, señala que es una teoría que

    [.] se remonta al realismo jurídico americano de la primera mitad del siglo XX{25}, que también está implícita en la doctrina pura del derecho{26} y que hoy es sostenida por una parte minoritaria de la doctrina {27}. Esta teoría, siendo consciente de la multiplicidad de técnicas interpretativas y del rol jugado por las construcciones dogmáticas de los juristas, toma en serio la equivocidad y la vaguedad del lenguaje de las fuentes del derecho, lo que tiene por consecuencia que, antes de la interpretación, no existe algún significado objetivo de los textos normativos{28}.

    Respecto a las otras teorías de la interpretación (cognitiva e intermedia), de la que son partidarios la mayoría de teóricos, considera que

    Escapa a éstas un aspecto esencial -quizás el más importante- de la experiencia jurídica: la interpretación doctrinal{29}.

    Ahora bien, con el término realismo jurídico se hace referencia a una de tres, por decirlo así, escuelas (o movimientos intelectuales): la escuela realista escandinava{30}, la escuela realista estadounidense (o, como es más conocida, americana){31}, y, por último, la escuela realista italiana (en especial, genovesa){32}.

    A partir de las críticas que Hart realizó -en The Concept ofLaw (1961, cap. vii)- al realismo jurídico, se difundió entre los teóricos del derecho la idea de que, en la descripción general del derecho, realismo y positivismo jurídico se oponen entre sí{33}.

    No obstante, los trabajos teóricos de GUASTINI son ejemplo de la posibilidad de describir el derecho a partir de un concepto positivo-normativo (como conjunto de normas) y realista del mismo (el derecho como hecho). De modo que, para GUASTINI, el realismo jurídico no se opone al positivismo, por el contrario, es una variante del positivismo jurídico{34}.

    1.2.1. El derecho y la interpretación jurídica como hechos

    observables desde un punto de vista externo teórico-jurídico

    Bentham fue el primero en evidenciar -en Fragment on Government (1776), y en An introduction to the Principies of Morals andLegislation (1789)-, la importancia que la distinción ser/ deber ser tiene para conocer el derecho como método para remover el velo de misterio con el cual las ficciones y la formalidad de los abogados (en su caso) del common law y de los escritores iusnaturalistas, de su época, cubrían al derecho.

    Los tres movimientos realistas nacen, precisamente, como crítica a supuestas descripciones o teorías normativas del derecho que cubren con misticismo la realidad, la práctica o la experiencia jurídica. Los tres movimientos comparten con Bentham (quién ya había expresado mucho tiempo antes) un interés por la desmitificación del derecho (en su caso, inglés). Para Bentham, al igual que para las escuelas realistas, es necesario utilizar instrumentos idóneos que aseguren una verídica exposición que esté conducida por un método natural{35}. De modo que cada una de las escuelas realistas se compromete con una metodología empirista, conforme a la cual el derecho es observado y descrito como un hecho (law as factf){36}

    Esta actitud de GUASTINI está comprometida con la descripción del derecho conforme al principio empírico, de acuerdo con el cual sólo se puede decir algo sobre el derecho desde un punto de vista (externo) teórico-jurídico: desde el cual el derecho sea un hecho social y nada más que eso{37}.

    No obstante, sería totalmente inadecuado mostrar a GUAS- TINI como un teórico preocupado por ofrecer una definición (del concepto) de derecho. Más bien, se puede decir que el teórico genovés caracteriza el fenómeno del derecho, sea dando cuenta de su carácter lingüístico (el derecho es el lenguaje prescriptivo de la autoridad normativa{38}), sea dando cuenta de ciertas características de la estructura del derecho (entre las normas jurídicas hay distintos tipos de jerarquía -estructural, material, lógica, axiológica-; el derecho está conformado por tres ingredientes: fuentes, normas jurídicas expresas y normas jurídicas no expresas).

    El derecho (lenguaje jurídico) es un hecho social y las normas jurídicas, desde un punto de vista cognoscitivo (empírico), son hechos, entidades lingüísticas formuladas y utilizadas por parte de los operadores jurídicos para justificar decisiones, para lo que aquí interesa, interpretativas.

    Es preciso dar cuenta de dos distinciones que son utilizadas por el teórico genovés que consienten describir la práctica jurídico-interpretativa como un hecho observable, con prescindencia de que tanto (i) la actividad de interpretación, como (ii) la actividad de razonamiento sean procesos (hechos) psicológicos o mentales de los operadores jurídicos.

    i. La distinción interpretación-actividad/interpretación- producto (o resultado de dicha actividad){39}. La actividad de interpretación de textos normativos (o de enunciados lingüísticos) es -para GUASTINI- una actividad (hecho) mental, psicológico, de los intérpretes (juristas, abogados, jueces) y, por tanto, no es susceptible de ser objeto de análisis lógico, ya que no es un hecho observable (por lo menos para un jurista). En otras palabras, conviene tratar a la interpretación "no como una actividad mental, sino sobre todo como una actividad discursiva [...] Desde este punto de vista la interpretación se

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