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La Venezuela de Marianto

La Venezuela de Marianto

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La Venezuela de Marianto

valoraciones:
5/5 (1 clasificación)
Longitud:
626 páginas
6 horas
Publicado:
23 ene 2016
ISBN:
9781310477577
Formato:
Libro

Descripción

La Venezuela de Marianto recoge el sentir y hacer de una mujer, madre, educadora y escritora venezolana nacida en Democracia en el año 1960. La escritora desliza su pluma en desahogo ante tanto sinsentido en su amado país desde la entrada del siglo XXI. Es la vivencia de la mujer venezolana de clase media que ha navegado entre la incertidumbre, la necesidad y la felicidad, levantándose de cada tropiezo y buscando lo más hermoso en el fondo de todas las cosas.

El texto se impregna de reflexiones en búsqueda de sentido, reflexiones en familia, y diálogos sobre la situación de su país, para luego introducirse en una mirada hacia la educación, la investigación y las políticas públicas educativas como salida para recuperar a su amada Venezuela.

La secuencia de cada sección es temporal, puede ser abordado en forma lineal o seleccionando cada título. Se propone la autora dejar una huella trascendente y conectar el alma y el sentimiento, en primer lugar, de todos los venezolanos esparcidos por el mundo y de los que permanecen en el territorio. Pretende con sus descripciones y narraciones cargadas de metáforas, impactar y advertir a todos los ciudadanos libres del mundo.

Publicado:
23 ene 2016
ISBN:
9781310477577
Formato:
Libro

Sobre el autor

Nace en Caracas en 1960, hija de Gabriel Angarita y Lucila Sergent, producto de un parto gemelar con María Cecilia Angarita. Madre de 4 hijos, educadora, escritora de cuentos para niños y adultos, escritora de ensayos, investigadora en el área educativa y políticas públicas en educación, coach, conferencista, facilitadora de talleres en el área de liderazgo, motivación, desarrollo personal, resolución de conflictos, inteligencia emocional, inteligencia espiritual y asesora en el área de políticas públicas en educación.


Vista previa del libro

La Venezuela de Marianto - María Antonieta Angarita Sergent

CONSTRUYENDO METÁFORAS

UN CUENTO LATINOAMERICANO

En ese lugar todo el mundo vivía de puros cuentos. El cuento del día anterior amenizaba la mañana de cada día y ¡ni se diga lo que disfrutaban con los recuentos del vecino más cercano! Gracias a Dios que por mucho cuento que hubiese, nadie se cansaba de oírlos porque la fuente de los cuentos de donde salía la vida del pueblo siempre estaba aceitada, brillante y bien bonita. Así que todos los cuentos que alimentaban a la gente eran buenos y bien hechos. Si es así, ¡no había ningún problema de vivir de puros cuentos! Era tan importante el cuento, que le llamaron el país de los cuentos y hasta en las universidades era obligatorio aprender a escuchar y recitar cuentos. Por su puesto, el Presidente era un cuenta cuentos y ¡merecía mucho respeto! En los encuentros internacionales, los presidentes de otros países esperaban ansioso el cuento que relataría el presidente cuenta cuentos en su discurso oficial. Gracias a esos encuentros, se había establecido un convenio para distribuir los cuentos a nivel mundial. Fue tal el éxito, que la industria de los cuentos se convirtió en el pilar de la economía nacional.

Sin embargo, no podía faltar el grupo de malvados y envidiosos que eran incapaces de escuchar y contar un buen cuento e hicieron un plan para desestabilizar el país de los cuentos bonitos. ¡El proyecto era malévolo! No consistía en dañar la fuente fabricadora de cuentos, sino en reprogramarla para que contara falsedades, mentiras y cuentos alejados de moral y doctrina alguna, para confundir a todo el mundo sin que se percataran de lo que estaba sucediendo, ya que le colocarían una dosis de hipnotismo al cambio que introducirían en el sistema de la fuente, de manera que los habitantes ni siquiera a través del tiempo, se percataran de lo sucedido. Esto permitiría que los malvados se hicieran dueños del gobierno y acomodaran los ingresos nacionales a su antojo y beneficio personal. Comenzó entonces una ola de injurias y equivocaciones, insultos entre unos y otros, ofensas por los relatos malvados que la fuente estaba produciendo. Informaciones negativas, poco entendimiento y pobreza por todos lados. Todos estaban confundidos y desconcertados, no comprendían lo que estaba sucediendo. La gente que intentaba enderezar los cuentos, se confundía y caía en el lodo del pleito, del engaño y la persecución. Añoraban aquel tiempo en que se vivía feliz a punta de cuentos, recuentos y cuenta cuentos.

Pero el grupo de malvados no se percató que el alma del pueblo no había perdido el gusto por los cuentos buenos, porque los sabios y prudentes del lugar guardaban muy celosamente los manuscritos de aquellos viejos tiempos y nunca dejaron de disfrutar y de leer a los demás, los hermosos relatos de aquellos momentos de historia nacional. En oportunidades los llamaban de instituciones y universidades de renombre, entonces dictaban foros y charlas sobre historia nacional y buenos cuentos, pero al mezclar esta labor con el desorden de los cuentos reprogramados, aquello se enredaba en un terrible descuento.

Solo se salvaban del desastre, los orientadores, padres y educadores que inventaban sus propios cuentos a falta de aquella máquina que ofrecía relatos hermosos y los contaban a sus hijos y alumnos. Estos cuentos no estaban reprogramados, recordaban los que otrora aquella máquina brindara. Cerca de la fuente famosa, existía desde hace muchos años, una hermosa escuela llamada El Escondite. Allí los educadores si vivían de buenos cuentos. Lo recuerdo porque fue allí donde aprendí y conté muchos cuentos. Comenzaba la fiebre del béisbol, entonces los muchachos practicaban a diario después de escuchar el relato que el maestro les brindaba para comenzar la jornada.

Se cuadró al bate Guillermo Caraota Hernández, como lo llamaban los compañeros de equipo, porque cada vez que jugaba se comía una suculenta empanada de caraotas negras, ya que según él, le daría la fuerza de mil hombres para batearla de jonrón. ¿Qué tenía la empanada de caraotas ese día?, no lo sé, solo recuerdo que el joven Guillermo bateó la bola de frente, no con la fuerza de mil hombres, sino de todo un pueblo en busca de su objetivo. La bola salió del terreno y fue a dar, no se sabe si por pura coincidencia o por dirección precisa del batazo, al mero corazón de la fuente reprogramada de los cuentos. Perforó por completo el sistema hasta quedar totalmente desecha. ¡Hubo alarma Nacional! ¡Aquel batazo desestabilizó el orden nacional! ¡Por culpa de una empanada de caraotas negras y una bola de béisbol, se acabaría la economía nacional!

Ese era el cuento que corría de sitio en sitio. Reuniones por aquí y por allá, historias turbia en cada casa, expectativas por lo que sucedería era el tema del día. Decidió entonces una comisión de sabios, prudentes y jóvenes cuenta cuentos, organizar desinteresadamente todos aquellos cuentos que hacían la historia del país de los buenos cuentos y cuenta cuentos. Pidieron el esfuerzo de la gente, en especial de los padres, educadores, estudiantes y profesionales que todavía sabían hacer y contar buenos cuentos, para ofrecer la verdadera historia de su pasado, para que así hubiese una fuente viva de cuentos en el alma de cada latino americano. Fue así como hubo un nuevo comienzo. Después de mucho dolor, se retomó las riendas de la historia y se rompió el hipnotismo para seguir forjando el futuro en el alma de cada ciudadano.

Guillermo Caraota Hernández siguió bateando, estudiando, leyendo y contando buenos cuentos. Creció, se hizo profesional y tuvo familia y a sus hijos siempre les contó el cuento aquel de la empanada de caraotas negras que había despertado a su pueblo. Yo sigo contando cuentos y enseñando a contarlos. Este es uno de mis preferidos, porque cuenta la historia vivida de Venezuela, un país latinoamericano.

(08-09-97)

(Modificación: 17/03/2013)

SUEÑO LUEGO EXISTO

La religión fue cosa importante para educarnos a mí y a mis hermanos, por supuesto, estudiamos en colegios de curas y monjas. Empezó allí el cuento dramático que si el demonio te lleva, que si lo que haces es pecado y aquello no, ten cuidado con el diablo, que si las pailas del infierno, el demonio te va a tocar. Recuerdo en horas de recreo que cuchicheábamos sobre si el demonio existe con todo y cola. Y con esa historia acolchándome el cerebro, estructuré mi funcionamiento vital desde entonces.

Pero el asunto no paró allí, comenzaron cuando entré en razón, ¡no para comprenderlos, pero sí para escucharlos!, los rumores aquellos de que el mundo se va a acabar, que si viene el Apocalipsis, que un tal Nostradamus predijo y todo es verdad, que si las profecías se dan paso a paso, que si el Cerro Ávila ruge, que si un terremoto se lo llevará todo. Cuando sucedió el famoso terremoto de la ciudad de Caracas en el 67, por supuesto, mi cerebro infantil ensartó todos aquellos fantasmas como si fuesen absoluta verdad. Para más colmo, escuchaba los cuentos de la bruja del 88, la de Bello Monte, Caurimare y Parque Central, que lo habían predicho unos días atrás.

Cuando comulgué entonces por primera vez, sentí un alivio colosal, pensé: ¡ahora el demonio no me puede llevar, quizás tenga tiempo de salvarme antes del famoso juicio final! Entonces soñaba que estaba a punto de morirme y que un cura llegaba justo a tiempo para bendecidme y darme la comunión para no irme derechito al infierno. A pesar de todas estas fantasmagóricas creaciones, más las novelas y películas de vampiros que veía en televisión para anestesiar un poco aquel colchón de terrores que se introducían en mi mente, continué estudiando y creciendo hasta hoy. ¡La verdad es que para ser feliz y disfrutar de mis juegos infantiles, tenía que soñar, ya fuese despierta o dormida!

Inmersa en ese mundo pintoresco y fantasioso, comencé a interesarme en los horóscopos, ya siendo una adolescente normal, comenzaron a tentarme las revistas de interpretaciones de sueños, ¡A quién no! Al leer la prensa diaria, me horrorizaba cuando al final de cada año comenzaban con las fulanas predicciones "Que si el año de la cabra, el año del mono, morirá alguien de tu entorno, que si se acerca el fin de los tiempos, que si los platillos voladores, que si el triángulo de las Bermudas, que si ya nació el anticristo, que si el eje de la tierra se volteará, que si tres días de oscuridad y pare usted de contar. No sé si le pasaba igual a todo el mundo, pero ese misterio, ese algo desconocido siempre rodeaba mi entorno.

¡Qué decir del mercado de utensilios! tarot, revistas especializadas en leer el futuro, bolas de cristal, santos, aguas, ramas, velas, velones y al mismo tiempo tratando de cumplir los nueve primeros viernes del mes asistiendo a misa en el colegio para ganarme mi puesto en el cielo ¡Por supuesto nunca lo logré!.

La verdad es que trataba de llevar una vida normal, pero inconscientemente me acosaban todos estos monstruos disfrazados de verdad que me ofrecía el mercado social de oportunidades. Pensaba que era peor contárselo a mis padres o a mis hermanos, me darían por boba si trataba de preguntar sobre aquellas supuestas verdades que se escuchaban a diario, ¡podía pasar por loca o esquizofrénica! No me tocó más remedio que refugiarme con las parejitas de la adolescencia, tratando de descubrir veladamente si tenían las mismas confusiones, pero solo les inquietaba el sexo.

Con esas nuevas experiencias de la adolescencia, calmé por un tiempo aquellos tormentosos temores, gracias a ello, dejé de pensar y comencé a vivir en paz, pero perdí mucho tiempo para disfrutar de mis sueños, de las imágenes oníricas que me hacían vivir fantasías hermosas. Calderón de la Barca hablaba sobre ello, decía que la vida es sueño. Cuando me tocó estudiarlo en el colegio, comprendí que ya había existido alguien en la historia de la humanidad que sentía lo mismo que yo, pero tampoco se lo comuniqué a nadie, porque podían pensar que éramos dos locos más en el globo terráqueo, o creerían que yo podía interpretar sueños y hasta de pitonisa me podían etiquetar. Ese no era mi deseo.

Poco a poco, me tocó decidir con libre albedrío, lo que quería hacer en la vida. Como crecí asistiendo a un colegio de monjas, supieron exprimir de mí todos esos sentimientos altruistas de ayuda al prójimo, etc, etc, etc, con los que hacían que todos los meses entregaras dinero para los niños pobres y te hiciesen sentir sentimientos de culpa por gastar algo en complacerte a ti misma.

Así que, hondo, muy hondo, mi deseo de ser alguien comenzó queriendo ayudar a los demás, queriendo resolver los problemas de la humanidad, pero cómo yo, una simple colegiala que vivía en el mero centro del globo terráqueo podía hacer algo importante en la vida si la gente andaba como loca con los mismos fantasmas, sueños y verdades que habían configurado mi pensamiento. Las noticias en la prensa sobre guerras, pobreza, hambre, corrupción, drogas ¡era demasiado para mí!

Quería tener una vara mágica, pero a nadie le contaba aquello, porque podía parecer ridículo tener esos deseos de solucionar los problemas del planeta. Así que me convertí en una simple maestra de escuela y seguí creyendo en mis sueños, sueños que con el tiempo se fueron transformando en hechos y palabras que ahora escribo, libres de toda aparente confusión y terror que otrora me conformaron.

Todavía sigo pensando que es imposible hacerle entender al mundo entero que dejen de creer en todo ese arsenal de porquerías, que desenchufen sus circuitos con lo externo y los enchufen en su propio ombligo para que comprendan lo que tiene verdadero sentido, que la única religión que existe nace en el propio corazón.

Por eso sueño, sueño y creo en ellos. Con ellos traspaso dimensiones y patrones que no se pueden reventar estando despierto y rodeado de mentiras y temores. Si cuento todo esto, dirán que estoy loca ¡Pobre mujer!, ¡qué represión tan grande la hace vivir solo de sueños!" pero, ¿Cómo explico que vivo feliz, con mis sueños y con mi religión enchufada a mi corazón y mi ombligo?

Entonces estudio, estudio en vigilia y en sueños, porque en ellos existen también maestros, que me ayudan a limpiar toda aquella estructura inmunda que se fijó inconscientemente en mi cerebro. En esos ratos de escuela, de estudio en sueños, por mi propio consentimiento, visito amigos de aquí y de todo el firmamento ¿qué hay de verdad en todo esto?, ¿será el nuevo fantasma disfrazado de verdad, socializado y educado que ahora transforma mi mente? Palabras para conseguir la respuesta no caben en mi cuerpo pero sí en mis sueños.

Por el camino de la vida descubrí el gusto por los libros, allí también conseguí del mismo veneno. Comencé con el Principito que me mandaron a leer en el colegio, pasé por María de Jorge Isaac, cualquiera de Agatha Christie, hasta leer libros eróticos y esotéricos. En muchos descubrí cosas buenas, con otros, seguí alimentando mi cerebro de basura .Hoy uno de mis libros de cabecera es una pequeña Biblia que consulto a diario al azar. A pesar de haber asentado mi vida y mi pensamiento, me sigue preocupando la humanidad.

Ahora se escucha "La crisis nos va a matar, el narcotráfico y el terrorismo infiltran sus tenazas en la sociedad, la economía mundial se desmorona etc, etc, Entonces aquellos fantasmas que habían rodeado mi existencia toman un cariz particular. Con todo este cúmulo de contrastes, una noche viví esto:

Observaba la televisión, sin poner mucha atención, un programa sobre platillos voladores, se llamaba algo así como: Cosas del más Allá. Mis hijos en otro cuarto, observaban comiquitas del espacio sideral. Me dio sueño, así que leí mi trocito de Biblia acostumbrado, al azar, bendije a mis hijos, los hice acostar y me eché a dormir. En el último instante, antes de caer en brazos de Morfeo pensé "La verdad es que, por mucho orar y orar, ¿tendrá este mundo acomodo? me parece que como que sí se acerca el fin de verdad.

Así comencé a vivir mi sueño:

Como de costumbre en mi vida onírica, visité a mis apreciados hermanos oníricos, en esta ocasión me invitaron a ver un estreno de cine. En el sitio donde me encontraba, las personas se entendían entre ellas con solo pensarlo, no hacía falta comprar chucherías y golosinas para entrar a la función. El paisaje me recordaba lo que algún día sería o fue una visita a Venus. En la sala se encontraban otras personas, recuerdo la cara de hombre de tipología oriental que se sentó a mi lado. En escena apareció el globo terráqueo, en fracciones de segundos observamos las diversas civilizaciones que habían pasado por el planeta tierra. Adán y Eva fueron el inicio de unas de ellas. Observamos, cosa característica, sin temor y admirados de belleza, las transformaciones paulatinas que ha sufrido la Tierra. Repentinamente los seres presentes, acompañados amorosamente por maestros instructores, dirigidos por un líder hermoso que reflejaba una luz intensa, todos unidos nos involucramos en lo que veíamos entonces sentimos la actual transformación de la Tierra. Éramos parte de la película, no sufrimos ni muerte ni dolor, vivimos aquel especial momento con agrado apacible. En ese instante de extraño retorcerse natural del planeta, miles de seres se elevaron junto a nosotros, mi esposo y mis hijos llegaron a mi encuentro, se incorporaron a mi sueño, sin palabras, solo sintiendo con el corazón puro y limpio (me parece que esa era la condición necesaria para lograr la elevación natural). Sin palabras, solo sintiendo, nos unimos de las manos y así viajamos. Me hizo recordar aquellos juegos de video o experiencias de museo de simulacros sobre viajes a las estrellas. Había gente de todo tipo, poco a poco, los fantasmas que se habían almacenado en mi cabeza en mi existencia terrena, ¡desaparecieron solitos! Recuerdo aquellos famosos comentarios que decían al final del mundo los únicos que se salvarán serán los curas y las monjas por ser buenos, y en el gentío que se elevaba conmigo, era lo que menos se veía. Había viejos, jóvenes, blancos, negros, amarillos, ricos, pobres, niños.

Llegamos a algo que mi cerebro onírico en ese momento llamó Nave Madre(o sería lo que algunos llamarían paraíso espacial o como se quiera llamar). No había terror, supongo que emociones tan especiales solo se viven en momentos cruciales de la humanidad, como lo hicieron aquellas personas que convivieron con Jesús, Krishna, Moisés o Mahoma. La verdad es que me sentí protagonista con los miles de seres que se encontraban allí, de un momento especial de la humanidad. Los hechos trascendentes de la historia del hombre siempre los habían sentido lejos de mi propia historia, jamás imaginé, que, aunque fuese en sueños, viviría un momento tan relevante. Entonces, comprendí por qué muchas veces no encontraba mi verdadero sentido en el planeta, ¡claro, no estaba allí, todo fue prepararme para este momento de sueño!. Creo que los habitantes de la tierra pasamos 2000 años perdidos tratando de buscarle sentido a la vida para explicar este momento.

Cualquier duda que tuviese, ahora la comprendía con facilidad, no había límites para el entendimiento. Los instructores oníricos escogieron a algunos de nosotros para comenzar a explicar a los demás lo que estaba sucediendo.

Juntos convivimos en paz en un sitio que parecía una réplica de diferentes ambientes de la tierra. Recibimos información valiosa sobre la historia de la Humanidad, nos deseducamos para volvernos a educar, ahora, sin ningún fantasma entrometido en nuestros cerebros. Recibimos formación sobre diferentes tópicos, aprendimos estructuras que solo se perciben más allá de los cinco sentidos. Se nos asignaron labores de reestructuración en diferentes áreas de la vida de los seres humanos. Sentí que por fin mi rol de educadora tenía algún significado. En ese sitio, lo importante era formar con disciplina y amor.

Mis hijos disfrutaban felices, finalmente comprendían lo que les decía sin ninguna oposición o lucha fantasmal que los quisiese invadir. Todo fluía con armonía. Después de transcurrido un tiempo, que no se puede medir en minutos ni segundos, nuestros queridos maestros e instructores, hicieron honores meritorios a nuestras pasantías en el sitio y nos invitaron a regresar a la Tierra. Esta vez no sucedería como en otros momentos en que la humanidad olvidaba su origen, ya no habría choque terrenal que impidiera el recordar aquellas vivencias. Fue así como retornamos al globo para comenzar una nueva civilización, cada uno con una función limpia y específica, fundada en el amor al prójimo. Todos aquellos preceptos que encerraba la Biblia cobraron sentido y se vieron depurados en su verdadero significado a partir de entonces. Quizás, por ello, porque no era el momento de entenderla, es que los seres humanos la tergiversaron, modificaron y se burlaron durante dos mil años de ella.

Las imágenes de la película desaparecieron, o mejor dicho, se insertaron en mi cerebro, en ese momento me despedí de aquellos especiales instructores y de mis amigos y compañeros, porque en el mundo de los despiertos me estaban necesitando. Desperté con un abrazo de mi esposo, él también estaba soñando. Después de querernos, pasé media hora recordando todo mi sueño, luego me levanté y preparé a mis hijos para el colegio.

Desde ese día, tomo más en serio todavía mis sueños, siento que descifré el futuro en ellos, lo guardo para mí y para el que quiera entenderlo. Sigo creyendo en Dios, mi familia, mi Patria, mi ombligo, mi corazón, mi cerebro y las plantas de mis pies. Guardo mis escritos en secreto, quizás alguien los entienda aunque sea en sueños. Puede ser que dentro de siglo y medio, consigan estos papiros perdidos ¿se convertirán entonces en tesoro histórico del globo? Recuerdo aquella frase famosa de Descartes pienso, luego existo, agregaría esta otra Sueño, luego existo ¿Se convertirá todo esto en verdad? quizás algún sueño me lo dirá.

(2001)

CORAZONES PARA QUE

NO SE RINDA LA VIDA

Sensible a los problemas de mi país, con hondo dolor en mi alma, pero con el firme deseo de contribuir a la formación de una nueva generación de ciudadanos instruidos en principios democráticos y de participación, hoy, abril del 2002, me incorporé a mi puesto de trabajo en un pequeño Pre-escolar de la ciudad Capital. Por encima de tan amargo sentimiento interior, recibí a mis pequeños con alegría, parecía que estos días representaban un mes de separación de ellos.

Temprano en la mañana, oramos, como todos los días, por nuestras familias, por el colegio y por toda Venezuela. Entonces los comentarios de mis pequeños alumnos no se hicieron esperar. Pretendía yo para este día en el plan diario revisado el día anterior, escuchar sus comentarios y continuar con las experiencias planificadas que habían quedado suspendidas la semana pasada. Sin embargo, sensible a respetar y estimular las necesidades e intereses de mis niños de manera de aprovechar momentos especiales de latencia en temas específicos, inmediatamente, con aires de locura creativa, en reunión de grupo, saqué un micrófono y hablé:

- Veamos niños, soy periodista de un diario capitalino, los entrevistaré a todos.

- ¿Por qué no vinieron al colegio en estos días pasados?

Hubiese deseado grabar sus voces, pero tomé lápiz y papel y dirigí tan especial debate:

- Alessandro (7 años) ¡Hay marcha, mi mamá fue para allá y me siento avergonzado porque mataron a muchos! ¡En la oficina de mi mamá vimos como un señor mataba a otro en Miraflores!

- Abigail (6 años) ¡El avión de Chávez pasó por mi casa y yo tenía un poquito de miedo por si algo caía en mi casa! ¡Yo toqué cacerolas!

- Isabella (5 años) ¡Yo fui a la marcha, a mi perrita le dio miedo!

Pregunté ¿Por qué creen que pasó todo esto?

- Alessandro (7 años) ¡Chávez es un criminal, dice a otros que maten personas!

- Ana Victoria (5 años) ¡Eso es mentira. Chávez no dijo que mataran a esas personas!

- Laura (7 años) ¡Es un ladrón

- Abigail (6 años) ¡Yo pienso que Chávez es un poquito loco, porque cuando lo iban a meter preso, se puso un sombrero rojo.

- Ana Victoria (5 años) ¡Y qué tiene de malo!

- Claudia (5 años) Mi mamá se asustó con los tiros.

- Patricia (7 años) Yo me sentí asustada y mi mamá también

- Pregunté ¿Cómo se sentían de estar en su casa todo el día sin poder Salir?

Todos

- ¡Horroroso

- Alessandro (7 años) ¡Chávez no lo podemos soportar porque habla como un disco rayado, es un perico!

Pregunté ¿Qué le dirías a las personas después de lo que pasó?

- Alessandro 7 años)

- ¡Que estén tranquilos en sus casas porque si hay mas marchas habrá más muerte en la calle y destrucción! ¡Yo no quiero ver más muerte, mi mamá lloró!

- María Gabriela (4 años) ¡Estaba en la marcha con mi mamá y yo gritaba: Hugo, Huguito, aprieta ese culito!

- Valentina (4 años):Yo soné pitos

- César (4 años) ¡En la marcha mataron a dos muchachos!

- Andrés (5 años) ¡Los malos estaban disparando para abajo, uno tenía un rifle y una pistola y disparaba para allá. Chávez ya regresó y no lo pueden meter preso porque ahora es periodista.

- María Gabriela (4 años) ¡No señor, Chávez regresó porque se escapó

- César (4 años) ¡No le gustaba la otra casa, por eso se regresó en el avión nuevo!

- Andrés (5 años) ¡Regresó a Caracas, hizo cosas malas. La amiga de él estaba escondida en su oficina haciendo cosas malas, la policía del Hatillo la metió presa.

- Sofía (5 años) ¡Se robaron todo del Mac Donald! ¡Se robaron los tornillos del parque!

- César (4 años) ¡Espero que no se hayan robado las hamburguesas y los refrescos!

- Marianne (4 años) ¡Me sentía mal porque Chávez estaba hablando y no me dejaba ver mi comiquita!

- Sofía (4 años) ¡El mundo no puede estar así porque se puede poner muy feo. A mi abuela le dio mucha tristeza, a mi mamá, a mí y a mi abuelo también!

Después de tan especial diálogo, decidimos pasar a la mesa de trabajo y cada niño se expresó libremente sobre el tema con tizas, creyones y marcadores. María Gabriel pintó dos corazones y me pidió que copiara el siguiente texto a su dibujo: Corazones para que no se rinda la vida. Que luchen para que saquen a Chávez porque él hace cosas malas

En relación a los mismos eventos, mi hijo Hugo Guillermo (de trece años de edad para entonces) me contó que, lo felicitaron por la redacción de un artículo de prensa que debía hacer en su clase de castellano:

Venezuela está de Luto El 11 de Abril se produjo una balacera por parte de los chavistas: Durante la tarde del jueves 11 de abril, se produjo una marcha que la convocaron Fedecámaras y CTV. Esta marcha partió desde Parque del Este y tenía como objetivo conquistar Miraflores. Pero cuando estaban pasando por el puente de la avenida Urdaneta, la marcha fue sorprendida por un grupo de antisociales chavistas armados, quienes arremetieron a punta de balas contra la marcha. Los objetivos de esta arremetida chavista era asesinar a los periodistas y otros políticos. Pero la agresividad de los chavistas los llevó a utilizar sus armas contra toda la marcha oposicionista para tratar de detenerla.

El Ex presidente interino y Ex presidente de Fedecámaras, Pedro Carmona Estanga y el Ex presidente de PDVSA, Guaicaipuro Lameda se enteraron de la emboscada antes de llegar y salieron en moto. Durante estos sucesos, las televisoras locales fueron bloqueadas por el Presidente, quien tratando de disimular el suceso, hizo una cadena. Murió mucha gente, entre ellas, un periodista del diario 2001 y un funcionario de la Disip. En el ambiente estaban los sentimientos de miedo, terror, rabia, bravura, tristeza, etc. En la noche de ese mismo día, salieron tanquetas de Fuerte Tiuna para proteger al presidente con sus Ministros, los militares que se habían alzado al ver estas escenas de matanza por parte de los círculos bolivarianos creados y defendidos por el mismo Presidente

Esa misma noche, los militares alzados, hicieron un llamado a los militares que todavía apoyaban a Chávez, para que recapacitaran y apoyaran a los escuálidos o sociedad civil. Estos militares, en efecto en aquel momento, recapacitaron y se voltearon contra Chávez y lo capturaron en horas de la madrugada del Viernes 12, donde Chávez aceptó su renuncia. Los militares, debido al hecho de lo acontecido, llamaron a Pedro Carmona Estanga para que cumpliera el rango de Presidente interino de la República y se hiciera cargo del país. Pero un error del Sr Carmona, les dio a los militares objeto de desconfianza. Ya que con un decreto quitaba todos los poderes públicos. En la mañana del sábado, los círculos bolivarianos salieron agresivamente a la calle a manifestarse contra el gobierno de Carmona. Viendo esto, los militares decidieron que la mejor manera que el país se calmara, era devolviendo a Chávez. Y así ocurrió.

La experiencia infantil fue historia vivida, interpretada y expresada por estudiantes que serán nuestro futuro. Dejo a todo el que lea estas letras, la reflexión sensibilizada y contribuyo con esta recopilación con el despertar de mi Patria. Eco que fue respondido en aquel momento por un periódico capitalino:

Llegó a nuestras manos tu reflexión. Sin duda una recopilación valiosísima que además nos asoma el gran compromiso pedagógico de tu trabajo. Justamente, la relación de nuestro programa prensa-escuela con los maestros tiene como propósito llevarlos al camino que sin duda recorres cada día, a la apertura hacia realidad, a la permeabilidad, a combatir la disociación entre la escuela y la vida. Actualmente, impartimos formación docente a maestros de todo el país y rescatar experiencias como la tuya nutre muchísimo nuestro trabajo prensa-escuela. Con tu recopilación contribuyes al despertar de la patria, son esas pequeñas cosas las que marcan la diferencia. Heidi Hernández Coordinadora de El Nacional en el Aula. Gerencia de Comunicaciones Corporativas El Nacional.

(Abril 2002)

POR VENEZUELA, REFLEXIÓN

EN TIEMPOS DIFÍCILES EN NAVIDAD

¡Cuántas veces he pedido por mis seres queridos!, ¡cuántas veces he rogado porque se aclaren los caminos hasta de las personas que algún día, con o sin intención han hecho daño! Los humanos muchas veces queremos ver respuestas y resultados con ojos terrenales y nos equivocamos, es con los ojos del alma que debemos descifrar los designios. Tanto dolor, tanta tristeza, tanto odio han hecho despertar a mi pueblo, como tanto yo lo había pedido. Hoy, podemos entregar tantas cosas hermosas que brotan de nuestras almas, videos, declaraciones, propuestas, reflexiones, iniciativas creativas en honor a la unidad. Definitivamente los venezolanos, seremos ejemplo en el mundo entero de la fuerza que puede brotar en nombre de los ideales de paz, unidad y fraternidad.

Hoy los venezolanos hemos aprendido a desprendernos hasta de una Navidad Bonita, por una Libertad Bonita. Hemos entregado todas nuestras ataduras materiales en nombre del ideal de Libertad. Creo que por primera vez en muchísimos años, los venezolanos podremos vivir las fiestas decembrinas, quizás sin arbolito de Navidad los que no lo pudieron comprar antes del paro y sin regalos materiales, quizás sin la presencia terrenal, mas no espiritual de seres queridos caídos en tanta tragedia, quizás con los bolsillos vacíos, pero con el corazón lleno de esperanza y unidos ciertamente en la hermandad que Jesús nos quiso enseñar hace 2003 años. ¿No es entonces una perfecta Navidad? ¿Quien se atreverá a negar que realmente la navidad se haya hecho presente en nuestros corazones?

Se ve florecer en este pequeño país del globo, el sentido profundo de vivir el presente ¿Por qué dormíamos?, ¿Por qué nuestras almas olvidaron todo su potencial que hoy se desborda en fuerza de amor infinito hasta para amar a nuestros enemigos? Puedo asegurar que, si todos los días de nuestras vidas los viviésemos como hoy lo estamos haciendo, puedo apostar que nuestra Patria no hubiese caído en tan bajos niveles de desmoralización. Esa es nuestra responsabilidad, hoy la consigna AHORA O NUNCA, es la bandera que nos motoriza en estas circunstancias. Comprendamos todos que cada día debe ser vivido como un AHORA O NUNCA. Es un mensaje para el mundo entero, necesitamos hacer un grandioso esfuerzo por que toda esta especial vibración que nos envuelve en unidad, se mantenga en ese Eterno Presente.

Todos aquellos que comprendemos esta sutil realidad, estamos comprometidos de por vida a mantener la sintonía en estos planos de existencia. Es allí donde se encuentra la fuerza propulsora que determinará la recuperación moral y espiritual de Venezuela y por ende, la recuperación material, que será la que por consecuencia de las primeras, se podrá manifestar. Y aquellos que decidimos cumplir un rol edificador en la sociedad, que cumplimos labores de servicio social, en mi caso, como cristiana, madre, educadora y escritora, redoblemos esfuerzos por ayudar a los que, por sus ataduras emocionales, o materiales, se encuentren rezagados para alcanzar los niveles de existencia que, por consecuencia del dolor y la lucha hemos alcanzado.

Por una Venezuela Libre.

(Diciembre 2002)

DIANA POR LA LIBERTAD, EL EJÉRCITO DE LA PAZ, PARO PETROLERO

DICIEMBRE-ENERO 2002-2003

Ante la terrible circunstancia que vive Venezuela producto del paro petrolero, los paradigmas educativos que hasta hoy delinearon la vía de acceso al conocimiento formal, se desmoronan. El momento obliga a una reflexión absoluta en lo que se refiere al proceso de estructuración del currículo educativo.

Quizás hasta ahora, el tremedal de la vida que nos imponía el ritmo del mundo, nos impedía percatarnos de las ataduras internas que maniataban nuestro proceder en sociedad: Esquemas, directrices, normativas, cumplimientos, tecnicismos y otros, hacían que nuestro día a día como padres, docentes y ciudadanos, se condujese por las vías de la automatización irreflexiva, alimentada por el conejo de Alicia en el país de las maravillas, con su reloj de tiempo inexorable para todo acontecer. Así hoy, se observa que los esquemas curriculares están absolutamente quebrantados estando suspendidas las actividades escolares regulares. El pensamiento creativo racional impone en esta hora, la búsqueda de alternativas absolutamente alejadas del orden de lo cotidiano para poder continuar con la labor docente que hasta hoy ejecutábamos en las aulas.

La situación impone un compromiso docente sin precedentes en nuestra historia. Cada uno de nosotros los maestros de este siglo, en esta Venezuela por la que luchamos con las armas de la instrucción, debemos convertirnos en escuelas vivientes para nuestros hijos, nuestra comunidad inmediata, dicho esto, no como un mero ejercicio de emotividad reflexiva, sino con

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