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Tractatus Logico-Philosophicus: Biblioteca de Grandes Escritores

Tractatus Logico-Philosophicus: Biblioteca de Grandes Escritores

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Tractatus Logico-Philosophicus: Biblioteca de Grandes Escritores

valoraciones:
4.5/5 (11 valoraciones)
Longitud:
105 páginas
1 hora
Publicado:
1 jul 2015
ISBN:
9783959283229
Formato:
Libro

Descripción

El Tractatus Logico-Philosophicus es el título de una obra de Ludwig Josef Johann Wittgenstein. Resultado de sus notas (y de correspondencia mantenida con Bertrand Russell, George Edward Moore y Keynes), escritas entre 1914-16 mientras servía como soldado en las trincheras y después como prisionero de guerra en Italia durante la Primera Guerra Mundial, el texto evolucionó como una continuación y una reacción a las concepciones de Russell y Frege sobre la lógica y el lenguaje. Aparecido originalmente en alemán en 1921 bajo el título de Logisch-Philosophische Abhandlung, después en inglés un año más tarde con el título actual en latín. Junto a sus Investigaciones filosóficas, este texto es una de las obras mayores de la filosofía de Wittgenstein.

Obra bastante breve en extensión (alrededor de 70 páginas) pero muy compleja, el Tractatus dio lugar a numerosas interpretaciones. Mientras que el significado más profundo del texto era ético para Wittgenstein, la mayor parte de las lecturas han destacado su interés para la lógica y la filosofía del lenguaje. No fue sino hasta mucho más tarde que estudios más recientes han empezado a destacar el aspecto místico de la obra como algo central.

Considerado ampliamente como uno de los libros de filosofía más importantes del siglo XX, este texto ejerció una influencia crucial en el positivismo lógico y en general sobre el desarrollo de la filosofía analítica. Junto a Bertrand Russell, hizo del joven Wittgenstein uno de los exponentes del atomismo lógico.

Ludwig Josef Johann Wittgenstein (Viena, Austria, 26 de abril de 1889 — Cambridge, Reino Unido, 29 de abril de 1951) fue un filósofo, matemático, lingüista y lógico austríaco, y posteriormente nacionalizado británico. Publicó el Tractatus logico-philosophicus, que influyó en gran medida a los positivistas lógicos del Círculo de Viena, movimiento del que nunca se consideró miembro.
Publicado:
1 jul 2015
ISBN:
9783959283229
Formato:
Libro

Sobre el autor


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Tractatus Logico-Philosophicus - Ludwig Wittgenstein

7

Ludwig Wittgenstein

Tractatus Logico-Philosophicus

Prefacio

Quizá este libro sea sólo entendido por alguien a quien ya se le han ocurrido los pensamientos que se expresan en él - o al menos pensamientos similares. - Por tanto, no es un libro de texto. - Su propósito se habría logrado si hiciera disfrutar a una persona que lo leyera y lo entendiera. El libro se ocupa de problemas de filosofía y muestra, creo yo, que la razón por la que estos problemas se pueden proponer es porque la lógica de nuestro lenguaje está mal entendida. Todo el sentido del libro se podría resumir en las siguientes palabras: todo lo que puede ser expresado en absoluto puede ser expresado claramente, y sobre aquello que no puede ser expresado debemos guardar silencio. Así pues, el objetivo del libro es poner un límite al pensamiento, o mejor dicho - no al pensamiento, sino a la expresión de los pensamientos: puesto que para ser capaces de poner un límite al pensamiento, deberíamos ser capaces de encontrar ambos lados del límite pensable (es decir, deberíamos ser capaces de pensar lo que no puede ser pensado). Es por consiguiente sólo en el lenguaje donde el límite puede ser determinado, y lo que se encuentra al otro lado del límite será simplemente el sinsentido. No quiero juzgar cuánto coinciden mis esfuerzos con los de otros filósofos. Verdaderamente, lo que he escrito aquí no intenta proclamarse como novedoso en el detalle, y la razón por la que no cito fuentes es porque me resulta indiferente si los pensamientos que he tenido fueron anticipados por otro. Sólo mencionaré que estoy en deuda con las grandes obras de Frege y los escritos de mi gran amigo el señor Bertrand Russell, por una gran parte del estímulo a mis pensamientos. Si este trabajo tiene algún valor, consiste en dos cosas: la primera es que hay pensamientos expresados en él, y en este respecto cuanto mejor hayan sido expresados los pensamientos - cuanto más haya acertado en la cabeza del clavo - mayor será su valor. - Aquí soy consciente de haberme quedado muy lejos de lo que es posible. Simplemente porque mis fuerzas son demasiado escasas para el cumplimiento de la tarea. - Espero que vengan otros y lo hagan mejor. Por otra parte, la verdad de los pensamientos que son comunicados aquí me parece inasequible y definitiva. Por consiguiente, considero que he encontrado, en todos los puntos esenciales, la solución final a estos problemas. Y si no estoy equivocado en esta creencia, entonces la segunda cosa en la que consiste el [mérito] de este trabajo es que muestra cuán poco se consigue una vez que estos problemas han quedado resueltos. L.W. Viena, 1918.

Nota: Los números decimales asignados a las proposiciones individuales indican la importancia lógica de las proposiciones, el énfasis dado a cada una en mi exposición. Las proposiciones n.1, n.2, n.3, etc... son comentarios a la proposición número n; las proposiciones n.m.1, n.m.2, etc... son comentarios a la proposición m; y así.

1

1 El mundo es todo lo que es el caso.

1.1 El mundo es la totalidad de los hechos, no de las cosas.

1.11 El mundo es determinado por los hechos, y porque éstos sean todos los hechos.

1.12 Puesto que la totalidad de los hechos determina qué es el caso, y también lo que quiera que no sea el caso.

1.13 Los hechos en el espacio lógico son el mundo.

1.2 El mundo se divide en hechos.

1.21 Cada objeto puede ser el caso o puede no ser el caso mientras todo lo demás se mantiene igual.

2

2 Lo que es el caso - un hecho - es la existencia de estados de los asuntos.

2.01 Un estado de los asuntos (un estado de las cosas) es una combinación de objetos (cosas).

2.011 Es esencial a las cosas que puedan ser posibles constituyentes de un estado de los asuntos.

2.012 En lógica, nada es accidental: si una cosa puede aparecer en un estado de los asuntos, la posibilidad de este estado de los asuntos está inscrita en la cosa misma.

2.0121 Podría parecer una especie de accidente, si ocurriera que una situación pudiera cuadrar [???] a una cosa que podría existir enteramente por su cuenta. Si alguna cosa puede aparecer en un estado de los asuntos, esta posibilidad debe estar en ellas desde el principio. (Nada en el ámbito de la lógica puede ser meramente posible. La lógica se ocupa de todas las posibilidades y todas las posibilidades son sus hechos.) Así como no somos capaces de imaginar objetos espaciales fuera del espacio u objetos temporales fuera del tiempo, así también no hay un objeto tal que podamos imaginarlo excluído de la combinación con otros. Si puedo imaginar objetos combinados en estados de los asuntos, no puedo imaginar excluídos de la posibilidad de tal combinación.

2.0122 Las cosas son independientes en tanto que pueden aparecer en todas las situaciones posibles, pero esta forma de independencia es una forma de conexión con estados de los asuntos, una forma de dependencia. (Es imposible para las palabras asumir dos papeles diferentes: el de ellas mismas, y el que tienen en las proposiciones.)

2.0123 Si conozco un objeto también conozco todas sus posibles apariciones en estados de los asuntos. (Cada una de estas posibilidades debe ser parte de la naturaleza del objeto.) Una nueva posibilidad no puede ser descubierta posteriormente.

2.01231 Si quiero conocer un objeto, aunque no necesito conocer su propiedades externas, sí debo conocer todas sus propiedades internas.

2.0124 Estando dados todos los objetos, todos los posibles estados de los asuntos están también dados.

2.013 Cada cosa está, por decirlo así, en un espacio de posibles estados de los asuntos. Este espacio puedo imaginarlo vacío, pero no puedo imaginar la cosa sin el espacio.

2.0131 Un objeto espacial debe ser situado en un espacio infinito. (Un punto espacial es una posición-argumento.) Una mota en el campo visual, aunque no necesariamente deba ser roja, debe tener algún color: está, por decirlo así, rodeada de espacio de color. Las notas deben tener una altura, los objetos táctiles un grado de dureza, y así.

2.014 Los objetos contienen la posibilidad de todas las situaciones.

2.0141 La posibilidad de su aparición en estados de los asuntos es la forma de un objeto.

2.02 Los objetos son simples.

2.0201 Cualquier afirmación sobre complejos puede ser resuelta en una afirmación sobre sus constituyentes y en las proposiciones que describen a los complejos por completo.

2.021 Los objetos constituyen la substancia del mundo. Es por eso por lo que no pueden ser compuestos.

2.0211 Si el mundo no tuviera substancia, entonces el que una proposición tuviera sentido dependería de que otra proposición fuera cierta.

2.0212 En ese caso

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Reseñas

Lo que piensa la gente sobre Tractatus Logico-Philosophicus

4.3
11 valoraciones / 9 Reseñas
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Reseñas de lectores

  • (3/5)
    An engaging document that requires significant attention span, critical thinking, and insightful observation to grasp the most of what is being read. This is a thick document, not in length-- but in style and connotations. You need to use your full brain for this one.

    Nevertheless, recommended for anyone interested in philosophy or who wishes to expand the mind.
  • (5/5)
    An interesting, but clearly overoptimistic attempt to describe how language works in general and to state its limitations. So the main problem obviously is to find the general form that applies to any statement. This is of course a hopeless quest that had to be abandoned, but it is a nice try. If we are a bit cynical about it the limitations of the approach is quite obvious. This is especially easy to see when we try to assess the picture theory of language. It's very easy to make up simple models to realitytest the theory on actual statements, and when we do we really soon run into problems. I can totally understand the transition to Philosophical Investigations.
  • (5/5)
    A breathtaking acheivement, building from dry logical propositions to the koan-like conclusions on the meaning of life (or, rather, why life has no meaning).
  • (5/5)
    If we accept (what seems to be?) Wittgenstein's conclusion that the ultimate truths of philosophy are inexpressible, ineffable truths which cannot be put into words, then the most any philosophical work can be is a flawed account which nonetheless can, when we reflect upon it (by recognizing the points where it is mistaken, for example), point us in the right direction. While I suppose the writings of every philosopher from Plato to Putnam is capable of doing this, some make the process easier than others, adequately discouraging us from falling into the trap of fundamentalism, of taking what they say (or seem to say) too seriously. Alongside Nietzsche (whom Wittgenstein admired) and Derrida as masters of this technique, the early Wittgenstein has clearly more than earned his place.The Tractatus is at least as much a poem as it is philosophy, although Wittgenstein clearly would have denied any hard-and-fast distinction between the two types of writing. Wittgenstein moves from theories of language in the first few sections of the book into examinations of mysticism and religion, leading the reader to the understanding that everything Wittgenstein has said or could say about metaphysics must be nonsense, but at the same to a type of spiritual enlightenment, even if the subsequent understanding of the relationship between humans, God, language, and the world cannot be put into words.
  • (5/5)
    Patience is necessary if you're not within philosophy academia, like myself. It's not light reading but, conversely, Wittgenstein is not heavy material. In fact, it's the strict, disciplined simplicity of his ideas that adds some difficulty. The book ends on a fantastic note, either an affirmation or a haymaker to the field of philosophy. I'm still unsure which.
  • (5/5)
    The nexus between logic, literature, and philosophy. He had me until Proposition 3.333.
  • (3/5)
    This is a classic of the era of logical postivism. With the blessing of Bertrand Russell it became an influential text at least until its author threw it overboard for a new approach with his Philosophical Investigations. The early Wittgenstein was concerned with the relationship between propositions and the world, and hoped that by providing an account of this relationship all philosophical problems could be solved; these problems arise, he thought, because the logic of language is not evident in our ordinary use of language. The later Wittgenstein rejected many of the conclusions of the Tractatus, arguing that language is a kind of motley of language-games in which the meaning of words is derived from their public use. The Tractatus is still worth reading as the most concise presentation of the logical analysis of propositions.
  • (5/5)
    After an abandoned half-attempt at reading this a few years ago, I managed to convince myself to see this book through.This is one of the hardest books I have read, and I think I will need to read it again to better understand it, though I doubt it is all completely understandable. It doesn't start off too badly, but builds up in difficulty somewhere between the beginning and end, and then in the last few pages he moves away from logic onto its philosophical implications. While most of the book is spent sculpting and dissecting logic, a lot of what he says about language and the world does not seem to follow strictly from propositions. This book is a real schooling in logic, but his considerations of reality and language do not carry the same level of authority.While this is a very difficult book, it is a rewarding one to finish, and one that provokes thought. Nietzsche pronounces against the worth of philosophy and ethics and values with an emotive and impassioned style, but Wittgenstein does so coldly and without working himself up, which makes it far more convincing. There is another difference between the two, that Wittgenstein does not deny the existence of answers to questions of values etcetera, only that they lie outside of language and the world, that they cannot be expressed, that they are transcendental. There are some points in which he even comes across as pro-science, with a pragmatic attitude “ The right method of philosophy would be this: To say nothing except what can be said, i.e. the propositions of natural science, i.e. something that has nothing to do with philosophy: and then always, when someone else wished to say something metaphysical, to demonstrate to him that he had given no meaning to one of his propositions.”. I think this is a common opinion of scientists, that metaphysics and philosophy ask questions for which there are no answers, and that we should stick to asking scientific questions for which there are answers. I do not agree with this though, as logic describes the necessarry truth, and as Wittgenstein says “ Logic is transcendental”, meaning that it too is surely as metaphysical as the rest of philosophy. Perhaps this is why he says that we should "thow away the ladder" (meaning the propositions of the book), after we have climbed them. If I have understood it aright, then throwing the ladder away is not necessary, it vanishes beneath us as soon as our foot has stepped off the final rung. Or it appears to do, if we take Wittgenstein at his word.I will have to read his Philosophical Investigations to tell if his thought ever became consistent. Most of the Tractatus did seem to me to be consistent, but whether this is because I have understood it, or misunderstood it, it is difficult to tell. Caveat lector - this is strong stuff.
  • (1/5)
    A farrago of laconic pronouncements which, when Wittgenstein discusses mathematics, express old ideas that had already been refuted many years earlier by the likes of Dedekind and Frege.A dream come true for any budding acolyte.