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Las flores del mal: Clásicos de la literatura

Las flores del mal: Clásicos de la literatura


Las flores del mal: Clásicos de la literatura

valoraciones:
5/5 (1 clasificación)
Longitud:
209 páginas
3 horas
Editorial:
Publicado:
24 jul 2015
ISBN:
9788026834762
Formato:
Libro

Descripción

Este ebook presenta "Las Flores del mal", con un índice dinámico y detallado. Es una colección de poemas de Charles Baudelaire. Considerada la obra máxima de su autor, abarca casi la totalidad de su producción poética desde 1840 hasta la fecha de su primera publicación. La edición definitiva será póstuma, en 1868 y consta de 151 poemas. La censura que recayó sobre algunos de sus poemas no será levantada en Francia hasta 1949. Las Flores del mal es considerada una de las obras más importantes de la poesía moderna, imprimiendo una estética nueva, donde la belleza y lo sublime surgen, a través del lenguaje poético, de la realidad más trivial, aspecto que ejerció una influencia considerable en poetas como Paul Verlaine, Stéphane Mallarmé o Arthur Rimbaud.
Charles Pierre Baudelaire (1821-1867) fue un poeta, crítico de arte y traductor francés.
Editorial:
Publicado:
24 jul 2015
ISBN:
9788026834762
Formato:
Libro

Sobre el autor

Charles Pierre Baudelaire est un poète français. Après la mort de son père, sa mère se remarie avec le chef de bataillon Jacques Aupick ; il ne pourra jamais supporter cet événement qui l'éloigne de sa mère, vu ses divergences avec son beau-père. Ce dernier l'envoie dans un voyage vers les Indes qui ne s'achèvera pas, mais trouvant un exil marquant aux îles Mascareignes. De retour en France, il aura une liaison avec Jeanne Duval, la mulâtresse, puis connaîtra les paradis artificiels (opium et haschisch...). Dans l'année 1848, il commence à traduire Poe qu'il admire beaucoup. Son recueil des "Fleurs du mal" est poursuivi pour offense à la morale religieuse et outrage à la morale publique et aux bonnes moeurs. Baudelaire se voit reprocher son écriture et le choix de ses sujets. Il n'est compris que par quelques-uns de ses pairs. Barbey d'Aurevilly voyait en lui «un Dante d'une époque déchue». A travers ce recueil, Baudelaire a tenté de tisser et de démontrer les liens entre le mal et la beauté, le bonheur et l'idéal inaccessible, la violence et la volupté, mais aussi entre le poète et son lecteur. On compte parmi ses relations proches Édouard Manet, Théophile Gautier ou encore Gérard de Nerval. Il était particulièrement séduit par les peintures d'Eugène Delacroix, la musique de Richard Wagner et bien que romantique, il fut un grand admirateur de la précision d'observation de l'oeuvre d'Honoré de Balzac.


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Vista previa del libro

Las flores del mal - Charles Baudelaire

Charles Baudelaire

Las flores del mal

(Clásicos de la literatura)

Título original: Les Fleurs du mal (1857)

e-artnow, 2015

Contacto: info@e-artnow.org

ISBN 978-80-268-3476-2

Cubierta: Carlos Schwabe; Ilustración de «Les Fleurs du Mal», Paris: Charles Meunier, 1900

Índice

AL LECTOR

SPLEEN E IDEAL

Bendición

EL ALBATROS

ELEVACIÓN

CORRESPONDENCIAS

(YO AMO EL RECUERDO…)

LOS FAROS

LA MUSA ENFERMA

LA MUSA VENAL

EL MAL MONJE

EL ENEMIGO

EL DE LA MALA SUERTE (El artista ignorado.)

LA VIDA ANTERIOR

CARAVANA DE GITANOS

EL HOMBRE Y EL MAR

DON JUAN EN LOS INFIERNOS

CASTIGO DEL ORGULLO

LA BELLEZA

EL IDEAL

LA GIGANTA

LA MASCARA

HIMNO A LA BELLEZA

PERFUME EXÓTICO

LA CABELLERA

(YO TE ADORO…)

(TU PONDRÍAS AL UNIVERSO ENTERO…)

SED NON SATIATA

(CON SU VESTIMENTA…)

LA SERPIENTE QUE DANZA

UNA CARROÑA

DE PROFUNDIS CLAMAVI

EL VAMPIRO

(UNA NOCHE…)

REMORDIMIENTO POSTUMO

EL GATO

DUELLUM

EL BALCÓN

EL POSESO

UN FANTASMA

(YO TE DOY ESTOS VERSOS…)

SEMPER EADEM

TODA INTEGRA

(QUE DIRÁS ESTA NOCHE…)

LA ANTORCHA VIVIENTE

REVERSIBILIDAD

CONFESIÓN

EL ALBA ESPIRITUAL

ARMONÍA DE LA TARDE

EL FRASCO

EL VENENO

CIELO ENCAPOTADO

EL GATO

EL HERMOSO NAVIO

LA INVITACIÓN AL VIAJE

LO IRREPARABLE

PLATICA

CANTO DE OTOÑO

A UNA MADONA (Ex-voto a la manera española)

CANCIÓN DE LA TARDE

SISINA

FRANCISCAE MEAE LAUDES (Versos compuestos para una modista erudita y devota)

A UNA DAMA CRIOLLA

MOESTA ET ERRABUNDA

EL ESPECTRO

SONETO OTOÑAL

TRISTEZAS DE LA LUNA

LOS GATOS

LOS BUHOS

LA PIPA

LA MÚSICA

SEPULTURA

UN GRABADO FANTÁSTICO

EL MUERTO ALEGRE

EL TONEL DEL ODIO

LA CAMPANA RAJADA

SPLEEN

SPLEEN

SPLEEN

SPLEEN

OBSESIÓN

EL GUSTO DE LA NADA

ALQUIMIA DEL DOLOR

HORROR SIMPÁTICO

EL HEOTONTIMORUMENOS

LO IRREMEDIABLE

EL RELOJ

CUADROS PARISIENSES

PAISAJE

EL SOL

A UNA MENDIGA PELIRROJA

EL CISNE

LOS SIETE ANCIANOS

LAS VIEJECITAS

LOS CIEGOS

A UNA TRANSEÚNTE

EL ESQUELETO LABRADOR

CREPÚSCULO VESPERTINO

EL JUEGO

DANZA MACABRA

EL AMOR DE LA MENTIRA

(YO NO HE OLVIDADO…)

(A LA CRIADA…)

BRUMAS Y LLUVIAS

SUEÑO PARISIENSE

EL CREPÚSCULO MATUTINO

EL VINO

EL ALMA DEL VINO

EL VINO DE LOS TRAPEROS

EL VINO DEL ASESINO

EL VINO DEL SOLITARIO

EL VINO DE LOS AMANTES

FLORES DEL MAL

LA DESTRUCCIÓN

UN MÁRTIR (Dibujo de un maestro desconocido)

MUJERES CONDENADAS

LAS DOS BUENAS HERMANAS

LA FUENTE DE SANGRE

ALEGORÍA

LA BEATRIZ

UN VIAJE A CITEREA

EL CUPIDO Y EL CRÁNEO

REBELIÓN

EN RENIEGO DE SAN PEDRO

ABEL Y CAÍN

LAS LETANÍAS DE SATÁN

LA MUERTE

LA MUERTE DE LOS AMANTES

LA MUERTE DE LOS POBRES

LA MUERTE DE LOS ARTISTAS

EL FINAL DE LA JORNADA

EL SUEÑO DE UN CURIOSO

EL VIAJE

AL POETA IMPECABLE

Al perfecto mago de las letras francesas

A mi muy querido y muy venerado

Maestro y amigo

THEOPHILE GAUTIER

Con los sentimientos

de la más profunda humildad

Yo dedico

Estas flores malsanas.

Ch. B.

AL LECTOR

La necedad, el error, el pecado, la tacañería,

Ocupan nuestros espíritus y trabajan nuestros cuerpos,

Y alimentamos nuestros amables remordimientos,

Como los mendigos nutren su miseria.

Nuestros pecados son testarudos, nuestros arrepentimientos cobardes;

Nos hacemos pagar largamente nuestras confesiones,

Y entramos alegremente en el camino cenagoso,

Creyendo con viles lágrimas lavar todas nuestras manchas.

Sobre la almohada del mal está Satán Trismegisto

Que mece largamente nuestro espíritu encantado,

Y el rico metal de nuestra voluntad

Está todo vaporizado por este sabio químico.

¡Es el Diablo quien empuña los hilos que nos mueven!

A los objetos repugnantes les encontramos atractivos;

Cada día hacia el Infierno descendemos un paso,

Sin horror, a través de las tinieblas que hieden.

Cual un libertino pobre que besa y muerde

el seno martirizado de una vieja ramera,

Robamos, al pasar, un placer clandestino

Que exprimimos bien fuerte cual vieja naranja.

Oprimido, hormigueante, como un millón de helmintos,

En nuestros cerebros bulle un pueblo de Demonios,

Y, cuando respiramos, la Muerte a los pulmones

Desciende, río invisible, con sordas quejas.

Si la violación, el veneno, el puñal, el incendio,

Todavía no han bordado con sus placenteros diseños

El canevás banal de nuestros tristes destinos,

Es porque nuestra alma, ¡ah! no es bastante osada.

Pero, entre los chacales, las panteras, los podencos,

Los simios, los escorpiones, los gavilanes, las sierpes,

Los monstruos chillones, aullantes, gruñones, rampantes

En la jaula infame de nuestros vicios,

¡Hay uno más feo, más malo, más inmundo!

Si bien no produce grandes gestos, ni grandes gritos,

Haría complacido de la tierra un despojo

Y en un bostezo tragaríase el mundo:

¡Es el Tedio! — los ojos preñados de involuntario llanto,

Sueña con patíbulos mientras fuma su pipa,

Tú conoces, lector, este monstruo delicado,

—Hipócrita lector, —mi semejante, — ¡mi hermano!

1855.

SPLEEN E IDEAL

I

Bendición

Cuando, por un decreto de las potencias supremas,

El Poeta aparece en este mundo hastiado,

Su madre espantada y llena de blasfemias

Crispa sus puños hacia Dios, que de ella se apiada:

—"¡Ah! ¡no haber parido todo un nudo de víboras,

Antes que amamantar esta irrisión!

¡Maldita sea la noche de placeres efímeros

En que mi vientre concibió mi expiación!

Puesto que tú me has escogido entre todas las mujeres

Para ser el asco de mí triste marido,

Y como yo no puedo arrojar a las llamas,

Como una esquela de amor, este monstruo esmirriado,

¡Yo haré rebotar tu odio que me agobia

Sobre el instrumento maldito de tus perversidades,

Y he de retorcer tan bien este árbol miserable,

Que no podrán retoñar sus brotes apestados!"

Ella vuelve a tragar la espuma de su odio,

Y, no comprendiendo los designios eternos,

Ella misma prepara en el fondo de la Gehena

Las hogueras consagradas a los crímenes maternos.

Sin embargo, bajo la tutela invisible de un Ángel,

El Niño desheredado se embriaga de sol,

Y en todo cuanto bebe y en todo cuanto come,

Encuentra la ambrosia y el néctar bermejo.

El juega con el viento, conversa con la nube,

Y se embriaga cantando el camino de la cruz;

Y el Espíritu que le sigue en su peregrinaje

Llora al verle alegre cual pájaro de los bosques.

Todos aquellos que él quiere lo observan con temor,

O bien, enardeciéndose con su tranquilidad,

Buscan al que sabrá arrancarle una queja,

Y hacen sobre El el ensayo de su ferocidad.

En el pan y el vino destinados a su boca

Mezclan la ceniza con los impuros escupitajos;

Con hipocresía arrojan lo que él toca,

Y se acusan de haber puesto sus pies sobre sus pasos.

Su mujer va clamando en las plazas públicas:

"Puesto que él me encuentra bastante bella para adorarme,

Yo desempeñaré el cometido de los ídolos antiguos,

Y como ellos yo quiero hacerme redorar;

¡Y me embriagaré de nardo, de incienso, de mirra,

De genuflexiones, de viandas y de vinos,

Para saber si yo puedo de un corazón que me admira

Usurpar riendo los homenajes divinos!

Y, cuando me hastíe de estas farsas impías,

Posaré sobre él mi frágil y fuerte mano;

Y mis uñas, parecidas a garras de arpías,

Sabrán hasta su corazón abrirse un camino.

Como un pájaro muy joven que tiembla y que palpita,

Yo arrancaré ese corazón enrojecido de su seno,

Y, para saciar mi bestia favorita,

¡Yo se lo arrojaré al suelo con desdén!"

Hacia el Cielo, donde su mirada alcanza un trono espléndido,

El Poeta sereno eleva sus brazos piadosos,

Y los amplios destellos de su espíritu lúcido

Le ocultan el aspecto de los pueblos furiosos:

—"Bendito seas, mi Dios, que dais el sufrimiento

Como divino remedio a nuestras impurezas

Y cual la

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